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Date un Capricho de vez en cuando

La relación entre el lenguaje y cada uno de nosotros debe contribuir a que podamos expresar de forma lo más clara y precisa posible nuestros sentimientos, emociones, pensamientos e ideas. Nuestro idioma es rico y amplio en sus formas, expresiones y vocabulario, facilitándonos la comunicación en cualquiera de sus facetas, desde la verbal o la no verbal hasta la escrita, pasando por la visual y la auditiva. 
La riqueza semántica, la diversidad de expresiones, la variedad del vocabulario y las distintas acepciones de nuestro idioma nos ofrecen la oportunidad de utilizar un lenguaje preciso y rico que nos ayude a expresarnos con mayor riqueza y propiedad.
Hay palabras que partiendo de un significado concreto han ido extendiendo sus significados a oros campos diferentes de que originalmente poseían.
Una de esas palabras es Capricho de la que el Diccionario de la R.A.E. nos ofrece la siguiente información:

Capricho: Del italiano capriccio, antiguamente 'horripilación, escalofrío' y este del italiano antiguo caporiccio de capo 'cabeza' y riccio 'rizado'.

1. m. Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.
Sinónimos: arbitrariedad, voluntad, atropello, tropelía, injusticia, abuso, desvarío. antojo, deseo, querencia, afición, gusto, manía, berretín.

2. m. Persona, animal o cosa que es objeto de un capricho.

3. m. Obre de arte en que el ingenio o la fantasía rompen la observación de las reglas.

4. m. Mús. Pieza compuesta de forma libre y fantasiosa.

Como si fuera un capricho, esta publicación te acerca a tres de los significados que el Diccionario R.A.E. muestra del  término, aunque si lo deseas, a los cuatro. Nos acompañan obras de Goya, Alfonsina Storni, Shakespeare, Rimsky-Korsakov y Tchaikovsky. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

43. El sueño de la razón produce monstruos. La fantasía, abandonada de la razón, produce monstruos imposibles, unida a ella es madre de las artes y origen de las maravillas.
El primero de los significados, esa determinación que tomamos libremente a partir de un antojo o, simplemente, porque nos apetece está dentro de nuestra naturaleza. ¿Quién de nosotros no se ha dado en alguna ocasión el gusto de romper la obligación o la rutina y darse un capricho? Hacer algo que no entraba en nuestros planes como tomarse una mañana o un día libre sin contar con él, buscar un rato para leer, escuchar música, ver una película, comer algún alimento especial o charlar con nuestros amigos y seres queridos son, en ocasiones, caprichos que nos hacen retomar con mayor fuerza nuestro ritmo de vida diario.
El tercer significado de capricho alude a una obra de arte en la que la fantasía o el ingenio se atreven a romper las normas establecidas, aligerando esa obra de los esquemas previsibles. No se trata de seguirlos o revolverse contra ellos, pues en la evolución del arte está presente el hecho de que las normas de un estilo se van renovando cuando los creadores encuentran y quieren transitar por un camino nuevo. Se trata simplemente de llevar la creatividad con más libertad y no dejarse encorsetar por unas reglas aceptadas por el autor.

6. Nadie se conoce. El mundo es una máscara, el rostro, el traje y la voz, todo es fingido: todos quieren aparentar lo que no son, todos se engañan y nadie se conoce.
Cuando se nos vienen a la mente obras de arte relacionadas con esta palabra, la primera, o una de las primeras obras que se nos vienen a la mente son Los Caprichos de uno de los grandes pintores de nuestro país. 
Francisco de Goya y Lucientes comenzó su carrera como pintor religioso, viajando a Italia para estudiar la pintura del Renacimiento y Barroco, volviendo a nuestro país donde ejerció su carrera como pintor de la corte, además de diseñar modelos para la Real Fábrica de Tapices y ser pintor del rey. Compartió las ideas de los ilustrados españoles, hasta el punto que abandonó el país durante la época absolutista que siguió a la Guerra de Independencia y acabó su vida en Burdeos.
No voy a tratar sobre las virtudes del pintor ni sobre el valor de sus obras en la historia del arte, sino en el tema que nos atañe en esta publicación.
Los Caprichos fue su primera serie de grabados que salió a la luz en 1799 a partir de dos álbumes de dibujos (el Álbum de Sanlúcar y el Álbum de Madrid) donde realizó unos apuntes y dibujos a tinta china y aguada.
En Los Caprichos, Goya desarrolló un estilo crítico muy personal, alejado de los dictados de la Academia y la moda predominante. En ellos combina el aguafuerte y el aguatinta que luego pasó a la plancha de metal con aguafuerte y buril.
Así realizó una primera edición de 300 copias que puso a la venta anunciándola en La Gaceta de Madrid. La crítica que albergaba la colección llamó la atención de la Inquisición, por lo que las obras se retiraron de la venta. Cuatro años más tarde, Goya cedió la mayoría de ejemplares -240- y las láminas de cobre originales a la Real Calcografía, donde se conservan en la actualidad. Algunas de esas series que se conservan tienen comentarios sobre las imágenes, algunos de ellos atribuidos al propio pintor.
En Los Caprichos de Francisco de Goya y Lucientes, con prólogo de Erika Mergruen, se recoge esta serie de grabados en los que se adjuntan los comentarios según sus procedencias: La Colección Ayala, el Museo del Prado y la Biblioteca Nacional, adaptándose éstos, que suelen coincidir en diversos grabados, al lenguaje actual.
Las ilustraciones que acompañan esta publicación están basadas en Los Caprichos de Goya incorporando en el pie de foto el número de lámina, el título y los comentarios que la acompañan.
El primer texto caprichoso que te acompaña está en la introducción del libro y se corresponde con el anuncio que el propio Goya insertó en La Gaceta de Madrid para promocionar su obra. El final del mismo muestra el precio con iniciales que se corresponde con 320 reales de vellón. Un documento histórico.


El cuarto de los significados hace referencia a una pieza musical compuesta con la libertad que permite a su autor no seguir la rigidez de esquemas ni reglas compositivos y dejarse llevar por su imaginación y fantasía.
Durante su etapa como cadete en la marina rusa entre 1864 y 1865, Nikólai Rimsky-Korsakov realizó una travesía por el Mediterráneo en el buque-escuela de la armada, recalando entre otras ciudades en Cádiz. Igual que a otros autores como Bizet con su Carmen o Lalo con su Sinfonía española, al compositor ruso se le quedaron grabados algunos temas, estilos y motivos musicales. 
Fue dos décadas más tarde, durante el verano de 1887 cuando se decidió a llevar sus recuerdos musicales al pentagrama. Según él mismo escribió: «Los temas españoles y la música de danza me ofrecían un excelente material para crear una obra con un brillante color orquestal».
El título de la obra indica la propia naturaleza de la misma, Capricho sobre temas españoles, mostrando que no era exactamente música española, sino la exótica evocación de algunos temas bajo el punto de vista del compositor ruso. Aunque en un principio estaba concebida como un concierto para violín al estilo de la sinfonía de Lalo, acabó incorporando otros instrumentos solistas que hacen que la obra exija intérpretes virtuosos.

8. ¡Que se la llevaron! La mujer que no se sabe guardar es del primero que la pilla, y cuando ya no tiene remedio se admira de que se la llevaron.
Durante el primer ensayo con el compositor en San Petersburgo, los componentes de la orquesta aplaudieron acaloradamente cada una de las partes de la obra, hasta el punto que el propio Rimsky-Korsakov dedicó la partitura a los miembros de la orquesta, citando los nombres de cada uno de ellos. 
El Capricho español, Op. 34 está  dividido en cinco partes, inspiradas la mayoría en temas asturianos:
I- Alborada: Una suerte de serenata matinal.
II- Variaciones: Tras la entrada del violín y los cornos, se realizan cinco variaciones del primer tema.
III- Alborada: Vuelve el primer tema con otra tonalidad y un acompañamiento orquestal distinto.
IV- Escena y canto gitano: Una parte ideada como lenguaje gitano, con un colorido y ritmo bien marcados. Comienza con unos acordes de fanfarria a los que sigue una cadencia del violín solista y cinco variaciones para instrumentos solistas: trompas y trompetas, violín, flauta, clarinete y arpa.
V- Fandango asturiano: Tras dejar sin concluir la escena gitana, la última parte predomina el uso del contrapunto en esta interpretación de la música asturiana, para finalizar volviendo al tema que abría la pieza en forma de coda brillante.

La interpretación de este Capricho español pertenece a la hr-Sinfonieorchester de la Frankfurt Radio Symphony dirigida por el granadino Pablo Heras-Casado en una grabación que se realizó en el festival Europa Open Air des hr-Sinfonieorchesters und der Europäischen Zentralbank en agosto de 2017 en Frankfurt am Main.


La producción de Alfonsina Storni abarca su mundo emocional acercándose a lo cotidiano de la existencia. Así, habla del deseo femenino y el derecho de las mujeres a la independencia del hombre, mientras luchaba con su enorme sensibilidad para alcanzar el voto femenino y por cambiar una sociedad tan machista como la de su tiempo.
En 1918 publicó El dulce daño, al que siguieron en los años siguientes Irremediablemente y Languidez por el que obtuvo el Segundo Premio Nacional de Literatura de Argentina. Tras estas obras cercanas al estilo romántico que trata sus temas desde una perspectiva sensual y erótica con cierto resentimiento hacia la figura masculina, evoluciona a partir de obras como Ocre (1925), dio un giro a su obra dando de lado ese erotismo y haciéndose más reflexiva, abstracta, irónica e introspectiva.
Alternó la poesía con su afición al teatro y la enseñanza con los más desfavorecidos, como en la Escuela de niños débiles de Chacabuco, mientras alternaba su vida emocional con su faceta de madre soltera y cuadros depresivos en los que mostraba su obsesión por la muerte a la que acudió presta cuando se vio destrozada y superada por el cáncer.

5. Tal para cual. La Reina y Godoy cuando era guardia, y los burlaban las lavanderas. Representa una cita que han proporcionado dos alcahuetas, y de que están riendo, haciendo que rezan el rosario.
En Antología poética, recopilada por ella misma y publicada en 1938, su último año de vida, se recoge su obra poética, desde su primer libro La inquietud del rosal (1916) hasta Mascarilla y trébol de ese mismo año, a las que se añadieron algunos poemas posteriormente. 
Procedente de El dulce daño, nos acompaña uno de los poemas con este título unos versos cargados de erotismo en el que muestra a la vez su fragilidad y fortaleza, su rico mundo interior en este capricho.


De los muchos caprichos musicales, te acompaña ahora otro de un compositor ruso, el Capricho italiano de Piotr Illich Tchaikovsky.
Deprimido por el reciente fallecimiento de su padre, el 25º aniversario del de su madre y la culpabilidad por su homosexualidad, Tchaikovsky se encontraba en Roma a comienzos de 1879. Con gran esfuerzo consiguió refrenar su neurosis para dejarse llevar por las músicas del carnaval romano. Tomó notas de la música que le llamó la atención en la calle mientras estudiaba partituras de canciones y bailes del folclore local. Así, pese a ser escrita en uno de los periodos más oscuros del compositor, su Capriccio Italien, Op. 45 refleja unos colores alegres y entusiastas a partir de los diversos temas que incorporó a la obra. 
El Capricho italiano fue compuesto entre enero y mayo de 1880 y se estrenó en Moscú el 18 de diciembre de ese mismo año. En una de sus numerosas cartas a su mecenas Nadezhda von Meck llegó a escribirle: «Gracias a estos encantadores temas, algunos tomados de colecciones folclóricas y otros escuchados en las calles, esta obra va a ser muy efectiva». Y no se equivocaba.

56. Subir y bajar. El Príncipe de la Paz levantado por la lujuria, y con la cabeza llena de humo, vibra rayos contra los buenos ministros. Caen éstos y rueda la bola, que es la historia de los favoritos.
Los estudiosos han encontrado el origen de algunos de los temas utilizados en este Capricho, como la fanfarria con la que comienza, que identifican con el toque de corneta que el compositor escuchaba en su habitación del Hotel Constanzi procedente de unas barracas militares cercanas de los Corazzieri Reali.
Aunque con esa libertad propia de este tipo de obras, el Capricho italiano se puede dividir en tres partes.
I- Andante un poco rubato, que comienza con las trompetas tocando la fanfarria solemne del cuartel, al que le sigue el tema principal y un breve episodio en forma de canon entre los oboes, las flautas y las maderas, para volver a retomar la fanfarria inicial a cargo de la orquesta.
II- Pocchissimo, più mosso: Con las mencionadas melodías italianas de carácter vivo, lírico y con gracia que van moviéndose por la orquesta, tras las que se vuelve a retomar el tema inicial.
III- Allegro moderato: Comienza con una tarantela, un saltarello alegre y ágil, a la que le sigue uno de los temas más conocidos de la pieza y que concluye con un final brillante y efectista en fortissimo.

La interpretación que nos acompaña fue realizada por la Orquesta Sinfónica de Galicia con la dirección del inolvidable Jesús López Cobos en una grabación que se realizó el 16 de noviembre de 2012 en el Palacio de la Ópera de A Coruña.


No me resisto a terminar sin compartir contigo uno de los caprichos más particulares. Recogido en los Sonetos de amor de William Shakespeare, su Soneto XCIV es todo un alarde relacionado con el capricho. El constante juego de palabras y de términos antagónicos, la mudanza en el sentido que le da son un alarde de seriedad, amor e ironía. Hasta el texto es caprichoso.

57. La filiación. Aquí se trata de engatusar al novio haciéndole ver por la ejecutoria quienes fueron los padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos de la señorita, ¿y ella quién es? Luego lo verá.
Con este poema termina este recorrido por tres de las cuatro acepciones del término Capricho. Sólo queda una por tratar y depende de ti.

2. m. Persona, animal o cosa que es objeto de un capricho.

En tus manos está que esta publicación o este blog se conviertan en objeto de tu capricho.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Los Caprichos de Francisco de Goya y Lucientes, prólogo de Erika Mergruen, edición de Raúl Berea Núñez y producción de Bernardo Robles Otero,  se recogen, Editorial La Guillotina (2007). ASIN: B0DM2FSX7Q.
  • Storni, Alfonsina. Antología poética, Espasa libros (ebook). ISBN: 9788467059328.
  • Shakespeare, William. Sonetos de amor, Editorial Renacimiento, Poesía Universal, Serie menor. Sevilla (2009).ISBN: 9788484724452.

Sinfonía de flores

Cada año, la primavera muestra el renacer de la naturaleza con todas sus características, intensidad y manifestaciones. El periodo anual, con algunas variantes según las condiciones meteorológicas o ambientales, se repite en un constante y continuo ciclo de vida y renovación en los seres vivos.
El despertar a la actividad vital de los animales, el nacimiento y el crecimiento de las crías, unido a la renovación de las hojas y flores en la primavera, marcan el surgimiento de un nuevo periodo anual que acabará cerrando el ciclo cuando llegue el invierno con sus rigores.
Una de las manifestaciones que más nos llaman la atención por su belleza, su utilidad para las plantas e incluso su utilización es el florecimiento de las plantas. La naturaleza silvestre, los parques y jardines de los pueblos y ciudades, incluso los modestos parterres y macetas caseros se llenan de flores que alegran y cautivan con sus vistosos colores y aromas.
Con la función inicial de atraer a los insectos para su polinización, los seres humanos hemos sabido aprovechar sus características para generar un arte como la floricultura con el fin de sacar el máximo provecho a las características de cada una de las variedades de plantas y flores.
Aprovechando que estamos en plena primavera, te propongo acercarte a las flores que nos acompañan en esta estación, tanto las silvestres como las cultivadas, para sentir cómo la sinfonía de las flores está junto a nosotros. Nos acompañan obras de Luis Palés Matos, Tagore, Calderón de la Barca, Tchaikovsky, Delibes y Schubert. Si te gusta… ¡Comparte, comenta, sugiere!

Fotografía de Tere Guerra.
Si la primavera es la época donde se manifiesta el resurgir de las plantas, es en mayo donde con mayor esplendor se desarrollan las flores, hasta el punto de que muchas localidades centran en ellas sus fiestas.

Luis Palés Matos (1898-1959) fue un escritor, poeta, periodista y actor portorriqueño que publicó con dieciséis años su primer libro de poemas, Azaleas con clara influencia de escritores como Rubén Darío e inscrito dentro del Modernismo Latinoamericano. Tras trabajar como oficinista, cartero, editor o maestro, llegó a ser secretario del presidente del Senado de Puerto Rico.
Su vida en Guayana, un pueblo tranquilo y solitario influyó en su obra al mezclar una vida totalmente tediosa y aburrida con la entrada en el mundo intenso y extraordinario que le proporcionaba la lectura de los grandes autores de su época y los clásicos.

Pierre-Auguste Renoir, Mujer con sombrilla en un jardín (1875) Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid
Fundador del Diepalismo, movimiento de vanguardia basado en la sonoridad y musicalidad de los versos, Luis Palés es uno de los grandes representantes de la poesía afroantillana. Entre sus obras destacan Versos para Natividad y Cuadernos del BebéTuntún de pasa y grifería, la novela Litoral y diversas antologías con los poemas publicados en periódicos y revistas.
Nos acompaña El lenguaje de las flores, un soneto inscrito dentro del estilo del modernismo con inspiración del Parnasianismo francés en el que la rima clásica se ha sustituido por la atípica ABAB, CDCD, EEF y GGF.


La sinfonía que crean las flores se puede experimentar de distintas formas: con la mezcla de sus diversos coloridos y tonalidades, con el aroma que desprenden y que embriaga nuestro olfato, con el ornamento que crean en los lugares en que las colocamos o con el movimiento que la brisa o el aire coordina de forma acompasada.
Esta mezcla de sensaciones las transmiten algunas obras musicales. En el ballet El Cascanueces, el tercero de los que compuso tras El lago de los cisnes y La bella durmiente, Peter Illich Tchaikovsky nos muestra su habilidad para transmitir la emoción con una gran maestría. 
Basada en una adaptación que Alejandro Dumas realizó sobre el cuento El cascanueces y el príncipe de los ratones de E. T. A. Hoffmann, este cuento infantil que transcurre el día de Navidad es el ballet más popular y representado en esas fechas y ha aparecido en diversas ocasiones en este blog. En el Acto II, se representa una de las piezas más conocidas de este ballet, el Vals de las flores, una pieza que representa a las flores que se aproximan a rendir homenaje a los protagonistas Clara y el Cascanueces, ya convertido en príncipe.
Introducido por los vientos -que menos para las flores- y las brillantes florituras -nunca mejor dichas- del arpa, Tchaikovsky transmite el acompasado movimiento de las flores, el colorido de su vestuario y la gracia y brillantez de las bailarinas en este vals tan famoso. 
La versión que nos acompaña pertenece a una versión de George Balanchine del Vals de las Flores con una gama de tonos sonrosados de interpretada por el New York City Ballet.


Miembro de una familia de clase alta hindú dedicada a la renovación espiritual de Bengalea, Rabindranath Tagore (1861-1941) se educó junto a su padre en Santiniketan hasta que fue enviado a Gran Bretaña donde estudió música y literatura.
Autor de obras como Cantos de la aurora, colecciones poéticas como Citra y El libro de cumpleaños, La luna nueva o El jardinero, obras de teatro como Kacha y Devayani, El cartero del rey o La máquina o novelas como Gora o La casa y el mundo, Tagore recibió el Premio Nobel de Literatura en 1913. 

Claude Monet, Camino del jardín de Giberny
Compaginó su labor literaria con su trabajo en la escuela Hogar de la Paz que fundó en Santiniketan en la que puso en marcha una metodología pedagógica que buscaba la libertad intelectual, además de posicionarse a favor de la independencia de su país, hasta que durante la I Guerra Mundial se inclinó por tomar una postura pacifista, dejando de lado el nacionalismo.
Nos acompaña un relato perteneciente a su libro La luna nueva (Poemas de niños), un poemario que dedicó a I. Sturge Moore, y que muestra la inocencia y el lirismo que Tagore imprime a su obra.


La ópera también muestra en diversos momentos esta relación con las flores que estamos tratando en esta publicación.
Obra de las denominadas de ambiente exótico, Lakmé es una ópera en tres actos con música de Léo Delibes con libreto de Edmond Gondinet y Philippe Gille basado en la novela Rarahu ou Le mariage de Loti de Pierre Loti, estrenada en la Opéra-Comique de París en 1883.
Enlazando con el país de Tagore, Lakmé se desarrolla en la India durante la conquista colonial inglesa a finales del XIX y, aunque con un argumento con ciertos tópicos, posee unos momentos musicales de gran intensidad y belleza.
El Acto I se desarrolla en un jardín de exuberante vegetación con un río al fondo. Después de una ceremonia, Nilakantha, sacerdote de Brahma, deja a su hija Lakmé al cuidado de sus sirvientes Hadji y Mallika. La joven se quita sus joyas y las deja sobre un banco, mientras se prepara con Mallika para el baño, interpretando el dúo más famoso de la ópera y uno de esos que en muchas ocasiones conocemos sin reconocer de dónde proceden. El dúo comienza con Viens, Mallika (Vienes, Mallika) y continua con Dôme épais (Espesa cúpula), mientras se disponen a recoger flores de loto azul como ofrendas, finalizando mientras cogen una barca y desaparecen por las aguas del río. Es el famoso Dúo de las flores de Lakmé.

Vicent van Gogh, Amandelbloesem (Almendro en flor), 1890, Museo Van Gogh, Amsterdam
Aunque las traducciones no llegan a reflejar en su totalidad el sentido original de la obra, los subtítulos que acompañan la interpretación nos sitúan en el argumento con cierta fidelidad. La versión que nos acompaña es una grabación de la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden con la soprano Anna Netrebko como Lakmé y la mezzo Elina Garança como Mallika.


Procedente de una familia hidalga de clase media, Pedro Calderón de la Barca es uno de los grandes escritores del Siglo de Oro, llevando a sus obras de teatro la vida tanto del pueblo como de la nobleza, a las que retrató y de las que se mostró como conciencia crítica. Calderón se muestra en estas obras un humanista del siglo XVII y un precursor de la ilustración que llegará el siglo siguiente.
Basta recordar obras como La dama duende, Casa con dos puertas mala es de guardar, El médico de su honra, El príncipe constante, El alcalde de Zalamea o La vida es sueño para comprobar la excelencia y fecundidad de su obra.

Juan de Arellano, Canastilla de flores (1671), Museo de Bellas Artes de Bilbao
Nos acompaña un texto que nos recuerda que las flores tienen su belleza y hermosura de forma efímera puesto que esta desaparece pronto. 
Estrenada en 1629, El príncipe constante es una comedia en la que Calderón sitúa la historia en el Portugal del siglo XV con los príncipes Enrique y Fernando como protagonistas.
En la escena XIV de la Jornada II, Fernando con una flores, habla con Fénix, Zara y Rosa diciendo estas palabras a los presentes:

No lo jures, bien lo creo.
Yo pues Fénix, que deseo
servirte humilde, traía
flores, de la suerte mía
jeroglíficos, señora,
pues nacieron con la aurora
y murieron con el día.

Poco más adelante, y siguiendo con la idea de la fugacidad de las flores, recita este soneto que nos acompaña, comparando las flores con la vida de los hombres.


Aprovechemos mientras podamos el placer de disfrutar de las flores, de sus colores, aromas e incluso movimientos acompasados, sabiendo que, como la vida, tienen un tiempo y que, aunque acaban por marchitarse, volverán a florecer con la nueva primavera. Es el caso de las palabras de Violeta Valèry y Alfredo en La traviata, cuando reflexionando sobre la enfermedad cantan a dúo La mia/tua salute rifiorirá (Mi/tu salud florecerá).

Jan Brueghel el Viejo (círculo de), Florero (entre 1600-1625), Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid
En este tono de melancólica reflexión finaliza esta publicación sobre las flores con uno de los poemas que Franz Peter Schubert incluyó en el ciclo Die schöne Müllerin (La bella molinera) a partir de los poemas de Wilhelm Müller.
Los versos finales nos llenan de esperanza al recordar que, muerto el invierno, surgirán de nuevo las flores de mayo. Compuesta por veinte poemas, Trockne Blumen (Flores secas) es el antepenúltimo de ellos y mantiene el mismo aire melancólico de toda la obra.


La interpretación de estas Flores secas corre a cargo de uno de los tenores más importantes de este momento, el alemán Jonas Kaufmann, acompañado al piano por Helmut Deutsch dentro de la grabación de La bella molinera realizada en 2009 para Decca Music Group Limited.

Dejémonos seducir por las flores.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Palés Mato, Luis. Poemas. ISBN: 9788499538327
  • Tagore, Rabindranath. La luna nueva, Editorial AMA, ISBN: 97838988659583.
  • Calderón de la Barca, Pedro. El príncipe constante, Editorial Good Press, ebook, ISBN: 8596547820598.
  • Kaufmann, Jonas. Die scönen Müllerin (La bella molinera), Decca Mussic Group Limited, 2009

Los héroes de Lord Byron

Hay escritores que crean obras y personajes que representan sus vidas, sus acciones y sus ideales. Son autores que parten de una vida en constante actividad, expuesta a las vicisitudes, las aventuras de la existencia, una veces a remolque de ellas, en otras ocasiones en una búsqueda desenfrenada de las mismas.
Entre estos autores encontramos a Lord Byron, el noble inglés que vivió una vida intensa rodeada de obras literarias, experiencias intensas y escándalos que lo persiguieron continuamente.
Byron murió el 19 de abril de 1824, hace dos siglos y su obra, influencia y los detalles de su intensa y alborotada vida aún continúan en el imaginario colectivo.
Te propongo acercarte a la figura de Lord Byron cuando se cumplen 200 años de su fallecimiento el 19 de abril de 1824. Nos acompañan algunos de los personajes que creó y que lo representaban y música de Verdi, Tchaikovsky, Berlioz y Adam. Si te gusta… ¡Comparte, comenta, sugiere!


George Gordon Byron nació en Londres en enero de 1788, hijo del capitán John Byron y su segunda esposa, Catherine Gordon, de familia noble aunque arruinada. Vino al mundo con el pie derecho deforme, lo que le obligó a llevar calzado ortopédico toda la vida, un hecho que intentó minimizar practicando ejercicios físicos como la natación o la carrera.
Su padre falleció en Francia cuando tenía apenas tres años, después de huir de los acreedores y abandonar a su esposa. Allí mantuvo a varias amantes y dilapidó la poca fortuna que le quedaba, dejando en la ruina a su esposa e hijo.
Vivieron con dificultades económicas hasta que el fallecimiento de su tío abuelo Lord William Byron, quinto barón Byron of Rochdale le hizo heredar el título y sus posesiones, entre ellas la abadía de Newstead en el bosque de Sherwood
Su protectora madre apenas se preocupó por su educación formal, mientras tenían una relación de amor y odio en que igual llamaba al joven «cojo bribón» o «pequeño diablo», mientras él trataba a su madre como la «viuda» o la «vieja». Aún así, el escritor siempre manifestó que su madre fue quien mejor le entendió. Cuando fue enviado al colegio, según su nuevo estatus llamaba continuamente la atención tanto por su indisciplina como por una inteligencia despierta, hasta el punto que con quince años se negó a volver al colegio.
A regañadientes ingresó en el Trinity College de Cambridge donde más que tomarse en serio los estudios, tuvo una vida alegre y disipada, estableciendo amistades intensas y duraderas. Como no estaba permitido tener perros o gatos domésticos, logró que admitieran un oso amaestrado como compañía. Allí comenzó a publicar poemas, muchos de ellos satíricos, que no encajan bien en su entorno. De esta época es su primera obra publicada, Hours of Idleness (Horas de ocio) de 1807.
En 1809 entró a formar parte de la Cámara de los Lores, mientras volvía a llevar una vida desenfadada hasta que decide emprender un viaje a Grecia.

Byron terminó de escribir El Corsario a mitad de enero de 1814 mientras estaba en casa de su hermanastra Augusta Leigh y en febrero había vendido más de 25.000 ejemplares. El éxito de público se debió a que veían en el héroe al propio Byron, además de sus propios sueños y emociones.
Este corsario y otros personajes románticos como El pirata de Walter Scott o La canción del pirata de Espronceda aparecen como seres marginados, oscuros, rebeldes y misteriosos que muestran sus emociones. Conrado es Byron, un ser solitario, de pasado oscuro, introvertido y distante con todos que muestra una existencia vacía, salvo el amor que tiene por Medora. Al leer el poema, sólo los lectores y ella conocen sus sentimientos sobre el amor y el honor, pese a su oscuro pasado.
El texto que nos acompaña, perteneciente al Canto XIV de la primera parte de la obra muestra la sensibilidad del sexto Lord Byron.


Emprendió el viaje a Grecia evitando los territorios del dominio francés acompañado de su paje John Rushton -con quien mantenía una relación sentimental- y su secretario Fletcher. Pasaron por Portugal y España -donde llegó a escribir el poema La chica de Cádiz, sobre la belleza de las españolas, para pasar por mar a Malta y después a Albania. De allí llegó a Grecia, atravesando a nado el Helesponto y llegando a Constantinopla, donde comenzó a escribir una de sus obras más populares, La peregrinación de Childe Harold.
Regresó a Inglaterra donde se inmiscuyó en la política de la mano de los liberales. Poco a poco va haciéndose famoso por sus publicaciones en las que el público ve a un joven Lord, de aspecto apolíneo, con un genio inquieto y anhelante de vivir su existencia intensa y ávidamente.
Es el tiempo en que en Alemania nace el Romanticismo de la mano de Schlégel y Novalis, un movimiento que miraba a la sociedad de la Edad Media, unos tiempos felices según ellos, que parten de la herencia latina enriquecida con las lenguas romances -de aquí el nombre- a los que añaden los elementos propios de su cultura germánica. 
Aunque Byron no se acomoda a esta etiqueta de romántico, sí lo hace al ideal del caballero que busca los ideales de la belleza, el amor o la justicia.

Robert B. McGregor, ilustración para El Corsario
El éxito de El Corsario llevó a Giuseppe Verdi a componer una ópera basada en el texto de Byron. Pero Il Corsaro acabó convirtiéndose en el mayor fracaso en la carrera del compositor italiano. Estrenada en el Teatro Grande de Trieste el 25 de octubre de 1848, la obra sólo estuvo tres días en cartel, pese a que los cantantes que la llevaron a escena eran los predilectos del autor en aquel momento.
Aún así, la ópera tiene un libreto condensado en el que el público percibe los acontecimientos que se desarrollan en distintos escenarios como si estuvieran cercanos. Verdi, consciente del valor de su obra llegó a decir: «Se debe ver Il Corsaro en perspectiva. Es una ópera de transición en la que hay ideas que más tarde desarrollaría en otras óperas.»
El argumento recoge lo principal de la obra de Byron, mostrando una ópera que es en cierto modo una de las últimas belcantistas para iniciar el periodo en que Verdi desarrolla plenamente su estilo.
El enlace que nos acompaña muestra la segunda parte de la primera escena de la ópera con Ah! Si, ben ditte, seguida del aria de Corrado Tutto parea sorridere.


La interpretación corre a cargo del tenor José Simerilla Romero como Corrado y Frank de Vincentis como Giovanni en una producción del Opera Festival Chicago en una representación que se llevó a cabo el 22 de julio de 2022. 


Persistente en su obra literaria, también era un asiduo escritor en sus diarios en los que reflejó sus pensamientos y sentimientos. Antes de darles esta continuidad, un texto escrito a bordo de la fragata Volage nos desvela estos pensamientos escritos el 22 de mayo de 1811 al regresar a su país tras su peregrinaje por el Mediterráneo oriental:

     1º. A los veintitrés lo mejor de la vida ha pasado y sus amarguras se recrudecen.
     2º. He visto a la humanidad en diferentes países y en todos ellos la encuentro igual de despreciable, en todo caso la balanza se inclina a favor de los turcos. 
     3º. Estoy asqueado.
En cuanto a mí, ni mujer...
ni esperanza crédula de un corazón que me corresponda,
ni muchacho, me agradan (cita de Horacio, Odas, IV, I)
    4º. Un hombre cojo de una pierna se encuentra en un estado de inferioridad corporal que crece con el tiempo y tendrá que hacer su vejez más desagradable e insoportable. En cualquier caso, en otra existencia espero tener dos o cuatro piernas para compensar.
     5º. Me estoy volviendo cada vez más egoísta y misántropo, algo así como «nadie me importa, no a mí, y a nadie le importo yo».
     6º. Mis asuntos en casa y en el extranjero son lo bastante deprimentes.
     7º. He saciado todos mis apetitos y muchas de mis vanidades, ay, incluso la vanidad de ser escritor.

Otra de las grandes obras de Byron es Manfred, un poema dramático que el autor calificó como drama metafísico y que escribió entre 1816 y 1817 tras el fracaso de su matrimonio con Annabella Millbanke que concluyó con un escándalo de acusaciones y un romance con su hermanastra Augusta Leigh que le obligaron a huir a Suiza.
También Manfred es también un alter ego de Byron, un ser diferente a los demás, desengañado por la inutilidad del conocimiento y atormentado por la culpabilidad, que se desarrolla en un entorno situado en un castillo en las elevadas cumbres montañosas, lejos de cualquier aspiración mundana. El previsible desenlace trágico romántico se cambia cuando un cazador lo salva cuando va a arrojarse por un precipicio y nos muestra en la siguiente escena los encantos de una vida sencilla en la cabaña del cazador.

Ilustración de Lord Byron durante su estancia en Cambridge
Manfred ha sido llevado al pentagrama en varias ocasiones. La primera de ellas por Robert Schumann en 1852 con el título de Manfred: Poema dramático con música en tres partes. Una segunda, quizás la más conocida es la Sinfonía Manfred en si menor, Op. 58 de Tchaikovsky, una obra sinfónica sin numerar, escrita entre la cuarta y quinta sinfonía del compositor ruso, que algunos intérpretes consideran su mejor obra.
Nos acompaña el Primer movimiento, catalogado como Lento lúgubre de la Sinfonía Manfred de Tchaikovsky con la Nederlands Philharmonisch Orkest dirigida por Marc Albrecht en una interpretación que se grabó en el Concertgebouw de Amsterdam el 17 de octubre de 2016. Puedes oírla mientras lees el texto del poema dramático e Byron.


El texto nos muestra la escena II del poema dramático en la que Manfred invoca a la Encantadora de los Alpes y el monólogo que sigue a la conversación entre ambos, en la que Byron muestra ese espíritu indómito, extraño y romántico.


Thomas Phillips, Lord Byron con vestido albanés (1813)

Byron fue un personaje extremo en su actitud hacia la vida. A su imagen de héroe sexual, al que inició su institutriz con nueve años y que mantuvo durante su agitada vida, hay que añadirle su ineludible pasión por la libertad y su perfil literario de inconformista y reflexivo.
Su figura y sus obras, en tanto que lord y escritor, escandalizaron y admiraron a la sociedad inglesa y, más adelante, a la europea por la fascinación romántica que generaba su vida, la ironía de algunos de sus textos y cómo en ellos reflejaba su existencia.
Más adelante volvió al exilio voluntario. Tras su primer viaje, Bruselas y Suiza acogieron sus viajes en los que intentaba olvidar a su ex-mujer Annabella Milbanke, a su medio hermana Augusta -con quien se dice que tuvo uno de sus hijos, y no de su esposo- o uno de sus amores, Caroline Lamb que hablaba de él como «mad, bad and dangerous to know» (malo, loco y peligroso de conocer).
Poco a poco su obra se torna más reflexiva, vitalista y madura, alejándose del fresco fulgor de sus primeros poemas.
En Suiza se produjo un encuentro de los más citados en la historia de la literatura del siglo XIX entre Byron, el médico John Polidori, el poeta Percy Shelley y su amante Mary Wollstonecraft, más adelante Shelley, donde surgieron obras como Frankenstein y del que se trató en el blog en 1816: El año sin verano.

Además de la ópera Il Corsaro de Verdi, hay una versión de este poema de Byron que fue llevado a los escenarios en su versión para ballet. Se trata de Le Corsaire, una obra en tres actos, cinco cuadros y un epílogo con libreto de Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges con coreografía de Joseph Mazilier y música de Adolphe Adam que fue estrenado en 1856 en la Ópera de París.
Dos años más tarde, Marius Petipa y Jules Perrot renovaron la coreografía para su estreno en el Teatro Bolshói de Moscú, siendo esta versión la más representada.
Le Corsaire es un ballet que refleja la historia del grupo de piratas capitaneado por Conrad repleto de escenas cargadas de acción y emoción que muestran desde las luchas en los barcos hasta la danza de las esclavas, mostrando la pasión que une al protagonista y Medora con una música que evoca esa mezcla de aventura y romance.
El enlace nos muestra una escena del ballet con Ethan Stiefel como Conrad, Julie Kent como Medora y Ángel Corella como Alí en una producción del American Ballet Theater puesta en escena en Nueva York en 1999.


Byron gozó una gran popularidad en su vida, más que otros poetas contemporáneos como Wordsworth, Keats o Shelley, hasta el punto que otros poetas como de Musset, Heine, Leopardi o Espronceda, entre otros, quisieron seguir sus pasos. 
Pero esa fama también provenía de su opción por la acción frente a la escritura: «Un hombre debe hacer algo más por la humanidad que escribir versos.» Así, se involucró en luchas en las que creía profundamente, como la independencia de Grecia, a la que se sumó desde sus escritos y con su involucración en la misma, lo que le llevó a su prematura muerte con treinta y seis años. 
George Gordon Byron se unió a la lucha de un país al que consideraba un honor el mero hecho de haberlo visitado, igual que antes hizo lo propio al luchar por la liberación de Italia. Pese a sus simpatías por los turcos, optó por estar al lado de los helenos.
Tras unas fiebres a las que tres médicos no fueron capaces de curar con las sangrías y sanguijuelas que le recetaron, falleció desangrado en la ciudad griega de Missolonghi el 19 de abril de 1824.
Su muerte provocó una gran conmoción en la nación griega, hasta el punto de abandonar las celebraciones de la Pascua, pendientes de las noticias de la evolución del paciente. Una gran tormenta -no podía haber un elemento más romántico- acompañó su fallecimiento. Ese mismo día, el jefe del gobierno provisional de Grecia Occidental firmó un edicto en el que recordaba a Lord Byron como un gran benefactor y ordenaba que las oficinas públicas, los tribunales y las tiendas cerraran duran tres días en señal de duelo, suspendía las manifestaciones de diversión pública y las festividades de Pascua. Tras disparar treinta y siete salvas de cañón, se abrió un periodo de veintiún días de luto nacional. Durante años se recordó en canciones, poemas, calles y plazas su figura y en la iglesia de San Spiridone de Missolonghi se han conservado hasta hace poco reliquias, versos originales y hasta un jarro de cristal con los pulmones del escritor inglés.  

Joseph Dionysius Odevaere, Lord Byron en su lecho de muerte(1826), Groeningemuseum, Brugge, Bélgica
En cierto modo el primer gran éxito de Byron fue Childe Harold’s pilgrimage (La peregrinación de Childe Harold), un extenso poema narrativo dividido en cuatro cantos que comenzó a publicar en 1812 y lo concluyó de hacer en 1818, aunque inició una quinta parte que quedó inconclusa. 
El término Childe hacía referencia en la Edad Media en Inglaterra a los jóvenes aspirantes a caballero. Así, esta obra se presenta como una suerte de autoficción en la que el protagonista es más el propio Byron que nunca y que supuso el inicio de su controvertida leyenda. Esta épica obra romántica narra los viajes y las reflexiones que el desencantado y desilusionado protagonista realiza por distintos países. Los cantos primero y segundo narran su caminar por Portugal, España, Albania y Grecia, el tercero lo sitúa en Bélgica, la víspera de la batalla de Waterloo, Renania y los Alpes suizos, mientras el cuarto canto narra las vicisitudes y emociones que experimenta en un viaje de Venecia a Roma. En esta obra, el protagonista es más el alter ego de Byron que en ninguna otra de sus obras.
El texto que sigue a continuación pertenece al cuarto canto y nos muestra sus reflexiones al deambular desde los Alpes hasta que se acerca a la tumba de Petrarca.


Así, pese a su ajetreada vida, su capacidad para tomar decisiones trascendentales, en ocasiones altivo, en otras irónico, la figura de Byron, más que al periodo medieval al que miraba el romanticismo, semeja un ser de la mitología griega, un gigante marcado por el pathos trágico, pero trufado de exageración, altanería y sarcasmo. Cuando escribe, es simultáneamente el escritor y el protagonista, un héroe que se vuelve melancólico y escéptico.
En el paso entre el clasicismo y el romanticismo, Byron aportó a las letras inglesas, y también a las europeas, una forma de expresar la agitación interna de la personalidad que preconizará el romanticismo. Así, leer a Byron hoy en día supone acostumbrarse a los extremismos y lo original que son de tipo estilístico, satírico, erótico o épico, moviéndose entre los escenarios orientales y exóticos y la sociedad inglesa, entre la farsa y la ironía y la melancolía y la desesperación.

Ilustración de Percival Skelton para La peregrinación de Childe Harold
El famoso virtuoso violinista Nicolò Paganini poseía una viola Stradivarius y deseaba darla a conocer al público, por lo que pidió a Hector Berlioz que le compusiera un concierto en el que mostrar su habilidad con este instrumento. 
Berlioz aceptó, componiendo una obra a medias entre el concierto para viola y orquesta y la sinfonía basándose en La peregrinación de Childe Harold. Los cuatro movimientos eran lo suficientemente descriptivos: Harold en las montañas. Escenas de melancolía, de felicidad y de alegría era el título el primero; Marcha de peregrinos que cantan la plegaria de la tarde, el segundo; el tercero se denominaba Serenata de un montañés de los abruzzos para su amada, mientras que el último lo describió y tituló como Orgía de bandidos. Recuerdos de las escenas precedentes.
Pese a haber utilizado su idée fixe o leit motiv como en la Sinfonía fantástica, a Paganini no le gustó el resultado, ya que la viola no tenía el papel predominante que él deseaba. Aún así, en su estreno en 1837 tuvo un gran éxito que se fue diluyendo con el paso del tiempo.
Finaliza esta publicación sobre George Gordon, sexto Barón de Byron y los héroes en los que él mismo se representó, con un extracto de Harold en Italia de Berlioz en una grabación de octubre de 2018 con la Orchestre Revolutionnaire et Romantique dirigida por Sir John Eliot Gardiner.

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Bibliografía y webgrafía consultadas: