expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

20 feb 2021

El corazón de Chopin

Fryderyk Franciszek Chopin nació en Zelazowa Wola, una aldea a unos 60 kilómetros de Varsovia en 1810, según el propio compositor el día primero de marzo, aunque en el acta de su partida de bautismo se recoge que nació el 22 de febrero. Algunos biógrafos se inclinan por la fecha del 1 de marzo, atribuyendo a un error del sacerdote la fecha recogida en el documento. De esta manera, podemos recordar y celebrar en dos momentos cercanos, pero diferentes, el nacimiento de tan gran pianista y compositor. 
Hijo de un profesor de literatura francesa emigrado a Polonia y de una madre de familia de la nobleza venida a menos, Frédéric François Chopin, en su acepción francesa, nació en las tierras de una familia aristócrata a los que su padre impartía clases de francés y de la gobernanta del lugar, hasta que a los pocos meses, se trasladaron a Varsovia, donde su padre obtuvo el puesto de profesor de francés en el Liceo de la capital polaca.
Cuando se van a cumplir años del nacimiento de Chopin, no nos vamos a centrar en su nacimiento, ni en su obra, sino en el particular viaje que su corazón realizó una vez fallecido el genial pianista. Nos acompañan textos de Mauricio Wiesenthal y Olga Tokarczuk y música del propio compositor.

Maria Wodzinska, Retrato de Chopin (1835)

Chopin
tenía pánico a ser enterrado vivo, por lo que cuando estaba enfermo y vislumbraba su final pidió a sus amigos que quería ser enterrado en su tierra y organizó qué ocurriría tras su muerte y cómo sería su entierro.
Tras una enfermedad que se fue agravando con el paso de los meses, Chopin falleció el 17 de octubre de 1849 en París cuando apenas contaba 39 años. Su hermana Ludwika, que había llegado poco antes desde Polonia comenzó a organizar su despedida, en un doble cometido: organizar el funeral y el entierro, por un lado, y cumplir su deseo de asegurarse de su muerte separando el corazón de su cuerpo y llevándolo a su Polonia natal.

Pero antes de continuar, retrocedamos algo más de una década, en el momento en que unos pasajeros embarcan en el puerto de Barcelona en el vapor El Mallorquín.
En su evocador e imprescindible Libro de Réquiems, Mauricio Wiesenthal rememora algunos detalles de la estancia del artista y su entonces compañera George Sand


Tras casi dos semanas de preparación, lucha desesperada y acuerdos, Ludwika terminó de organizar el funeral de su hermano. La interpretación del Réquiem de Mozart, uno de los deseos expresos del compositor, supuso un esfuerzo de negociación sobrehumano. La iglesia parisina no admitía que las mujeres interpretaran en una función religiosa, de la misma manera que un funeral religioso se llevara a cabo fuera de un lugar consagrado. Así, entre ensayos con cantantes como el barítono Luigi Lablache, el primer intérprete del Don Pasquale de Donizetti, o Graziella Panini, una soprano que llevaba una suerte de corsé en una de sus piernas de la que cojeaba a causa de un percance, se sucedían los días sin vislumbrar el momento del funeral.
Los amigos de Chopin movieron toda su influencia para lograr que autorizaran la interpretación del Réquiem mozartiano en el funeral llegando a amenazar al párroco con acudir a Roma, mientras el cuerpo del fallecido estaba a la espera de su sepultura. Finalmente se acordó que las intérpretes femeninas, solistas y coro, estarían tras unas grandes colgaduras negras, invisibles para todos los presentes.
Así, trece días después del fallecimiento de Chopin, su funeral se celebró en la Iglesia de La Madeleine de París el día 30, interpretándose sus Preludios en mi menor y en si menor y el Réquiem de Mozart
Para este funeral hubo que detener el tráfico de carruajes y desviarlo a otras calles, ya que miles de parisinos acudieron a la iglesia de La Madeleine para despedir a uno de los músicos más sensibles y queridos del momento.
Una ver terminado el funeral, ya en el cementerio de Père-Lachaise de la capital francesa le tocó el turno a la Marche funèbre de su Sonata Opus 35
Recordamos este momento con una marcha que se ha convertido en una de las más utilizadas en este tipo de acontecimientos, llegándose a interpretar en los funerales de personalidades como John F. Kennedy, Winston Churchill, Margaret Thatcher o Leonidas Brezhnev.
Arthur Rubinstein es el intérprete de esta Marche Funèbre, lento correspondiente a la Sonata nº 2 en si bemol menor, Opus 35 perteneciente a su disco The Chopin Collection.


"Estar bajo la tierra es angustioso -le dijo Frèdèric a Ludwika.- Jura que me abrirán, no quiero que me entierren vivo."
La autopsia la llevó a cabo del doctor Cruveilhier, quien realizó además lo acordado: Después de untar con grasa la mano, la colocó cuidadosamente en un recipiente de madera y la cubrió de yeso para realizar un molde. Después hizo lo mismo con su rostro para obtener la máscara mortuoria antes de el rigor mortis deformara su faz. El diagnóstico inicial fue que falleció debido a una tuberculosis pulmonar, la muerte por excelencia de los románticos, aunque aún no se tienen claros los motivos del fallecimiento, inclinándose los expertos por una pericarditis.
Al día siguiente, un doctor recomendado por una de las amigas de la familia, la condesa Potocka, extrajo su corazón, lo limpió cuidadosamente y lo colocó en un frasco con coñac para que se conservara. La única dificultad fue que hubo que buscarse un recipiente mayor que el previsto debido al gran tamaño del corazón.

Daguerrotipo de Chopin por Louis-Auguste Bisson realizado entre 1847 y 1849

Dejábamos el relato de Mauricio Wiesenthal en el crudo invierno mallorquín de 1838 desde donde el escritor nos acerca al final de la relación sentimental entre el músico y la escritora francesa.


Como sabemos, la obra de Chopin utiliza única y exclusivamente el piano como instrumento con el que transmitir de forma única y personal unos sentimientos que entran de lleno en el romanticismo musical. En sus composiciones apenas encontramos piezas largas, siendo la mayoría de sus obras de breve duración, basadas habitualmente en un piano y adaptadas a ambientes íntimos alejados de las grandes salas de conciertos. 
Sus partituras no suelen tener títulos, ya que el compositor pensaba que en sus obras no debía imponer a los oyentes un significado, sino transmitir un cúmulo de sentimientos simultáneos que fluyeran a través de una melodía que siempre debía ser hermosa, estando el significado en la propia música. 
Aún así, además de sus conciertos para piano y orquesta podemos encontrar obras para voz y piano, basadas en poemas de algunos poetas contemporáneos polacos. Pese a ser obras poco conocidas, poseen el encanto de la fusión entre dos instrumentos tan delicados y agradecidos de compenetrar. 
Como es habitual, en este blog uno requisitos es traer y propiciar la fusión entre textos literarios y música vocal, unidos por las letras que tomamos de tantos escritores y compositores. 

Máscara mortuoria de Frèdèric Chopin

El Opus 74 de Chopin está formado por una serie de canciones escritas en distintos momentos de su vida, siempre de poetas polacos contemporáneos, a la mayoría de los cuales conocía personalmente. Habitualmente se trataba de poemas que se adaptaban a su estado de ánimo y eran compuestos de forma más o menos espontánea para ser cantados por familiares o algunos de sus amigos y nunca llegaron a interpretarse en sus conciertos.
En 1857, casi una década después de su fallecimiento, diecisiete de los veinte poemas que se conocen fueron recopilados por Julián Fontana publicándolos como el anteriormente mencionado Opus 74, llegando a convertirse estas canciones en obras muy populares en su momento.
Gdzie lubi (Donde ella ama), el nº 5 de esta colección se basa en un poema de su viejo amigo Stefan Witwicki y fue compuesto en 1929. Se trata de una obra que podríamos catalogar como deliciosa y delicada sobre una estructura romántica formalmente clásica. 


La soprano Elzbieta Szmytka acompañada por Malcolm Martineau nos interpreta esta poco conocida canción Gdzie lubi perteneciente al álbum Chopin Complete Edition Songs.


Una vez celebrado el funeral de Chopin y enterrado su cuerpo en el cementerio parisino, no quedaba sino llevar el corazón hasta su Polonia natal, una empresa nada fácil, ya que el país estaba dominado por las autoridades y el ejército prusiano, quienes controlaban las fronteras para reprimir brotes nacionalistas.
Dejamos la narración de Wiesenthal para acercarnos al relato de cómo fue el regreso del órgano del compositor a su país de origen.

Auguste Delacroix. Reconstrucción de Retrato de Chopin y George Sand (1838), cuadro que fue cortado por el autor para venderlo por separado.

Galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2018, Olga Tokarczuk desarrolla en Los errantes un despliegue de personajes, ideas y pensamientos relacionados con uno de los rasgos que caracterizan nuestro mundo, el movimiento. Su libro es un compendio de situaciones que muestran el tránsito, sea o no voluntario, de personas, objetos o razonamientos.
En el capítulo que dedica al retorno del corazón de Chopin, Tokarzcuk relata las escasas visitas que se desarrollaron entre Ludwika y la soprano Graziella Panini mientras se desarrollaron los ensayos del Réquiem de Mozart. Allí, la lesión sufrida por la cantante y cómo llevaba su lastimada pierna recogida bajo su miriñaque dio a la hermana del compositor la idea de cómo introducir el corazón de su hermano en su país de origen.
La vigilada frontera está próxima.


La canción que abre el Opus 74, Zyczenie (El deseo) está basada también en un poema de su amigo Witwicki. Compuesta también en 1929 es una de las canciones más ligeras del opus. Se trata de una mazurca con un preludio del piano de ocho compases que se repite entre las dos estrofas y como final, con una canción equilibrada, casi simétrica, con una pequeña cadencia en la parte central que hace que sea una de las canciones más deliciosa de cuantas forman este compendio.


De nuevo la soprano Elzbieta Szmytka con Malcolm Martineau al piano nos interpreta esta canción de Frèdèric ChopinZyczenie (El deseo).


El relato de Olga Tokarczuk finaliza con la llegada del carruaje en que se desplaza Ludwika Chopin y sus acompañantes a la vigilada frontera prusiano polaca, al momento en que se acercaban al momento más delicado y peligroso, el más cercano a su punto de destino final, la patria del más grande de los compositores polacos.

El corazón de Chopin llegó a su destino y reposa actualmente en la Kosciol Swietego Krzyza (Iglesia de la Santa Cruz), una de las iglesias más antiguas de Varsovia, construida en 1565 y destruida y restaurada en varias ocasiones. Allí, empotrada en la segunda columna del lado izquierdo de la iglesia se encuentra una urna junto a una inscripción bíblica en polaco: "Donde está tu tesoro, allí descansa tu corazón".

Columna de la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia con el corazón de Chopin

Nos despedimos de este viaje póstumo del corazón de Chopin con la última de sus composiciones, una mazurca que escribió, ya enfermo, en el verano de 1849, que lleva como número de Opus 68, nº 4 y fue publicada póstumamente en 1855.
La interpretación corresponde, de nuevo, a Arthur Rubinstein y pertenece al álbum The Chopin Collection.

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:

13 feb 2021

Confundidos y estupefactos

Músicas y textos que nos hablan de la confusión en que nos encontramos.

Vivimos rodeados de situaciones que nos superan y se encuentran en continuo avance y transformación. Cuando llegamos a vislumbrarlas, casi a entenderlas, se modifican, surgen nuevas complicaciones o variantes que nos zarandean de nuevo. 
En ocasiones encontramos en obras artísticas una voz que nos habla de estas situaciones o los sentimientos que nos provocan y, cuando estas obras pertenecen a otros momentos históricos, a otras épocas anteriores reconocemos en ellas su valor como obras que tienen algo que aportarnos más allá del tiempo.
Te propongo acercarnos a algunas obras que nos hablan desde otro tiempo de las situaciones que vivimos en las últimas décadas y que nos mantienen confundidos y estupefactos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Edvard Munch. Skrik (El grito) 1893

Poco podía pensar Joseph Haydn que después de toda una vida componiendo e interpretando para los Esterházy, finalizaría su estancia en el palacio de esta familia húngara, un lugar aislado de los lugares destacados de la música europea, y llegaría a encontrar el éxito que correspondía a sus méritos musicales. Tras fallecer Nicolás Esterházy, su mecenas principal, Haydn viajó hasta Londres antes de establecerse definitivamente en Viena.
En estos lugares comprobó que podría haber triunfado con el género operístico si no se hubiera adaptado a las condiciones que el teatro del palacio de la familia húngara le proporcionaba, si hubiera tenido más conocimiento de la música que triunfaba en las principales ciudades o no hubiera seguido los esquemas tradicionales que gustaban a sus patronos.
Según se cuenta, expresó a su primer biógrafo Georg A. Griesinger que "debería haber escrito, en vez de cuartetos de cuerda, sonata o sinfonías, más música vocal, para de este modo haber sido el mejor compositor de ópera entre sus contemporáneos". 
Cuando, ya sexagenario, vio representadas algunas de sus óperas, especialmente en Londres, esa sensación se acrecentó. Rechazó llevar a lugares como Praga algunas de las óperas que tenía compuestas aduciendo que fueron compuestas pensando en las características del teatro de ópera de los Esterházy y no resultarían efectivas en otros escenarios. 
De entre la veintena de óperas que han llegado a nosotros, la mayoría de ellas han desaparecido de los escenarios, siendo rescatadas algunas de ellas como Il mondo della Luna en los últimos años. También algunos de sus números más felices han pasado a formar parte del repertorio de algunos intérpretes.
Orlando Paladino (El Paladín o Caballero Orlando) fue estrenado en el citado palacio Esterháza en diciembre de 1782 con libreto de Nunziato Porta, a partir de otro anterior e inspirado en el Orlando furioso de Ludovico Ariosto. Se trataba de un Dramma eroico comico en tres actos y llegó a ser considerada su ópera más popular.
En una sociedad global y convulsa como la que vivimos desde hace años, el finalle de Orlando Paladino nos acerca con su primera frase a cuando nos sacude y nos rodea: Son comfusso e stupefacto, una frase que, como los titulares que nos acompañan cada día es solo eso, un título que se queda ahí. Si en lugar de quedarnos en el titular seguimos el desarrollo de este finalle asistiremos a un desenlace propio de un enredo amoroso.
El final de la obra que Haydn ideó para representar antes los cuatrocientos espectadores de aforo que tenía el teatro de los Esterházy entra dentro de los esquemas más clásicos: cada personaje interpreta una estrofa con si texto y métrica y música idénticas, seguida de un coro que también repite su letra y melodía. 


Grabado en La Cité de la Musique en 2015 podemos escuchar este delicioso final  Son comfusso e stupefacto con las entonces promesas Lucia Martín-Cartón, Léa Desandre, Carlo Vistoli, Nicholas Scott, Renato Dolcini y John-Taylor Ward, por orden de aparición, con la agrupación Les Arts Florissants y bajo la dirección de su alma mater William Christie perteneciente al disco Un jardin à L'Italienne
Por problemas de derecho de autor, solo se permite ver en Youtube, por lo que es necesario pulsar en la notificación emergente.


Pocos autores han representado con mayor nitidez y crudeza elementos propios del siglo XX e incluso del XXI como Franz Kafka. Su acercamiento a la ansiedad, al sentido de nuestra existencia, lo absurdo de las situaciones que nos rodean, la incomprensión, la brutalidad psicológica que se cierne sobre los personajes o los intrincados laberintos de la burocracia han mostrado un reflejo de cuanto supone la sociedad que nos zarandea.

Fotograma de The trial (El proceso) de Orson Welles

En El Proceso, Kafka narra la historia del procesamiento de Josef K. por motivos desconocidos y su desesperada lucha entre los laberínticos recovecos de la burocracia moderna. Sentimientos de culpa, vergüenza y humillación son algunos de los elementos que conforman esta novela que Kafka comenzó a escribir en el verano de 1914, justo al comienzo de la Gran Guerra. Terminado en el año siguiente, su publicación en 1925 supuso, como la mayor parte de su obra, el incumplimiento de la promesa de Max Brod de destruir toda los escritos del autor.
El absurdo de la situación a que se enfrenta Joseph K. surge inesperadamente una mañana al levantarse, de manera análoga a algunas situaciones que se han podido dar en nuestras sociedades en algunas circunstancias. ¿Nos hemos sentido como él confundidos y estupefactos?


Una de las óperas casi olvidadas de Antonio Vivaldi, Griselda se basa en una historia recogida en la Décima jornada de El Decamerón de Boccaccio con libreto de Carlo Goldoni -el inolvidable creador de La Commedia dell'Arte y personajes como Arlequín, Colombina o Polichinela- y estrenada en el Teatro San Samuele de Venecia en 1735.
Su argumento intricado se basa en la decisión de Gualterio, rey de Tesalia de justificar ante su pueblo su matrimonio con la pastora Griselda. Así, declara su intención de repudiarla para casarse con la princesa Constanza (en realidad una hija suya y de Griselda desaparecida al nacer), enamorada de Roberto, uno de los príncipes de Atenas, mientras la pastora es pretendida por Ottone, otro noble de Tesalia. Una historia tan enrevesada no podía sino terminar bien, con Gualterio declarando que toda la trama era ficticia para que el pueblo aceptara su matrimonio con Griselda. En aquella época este tipo de historias era del gusto de los espectadores.

Joseph Mallord William Turner. Bridgewater (1801) 

Como muchas obras de Vivaldi, Griselda fue compuesta pensando en su intérprete, la mezzosoprano Anna Giró que, sin tener al parecer una voz bella y sí una buena técnica vocal y grandes dotes escénicas, debutaba en un papel protagonista y un elenco que hizo triunfar la obra. 
Apenas representada en la actualidad, sí son conocidos algunos de sus números, como la pieza que nos acompaña. Se trata del aria di bravura del personaje de Constanza Agitata da due venti (Movida por el viento). Se trata de una espectacular aria de coloratura donde la intérprete es llevada al extremo de sus capacidades por su virtuosismo y su tempo acelerado que hace referencia a la decisión que debe afrontar entre uno y otro pretendientes, sintiendo que se ve forzada a elegir lo que no desea frente a su obligación. Una ópera de argumento poco real pero con unos sentimientos que pueden ser semejantes a los que nos envuelven ante algunas de nuestras decisiones.



Una de las mejores especialistas, si no la mejor, de este tipo de arias barrocas, la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli interpreta Agitata da due venti de Griselde de Vivaldi. Se trata de una de las arias da capo que triunfaban en el barroco en la que podemos observar la primera parte brillante, una segunda más lenta y calmada y la vuelva al comienzo (da capo) para finalizar de una forma especialmente brillante y que la pasión, la voz y el completo dominio de los adornos de la Bartoli lleva al culmen de la perfección.


No solo las incertidumbres de la vida nos zarandean con sus afectos y desafectos, con las decisiones que debemos tomar en uno u otro sentido o lo que nos sobreviene inesperadamente como un hado, un destino en el sentido del término griego. Grandes problemas nos azotan también como consecuencias de nuestra actitud o nuestro comportamiento hacia el planeta en el que vivimos o, simplemente por microscópicas mutaciones.


Haruki Murakami refleja en sus personajes estas características. Sus personajes se desenvuelven entre el gozo y la desilusión, entre la soledad de la sociedad actual y el deseo y la necesidad de amor. Sus obras mezclan sutilmente lo humorístico con lo surreal, muestran un mundo que oscila continuamente entre lo real y lo onírico, en un viaje que siempre acerca a sus personajes al interior de sí mismos.
En Kafka en la orilla, Murakami nos acerca a la tempestad como símbolo y elemento transformador, como fuerza del Destino que nos acerca a lo que somos y del que podemos renacer.


Hermano mayor del famoso castrato Carlo Broschi, Farinelli, Riccardo se dedicó también al mundo de la música. Llegó a componer hasta seis óperas, cuatro de ellas serias entre las que destacó la última, Artaserse (Artajerjes) con libreto de Pietro Mesastasio y que se estrenó en el Teatro delle Dame de Roma en 1730.
Varios años después, junto a los compositores Johann Adolph Hasse y Nicola Porpora retomaron el libreto de la ópera y compusieron un pastiche con el mismo título que estrenaron en el Kings Theare in the Haymarket de Londres con las piezas cantadas en italiano y los recitativos en inglés.
La ópera original fue compuesta pensando su hermano en Farinelli, quien interpretó en el estreno el papel de Arbace.
A esta ópera corresponde nuestra última aproximación a la confusión que nos envuelve en los acontecimientos que nos rodean. De nuevo la metáfora de la tormenta o la tempestad nos acerca la ópera a nuestras vidas con Artaserse y el  aria Son cual nave


De nuevo se trata de un aria da capo de las catalogadas como de bravura y vuelve a estar interpretada por la mezzosoprano Cecilia Bartoli para su disco Sacrificium que grabó con Il Giardino armónico con la dirección de su fundador Giovanni Antonini.

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:

6 feb 2021

Pájaros barrocos

El canto y el vuelo de los pájaros, sus virtuosas melodías, su elegante vuelo o sus vistosos plumajes han atraído desde siempre a los seres humanos. Desde los más remotos momentos de la presencia de los seres humanos, las aves han sido motivo de admiración mezclada con el anhelo de surcar el aire o entonar sus alegres cantos.
En todos los momentos históricos y sus correspondientes movimientos culturales, los artistas han utilizado a pájaros y aves en general, como fuente de inspiración, una mezcla de deseo de imitación, interpretación o como forma de aprehender y expresar lo que estos seres aportan a la comprensión y explicación del mundo que nos rodea y al que pertenecemos.
Periodos como el barroco están repletos de manifestaciones que nos acercan el mundo de las aves, con el conocimiento de nuevas especies de lugares remotos y exóticos, a la literatura, la música o la pintura. 
Te propongo un paseo por aves y pájaros del barroco en su representación literaria y musical. Nos acompañan, entre otros, Händel, Vivaldi, Lope de Vega y Quevedo. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Frans Snyders. Concierto de aves (1629-1630). Museo del Prado
Nacido en la ciudad alemana de Halle, Georg Friedrich Händel fue uno de esos grandes talentos de la música que se desplazó por gran parte del continente, trabajando por algunos principados de su país natal, ciudades italianas como Florencia y Roma y arribando a Inglaterra cuando el Príncipe Elector de Hannover, para quien trabajaba como Maestro de Capilla, fue coronado como George I de Gran Bretaña. En las Islas Británica, Händel es considerado el sucesor natural de Henry Purcell y uno de los grandes compositores ingleses de todos los tiempos.
La primera ópera con la que quiso ganarse el favor del público inglés fue Rinaldo, una revisión de la Gerusalemme liberata (Jerusalem liberada) de Torquato Tasso con libreto en italiano de Giacomo Rossi. En Rinaldo, Händel unió el gusto por obras como la semiópera King Arthur de Purcell y sus argumentos con brujas, magia y algunos efectos especiales que sorprendieran al público, con la ópera seria italiana que se estaba poniendo de moda por toda Europa.
Como en otras ocasiones, Händel aprovechó algunas de sus músicas para incorporarlas a esta obra, algo nada infrecuente en aquella época por muchos autores. Como llegó a afirmar Johann Mattheson, un antiguo conocido del compositor, "era perfectamente aceptable tomar prestado mientras se hiciera con intereses", es decir, mientras se mejorara el original.
En La música en el Barroco, Wendy Heller escribe sobre el estreno de Rinaldo y cita una anécdota sobre los efectos especiales con que Händel y el empresario idearon adornar esta obra.


Rinaldo se desarrolla a comienzos del siglo XII, durante la Primera Cruzada, cuando Goffredo, jefe de los ejércitos cristianos, pide ayuda al protagonista para conquistar Jerusalem prometiéndole a su hija Almirena en matrimonio. Armida. la reina hechicera de Damasco representa el aspecto mágico de la obra, en la que se desarrolla una lucha tanto en el aspecto terrenal como el espiritual. Como era frecuente, el papel protagonista de Rinaldo fue pensado en su momento para el tipo de voz que dominaba en la época los escenarios de estilo italiano, en este caso, para el contratenor Nicolini.
No traemos en esta ocasión momentos tan conocidos como Lascia ch'io pianga, Venti turbini prestate o Cor ingrato, sino uno de los momentos relacionados con las aves, el aria Augelletti, che cantate, un aria interpretada por Almirena en el que Händel utilizó el recurso de los pájaros para imitar sus sonidos mientras cubrían el espacio con sus vuelos.

Carel Fabritius. El jilguero (1654)
La versión que nos acompaña es una interpretación en concierto que transmite una pasión desbordada con la mezzosoprano americana Joyce DiDonato, Anna Fusek en la flauta barroca y Manuel Palazzo danzando con Il Pomo d'Oro dirigido por Maxim Emelyanychev, en una grabación del disco In War & Peace de Harmony Through Music que se realizó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona en junio de 2017.


En un viaje que Quevedo realizó en 1624 a Sevilla dentro de la comitiva que acompañaba al Almirante de Castilla, el escritor envió a Madrid cuatro textos relacionados con sendos animales, el ave fénix, el pelícano, el basilisco y el unicornio. En ellos trataba sobre la naturaleza fantástica de estos animales y su fortuna y uso literarios: 

"Esas dos aves tan introducidas en todo género de escriptores, y esos dos animales soñados, que andan emboscándose las unas y los otros en los púlpitos y libros, y de concepto en concepto, invito a vueseñoría para que divierta alguna ociosidad en las siestas."

El soneto de Quevedo une la unicidad de este ave fabulosa con la única y extraordinaria hermosura de la amada Aminta. No se trata de una metáfora gratuita, ya que ese fénix que adorna a su amada hace referencia a una joya con la forma de tan fabuloso animal que pende de su cuello. 


Infatigable creador y renovador de la música italiana y autor de conciertos para todo tipo de instrumentos y agrupaciones partiendo de los intérpretes con que contaba en cada momento, Antonio Vivaldi ha pasado a formar parte del grupo de compositores de música gracias a obras como Las cuatro estaciones. Pero su labor durante los últimos años de su vida se centró en la composición de óperas, entre las que se han conservado alrededor de una veintena de obras que en la actualidad son poco representadas. Relativamente criticadas en su época por seguir un esquema similar al de sus conciertos, lo más destacado de sus obras escénicas son las arias que, en las primeras composiciones recordaban sus conciertos y en las que la voz humana seguía el criterio comportarse como solita de este tipo de obras. Poco a poco las arias vivaldianas fueron creciendo en autonomía y asemejándose más al tipo que triunfaba en los teatros: el aria da capo, la verdadera estrella de los escenarios. Una aria que constaba de tres partes, una primera formada por una estrofa brillante que concluía con la tónica, una segunda parte que contrastaba con esta en color y tiempo y una tercera que repetía la primera con la indicación del compositor de seguir al cantante en los adornos y variaciones.  
Atribuido a Frans Snyders. Concierto de aves (s. XVII). Museo del Prado
Basada en la historia bíblica, Juditha triumphans devicta Holofernis barbarie (El triunfo de Judit sobre la barbarie de Holofernes) está más cerca del oratorio que de la ópera, por lo que el libreto escrito en un latín canónico carece de un argumento que dé sucesión a la acción dramática. Está formado por una sucesión de arias da capo y coros que se entrelazan habiéndose llevado al escenario como ópera en los últimos años.
La relación con las aves no tiene nada que ver en al aria que nos acompaña con lo más o menos armonioso de su canto, sino con el vuelo de una golondrina. 


Judit canta a Holofernes esta impresionante aria de bravura, en una interpretación que exige a las cantantes lo mejor de sus capacidades. La contralto francesa Delphine Galou, acompañada por la Accademia Bizantina dirigida por Ottavio Dantone la utilizó como pieza de inicia para su álbum Agitata de 2017. 


Las aves no solo aparecen en las manifestaciones artísticas por la capacidad de los autores de recrear o imitar su canto. Figuras retóricas o literarias, comparaciones y metáforas o la capacidad de evocación son argumentos que han propiciado que muchos autores se aproximen a las aves como fuente de inspiración y generación argumentos para explicar la condición humana.
También Lope de Vega utiliza a la aves para su obra poética. En Canta pájaro amante en la enramada el pájaro y su canto le sirven para tratar sobre el olvido del amor, con un tono enamorado y melancólico. El dramaturgo y poeta de nuestro Siglo de Oro presenta varias ideas en su poema: Comienza recordando su amor, para continuar hablando cómo está perdiendo a su enamorada, en un tercer momento pasa a la etapa de recordarlo para terminar con la última idea en que da paso a su olvido. Metáforas como "canta pájaro amante en la enramada selva a su amor" o epítomes como "mas luego que los celos que recela" forman parte de este soneto que sigue las reglas más clásicas de métrica y rima.


Tras el estreno de Rinaldo, Händel continuó triunfando en los escenarios británicos. En 1718 volvió a hacerlo con su ópera pastoral Acis y Galatea con un libreto en inglés y que posiblemente dirigió personalmente en su estreno, en una nueva reutilización de material de las que tanto realizaba de otra obra suya anterior.
En esta ocasión nos acercamos no a esta revisión, sino a la obra original, Aci, Galatea e Polifemo, un oratorio escrito por encargo de la duquesa de Laurenzana para la boda de una sobrina y fue estrenado en Nápoles en 1708.
Con libreto en italiano de Niccolò Giuvo, secretario personal de la duquesa, está basado en el poema de Teócrito escrito alrededor del años 275 a. C. en que relata el amor entre el cíclope y la nereida. Al ser rechazado Polifemo en favor del pastor Acis, aquel le arroja una roca matándolo. Desesperada por el dolor, Galatea transforma la sangre de su amado en el siciliano río Acis
En un aria en que los cantos de las aves van y vienen por toda la composición, Händel muestra la imitación de los sonidos de los pájaros con que Acis quiere emular y transmitir a su amada Galatea los sentimientos de estas aves.


La pieza con que nos despedimos de este recorrido por el canto de las aves en la música barroca es este aria de Händel interpretada por la soprano italiana Roberta Mameli acompañada al oboe por Nicola Barbagli y la Orquesta La Barocca dirigidos todos por Ruben Jais y que se grabó durante el Eunescu Festival en septiembre de 2019.

Frans Snyders. Concierto de aves (1629-1630). Museo del Prado

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:

30 ene 2021

Una tarde de invierno

"En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible"
Albert Camus

Nuestra existencia está repleta de dualidades: alegría y tristeza, materia y espíritu, realismo e idealismo, bien y mal, frío y calor, luz y sombra nos acompañan en nuestras vidas.
Verano e invierno son consustanciales a nuestras vidas. Frente al calor, la luz, los días largos o las salidas al exterior del verano, oponemos el frío que nos trae el invierno, las tardes cortas con noches que se nos hacen interminables y un recogimiento en los hogares.
Cada invierno es diferente e idéntico a los demás: mayor o menor frío, pocas o muchas semanas en que la meteorología domina nuestras vidas, largas noches al calor del hogar mientras esperamos el cambio de estación.
Una tarde de invierno es probable que estemos ajetreados en nuestros quehaceres, que no dispongamos de tiempo para dedicarlo a nosotros mismos. Las tardes cortas y los anocheceres tempranos, el tiempo desapacible en que buscamos la vida en el interior de nuestros hogares ayudan a la introspección. Buscar un tiempo para nosotros, aislarnos del exterior y dejarnos arrastrar lejos de las imágenes luminosas, las palabras vociferantes o los sonidos estridentes nos ayudan a buscar textos y músicas que nos sirvan de espejos en los que nosotros mismos nos veamos y reconozcamos para emerger de nosotros mismos. 
Te propongo compartir los sentimientos que podemos encontrar en una tarde de invierno de la mano de dos autores franceses que nos acompañan con sus textos y sus músicas. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Una tarde de invierno, cualquier tarde de invierno, siempre nos va a encontrar con obligaciones que nos zarandean de una ocupación a otra, con asuntos que atender o con tareas que realizar. En los libros, en la literatura podemos encontrar un hogar que nos acoja, un espacio en el que refugiarnos y en el que encontrar un espejo en el que nos veamos a nosotros mismos.
Georges Perec es uno de los literatos más particulares del siglo XX. Excesivo, incomprendido, con una descomunal facilidad para unir lo fundamental con lo lúdico, Perec es también un escritor de culto, un autor que ha tenido una influencia grande en la manera de comprender los límites que marcan las fronteras del arte.
Nació en 1936, poco antes de comenzar la devastadora guerra mundial en París de padres polacos. Con el estallido del conflicto bélico, su padre se alistó en el ejército, falleciendo y afrontando la que sería la primera desaparición en la vida del pequeño. Su madre, ya con el status de viuda de guerra lo dejó a cargo de una nodriza y comenzó el luto por su desaparecido esposo. Más tarde, lo envió con la familia paterna a Grenoble, aún no ocupada por los nazis como huérfano de guerra. En febrero de 1943, su madre y su hermana fueron deportadas a Auschwitz y no volvió a tener noticias suyas. Otra nueva desaparición en su vida. Tras la liberación volvió a París donde fue adoptado por una nueva familia, continuando sus estudios escolares y en el liceo. "Sin familia, sin comunidad donde insertarse, Perec hizo de la literatura "su" mundo, el lugar donde encontró y recreó un hogar", en palabras de Ducret.
Ese amor hacia los libros se deja ver en toda su obra, también en El viaje de invierno, un libro con evocación a Schubert en el que narra el descubrimiento más maravilloso para un lector empedernido, una desconocida obra maestra de la literatura, un libro enigmático, desapercibido, una joya literaria que encierra otros libros. Su domino de la escritura, su sugerente amor por los libros acerca El viaje de invierno a quienes amamos la lectura con pasión.


La música tiene la facultad de transportarnos por emociones y sentimientos que sentimos con mayor intensidad cuando nos alejamos y aislamos del ruido y del ajetreo del día a día.
De las dos hermanas, la pequeña Lili era la más virtuosa para la música. La mayor obtuvo en 1908 el segundo lugar en el prestigioso Premio de Roma que se otorgaba a los compositores franceses, pero fue Lili la primera mujer que obtuvo el galardón en 1913. Intérprete virtuosa del piano, Lili Boulanger también dominaba el violín, el arpa, el órgano y el violonchelo, además de componer. Pero su temprana muerte por la enfermedad de Crohn a los veinticinco años truncó una carrera prometedora.
En esas circunstancias, su hermana Nadia, también compositora en ciernes, decidió en 1918 dejar de dedicarse a la creación musical, según decía, para promocionar el legado de su hermana. Años más tarde, en su madurez llegó a confesar: "Decidí abandonar la composición porque sabía que jamás sería una compositora genial."
Se centró en la interpretación de piano y órgano y la dirección de orquesta, la creación de pocas composiciones cada vez más esporádicas y, sobre todo, en la enseñanza musical.


Soir d'hiver (Tarde de invierno) es una canción compuesta entre 1914 y 1915 en plena Gran Guerra a partir de un poema de la propia Nadia Boulanger.
En ella evoca la sensación de dolor que siente una madre en una de esas largas e interminables tardes de invierno cuando la ausencia y el temor de la pérdida lo llenan todo.


La interpretación corre a cargo de la soprano Nicole Cabell acompañada por Lucy Mauro al piano y pertenece al disco Mademoiselle: Première audience - Unknown Music of Nadia Boulanger de Naxos of America y recoge, como su título indica, parte de la música desconocida de Nadia Boulanger.

 

Regresar a casa después de una jornada de trabajo o de hacer unas compras, después de un paseo por las calles y buscar un rincón donde refugiarse en la lectura es uno de los placeres con que nos regala el invierno.
Tras estudiar Sociología, Georges Perec colaboró en diversas revistas literarias, durante tres lustros se encargó de los crucigramas que Le Point publicaba semanalmente, escribió en los géneros más diversos, desde ensayos a poesía, desde obras dramáticas a guiones cinematográficos, desde traducciones a los citados crucigramas, anagramas, acrósticos y demás pasatiempos relacionados con las palabras, además de trabajar como archivero en el laboratorio de investigación neurofísica del hospital Saint-Antoine. Una personalidad tan ecléctica no podía sino escribir obras, cuanto menos, sorprendentes.
Su entrada en el mundo literario fue fulgurante, obteniendo el premio Renaudot con Les choses (Las cosas), su primera novela en 1965. Más adelante fue miembro fundacional del grupo OuLiPo, acrónimo de Ouvroir de Littératura Potentielle (Taller de Literatura Potencial) junto con Quenneau y el matemático Le Lyonnais, un grupo que surgió con la idea de explorar nuevos territorios para la literatura.
Publicado póstumamente en 1993, Perec continúa en la segunda parte de El viaje de invierno con la investigación bibliófila que comenzó Degraël sobre el libro homónimo del imaginario autor Hugo Vernier. En esta segunda parte, el lector se sorprende y desasosiega mientras lee un texto que le fascina, cargado de lirismo, de frases y de imágenes literarias evocadoras. Sobresaltado, descubre que el texto de Vernier está plagado de citas de sus autores predilectos, es un bello y delirante plagio.


Mirar desde el calor del hogar a través de la ventana y poder contemplar a la vez el exterior y tu interior forma parte de las infrecuentes sensaciones que nos pueden proporcionar las tardes de invierno.
Nadia Boulanger se convirtió en solista de órgano en conciertos sinfónicos desde 1925 y, a partir de 1938 fue la primera mujer en dirigir las orquestas sinfónicas de Boston, Filadelfia y Nueva York, rescató en pleno siglo XX la olvidada música de Monteverdi, además de promocionar a Fauré y su Requiem.
Paul Valéry la llegó a describir como "la Música personificada" ha pasado a la historia en su faceta de pedagoga musical, llegando a enseñar y formar a muchos de los grandes compositores del siglo XX. Entre sus aproximadamente mil doscientos alumnos podemos encontrar a algunos de la talla de Aaron Copland,  Darius Milhaud, Virgil Thomsom, Astor Piazzola, Ned Rorem, Narciso Yepes, Quincy Jones, Gian Carlo Menotti, Igor Markevitch, John Eliot Gardiner, Leonard Bernstein, Phillip Glass o Daniel Barenboim
El compositor Ned Rorem la cataloga como "la pedagoga musical más importante que jamás existió."
De ascendencia rumana, rusa y francesa y padres músicos, la esmerada y rigurosa educación musical que recibieron las hermanas, ayudó a Nadia Boulanger a dedicar su vida a la formación musical, llegando a ser una de las partícipes en la creación del sonido que nos ha acompañado desde la mitad del pasado siglo. 


Élégie es una canción para piano y voz de soprano compuesta y estrenada en 1907 a partir de un poema de Albert Victor Samain escrito en 1901 y publicado en Le chariot d'or (El carro dorado) con el título del primer verso: Une douceur splendide et sombre.


De nuevo la interpretación corre a cargo de Nicole Cabell con Lucy Mauro al piano extraídos del disco Mademoiselle: Première audience - Unknown Music of Nadia Boulanger de Naxos of America.


Como el Concierto para piano nº 1 de Chopin, que surge íntimo y magnífico desde el silencio más absoluto de la noche, hay ocasiones en que un libro nos transporta en las tardes de invierno a lugares o ideas que van más allá de nuestra existencia.
En La disparation, Perec mostró su dominio del idioma y su afición por los juegos literarios, una obra intraducible, ya que en ningún momento utiliza la letra más habitual en el idioma francés, la "e". Para resarcirse, años después publicó Les Reverentes, una obra en la que esa letra es precisamente la única vocal que utiliza.
La Vie Mode d'Emploi (La vida instrucciones de uso) es su obra más conocida, un caleidoscópico retrato de uno de esos bloques de vecinos que abundan en las ciudades en los que la mirada libre, original y desinhibida del escritor monta un puzzle alrededor de pisos, habitantes y situaciones. Con esta obra de 1978, Perec obtuvo el premio Médicis e hizo que Italo Calvino escribiera sobre él: "Es una de las personalidades literarias más singulares del mundo, un escritor radicalmente distinto a cualquier otro."


En marzo de 1982, días antes de cumplir los cuarenta y seis años, Georges Perec falleció repentinamente de un cáncer fulminante.
El viaje de invierno continúa con la sospecha de Degraël sobre el libro de Verneil con un descubrimiento que nos sumerge a los lectores en un sorprendente desenlace sobre tan singular libro.



En ocasiones la oscuridad, la monotonía del cielo, los días cortos del invierno hacen que nos mimeticemos y nos invada la melancolía, un sentimiento que resurgirá con una naciente alegría.
La importancia de Nadia Boulanger como profesora estribó no sólo en su gran conocimiento musical, sino en que logró desarrollar los talentos que poseían sus alumnos y sacar sus valores estéticos, haciéndoles encontrar a cada uno de ellos su propio lenguaje que lo distinguía de los demás. Se llegó a decir que era "el maestro más influyente desde Sócrates" de esta pedagoga musical, una mujer carismática y apasionada, según quienes la conocieron, pero también una mujer difícil y con carácter.
La pieza con que nos despedimos de esta tarde de invierno es Un grand sommeil noir (Un gran sueño negro), una canción a partir del poema del mismo nombre publicado por Paul Verlaine en Sagesse II en 1880.


La interpretación corresponde al barítono Edwin Crossley-Mercer acompañado de nuevo al piano por Lucy Mauro extraído de Mademoiselle: Première audience - Unknown Music of Nadia Boulanger de Naxos of America.

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Bibliografía consultada: