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Lope de Vega y el Siglo de Oro

¡Oh, siglo de oro,
de nuestra humana vida desengaño,
si vieras tanto engaño,
tan poca fe, tan bárbaro decoro!
Lope de Vega
Silva El Siglo de Oro

Estos versos de Lope de Vega junto a unas frases de El Quijote inspiraron la denominación de uno de los periodos más brillantes de la cultura en EspañaEl Siglo de Oro supone un momento álgido en las artes de nuestro país, la consolidación de un idioma que había nacido pocos siglos antes, el desarrollo de diversas artes y, de modo especial, el florecimiento de la literatura. Así, en las letras surgieron nuevos géneros, se desarrollaron nuevas temáticas y estilos y nacieron o se generalizaron muchos de los recursos literarios de nuestro idioma.
Este periodo, que los estudiosos sitúan entre la aparición de la Gramática Castellana de Elio Antonio de Nebrija publicada el año del primer viaje de Colón al nuevo continente y la muerte de Calderón de la Barca en 1681, abarca en realidad casi dos centurias que podemos desglosar en el renacimiento y el barroco hispanos, situándose con más propiedad en este último periodo.
Así en el Siglo de Oro nos encontramos con gigantes de nuestras letras como San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Cervantes, Góngora, Quevedo y la trilogía de los grandes dramaturgos: Tirso de Molina, Calderón de la Barca y Lope de Vega. Novela, poesía y teatro confluyen en estos años creando grandes obras que tuvieron gran respaldo de público y que siguen teniendo su vigencia por sus argumentos, la calidad de las obras, la forma en que supieron reflejar la sociedad de su época y la universalidad de los temas que tratan.
En esta publicación nos centramos en la figura de uno de estos genios de la literatura, el escritor que más fama alcanzó en vida, gracias a sus obras de teatro y a su poesía.
Te invito a recordar la figura de Lope de Vega y algunas de sus obras al cumplirse en estos días años de su nacimiento. Nos acompañan, obras de Ángeles Caso, Mary Shelley, una obra desaparecida del autor y música inspirada en sus poemas. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


A finales de 1562, el 25 de noviembre, según Juan Pérez de Montalbán, discípulo y biógrafo suyo, o el 2 de diciembre onomástica de San Lope, obispo de Veronanació en Madrid Félix Lope de Vega Carpio, hijo de Félix de Vega y Francisca Fernández, oriundos del Valle de Carriedo en las montañas de Santander.
De familia de hidalgos, aunque pobres, su padre era bordador, además de un hombre piadoso que acudía al hospital de la corte donde realizaba pequeños trabajos, además de ayudar a los enfermos y convalecientes, acompañado con frecuencia por sus hijos Lope e Isabel
Huérfano desde pequeño, el joven Lope mostró cierta facilidad para las letras, especialmente la poesía, además de aprender baile, esgrima y canto.
Sus primeros estudios los realizó en el escuela de Madrid que dirigía Vicente Espinel, el creador de las décimas o espinelas, a quien siempre trató con adoración y respeto. Más adelante lo haría con la Compañía de Jesús hasta ingresar en la Universidad de Alcalá de Henares, donde no terminó los estudios. Durante este tiempo entró al servicio de don Jerónimo Manrique, obispo de Cartagena e inquisidor general.


De vida ajetreada, inmerso en continuos amoríos y pleitos hasta alcanzar fama gracias a sus obras de teatro, nos acercamos a un texto recogido en Las casas de los poetas muertos de Ángeles Caso, un libro en el que la escritora gijonesa nos acerca a las casas en las que vivieron diversos escritores como Cervantes, Jovellanos, Rosalía de Castro, Antonio Machado, García Lorca o el propio Lope.
En este texto trata de la que es actualmente casa museo del escritor, además de acercarnos a los que fueron sus inicios alistado en la armada hasta que se fue centrando en la escritura de obras teatrales y poemas.

A este texto le sigue otro de la autora en el que muestra una de las facetas más terrena del escritor, los amoríos constantes a lo largo de su vida.
 

La obra de Lope de Vega se agrupa fundamentalmente entre sus producciones para escena, las que le dieron fama en su tiempo, y su obra poética. 
La primera de las músicas que nos acompaña está basada en uno de sus poemas, Romances a Belisa, un grupo de varias composiciones del que se extrajeron varias estrofas para componer una obra musical que apareció con carácter anónimo en el Cancionero de 1628 con el título de Lamento de Belisa: De pechos como una torre.


La desaparecida soprano Montserrat Figueras interpreta este Lamento de Belisa con el grupo Hespèrion XXI dirigido por quien fuera su esposo, Jordi Savall, en una grabación recogida en el disco Entremeses del Siglo de Oro: Lope de Vega y su tiempo: 1550-1650.


Con una vida intensa, Lope de Vega fue ganando el favor del público con su facilidad para la versificación que utilizaba en obras teatrales que triunfaban en los corrales de comedias. Las obras poéticas que publicó en diversos libros llegaron más tarde, pese a que algunas estaban escritas años antes de pasar por la imprenta.
Su obra se presta a entrever en ella algunos momentos de su intensa vida, dejando intuir de algún modo su vida amorosa, su huida a Valencia después de unos oscuros incidentes.


Mary Shelley es universalmente conocida por ser la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo, pero su obra abarca mucho más que esta novela gótica. Hija de dos filósofos y esposa del poeta Percy Shelley, de quien tomó el apellido, dedicó su esfuerzo a investigar y escribir biografías, novelas históricas y libros de viaje, además de ser una de las iniciadoras del movimiento feminista.
Entre sus obras biográficas encontramos Cervantes y Lope. Vidas paralelas, una obra en la que, a partir del estudio de textos, elabora una biografía de dos personajes tan importantes para la literatura española y mundial y que convivieron en el Madrid de finales del XVI y comienzos del XVII.
En la biografía de Lope de Vega, Shelley se adentra en seguir la interrelación entre la obra y la vida del poeta y dramaturgo, buscando las conexiones existentes entre ambas.

 
Las últimas décadas del Siglo de Oro trajeron consigo disputas entre los escritores, algunas de las cuales hemos tratado en este blog.
Si Cervantes y Lope de Vega comenzaron mostrando admiración el uno por el otro, con alabanzas hacia sus obras, el hecho es que, con el paso del tiempo, la historia acabó en una rivalidad que llegó a las invectivas personales en palabras impresas. Quizás Cervantes pensaba que era mejor dramaturgo de lo que en realidad fue, acaso Lope menospreció la obra novelística del Manco de Lepanto.
Mas el tiempo acabó poniendo a cada uno en su lugar y fue Cervantes quien acabó zanjando las disputas al calificar a Lope como Monstruo de la naturaleza y Fénix de los ingenios, dos apelativos que hacían referencia a la enorme cantidad de obras de las que era autor, y con los que se le conoce todavía.


Nos acercamos de nuevo a una interpretación musical de uno de sus poemas a cargo de Hespèrion XXI con Jordi Savall y Montserrrat Figueras. Se trata de Cómo retumban los remos, con música también de autor desconocido, perteneciente al disco Lope de Vega: Intermedios del barroco Hispánico de Alia Vox de 2008.


Autor con un gran éxito entre el público que acudía a presenciar sus obras teatrales, a las que se hará referencia en un nuevo texto más adelante, Lope de Vega posee un rico universo de obras escénicas en las que describió el carácter hispano, mostró las características de su época y lo esencial de la condición humana.
Entre ellas se encuentran algunas obras que aún siguen representándose: Fuente Ovejuna, El perro del hortelano, Peribáñez y el comendador de Ocaña, La Dama bobs, El caballero de Olmedo o La Dorotea, obras de gran inspiración con rima y declamación que mostraban su facilidad para la versificación.


Sabiendo el número de obras que el propio Lope se atribuía, en la que posiblemente incluyera distintas representaciones o adaptaciones como obras distintas, además de la tendencia a la exageración que se comentaba en uno de los textos precedentes, es infrecuente en nuestros días encontrar obras desaparecidas del escritor.
Es el caso de una obra teatral, Mujeres y criados, de la que se tenía referencias y que fue encontrada en 2014. 
Un hecho que, en una primera impresión, no tendría más que fijar la atención y leerlo para acceder a la obra. En la práctica, supone un proceso de investigación y descifrado bastante más complejo hasta llevar la obra a la luz del público.
Escrita entre 1613 y 1614, Mujeres y criados desarrolla su argumento en Madrid con Violante y Luciana como las hermanas protagonistas, acompañadas por sus enamorados Teodoro y Claridán, parejas que han mantenido en secreto sus amores hasta que aparecen dos nuevos pretendientes, lo que provoca un juego de enredos, escondites y confusiones.
En la versión de Epublibre realizada por ebookofilo, SergioS y ultrarregistro el prefacio nos acerca al descubrimiento de esta obra perdida y al proceso de traducción desde el lenguaje manuscrito en que se encontraba hasta que pudo llegar entendida y posteriormente publicada.
En el texto se reflejan la emoción y el trabajo que supuso el descubrimiento.


La última audición de un poema de Lope de Vega nos ofrece un giro radical. No se trata de una composición de la época como las dos anteriores, sino de una obra musical actual. 
Basada en el Soneto LXI de Rimas, un poemario publicado en 1602, el cantautor vasco Imanol Larzabal compuso la canción Ausencia. En ella, el cantante utilizó estas letras para denunciar su condición de exiliado de su amada Euskadi, unos versos que parece que están hechos exprofeso para la ocasión. En Ausencia, Imanol deshace las estrofas del soneto para acomodarlas a la canción y hacerla sentir más propia. Se trata de una canción tan bella, con unos versos tan densos y cargados de significado que no importa repetirla para degustarla más.


La interpretación de Imanol está acompañada por la Orquesta de Cuerda Et Incarnatus con la dirección de Miguel Zeberio en una producción de Promociones Musicales de 2000. 


Pese a triunfar con su obra escénica, por donde le llegó la fama y el reconocimiento del público, la obra poética de Lope de Vega no se queda a la zaga. Con obras como Los romances, Rimas, Rimas sacras, La Filomena, La Circe, La vega del Parnaso, La hermosura de Angélica o Jerusalén conquistada muestra su capacidad para la versificación y el estilo lírico.


Finalizamos esta publicación alrededor de la figura del Fénix de los ingenios volviendo a la doble biografía de Cervantes y Lope de Mary Shelley.
En primer lugar, la autora de Frankenstein nos acerca a conocer el éxito que tuvo el escritor, la fama que llegó a alcanzar en su tiempo y cómo esta le granjeó la animadversión de algunos contemporáneos. Finaliza el texto con un extraño y arriesgado experimento como fue el publicar unos poemas de forma anónima para esperar la reacción del público.


Pese a que algunas obras del Fénix de los ingenios se ha llevado a la televisión y a la gran pantalla, no había obras que trataran sobre su vida. En 2010, Andrucha Waddington dirigió Lope, una película basada en la juventud de Lope de Vega que fue protagonizada por Alberto Ammann, por lo que tenemos la oportunidad de acercarnos a ella para recordar una figura de tanta importancia en nuestras letras.



Para despedirnos de la figura de este Monstruo de la naturaleza, recordamos que en sus últimos años realizó un giro diametral a su vida tras sufrir una crisis existencial, motivado en parte por un intento de asesinato, en parte por el fallecimiento de familiares cercanos, ordenándose sacerdote en 1614. De estos años son sus Rimas sacras, además de otras obras de carácter religioso.
El último texto de Mary Shelley nos acerca al momento de su fallecimiento. En él, detalla sus últimos días, deteniéndose de modo especial en el de su muerte el 25 de agosto de 1635, así como en sus funerales.

Ignacio Suárez Llanos. Sor Marcela de San Félix, monja de las Trinitarias Descalzas de Madrid, viendo el entierro de su padre, Lope de Vega (1862). Museo del Prado


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Objetos epónimos

Nuestro idioma posee una enorme riqueza en cuanto a formas, estructuras semánticas y vocabulario que le confieren una gran capacidad de comunicación y expresión con la que podemos transmitir nuestros pensamientos, sentimientos y conocimientos. 
Un idioma, como instrumento de relación imprescindible presenta no sólo esa riqueza, sino que es un elemento vivo de comunicación, un medio vivo que incorpora nuevos términos y expresiones por el mero hecho de utilizarlos en el habla diaria, mientras va desechando otros que quedan obsoletos por su falta de uso.
Desde su nacimiento como lengua coloquial independiente del latín, nuestro idioma ha ido añadiendo vocabulario de muy distintas procedencias y tiempos. Seguir la procedencia de algunos términos, tener la curiosidad de indagar en su origen y etimología, relacionarlos con otros que conocemos nos ayudan a reflexionar sobre nuestro idioma -sea el que sea- y enriquecernos. 
En una publicación de este blog, Dantesco, maquiavélico, kafkiano y otros más  se trató de algunos términos epónimos de autores que se han incorporado a nuestro vocabulario habitual más allá de su significado relativo al autor. 
Acercándonos al Diccionario de la Real Academia Española podemos encontrar en primer lugar el término que nos acompaña en esta publicación:

Epónimo, ma: Del griego ὲπώνυμος, epónymos

1. adj. cult. Dicho de una persona o de una cosa: Que tiene un nombre con el que se pasa a denominar una ciudad, una enfermedad, un concepto, etc. U. m. c. s. El doctor Alos Alzheimer es el epónimo de la enfermedad que lleva su apellido.

En esta publicación nos centraremos no en adjetivos que tienen su origen en la literatura o la música, sino en objetos epónimos que obtienen su nombre de autores o personajes literarios o de términos musicales que provienen de otros nombres de diversa índole.
Te invito a dar un paseo por términos de nuestro vocabulario relacionados con objetos cuyos nombres son epónimos de autores o personajes relacionados con la literatura o la música. Nos acompañan obras de GoldoniČapek, Góngora, música de orfeón y de lira. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


El primero de los términos que nos acompañan hace referencia a una de las prendas más utilizadas en nuestro vestuario:

Pantalón: Del fr. pantalon

1. m. Prenda de vestir que se ajusta a la cintura y llega generalmente hasta el pie, cubriendo cada pierna separadamente. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.

2. m. Prenda interior que usaban las mujeres, más ancha y corta que el pantalón.

3. m. pl. colog. Hombre u hombres.

Además de varias expresiones relativas a la palabra pantalón, nos quedamos con el primero de los significados, mientras los dos siguientes llaman más la atención por su menor uso en el lenguaje habitual, especialmente el último, en el sentido de que de ninguna manera esta prenda es ya de uso exclusivo masculino.

Independiente de su referencia al origen francés del término, recurrir a una fuente más especializada como el Breve diccionario etimológico de Joan Coromines, encontramos la procedencia de este término:

Pantalón, h. 1800. Del fr. pantalon. Íd. formado con el nombre de Pantalone, personaje de la Comedia italiana, caracterizado por un pantalón largo a la veneciana, y bautizado con el nombre de San Pantaleón, muy común en la plebe de Venecia, entre la cual disfruta de gran veneración.

La Commedia dell'Arte o Comedia del arte italiano es un estilo de teatro profano que comenzó comenzó a desarrollarse en la península Itálica en el siglo XVI, como una forma ecléctica entre el teatro renacentista y las costumbres de los carnavales con sus vestuarios y máscaras, a los que se agregan recursos de los cómicos ambulantes como la mímica o las acrobacias.
Así surgió un género en el que los disfraces y malabares, el humor satírico, los personajes que se repiten y un tipo de argumentos festivos, se unen en unas obras de carácter popular con historias que giran sobre situaciones cómicas exageradas que buscan la hilaridad del público, un determinado aleccionamiento y la ridiculización de algunos personajes simbólicos.
Nos encontramos en estas obras los mismos personajes, casi todos con máscaras, salvo los enamorados que van a cara descubierta para mostrar su sinceridad y pureza. Entre ellos están los vecchi (viejos), personajes poderosos, los ricos, militares o los de profesiones de renombre; los personajes de escena (innamorati o enamorados) y los zanni o criados, donde aparecen bufones o malabaristas.
Así, surgen nombres que hemos oído en ocasiones, cada uno con sus características personales y los ropajes que los identifican: Entre el primer grupo destacan Pantaleone o Pantalone, Il Capitano, Tartaglia o Il Dottore, en el segundo los famosos Arlequín o Colombina, y en el último, Polichinela o Scaramouche, aunque este aparece en ocasiones en el primer grupo también.
El que nos atañe, Pantalone es un viejo mercader avaro y lujurioso, encerrado en sí mismo, quizás por algún revés sentimental de juventud, un gruñón que se preocupa más por los negocios y reniega de su felicidad y la de los demás. En ocasiones es un personaje amargado y malicioso, en otras, comprensivo y bondadoso, en suma, un misterio para los espectadores.


Su cara suele estar cubierta con una máscara negra en la que predomina una enorme nariz, y los característicos pantalones negros que le han dado nombre, a los que acompaña una bolsa con monedas, una pequeña espada y un abrigo o capa negros.
Tanta fue su importancia en Italia, desde donde se divulgó por algunos países del continente, que muchas disciplinas se basan en él como el cine cómico, el teatro independiente, las improvisaciones en escena, muchos personajes del circo o las escenas de mimos y pantomimas.
Pese a ser teatro improvisado en el que los personajes actuaban a partir de un pequeño guion, es la obra de Carlo Goldini la que mejor nos ha legado este tipo de teatro. 
Para acercarnos al término pantalón nos quedamos con una de las obras que nos remiten a la Commedia dell'Arte: Arlequín, servidor de dos patrones. El texto que nos acompaña pertenece a la segunda escena del Acto II, una escena en la que participan dos de los viecchi, El Doctor y Pantaleón. Los dos personajes tratan sobre la dote a entregar en una escena donde priman la confusión y un tipo de diálogo que, por momentos se acerca a la pregunta - respuesta típica de este tipo de comedias.


En realidad, el término musical que nos acompaña a continuación no es un objeto, sino que alude a una agrupación de personas.

Orfeón: Del fr. orphéon.

1. m. Agrupación de cantantes en coro, sin instrumentos que los acompañen.

Buscando su incorporación a nuestro idioma, en el Breve diccionario etimológico de Coromines, encontramos:

Orfeón, h. 1900. Tom. del fr. ofphéon id. formado con el nombre de Orfeo, célebre músico de la mitología griega. La terminación se debe a una imitación del fr. odéon "edificio destinado a ensayos musicales", tom. del gr. ó'déion.

Nos encontramos, pues, ante un doble significado: por un lado la agrupación, por el otro, el lugar donde se reúnen para ensayar y congregar aficionados para sus conciertos.
En la actualidad,  no existen orfeones dedicados única y exclusivamente al canto vocal sin acompañamiento, al canto A capella, sino que las agrupaciones diversifican su repertorio entre obras sin acompañamiento y otras con música interpretada, en ocasiones por un teclado, en otras por distintos instrumentos o agrupaciones que alcanzan en ocasiones hasta las orquestas sinfónicas. Aún así, muchas agrupaciones llevan el título de orfeón, igual que otras llevan el de coral o coro.


Si pensamos en este nombre, a muchos se nos vendrán un par de coros que lleven este nombre, como el Orfeón Donostiarra, quizás el más prestigioso de nuestro país.
Buscando una composición que se interprete a capella, nos quedamos con una agrupación que está entrando a formar parte de ese prestigioso grupo de coros que van ganando en excelencia con cada una de sus apariciones tanto en grabaciones como en conciertos.
El León de Oro es una agrupación que nació en 1997 con un grupo de amigos apasionados por el canto y que ha crecido en estas décadas consiguiente renombre, galardones y siendo invitado a diversos festivales y conciertos, convirtiéndose en una referencia en nuestro país y en otros.
Como este tipo de agrupaciones, El León de Oro tiene una composición variable en cuanto a sus componentes, así como un programa versátil que le permite ofrecer una amplio repertorio que abarca desde la música del Renacimiento y del Barroco hasta la de nuestro tiempo.
Nos acompañan en una interpretación de In Paradisum de Josep Vila que se llevó a cabo el 3 de enero de 2017 dentro del Concierto de Año Nuevo que se celebró en el Teatro de La Laboral de Gijón con la dirección de Marco Antonio García de Paz
Para una interpretación a capella tan envolvente como este In Paradisum, los componentes de El León de Oro adoptaron la particular disposición que se aprecia en el enlace y que finaliza con un saludo y un obsequio al compositor. En esta ocasión es casi imprescindible escucharla con auriculares para apreciar todo su valor.


De entre los objetos que han adquirido su nombre a partir de este origen nos encontramos con un fácilmente reconocible, especialmente para los aficionados a la literatura y poesía del periodo más brillante de nuestra historia.

Quevedos: De F. de Quevedo y Villegas, porque con esta clase de anteojos está retratado este escritor español del Siglo de Oro.

1. m. pl. Lentes de forma circular con armadura a propósito para que se sujete en la nariz.

Estas lentes inconfundibles del escritor entran en nuestro vocabulario a mitad del siglo XIX según el citado Breve diccionario etimológico de Joan Coromines
De cuerpo poco agraciado, Quevedo nació cojo con pies deformes y una miopía aguda, lo que hizo que su infancia fuera relegada a actividades sedentarias y solitarias frente a los demás niños, una situación que determinó su carácter agrio que desembocó en un humor jocoso y ácido y que tratamos en Quevedo en nuestro tiempo al cumplirse los aniversarios de su nacimiento y muerte en el mes de septiembre.
Sabido es que en el Siglo de Oro los más ilustres e ilustrados de nuestros escritores tenían unas relaciones bastante agrias entre ellos y que utilizaban sus plumas para agredir a sus rivales literarios, como se trató también en este blog en Rivalidades artísticas: El Siglo de Oro
En este sentido, nos acercamos a uno de los poemas atribuidos a Luis de Góngora en el que, dentro de su estilo culteranista, escribe un soneto contra la figura de Quevedo en la que, no sólo ataca su capacidad creativa, sino que, entrando en ese juego de palabras y dobles sentidos, también lo hace sobre sus defectos físicos.
Incluida en algunos de los libros antológicos que recogen su obra lírica, Poesía, lo encontramos entre las obras clasificadas como Sonetos atribuibles por su dudosa procedencia, pero que encajan dentro del estilo del escritor. Quizás sólo se tratase de hacerlos circular de forma anónima.

Retrato de Quevedo atribuido a John Vanderham, Museo Wellington (Londres)
Así, en este soneto A don Francisco de Quevedo, encontramos una gran cantidad de expresiones, algunas de las cuales merecen la pena ser comentadas para apreciar el elemento tóxico que destilaban estas diatribas entre autores. 
En el primer cuarteto hace referencia a pies de elegía refiriéndose a las medidas de sus versos elegíacos, aunque fonéticamente suenan como «pies de lejía», con el doble sentido de versos desiguales y la referencia a los defectuosos pies del escritor.
El último terceto es totalmente escatológico, pues hablando del «ojo ciego», remite los versos flojos no sólo al poco valor que les da, sino también al vientre suelto que acaba necesitando de los gregüescos, esos calzones anchos que necesitará al no poder contenerse.
Aunque la referencia que más se acerca a esta publicación la encontramos en el primero de los tercetos, al hablar de antojos en el doble sentido de capricho y anteojos, una acepción que continúa al comentar que quiere traducir del griego sin haber podido verlo por sus propios ojos. Ya aparecieron los quevedos.

En esta ocasión nos centramos en un instrumento musical cuyo origen proviene del latín que lo tomó del griego.

Lira: Del lat. lyra y este del gr. λύρα, lýra.

1. f. Instrumento musical usado por los antiguos, compuesto de varias cuerdas tensas en un marco, que se pulsaban con ambas manos.

2. f. Instrumento que por ficción poética se supone que hace sonar el poeta lírico al entonar sus cantos.

3. f. Numen o inspiración de un poeta determinado. La lira de Anacreonte, de Horacio, de Herrera.

4. f. En la lotería de algunos países, aparato formado por diez varillas metálicas donde se ordenan las bolas tras su recuento y comprobación antes de introducirlas en el bombo.

5. f. Métr. Combinación métrica de cinco versos, heptasílabos el primero, tercero y cuarto, y endecasílabos los otros dos, de los cuales suelen rimar el primero con el tercero, y el segundo con el cuarto y el quinto.

6. f. Métr. Combinación métrica que consta de seis versos de distinta medica, y en la cual riman los cuatro primeros alternativamente, y los dos últimos entre sí.


Aparte de la referencia a la lotería y las dos últimas acepciones relacionadas con la poesía, nos centramos en las tres primeras. La primera acepción se refiere al instrumento musical, mientras la segunda y la tercera amplían a un significado más amplio: 

Lírico, ca. Del lat. Lyricus, y este del gr. λυρικός, Lyrikós, la forma f., del lat. lyrica, órum y este del gr. [τὰ] λυρικά (tá) lyriká.

1. adj. Perteneciente o relativo a la lira, a la poesía apropiada para el canto o a la lírica.

2. adj. Dicho de una obra literaria. Perteneciente a la lírica.

3. adj. Dicho de un poeta. Que cultiva la poesía lírica.

4. adj. Propio o característico de la poesía lírica, o apto o conveniente para ella. Arrebato, lenguaje, talento lírico.

5. adj. Que promueve una honda compenetración con los sentimientos manifestado por el poeta. Una evocación lírica.

6. adj. Dicho de una obra de teatro: Total o principalmente musical.

7. f. Género literario, generalmente en verso, que trata de comunicar mediante el ritmo e imágenes los sentimientos o emociones íntimas del autor.

Con esta vasta gama de significados, relacionados algunos entre sí, nos  parece importante observar los dos últimos referidos a las obras musicales para el escenario: óperas, zarzuelas y los musicales actuales; y la última, que hace referencia a las obras poéticas. 

Nos quedamos en compañía de la palabra original: la lira, ese instrumento ancestral que es el origen del resto de términos y acepciones.
Márcia Typynambá interpreta una versión para lira de la Sonata para piano nº 14, el Op. 27 nº 2 de Ludwig van Beethoven, más conocida con el sobrenombre de Claro de luna


El último de los términos relacionados con la literatura no es estrictamente un epónimo, en el sentido de que el término no proviene de una persona, sino que es un sustantivo creado para un grupo de personajes en una obra de teatro y que ha entrado de lleno en nuestro vocabulario y en nuestras vidas.

Robot. Del ingl. robot, y este del checo robot, de robota «trabajo, prestación personal.»

1. m. Máquina o ingenio electrónico programable que es capaz de manipular objetos y realizar diversas operaciones.

2. m. robot, que imita la figura y los movimientos de un ser animado.

3. m, Persona que actúa de manera mecánica o sin emociones.

4. m, Inform, Programa que explora automáticamente la red para encontrar información.

Un termino tan utilizado en nuestra vida tiene, como vemos, su origen en una palabra de origen checo, una de las pocas que proceden de ese idioma, quizás junto con golem, kafkiano, pistola o alguna otra más.
Su creación se debe al escritor checo Karel Čapek (1890-1938), un autor relacionado con la ciencia ficción, cuya obra más importante es La guerra de las salamandras (1936), una obra en que critica con un fuerte tono irónico la deriva nazi y la incapacidad de los países para poner freno al peligro que presentaba.
Pero el término robot lo utilizó en su primera obra de teatro R. U. R. (Robots Univesales Rossum), una pieza que estrenó en el Národní Divadlo (Teatro Nacional) de Praga en 1921 y en otras ciudades como Nueva York, París o Londres en los meses siguientes. 

Acto I de RUR, Theatre Guild (Nueva York, 1923),fotografía de Francis Bruguiere
Según contaba el diario Lidove Noviny a finales de 1933, cuando Čapek ya era un escritor consagrado, la idea para su primera obra de teatro se le ocurrió cuando contaba veinte años. Le contó a su hermano Josef, pintor cubista, su idea, aunque sin tener claro el nombre que darle a los trabajadores creados en el laboratorio. Tras pensar en el término Labori, su hermano le propuso llamarles robots. Esta palabra procede del checo «robota» y significa trabajo, especialmente el que se refiere al de los siervos de la gleba. 
La obra, que tuvo un éxito casi simultáneo en diversos países contribuyó a popularizar el término robot, aunque en la novela se refiere más al significado que damos actualmente al término androide que al de máquina que realiza trabajos como los brazos robóticos u otros aparatos programables que se utilizan en la industria o en el ámbito doméstico.
Nos quedamos con dos extractos de R. U. R. (Robots Univesales Rossum), el primero de los cuales nos muestra el inicio de la obra, en la que nos situamos en la oficina principal de la fábrica de robos, en la que, tras despachar la correspondencia Domin, el director general de R.U.R., recibe la visita de Elena Glory, un personaje que tendrá una trascendencia capital en el desarrollo de la obra.



A continuación nos situamos en el Acto III, en el que la influencia de Elena ha hecho que se fabriquen los robots con características más humanas, lo que origina una revuelta de los mismos que pone a los protagonistas, y a la propia humanidad en un trance que la llevará a su próxima desaparición.


Recuerda que puedes seguir otra publicación relacionada con los epónimos en Dantesco, maquiavélico, kafkiano y otros más.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Sobre la tolerancia

Vivimos en un mundo complejo, con grandes desequilibrios, lleno de contradicciones, injusto y, en muchos sentidos, cruel para una parte enorme de la población.
Nuestro planeta es un inmenso organismo vivo, un ente que se regula a sí mismo, pero al que estamos llevando a límites extremos por nuestra actividad, por los intereses industriales, de consumo y económicos. La desforestación, el agotamiento de los recursos naturales o el cambio climático son pruebas de esta dinámica a la que estamos abocando a nuestro hogar común.
Desde la más remota antigüedad, los seres humanos hemos ido avanzando, dominando nuestro planeta, pero también con un constante, despiadado en ocasiones y agresivo dominio sobre otros grupos de personas. Así, los imperios se fueron  construyendo sobre territorios a los que dominaban y sometían, hasta caer bajo el dominio de otros. Las distintas creencias tuvieron en determinados o constantes momentos una posición de no reconocimiento a otras que diferían en sus principios. En los últimos siglos, hasta dentro de una misma sociedad se han producido ese dominio de unos sobre otros, especialmente en lo referente a los factores económicos y de poder, en lo que grupos dominantes crecían en detrimento de otros menos favorecidos.
Todos estos factores sociales, religiosos, económicos o políticos, han generado un clima de intolerancia que cada vez está más arraigado en las sociedades, agudizándose desde instancias superiores hasta el uso más personal con el aumento de las redes sociales y el aumento de interacciones que en ocasiones, se destinan más a ofender ideas ajenas que a defender las propias.

Frente a este cúmulo de situaciones y siguiendo los fines que se propusieron en su carta fundacional, la Organización de las Naciones Unidas, buscando la cooperación de las naciones en la solución de problemas de tipo económico, cultural, social y humanitario, además de avanzar en el desarrollo de los derechos humanos y las libertades fundamentales, estableció en 1995 dedicar el día 16 de noviembre de cada año a celebrar el Día Internacional para la Tolerancia. Así, invitó a todos los estados y organismos a reflexionar en esta fecha para no hacer distinciones por motivos de raza, sexo, idioma o religión. Una tarea que, como podemos reflexionar, se nos antoja cada día es más ardua y necesaria.
Te propongo reflexionar sobre  el #DíaInternacionalparalaTolerancia que se celebra el 16 de noviembre con textos literarios y músicas. Nos acompañan obras de Voltaire, Amos Oz, Muñoz Molina, Beethoven y Verdi. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


En este tiempo en que nos ha tocado vivir nos encontramos con términos que aluden a esa falta de tolerancia. Así, forman parte del vocabulario que oímos con frecuencia el término general de discriminación y otros más concretos como xenofobia, homofobia, marginación, violencia, intolerancia o aquellos que aluden a personas con otras creencias o ideas políticas, además de otros relacionados con las redes sociales  como haters que incitan al odio en sus comentarios.
La tolerancia no pretende la indulgencia o la indiferencia hacia los demás, sino el respeto y la aceptación a las creencias, opiniones, el idioma o la cultura de los otros. el hecho de que apreciar la diversidad y riqueza que se encuentra en ellos es una mejor forma de sentirnos más humanos.
Si luchamos contra la pérdida de la biodiversidad en el entorno natural, por qué razón vamos a caminar en sentido contrario con el resto de seres humanos que son diferentes a nosotros en cualesquiera de estos aspectos.


Escrito a partir de la muerte de un comerciante acusado y ajusticiado por un delito que no cometió, pero juzgado sobre todo por ser jansenista cuando Luis XIV había  revocado el edicto de Nantes que permitía la libertad de culto en Francia, Voltaire escribió su Tratado sobre la tolerancia con ocasión de la muerte de Jean Calas.
Se trata, como indica el título de un escrito en que razona sobre este término con tal capacidad de generalización que cuando se refiere a religión, en nuestros días podemos aplicarlo a planteamiento político, ideario personal o de grupo.
De esta forma, nos acercamos al capítulo en el que Voltaire razona sobre si la tolerancia es un derecho natural y un derecho humano con todas las ramificaciones y generalizaciones comentadas anteriormente.

Entre episodios de intolerancia que tuvieron sus máximos exponentes en las guerras que se desarrollaron en el continente europeo entre las grandes potencias, hubo algunos momentos de encuentro que sirvieron para comenzar a crear un clima de colaboración, cooperación y encuentros entre naciones, culturas y economías.
Una muestra de ello fueron las distintas exposiciones que desde la primera Exposición Industrial celebrada en 1791 en Praga con motivo de la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia. A estas siguieron nuevas exposiciones con diversos nombres, hasta la celebración en París de la Exposición Universal de 1855, la primera de las que se han ido celebrando en distintas ciudades de todo el mundo.
Para la Exposición Universal de Londres de 1862 quisieron incluir actividades musicales, por lo que un comité invitó a diversos compositores para que crearan obras que pudieran estrenarse en el evento internacional. Así, fueron invitados Daniel Auber en representación de Francia, William Sterndale Bennett por el Reino Unido y Rossini por Italia. Ante la negativa de este último, el encargo pasó a Giuseppe Verdi


Pese a que la propuesta estaba abierta a diversos formatos, como un himno, una coral o una marcha tanto para instrumentos de viento como para orquesta sinfónica, el compositor italiano aplazó la decisión al encontrarse inmerso en la composición de La forza del destino.
Finalmente Verdi optó por componer una cantata, una obra con texto de quien fuera su colaborador con los libretos de Otelo y Falstaff. el poeta y después compositor Arrigo Boito.
La cantata, titulada Inno delle nazioni (Himno de las naciones) en la que se incluían alusiones a God save the King, La Marsellesa e Il canto deglli taliani fue estrenada en el Her Majesty's Theatre londinense el 24 de mayo de 1862. Curiosamente ninguna de estas piezas eran el himno nacional de su país en el momento del estreno.
El texto de Arrigo Boito está escrito para coro y tenor con las indicaciones de Coro del Pueblo y Bardo, en alusión a los antiguos recitadores y muestra un primer intento de música que uniera en una composición a distintos países.

La versión que nos acompaña está interpretada por la George Enescu Philharmonic Orchestra and Choir con el tenor Calin Bratescu y la dirección de Koicki Inoue en una grabación en directo en el Romanian Athenaeun de Bucarest realizada en marzo de 2007.
Pese a no ser una obra conocida de Verdi, su estilo y personalidad aparecen reflejados en esta cantata Inno delle Nazioni.


Novelista, periodista y escritor, Amos Oz ha sido uno de los intelectuales más destacados de Israel. Firme activista por la paz, Oz ha publicado multitud de artículos  y ensayos sobre el conflicto árabe-israelí, defendiendo el reconocimiento mutuo y la coexistencia entre Palestina e Israel en Cisjordania y Gaza. Hasta su fallecimiento en diciembre de 2018 fue uno de los impulsores y líderes del movimiento Peace now, lo que le llevó a recibir diversos galardones y reconocimientos como Caballero de la Legión de Honor en Francia (1997), el Premio Libertad de Expresión en Noruega, la Medalla Internacional de la Tolerancia en Polonia, ambos en 2002 o el Príncipe de Asturias de las Letras (2007).
Esta dedicación la compaginó con la docencia como profesor de Literatura Hebrea en la Ben-Gurion University of the Negev en Beersheba o el hecho de ser profesor invitado en diversas universidades de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania.
Entre su veintena de novelas destacan Mi querido Mijael (1968), Tocar el agua, tocar el viento (1973), La tercera condición (1991), Una pantera en el sótano (1995) o Una historia de amor y oscuridad (2002), en la que nos muestra su faceta más biográfica.


Su vertiente tolerante aparece continuamente en su obra, tanto novelística como periodística o ensayista, además de su actitud y compromiso vital. Nos acercamos a este valor con un extracto de su ensayo Contra el fanatismo.
Partiendo de sus reflexiones, Amos Oz desarrolla su pensamiento que no achaca a ninguna religión, sino a una lucha que es anterior a cualesquiera de ellas: la dicotomía entre fanatismo y pragmatismo, entre fanatismo y pluralismo o entre fanatismo y tolerancia
En el texto que nos acompaña, Oz confiesa, con un extracto de otro de sus libros cómo de pequeño se consideraba un fanático y cómo comenzó a cambiar ese concepto a partir de su experiencia, que le llevó a cambios en sus ideas, mezclado con un acercamiento a posiciones divergentes no exentas de valentía.

Si pensamos en música, entre todas las obras musicales que conocemos podemos encontrar muchas que traten de la tolerancia. Pero dentro de las características de este blog, nos acercamos a un tipo concreto de obras y compositores. Pensando en ellos, seguro que uno de los primero que se nos viene a la mente es Beethoven y su capacidad de abrir nuevos mundos sonoros que enlazan con el ideal de hombre nuevo que surge tras los cambios de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.
Así, en una de sus obras más universalmente conocida, la Novena Sinfonía, de la que hemos tratado en diversas ocasiones en este blog, Beethoven introduce el texto de Schiller para crear la conocidísima Oda a la Alegría.
En La Novena Sinfonía de Beethoven, Patrimonio de la Humanidad tratamos sobre la idea de que Schiller pensó, según los estudios sobre el autor, titular a su conocida obra Ode an die Freiheit (Oda a la Libertad), una composición que finalmente tituló Ode an die Freude (Oda a la Alegría) para evitar problemas con la censura. Beethoven, conocedor al parecer de esta situación, busca en su obra más el término y la idea original que la que fue publicada finalmente.
Aún así, expresiones como «Todos los hombres son hermanos» u «¡Os abrazo, millones de seres!» nos sitúan en esta idea elevada tanto de libertad como de igualdad y tolerancia.


El enlace pertenece al cuarto movimiento de esta Novena Sinfonía de Beethoven en el que se desarrolla por los solistas y el coro la oda de Schiller. La interpretación, subtitulada para poder seguir la letra, corresponde a la Orquesta Sinfónica del IPN (Instituto Politécnico Nacional) de México D.F. y los coros del Teatro de Bellas Artes y Alpha Nova dirigidos por Enrique Arturo Diemecke en un concierto celebrado en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana.


Movernos entre las ideas, los dogmas políticos, las creencias o el poder puede llevarnos en muchas ocasiones a olvidar que detrás de ellos no hay masas o grupos anónimos, personas sin caras ni nombres. Olvidar que cada personas es única y diferente, piense lo que piense, tenga la religión, ideas políticas, poder económico o nacionalidad que tenga es una forma simplista de ver a los demás y vernos a nosotros mismos. 
En este sentido nos acercamos a un texto de Antonio Muñoz Molina.

Miembro de la Real Academia Española donde ocupa el sillón “u” desde 1995, Muñoz Molina es uno de los referentes de las letras españolas de nuestro tiempo. Natural de Úbeda, cursó estudios de Historia del Arte y Periodismo en las universidades de Granada y Madrid, respectivamente, antes de comenzar a publicar en distintos periódicos y publicar su primera novela Beatus Ille (1986) en la que ya aparece Mágina, la ciudad imaginaria en la que transcurren algunas de sus obras. Con El invierno en Lisboa (1987) recibió el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa, mientras que en 1992 ganó el Premio Planeta por El jinete polaco. Beltenebros (1989), Plenilunio (1997), Sefarad (2001), La noche de los tiempos (2009) o Como la sombra que se va (2014) forman parte de su prestigiosa obra.


Sus novelas se mueven en el mundo de la memoria entre la que busca la reconstrucción de la historia de nuestro país en las últimas décadas con una mirada que muestra su gusto por el cine negro y la novela policiaca.
Con su estilo personal, Sefarad es un conjunto de relatos que tratan de perseguidos y perseguidores, de personas que en un momento de su existencia se vieron convertidos no en lo que eran, sino en lo que otros contaban de ellos. Perseguidos por la infamia y la maledicencia se ven alejados de su hogar y de su país, obligados a abandonar la vida que llevaban hasta ese momento. Por Sefarad pasan personajes reales como Kafka, Milena Jesenska, Primo Levi o Walter Benjamin junto con personajes anónimos y ficticios.
El texto con el finaliza esta publicación sobre la tolerancia no trata de ideas o conceptos, sino sobre una persona. Quizás nos ayude a ser más tolerantes buscar a la persona concreta que hay detrás de los clichés y de los estereotipos. Simplemente escuchar, sentir, compadecer nos hace ser tolerantes.

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Bibliografía y webgrafía consultadas: