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21 sept. 2019

Adaptaciones literarias y musicales

Es habitual que cuando una obra literaria o musical alcanza un gran éxito se realicen versiones o adaptaciones para otros formatos diferentes.
Surgen así las versiones cinematográficas o son llevados al cómic obras que son interesantes para el público, de la misma manera que se realizan adaptaciones de obras musicales para agrupaciones o instrumentos diferentes a los que se compuso originalmente.
¿Quién de nosotros no es capaz de recordar un listado de libros que se haya llevado a cine? ¿Quién no es capaz de nombrar canciones o músicas que han sido interpretadas de forma diferente a aquella en la que la concibió su autor? ¡Cuántas obras hemos disfrutado en varios de formatos porque nos interesaba lo que nos decían!
Te propongo una reflexión sobre algunas adaptaciones que se han realizado a partir de libros y obras musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Cuando una disciplina artística logra expresar con rotundidad y calidad aquello que desea, su autor logra una obra que llega al público, le aporta una visión de la realidad, de la naturaleza o de la condición humana. Son lo que llamamos obra maestra, masterpiece, chef-d'oeuvre, capolavoro o Meisterwerk en cada una de las culturas que nos rodean.
Con frecuencia, estas obras tienen una vida que se lleva a otros lenguajes, a otros espacios y a otras disciplinas.
Estamos acostumbrados a comprobarlo con el cine. La cantidad de películas que se basan en obras literarias es inmensa, tanto que hay incluso una tendencia en nuestro tiempo a escribir un libro pensando en la posible adaptación cinematográfica. Esta idea lleva a los autores a concebir el relato en forma de escenas y casi planos que sean capaces de llevarse a la gran pantalla, además de tener el doble contrato, editorial y cinematográfico, mientras se genera la obra.
Pero otros libros no han sido pensados más que en el formato literario que trabajó el autor, bien por voluntad propia, bien porque aún no existía el cine en la época en que se escribieron. Por otra parte, nos encontramos con que también hay obras que son casi inviables de llevar a la pantalla y no se han intentado realizar o cuando se han hecho han sido un fracaso.
En los últimos años se añade una nueva variación con las adaptaciones de algunas obras al formato televisivo, en el que se concede más espacio temporal para llevar a cabo la trama que desarrolla la literatura, logrando ahondar más en los detalles, los personajes secundarios y la fidelidad a la obra original.
Nos acompaña un texto de uno de los clásicos que se han llevado al cine en más ocasiones, Jane Eyre de Charlotte Brontë.



De la misma manera que los libros son adaptados a otros formatos, la música lo hace de forma especial. Óperas o sinfonías que son adaptadas y que son capaces de encerrar en el piano toda la música de una orquesta sinfónica, como hacían Liszt o Thalberg, variaciones que se realizan por el propio autor o compositores distintos, arreglos para agrupaciones más pequeñas o para interpretar en salones y poder recordar las obras originales... Son tantas las circunstancias que propone la música que hacen bastante frecuente este paso de una obra original a distintas adaptaciones.



Nacidos en el King's College de la universidad de Cambridge a finales de los años sesenta, The King's Singers toma de aquí el nombre. Está formado por seis cantantes que se dedican a la música a capella, sin instrumentos, sólo con el poder, la calidad y la compenetración de sus voces.
A lo largo de todos estos años han ido adaptando y cantando composiciones de los más diversos estilos entre las que se encuentran algunas relacionadas con la música vocal y otras con la llamada música clásica. También han adaptado músicas populares, composiciones de jazz o de grupos como The Beatles.
Desde su fundación está formado por seis cantantes: Dos contratenores (la voz más aguda), un tenor, dos barítonos y un bajo, quienes con la conjunción de sus voces, logran dar sentido y vida a cualquiera de las obras que interpretan. En sus actuaciones suelen colocarse en este orden desde la izquierda a la derecha del espectador, una formación que ayuda a seguir la evolución vocal de las piezas. 
Precisamente a su álbum From Byrd to the Beatles de 2005 corresponde esta adaptación de la Obertura de El barbero de Sevilla de Rossini. Al ser una obertura no tiene texto, por lo que todos los sonidos que emiten a lo largo de la misma son onomatopeyas. En la obra, un arreglo de Daryl Runswick, se respetan los tempos originales, el famoso crescendo rossiniano y su sentido del humor, que los componentes de The King's Singers saben transmitir al público. 


No sólo literatura y cine se han relacionado a través de las adaptaciones, sino que otro formato como el cómic también ha bebido y vivido de la literatura. Además de tantos personajes que recordamos que han nacido y desarrollado su vida única y exclusivamente en el mundo y el lenguaje del cómic, otros tantos trabajos surgen directamente de la literatura.
Dentro de las adaptaciones nos encontramos con aquellas a las que se puede denominar transparentes en las que la obra original sirve de punto de partida para desarrollar la narración y la trama de la adaptación, siendo la forma más directa de convertir el lengua literario al del cómic, perfectamente reconocible por los lectores de ambos estilos.



Menos frecuentes son las adaptaciones inspiradoras que son aquellas en que una obra se crea a partir de una trama, unos personajes o una narración que parten de la original para llegar a lugares diferentes, desarrollando la trama donde quedó la primigenia o generando la vida de personajes secundarios.

También nos encontramos con adaptaciones que crean un diálogo entre iguales, con obras que crean un paralelismo entre la obra original y la adaptación. En estas hay una correlación de la obra con personajes inspirados en los originales y una traslación de la historia a un ambiente diferente, logrando que cada medio utilice de forma autónoma los diferentes lenguajes que lo conforman, ya que no se puede juzgar un cómic con criterios literarios. 
Alicia en Sunderland de Bryan Talbot se inspira en la obra de Lewis Carrol o Gemma Bovery de Posy Simmonds basada en la película homónima, traslada la novela de Flaubert a Normandía con la vida de una refugiada británica. El extranjero de Jacques Ferrández recrea la obra de Camus, mientras El gran Gatsby de Melchior-Durant hacen lo propio con la obra de Scott Fitzgerald.


     


                        

Como el tiempo no transcurre en vano, The King's Singers también evoluciona en cuanto a sus intérpretes y los que forman la agrupación actualmente son herederos de los fundadores. En 2018 celebraron el quincuagésimo aniversario de la fundación de la agrupación como uno de los grupos vocales más consolidados del Reino Unido.
Aunque su estilo vocal se desenvuelve por los más variados tipos de música, terminamos con otra obertura del maestro Rossini. Se trata la obertura de su ópera Guillermo Tell, también en un arreglo de Daryl Runswick y que fue grabado en la gira de celebración del cincuenta aniversario de la agrupación en abril del citado año en la Universidad de Redlands de California.
Como podemos apreciar, el estilo, la calidad vocal y la complicidad con el público no se ha perdido con el cambio de intérpretes.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

15 sept. 2019

Luchando contra la fuerza del destino

Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará
Ludwig van Beethoven

En ocasiones sentimos que los planes que realizamos y nuestras decisiones vitales se encuentran con casualidades, obstáculos o detalles inesperados que nos parecen insalvables y que podemos pensar que vienen determinados por fuerzas superiores a nosotros. Lo conocemos como Phatos, Fatum, Hado o sino. Si creemos en el destino, podemos llegar a asumir que lo que nos ocurre está marcado por designios desconocidos para nosotros.
Aprovechar las oportunidades que nos ofrece, luchar por aquellas que nos parecen injustas y que se alejan de cuanto pensamos está en nuestras manos.
Desde que nacemos, vamos recibiendo una educación que nos marca unas normas de conducta, unos usos sociales o, incluso, la asunción de una serie de ideas. Tomarlas o no, decidir cuáles nos aportan valor a nuestra vida, evitar las que supongan llevar la contraria a nuestras ideas, forman parte de la creación de nuestra personalidad y nos hacen más fuertes y valiosos.
Te propongo una reflexión sobre la fuerza del destino y nuestra capacidad para adaptarnos o luchar contra él con la compañía de Gabriel Celaya y Verdi. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Gabriel Celaya vivió entre dos mundos: el que se esperaba de él y el que él mismo deseó y buscó. Nacido en 1911 en Hernani, su destino era estudiar ingeniería para hacerse cargo de la empresa familiar. Tras caer enfermo con doce años sin encontrar las causas y verse obligado a vivir con su madre alejado del resto de la familia alrededor de dos años para recuperar su salud, volvió a los estudios como alumno de libre matrícula para recuperar los cursos perdidos.
Obtuvo el título de ingeniero industrial mientras dedicaba su verdadero interés a la pintura y la literatura, comenzando a escribir, aunque sin publicar en esta última desde su formación autodidacta. Finalizados los estudios regresó a la empresa familiar de San Sebastián donde comenzó a ejercer como ingeniero gerente.
Poco a poco comenzó a publicar, desde sus inicios en la colección de poesía Norte y la traducción de la obra de Rilke, Paul Elouard o Rimbaud, gracias al apoyo de su novia y esposa Amparitxu.
Poco a poco fue abandonando su profesión para dedicarse a su pasión, dejando de lado su destino frente a su verdadera vocación, la poesía.



Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta aprovechó su largo nombre para utilizar diversos seudónimos como Rafael Múgica o Juan de Leceta para publicar algunos de sus primeros escritos, hasta que en 1946 utilizó el definitivo de Gabriel Celaya para dar a conocer Tentativas, un ensayo que se mueve entre el simbolismo y el existencialismo. Su obra se adscribe a la poesía social en la que apunta a un propósito de denuncia en su casi medio centenar de libros entre los que destacan Movimientos elementales, Tranquilamente hablando y Las cosas como son.
Algunos de sus poemas, como La poesía es un arma cargada de futuro ha sido llevado a la canción, ese mundo paralelo al de la poesía, por autores como Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat.
Inmerso en esa lucha entre el destino y el deseo, la imposición de costumbres y usos y la libre elección, nos acompaña Biografía, un poema en el que resume las etapas de su vida, que bien podría ser la de muchos.



Una vez que Verdi alcanzó el triunfo y se consagró como el gran compositor de ópera que conocemos después de estrenar su trilogía formada por Rigoletto, Il Trovatore y La Traviata, decidió abandonar que lo que él llamo sus anni di galera (años de galera). Este fue un periodo de tiempo agotador en que se obligó, como si fuera un condenado, a componer, elegir los intérpretes, poner sus condiciones a los empresarios, ensayar para que sus obras resultaran según su visión. A partir del momento en que vio que su carrera se mantenía firme, amainó su ritmo de trabajo espaciando la composición de nuevas obras hasta que en 1859, tras el estreno de Un ballo in maschera, decidió que iba a dejar su carrera operística y pasar el resto de su vida a su villa de Sant'Agata
Pero el destino lo tentó en forma de una oferta exótica que, tras varios intentos, decidió aceptar. El teatro Bolshói Kámenny, el actual Teatro Mariinski, de San Petersburgo, a la sazón capital del Imperio Ruso, encargó al compositor una obra nueva para estrenar en la temporada de 1861. Entre emisarios, amigos y la mediación de su esposa Giuseppina Strepponi, Verdi quedó convencido y buscó inspiración en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas, encargando el libreto a Francesco María Piave, su colaborador habitual.
La forza del destino es una obra complicada por la abundancia de escenas que surgen de la trama principal, llegando a despistar a algunos espectadores. Aunque Verdi proporcionó detalladas exigencias a su libretista, no dejó de trabajar con el material que éste le entregó.



Tras unos pocos meses de preparación el matrimonio Verdi puso rumbo a San Petersburgo para comenzar los ensayos. Pero ese destino comenzó a querer decidir cuando la soprano protagonista, Emma La Grua enfermó y Verdi decidió suspender el estreno, aplazándolo hasta la temporada siguiente. En noviembre de 1862 se estrenó la ópera con un gran éxito, pese a la disconformidad de algunos artistas rusos que reivindicaban sus raíces musicales frente a los extranjeros. Verdi, a quien condecoró el zar Alejandro II, permaneció un mes más en Rusia, asistiendo a cenas, recepciones y realizando vida social en contra de su costumbre.
Tras el estreno en San Petersburgo Verdi viajó hasta Madrid en enero de 1863 para estrenar en España la ópera, teniendo lugar un encuentro entre el compositor y el autor de la obra teatral, el Duque de Rivas.
La obertura de La forza del destino es una introducción dramática y larga, una interesante pieza de concierto que, como tal, suele interpretarse frecuentemente. El destino está representado por los potentes toques de las trompetas a los que siguen varios temas que vienen a representar los caracteres de los protagonistas de la ópera.

Finalizamos esta reflexión sobre el destino, su fuerza y la capacidad que poseemos de dejarnos llevar o luchar contra él, según las circunstancias con una interpretación de la obertura de La forza del destino dirigida por el mítico Herbert von Karajan con la Berliner Philharmoniker.


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8 sept. 2019

Enamorados de un retrato

El artista es el creador de las cosas bellas 
Oscar Wilde

La pintura ha reflejado a lo largo de la historia lo que nos rodea a partir de imágenes de paisajes, retratos de personajes, relatos históricos o edificios, además de ofrecernos la interpretación que los autores han deseado transmitirnos de sus ideas, reflexiones y opiniones.
Además la pintura ha ido evolucionando con la aparición de nuevas técnicas, la adaptación de los distintos estilos pictóricos a las circunstancias de cada época. Con la invención de la fotografía y en estos últimos años la digital, la pintura ha visto ocupado un espacio que le pertenecía, el de la reproducción lo más fiel posible de la realidad, para extender su desarrollo hacia otros ámbitos ligados a distintas: impresionismo, expresionismo o cubismo por citar algunos. 
En la actualidad, las fotos y los selfies sustituyen de forma abrumadora una de las técnicas más utilizadas en la pintura: el retrato.
El retrato es una técnica con la que el pintor muestra el aspecto de la persona retratada. No sólo el aspecto de su cuerpo en general, su rostro o su posición social, sino de manera fundamental, su carácter. De los tiempos en que sólo aparecían en retratos los reyes y gobernantes, pasando por la aparición de una burguesía que mostraba su poder económico invirtiendo grandes sumas en quedar reflejados, hasta llegar a los de aquellos pintores que plasmaban a sus amigos, personajes interesantes que encontraban o que les servían para representar a otros personajes de carácter mitológico o religiosos.
Pero ante un retrato somos nosotros los que lo interpretamos según nuestros intereses, estado de ánimo o sensibilidad, dándoles un sentido diferente en cada una de las personas que lo admiran.
Incluso se puede dar el caso de que simplemente viendo un cuadro nuestra sensibilidad haga que nos afecte tanto que lleguemos a enamorarnos de la persona retratada.
Lo habitual es el sentimiento inverso. Cuando vemos el retrato de la persona amada más la amamos por su imagen, acercando y uniendo el sentimiento de lo que es actualmente a lo que fue en otro momento importante en nuestra vida.
Te propongo un paseo por diversos textos y músicas en que los protagonistas se sienten enamorados de la imagen que reflejan los retratos que ven. Nos acompañan obras de Oscar Wilde, Puccini y Mozart. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Retrato fotográfico de Oscar Wilde

Si cuando se nace en Dublín y su madre le pone por nombre Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde no es de extrañar que se tenga una personalidad que destaque y llame la atención. Oscar Wilde paseó su brillante inteligencia, su decadente espíritu, su carácter excéntrico y provocativo y su ingenio irreverente y disparatado por la Inglaterra de finales del XIX. Un irlandés exhibicionista llega a tener lo que buscan los ingleses: la originalidad y el individualismo, pero en una sociedad tan puritana como aquella también tiene la condena de no soportar que se destaque en demasía. Y Oscar Wilde destacaba en exceso.
Autor de un gran número de obras de teatro como La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de Lady Windemere o Salomé, que estrenó Sarah Bernard en París mientras permanecía en prisión acusado del delito de homosexualidad, Wilde cultivó otras disciplinas literarias como la dirección de algunas revistas, algunos cuentos y pocas novelas.
The Picture of Dorian Gray (El retrato de Dorian Gray) se publicó por entregas en la revista literaria Lippcontt's Monthly Magazine en 1890 con tanto éxito que los trece capítulos originales acabaron convirtiéndose en veinte. Al año siguiente se publicó en forma de libro con ilustraciones de Charles Ricketts.

Publicación de The picture of Dorian Gray en la revista Lippincott's en junio de 1890

El propio Wilde alteró el argumento original en el que la relación entre Basil y Dorian pasaba a ser más una relación de amistad que la sentimental prevista en principio, evitando problemas con la sociedad.
Esteta, dilettante, un vividor que goza de los placeres, Dorian Gray es un personaje que está enamorado de la belleza. El texto nos muestra el momento en que Basil Hallward finaliza el retrato que ha realizado de Dorian y, en presencia de lord Henry lo admiran, quedando el retratado prendado de su propia belleza. El razonamiento de Dorian será la base en la que Wilde plantee la novela.




La flauta mágica de Mozart admite muchas lecturas e interpretaciones. Desde un cuento que, en muchas ocasiones, se ha considerado infantil y adecuado para los pequeños cuando no lo es, hasta una obra enraizada en el conocimiento y la propaganda de los ritos masónicos, pasando por un singspiel de puro entretenimiento pensado para un público popular.
En ella Mozart se sirve también de un retrato, un pequeño dibujo de bolsillo para hacer que Tamino, el príncipe de un país lejano, se enamore de Pamina, la hija de la Reina de la Noche. En esta ocasión, Tamino recibe el pequeño retrato que desencadena una reflexión que lo lleva a un principio de enamoramiento que finalizará con ambos protagonistas como pareja al final de la obra, después de haber superado una serie de pruebas.



Uno de los tenores que triunfa en estos momentos, el polaco Piotr Beczala interpreta Dies Bildnis ist bezaubernd schön (Este retrato es encantadoramente bello), el aria de Tamino en el Acto I de La flauta mágica de Mozart en una producción que se representó en el Opernhaus Zurich en 2000.



La entrada de Oscar Wilde en prisión acusado del delito de sodomía por una sociedad tan tradicional minó las fuerzas de vivir y la energía del autor que finalizó sus días pocos años después en Francia con apenas cuarenta y seis años.
Pero unos años antes, la publicación del libro fue un éxito que hacía pensar que todo lo que Wilde tocaba convertía en oro. Por un lado, su mala fama comenzó a extenderse entre quienes no lo veían con buenos ojos; por otra parte, afianzó su influencia entre los ingleses. El relato del joven cuyo retrato envejece mientras él permanece por siempre joven -una especie de Fausto esteta, adonis y elegante- encajaba en el relato de los años noventa del XIX. 
Igual que La flauta mágica y otras grandes obras, el libro de Wilde admite varias lecturas que van desde la más inocente a la más perversa. También engloba varias tramas que oscilan entre la más tradicional alrededor de Sibyl Vane, la novia de Dorian, la sobrenatural o mágica y las escenas donde ese mundo decadente con el brillo de las joyas y los vicios ocultos se muestra en todo su esplendor a la par que anima a vivir y gozarlo.

Ilustración de El retrato de Dorian Gray

El autor se representa prácticamente en los tres personajes principales. Por un lado, Basil Hallward el pintor muestra al Wilde artista, enamorado -platónicamente o no- de la belleza, una especie de sacerdote pagano que le rinde culto. Lord Henry Wotton es el Oscar Wilde más mundano, el escritor que se desenvuelve como centro de los salones, con su lenguaje elegante, irónico, con las paradojas y las dobles intenciones prestas en la boca; un personaje que, casi seguro, se retrata a sí mismo como el caballero elegante de sus propias comedias a la par que un buscador de los goces de los bajos fondos. También Dorian tiene algo de él: el joven que se niega a envejecer, en este caso por un pacto, basado en John Cray, un poeta al que admiró y amó el escritor. Ambos en uno son el retrato ideal que Wilde crea del protagonista idealmente perfecto, hermoso y sensual que siempre quiso ser. 
Aún en la mitad de la novela, de la que no vamos a desvelar nada más, Dorian, que hace tiempo realizó el pacto que lo desenvuelve a él en una belleza exterior que nunca cambia, pero cuyos vicios y vilezas se reflejan en el retrato, se acerca a él después de un largo tiempo sin verlo.


No tienen una conclusión tan drástica la visión de los retratos ni la facultad para que nos enamoremos de la persona retratada a primera vista como ocurre con las situaciones anteriores.
En Tosca, Puccini refleja una situación que se desarrolla en un día concreto, el 14 de junio de 1800. El primer acto se desarrolla en la Iglesia de Sant'Andrea della Valle de Roma. Angelotti, un jacobino que huye de la prisión del Castel Sant' Angelo se refugia en la capilla privada que su familia, los Attavanti tiene en la iglesia donde le han dejado unas ropas para que se disfrace y huya. Allí se encuentra con el pintor Mario Cavaradossi a quien le han encargado que pinte una imagen de María Magdalena. Cavaradossi se ha inspirado para el personaje precisamente en la hermana de Angelotti, la marquesa Attavanti  a la que ha visto en ocasiones rezando en la capilla. En un momento determinado el pintor compara los rasgos de la modelo con los de su amada, la famosa cantante Floria Tosca, una ardiente y celosa artista que aparecerá en escena tras esta reflexión

Portada El retrato de Dorian Gray con ilustraciones de Charles Ricketts. La frase corresponde al comienzo del prólogo
El enlace con subtítulos está protagonizado por el inconfundible tenor Luciano Pavarotti que interpreta el aria Recondita armonia, mientras el sacristán realiza un contrapunto con sus comentarios. Pertenece a una representación de Tosca que se llevó a cabo en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1978 bajo la dirección del defenestrado James Levine.


No dejemos de admirar la verdad que encierra cada retrato.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

31 ago. 2019

Ópera en Zapatillas: L'elisir d'amore (El elixir de amor)

La ópera tiene el gran poder de despertar las emociones.
Luciano Pavarotti

En otras ocasiones hemos comentado que la ópera es una obra de arte en la que confluyen diversas artes y que, como todo aquello en lo que interviene la música, es efímera, ya que se construye y desarrolla en un momento determinado.
Pero para apreciar una ópera es conveniente acercarse previamente a ella, saber qué nos quiere decir a nosotros (no sólo a los que la oyeron en el tiempo en que se estrenó) y conocerla. Es el valor de las grabaciones, tanto en discos como en vídeos. Ahora, en estos tiempos, con la ventaja de poder escucharlas desde la red en el momento que deseemos.
En el blog hemos dedicado varias publicaciones al ejercicio de disfrutar desde la comodidad de nuestra casa grabaciones de algunas de las óperas fundamentales en una sección que titulamos #OperaEnZapatillas y en las que, además de información sobre las mismas, algunos momentos destacados, se hace una propuesta para ver una versión concreta de esa ópera que se pueda seguir tanto para quienes lo hacen con frecuencia, como para los que aún no están acostumbrados.
Por la sección nos hemos acercado ya a las siguientes obras en lo que se pretende que sea una publicación en la primera semana de cada dos meses y que puedes ver clicando en los enlaces en verde:
-Ópera en zapatillas: La traviata.
-Ópera en zapatillas: L'opera imaginaire.
-Ópera en zapatillas: Las bodas de Fígaro.
En esta nueva entrega de #OperaEnZapatillas te propongo un acercamiento a una de las óperas más divertidas y populares de todos los tiempos: L'elisir d'amore de Donizetti, una obra con una de las arias más conocidas de la historia de la música, Una furtiva lagrima. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Tras la retirada de Rossini aún joven y en plenas facultades y el precipitado fallecimiento de Bellini, el mundo de la ópera se rindió al tercero de los grandes compositores italianos de la primera parte del siglo XIX: Donizetti.
Gaetano Donizetti nació y murió en Bérgamo relativamente joven, pero con una gran producción en su haber. De familia muy humilde pudo estudiar música gracias a la ayuda de Johann Simon Mayr, un alemán que dirigía la escuela de música de la ciudad además de ser párroco en la iglesia local y que lo apoyó a lo largo de sus estudios. Su formación fue lenta y cuidadosa a partir del conocimiento de los clásicos de Viena y Gluck, la música religiosa, sinfónica y de cámara. Pero el público italiano de la época exigía dedicación casi exclusiva a la ópera y Donizetti se entregó con todas sus fuerzas y energías a ella. Compuso entre sus más de setenta obras para la escena, Zoraida di Granata, Alahor in Granata, Anna Bolena, Ugo conte di Parigi que supuso un verdadero fracaso, L'elisir d'amore, Lucrecia Borgia, Lucia di Lammermoor, Maria Stuarda, Roberto Devereux, La fille du regiment, La favorita, Linda di Chamonix o Don Pasquale (la próxima ópera que podré presenciar en directo).
Su vida personal fue degenerando tras la muerte de sus tres hijos en plena infancia a las que siguió su esposa Virginia. La soledad, junto con una enfermedad contagiada terminó en la locura y su fallecimiento con apenas cincuenta años después de haber viajado y triunfado por toda Italia, Francia y Viena.
De su frenética vida compositiva, su capacidad para alternar obras serias e históricas con otras comedias intrascendentes pero divertidas da cuenta la soprano Laia Falcón en su interesante La ópera. Voz, emoción y personaje, un libro que nos ha acompañado en diversas ocasiones.

La ilustración muestra la caricatura aludida en la que Donizetti escribe con la mano derecha una ópera bufa, mientras con la izquierda compone una ópera seria. Corresponde a una publicación en Le Charicari en 1840.


Caricatura de Donizetti escribiendo a dos manos
La pieza más conocida de esta ópera y una de las más famosas de toda la historia musical es Una furtiva lagrima, el aria de Nemorino del segundo acto de L'elisir d'amore, una romanza para tenor.
El fagot introduce la pieza como solista acompañado del arpa y la cuerda en pizzicato. Poco a poco van entrando instrumentos de viento (clarinete, corno inglés, oboe y flauta) doblando la melodía o haciéndole eco hasta el final. Donizetti quería se propuso hacer en este aria un pequeño ejemplo de música de cámara en plena ópera. 
La interpretación corresponde al tenor Roberto Alagna en un recital del que no tenemos datos sobre quienes lo acompañan. La versión que canta no es que se suele realizar de forma habitual con algunos cambios en la segunda parte y corresponde a una versión alternativa que Donizetti realizó en 1840. En ella, Alagna, en un momento vocal excelente, con una voz bella, brillante y potente nos deja una de sus mejores interpretaciones.





La historia de la creación de esta ópera es curiosa, en unos tiempos en los que componer no tenía el sentido trascendente e histórico que posee en nuestros tiempos. Simplemente se componía para cubrir las expectativas de los teatros y la gran demanda de obras que se exigían. 
Donizetti tenía fama de escribir de forma rápida, tanto que entre 1816 y 1832 había estrenado 33 óperas. El caso es que Lanari, gerente del Teatro della Cannobiana de Milán, una ciudad en la que aún no había triunfado el compositor, se encontró con que le había fallado una obra que tenía apalabrada con un compositor y dos semanas antes de comenzar la temporada de primavera de 1832 se dirigió desesperado al compositor para suplicarle que le proporcionara una nueva ópera. Donizetti aceptó el desafío con la condición de que Felice Romani, con quien había colaborado en Anna Bolena, debería ser el libretista.


Ensayo de L'elisir d'amore con los cantantes dirigidos por Donizetti

El barítono francés Henry-Bernard Dabadie formaba parte del elenco della Cannobiana y sugirió una adaptación de Le filtre (El filtro) de Auber que él mismo había estrenado en París el año anterior, y que se basaba en otra anterior, Il filtro de Malaperta. Donizetti se negó a arreglar esta ópera ante la propuesta del barítono y Lanari. "¿Está usted bromeando?" -les dijo- "No es mi costumbre remendar mis obras ni las de nadie, pero aguarde y verá si tengo o no el coraje de crear una ópera completamente nueva en quince días. Le doy mi palabra con la ayuda de Romani."
Así, Donizetti se encontró con dos semanas para hacer una obra nueva, el compromiso de Romani de entregarle un libreto en siete días y un elenco ya cerrado al que debería adaptar la ópera. En la publicación que el Teatro Real de Madrid editó para las representaciones de L'elisir d'amore de la temporada 2005/2006 recogemos un texto de Gonzalo Badenes que nos lo especifica.



En L'elisir d'amore, Donizetti utiliza los cuatro personajes que representaría el elenco establecido, y en el que el propio Dabadie interpretaría al sargento Belcore, de la misma manera que hizo en el estreno de Le filtre con Jolicoeur (el mismo nombre en fráncés). Lo interpreta un barítono lírico con ironía y una insoportable petulancia que canta con escalas y florituras recargadas y propias de otros tiempos. Es un personaje que podíamos considerar de relleno y que sirve para dar pie a las idas y venidas que marcan en la historia la relación entre Nemorino y Adina.
La aparición en escena no puede reflejar mejor al personaje. Llega al pueblo como jefe de una guarnición cantando Come Paride vezzoso (Como el seductor Paris) y haciéndose creer un gran seductor. 
La interpretación corresponde a Joan Pons que cree seducir a una Adina interpretada por Kathleen Battle en presencia del Nemorino Luciano Pavarotti en una producción de 1991 del Metropolitan Opera House de Nueva York bajo la dirección de James Levine.



Los protagonistas son Adina y Nemorino. Él está interpretado por un tenor preferentemente lírico, aunque es un personaje deseado por todo tipo de tenores. Es un pueblerino simple, algo tontorrón y excesivamente crédulo, tanto que a veces podemos pensar cómo Adina acaba enamorándose de él. Pero Donizetti logra que le tengamos una simpatía especial desde que comienza la obra y culmina nuestra admiración con la genial Una furtiva lagrima.

Adina es una de las heroínas donizettianas interpretada por una soprano lírica o ligera con algo de coloratura. Es una campesina espabilada, lista, un punto maliciosa y emotiva que va pasando poco a poco desde la ignorancia y desprecio a Nemorino a darle celos y acabar, como no podría ser en un melodramma giocoso, enamorados ambos.
El otro personaje que falta para el cuarteto protagonista, además del sargento Belcore, es Dulcamara, un charlatán de pueblo, simpático embaucador, en el fondo un desgraciado que sólo puede ir de pueblo en pueblo vendiendo sus milagrosos brebajes a unos campesinos inocentes que lo recuerdan de una y otra venida. Está interpretado por un bajo bufo y tiene un papel del tipo deus ex machina que se relaciona con todos los personajes, interviene en sus voluntades y en los cambios de la historia y acaba, incluso de consejero sentimental de Adina. Es un personaje que debe ser interpretado con ironía y gracia, con desparpajo y un tono burlón.
Seguimos acompañados del texto de Gonzalo Badenes que nos recuerda, en palabras de la que fuera esposa de Romani, la composición de uno de los dúos de la ópera.



El primero de los dúos entre Adina y Nemorino es este que corresponde a la tercera escena del primer acto. Después de que Belcore se ha insinuado a Adina, Nemorino intenta llamar su atención y conquistarla sin ningún éxito y un desprecio poco amable de la campesina.
El enlace está interpretado por el tenor mexicano Rolando Villazón y la soprano navarra María Bayo en una producción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona de 2005 con la dirección musical de Daniele Callegari.






Hay momentos que se vuelven inolvidables en L'elisir d'amore, una obra ideal para los que quieren iniciarse en el mundo de la ópera. La llegada del embaucador Dulcamara con la retórica de vendedor ambulante y la retahíla de beneficios de sus pócimas curalotodo que se han vivido por los pueblos y ciudades de nuestra geografía hasta mediados del siglo pasado. El papel del engreído sargento Belcore y su convencimiento de que es irresistible a todas las mujeres, circunstancia que aprovecha Adina para darle celos a Nemorino concertando su boda con el militar. El momento en que el inocente campesino convence a Dulcamara de que le venda un elixir como el de Tristán e Isolda en el que este nunca había pensado, vendiéndole una simple botella de vino.
Aún nos recuerda Gonzalo Badenes a partir de la memoria de Emilia Branca dos momentos de la ópera.

Que Una furtiva lagrima haya tenido el éxito tan contundente y que sea la pieza más esperada de la ópera, siendo un aria tan seria en medio de una obra cómica es mérito indiscutible de Donizetti al conseguir que sus contrastes y paradojas sean aceptados tan bien por todos los públicos desde que se estrenó la obra.
El otro de los casos citados, Io son rico, tu sei bella se interpreta como un dúo que acaba de escribir Dulcamara y le ofrece la letra a Adina para que lo cante con él. Es una poesía que en estos tiempos sería casi impensable que se escribiera para una obra en la que un viejo senador Tridenti (Tres Dientes) no deja de insinuarse a una bella gondolera pidiendo que deje el amor de su novio por su dinero.
La interpretación de esta Barcarola a due voci (Barcarola a dos voces) corre a cargo de Enzo Capuano como Dulcamara y el senador y Erika Miklósa como Adina y la gondolera con la dirección de Marco Balderi y se grabó en el Müvészetek Palotája de Budapest en 2010.




De todas las versiones que hay en la red, te propongo ver una que se grabó en Viena en 2005 con un éxito abrumador.
Según las indicaciones originales de Donizetti, la obra se desarrolla en una aldea del País Vasco, aunque se suele ambientar en cualquier entorno rural u otro cualquiera.
El vídeo está subtitulado en castellano y comento algunos detalles de la producción.
El elenco es uno de los mejores que se podía utilizar en aquel momento. 
El rol de Adina está representado por Anna Netrebko en un momento excelente, cuando su voz aún tenía el brillo de soprano ligera. 
Nemorino lo interpreta Rolando Villazón, también en uno de sus mejores momentos vocales, antes de las complicaciones canoras que lo sacaron de los escenarios por un tiempo. Hay un sutil homenaje en su papel a su paisano Cantinflas que se deja traslucir a lo largo de la obra, pero de manera especial en la escena en que prueba el milagroso elixir.
Belcore lo encarna uno de los más expertos barítonos, Leo Nucci, que borda el personaje con la dosis de petulancia y manierismo que necesita. 
Dulcamara es Ildebrando d'Arcangelo, un barítono italiano que comenzaba a despuntar y también aporta el matiz de embaucador resabiado, pero que se deja sorprender por la inocencia de Nemorino, aportando las nuevas propiedades de sus medicinas a su repertorio.
La dirección musical corre a cargo de Alfred Eschwé.
Atención especial merecen las entradas en escena de estos dos últimos personajes (Come Paride vezzoso y Udite, udite, o rustici), la narración de Adina de la historia de Tristán e Isolda (Della crudele Isotta il bel Tristano ardea), el dúo que hemos enlazado antes (Una parola, o Adina).
El segundo acto comienza con la boda entre Belcore y Adina a la espera del consabido notario y en cuyo banquete se interpreta la barcarolla Io son rico e tu sei bella, mientras en la mitad del acto se canta el aria Una furtiva lagrima. Como acontecimiento excepcional, Villazón realiza un bis, algo que dejó de hacerse en los teatros durante muchos años. Es interesante ver la emoción que se deja traslucir en el intérprete entre los aplausos de un público entregado antes de volver a cantar el aria.



Caricatura realizada por el propio Donizetti
Es posible que a estas alturas estés ya cansado o cansada y no sea el momento de abusar de tu paciencia para continuar leyendo y escuchando sobre una obra tan genial como esta. Es posible que desees regresar en otro momento a seguir la obra completa y para ello es conveniente recordar unos consejos:

-Elige el momento en que tengas tiempo suficiente para verla entera o, al menos en dos partes, una para cada acto.

-Antes de cada acto, lee y conoce su argumento. En el siguiente enlace que a la página Operamanía puedes seguir el argumento de la obra con las piezas más señaladas de la misma: Operamanía: L'elisir d'amore.

-Sigue los subtítulos en nuestro idioma y aíslate del mundo por un rato.

-Si tienes la opción utiliza una pantalla grande. Recuerda que al estar los enlaces en YouTube, puedes verlos tanto en un ordenador como en una SmartTV.

Esta ópera es una excelente ocasión para deleitarse con de un argumento simpático y una música realmente encantadora. Busca el momento adecuado para disfrutarla. 


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Bibliografía consultada:
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo.