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Cantata por dos pájaros

En ocasiones encontramos que lo que puede suceder, aquello que es o existe para que sea de una determinada forma o que cumpla cierta función, no ocurre.
A veces somos cada uno de nosotros los que no somos capaces de lograrlo por incapacidad, falta de interés o porque nos lo negamos a nosotros mismos poniéndonos trabas injustificadamente.
Dos aves acuden a mostrarnos este mensaje acompañados por dos grandes autores: Pablo Neruda y Telemann, un escritor del siglo XX y un compositor del XVIII nos acompañan con sendos pájaros incapacitados para aquello que nacieron: volar en un caso, casi podríamos decir vivir, y cantar en otro. El primer caso por su imposibilidad para querer hacerlo, en el segundo por la cruel llegada de la muerte. En ambos se cruzan la creatividad y la desbordante imaginación, mientras los separan un pesimismo fundamental en uno y un tono trágico cargado de un soterrado e histriónico humor en otro.
Te propongo un paseo entre pájaros con muy distinto talante entre dos creadores de distinta época. ¿Y si echáramos a volar juntos a Neruda y Telemann? ¿Qué surgiría? Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Hablar de Pablo Neruda no es complicado, ya que es uno de estos escritores que todos conocemos, al menos de oídas. El poeta chileno es uno de los grandes autores literarios del siglo XX, autor de una considerable obra y del que hemos traído algunos de sus poemas a este blog en diversas ocasiones.
Entre sus más particulares y extrañas publicaciones dedicó una obra en colaboración con otros artistas a las aves de Chile, y a la que dedicaremos una publicación más adelante.
Estas aves chilenas las agrupa en reales e imaginarias, acercándonos en este momento a una de las aves que sólo surgen y viven en la imaginación del poeta: El Tontivuelo, pero que en su representación muestra no tanto un ave, sino una dura y cruel imagen de ciertos prototipos humanos. 



De pocos compositores podemos decir que sean especialmente prolíficos. Desde que se catalogan las obras musicales, los conocidos Opus, pocos son los que han llegado a producir más de algunos centenares de obras. En los primeros siglos, lo que los ingleses llaman Early music (Música antigua), era más frecuente por un lado, que se compusieran muchas obras ya que no existía el concepto de que cada pieza musical deba ser una obra de arte. Se componía para el uso inmediato, sin considerar que la obra pasaría a la posteridad. Por otra parte, no se tenía la conciencia de agrupar y conservar estas composiciones ordenadas y catalogadas. 
Así, muchos autores entre los siglos XVI y comienzos del XIX no se preocuparon en absoluto en la conservación, edición -algo que en algunos casos era simplemente impensable- y catalogación de sus obras. Este hecho ocupó a un gran número de musicólogos en el estudio, búsqueda y descubrimiento de las obras de algunos autores.
Las obras de Bach, Vivaldi, Schubert, Mozart o Beethoven, por citar algunos de los más conocidos, han sido estudiadas y puestas en orden por diversos estudiosos que, además, han añadido su nombre a los catálogos de cada uno de estos autores. Así, las obras de Mozart se catalogan con las siglas Kv precediendo al número de opus, iniciales de Köchel Verzeichnis (Catálogo de Köchel) por ser Ludwig von Köchel quien primero las ordenó por fecha de composición.
De entre los más prolíficos, tenemos al propio Mozart, que de sus poco más de treinta años se tienen catalogadas más de 600 obras, Vivaldi más de 700 o Bach que supera en varios cientos el millar.
Pero el más prolífico de los compositores de todos los tiempos es Telemann
Georg Philipp Telemann llegó a componer, que se conozca en la actualidad, más de 3.000 composiciones. Muchas de sus obras se han conocido a lo largo del siglo XX y XXI, mientras que algunas de las conocidas llegaron a desaparecer durante la II Guerra Mundial. Recientemente, en 2015, se encontró en una colección privada una serie de 12 variaciones para viola da bamba.



Telemann había nacido para la música, aún sin saberlo él mismo. Procedente de una familia de Magdeburgo sin conexión alguna con la música, descubrió su afición a ella y su enorme capacidad de aprendizaje para la interpretación y la composición con apenas diez años. A los doce ya compuso su primera ópera. Su madre, viuda, deseando que no siguiera por este camino, lo inscribió en un colegio de Hildesheim  y posteriormente en la universidad de Leipzig para que se encaminara hacia una ocupación más seria como el estudio del Derecho. Allí le descubrieron sus dotes para la música, rector incluido, por lo que no dejaron de realizarle encargos para la composición e interpretación de piezas musicales. Aprendió a tocar solo la flauta travesera, el oboe, el violín, la viola da gamba, la flauta dulce o el contrabajo entre otros instrumentos. 
Contemporáneo de Bach y Händel, Telemann ya tenía encargos para algunas de las más importantes iglesias de Leipzig, además de la dirección de la ópera de la ciudad; fundó el Collegium Musicum para dar conciertos con sus composiciones.
Hubo de abandonar el cargo al ser acusado, por celos profesionales, de dedicarse a la ópera, lo que le restaba tiempo de las ocupaciones religiosas. Tras pasear su oficio por diversas ciudades alemanas fue nombrado en 1721 director musical de las cinco principales iglesias de Hamburgo, cargo que ocupó el resto de su vida.
Inquieto y proactivo, Telemann no tuvo suerte en su vida privada. Su primera esposa murió apenas dos meses después del matrimonio y la segunda tuvo varias relaciones extramatrimoniales antes de abandonarlo dejándolo arruinado por las deudas de juego que ella había contraído. 
Entretanto compuso más de cuarenta óperas, hoy en el olvido, doce series de cantatas para todos los domingos y las festividades del año, un gran número de oratorios y un sinfín de obras para celebraciones como oficios fúnebres o bodas. Además fundó Der getreue Musikmeister, un panfleto quincenal con lecciones de música y composiciones propias y de otros autores contemporáneos, una de las primeras publicaciones especializadas en música.
Telemann compuso más de cuarenta cantatas, de las cuales algo más de la mitad son fúnebres. Dentro de su versatilidad tanto en lo personal como en lo profesional podemos apreciar en muchas de su obras un particular sentido del humor como podemos comprobar en la pieza que nos acompaña.


Entre el dolor profundo y la comicidad, como las manos que frotan y recogen las lágrimas de los ojos mientras entreabre los dedos para atisbar si quien nos ve está afligido o no; entre el fingimiento y la sinceridad, así está escrita esta singular cantata.
Tras la muerte de un canario, a Telemann le proponen que escriba una cantata en su honor. Así, en poco tiempo compuso su Trauer-Musik eines kunsterfahrenen Kanarien-Vogels (conocida como Cantata de música funeraria para un pájaro canario cuya formación artística trajo la mayor tristeza a su maestro). Como es habitual en este tipo de composiciones, en esta cantata aparecen descripciones del estado de ánimo del dueño, arias que recuerdan y echan de menos a un pájaro "cuyo arte era un placer para el oído". No deja de lamentar que era un modelo y ejemplo para los pájaros cantores y que "en su alegría fue espléndido escucharlo" y "una maravilla de su época."
El aria con que se inicia la Cantata nos muestra este tono que va a permanecer durante toda la obra.



También lamenta el terrible final que ha padecido, el enojo que tiene con la muerte por ser tan insensible al dolor y confía en que tenga un amargo final... el gato callejero que lo ha matado. La obra finaliza con el epitafio de la lápida del canario. 
Tenemos a nuestro alcance múltiples versiones de esta Cantata funeral, pero hay un enlace con una interpretación deliciosa que se aparta ligeramente del original. Por un lado, la obra se interpreta al completo en versión inglesa de Jeanntette Sorrell. Por otra parte, se han alterado algunos de los recitativos y arias para darle un sentido interpretativo mayor.
La interpretación que realiza el barítono Jeffrey Strauss es el alma de una representación que cuenta con la dirección teatral de Christine McBurney. Su expresividad, la mezcla entre lo trágico y lo cómico, el dolor y a la vez el énfasis con que lo desdramatiza o sobreactúa hacen de esta pieza una obra deliciosa.
La producción e interpretación corresponde a Apollo's Fire, con la Cleveland Baroque Orchestra una agrupación de la citada ciudad norteamericana especializada en este estilo musical cuyo alma mater es la propia Jeannette Sorrell, quien además interpreta el clavecín y que está consiguiendo poner a su agrupación entre las grandes especialistas de este tipo de música. La grabación se realizó en marzo de 2019 en la iglesia de St. Paul de Cleveland Heights, Ohio.
La obra es fácil de seguir, aún sin entender qué se canta, pero enlazamos a un pequeño texto bilingüe en alemán y español que se puede leer en unos minutos para hacernos una idea más completa, aunque, como decíamos, el texto de esta producción está algo alterado respecto al original.
Apenas dura algo más de un cuarto de hora. Que lo disfrutes.



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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Las primeras obras de Beethoven

Este año se cumplen los doscientos cincuenta años del nacimiento de uno de los genios de la música, uno de los más grandes compositores de todos los tiempos: Ludwig van Beethoven.
Les guste o no la música clásica, es difícil encontrar a una persona que no haya oído hablar de él. 
Hay tópicos que son un lugar común como su sordera. ¿Cómo una persona sorda es capaz de componer música y cómo puede lograr que ésta nos eleve y nos acerque a tantas ideas sublimes? 
¿Quién no sabe tararear las notas iniciales de su Quinta Sinfonía
¿Hay alguien quizás que no haya oído hablar de la Novena Sinfonía y el Himno de la Alegría
Beethoven es de esos personajes, sean de la disciplina que sean, que forman parte de la cultura colectiva, más allá de lo que supone la cultura occidental.
Hace unos meses dedicamos una publicación de este blog a conocer Las primeras obras de Mozart, que se puede recordar en el enlace.
En este año que se celebra el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven te propongo un acercamiento a sus primeras obras, unas composiciones que ya anunciaban todo lo que más adelante lo harán famoso. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! 



Los años de formación son fundamentales en cualquier persona. Aquello a lo que dedica su interés, los estudios que realiza, su forma de entender el mundo y la vida o las experiencias de las que ha extraído enseñanzas conforman la personalidad y el estilo de vida que cada uno de nosotros va adoptando.
Beethoven nació en Bonn, nieto de otro Ludwig van Beethoven, un holandés que recaló en la ciudad alemana como músico de la corte del príncipe elector de Colonia
Es curioso que el citado príncipe elector residiera en Bonn en lugar de la ciudad de su sede. El caso es que la lucha entre la nobleza y aristocracia y el poder eclesiástico acabó con una ley en la que el príncipe elector, representante eclesiástico de Colonia, no podía residir durante tres días seguidos en la ciudad, por lo que, siéndolo, decidió establecer su residencia en la cercana Bonn.
Ludwig, el único de los cuatro abuelos no alemán del compositor, tuvo una influencia grande sobre su nieto en los escasos años que convivieron. Johann, el padre de Beethoven, también músico en Bonn, aunque con menos talento que el abuelo, fue poco a poco cayendo en el alcoholismo, mientras su esposa moriría tuberculosa aún joven. En estas circunstancias nació Ludwig van Beethoven en 1770, el mayor de tres hermanos. El recuerdo de su abuelo fue tal que conservó durante toda su vida un pequeño retrato suyo.
El talento que mostró el joven para la música fue encauzado por el padre con modos poco afectuosos que generaron un conflicto en el muchacho entre su pasión por la música y el trato paterno, que fue dulcificado por la madre. 

La primera obra de Beethoven de la que se tiene conocimiento actualmente está dedicada a la Condesa Wolf-Metternich y son las 9 variaciones para piano en do menor sobre una marcha de Ernst Christoph Dressler (WoO 63). Un joven Beethoven, que siendo también un niño prodigio como Mozart, compuso estas variaciones cuando contaba con once años de edad, mientras era discípulo de Christian Gottlieb Neefe, un sajón que ejercía en aquella época organista de la corte en Bonn.
El enlace a estas variaciones pertenece a una interpretación al piano por Ronald Brautigam. El vídeo muestra las partituras y señala cada una de las variaciones.



Cuando Maximiliano Francisco llegó a la corte de Bonn como príncipe elector de Colonia lo hizo con él su amigo y compañero el conde Ferdinand Waldstein, quien ya había ayudado en Viena a Haydn y Mozart. También se ocupó de Beethoven y consiguió que se le asignara alguna cantidad para sus gastos, además de propiciar que el príncipe elector sufragara para completar su formación su primer viaje a la capital del imperio austriaco mientras seguía recibiendo su sueldo.
Alrededor del 10 de abril de 1787 Beethoven se encuentra en Viena. En las tres semanas que permaneció allí se vio con Joseph Haydn y Mozart, aunque hubo de regresar rápida e inesperadamente a Bonn al recibir malas noticias sobre el empeoramiento de la salud de su madre. Tuvo el tiempo justo para verla antes de que falleciera de tisis con cuarenta años dejando a un marido entregado cada vez más al alcohol y dos hijos más, Caspar Karl y Johann que fueron encomendados a Ludwig como hermano mayor y persona responsable de la familia.

Retrato de Beethoven a la edad de 13 años
Mientras permanece en Bonn antes de regresar definitivamente a Viena, Beethoven se conquistó una gran fama como virtuoso, quedando sus composiciones en un plano secundario al limitarse a seguir los géneros y gustos de la época. Son a modo de ejercicios de composición, una búsqueda de un estilo propio y se podrían considerar una forma con la que llegó a conocer los instrumentos, sus estilos y sus timbres. 
Entre estas obras incipientes se encuentran un concierto, varias sonatas, algunas variaciones, tres cuartetos para piano y cuerda, un trío para piano, violín y violonchelo, algunos Lieder, tres arias de concierto y sobre todo dos cantatas para solistas coro y orquesta. En total casi un centenar de obras poco personales, aunque algunos de los temas de las mismas serán utilizados en obras importantes más adelante. 
En el catálogo que realizaron los editores con las obras que fueron publicando de Beethoven, 138 en total, estas composiciones no aparecen con ningún número de Opus. Están recogidas y catalogadas, después de diversos estudios que iniciaron Georg Kinsky y Hans Halm a mediados del siglo pasado, como WoO (Werke ohne Opusxzahl, Obras sin número de Opus). De hecho en 1791, poco antes de abandonar Bonn, Beethoven no aparece como compositor en la lista Musikalische Correspondenz de Bossler de "Músicos de gabinete, capilla y corte del Elector de Colonia."
El musicólogo y productor musical Maynard Solomon en su trabajo biográfico Beethoven dedica un espacio a dos de estas obras: la Kantate auf den Tod Kaiser Joseph II (Cantata para la muerte del Emperador José II) y la Kantate auf die Erhebung Leopolds II (Cantata por el ascenso al trono de Leopoldo II).


Estas cantatas compuestas cuando Beethoven contaba con diecinueve años tienen, como indica Solomon, el especial interés de mostrarnos algunos de los elementos fundamentales en la música posterior del compositor de Bonn: el modo heroico, el pathos o destino, el concepto de muerte y algunos motivos musicales que aparecerán en algunas de sus sinfonías como la Heroica, la Sexta, la Séptima y, especialmente el comienzo de la segunda parte que nos recuerda el final de la Novena Sinfonía. Una de las arias para soprano y coro de la primera cantata, por ejemplo, la volvió a utilizar en el segundo final de su Fidelio.
La Cantata por la muerte de José II comienza con unos acordes introductorios a los que sigue el coro Tot, stöhnt es durch die öde Nacht (¡Muerto! Se oyen gemidos en la solitaria noche).
El vídeo, enlazado desde el canal El músico de Bonn por jcalvodiazestá subtitulado en castellano y corresponde a una grabación de audio con Verónica Verebély (soprano solista), Ulrike Hetzel (contralto solista), Charlotte Margiono (soprano), Clemens Bieber (tenor), William Shimell (bajo) con el Coro y Orquesta de la Ópera Alemana de Berlín preparado por Karl Kamper, todos ellos bajo la dirección de Christian Thielemann.


A comienzos del verano de 1792 Haydn pasa por Bonn hacia Viena tras un triunfal viaje por Inglaterra. Maximiliano Francisco prepara una importante recepción en la que tocará la orquesta de la corte y el joven pianista Beethoven. El conde Waldstein hace que Haydn, el mayor de los compositores vivos, lea la partitura de la primera cantata.
El compositor elogia el talento de Beethoven, pero indica que deberá seguir estudiando y, si decide ir a Viena, él mismo le dedicará algunas horas a su formación. Comienza una relación que tendrá sus altibajos al negarse el maestro a aceptar la música de Beethoven y el discípulo a aceptar ciertas críticas a su obra. 
Esa promesa incierta que fue suficiente para Waldstein, la Revolución francesa que amenazaba a las cortes (Luis XVI iba a ser guillotinado), el haber conseguido Beethoven dejar asegurada económicamente a su familia, hacen que el incipiente compositor abandone Bonn y se dirija, con todos sus sueños, a la grande e imperial ciudad de Viena.

Silueta con unos quince años realizada en Bonn de autor desconocido. 

Cuando Beethoven llega a la ciudad, ésta acaba de perder a una de sus figuras, Mozart; Haydn, más conservador, no puede ocupar su lugar, por lo que Viena necesita y añora un nuevo genio que colme sus ganas. La llegada de Beethoven con las recomendaciones del Conde Waldstein y del príncipe elector de Colonia y a quien el propio Haydn va a enseñar y transmitir todos sus conocimientos le abre muchas puertas.
Las clases con Haydn no son como esperaba dado el carácter de ambos. Ferdinand Ries, amigo y discípulo de Beethoven narra que el primero quiso que bajo el título de sus obras este pusiera "Alumno de Haydn", pero que no quiso hacerlo alegando que había recibido algunas clases, pero no había aprendido nada de él. 
En la rigurosa, completa y lúcida biografía Ludwig van Beethoven de Jean y Brigitte Massim, tras detallar la relación entre discípulo y maestro, nos muestran la opinión que Haydn expresó al propio compositor en palabras del flautista Louis Drouet.



Ninguna de estas cantatas fueron interpretadas en vida del compositor, ni él propuso imprimirlas. En 1884 se descubrieron unas copias de las mismas. Cuando Brahms las vio en mayo de ese año escribió a un amigo: "Aunque la portada no ostentase su nombre, no podría atribuirse a otro autor. ¡Es Beethoven desde el principio hasta el final! El bello y noble pathos, sublime en su sentimiento y su imaginación: la intensidad, quizá violenta en su expresión; más aún, la voz principal y la declamación, y en el primer y último movimientos todas las características que podemos observar en sus obras ulteriores y asociar con ella."

Estatua de Beethoven en su ciudad natal de Bonn
Finalizamos este acercamiento a las primeras obras de Beethoven compuestas en Bonn antes de instalarse de forma definitiva en Viena con un enlace que nos muestra las dos cantatas con los intérpretes que aparecen en la imagen.
El texto, tanto en alemán como en su traducción al inglés se pueden seguir a través de los enlaces que se encuentran en la bibliografía y webgrafía situadas en la parte inferior.
Que tengas un buen año Beethoven 2020.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Guía Anual de Letras Prestadas 2019

El comienzo de un año nuevo se presenta siempre apasionante, con todas las posibilidades y oportunidades para imaginar, recordar y asociar, en definitiva, para reflexionar a partir de todo lo que nos pueden aportar la literatura y la música. 
Mas también es momento de hacer inventario, rememorar y compartir todo lo publicado en el año que finaliza antes de guardarlo en el cajón de los olvidos.
En esta publicación hacemos memoria de algunas de las publicaciones que se realizaron en este blog durante el año 2019. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!




Fueron más de cincuenta, una cada semana, en las que se unieron, como se indica en el lema del blog, literatura y música. 
Por aquí pasaron evocaciones de textos de muy diversa condición: relatos, descripciones, poemas, pensamientos, textos filosóficos o ensayos que nos remitían a las obras originales de sus autores en las que podíamos encontrarlos en su desarrollo pleno.
La música que los acompañaba siempre cumplía los requisitos de ser vocal y lo que habitualmente denominamos música clásica: ópera, canciones, música coral o cantatas.
Una idea, una descripción, una sensación, un sentimiento, una celebración o un acontecimiento fueron en la mayoría de las ocasiones el germen que originó cada una de las publicaciones en las que se engarzaron, como en una delicada manufactura, música y letra. Unas veces con mayor acierto, otras con menor tino, pero siempre con la misma voluntad y dedicación y con la certeza de que las grandes obras lo son porque siempre tienen algo que aportarnos, algo que decirnos, sean de la época que sean.
De todas las publicaciones de 2019 hacemos memoria de algunas, seleccionando las más leídas, aquellas otras que han tenido un eco por su temática, las que desafiaron el desconocimiento que se tenía de los autores o las obras, en la certeza de que no están todas las que son, pero sí son todas las que están. 
Es complicado seleccionar, elegir, optar por unas en detrimento de otras, teniendo en cuenta tanto la subjetividad de quien realiza la lista o la de quien las lee. Se han agrupado en diversos apartados utilizando el criterio de la elección de los lectores, el número de visitas recibidas, con la consideración de que muchas publicaciones interesantes se han quedado en el camino.
De cualquier manera, siempre se pueden buscar navegando en la barra lateral derecha pulsando en Archivo del blog.
Si estás leyendo en este momento, tómatelo como una oportunidad de recordar las publicaciones que te aportaron algo o de conocer aquellas que te llamen la atención. Hazlo sin prisas, volviendo más adelante para continuar y, si lo deseas, como siempre... ¡comenta, comparte, sugiere!
Para acceder a ella sólo tienes que pulsar en la leyenda en verde que aparece en el pie de foto.


Top 3: Los más leídos
Fue toda una sorpresa que esta publicación llegara a ser la más visitada del año, tratando sobre uno de los autores más geniales del siglo XX. El hecho de que las obras de Richard Strauss pasasen a ser de dominio público sirvió de excusa para conocer más sobre el autor y una de sus obras más emblemáticas: Der Rosenkavalier (El caballero de la rosa).


Strauss es de dominio público
La primera publicación de 2019 no dejó de leerse durante todo el año, siendo uno de esos temas que los asociamos a una época concreta. La música, otra vez de Richard Strauss, y de Ottorino Respighi acompañó a textos de Unamuno y Echegaray.

Aquellos Magos de Oriente

La tercera publicación más leída no tenía que haberse escrito, ya que surgió a consecuencias del terrible incendio que destruyó la catedral parisina. La obra homónima de Victor Hugo y las músicas que nos evocan el lugar, entre ellas la última que sonó la tarde antes del incendio, conformaron esta entrada.
Notre Dame de París, Víctor Hugo y nosotros



Más que música
En este apartado aparecen algunos de los trabajos en los que la balanza se inclina más hacia la música que sobre los libros.

Mirada de Diva nos acercaba a la figura de María Callas, la más grande de las cantantes del siglo XX por la versatilidad de su voz. Nunca un artista llevó tan lejos el apelativo de Diva.
María Callas, mirada de diva
Una mirada acerca de Giuseppe Verdi, uno de los compositores de ópera más grandes y que más influencia ha tenido con Il trovatore, una de sus obras más complejas y la historia de los tres árboles que lo acompañaron en su casa de Sant'Agata.
Verdi, un trovador y tres árboles
Un relato sobre la única vez que se encontraron Rossini y Beethoven en casa de este último acompañado de dos piezas geniales y diametralmente diferentes.
Un encuentro entre dos genios
Hay obras que nacen, deambulan con mayor o menor éxito, se transforman, se adaptan a distintas situaciones y resurgen en los mismos o en otros autores. Es el caso de esta melodía que terminó siendo bailada por Nijinsky: El espectro de la rosa
El espectro de la rosa
Una mirada a Las primera obras de Mozart, la primera de todas de todas las que compuso con el relato cuándo y cómo sucedió y la primera que compuso para ser cantada.
Las primeras obras de Mozart
En esta ocasión no se canta. Las dos muertes de Nijinsky nos acerca a la vida, la personalidad y la desaparición del que está considerado uno de los mejores bailarines de la historia y el recuerdo de algunas de sus grandes creaciones.
Las dos muertes de Nijinsky
El abandono de Mozart, una de las últimas publicaciones del año, nos recrea los últimos momentos de Mozart, los sentimientos y las sensaciones que desarrolló en su lucha por ser un compositor independiente. Nos acompañan un estudio sobre el autor del sociólogo Norbert Elias y fragmentos de la que fue su última composición: El Réquiem.
El abandono de Mozart


Como nos tienen acostumbrados, interrumpimos este catálogo anual y damos paso a la publicidad. En esta ocasión basada única y exclusivamente en música de ópera más una de ballet.

La ópera en la publicidad





En plena naturaleza
El siguiente tramo de este catálogo anual parte de la observación, la estancia o el respeto a la naturaleza.

Causan pavor, temor, sobrecogen, de lejos las podemos admirar desde nuestros refugios, en ocasiones se cargan de un poder destructivo, se sienten cuando van a llegar, se desea ver el rayo de sol que anuncia su final. A nadie deja indiferentes. Diversos relatos y músicas nos acercan a corroborar El (extraño) placer de las tormentas.
El (extraño) placer de las tormentas
Cada vez más alejados de nuestras vidas, los bosques forman parte de la esencia de nuestro planeta. Escritores como Wenceslao Fernández Flores, Mario Benedetti o Jirí Weil nos acercaron a ellos desde la humildad, la unión y la complicidad o produciéndonos el escalofrío de lo que pervive frente a todo. Junto a ellos transitan Wagner con el fresno de La Walkiria y Verdi con el sauce de Otello
Entre bosques y árboles
Humildes, callados, en segundo plano tras los caballos, burros, mulos y otros animales que han estado con la humanidad desde hace milenios y que están desapareciendo, quizás por falta de la necesidad que tenemos de ellos. Desde los imprescindible Juan Ramón Jiménez y Cervantes nos acompañan también Chesterton, Saint-Saëns. Finalizamos descendiendo en un paseo por el Gran Cañón del Colorado.
Burros, mulos y otros animales
El color del invierno está en la fantasía. Con esta frase nos adentrábamos en relatos relacionados con lo más crudo del invierno con autores que lo vivieron en primera persona como Turgueniev y Chejov. En su compañía, Henry Purcell nos trajo una deliciosa recreación del aria del Cold Genius (El genio del frío) de su semiópera King Arthur.


El color del invierno
Esta entrada se dedicó a una de las melodías más populares y conocidas del siglo XX, Over the Rainbow cantada por Judy Garland en El mago de Oz. Siguiendo el rastro de la canción de Harold Harlem llegamos a conocer su origen e inspiración en la ópera Guglielmo Ratcliff de Pietro Mascagni, una obra basada en un texto de Heinrich Heine.
El sueño del arco iris
Buscando el momento de detenernos para admirar cómo caen las hojas de los árboles, nos preparamos para Sentir el otoño con uno de los poemas que inspiraron a Vivaldi para sus Cuatro Estaciones junto con textos de Rilke, La Regenta y Baudelaire y música de Pfitzner y Fauré.


Sentir el otoño
Aprovechando el cincuenta aniversario de la llega del hombre a la Luna dedicamos dos publicaciones a recordar la verdadera historia de los viajes a la Luna con una mirada desenfadada, con una carga de ironía y sátira que nos hizo recorrer la historia de la literatura y la música para acercarnos a nuestro satélite. Por su extensión, se le dedicaron dos capítulos.


La verdadera historia de los viajes a la Luna: Los pioneros
La verdadera historia de los viajes a la Luna: Ahora sí



Evitando el cansancio entre uno y otro apartados de esta publicación, dedicamos de nuevo una pausa para la publicidad, basada en esta ocasión a la ópera y a Beethoven.


Publicidad, ópera y música




Literatura, pintura y otras artes
El último de los apartados en que se ha dividido este catálogo anual de publicaciones se centra más en el aspecto literario o pictórico y la música pasa a ocupar un lugar menos predominante, poniéndose a disposición de las obras anteriores.

Aún hay más de música que de literatura en esta publicación centrada, de modo especial, en la voz de la soprano Raquel Andueza y el grupo La Galanía y los ojos en el Barroco. Les acompañan textos y músicas de José Marín, Gutierre de Cetina y Robert Dowland.
Ojos que me miráis

Un viaje literario por el infierno no puede menos que contemplar la obra de Dante. También nos acompañaron personajes singulares como Orfeo y Francesca da Rimini con obras de Monteverdi, Zandonai y el delirante Offenbach.
Más calor que en el infierno
Enamorados de un retrato se centra en el conocido libro de Oscar Wilde protagonizado por Dorian Gray. Diversos momentos con retratos y cuadros con La flauta mágica de Mozart y la Tosca de Puccini lo complementan.


Enamorados de un retrato

Los réquiems han pasado a tener entidad propia como obras de arte. En este trabajo se entrecruzan dos, el maravilloso y elegante Libro de réquiems de Mauricio Wiesenthal, un caleidoscópico escrito donde se entrecruzan los protagonistas de la cultura europea, y el recogido, delicado y paradisíaco Réquiem de Fauré.


Réquiem para vivir

En Mendel el de los libros, Stefan Zweig realiza un emotivo retrato de un entrañable librero judío de la Viena de principios del siglo XX. La música de Gluck acompaña a un personaje que se nos vuelve inolvidable para quienes lo hemos conocido.
La vida entre los libros

La experiencia de conocer la vida y obra de un personaje singular a través de los retazos de lo que podríamos denominar un libro cubista es la experiencia que nos propone Max Aub al escribir la biografía de quien pudo y no quiso ser un referente de la pintura mundial.
Deconstruir y construir
La última de todas las recogidas en esta guía anual, Damas que tenéis entendimiento de amor, se basa en lo que podríamos denominar un libro menor de Dante, La vita nuova y el acompañamiento musical basada en el mismo texto. Un poema del que aún hoy día se realizan nuevas adaptaciones musicales, setecientos años después del fallecimiento del escritor italiano.
Damas que tenéis entendimiento de amor
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