expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>
Letras Prestadas - Club Pickwick

Una excusa para unir la literatura y la música

Estancias

  • Estancia principal
  • Todas las voces
  • Tijeretazos
  • De ciudades y lugares
  • #OperaEnZapatillas
  • Don(de) Libros
  • #Beethoven250
Mostrando entradas con la etiqueta Stendhal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stendhal. Mostrar todas las entradas

Stendhal y la ópera

Hay autores que marcan una época con sus obras en cuanto que su mirada, su estilo e influencia abren camino a nuevos autores. También los hay que sus obras, una vez pasadas por el tamiz del tiempo, nos ayudan a conocer mejor esa época que describen.
Es el caso de Stendhal, un autor tan acreditado en su tiempo que marcó las primeras décadas del siglo XIX, desde sus inicios como escritor alrededor de 1814 hasta su fallecimiento en 1842.
Su fascinación por el arte le llevó a recorrer los grandes centros culturales europeos, especialmente los italianos, acuñándose el término clínico Síndrome de Stendhal, que fue nombrado y descrito por la psiquiatra florentina Graziella Magherini en 1979. Unas palabras recogidas por el propio escritor en su obra Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio son el origen de este término clínico: «Había alcanzado ese estado de emoción en el que se tropiezan las sensaciones celestiales dadas por las Bellas Artes y los más apasionados sentimientos. Al salir de la Santa Croce, me latía con fuerza el corazón, mi vida se sentía agotada y caminaba mareado con miedo a caerme». 
A través de sus obras, Stendhal mostró un enorme fresco de la sociedad de su tiempo, los conflictos bélicos y políticos, el incisivo análisis de la psicología de sus personajes, la apreciación y valoración del arte y la concisión y precisión de su obra dentro del estilo del realismo. 
Entre las muchas inquietudes artísticas de Stendhal no podía quedar fuera una tan importante en aquella época como la ópera, que pasaba por uno de sus momentos más brillantes dentro del denominado estilo belcantista.
Te invito a acercarte a textos de Stendhal relacionados con la ópera. Nos acompañan su biografía de Rossini, sus Paseos por Roma y La Fausta, una cantante que aparece en La Cartuja de Parma, con arias cantadas por Angela Gheorghiu, Juan Diego Flórez y Cecilia Bartoli. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere?

Montaje a partir de Un palco en la ópera de Dionisio Fierros (1862)

Henri-Maria Beyle nació en Grenoble en 1783 en una familia burguesa que se sentía cercana a la nobleza según él mismo narrará más adelante. Tras la muerte de su madre en plena infancia se llegó a sentir un extraño dentro de su familia y muy alejado de su padre. Su único apego lo encontró en su abuelo materno, un médico con el que compartió su afición a la lectura y los grandes escritores desde Rousseau a Saint-Simon, de Cervantes a Shakespeare. A estas lecturas se oponía la instrucción que recibía y que le hicieron alejarse de la religión. 
La única salida la veía en las matemáticas que le sirvieron como excusa para pedir a su padre que le dejara estudiarlas en París. Tras unos meses en la capital que coinciden con los posteriores a la Revolución no veía estos estudios como un medio de vida y comenzó a acariciar la idea de transformarse en el nuevo Molière y ser amante de una actriz.
Tras unos meses deambulando por la capital francesa su primor Pierre Daru lo acoge y logra que sea admitido en la administración del Ministerio de la Guerra. Al iniciar Napoleón su segunda campaña por Italia, Daru y el joven lo siguen en la intendencia y Beyle llega a Milán por primera vez en mayo de 1800, alistándose ahora en el ejército estableciéndose con las tropas en el norte de Italia. Tras descubrir que no es la vida que desea, vuelve a París donde dimite del ejército.
A partir de este momento intenta vivir de la literatura, desplazándose en 1805 a Marsella como amante de una actriz y con la intención de ser comerciante. Vuelve de nuevo a París y el hermano de Pierre, Martial Daru le ofrece de nuevo un puesto en la intendencia militar que le hará viajar por toda Europa con las guerras napoleónicas. Así, asistirá a la entrada del Kaiser en Berlín, al entierro de Haydn en Viena y otros acontecimientos que influirán en su vida y obra. El derrocamiento de Napoleón supuso el fin de las campañas con el consiguiente cese de Beyle como parte de la intendencia, por lo que comenzó a alternar su trabajo con la literatura.


Su afición a la música y la pintura aparecen en sus primeros libros: Vidas de Haydn, Mozart y Metastasio (1815) e Historia de la pintura en Italia (1817), que en el fondo son un plagio de distintas obras que iba enriqueciendo con sus comentarios y opiniones. Con estas obras comienza a utilizar diversos seudónimos, siendo el de Stendhal el que acabaría pasando a la posteridad.
Su primer gran éxito fue Vida de Rossini (1823), una obra en la que traza una singular biografía de un músico al que admiraba, pero que no gustó especialmente al compositor que acababa de instalarse en París. 
Aunque Stendhal era aficionado a la ópera y la música en general, sus conocimientos no eran especialmente profundos. En un tiempo en el que asistir a la ópera dos veces a la semana era una forma de dejarse ver en sociedad, donde los palcos eran lugares de negocios, cotilleos e intrigas, Stendhal fue un asiduo de La Scala de Milán, el San Carlo de Nápoles y los cuadro grandes escenarios parisinos, especialmente el Teatro Italiano en los que se relacionó con muchos cantantes mientras se dejaba ver y disfrutaba de las arias de bravura, dúos, tríos o coros de las obras que representaban.
Vida de Rossini no es una biografía en el sentido que no ofrece datos de la vida del compositor que triunfaba en toda Europa. Es más una reflexión sobre los placeres de la música a través de sus experiencias como espectador, contando detalles de los argumentos, describe las interpretaciones de los cantantes, sus opiniones sobre las obras.
Como muestra, nos acompaña un texto dedicado a la estancia de Rossini en Nápoles. Allí dominaba el empresario Barbaja, un advenedizo que acabó haciéndose con el control de la música y cuya amante, la soprano madrileña Isabel Colbrán, dueña de una portentosa tesitura y agilidad vocal, que acabó en los brazos de Rossini, con quien llegó a casarse después de años de convivencia. Considerada la mejor cantante de su tiempo, el texto muestra la opinión de Stendhal después de escucharla y sus comentarios sobre su declive vocal. También aparece en el texto el Rey Fernando I de Nápoles y las Dos Sicilias, el tercer hijo de Carlos III de España, de quien dependía el estado napolitano. 


El enlace que nos acompaña pertenece precisamente a la primera obra citada, Elisabetta, regina d'Inghilterra (Isabel, reina de Inglaterra) con el aria acompañada por el coro Qant'è grato all'alma mia interpretada por la mezzo soprano romana Cecilia Bartoli con la Orchestra del Teatro La Fenice de Venecia bajo la dirección de Ion Martin en una grabación de 1992 para el álbum Rossini Heroines.


La interpretación sigue el estilo de la época y se repite continuamente el texto para mostrar las agilidades vocales de la protagonista.


Después de haber publicado sus primeros libros, en 1821 fue expulsado de Milán por el gobierno austriaco acusado de espionaje. Tras su regreso a París viajó de nuevo por Italia, Inglaterra y España publicado además del libro mencionado antes, Racine y Shakespeare (1823), Paseos por Roma (1829) y la que quizás sea su obra más conocida, Rojo y Negro (1830). Este mismo año lo proponen para el cargo de cónsul en Trieste, aunque el primer ministro austriaco Metternich le niega el permiso para ejercerlo, al parecer indignado por la lectura de Roma, Nápoles y Florencia. Finalmente fue nombrado cónsul en Civitavecchia.

Louis Ducis, Retrato de Stendhal (1835), Fonds Bucci, Bibliothèque Sormani, Milán
Publicado en 1929, Paseos por Roma nace en un momento en que Stendhal no tenía trabajo y había perdido sus colaboraciones literarias en revistas inglesas y en su prólogo se refiere a él como una obra que echaba de menos y deseaba que existiese.
Roma, esa ciudad «única en el mundo» según sus palabras, esa ciudad a la vez antigua y moderna, pagana y cristina le sirve a Stendhal para hacer una analogía entre la historia de la humanidad y su propia vida: «¿Qué he sido hasta ahora? ¿Qué soy? Lo cierto es que me vería apurado para explicarlo».
De esta forma, Roma le lleva a indagar sobre su propia vida y los recuerdos sobre sus experiencias pasadas. 


La referencia a la ópera nos acerca al 4 de diciembre de 1828 en el que Stendhal opina sobre la segunda ópera de Bellini y la interpretación de una de las arias de La flauta mágica de Mozart, centrándose después en el recuerdo del fracaso de El barbero de Sevilla el día de su estreno y cómo reaccionaron el público y el compositor en la siguiente función. Es historia de la ópera.


Nos acompaña el aria Eco ridente in cielo, la que interpretó el sevillano Manuel García como 
Conde de Alamaviva con su guitarra y que en algunas ocasiones se interpreta con este instrumentos, la mayoría de las veces sin tocarla realmente. El tenor peruano Juan Diego Flórez ha llegado a subir al escenario con este instrumento que domina para interpretar algunas de sus piezas relacionadas con el folklore de su país y es posible que en alguna producción la haya utilizado en este aria. 
En el enlace siguiente no la utiliza y corresponde a una representación del Metropolitan Opera House de Nueva York realizada en 2006. 


Stendhal vivió una existencia intensa: Mientras estuvo en la administración pública mostró su talento para el trabajo, encontró el éxito y el placer y llegó a expresar en sus libros la singularidad de su personalidad, la incomodidad del tiempo en que vivía, pasando a plasmarlo desde sus primeras obras relacionadas con el arte hasta encontrar su lugar en la novela, como forma de expresión de su propia existencia y de la del mundo en el que vivía.

Olof Johan Södermark, Retrato de Stendhal (1840), Palacio de Versalles
En plena madurez, con cincuenta y cinco años, concretamente entre el 4 de noviembre y el 25 de diciembre de 1838 dictó a su secretario las más de quinientas páginas de La cartuja de Parma. Cada una de las largas sesiones comenzaba leyendo cada mañana la última página escrita y abarcaban toda la jornada. Entre febrero y marzo corrige las pruebas y se publica a comienzos de abril con una acogida relativamente favorable que fue creciendo con el paso del tiempo. Al año siguiente, Honoré de Balzac publica un extenso artículo en la Revue Parisienne en el que trata la diferencia entre literatura de imágenes y literatura de ideas, entre el uso del lenguaje antes que la información frente a otra en la que lo esencial es el significado, encontrando a La cartuja de Parma entre estas últimas, una obra en la que lo sublime de muestra a los espíritus sensibles que lo leen. 
La cartuja de Parma se centra en la vida de Fabricio del Dongo durante las campañas napoleónicas en Italia, narrando las intrigas políticas, los amoríos y celos de los personajes que presentan este extenso mosaico que convierten la obra en la más representativa del autor si exceptuamos quizás Rojo y Negro. Ha sido aclamada por los grandes escritores de su época y posteriores, y el mismo Tolstoi se inspiró en ella para escribir Guerra y Paz.
Tras esta novela, Stendhal volvió a alternar los libros sobre arte con algunas novelas, hasta que en marzo de 1841 sufre un ataque de apoplejía que le hace regresar a París. Un año más tarde se le repite en plena calle, falleciendo a las pocas horas el 23 de marzo de 1842.


La última referencia a la ópera proviene de una historia paralela de las que se narran en La cartuja de Parma: La historia de una de las divas del canto, un personaje creado por el autor con algunas de las características de algunas cantantes de la época: una virtuosa de la voz, con un carácter vanidoso y caprichoso, convertida en amante de los poderosos, en esta ocasión del Conde M***. La historia de La Fausta se desarrolla en el Capítulo XIII, el último de la primera parte  de la novela y narra cómo la cantante, amante del conde es pretendida por Fabricio, desarrollando  cómo se acerca el protagonista a ella, cómo los celos se apoderan del conde y prepara junto con sus esbirros un escarmiento hacia el joven y cómo éste se desquita con un duelo a muerte más adelante. 
Se trata de una historia que se desarrolla completa en este capítulo y cuyos personajes secundarios no tienen más aparición a lo largo de la novela y del que te ofrezco las primeras pinceladas en las que Stendhal muestra el carácter de La Fausta y los inicios de esta relación triangular. 


Aunque Stendhal no indica ninguna pieza concreta que formara parte del repertorio de la Fausta, finalizo esta publicación con una ópera a la que ha hecho referencia en el segundo de los textos: El pirata de Bellini.

Se trata del aria Col sorriso d'innocenza de la escena 3 del Acto II interpretada por otra de las divas de nuestro tiempo, la cantante de origen rumano Angela Gheorghiu que incluye la pieza en el disco Homage to Maria Callas donde está acompañada por la Royal Philharmonic Orchestra, la flauta de Karen Jones y con la dirección de Marco Armiliato. 


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Stendhal, La cartuja de Parma, traducción de Manuel Machado, Ediciones Espuela de Plata, Sevilla (2018). ISBN: 9788717146481.
  • Stendhal, Vida de Rossini, Espasa Calpe, Argentina (1949). ISBN: mkt0005070539.
  • Stendhal, Paseos por Roma, traducción de Consuelo Borges, Alianza Editorial, ebook (2023). ISBN: 9788711483520.
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
Una publicación de Miguelángel Díaz at 2/21/2025 10:39:00 a. m. 8 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Labels: La cartuja de Parma, ópera, Paseos por Roma, Rossini, Stendhal

Seudónimos con historia & historias bajo seudónimos

Durante mucho tiempo algunos artistas, sobre todo escritores, han utilizado dos formas de dar a conocer sus obras sin que estas fueran asociadas a sus nombres: algunas se publicaron con un nombre falso y otras sin hacer referencias a su autor. De esta forma, el uso de seudónimos y el anonimato  se convirtieron en las formas de ocultar o silenciar el nombre de sus autores.
En esta publicación nos acercaremos a algunas razones que motivaron que sus autores no utilizaran sus nombres verdaderos para dar a conocer sus obras. 
En primer lugar, nos acercamos a la definición que el Diccionario de la R. A. E. nos da sobre esta palabra.  

Seudónimo, ma: 

Tb. pseudónimo.

Del griego ψευδώνυμος (pseudónymos, falso nombre).

1. adj. Dicho de un autor: Que oculta con un nombre falso el suyo verdadero.

2. adj. Dicho de una obra: Firmada con seudónimo.

3. m. Nombre utilizado por un artista en sus actividades, en vez del suyo propio.

Como sinónimos, es diccionario nos indica: apodo, sobrenombre, alias, mote y remoquete.

Nos quedaremos con las acepciones primera y tercera para tratar sobre esta palabra y a algunos de los creadores que las han utilizado.
Te propongo reflexionar sobre las razones que han llevado a diversos autores a presentar sus obras con seudónimos. Nos acompañan algunos conocidos por distintas razones como Voltaire, Stendhal, Clarín, Offenbach, E.T.A. Hoffmann y Pilar Lorengar. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Los pseudónimos se han utilizado desde hace mucho tiempo y los motivos para utilizarlos son diversos, llegando a desconocer o hacernos olvidar en muchos casos el nombre auténtico del artista. La primera de las acepciones del diccionario nos remite al seudónimo como forma de ocultar con un nombre falso el verdadero del autor o autora.
En estos casos los motivos son variados, en algunas ocasiones por el temor a distintas consecuencias como las políticas, sociales, laborales o familiares. Enfrentarse al poder establecido, crear obras que suponen una ruptura con la tradición, poner en cuestión una posición social al crear una obra o acceder a las indicaciones familiares son algunos de los motivos más frecuentes.
-Es el caso de Ricardo Eliécer Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, el poeta chileno que cambió su nombre para evitar que su padre se avergonzara por tener un hijo poeta. Aunque nunca llegó a decir por qué publicaba como Pablo Neruda, la teoría más aceptada es su admiración por la obra del novelista, poeta y dramaturgo checo Jan Neruda, algo mayor que él y que escribía sobre personajes populares de su Praga natal.

-En otras ocasiones, la razón para utilizar un seudónimo no la conocemos. El autor inventa un nombre que tenga cierta sonoridad y lo utiliza. A veces más de uno, como es el caso de Marie-Henry Beyle, que publicó diversos libros con varios seudónimos hasta que en 1817 publicó su obra Roma, Nápoles y Florencia bajo el nombre de Stendhal, y a partir de ese momento fue el nombre que utilizó en sus escritos. Aunque tampoco reveló el origen de este remoquete, las dos principales hipótesis apuntan a la ciudad alemana de Stendal, donde nació su admirado Winckelmann, el fundador de la arqueología tras sus trabajos en Herculano y Pompeya, o la del anagrama de las islas Shetland al norte de Gran Bretaña.

Olof Johan Södermark, Marie-Henri Beyle, llamado Stendhal (1840), Palacio de Versalles
Sea cual sea el origen, Stendhal marcó la primera parte del siglo XIX con sus obras. Tras dejar el ejército trabajó como funcionario imperial en Alemania, Austria y Rusia, llegó a ser embajador en Trieste y viajó por diversos países y ciudades. Su obra refleja la compleja situación política de su época, muestra un individualismo naciente, sus ideas anticlericales y su exquisito gusto hacia el arte, habiéndose acuñado el término Síndrome de Stendhal ante el trastorno producido por la contemplación y admiración de obras de arte.
Del autor de Rojo y negro o La cartuja de Parma nos acompaña el inicio de una de sus obras cortas, Vittoria Accoramboni, Duquesa de Bracciano, un relato recogido en diversos libros antológicos suyos como Los Cenci y otras crónicas italianas que nos evoca en cierto sentido los que hará un siglo más tarde Borges, aunque en esta ocasión no es obra del escritor francés sino que, como bien nos indica en el texto, es la traducción literal, con algunas expresiones adaptadas al tiempo en que la publicó, de un manuscrito del siglo XVI. El texto original se encuentra actualmente en las oficinas de la Revue de Deux Mondes.
 

En otros casos, más que un seudónimo, el nombre adoptado tiene que ver con otras circunstancias como la adaptación del nombre o apellido a un nuevo lugar o país con la finalidad de hacerlo más asequible a esa cultura o idioma. 

-Es el caso de intérpretes como Maria Anna Cecilia Sophia Kalogeropoulos, la famosa cantante neoyorquina de origen griego que adaptó su nombre a la sonoridad anglosajona dada la dificultad de pronunciar su apellido. Tras su regreso en su infancia a Grecia y el comienzo de su carrera en Italia, su nombre como María Callas la encumbraría como la voz de soprano más completa y versátil del siglo XX.  

-También es el caso de Jakob Eberst Offenbach, el músico nacido en Colonia y que haría toda su carrera y triunfaría en París (1819-1880) fundamentalmente con sus operetas. Su padre,  Isaac Juda Eberst, era un encuadernador de origen judío que acabó como jazán (quien lleva los cantos litúrgicos) itinerante en las sinagogas y tocando el violín por los cafés. Al recalar en Colona y ser conocido como Der Offenbacher (gentilicio de Offenbach del Meno, su ciudad de origen) acabó tomando el apellido de su localidad natal en 1808, quizás aprovechando un decreto napoleónico para regularizar apellidos judíos.
Así, su hijo Jakob Eberst Offenbach, que mostró pronto sus aptitudes para la música, ingresó con 14 años en el Conservatorio de París donde sólo estuvo un año. Durante veinte años se ganó la vida como violonchelista adquiriendo fama en toda Europa para continuar como director de orquesta y compositor asociado al teatro musical. Al entrar en el ambiente parisino adaptó su nombre al francés, desapareciendo Erbest y siendo conocido como Jacques Offenbach.
Al no poder hacerse cargo de la compañía de la Opéra Comique alquiló un pequeño teatro en los Campos Elíseos donde comenzó a estrenar unas operetas que alcanzaron gran éxito y que criticaban de forma despiadada a la sociedad de su tiempo como Orfeo en los infiernos o La bella Elena. Este tipo de obras influyeron en compositores como Johann Strauss o el dúo inglés Gilbert & Sullivan. Su ópera Los cuentos de Hoffman quedó como su última gran obra, en fase de revisión cuando falleció.

André Gill Caricatura de Offenbach (1875), Bibliothèque nationale de France
Nos acompaña una obra para violonchelo y orquesta, Les larmes de Jackeline (Las lágrimas de Jacqueline), una pieza de 1846, la segunda de las tres que forman Les harmonies des bois (Las armonías de los bosques, Op. 76), una obra escrita para él mismo y con la que viajó por gran parte de Europa como solita virtuoso.
La interpretación corre a cargo de la cellista franco-belga Camille Thomas con el Stradivarius Feuermann de 1730 cedido por la Nippon Music Foundation, acompañada por la Orchestre National Bordeaux Aquitaine bajo la dirección de Diego Matheuz y que fue grabado en el Auditorium de l'Ópéra de Bordeaux por la Deutsche Grammophon para el disco Saint-Saëns & Offenbach.


En otros casos, el uso de pseudónimos tiene orígenes variados, acompañando a los autores durante toda su vida o siendo abandonados más adelante por el nombre original. Veamos algunos casos concretos.

-Los primeros escritos de Charles Dickens en la prensa aparecieron entre 1833 y 1836 una serie de publicaciones tituladas Ilustrative of Every-day life and every-day people. Aunque comenzaron a publicarse sin firma, acabaron siendo firmadas con seudónimos y se conocieron como Sketches by Boz (Bocetos de Boz). ¿Por qué este nombre? Al parecer era el apodo que le daba a su hermano menor Augustus, a quien él llamaba Moses (Moisés) por un personaje literario. Su hermano lo pronunciaba de forma muy nasal, Moses acabó sonando Boses y acortándose a Boz. Con el paso del tiempo, Dickens dejó de publicar estos bocetos y comenzó a ser reconocido con su nombre.

-Cuando Charles Lutwidge Dodgson comenzó a publicar relatos cortos y poemas en la revista Comic Times, el director le propuso que utilizar un seudónimo al tener pocas habilidades sociales. Así, este profesor de matemáticas tímido y epiléptico buscó un nombre para firmar sus publicaciones. Latinizó Charles como Carolus y Lutwidge como Ludovicus, para volver a convertirlos al inglés invirtiéndolos como Lewis Carroll. Sus obras, entre las que destacan Alicia en el país de las maravillas o A través del espejo, así como multitud de relatos breves fueron publicados con su seudónimos, mientras algunos trabajos matemáticos lo fueron por su nombre original. 

-Hijo de notario, el nombre de François-Marie Arouet es poco conocido, pese a ser uno de los grandes pensadores y escritores de la Ilustración, un filósofo que pasó toda su vida huyendo de un lugar a otro a consecuencia de la franqueza de su pensamiento y de sus escritos, así como por su consciente poca diplomacia. Así Voltaire hubo de cambiar varias veces de país al ser perseguido por sus ideas y publicaciones hasta el extremo de adquirir unas tierras en la frontera con Suiza por si debía salir huyendo de nuevo de su país. 

Taller de Nicolas de Largillière, detalle de Retrato de Voltaire (1725), Musée Carnavalet
Aunque tampoco explicó su seudónimo Voltaire se han desarrollado varias hipótesis. La más aceptada es que es una contracción del apelativo con que lo conocían en casa, Petit Volontaire (el pequeño voluntario), aunque otra de las distintas versiones se inclina por el anagrama de AROUET Le Jeune (el joven Arouet) utilizando sólo las mayúsculas del alfabeto latino con la u como v y la j como i. El caso es que sus escritos, incisivos, agudos y críticos fueron publicados con este seudónimo que le ha dado fama universal.
Incluido en Cuentos completos en prosa y verso nos acompaña Una aventura india, un pequeño relato de apenas dos páginas que nos muestran el genio y la capacidad reflexiva de Voltaire.



En las últimas décadas se ha generalizado el uso de seudónimos entre los actores, modificando la mayoría de ellos, especialmente en el ambiente de Hollywood, sus nombres originales por otros más sonoros e inéditos. 
En otros casos, el seudónimo es una suerte de homenaje o un modo de inspiración hacia personas, lugares u otra circunstancia, o una forma de tener un nombre más sonoro que el propio. 
-Quizás el primero de los seudónimos conocidos es el que utilizó Jean-Baptiste Poquelín, el dramaturgo más representado en Francia. Con poco más de veinte años adoptó ese nombre tomado de François-Hugues Forget de Molière d'Essertines, un escritor en cuyas obras se basó para crear algunos de sus personajes como el protagonista de El misántropo. ¿Qué razón motivó a Molière para adoptar este nombre? Posiblemente lo hiciera para evitar el aún no muy considerado oficio de actor, ya que su padre, aunque era tapicero, trabajaba para la corte.
-Samuel Langhome Clemens trabajó en los empleos más dispares desde muy joven, llegando a ser impresor, buscador de oro, navegante o periodista antes de convertirse en uno de los escritores más populares de Estados Unidos. Al comenzar a trabajar en estas publicaciones periódicas comenzó a utilizar un seudónimo relacionado con su época de navegante por el Mississippi, donde debía anotar la profundidad del lecho fluvial para ver si era navegable (to mark), utilizando la palabra «wain» si alcanzaba las dos brazas necesarias, surgiendo así su alias de Mark Twain con el que conocemos al autor de Las aventuras de Tom Sawyer y de Huckleberry Finn, El príncipe y el mendigo o Un yanqui en la corte del rey Arturo. 

-El homenaje también está detrás del nombre con el que es conocido uno de los más polifacéticos autores de la primera mitad del XIX, Ernst Theodor Wilhelm Hoffmann, que cambión el tercero de sus nombres por el de Amadeus en honor de Wolfgang Amadeus Mozart, siendo conocido como Ernst Theodor Amadeus (E.T.A.) Hoffmann. Nacido en Königsberg, la ciudad de Kant, en la Prusia Oriental, fue jurista, una profesión que alternó con la crítica musical, dibujante, caricaturista, cantante como tenor, pintor, escritor -su faceta más conocida- y compositor, siendo uno de los principales nombres de la literatura romántica alemana.  

Autocaricatura de E. T. A. Hoffmann (1850)
Dentro de su producción musical, nos acompaña una pieza perteneciente a su ballet Arlequín de 1808, AV 41, el número XX, Alegretto, interpretado por la German Chamber Academy Neuss dirigida por Johannes Goritki perteneciente al álbum Arlequin ballet & Overtures publicado en 1999 por la discográfica CPO.


Aunque hay ocasiones en que la razón del uso de seudónimos es simplemente desconocido o caprichoso por parte de quienes los usan, es indudable que deben utilizar la imaginación, las emociones y unos motivos que les ayuden a buscarlo, puesto que este nombre les acompañará durante su vida creativa e incluso después de ella.

-Aunque quizás el nombre de Eric Arthur Blair (1903-1950) no nos diga mucho, sus obras de marcado cariz político y social influyeron en los lectores a partir de la mitad del siglo pasado. Periodista, ensayista, crítico literario y novelista, este inglés nacido en la India y que recorrió medio mundo entre conflictos bélicos incluidas la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial. Comenzó a utilizar el alias de George Orwell desde 1933 para no molestar a sus padres con la publicación de Sin blanca en París y Londres. Tras barajar nombres como Kenneth Miles o H. Lewis Allway se decidió por el que unía el nombre del patrón de Inglaterra, George con el de Orwell, un río de Suffolk, un lugar emblemático para él y muchos ingleses. Nos dejó novelas distópicas como Rebelión en la granja o 1984 donde muestra su visión de una sociedad totalitaria en la que estamos vigilados por el omnipresente Gran Hermano. 

Para acercarnos a los últimos seudónimos que vamos a tratar nos quedamos en nuestro país o idioma. 
-José Augusto Trinidad Martínez Ruiz utilizó múltiples nombres aunque a partir de su trilogía formada por La voluntad, Antonio Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo comenzó a publicar como Azorín, sobrenombre por el que se le conoce desde entonces.
-En 2021 Carmen Mola ganó el Premio Planeta con la novela La bestia. Al entregarse el galardón, que se presenta siempre bajo seudónimo, se desveló el nombre de los ganadores: Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez lo escribieron al alimón y publicaron este y otros libros con ese alias. Al parecer, el nombre lo eligieron en un par de minutos. Propusieron que fuera un nombre femenino, uno de ellos dijo Carmen y comentaron «mola» y así surgió Carmen Mola.

-Quizás el más conocido de todos fue el que tomó Leopoldo García-Alas y Ureña, que comenzó a utilizarlo en 1875 cuando empezó a publicar artículos críticos titulados Azotacalles de Madrid en el periódico El solfeo. Para aprovechar el título de la publicación, el director de la publicación instaba a sus periodistas a utilizar nombres de instrumentos musicales, por lo que Leopoldo Alas tomó el de Clarín, un alias que aprovechaba la coincidencia entre el nombre del instrumento y el de un personaje secundario de La vida es sueño de Calderón de la Barca. Salvo su tesis doctoral que publicó con su nombre, todas sus obras, entre las que destaca La regenta, aparecieron editadas con su nombre.
Nos acompaña unos de muchos relatos cortos que escribió y recogido en diversas antología como ¡Adiós, Cordera! y otros cuentos. Se trata de Benedictino, un cuento de varias páginas que recrea la relación entre Joaquín (Caín) y Abel.


Si te has quedado con curiosidad y deseas leer el cuento completo, sigue el siguiente enlace a Benedictino de Clarín. 

Un caso frecuente en el uso de sinónimos es el femenino. Desde los primeros tiempos en que se comenzaron a editar y publicar libros tras la invención de la imprenta, la escritura por parte de las mujeres se encontraba cuestionada, especialmente entre los siglos XVIII y XIX, por lo que muchas de ellas hubieron de recurrir al uso de seudónimos masculinos, el uso del nombre de sus esposos e incluso el anonimato para poder publicar. Pero estos casos dan para una publicación independiente que realizaré en otra ocasión.

Ramón Cilla, caricatura de Leopoldo Alas dentro de la serie "Los hombres del día. Nuestros críticos", revista Blanco y Negro (4 de marzo de 1893)
-No fue para poder publicar lo que le hizo cambiar su nombre a Lucila María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. La diplomática y poeta chilena creó su nombre para homenajear a dos de sus escritores favoritos: el italiano Gabriele D'Annunzio y el francés Frédéric Mistral, publicando desde 1917 todas sus obras como Gabriela Mistral.
-Cecilia Böhl de Faber, hija de un alemán hispanófilo vivió durante muchos años en España donde su padre era cónsul y de la escritora gaditana Frasquita Larrea que firmaba sus escritos como Corina. Tras el fallecimiento de su esposo el Marqués de Arco Hermoso volvió a casarse y, debido a la precaria situación económica comenzó a publicar escritos por entregas como La gaviota, una obra que evocaba el estilo de Walter Scott. Sus obras indagan en las virtudes tradicionales, el regeneracionismo católico y sus obras fueron publicadas bajo el seudónimo de Fernán Caballero, nombre que tomó de la localidad homónima de Ciudad Real para evitar ser criticada por ser mujer.

-El último de los casos en que el nombre real se ha cambiado por un seudónimo obedece al simple hecho de buscar un nombre más sonoro, con evocaciones de apellido internacional. La soprano zaragozana Pilar Lorenza García Seta cambió su nombre artístico uniendo las primeras sílabas de su segundo nombre y primer apellido para llamarse Pilar Lorengar, un nombre que le ayudó a consolidar su deliciosa y poderosa voz en el panorama internacional. Tras nacionalizarse alemana, realizó la mayor parte de su carrera en Berlín uniendo al repertorio de Mozart, Puccini, Verdi y Wagner con el dedicado a la zarzuela.

Finalizo esta publicación sobre los seudónimos con una interpretación del aria de la Tosca de Puccini Visi d'arte interpretada por Pilar Lorengar y la San Francisco Opera Orchestra dirigida por K. H. Adler en una sesión de Opera in the park celebrada en la ciudad californiana en 1986. 

Un saludo desde esta página desde las Letras Prestadas del Club Pickwick.

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Stendhal. Los Cenci y otras crónicas italianas, Editorial Impedimenta, traducción de Silvia Acierno y Julio Baquero. ISBN: 9788493592790.
  • Voltaire. Cuentos completos en prosa y verso, Editorial Siruela, traducción de Mauro Armiño, Madrid (2015), ISBN: 9788416280995.
  • Thomas, Camille. Saint-Saëns & Offenbach, Deutsche Grammophon (2017). ASIN: B074MZ9L1Y.
  • Hoffmann, E. T. A. Arlequin ballet & Overtures, CPO (1999), número de catálogo 999606-2.
  • Clarín, Leopoldo Alas. ¡Adiós, Cordera! y otros cuentos. Editorial Gaviota ilustraciones de Irenel Areal (2005). ISBN: 9788439216261.
Una publicación de Miguelángel Díaz at 8/30/2024 01:15:00 p. m. 6 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Labels: Clarín, E.T.A. Hoffmann, Offenbach, Pilar Lorengar, seudónimos, Stendhal, Voltaire

Roma eterna en 3D

Quien hace el primer viaje a Roma no ve nada, en el segundo la conoce y en el tercero se la lleva en el alma.
P. J. Harrebomeé

Viajar es un forma de abrir nuestras mentes, descubrir lo que no está en nuestro día a día, conocer otras formas de vida distintas de las nuestras. Si las primeras veces que viajamos apenas si utilizamos el verbo comparar, con el tiempo y la práctica vamos acercándonos hacia verbos como asimilar, entender o aprehender enriqueciendo nuestra vida con la complejidad de la comprensión y las múltiples respuestas ante la diversidad de la condición humana, aceptando y acogiendo la mirada del otro.
En este blog, en la sección #ViajedeOtoño, propongo una reflexión desde la distancia de viajes reales, algunos reales, otros imaginados con el acompañamiento de libros y música. Proponer desde la intimidad del hogar, buscar una reflexión sobre el concepto de viaje, de aventura, en la que el viajero se sumerge en otra forma de vida, costumbres o circunstancias para conocer qué circunstancias y condicionantes llevaron al lugar, a sus habitantes, a ser lo que son.
En las ciudades, los países, las civilizaciones se cruzan y se ven no sólo lo que son, sino lo que fueron, lo que desapareció y lo que ha posibilitado que lo que ahora sea como es.
En esta última entrega del #ViajedeOtoño de esta temporada, las reglas han cambiado. No escribo desde la distancia en el recuerdo, con los posos que la experiencia o los recuerdos o la lectura o la música han dejado. En esta entrega escribo con el intenso cruce de emociones, el asombro del encuentro, la sorpresa de lo que se esconde al doblar una esquina, la sensación del viaje en el tiempo, en un continuo ir y venir por los años y los siglos, la sensación y la emoción de relacionar lo que ya se conoce con lo que se aprecia con los sentidos.
Roma no es en sentido literal la Ciudad Eterna, porque no se puede ver su Coliseo, sino las ruinas de lo que fue el Coliseo; ni su Foro, ni los edificios que le daban vida, sino los huesos de lo que fueron sus columnas o sus muros. El paso del tiempo transcurre para los monumentos, los cuadros o las iglesias como con todo lo que vive en la naturaleza con su desgaste y decadencia.
Pero la naturaleza, la descomposición, la ruina no pueden con la idea de Roma. Si los edificios del Imperio Romano cayeron fue por los mismos que destruían para construir sobre los restos, como más tarde cayó el Imperio, como antes se hacía, sin ese concepto de la historia que tenemos ahora. Y cuanto nos queda de esa civilización o de otras hace que podamos afirmar que esta ciudad, como otras en menor medida, es eterna.
En esta entrega del #ViajedeOtoño te propongo un viaje a la Roma eterna en 3D, que nos acerca a su presente y su pasado en tres dimensiones culturales: libros, música y cine, con el acompañamiento de grandes autores y protagonistas de cada una de estas artes. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!




Poeta, escritor e historiador de la cultura de la antigüedad clásica, Robert Graves se hizo popular por una obra que publicó en los años treinta del pasado siglo y fue llevada a la televisión casi cincuenta años después.
Comenzó su carrera literaria con un libro de poemas Over the brazier. Alistado en la I Guerra Mundial, el horror que encontró le influyó de forma determinante el resto de su vida. Su obra se decanta entre los libros de poemas, algunas biografías y obras sobre temas relacionados la cultura como La diosa blanca, Los mitos hebreos o Los mitos griegos.
De entre sus novelas destacan la biografía novelada sobre el emperador romano que publicó en dos tomos: Yo, Claudio y Claudio, el dios y su esposa Mesalina. 
La primera pincelada sobre Roma nos acerca al comienzo del relato que Graves narra como una supuesta autobiografía que el emperador esconde con el augurio de que será encontrada a comienzos del siglo XX.


Llevada a la televisión en la década de los '80 del pasado siglo por la BBC, Yo, Claudio supuso un aumento del interés por la época de los emperadores romanos desde Octavio Augusto hasta llegar a Claudio y su sucesor Nerón. El guión basado en la novela de Graves, la espléndida puesta en escena, aunque con el handicap de ser rodada completamente en estudios, sin exteriores, junto con una exquisita interpretación del equipo de actores, hizo que la serie fuera un éxito internacional.
El enlace pertenece al comienzo de la serie que se puede seguir completa en la red.


Georg Friedrich Händel volvió su mirada a la antigüedad clásica para muchas de sus producciones musicales en forma de óperas y de oratorios, estilos ambos que llevó a cabo con éxito entre el público. De entre ellas, la segunda mirada nos acerca a su ópera Julio César (Giulio Cesare in Egitto), una obra que, como su nombre indica transcurre en el país del Nilo, aunque con personajes emblemáticos de la historia de Roma.

Primer acto de Giulio Cesare in Egitto.
Tras la victoria sobre Pompeyo que ha huido a Egipto, Ptolomeo, hermano de Cleopatra entrega su cabeza a César para darle la bienvenida a su país. Éste no da muestras de agradecimiento, por lo que Ptolomeo convence a Aquiles para que asesine al emperador romano en una fiesta que da en su honor. El atentado falla y Cornelia y Sexto, viuda e hijo de Pompeyo, entran en el palacio para matarlo por su cuenta, siendo detenidos a causa de una venganza. Sexto es llevado a las mazmorras y su madre llevada al harén de Ptolomeo. En este momento se produce uno de los más bellos dúos que nos ofrece la historia de la ópera Son nata a lagrimar (He nacido para llorar) interpretado entre Cornelia (contralto) y su hijo Sexto (soprano o contratenor).
Se trata de un dúo sencillo, con pocas palabras, en forma de Aria de capo, con una estructura A-B-A, tres partes bien diferenciadas en la que la primera se repite al final.
La contralto Nathalie Stutzmann dirige y canta junto al contratenor Philippe Jaroussky, un habitual de este blog Son nata a lagrimar (en el texto de Cornelia) y Son nato a sospirar (en la letra de Sexto). El lamento de la madre se mezcla con el del hijo en uno de los dúos más bellos de la historia de la ópera. Para disfrutar en total silencio, sin ninguna distracción que nos aleje de la música de Händel.


La tercera mirada romana nos acerca a uno de los momentos cumbres en que confluyen la historia de la iglesia y la del arte en pleno Renacimiento.
Pensando el Papa Julio II en la construcción de su tumba, buscó al más grande de los escultores de la época confiando el encargo a Michelangelo Buonarroti. Éste diseñó un mausoleo para el pontífice y marchó a Carrara para seleccionar el mármol, mientras Bramante, el arquitecto que diseñó la basílica de San Pedro del Vaticano, convencía a Julio II de la imprudencia de construir una tumba para alguien que está aún vivo. El Papa renuncia a su construcción y decide emplear el talento de Michelangelo en finalizar la decoración de la Capilla Sixtina.



Esta capilla fue encargada por Sixto IV y un grupo de pintores de finales del Quatroccento se encargó de su decoración, con Sandro Boticelli, Perugino o Lucca Signorelli entre otros. Sólo quedaba la bóveda que, a la sazón imitaba un cielo azul con estrellas doradas. Ofendido por el encargo, Michelangelo huyó a Florencia y fueron necesarios varios años para el acuerdo entre el Pontífice y el artista para comenzar a trabajar en tan monumental obra.
La tormentosa relación entre el escultor renacentista y Julio II fue llevada al cine como The Agony and the Ecstasy en 1965 y titulada en nuestro país El tormento y el éxtasis con Charlton Heston en el papel del gran Buonarroti y Red Harrison en el rol de Julio II y la dirección de Carol Reed. Un película recomendable de la que enlazo la escena en que Michelangelo se enfrenta al estrellado techo azul al que debe ilustrar.


Moverse por Roma supone un constante salto hacia adelante y atrás en el tiempo. A la vuelta de una esquina o tras un edificio el sorprendido viajero puede dar un salto en el tiempo hasta no sabe qué momento de la historia.

Uno de los escritores que mejor supieron admirar y asimilar la belleza de la Italia que recorrió fue Stendhal. La sensibilidad con que apreciaba cuanto veía, el sentido de la belleza que poseía dio origen a lo que conocemos como el Síndrome de Stendhal, esa sensación de vacío y vértigo que se produce cuando la mente queda sobrecogida al no poder asimilar cuanta belleza atesoran los monumentos, esculturas o pinturas que se contemplan.
De Stendhal es el texto que nos presenta la siguiente mirada a la ciudad de Roma, una reflexión que enlaza la mirada anterior con época que nos acompañará más adelante perteneciente a su libro Paseos por Roma. 




El Séptimo Arte nos ha dejado también miradas a la Roma del pasado más cercano, casi del presente. Evitando menciones de películas de pseudo aventuras crípticas que tienen su espacio en otros blogs, no podemos dejar de recordar algunas de directores italianos que reflejaron la vida de la capital italiana en las décadas centrales del pasado siglo como la neorrealista El ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica, la turística y deliciosa Vacaciones en Roma con Audrey Hepburn y Gregory Peck o toda una obra maestra como La dolce vita de Federico Fellini.



La ultima mirada que nos acerca a Roma es una historia de ficción que ha entrado a formar parte de la historia. 
Cuando Giacomo Puccini vio el drama Tosca de Victorian Sardou, no cesó hasta que consiguió llevarla al escenario como una ópera. Perteneciente al estilo verista, la historia de Tosca transcurre el 14 de junio de 1800 en tres escenarios concretos: El primer acto en la iglesia de Sant'Andrea della Valle, el segundo en el Palacio Farnesio y el tercero en el Castillo Sant'Angelo. Tal realismo ha dado lugar al tópico difundido entre aficionados y algunas guías turísticas de que Tosca existió en realidad y se suicidó arrojándose desde esta fortaleza.


El enlace con que termina este #ViajedeOtoño por Roma muestra a Plácido Domingo en el rol de Mario Cavaradossi cantando en el mismo Castillo Sant'Angelo, con el Vaticano al fondo el aria E lucevan le stelle, el dramático canto de despedida a la vida que entona el protagonista masculino de Tosca ante su inminente ejecución. Se trata de una versión dirigida en 1992 por Zubin Mehta.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Una publicación de Miguelángel Díaz at 12/10/2017 12:54:00 a. m. No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Labels: E lucevan le stelle, El tormento y el éxtasis, Händel, Julio César, Robert Graves, Roma, Stendhal, Tosca, Yo claudio
Entradas antiguas Inicio
Suscribirse a: Entradas (Atom)

Síguenos en las redes:

  • Facebook:
  • Instagram:
  • Mastodon:
  • Bluesky
  • X (Twitter):

Un blog de

Mi foto
Miguelángel Díaz
Ver todo mi perfil

Para buscar en el blog, introduce el nombre de un escritor, un compositor, una obra, un tema...

Entradas populares

  • Los espejos de Borges
    Estoy solo y no hay nadie en el espejo. Jorge Luis Borges El espejo, ese objeto que se ha convertido en cotidiano y doméstico con el transcu...
  • Punto y seguido. Finales que continúan
    La vida es una continua sucesión de inicios y finales a los que suceden otros comienzos y términos incesantemente. Si pensamos en nuestras h...
  • Tres personajes quijotescos
    Dichosa edad, y siglo dichoso aquel donde saldrán a la luz las famosas hazañas mías . Don Quijote de la Mancha , capítulo II A veces tenemos...
  • Las rosas de Rilke. Dirait-on
    Cuando descubres a un autor, abres una y muchas puertas. Si el lenguaje que utiliza -las palabras, los sonidos, las imágenes, los volúmenes...
  • La ópera en la publicidad
    Vivimos rodeados de publicidad. La televisión, la radio, la prensa o los carteles situados en los espacios exteriores de nuestras ciudades...
  • Seudónimos con historia & historias bajo seudónimos
    Durante mucho tiempo algunos artistas, sobre todo escritores, han utilizado dos formas de dar a conocer sus obras sin que estas fueran asoci...
  • Las canciones grises
    La línea que separa la literatura y la música es imperceptible en muchas ocasiones. Hay obras literarias que sentimos cargadas de música, pe...
  • Lope de Vega y el Siglo de Oro
    ¡Oh, siglo de oro, de nuestra humana vida desengaño, si vieras tanto engaño, tan poca fe, tan bárbaro decoro! Lope de Vega Silva El Siglo de...
  • Byung-Chul Han y La salvación de lo bello
    « Los árboles te impiden ver el bosque »  es una frase que utilizamos de forma recurrente cuando queremos indicar que alguien se detiene en ...
  • Mi corazón está humillado
    Hay piezas que tienen su vida dentro de un todo, de una obra, pero que además tienen una vida independiente. ¿Quién no conoce el Brindis de...

Seguidores

Nos siguen desde

Vistas de página en total

Archivo del blog

  • ▼  2026 (12)
    • ▼  junio (1)
      • APasionArte: La publicidad y la música clásica
    • ►  mayo (2)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (3)
  • ►  2025 (26)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (3)
  • ►  2024 (42)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (4)
  • ►  2023 (39)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (2)
  • ►  2022 (41)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (4)
  • ►  2021 (48)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2020 (53)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (5)
    • ►  enero (3)
  • ►  2019 (50)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2018 (48)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (3)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (4)
  • ►  2017 (51)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (5)
  • ►  2016 (58)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (6)
    • ►  agosto (3)
    • ►  julio (3)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (9)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (5)
  • ►  2015 (46)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (6)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2014 (10)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (5)

Puedes seguir el blog en:

Powered By Blogger

Etiquetas

Mozart (45) Puccini (32) Verdi (31) Anna Netrebko (25) Bach (25) Händel (24) Donizetti (22) Rossini (22) Bellini (18) Cortázar (18) Wagner (18) Beethoven (17) Cervantes (17) schubert (17) Haydn (16) Shakespeare (16) Zweig (16) Vivaldi (14) Offenbach (13) Tchaikovsky (13) ópera (13) Coral de La Palma (12) La flauta mágica (12) Alex Ross (11) García Márquez (11) La traviata (11) Murakami (11) Szymborska (11) Borges (10) Monteverdi (10) Richard Strauss (10) Tosca (10) Cecilia Bartoli (9) Kafka (9) Les Luthiers (9) Norma (9) Dickens (8) Johann Strauss (8) L'elisir d'amore (8) Rolando Villazón (8) Benedetti (7) Debussy (7) Fauré (7) Philippe Jaroussky (7) Purcell (7) zarzuela (7) Las bodas de Fígaro (6) Nabucco (6) Pavarotti (6) Quijote (6) Rimsky-Korsakov (6) Réquiem (6) Saint Exupery (6) Turandot (6) Britten (5) Caruso (5) E.T.A. Hoffmann (5) El Mesías (5) Grieg (5) Góngora (5) I Puritani (5) Laia Falcón (5) Lope de Vega (5) Madama Butterfly (5) Saint-Saëns (5) Stravinsky (5) Tolstoi (5) Ton Koopman (5) amos oz (5) Año Nuevo (4) Calderón de la Barca (4) Cavallería Rusticana (4) Dante (4) Don Quijote (4) Dvorak (4) El barbero de Sevilla (4) Janácek (4) Jordi Savall (4) Leo Nucci (4) Ligeti (4) Liszt (4) Machado (4) María Callas (4) Octavio Paz (4) Peter Gay (4) Picander (4) Rachmaninoff (4) Raquel Andueza (4) Rilke (4) Ripellino (4) Robert L. Stevenson (4) Rusalka (4) Serrat (4) Stendhal (4) Telemann (4) Umberto Eco (4) Wiesenthal (4) bizet (4) Balzac (3) Baudelaire (3) Berlioz (3) Carl Sagan (3) Clarice Lispector (3) Divina Comedia (3) Don Pasquale (3) El Cascanueces (3) Elina Garança (3) Falstaff (3) Gershwin (3) Harold Bloom (3) Ibsen (3) Il Trovatore (3) Irene Vallejo (3) Jane Austen (3) Jaroslav Seifert (3) Joyce (3) Juan Diego FLórez (3) Kant (3) Karajan (3) Karl Richter (3) L'Orfeo (3) La Consagración de la primavera (3) La Galanía (3) La Odisea (3) La Sonnambula (3) Lakmé (3) Leopoldo Alas (3) Lord Byron (3) Lucia di Lammermoor (3) Mahler (3) Mary Shelley (3) Mendelssohn (3) Naguib Mahfuz (3) Nijinsky (3) Orlando di Lasso (3) Oscar Wilde (3) Ovidio (3) Peer Gynt (3) Pessoa (3) Pickwick (3) Plácido Domingo (3) Porgy and Bess (3) Prokofiev (3) Quevedo (3) Rautavaara (3) Ravel (3) Ruiz Zafón (3) Sandor Marai (3) Schumann (3) Sibelius (3) Smetana (3) Solveig (3) Tocarczuk (3) Truman Capote (3) Victor Hugo (3) Voltaire (3) Zorrilla (3) #OEZ (2) Alberti (2) Alejo Carpentier (2) Alfredo Kraus (2) Alicia (2) Ana Frank (2) Anderson & Roe (2) Andrea Chénier (2) Arvo Pärt (2) Bernstein (2) Burke (2) Byung-Chul Han (2) Caballé (2) Carlo María Cipolla (2) Carmina Burana (2) Casta diva (2) Charlotte Brontë (2) Charpentier (2) Chesterton (2) Chéjov (2) Concierto de Navidad (2) Da Ponte (2) Daudet (2) Delphine Galou (2) Dino Buzzati (2) Dostoyevski (2) Dumas (2) Dylan Thomas (2) Día del libro (2) El Murciélago (2) El mundo del ayer (2) Elly Ameling (2) Elvis Presley (2) Ensemble Tylman Susato (2) Falla (2) Felix Mendelssohn (2) Fidelio (2) Fischer-Dieskau (2) Flaubert (2) Frankenstein (2) Goethe (2) Gounod (2) Grofé (2) Guerra y Paz (2) Guía anual (2) Gógol (2) Harper Lee (2) Hrabal (2) Hvorostovsky (2) Ian Bostridge (2) Ildebrando d'Arcangelo (2) Isadora Duncan (2) Italo Calvino (2) Ivo Andric (2) John Rutter (2) Jonas Kaufmann (2) Karl Orff (2) Kipling (2) Kiri te Kanawa (2) Kurosawa (2) La Bohème (2) La Cenerentola (2) La Creación (2) La Iliada (2) La Regenta (2) Leo Delibes (2) Leoncavallo (2) Lewis Carrol (2) Luciano de Samósata (2) Luis XIV (2) Margaret Atwood (2) Messiaen (2) Miguel Delibes (2) Novena Sinfonía (2) Número Pi (2) Ostrzyga (2) Paco Ibáñez (2) Pale Blue Dot (2) Pardo Bazán (2) Pere Calders (2) Peter Grimes (2) Piotr Beczala (2) Pushkin (2) Racine (2) Rameau (2) Renée Fleming (2) Respighi (2) Reyes Magos (2) Rigoletto (2) Robert Graves (2) Rosalía de Castro (2) Salieri (2) Sinuhé (2) Solti (2) Tannhäuser (2) Teatre del Liceu (2) Teatro Maestranza (2) Teatro Real (2) Thomas Hampson (2) Thoreau (2) Tito Gobbi (2) Uri Caine (2) Vallejo-Nágera (2) Verlaine (2) Virginia Woolf (2) Visconti (2) Woody Allen (2) Zubin Mehta (2) chopin (2) covid-19 (2) cómic (2) julio verne (2) poe (2) xavier güell (2) ÓperaEnZapatillas (2) Alcestes (1) Alcina (1) Alison Lurie (1) Alkauskas (1) Altolaguirre (1) Alzheimer (1) Amor brujo (1) Ana Karenina (1) Anton Chejov (1) Arcimboldo (1) Ariosto (1) Audrey Luna (1) Ayala (1) Barbara Hannigan (1) Barbara Strozzi (1) Barbieri (1) Bardbury (1) Benjamin (1) Beruete (1) Biblioteca (1) Biodiversidad (1) Boccaccio (1) Boulanger (1) Bovary (1) Bradbury (1) Broschi (1) Brundibár (1) Bryn Terfel (1) Buchmendel (1) Buero Vallejo (1) Bártok (1) C. S. Lewis (1) Camerata Fiorentina (1) Camino de Santiago (1) Canetti (1) Cantata del café (1) Capek (1) Capella Mediterranea (1) Capella Rial (1) Capella de Ministrers (1) Carlos Chausson (1) Carlos Kleiber (1) Carreras (1) Celine Dion (1) Cernuda (1) Cesare Zavattini (1) Chateaubriand (1) Cien años de soledad (1) Cilea (1) Cocó Chanel (1) Colin Davis (1) Comedia-ballet (1) Conan Doyle (1) Copelia (1) Copland (1) Cormac McCarthy (1) Crompton (1) Cunqueiro (1) Czerny (1) D'Urfey (1) Daphne du Maurier (1) Delmira Agustini (1) Descartes (1) Diaghilev (1) Diana Damrau (1) Didonato (1) Don McLean (1) Dora Pejacevic (1) Dorian Gray (1) Drácula (1) Du Maurier (1) Déodat de Séverac (1) Döblin (1) E. M. Forster (1) Echegaray (1) El Bosco (1) El Decamerón (1) El rey Arturo (1) El ruido eterno (1) Elisabeth Schwarkopf (1) Ella Fitzgerald (1) Erecteón (1) Essa-Peka Salonen (1) Eugen Onegin (1) Europa (1) Fanny Mendelssohn (1) Federica von Stade (1) Felice Romani (1) Gaarder (1) Gabriel Celaya (1) García Alarcón (1) Garifullina (1) Goldoni (1) Goytisolo (1) Groucho Marx (1) Guridi (1) Gustavo Dudamel (1) Gómez de la Serna (1) Hahn (1) Halffter (1) Hemingway (1) Herman Melville (1) Hermanos Marx (1) Hofmannsthal (1) Ida Vitale (1) Iliada (1) Jaroslav Hasek (1) Javier Camarena (1) Jefe Seattle (1) Jessye Norman (1) Joan Pons (1) Joan Sutherland (1) Jorge Manrique (1) Juan Rulfo (1) Kaffeekantate (1) Kallifatides (1) Kapralova (1) Karel Capek (1) Kleiber (1) Korngold (1) Krauss (1) Krása (1) Kundera (1) Kurt Weill (1) La Tempestad (1) La ciudad muerta (1) La pequeña zorrita astuta (1) La tesis de Nancy (1) La zorrita astuta (1) Leonardo (1) Louis Armstrong (1) Lásló Polgár (1) Macbeth (1) Magallanes (1) Makropulos (1) Manuscrito Voynich (1) Manzoni (1) Marguerite Duras (1) Maria Guleghina (1) Marin Marais (1) Mark Twain (1) Maryse Condé (1) Max Aub (1) Mika Waltari (1) Moby Dick (1) Molière (1) Moreno Torroba (1) Muñoz Molina (1) Muñoz Seca (1) Nabokov (1) Nietchze (1) Nikolaus Harnoncourt (1) Nureyev (1) Orff (1) Orson Welles (1) Parsifal (1) Pasternak (1) Perec (1) Philippe de Monte (1) Ponchieli (1) Pérez de Arteaga (1) Pérez-Reverte (1) Rabelais (1) Ramón J. Sender (1) Ratcliff (1) Rayuela (1) Riccardo Muti (1) Rimbaud (1) Roberto Alagna (1) Rodolfo II (1) Royal Opera House (1) Ruggero Raimondi (1) Salinger (1) Samuel Ramey (1) Saramago (1) Simone de Beauvoir (1) Singer (1) Storni (1) Sánchez-Verdú (1) Sócrates (1) Teatro alla Scala (1) Terenci Moix (1) Teresa Berganza (1) The Nutcracker (1) Thomas Mann (1) TodasLasVoces (1) Toldrá (1) Turgeniev (1) Tzvetan Todorov (1) Tîbuleac (1) Ulises (1) Unamuno (1) Van Gogh (1) Verne (1) Vicenzo Bellini (1) Viktor Frankl (1) Víctor Pablo Pérez (1) Walser (1) Washington Irving (1) Weil (1) Wenceslao Fernández Flórez (1) Wolgang Amadeus Mozart (1) Zhivago (1) aves migratorias (1) ballet (1) bram stoker (1) h. g. wells (1) tomás marco (1) Éluard (1)

Archivo del blog

  • ▼  2026 (12)
    • ▼  junio (1)
      • APasionArte: La publicidad y la música clásica
    • ►  mayo (2)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (3)
  • ►  2025 (26)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (3)
  • ►  2024 (42)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (4)
  • ►  2023 (39)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (2)
  • ►  2022 (41)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (4)
  • ►  2021 (48)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2020 (53)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (5)
    • ►  enero (3)
  • ►  2019 (50)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2018 (48)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (3)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (4)
  • ►  2017 (51)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (5)
  • ►  2016 (58)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (6)
    • ►  agosto (3)
    • ►  julio (3)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (9)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (5)
  • ►  2015 (46)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (6)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2014 (10)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (5)
Tema Picture Window. Con la tecnología de Blogger.