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18 jun. 2015

¡Viva la Zarzuela!

¿Por qué tenemos dos finales de año? 
Entre las paradojas con las que nos hemos acostumbrado a vivir figura la de cerrar dos veces el año. Por un lado tenemos el habitual del calendario que finaliza en diciembre. El otro es el final de los ciclos laborales, marcado por la parada que la llegada del verano y su consiguiente aumento de temperaturas marca en nuestra actividad. Se acaban los cursos escolares, las actividades culturales y ligas deportivas, las judiciales... Todo para tener un nuevo comienzo en septiembre, tres meses antes del fin de año.
El final de esta temporada tiene en La Palma del Condado una cita con la música con el concierto ¡Viva la zarzuela! con un más que interesante repertorio y la presencia de músicos y cantantes onubenses como se refleja en el cartel, dirigidos todos por Jesús Becerra.



Para el texto literario de esta semana, traigo a la memoria este poema oído hace ya bastante tiempo en algún programa de televisión, del que no recordaba más que algún verso. Tras un tiempo de búsqueda por distintos medios fue en la red donde lo encontré.
Se trata de El borracho y el eco, una pieza del escritor Francisco Añón. La primera idea que tengo de esta obra me hacía pensar que se trataba de un poema de nuestro Siglo de Oro pero, aunque su tema y su forma me lo parecieron no es así, su autor publicó la mayoría de su obra en la mitad del siglo XIX.

  

Volvemos al tema de las zarzuelas tras las entradas que les dedicamos en semanas anteriores: 
De las campanas a la verbena
De la J a la Z de zarzuela y
De Calderón a Chueca.

El gusto por lo popular en la zarzuela se deja notar en La tempranica, una obra de Gerónimo Giménez que se estrenó a finales del mismo siglo XIX. En su argumento se mezclan los personajes como la protagonista, María una gitana conocida como La Tempranica, su hermano Gabrié, Don Luis y un inglés, James, que pone la nota simpática en la mezcla que hace de su idioma con el español, amante de oír canciones típicas.
Hoy te propongo oír dos piezas. La primera es la conocida La tarántula é un bicho mu malo, interpretada por Gabrié. La versión añeja pero interesante, con una de las grandes cantantes de la lírica española, Teresa Berganza y la Orchestra Chamber de Laussane con el acompañamiento de Lucero Tena con sus habituales castañuelas, dirigidos todos por Lorenzo Ramos.


La segunda versión presenta sólo el audio del coro de gitanos A trabajar con faitigas con el coro de la Comunidad de Madrid, dirigido por Víctor Pablo Pérez. Comienza con una introducción de tipo sinfónico, la entrada del coro e intervenciones de algunos de los personajes citados. Algunas de cuyas melodías podemos reconocerlas por haberlas oído antes, aunque no sepamos que pertenecen a esta obra.



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12 jun. 2015

De Kant a Tosca. La expresión de los opuestos

Lo sublime emociona, lo bello encanta. En esta ocasión te propongo un acercamiento a las ideas de lo sublime con reflexiones de Inmanuel Kant, con un personaje duro y despiadado como el barón Scarpia de Tosca marcando un contraste entre sus reflexiones y acciones.



El alemán Immanuel Kant es posiblemente el filósofo más influyente en la metafísica moderna. En La crítica de la razón pura reflexiona sobre el conocimiento, con el fin de hacer una crítica de la razón para comprobar la posibilidad de que la metafísica ayude a conocer de manera científica a Dios, el Mundo y el Yo. Para él, el conocimiento científico es necesario, universal y progresivo.
En esta entrada, traigo un texto suyo sobre lo sublime.






Esta reflexión con lo sublime contrasta con la música que lo acompaña. Tosca es posiblemente la más dramática ópera de Giaccomo Puccini, la obra donde con más crueldad la realidad aplasta las ilusiones, y donde se mezclan en mayor grado los deseos con los engaños y la traición. 
Aunque las piezas más reconocidas de esta ópera son Visi D'arte, el aria de Tosca en el segundo acto, la desesperada E lucevan le estelle o Recondita armonia, la primera romanza de la obra, ambas interpretadas por Cavaradossi, en esta entrada vamos a fijarnos en otra pieza.



El primer acto finaliza con un efectivo e impresionante Te Deum. Puccini utiliza una antigua composición suya que hace cantar a la multitud en una procesión en el interior de la iglesia. Es efectista el contraste entre este canto religioso y los deseos incontenibles del barón Scarpia, enamorado de Floria Tosca, que canta, casi declama, en el momento culminante del Te Deum, la expresión Tosca, mi fai dimenticare Iddio! (¡Tosca, haces que me olvide de Dios!).



Ruggero Rimondi, a quien tuve la suerte de escuchar por primera vez hace unos años en unos inolvidables Cuentos de Hoffmann en el Teatro Maestranza de Sevilla, sabe recrear con una crudeza impresionante el duro papel de uno de los más crueles personajes de la ópera, el barón Scarpia, jefe de la policía romana.
Autógrafo de Ruggero Raimondi
El enlace pertenece a una representación de Tosca en el festival Arena de Verona de 2006 con la dirección de Daniel Oren.


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