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Sobre la biodiversidad

La diversidad supone enriquecimiento, variedad y pluralidad. Biológicamente supone abarcar un mayor número de especies, familias o variedades que poseen unas características comunes y otras propias. Socialmente supone disponer de una pluralidad de puntos de vista que aportan mayor enriquecimiento en el conocimiento de la realidad, sus problemas o la toma de decisiones. Farmacológicamente sirve para investigar y disponer de distintos y mayores recursos para la elaboración de medicamentos.
En un mundo cada vez más condicionado por nuestras actuaciones y decisiones nos encontramos con diversos problemas que afectan a la diversidad de la vida en nuestro planeta. La irrecuperable desaparición de distintas especies tanto animales como vegetales, el estado en peligro de extinción en que otras muchas se encuentran, el desarrollo de variedades vegetales o animales más productivos para la industria a costa de otras variedades endémicas que lo son menos, la globalización que lleva, en ocasiones de forma inconsciente, a especies exóticas invasoras que acaban con las nativas de un lugar son algunos de los problemas que van minando la diversidad de nuestro planeta.
A estos problemas podemos añadir los ocasionados por el cambio climático que provoca la desaparición de algunos ecosistemas, especialmente los humedales y los espacios naturales, en general.
Así, desde el año 2002 la Organización de las Naciones Unidas decidió celebrar cada 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica con la idea de crear conciencia de la importancia de la biodiversidad para los seres humanos y la necesidad de cuidarla y preservarla para las futuras generaciones. 
En esta publicación te invito a reflexionar sobre la biodiversidad y celebrar cada día el #DiadelaBiodiversidad con algunos textos y músicas. Nos acompañan obras de Homero, Wislawa Szymborska, Benedetti, Serrat, Mónica Fernández-Aceytuno y música de animales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
 

El término biodiversidad fue acuñado hace relativamente poco tiempo gracias a un entusiasta científico apasionado por el estudio de las hormigas. El entomólogo Edward O. Wilson se refirió en 1980 a la biodiversidad como «»l conjunto de organismos que pueblan una zona y las relaciones que se establecen entre ellos y el medio que les rodea». Tras la declaración de las Naciones Unidas al comienzo del presente siglo, el año 2010 fue declarado Año Internacional de la Diversidad Biológica con el fin de fijar la atención sobre la pérdida continua de biodiversidad en todo el planeta.


Si pensamos en la biodiversidad no podemos dejar de lado la primera obra que nos acompaña. La unión entre poesía y música, entre dos creadores con una personalidad tan arrolladora como Mario Benedetti y Joan Manuel Serrat cristalizó en 1985 con el álbum El sur también existe. Entre los poemas a los que puso música el cantante catalán nos quedamos con De árbol a árbol, unos versos que nos llevan a reflexionar sobre la enorme diversidad de árboles, su arraigo en distintas culturas y la pregunta que los asocia con nosotros: ¿Los árboles serán acaso solidarios?


La interpretación, como no podía ser de otra manera pertenece al propio Joan Manuel Serrat.


Pese a que el concepto de diversidad biológica es reciente, los griegos de la antigüedad clásica se plantearon dos cuestiones que afectan profundamente a esta idea: en qué momento y de qué forma surgieron los seres vivos, sus variedades y cómo se relacionan entre ellos. Sin el método científico que utilizamos desde hace siglos, sin aparatos ni laboratorios, llegaron a crear una idea sobre la naturaleza gracias a su capacidad de observación, con la creación de fábulas mitológicas que se acercan más a nuestras ideas actuales que las teorías escolásticas que se prodigaron siglos después y las relegaron. La idea del continuo renovar de la naturaleza en un proceso de crecimiento constante y dinámico se alejan de esas teorías del medievo que consideran a la naturaleza como algo cerrado y estático.

Ricciardo Meacci, El jardín de las Hespérides
Siguiendo con la diversidad biológica vegetal nos remontamos a uno de los primeros textos que nos hablan de ella. Aparte del relato bíblico de la creación en la que nos podemos imaginar con todo detalle el inmenso vergel del Edén, uno de los textos más antiguo de nuestra civilización procede de los poemas épicos griegos. En La Odisea, Homero nos hace partícipes del viaje de Ulises hacia su Ítaca natal.
En el viaje de regreso tras la toma de la casi inexpugnable Troya Ulises, con la compañía y protección de Atenea recala en la isla de los feacios donde es recibido en la casa de Alcinoo, descendiente del propio Poseidón, un rey amable y hospitalario con extranjeros y náufragos. 
Allí Homero nos hace participar del asombro de Ulises por la belleza y generosidad de sus plantas y frutos, regalo de una naturaleza que comienza a ser dominada y utilizada por el hombre. 


Después de la creación del concepto de biodiversidad, se ha adecuado y afinado más en la definición del término. Así, para Gaston«biodiversidad es la variedad de todos los tipos y formas de vida, desde los genes a las especies a través de una amplia escala de ecosistemas». Esta definición supone la variedad de todos los organismos vivos en cualquier ecosistema, sea acuático o terrestre, además de incluir a toda la diversidad dentro de cada especie, entre las propias especies y las variedades que existen dentro de ellas.


Durante mucho tiempo en la historia de la música los compositores han utilizado en sus obras los sonidos de la naturaleza. Los sonidos del aire, el agua o las tormentas han servido como fuente de inspiración a estos autores, aunque con más frecuencia se ha recurrido al canto de las aves y los pájaros en particular, como en algunas publicaciones de este blog como Pájaros barrocos.
Cansados de que el arte imite a la naturaleza y con un innegable sentido de la creatividad y del humor, ShakeUn Music ha logrado que sea la naturaleza la que imite al arte, en esta ocasión a un genio como Wolfgang Amadeus Mozart y el dúo Pa-pa-pa-pa-Papagena de La flauta mágica. Pleno de sonidos de pájaros que nos muestran su biodiversidad y dado que estos animales no tienen estudios musicales, el autor ha debido realizar algunos cambios en las escalas musicales para adaptarse a los distintos tonos que con que estos pájaros interpretan la obra mozartiana en un vídeo titulado Bird Song Opera
Ya podemos decir que la naturaleza imita a Mozart.


La globalización no sólo hace referencias al mundo de la economía y del mercado, o al intercambio, trasvase e influencia que las diversas corrientes artísticas que conforman la cultura. La globalización determina, también, los grados de la biodiversidad con especies invasoras que llegan, con la colaboración intencionada o ignorante de los seres humanos, de un lugar a otro, desplazando a las especies endémicas hasta hacer desaparecer variedades y perder la riqueza que nos ofrece la biodiversidad.
Las especies invasoras poseen la capacidad de llegar a ser dominantes puesto que se dispersan desde el lugar en que se han introducido llegando a dominar a las especies y poblaciones autóctonas de forma que afectan negativamente tanto a los procesos que se producen en los ecosistemas como a los intereses económicos e incluso a la salud pública. Estas situaciones provocan por un lado el peligro de que se produzca una homogeneización ecológica en nuestro planeta, por otra parte, la habilidad que tienen las especies invasoras para causar extinciones y reducir la biodiversidad allá donde actúan.


Así, esta biodiversidad no entiende de fronteras, si acaso de ecosistemas. Los límites que los seres humanos ponemos a nuestras naciones o regiones no tienen sentido ante la vida que se desarrolla en ellos.
La polaca Wislawa Szymborska nos lo muestra en uno de su poemas. La Premio Nobel de Literatura de 1997 se planteó durante su viida una poesía que se acercara más a la realidad que a la lírica pura, creando unos poemas que son una suerte de reflexiones que se asemejan a tratados filosóficos, considerando que no hay más universo que el que podemos contemplar desde nuestra experiencia diaria, desde los acontecimientos más corrientes de nuestra vida. Ella misma llegó a afirmar que «no hay preguntas más apremiantes que las preguntas ingenuas».
Perteneciente a su poemario El gran número de 1976 y recogido en su obra Paisaje con grano de arena, Salmo nos muestra la diversidad y universalidad de la vida frente a la irracional división de las fronteras. Un pájaro que está entre uno y otro lado del límite, ¿a qué país pertenece? O a un virus que invade el planeta, ¿le podemos poner fronteras?


Con la celebración del Día de la Biodiversidad, la Organización de las Naciones Unidas pretende concienciar a personas, instituciones y estados para que la humanidad sea capaz de vivir en un mundo más sostenible, con un mayor grado de equidad y justicia y en el que la distribución de los recursos naturales pueda alcanzar al mayor número de personas posibles.
Supone aplicar de forma urgente medidas drásticas que contribuyan a proteger y conservar todos los ecosistemas además de la diversidad biológica que los conforman.


Después de comprobar que los pájaros pueden cantar la música de Mozart continuamos con una nueva demostración de que la naturaleza imita al arte. En esta ocasión se trata de danza con otro montaje de ShakeUp Music a partir del vals más famoso de todos los tiempos El bello Danubio azul estrenado por Johann Strauss II en 1866.
Algunos de los movimientos de los intérpretes, los gestos de los propios bailarines, ciertas vueltas acompasadas nos llevan al mundo del ballet con esta obra interpretada por aves. Para terminar, no podían faltar el saludo al público y el elenco de todos los intérpretes.
Lo dicho, la naturaleza imita al arte.


Desde que existe vida en la tierra, la extinción de especies y la pérdida de la diversidad biológica son un hecho natural y rutinario dentro de la escala de tiempo geológica. 
Sabemos que la mayoría de especies que han existido se han extinguido y que la duración media de una especie oscila entre los 2 y 10 millones de años, lo que nos indica que la biodiversidad nunca ha sido la misma. Así, desde que se formó la Tierra los seres vivos se han diversificado y adaptado a prácticamente todos los hábitats de nuestro planeta con periodos que han producido tanto proliferación de especies como de grandes crisis y extinciones. 
Aunque estas extinciones no son por sí mismas ni buenas ni malas, sí son un hecho natural. No obstante, la acción de los seres humanos ha producido una alteración significativa en estos procesos, fundamentalmente por dos razones primordiales: En primer lugar por la destrucción de hábitats y ecosistemas, en segundo lugar, por el aumento de la contaminación y la producción de deshechos contaminantes que acaban en la atmósfera, ríos y ecosistemas en general. 

Pájaro moscón y su nido
En una sociedad en la que nos encontramos tan alejados de lo natural frente a lo artificial e incluso lo virtual, nos resulta complejo acercarnos a la naturaleza y posicionarnos a favor de la biodiversidad.
Nuestro tiempo, además, circula a una velocidad que nos impide la observación pausada o la reflexión detenida. Zarandeado como vamos entre horarios diarios y semanales, responsabilidades y tareas cotidianas y una carga de estrés que nos sobrepasa con frecuencia hemos perdido el interés necesidad de la observación.
La bióloga Mónica Fernández-Aceytuno es una de las grandes divulgadoras de la naturaleza en nuestro país. Premio Nacional de Medio Ambiente en 2003, es columnista habitual en ABC y republica.com. Apasionada de la naturaleza y su conservación ha publicado libros como El viento en las hamacas (2004) o El país de los pájaros que duermen en el aire (2018).
En este último libro, Fernández-Aceytuno nos acerca a un recorrido por la geografía de nuestro país mostrándonos la enorme variedad y diversidad de la flora y la fauna que vive en él, dividiendo el libro en los diversos meses del año. El texto con el que nos despedimos, correspondiente al mes de marzo, es una invitación a desplegar la mirada atenta, la observación detenida, el cambio de ritmo al que estamos sometidos, para fijarnos en la flora y fauna que nos rodea.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Verduras, hortalizas, versos y sentimientos

Letras y músicas veganas

En cuestión de alimentos los seres vivos de nuestro planeta, incluidos los seres humanos, disponemos de una enorme variedad para nuestro sustento, crecimiento y desarrollo. 
Para el mantenimiento de nuestros organismos, la vasta cantidad y variedad de alimentos que conocemos nos proporcionan todos los nutrientes que necesitamos, además de otras sustancias como los oligoelementos que, por definición, necesitamos en pequeñas cantidades para nuestro crecimiento y desarrollo. Así, además de los consabidos carbohidratos, proteínas, vitaminas o grasas, necesitamos el aporte de esas pequeñas cantidades de estos elementos como potasio, cloro, sodio, calcio, fósforo, hierro o manganeso para tener una vida saludable.
De esta forma, los alimentos nos proporcionan los nutrientes que necesitamos en una enorme variedad de productos, sabores, aspectos, colores y presencia que los convierten en apetecibles y deseados. 
El gran problema es la injusta distribución que de ellos hacemos, con una sobreabundancia y despilfarro en unas sociedades, mientras otras padecen auténticas penurias alimenticias, una situación que debemos plantearnos para solucionarla de forma definitiva. Mientras se producen alimentos para toda la población, no llega a todos en las condiciones que cada uno necesita.
Cada civilización, cada país, región o localidad ha aprovechado, utilizado a su modo y creado un uso de los alimentos que ha tenido en su entorno, creando una cultura gastronómica que la comunicación y el intercambio cultural primero, y la globalización más adelante, ha ido convirtiendo en universales conocidos, hasta el punto que algunos han sido declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad como la Dieta Mediterránea o las Cocinas Tradicionales Francesa, Japonesa y Mexicana. En estas cuatro culturas gastronómicas, la Unesco ha reconocido los valores culturales y sociales que poseen, independientemente de su valor nutricional.
La búsqueda de una alimentación saludable ha ido modificando algunos usos gastronómicos, eliminando determinadas costumbres como el uso frecuente de comidas grasas o raciones más abundantes, la utilización de técnicas culinarias más sanas, como el cocer alimentos al vapor frente a los fritos, la compra de productos de proximidad o el consumo de productos más saludables. 
Entre estos últimos, se está decantando la mayor utilización de productos de origen vegetal frente a los de origen animal, culminando en algunos casos con la adopción por un gran número de personas de las dietas vegetarianas y veganas.
En esta publicación te propongo un paseo por textos y músicas relacionados con las verduras, hortalizas y ensaladas, una forma de alimentación sana y saludable. Nos acompañan Wislawa SzymborskaPablo NerudaAlberto CortezSerrat Mateo Flecha el Viejo. Lleven entre nosotros décadas o siglos, estos acompañantes vienen frescos como hortalizas recién sacadas del huerto. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Pese a que en esta publicación tratemos textos y músicas relacionados con algunas verduras y hortalizas, queremos hacer presentes todas ellas en su representación. 
Nuestro primer acompañante es un producto modesto, cotidiano, que no suele protagonizar nuestras comidas, pero es un acompañante fiel y constante en nuestra alimentación: la cebolla.
Con propiedades bactericidas y fungicidas, la cebolla es rica en minerales, vitaminas (A, B, C, E) y oligoelementos como calcio, magnesio, cloro, cobalto, hierro, cobre, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, cinc, bromo y azufre, este último le proporciona su sabor picante característico y, al disolverse con rapidez en el agua produce ese ácido sulfúrico que nos hace llorar cuando la cercenamos con el cuchillo.

Giuseppe Arcimboldo. El verano (1563) Museo de Historia del Arte. Viena
La poeta polaca Wislawa Szymborska, acompañante asidua de este blog, nos acompaña con uno de sus poemas. Como otros poetas polacos Szymborska es superviviente de la Segunda Guerra Mundial y la dictadura estalinista, debiendo interrogarse sobre el sentido de Europa en esas décadas, eludiendo las respuestas simplistas que mostraban un simple paréntesis entre periodos civilizados, para señalar que esa barbarie estaba gestándose en lo más profundo de esta cultura.
Ganadora del Nobel de Literatura en 1996, Szymborska es una incansable defensora de la historia del pensamiento humano en unos momentos en los que nos venimos instaurando en un culto a la ciencia, necesario, pero no excluyente del pensamiento y la filosofía.
En su obra poética fue desligándose de la influencia del acaparador partido comunista polaco con obras que abarcan medio siglo desde su inicial Por eso vivimos (1952), Preguntas a mí mismaLlamando al Yeti, Sal, Si acaso, El gran número, Fin y Principio o su última obra, Aquí (2009), para ofrecernos un opus donde la filosofía y la poesía se funden en un todo indisoluble.
Publicado en 1976, Wielka liczba (El gran número) es un poemario con casi una veintena de poemas entre el que se encuentra Cebula (La cebolla) y que podemos encontrar dentro de su antología Paisaje con grano de arena. La simplicidad de esta hortaliza, repetida en su forma, frente a la variedad de partes con diferentes funciones en que se conforma nuestro propio organismo da pie a la Szymborska para su -en sus propias palabras- cebollil reflexión.


Es más que probable que este poema, su título y su contenido nos hayan evocado el poema de Miguel Hernández que tantas veces hemos escuchado cantar a Joan Manuel Serrat, una canción que se ha convertido en todo un clásico de nuestra cultura musical.
Inspirado en la correspondencia entre Miguel Hernández y su esposa mientras él estaba encarcelado en plena contienda civil, ella se lamentaba de que sólo disponía de pan y cebollas para alimentarse y poder amamantar a su hijo recién nacido. De esta correspondencia surge uno de los poemas a la vez más hermoso y terrible de nuestra literatura. En Las nanas de la cebolla el poeta oriolano utiliza las seguidillas compuestas, formadas por un cuarteto seguido de un estrambote de tres versos en que alterna los heptasílabos con los pentasílabos, en una sucesión de estrofas que se superponen como las capas de la hortaliza.
Aunque popularizada por Serrat, la música fue compuesta en 1973 por el cantautor argentino Alberto Cortez y nos acompaña en una versión poco habitual donde ambos cantantes van alternándose en cada una de las estrofas, con su timbre, vocalidad y personalidad interpretativas propias en una grabación correspondiente al disco Coincidencias de 1990.
Aíslate de cualquier distracción, ponte los auriculares si los necesitas y, si notas que te corren unas lágrimas, especialmente en el crescendo que hay a mitad de la canción, no lo dudes: los sulfuros volátiles de la cebolla se han convertido en ácido sulfúrico y te hacen llorar.


De las nanas pasamos a la oda, de la cebolla a la alcachofa.
De origen egipcio, la alcachofa se extendió por la antigua Grecia, llegando a nuestro país con los árabes, siendo en la actualidad el segundo productor mundial tras Italia.
Rica en fibra, reduce la glucosa en la sangre y la acidez estomacal, mientras ayuda al estreñimiento y frena el envejecimiento al aportar muchas vitaminas y minerales como el calcio, fósforo, potasio o sodio. Aunque se desperdicie parte de su flor, la parte que solemos comernos, combate el colesterol y sus flavonoides nos defienden de enfermedades cardiacas.

Pierre Renoir. Cebollas (1881). Clark Art Institute. Williamstown (Massachusetts)
Pablo Neruda se nos presenta siempre como uno de los grandes poetas en nuestro idioma de todo el siglo XX. Premio Nobel de Literatura en 1971, su poesía posee un extraordinaria fuerza creadora, con una vitalidad arrolladora y una sagaz coherencia.
En sus Odas elementales, Neruda realiza una suerte de inventario, un mirar, observar y replantear una serie de elementos: animales, oficios, personajes, ciudades u objetos que están presentes en nuestra vida y que, pasen o no desapercibidos, merecen nuestra atención. Así, el poeta chileno dedica su variopinta atención al aire, al hilo de coser, al cobre, al pan, a la noche o al «caldillo del congrio» entre otros muchos protagonistas.
Dividido en tres libros de odas, el primero, estas Odas elementales, fue publicado en 1954 y, como su nombre indica, está dedicado a las cosas simples. Entre ellas, nos acercamos a esta Oda a la alcachofa, a la que opone la rígida coraza de guerrero que la cubre frente a su tierno corazón, mientras su bélico atuendo aturde y abruma al resto de verduras, frutas y hortalizas, que se alejan de ella.




En su enciclopédica obra Tesoro de la lengua castellana o española (1611), Sebastián de Covarrubias nos dice:

«Y porque en la ensalada echan muchas yerbas diferentes, carnes saladas, pescados, azeytunas, conservas, confituras, yemas de huevos, flor de borraja, grageas y de mucha diversidad de cosas se haze un plato, llamaron ensaladas un género de canciones que tienen diversos metros, y son como centones, recogidos de diversos AUTORES. Éstas componen los Maestros de Capilla, para celebrar las fiestas de la Natividad; y tenemos de los Autores antiguos muchas y muy buenas, como El molino, La bomba, El fuego, La justa».

Así, tras el nacimiento y consolidación de la polifonía se popularizaron las Ensaladas como mezcla de canciones, algunas de ellas populares, unidas por textos que sirven de nexo de unión, con versos, metros, idiomas y ritmos distintos que se van configurando en melodías que se cantan a tutti, a solo o a dúo, al unísono, en canto homófono o contrapunto, en una variedad que hace honor a su nombre. 
Suelen finalizar con una máxima o moraleja, en ocasiones en latín, que siguen dan culminación a la historia en la clave de la época: «docere et delectare», enseñar y divertir.
De esta manera, para estas ensaladas que nos acompañan cambiaremos tomates, lechugas y otras hortalizas por las distintas métricas, géneros, versos, músicas e idiomas para descubrir las canciones populares, madrigales, villancicos y romances que la forman.

Paul Cézanne. Bodegón con cebollas (1895-8) Museo de Orsay (París)
Publicadas en 1581 en Praga por su sobrino Mateo Flecha el joven con el título de Las ensaladas de Flecha, maestro de capilla que fue de las Serenísimas Infantas de Castilla, recopiladas por F. Matheo Flecha su sobrino, Abad de Tyhan y Capellan de las Majestades Ceasreas, con algunas suyas y de otros autores, por el mesmo corregidas y echas estampar, este título, casi una ensalada por su extensión, recoge obras de Mateo Flecha el Viejo, el gran impulsor del género, su sobrino y autores como Bertomeu Cárceres, cuya ensalada La trulla nos acompañó hace unas semanas.

Una vez centrada nuestra atención en diversas verduras y hortalizas, y pensando en sus propiedades, nos acercamos a una de las más populares Ensaladas de Mateo Flecha el Viejo, La bomba.
La versión que nos acompaña está interpretada por el grupo Vandalia, con la soprano Rocío de Frutos, el alto Gabriel Díaz, el tenor Víctor Sordo y el bajo Javier Cuevas, acompañados a la flauta por Tamar Lalo, al arpa por Sara Águeda y a la vihuela por Ariel Abramovich.

En esta interpretación, perteneciente al concierto La música de los Reyes Católicos. Juegos de amor cortesano (Laredo, 1496) celebrado en la Fundación Juan March en su sede de Madrid en marzo de 2019, las cuatro voces con su acompañamiento musical tejen un entramado de melodías, armonías y voces con subtítulos en castellano que facilitan el seguimiento y disfrute de la obra. 


Una vez inmersos en la enorme variedad de vegetales y su valor alimenticio, continuamos con las ensaladas en su vertiente literaria y con la compañía de Pablo Neruda, su prodigiosa fuerza verbal y su mirada que alcanza desde las fuerzas telúricas a la lucha contra la opresión o el canto íntimo al amor.
En Cien sonetos de amor, Neruda divide el poemario en las partes del día: Mañana, Mediodía, Tarde y Noche, alcanzando la cima de su poesía amorosa, eludiendo la métrica, estrofas y rima habituales, alterándolas cuando le conviene, manteniéndolas cuando lo desea.
En su dedicatoria a su amada Matilde Urrutia, Neruda escribe, entre otras: 

«Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamado sonetos y harto me dolieron y costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera. Al proponérmelo bien sabía que al costado de cada uno, por afición electiva y elegancia, los poetas de todo tiempo dispusieron rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo. Yo, con mucha humildad, hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia y así deben llegar a tus oídos».

En su Soneto XXXVI, el poeta chileno se refiere a su amada Matilde en una amalgama propia de las ensaladas que hemos traído a esta publicación, a su personalidad que todo lo hace, domina y acomete. Sírvanos como muestra de una nueva ensalada literaria. 


Nacido en la localidad catalana de Prades en 1481, Mateo Flecha el Viejo comenzó a trabajar en 1522 en la Catedral de Lleida como cantante y más adelante como maestro de capilla.
Tras trasladarse a Guadalajara, continuó en Valencia con la dirección de la capilla musical del Duque de Calabria, también conocido como Cancionero de Upsala, en cuyo cancionero se hayan algunas de sus ensaladas, antes de aparecer en la antes mencionada publicación de Praga que recopiló su sobrino.
Inicialmente las ensaladas, de las que es el máximo exponente, se relacionaban con las fiestas navideñas, pese a la amalgama que se han señalado anteriormente. De las once cuyos títulos se conocen, sólo han llegado hasta nuestros días seis: Jubilate, El fuego, La bomba, La negrita, La guerra y La justa.
Nuestra última publicación, más vegetariana que nunca, es una de las celebradas composiciones de Mateo Flecha el Viejo, en esta ocasión su ensalada La bomba, una obra que narra los peligros de los viajes a través del océano, del cual, salvará a los viajeros la presencia de El Salvador recién nacido.
Los intérpretes de esta versión son King's Singer acompañados por The Harp Consort, en una versión solo de audio con el texto para poder seguirla en su integridad.

Con esta nueva ensalada en la que cambiamos tomates, pimientos, lechugas y otras verduras por letras de poemas y músicas, finalizamos esta publicación. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:

¡Ay, las moscas!

Nos movemos entre diversas miradas. De la misma forma que miramos hacia lo elevado, lo sublime, lo trascendente de nuestra existencia, también dirigimos nuestra vista y nuestros pensamientos a lo cercano, lo cotidiano o aquello que nos acompaña.
Dentro de estas últimas miradas, nuestra atención se centra en ocasiones en detalles menudos, presencias incómodas y molestas o aspectos triviales.
Te propongo un acercamiento a unos animales que nos acompañan con más frecuencia de la deseada, resultándonos molestos e incómodos, pero de los que no podemos librarnos: las moscas. Nos acompañan obras musicales y literarias y, si es necesario... un matamoscas. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Tratar de las moscas no es un tema elevado ni trascendente, sino algo más vulgar, doméstico y, como todos coincidiremos, molesto.
Los insectos forman el grupo de animales más numerosos de nuestro planeta, siendo imprescindibles para la vida, ya que desarrollan, entre otras funciones, la de polinizar las plantas, algo totalmente necesario para la vida en nuestro planeta. Desgraciadamente también acarrean la transmisión de enfermedades y epidemias y, como en el caso de las moscas, también molestias en nuestra común convivencia.



No es la primera ocasión en que traemos a este blog la presencia de Luciano de Samósata, de quien tratamos el que posiblemente sea el primer viaje literario a nuestro satélite en La verdadera historia de los viajes a la Luna: Los precursores.
Pocos datos fiables hay sobre la vida de Luciano salvo el lugar de nacimiento de donde toma el nombre.
Poseedor de una gran habilidad literaria plagada de sentido crítico y satírico, de un penetrante sentido del humor e imaginación, Luciano pertenece a la que se llamó la Segunda Escuela Sofista. Su ingenio le llevó a dar conferencias y escribir discursos y tratados que buscaban más entretener que analizar la temática que trataba.
Entre sus obras podemos encontrar una pequeña disertación en la que Luciano dedica unas páginas a glosar sobre este insecto que nos es tan familiar. De la misma manera que Dión, otro sofista, escribe un banal Elogio del papagayo, nuestro autor asume la retórica del virtuosismo tratando un tema que va más allá del mero interés, ya que asume un contenido que podríamos considerar casi repulsivo, una especie de causa perdida, una dedicación al arte por el arte pero carente de significado. En Elogio de la mosca, Luciano escribe un texto en que dosifica sus conocimientos mitológicos y literarios y al que añade su impecable estilo descriptivo para crear un modelo clásico de disertación y argumentación al alcance de pocos autores.
Su inicio se centra en situarnos en las características de las moscas, su vuelo, alas y cuerpo con algunas comparaciones que no carecen de interés, con ciertas similitudes a descripciones de naturalistas de siglos pasados. Ante el texto no deja uno de preguntarse: ¿Cuántos momentos se habrá pasado Luciano observando estos insectos?



De la producción de uno de los más grandes y admirados compositores rusos, Nikolai Rimsky-Korsakov también tratamos en otra ocasión sobre una de sus óperas menos conocidas y, creo, que casi nada interpretada por nuestras latitudes: Skazke o Tsaré Saltane (El cuento del zar Saltán), estrenada en 1899. ¿Qué puede aportarnos en esta publicación? Nada más y nada menos que una de esas piezas que todos hemos oído y que puedes recordar en el enlace Volando libresEl vuelo del moscardón es una de esas músicas que todos conocemos y que ha sido adaptada a la mayoría de instrumentos habituales en las orquestas sinfónicas.
Existen miles de versiones que han realizado intérpretes solistas de diversos instrumentos con las que muestran su habilidades musicales.
En esta ocasión el enlace nos muestra un vídeo de animación dirigido por Eti Rozen e interpretado por The Lee Symphony Orchestra del que también existe una versión en color, aunque esta en blanco y negro me parece más interesante.


Comenzados a escribir aproximadamente en estos mismos años, entre 1899 y 1903, Antonio Machado publicó su primer libro de poemas en este último año con el título de Soledades. Incluía unos sesenta poemas que fueron aumentados, eliminados unos o modificados otros en diversas ediciones que terminaron tomando el título de Soledades, galerías y otros poemas en la versión de 1919. En estas composiciones el poeta sevillano deja aparecer los temas que conformarán su obra: el paso del tiempo, la triste melancolía por lo perdido, la sensación de soledad unida a la ausencia de amor, la angustia de vivir, la encrucijada entre realidad y deseo y el aburrimiento mezclado con la monotonía y el hastío de vivir. 



La primera publicación de Soledades estaba dividida en Del camino, Canciones y Humorismos, fantasías y apuntes. En este último apartado encontramos el poema que Machado dedica a las moscas y en el que encontramos referencias al paso del tiempo, en el sentido de que estos insectos, insignificantes e indignos de cualquier cantor, forman parte de la vida del autor desde su infancia hasta su futura muerte. Inevitable y melancólicamente esa insignificancia, como símbolo de las moscas, también forma parte de la vida del poeta... y de nosotros.



Y puestos a leer a Machado no podemos dejar de oírlo también. Joan Manuel Serrat hizo popular en los años noventa del pasado siglo una versión de este poema con música de Alberto Cortez. La grabación pertenece a una actuación en el Festival de la Trova Iberoamericana. El homenaje musical a la obra de Rimsky-Korsakov es patente al jugar con su melodía. ¡Vaya trío clásico Machado, Serrat y Cortez!


Continúa Luciano en su Elogio de las moscas con la agudeza en la mirada y el conocimiento de escritos fundamentales de su cultura grecolatina. Látigo de charlatanes y fraudulentos, enemigo de vicios y corrupciones, fue amigo de personajes influyentes y disfrutó de gran popularidad en sus discursos que pronto pasaron a difundirse por escrito.
En el siguiente extracto, Luciano razona sobre el beneficio que la mosca obtiene del esfuerzo ajeno y del hecho de no hacer ni buscar cobijo estable, además de narrar unas historias sobre un personaje llamado Mia que explican el interés que estos insectos muestran siempre por el hombre. Un texto de elaboración y razonamiento impecables. 


En Francia las operetas debían tener, por legislación, un solo acto, pero en 1858, Jacques Offenbach estrenó una que vino a revolucionar este tipo de obras, ya que se desarrollaba en dos actos con dos cuadros cada uno. Desde entonces, el mundo de la opereta pasó a tener una nueva dimensión.
Orfeo en los infiernos inició un tipo de obras cargadas de interpretación satírica y deformada de los mitos, los cuentos de hadas o las leyendas. Con música de Offenbach y libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, este Orfeo es una adaptación del mito de Orfeo y Euídice en la que el primero es músico, mientras su amada no destaca por su fidelidad a su cónyuge. Plutón, uno de tantos que la cortejan se hace pasar por un fabricante de miel para cortejarla, mientras Júpiter, el rey de los dioses, también la pretende, para lo cual no duda en disfrazarse como ha hecho en tantas ocasiones. La diferencia, para eso nos encontramos en una opereta burlesca, es que lo hace transformándose en mosca y pasando a la habitación donde Plutón tiene vigilada a Eurídice por el ojo de la cerradura.



Así, una hastiada y aburrida Eurídice se encuentra fascinada por el insecto de alas doradas que acaba de entrar por la cerradura y que se deja coger entre sus manos. El dios-mosca acaba prometiendo que le alegrará la vida en un dúo digno de esta entretenida opereta de cuyo número final ya tratamos en una publicación anterior. 
El conocido como Dúo de la mosca, Il m'a semblé sur mon épaule (Me ha parecido sentir en mi hombro) está interpretado en esta versión subtitulada al castellano por Natalie Dessay como Eurídice y Laurent Naouri como un Júpiter que la seduce a base de zumbidos. La producción se grabó en L'Ópera Nacional de Paris en 1997 con la dirección de Mark Minkowski.


En su Elogio de las moscas, Luciano muestra su conocimiento no sólo de las características y costumbres de estos animales o de historias, sino que hace referencia a varios momentos en que el gran Homero se refiere a las moscas en La Iliada señalando algunas de sus características como su audacia o su abundancia. 

Finalizamos este pequeño homenaje a las moscas con una más que curiosa interpretación de El vuelo del moscardón para piano, clarinete y soprano. Martin Fröst, Niklas Sivelöw y Malena Ernman recrean entre la calidad, la originalidad, la extravagancia y un cierto sentido del humor esta adaptación de la obra de Rimsky-Korsakov
Nunca un paseo entre moscas ha sido tan poco chocante y a la par tan agradable.


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Bibliografía:

Entre bosques y árboles

Un árbol es nuestro contacto más íntimo con la naturaleza.
Fiedrich Nietzsche

Nuestra vida se distancia cada vez más de la naturaleza, entrando de lleno en los avances que la tecnología, la cultura o la ciencia nos propone y que nos hacen mejorar, en muchos casos, nuestras condiciones de vida. Pero este avance nos hace perder el contacto con lo más natural, alejarnos en lo físico y lo emocional de aquello que nos rodea. Los árboles, las plantas, los animales, la tierra se vuelven exóticos a nosotros. Apenas si podemos atisbar en nuestro entorno los árboles que nos acompañan en las calles, los pájaros que viven en nuestras ciudades y pueblos que se vuelven invisibles a nuestros ojos y sentidos.
Te propongo un paseo literario y musical alrededor de los árboles y los bosques para poder acercarnos a las sensaciones que nos proponen sus autores. ¿Y si recuperamos la opción de acercarnos y pasear entre árboles y sentirlos junto a nosotros? Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Redactor periodístico, cronista parlamentario desde que sucedió a Azorín en esta tarea publicando sus reseñas parlamentarias en sus Acotaciones de un oyente, Wenceslao Fernández Flórez es uno de esos escritores que se hicieron tremendamente populares y leídos en la primera mitad del siglo XX. Gallego de nacimiento y memoria, aunque instalado en Madrid desde 1915, compartió el Premio Nacional de Literatura con Concha Espina en 1926, recibió la Medalla de Oro de Madrid en 1934 junto con Ortega y Gasset y Américo Castro. En la Real Academia Española fue elegido para la silla S ese mismo año, aunque no tomó posesión de la misma en 1945 con un discurso centrado en uno de sus temas predilectos, El humor en la literatura española.
Además de su labor periodística, Fernández Flórez dedicó buena parte de su trabajo a la escritura de unas novelas que se desenvolvían entre el naturalismo, un tono que oscila entre un humor que relativiza lo que trata y un cierto estilo moralizante, con ciertos toques simbólicos. Novelas como Volvoreta, El secreto de Barba Azul, Las siete columnas, El malvado Carabel, El bosque animado o El sistema Pelegrin forman parte de la cuarentena de novelas cortas que le dieron popularidad en su tiempo y que ahora están más cercanas a un olvido del que sería interesante rescatar.
Varias de sus novelas fueron llevadas al cine y él mismo llegó a colaborar en algunos guiones. El bosque animado se adaptó para el séptimo arte en la década de los 80 del siglo pasado por José Luís Cuerda.



En El bosque animado, Fernández Flórez crea un relato protagonizado por uno de esos bosques vírgenes, inexpugnables y cerrados que antes abundaban en las zonas atlánticas, la Fraga de Cecebre. Allí transitan las vidas de sus habitantes moviéndose entre un lirismo que oscila entre lo nostálgico y lo mágico, un cierto simbolismo naturalista y esa prosopopeya que atribuye a los animales y plantas del bosque cualidades humanizadas.


La segunda parte de la Tetralogía El anillo del Nibelungo, Richard Wagner la titula La walkiria y la centra en la figura de Brunilda, la preferida entre las nueve hijas del dios Wotan con este apelativo. El primer acto se centra en la relación que se establece entre Siegmund y Sieglinde que lo acoge en la casa de su esposo Hunding. Este lo reconoce como al fugitivo al que ha estado persiguiendo con sus cazadores pero se ve obligado a seguir las leyes de la hospitalidad y lo acogerá durante la noche. La sala donde está el huésped está presidida por un fresno, alrededor del cual se ha construido la vivienda, con una espada clavada en su tronco. Sieglinde entra en la sala y le cuenta que ha dado un narcótico a su esposo. La conversación se centra en el árbol y el arma que tiene clavada.
El enlace corresponde a una interpretación de Susanna Levonen como Sieglinde y Jan Kyhle en el rol de Siegmund que se llevó a cabo en la Wermland Opera Ring en 2011 con la dirección de Henrik Schaefer.



Uruguayo de ascendencia italiana, Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia no podía sino tener relación con el mundo de los libros habida cuenta de esos cinco nombres que, según la costumbre, le pusieron sus padres al bautizarlo y que tantas evocaciones literarias nos traen.
Después de trabajar desde los catorce años en una empresa de repuestos de automóviles en distintas localidades uruguayas, su traslado a Buenos Aires le hizo descubrir su vocación de poeta que reforzó al regreso a Montevideo donde obtuvo una plaza de funcionario. 
Desde su primera publicación La víspera indeleble de 1945, la obra de Mario Benedetti es difícil de clasificar y etiquetar moviéndose entre la poesía, el ensayo, la crónica periodística, las letras de canciones o la narración. Pero es esa variedad la que crea un estilo personal e inconfundible, una labor en que el escritor logra que el lector se sienta implicado en un diálogo con el autor.
De toda su producción el libro que nos acompaña en este paseo entre los árboles es Preguntas al azar (1986), su primera publicación tras el exilio en diversos países hispanoamericanos y España. En este libro, Benedetti se despide de su pesimismo con un humor que parte de la reflexión y un cierto desencanto.

Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
       (de Chau pesimismo)

Sus ochenta poemas están divididos en capítulos: ExpectativasRescatesPaís despuésLa nariz contra el vidrioLa vida ese paréntesisLugaresOdres viejos y el más conocido de todos El sur también existe. Este último está formado por las diez canciones que escribió para que Joan Manuel Serrat pusiera música a un álbum inolvidable. El hilo conductor es la desigualdad existente entre las economías y culturas del Norte y el Sur de nuestro planeta, mostradas desde la crítica social, la parodia y la paradoja y resumidas entre "quienes se desviven" y "quienes se desmueren". En los ochenta poemas de Preguntas al azar y, especialmente este último capítulo, queda recogido uno de los pensamientos y principios de Benedetti: "No escribo para el lector que vendrá, sino para el que está aquí, poco menos que leyendo el texto sobre mi hombro."
De todos las letras de canciones que forman El sur también existe, se nos hace imprescindible en esta reflexión sobre árboles y bosques el poema De árbol a árbol, un canto a la solidaridad, una nueva humanización de estos seres proveniente de la fértil mente de Mario Benedetti.




Si hablamos de la colaboración entre ambos, no podemos dejar de recordar cómo suena la música que Joan Manuel Serrat puso a la letra creada por Benedetti y que, según las palabras del escritor uruguayo "Las letras musicalizadas suelen tener como antecedente poemas anteriores, pero al adoptar la forma de canciones debí efectuar cambios sustanciales en su texto, en su extensión o en su estructura."


Tras una concesión a los males y los peligros de las fragas y los bosques en general, Fernández Flórez continúa en El bosque animado su relato sumergiéndonos en la música y el canto -no en el de los pájaros, como podríamos suponer- que nos proporcionan los árboles, una emoción que cada vez es más difícil de sentir y que debemos buscar para dejarnos llevar por su sutil belleza.


Lector incondicional de Shakespeare desde su juventud, Giuseppe Verdi llevó a escena tres óperas basadas en obras del escritor inglés: Macbeth, Otello y Flastaff, estas dos últimas una vez retirado y cumplidos más de setenta años.
En Otello, basada en Otelo, o el moro de Venecia, este personaje tiene el carácter de hombre noble, casado con Desdémona, mientras Iago representa la hipocresía y la maldad, uno de esos caracteres que reflejan un profundo estudio del mal. Tanto la obra de Shakespeare como la de Verdi conforman la tragedia que marca la incomprensión en la que combaten el más puro amor con la pasión, la venganza y los celos.
En el cuarto y último acto de la ópera, Desdémona cuenta a su criada Emilia la historia que se esconde tras la Canzon del Salice (Canción del sauce).
El enlace está interpretado por Barbara Frittoli en el rol de Desdémona en Florencia en 2003 con la dirección musical de Zubin Mehta.





Jiří Weil nació casi con el siglo XX, en 1900, cerca de Praga. Sus estudios de Filosofía, Filología Eslava y Literatura Comparada lo llevaron a Rusia a estudiar la obra de los escritores de aquel país, volviendo y regresando en diversas ocasiones. Tras conocer y denunciar las purgas realizadas en la Unión Soviética fue enviado a un campo de reeducación en Kazajistán. Regresó a la capital checa en 1935 para llevar la dirección del Museo Judío de Praga. Cuando iban a internarlo en un campo de concentración ideó un suicidio ficticio, se le dio por muerto y quedó escondido en la ciudad hasta el final de la contienda. Pese a salir al finalizar la contienda con cuarenta y cuatro kilos de peso y una salud deteriorada, volvió a su cargo en el museo. Vida con estrella (1949) es una de las mejores obras sobre la opresora vida en la ocupación alemana. Su novela Mendelsshon en el tejado fue publicada póstumamente. 

Mendelsshon en el tejado comienza de forma inocente para finalizar de una manera cruel. Parte de una anécdota que muestra la vacuidad de la guerra, lo inútil de la burocracia -relacionada o no con lo bélico- y la subversión de valores. Los mandos del ejército alemán invasor de Checoslovaquia descubren que en el tejado del Rudolfinum de Praga entre las estatuas dedicadas a los grandes compositores hay una de Félix Mendelsshon un músico judío, algo inaceptable y hay que quitarla. Pero nadie sabe cuál de las efigies es. La forma en que indagan, acusan, maltratan, temen o mandan da pie a la descripción de las formas que utilizaron en la guerra los ejércitos alemanes (y en cierto modo, muchos). Esa anécdota que llena la primera parte del libro nos va abriendo los ojos a las atrocidades realizadas por los nazis en un ir y venir entre lo que piensan los opresores y los oprimidos, lo que nuestra conciencia nos quiere dejar pensar y lo que sabemos que pensamos, los eufemismos y la realidad, la verdad y la mentira con que nos queremos engañar. 
En la parte final del libro la mirada de Jiří Weil pasa de dos niñas, Adéla y Gréta al bosque, de las personas a los árboles, de la masa de individuos a la del bosque, en una memoria que nos recuerda que de la destrucción crece con mayor fuerza la naturaleza, que si los árboles mueren, otros árboles los hacen triunfales e inmortales.  



La ópera Jerjes de Georg Friedrich Händel tiene uno de los comienzos más bellos de cuantos se han compuesto. El rey persa, recostado bajo un plátano canta a la emoción y el placer que le proporciona sentarse junto a su sombra, mayor que ninguna de sus riquezas.
Pensada para las voces de castrati, Ombra mai fu (Nunca hubo sombra) se suele interpretar por sopranos, mezzosopranos, tenores y contratenores, aunque también en la versión instrumental conocida como El largo de Händel. Recordamos que largo en música se refiere a un tiempo lento, el más lento tras el grave.
La interpretación corre a cargo de la mezzosoprano Cecilia Bartoli en una grabación de vídeo que se realizó para su disco Sacrificium dedicado a los castrati y en la que está acompañada por Il Giardino Armonico bajo la sempiterna dirección de Giovanni Antonini.




Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos y sabe escucharlos, descubre la verdad.
Herman Hesse 
El caminante

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Bibliografía consultada:
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania).
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo.
  • Fernández Flórez, Wenceslao. El bosque animado. S. L. U. Espasa Libros. Barcelona 1999.
  • Benedetti, Mario. Preguntas al azar. Visor Libros. Colección Biblioteca Mario Benedetti. 1998.
  • Weil, Jiří. Mendelsshon en el tejado. Impedimenta. Madrid 2016.
Webgrafía: