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24 feb. 2018

Elemental, querido Sancho

Hay personajes en la literatura, el teatro o el cine, la ópera e incluso en los cómics que no aparecen solos, sino que los conocemos acompañados por otros de los que son inseparables y a los que no podemos imaginar sin ellos. ¿Qué sería de Don Quijote sin Sancho? ¿Cómo quedarían en nuestro imaginario Batman sin Robin, Tintín sin el capitán Haddock, Sherlock Holmes sin Watson o Astérix sin Obélix?
Te propongo un recorrido alrededor de algunos protagonistas de obras de ficción junto a sus inseparables compañeros de aventuras. ¿Los reconoces a todos? ¿Propones alguno más? Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Con toda seguridad, la pareja de personajes de ficción más conocida por todos, independientemente de que hayamos leído la novela o no, es la formada por Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza.
Cervantes creó a su protagonista en una obra en la que criticaba los libros de caballería al uso en las generaciones anteriores. La novela se presentaba revolucionaria en cuanto que partía, por un lado de una desmitificación del héroe caballeresco, actor de gestas inimaginables e imposibles, épicas y gloriosas. Por otra parte, la historia es presentada con todos los aderezos de la realidad cercana: transcurre por tierras y lugares conocidos; el protagonista es un personaje que roza lo grotesco y ridículo, aunque con unas miras y un corazón grandiosos, y, finalmente, la gesta se va investigando a partir de documentos encontrados a Cide Hamete Benengeli, el cronista que las narra.

Ilustración de Gustave Doré


El caballero no podía campar solo por las tierras en busca de aventuras, por lo que, siguiendo los conocimientos adquiridos en sus muchas lecturas, debía hacerse acompañar por un fiel escudero. De esta forma es presentado Sancho por primera vez en la novela. 


Inmediatamente después, continúa la primera salida en busca de aventuras con la conversación entre escudero y caballero acerca de la motivación que el primero tiene para acompañar al que más adelante será el Caballero de la Triste Figura.



La siguiente pareja tiene la particularidad de que el protagonista no es el amo, en este caso un Conde, sino su fiel sirviente. Basado en la obra teatral El barbero de Sevilla, o la inútil precaución de Pierre-Augustin de Beaumarchais que se inspiró en La escuela de las mujeres de Molière, Gioacchino Rossini estrenó en 1916 la obra del mismo nombre con poco éxito en la noche de su estreno. El motivo de este fracaso fue que desde unos años antes existía una ópera con el mismo tema y nombre compuesta por Giovanni Paisielo y sus seguidores no estaban dispuestos a reconocer una nueva adaptación. En poco tiempo la genialidad de la música de Rossini y la caracterización de los personajes pusieron a cada uno en su lugar y hoy en día es infrecuente encontrar grabaciones de la obra de Paisielo, mientras la de Rossini es una de las más reconocidas del repertorio operístico.
Situada en Sevilla, narra la trama que realiza el Conde de Almaviva para conseguir el amor de Rossina y arrebatársela a su tutor Bartolo, que la pretende, pero de quien ella no está enamorada. En su camino se encuentra con un antiguo sirviente suyo, Fígaro, el barbero de Sevilla, una persona que, además de cuidar de barbas y pelucas, entiende de todos los negocios y recados. El reencuentro entre Almaviva y Fígaro, está descrito en el primer acto de la obra, donde el barbero interpreta su famosa Largo al factotum, una de las piezas más conocidas y tarareadas de la historia de la ópera.

La cavatina con que Fígaro se presenta en El barbero de Sevilla está interpretada por una de las voces con más oficio de nuestros días, la del barítono Leo Nucci, acompañado por Raúl Giménez como el Conde de Almaviva y dirigidos por Maurizio Barbacini en una representación que se llevó a cabo en el Teatro Regio di Parma.
  

La importancia de la obra de Cervantes reside, entre otras muchas razones, en la creación de unos personajes que han influido en muchos autores para inspirarse en la creación de tipos que intenten representar el universo que retratan desde dos ópticas distintas, la del protagonista y su acompañante, intercambiando puntos de vista que ayuden a configurar la creación del escenario en que se desarrolla.
Charles Dickens afirmó en diversas ocasiones la influencia que El Quijote tuvo en su vida y su obra. En la primera de sus novelas por entregas, la que le dio la popularidad y el reconocimiento que no abandonaría a lo largo de su carrera, Los papeles póstumos del Club Pickwick, hay un homenaje, un reconocimiento y un recurso expresivo que comienza a utilizar como personaje habitual a partir del capítulo XII: A la figura del protagonista Samuel Pickwick, un personaje decididamente quijotesco en su tipología, le contrapone la figura de su ayudante, un criado que se va adueñando de la obra con su gracia espontánea y su viva inteligencia desprovista de cultura. El personaje de Sam Weller, con un lenguaje muy característico, el llamado cockhey, el inglés popular de la clase urbana baja londinense, hizo aumentar de forma considerable las ventas del Evening Chronicle que pasaron de los cuatrocientos ejemplares a los cuarenta mil, uno de los más sorprendentes éxitos editoriales de la historia de las novelas por entregas. Dickens introdujo al personaje en el capítulo X, pero los comentarios recibidos, las cartas que los lectores habituales enviaban al periódico, le hicieron caer en la cuenta que el personaje tenía recorrido en la novela, por lo que lo introdujo de forma definitiva un par de capítulos más tarde.
La primera vez que aparece en la novela lo hace como criado en una vieja posada y ya aparecen la frescura y espontaneidad de su lenguaje y sus ingeniosas comparaciones que sirven de contrapunto a la seriedad con que Mr. Pickwick y sus compañeros de club recorren la geografía inglesa en busca de aventuras, como si de británicos quijotes se tratara.




Una relación peculiar es la que se establece en La flauta mágica de Mozart entre el protagonista Tamino, exótico príncipe de un lejano reino y el más feliz de los hombres desdichados o el más desdichado de los hombres felices, Papageno, el pajarero, un personaje aún más simple y natural, feliz cuando tiene cubiertas sus necesidades físicas, pero que carece de la compañía de una Papagena que alegre su vida. 
Pajarero para la Reina de la Noche a quien surte de aves a cambio de comida con tres damas que hacen de intermediarias, Papageno es decididamente simpático, pusilánime, simple y cobarde. Su encuentro casual con Tamino, que está inconsciente desde que fue atacado por una especie de dragón, al que dice que él ha sido quien ha acabado con el monstruoso animal, marca el inicio de la relación entre ambos. Como castigo por haber mentido, las tres damas tapan la boca a Papageno que comienza a cantar, sin poder pronunciar palabra alguna, un delicioso quinteto junto con Tamino y las tres damas. En él se comienza a desarrollar la trama con la entrega de la flauta mágica a Tamino, unas campanillas con poderes especiales a Papageno y el encargo de enfrentarse a quien creen malvado Sarastro, hasta finalizar el quinteto con el Auf wiedersehen (adiós) con el que se separan.
Anton Scharinger en el papel de Papageno, el tenor polaco Piort Beczala y Martina Janková, Irene Friedli y Ursula Ferri interpretan este quinteto Hm, hm, hm en una producción con un decorado del periodo más clásico, bajo la dirección de Franz Welser-Most en la Opernhaus de Zurich de 2000.


Cuando Arthur Conan Doyle pensó escribir novelas de corte policíaco, inspirado sin duda por La Piedra Lunar, la obra de Wilkie Colins que se considera la primera obra policial tal como hoy la entendemos, ideó un investigador con un método deductivo que, con el tiempo, se ha llegado a convertir en el más famoso y espectacular detective de ficción. En el diseño de las historias incluyó un ayudante, en este caso su amigo el Doctor Watson con un doble papel. Por un lado sería el narrador de las historias, quien hará de riguroso cronista de los hechos y deducciones del protagonista. Por otra parte, Watson nos representa a los lectores, asume el papel de admirado espectador que se sorprende constantemente con las dotes deductivas del detective. E este caso, el papel del acompañante del protagonista ha pasado de escudero, criado o factotum al de sorprendido acompañante.
Tras la novela que inicia el Ciclo Holmesiano, El cuarto escarlata, Conan Doyle llegó a publicar varias entregas más con los casos más sobresalientes del detective y su ayudante. La frase "Elemental, querido Watson" es una de las más conocidas del mundo literario detectivesco y forma parte de nuestro acervo cultural.
En Las aventuras de Sherlock Holmes, Watson, que ha contraído matrimonio y se ha alejado de la compañía del detective realiza una visita a la casa del 221B de Baker Street, donde es recibido por su antiguo compañero de vivienda, quien no deja de utilizar las dotes que le han hecho famoso.














Ilustración original de Sidney Paget para The Strand Magazine


Las relaciones entre estos personajes se configuran como asimétricas, en cuanto que uno de ellos protagoniza la obra, a la vez que son complementarias, puesto que entre ambos ayudan a configurar el universo creado por el autor. Es de nuevo, la teoría de la dualidad, del yin y el yang, las dos caras de la misma moneda: lo elevado y lo cotidiano, lo culto frente a la sabiduría popular, la razón ante la admiración y el asombro.
Mas no siempre es fluida y cordial la relación entre ambos personajes protagonistas. Para terminar este encuentro entre parejas de personajes nos acercamos a la continuación de El barbero de Sevilla y la rabia que Fígaro siente por su patrón.
Enmarcada en una trilogía de obras, Beaumarchais escribió la continuación de la primera de sus comedias con Las bodas de Fígaro y La madre culpable. La segunda parte fue llevada a la ópera por Mozart con el mismo título: La nozze di Figaro. Así nos encontramos con el curioso hecho de que la segunda parte fue estrenada, nada más y nada menos que treinta años antes que la ópera de Rossini. Los personajes son los mismos, pero en la obra de Mozart, las relaciones son diferentes. El Conde de Almaviva, enamorado en la primera parte de Rossina, se muestra en esta continuación como un despótico noble que abusa constantemente de su poder, en especial el de seducción. Con tal crítica a los privilegios de la aristocracia y la nobleza Beaumarchais tuvo que sortear la censura durante varios años antes del estreno teatral, de la misma forma que Wolfgang Amadeus Mozart y su libretista Da Ponte tuvieron que sortear obstáculos para su estreno vienés.
Almaviva pretende, entre otras, a Susana, la prometida de Fígaro, quien al enterarse trama una situación, muy en su estilo, para vengarse de su patrón y hacer que éste vuelva sus ojos e intereses a su esposa. Finalizamos este repaso a personajes que se acompañan con el aria Se vuol ballare, signor contino (Si deseáis bailar, señor conde) que canta Fígaro cuando Susana le advierte de las poco nobles pretensiones del Conde.
El barítono galés Bryn Terfel interpreta el aria en el Metropolitan Opera House de New York en una versión de 1998.



¿Qué otras parejas de protagonistas recuerdas? ¿Cuáles propones para otra ocasión?


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Bibliografía consultada:

  • Cervantes, Miguel. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
  • Conan Doyle, Ahrthur. Las aventuras de Sherlock Holmes. Según The Adventures of Sherlock Holmes (1892).
  • Dickens, Charles. Los papeles póstumos del Club Pickwick. Según The Posthumous Papers of the Pickwick Club. Traducción: José María Valverde
  • Batta, András. Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes. Ed. Könemann

Páginas web consultadas:

  • https://listas.20minutos.es/lista/parejas-famosas-de-la-historia-y-la-literatura-coleccion-yupicromos-ortiz-ano-1976-76671/ 
  • https://es.wikipedia.org/wiki/El_barbero_de_Sevilla_(teatro)leo

10 feb. 2018

El lenguaje de los pájaros

La naturaleza posee de la capacidad de sorprendernos con sus poderosas imágenes, sus inigualables juegos de luces y colores, los solemnes, sutiles o potentes contrastes o los sonidos de todo tipo de fenómenos, desde la sobrecogedora tormenta al sutil susurro de las hojas de los árboles en una tranquila noche de verano. 
El sonido de los animales siempre ha producido sensaciones en nosotros. Desde la ancestral necesidad de conocer la posición de los animales para cazarlos como fuente de alimentos, pasando por el estremecedor rugido de animales que podían ponernos en peligro, hasta el placer que supone escuchar el canto de los pájaros o el singular cortejo de algunas especies en los periodos de celo.
Te propongo un paseo por las sensaciones que el canto de los pájaros y el deseo de conocer su lenguaje ha llevado a distintos autores a escribir, componer o crear obras en las que alcanzan un protagonismo que surge de nuestra curiosidad. Por el camino, desde tu misma casa, podrás sentir, oír y disfrutar de un viaje alrededor del mismo lenguaje de los pájaros. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


En una sociedad en la que cada vez estamos más aislados de la naturaleza y ésta la estamos limitando cada vez más, reduciendo sus espacios, haciendo que decrezca el número de especies o disminuyendo su capacidad de reproducción, poder tener la ocasión de escuchar el canto de los pájaros, ha pasado de ser algo frecuente a convertirse en una experiencia excepcional. 
Te propongo escuchar el sonido que produce un grupo de pájaros en una obra que Camille Saint-Saëns compuso en febrero de 1886 mientras descansaba en Austria. El Carnaval de los animales es una composición para un grupo de cámara formado por once instrumentos para un día de carnaval, cargada de buen humor, con músicas prestadas de otros compositores y deliberadamente trastocadas y que Saint-Saëns decidió que sólo se interpretaría en reuniones de amigos entre los que se encontraba Franz Liszt. Sólo en su testamento consintió que podría interpretarse tras su fallecimiento.
La pieza que abre nuestro paseo hacia el lenguaje de los pájaros es La pajarera o El aviario de este Carnaval de los animales. Observa la flauta y el grupo de cámara, oye y siente los pájaros que pueblan esta pajarera o, si te apetece más, cierra los ojos y trata de notar cuántos pájaros se mueven, revolotean o cantan por allí.
Se trata de una interpretación de la Gyegonggi Philharmonic Orchestra con Jae Lyoung a la flauta.


Catedrático de derecho civil y canónico, crítico literario y, más adelante, escritor, Leopoldo Alas, conocido como Clarín, zamorano de nacimiento, sentó su cátedra en Oviedo, de donde era oriunda su familia, para influir con enérgica disposición en el mundo literario de España e incluso la América hispánica y Europa. De su poco amplia producción destaca una de las novelas más importantes del siglo XIX español, La Regenta, una obra centrada en la imaginaria Vetusta por la que desfilan personajes retratados con una cierta hondura psicológica, en la que se critican los convencionalismos provincianos y donde se puede observar un remoto paralelismo entre las vidas del magistral de la catedral Fermín de Pas y Julien Sorel, el protagonista de Rojo y negro de Stendhal.
La curiosidad nos acerca a la segunda mirada al mundo de los pájaros como si de la misma pajarera de Saint-Saëns se tratara. La naturaleza, las luces, el rumor del arroyo acercan a Ana Ozores, la Regenta, a la quieta observación bajo los árboles en un inicial intento por captar el sentido y el pensamiento de los pájaros.



El universo creado por Richard Wagner bebe en muchos casos de las leyendas medievales germánicas a las que supo imprimirles su personal estilo para un conjunto de obras que avanzaron como nunca en el campo de la música. Wagner se cargó sobre sus espaldas una responsabilidad colosal: crear un arte total que aunara todas las artes desde la música a la poesía, de las artes plásticas a la danza, un arte que sustituyera a los poderes que veía decadentes de la política y en el que el artista, el creador, fuera el nuevo eje del poder que hiciera que la intrascendencia que el capitalismo generaba, el desencanto que se había instalado en las conciencias, se viera relanzado a través de las nuevas obras que aunaban todas estas dimensiones, frente a las óperas belcantistas que se centraban, en su opinión, en su propio exceso. 
Él mismo se convirtió en el alma mater de tan ingente tarea. El nuevo arte debía aunar todos los demás sin prevalencia de ninguno, para tener la misión de acercar a la humanidad a la verdad y a los valores inmutables, en el que él mismo escribía los libretos, componía la música, dirigía a los cantantes, sugería decorados y vestuarios, incluso reinventaba el teatro en Bayreuth, instalaba a los músicos en un inédito foso y marcaba hasta el detalle más nimio cómo debían ser las representaciones e incluso los descansos en sus óperas.



En su tetralogía El anillo de los Nibelungos crea una de las obras más ambiciosas que ningún autor haya realizado jamás. Basada en leyendas germánicas y escandinavas medievales, traza un retrato donde deambulan la avaricia, las ansias de poder y la soledad en cuatro obras: El oro del Ring, La Walquiria, Siegfried y El ocaso de los dioses que abarcan en su conjunto más de dieciséis horas de música y a los que dedicó más de veinticinco años de su vida en su composición. 
La tercera de las obras tiene a Siegfried por protagonista, el personaje central en una primera idea. Un aguerrido huérfano recogido por Mime que no conoce el miedo, un héroe valiente que representa el ideal del superhombre con la misión de redimir a la walquiria Brunilda de su castigo y devolver el anillo a las sirenas del Rhin.
Cuando en el segundo acto, Siegfried se queda sólo ante la cueva de Fafner, la música de odio se transforma en una melodía serena. En la escena llamada Wladweben (Murmullos del bosque), el protagonista medita bajo un tilo sobre su origen y piensa que las voces del bosque le están hablando e intenta entender qué le cuenta un pájaro cercano. Construye una rústica flauta para hacerse entender, pero sin resultado. No encuentra el sentido del lenguaje del pájaro.




La escena pertenece a una grabación del Festival de Bayreuth de 1976 interpretada por Manfred Jung bajo la dirección de Pierre Boulez.


El cine también ha tratado el acercamiento al mundo de las aves desde múltiples ópticas. En ocasiones como forma de producir estados de ánimo próximos al miedo como en Los pájaros, la novela de Daphne du Maurier (la autora de la inolvidable Rebeca) que Alfred Hitchcock llevó al cine en 1963
Pero en esta ocasión buscamos a los pájaros, no como fuente de temor, sino como acercamiento, de conocimiento, de búsqueda de cuanto podamos saber de ellos. Otra película de los años sesenta trata el tema del conocimiento que hacemos sobre las aves desde una óptica totalmente diferente. En Birdman of Alcatraz (El hombre de Alcatraz) de 1962, John Frankerheimer narra la historia real de Robert F. Stroud condenado a cadena perpetua en la conocida prisión estadounidense interpretada por Burt Lancaster, basado en una novela y guión de Thomas E. Gaddis. El protagonista, un asesino convicto cambia su vida cuando un gorrión entra por la ventana de su celda y entablan una singular amistad. Al caer enferma el ave, se preocupa en buscar libros donde conocer cómo cuidarlo, lo que origina un cambio en su vida, convirtiéndose en un estudioso del mundo de las aves que entabla correspondencia con autores de distintos países y llega a convertirse en una eminencia mundial, siempre desde la prisión, en la que fallece por causas naturales. La redención personal a través del conocimiento de las aves.


En la obra de Haruki Murakami, el autor japonés más occidental se conjugan las características del mundo actual con las tramas de sus obras. La soledad de quienes forman parte de las grandes urbes o el sentido iniciático y trascendente de la búsqueda de sí mismo conforman el universo del autor. En Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, el protagonista Toru Okada se fija e identifica con un ave vecina a su residencia y que se convierte en uno de los elementos que conforman la novela.




Pero el hombre que más se identifica con los pájaros en la historia de la ópera e incluso de la música es el singular pajarero, Papageno, el personaje de La flauta mágica de Mozart que acompaña a Tamino, como un singular escudero con las cualidades antagónicas del protagonista: mentiroso, cobarde y simple y llano. Su mente está puesta en la comida y la bebida y, sobre todo, en encontrar su alma gemela, una Papagena que le acompañe en su vida y con la que llenar el mundo de pequeños Papagenos.
Su aria de entrada, Der vogelfänger bin ich ja, stets lustig, heisa hopsasa! (Yo soy el pajarero y siempre estoy alegre, ¡viva!) es toda una declaración de intenciones que le hacen tener las simpatías de los amantes de la música de Mozart.


Pablo Neruda, el gran poeta chileno se fija en el vuelo de las aves. Más entiende y conoce de los pájaros por su vuelo que por su habla, posee más comunicación para él el desplazamiento aéreo que el canto de las aves. En ellos descubre viajeros errantes que disfrutan del momento vagando de un lugar a otro, libres de preocupaciones y también de compromisos. Este particular acercamiento al lenguaje de los pájaros como es el poema El vuelo pertenece a su libro Arte de pájaros, una sugerencia de Hugo Repetto para este blog.










Pero si hay quien llega a realmente a comprender el lenguaje de los pájaros y dialogar con ellos es Siegfried. Cuando Fafner, el dragón, oye la flauta y luego el cuerno de Siegfried se despierta y es abatido por la espada del joven. La sangre del muerto le quema como fuego y cuando se humedece con ella la lengua es capaz, de repente, de comprender la lengua del Pájaro del bosque, que le aconseja sacar de la cueva los tesoros que posee. 




La grabación está interpretada por Lance Ryan como Siegfried y Marina Zyatkova como el Pájaro del bosque en una producción del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia de 2008.


Muchas referencias a textos y músicas quedan aún en nuestra cultura y nuestro imaginario colectivo. Ahí estarán para otra ocasión. ¿Cuáles recuerdas? ¿Propones alguna?

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3 feb. 2018

Volando libres

Hay músicas que todos hemos oído, aunque no conozcamos o sepamos a qué obras pertenecen. De la misma forma, hay poemas, escenas, frases o imágenes de obras literarias que reconocemos aunque ignoremos a qué libros pertenecen. Igual ocurre con escenas, melodías e incluso diálogos de películas que vimos y no dejamos de recordar porque han pasado a formar parte de nuestra educación cultural y emocional. Con cualquier obra de arte sea un cuadro, un monumento o escultura nos sucede de igual manera. 
Esta entrada se mueve entre el recuerdo y la memoria, entre la evocación y las vivencias, entre las emociones que fijaron esas imágenes y la desmemoria o el desconocimiento del resto de la obra.
En algunas ocasiones podemos recordar de qué lugar proceden, en otras ni lo conocemos. Pero lo que los trae aquí es que son fragmentos que tienen una calidad indiscutible y se han separado de las obras de las que proceden para volar libres, tener una entidad propia y formar parte, a su manera, de todos nosotros.
Te propongo un viaje alrededor de algunos fragmentos que se han despegado de sus obras originales para tomar vida propia, unas piezas que muchos conocemos, aunque no sepamos con certeza a qué obras pertenecen y así han podido volar libres. ¿Cuáles reconoces? ¿Sabes a qué obra pertenecen? Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Comenzamos.



Hay veces en que un poema pasa a formar parte de la cultura colectiva no porque sea leído de forma masiva, algo infrecuente en este tipo de obras, sino porque ha sido sacado de su contexto, del libro en que se publicó y ha recorrido un camino independientemente de él. Es frecuente que algunos de estos poemas hayan sido llevados al mundo musical y esa popularidad que alcanza le haya hecho volar independientemente de su publicación original.
¿Quién no ha oído a Joan Manuel Serrat interpretando este poema, o alguna de las versiones o adaptaciones que se han realizado posteriores a la suya? ¿Recuerdas a qué obra pertenece? 



Antonio Machado dedicó su obra a la poesía, llegando a ser uno de los referentes de esta temática en nuestro idioma y uno de los componentes de la llamada Generación del 98. De entre sus obras, una de las primeras que publicó, refleja el cambio de rumbo que dio su vida cuando fue a vivir a tierras castellanas. "Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada -allí me casé, allí perdí a mi esposa, a quien adoraba-, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano", escribiría más tarde.
En ese espacio surgió su libro Campos de Castilla, una colección de poemas escrito desde 1907 y publicado en 1912 por cuyo manuscrito recibió la cantidad de 250 pesetas y entre cuya entrega y publicación quedó el poeta viudo. El libro fue revisado y aumentó el número de poemas desde su nueva residencia de Baeza en las sucesivas ediciones, siendo esta La saeta una de las que se incorporaron desde 1914.
La saeta enraiza con el recuerdo de la Sevilla natal y la religiosidad andaluza, cuyo argumentario no comparte del poeta, más cercano él a la esencia del mensaje cristiano.



Una pieza de la que se han realizado multitud de versiones para todo tipo de instrumentos es esta de El vuelo del moscardón de Nikolai Rimsky-Korsakov de procedencia poco conocida.
La interpretación corresponde a la orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Zubin Mehta.


El vuelo del moscardón (Poliot shmelyá) es una pieza de la ópera Skazka o Tsaré Saltane (El cuento del zar Saltán), aunque su nombre completo en nuestro idioma sería algo así como El cuento del zar Saltán, de su hijo y el célebre y poderoso príncipe bogatyr Gvidón Saltánovich y de la bella Princesa-cisne. Basada en un poema homónimo de Alexander Pushkin, se estrenó en 1900 para festejar el centenario del nacimiento del poeta ruso. 
En el tercero de los cuatro actos de la ópera, el personaje del Ave-Cisne da al zarevich Gvidón instrucciones para convertirse en un insecto y poder volar para visitar a su padre el zar que no sabe que está vivo. Es una de las tres transformaciones en diferentes insectos que Gvidón deber realizar según el poema de Pushkin para llegar al reino de su padre. 



El enlace pertenece a una grabación de audio que se realizó en directo en marzo de 2009 en la Opera Zuid, The Netherlands. De esta pieza se han realizado multitud de versiones para todo tipo de instrumentos, requiriendo en ellas una gran agilidad y virtuosismo debido a la rapidez con que hay que interpretar las semicorcheas, necesitando una gran habilidad, especialmente en los violines.




Entre las escenas más recordadas del mundo del cine se encuentra ésta que ha dado lugar a la expresión de "hay más gente que en el camarote de los hermanos Marx." ¿A cuál de sus películas pertenece?


La cantidad de escenas memorables que contienen las películas de los Hermanos Marx hace que, en muchas ocasiones, mezclemos los títulos, argumentos y gags almacenando en nuestra memoria todos entremezclados. Además, el sentido del humor tan particular que utilizaron en estos primeros años tras la explosión del cine sonoro hace que muchos de los juegos de palabras con que salpicaban sus películas se hayan perdido por ser intraducibles o carecer de sentido en nuestra cultura y nuestro idioma. En El surrealismo del doblaje en las películas de los hermanos Marx, @espinof_com trata sobre la pérdida de ese sentido del humor que se produce al traducir y doblar sus películas a nuestro idioma.

Si has pensado que la escena pertenece a Una noche en la ópera, estás en lo cierto. Para este blog, no está mal el título de la película.



Dentro del Siglo de Oro de nuestras letras la poesía, la novela y el teatro alcanzaron grandes cotas de calidad que se reflejan en cada una de sus publicaciones. Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Góngora o Quevedo son, entre otros, los grandes autores de esta época. 
Prescindiendo de poner el título y el autor en el texto que sigue, ¿recuerdas a quién pertenece? ¿Qué tipo de obra es? ¿De qué obra está sacado? Disfruta y reflexiona con los argumentos que esgrime, unas consideraciones tan universales que hoy son totalmente vigentes.



El dilema entre el libre albedrío y la predestinación, que se resuelve tras un tortuoso camino a favor del primero, marca esta obra teatral en la que se inscribe el monólogo de Segismundo, uno de los más conocidos de nuestras letras.
Escrita en 1635, su argumento gira en torno al cautiverio de este príncipe a quien su padre, el rey Basilio de Polonia, tiene encerrado para que no se cumplan las predicciones de un oráculo que vaticinaba que su hijo lo humillaría y derrotaría ante su propio pueblo. Después de casi cuatrocientos años después de su estreno, La vida es sueño es una obra de Calderón de la Barca que aún suele representarse en los escenarios, lo que nos indica su vigencia.





La última obra que presento en esta ocasión de entre las que volaron libres de su obra original se ha hecho un hueco por méritos propios en los repertorios de las orquestas en una versión distinta a la que se escribió, ya que se suele ofrecer en su forma instrumental.
En este enlace te propongo una versión que el longevo director francés Georges Pretre llevó a cabo, con ochenta y cinco años, en 2010 en el Concierto de Año Nuevo dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de Viena en el Musikverein de la capital austriaca. Se trata de una versión con una gran calidad musical y de imagen a la que se une la realización que se mueve majestuosamente por toda la sala de conciertos siguiendo el sutil balanceo de la barcarolla.


La versión original está cantada en el segundo o tercer acto, según la versión que se realice, que se dedica al personaje de Giulietta
La escena transcurre en Venecia, en la galería de fiestas de un palacio, junto al Gran Canal. En el libreto se indica que al fondo se entrevé agua con góndolas que se mueven. Una balaustrada con escaleras, arañas luminosas, cojines y flores llenan el escenario. En los laterales, puertas y arcadas conducen a otras galerías. En escena, los invitados de Giulietta se encuentran agrupados en pie o tendidos en los cojines, mientras ésta y Nicklausse interpretan esta barcarolla en Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach.




En esta versión la interpretan dos de las más grandes cantantes de la actualidad, la soprano Anna Netrebko y la mezzo Elina Garança en un vídeo que realizaron durante la grabación y para la promoción del disco Souvenirs de la soprano rusa.


¿Qué otras piezas conoces que han volado libras? ¿Cuáles sugieres para una nueva entrega?

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Bibliografía consultada:
-Machado, Antonio: Campos de Castilla, Edición de José Luís Cano, Ed. Cátedra.

Páginas web consultadas:

- https://www.espinof.com/otros/el-surrealismo-del-doblaje-en-la-peliculas-de-los-hermanos-marx 
- http://www.cervantesvirtual.com/portales/calderon_de_la_barca/su_obra_vida_es_sueno/