9 abr. 2016

Tres miradas a una #biblioteca y una doble canción

Siempre imaginé que el paraíso será algún tipo de biblioteca.
 (Borges)

A los que nos gustan los libros, los que sean, siempre hemos tenido la ilusión de perdernos en una biblioteca o en una librería, y rastrear, seguir, indagar, dejarnos sorprender o evocar aquellos títulos, temas, autores, épocas o estilos que siempre hemos querido leer. 
En esta entrada del blog en abril, el mes en que celebramos el día del libro, nos centraremos en las bibliotecas.



La primera mirada no se fija estrictamente en una biblioteca, sino en el medieval Scriptorium al que recientemente fallecido Umberto Eco nos transporta en El nombre de la rosa.

 


La segunda mirada nos transporta a la imaginada biblioteca, semejante a un infinito universo, que el bibliófilo Jorge Luís Borges recrea en su relato La biblioteca de Babel. 


La última mirada, más reciente cronológicamente, nos lleva al lejano Japón del íntimo y personal, el habitual candidato al Nobel Haruki Murakami. Se trata de la Biblioteca conmemorativa Komura de su novela Kafka en la orilla.



Orlando di Lasso es uno de los más importantes compositores europeos de la última etapa renacentista. Utilizó el estilo polifónico característico de la música sacra de la época y la nueva música profana que se desarrolló en Alemania, Francia Italia. Llegó a publicar más de dos mil composiciones, lo que nos revela su importancia, dada la reciente creación de la imprenta.



Nació en Mons, en la actual Bélgica. Durante su infancia se cuenta que llegaron a secuestrarlo en tres ocasiones, debido a la belleza de su voz. A los doce años entró al servicio del virrey de Sicilia. Permaneció en Italia una década trabajando en MilánNápoles Roma. En 1556 fue contratado en Munich por Alberto V, duque de Baviera. Muerto el duque, continuó vinculado a su sucesor. 
Su obra profana incluye chansons francesas, lieder alemanes y madrigales italianos.




Matona mia cara es un madrigal con una letra vanal e intrascendente, con imágenes y comparaciones de tipo popular, algunas procaces, pero tratadas con el más puro estilo polifónico del autor y de la época.



La primera versión, en la versión original para coro mixto a cuatro voces, está interpretada por la agrupación Kammerkoret Viva en Budapest el año 2009.


La segunda, espectacular, magnífica, expresiva y limpia está interpretada por el cuarteto The New York Polyphony. Además de ser un placer escucharles, la visión de la grabación nos transmite la complicidad y coordinación existente entre los cantantes y permite comprobar el tratamiento polifónico en las mismas respiraciones (a veces al unísono, otras no), las miradas y cómo coordinan los ataques a la melodía.



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