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31 mar. 2017

Esas palabras mágicas

¿Recuerdas tus primeros libros, esos que te hicieron desear leer, que te transportaron hacia un mundo distinto del tuyo? ¿Recuerdas esos personajes que te hicieron vivir otra vida, conocer otras costumbres, transitar otros paisajes, vivir intensas aventuras o, simplemente, desear degustar comidas de otras culturas?
Y con la música, ¿recuerdas cuándo comenzaste a sentir veneración por la música que te apasiona? ¿Cómo han ido evolucionando tus gustos hasta ahora?
Cuando estas aficiones van ganando espacio en nuestras vidas vamos avanzando en nuestra educación sentimental, evolucionando, ganamos en sutileza y ductilidad; en definitiva, nuestra vida se hace más rica e interesante.


Desde 1967, el día 2 de abril se celebra el Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil coincidiendo con la fecha del nacimiento de Hans Christian Andersen.  En esta entrada del blog te traigo unas reflexiones sobre las obras que nos inician en el mundo de los libros y de la música de la mano de dos escritores, varias producciones escénicas y uno de los mayores compositores de la historia.
Los que nos consideramos lectores, disfrutamos de la música o de cualquiera de las demás artes de forma habitual hemos tenido, cada uno a nuestra manera, una iniciación en las mismas. A unos nos vino en edad más temprana, a otros fue una revelación más tardía. Hubo quien se inició por imitación de lo que veía hacer en la familia, los padres o algunos parientes que le inocularon irremisiblemente ese bendito veneno. En otros casos fue por contradicción, por pura rebeldía hacia un entorno donde no eran prácticas habituales o una iniciación espontánea, simplemente porque hubo algo que nos llenó completamente por dentro. Cada uno tenemos una historia personal.
Tenemos la responsabilidad de transmitir a las nuevas generaciones, cada uno desde su posición social, el gusto por la cultura, el poder aumentar la capacidad de reflexión y empatía o la apertura de la mente a otros mundos y otras realidades distintos de los que conocemos. 
En esta entrada te traigo 


  
Ana María Machado es una escritora brasileña especializada en literatura infantil y juvenil. Mujer inquieta y emprendedora, abrió Malasartes, la primera librería infantil de su país, después de haber estudiado pintura y literatura en Río de Janeiro, Nueva York y París.
Entre sus publicaciones destacan Historia medio al revés, donde concede al lector el derecho a encontrar sus respuestas en la construcción de su propia vida reestructurando los cuentos de hadas tradicionales; Del tamaño justo o El pequeño Pedro y su buey volador que sitúan al joven lector donde su imaginación le permite escapar de los comportamientos esperados. En Un montón de unicornios trata la ecología desde el punto de vista de la toma de conciencia. Entre todos sus libros ha llegado a vender más de cuatro millones de ejemplares y en 2000 recibió el prestigioso Premio Hans Christian Andersen por su labor.



Su obra Buenas palabras, malas palabras recoge una serie de conferencias que Ana María Machado ha dado en distintos lugares. En este extracto nos acerca a la verdadera función de los libros, a su capacidad de hacernos volar.
Son esas mágicas palabras.




E. M. Forster es el nombre con que Edward Morgan Forster es conocido en el mundo literario y periodístico. Sus novelas son como cuadros impresionistas donde los personajes principales están ricamente dibujados y trazan una historia de la Inglaterra del XIX y XX. Algunas de sus obras han sido llevadas al cine como Pasaje a la India, en la que se posiciona contra el imperialismo de su país, o la deliciosa Una habitación con vistas. A la televisión se llevó en forma de serie Regreso a Howard Ends, una exitosa producción fiel a la novela original.
Aspectos de la novela es una reflexión sobre el género novelístico, sus características, sus géneros e intentos de clasificación. El texto que nos acompaña pretende acercarnos a la reflexión sobre qué libro nos gustó, por qué, qué llegó a hacernos para conseguir que nos llegara tan dentro de nosotros. ¿Cuál pondrías tú en su lugar?


¿Cómo hacer para que quienes no conocen la llamada música clásica o la ópera las conozcan? 
También en música y ópera se está comenzando a trabajar con público joven que no se han acercado a ellas. Hoy en día, los grandes teatros de ópera y conciertos están buscando y produciendo espectáculos que atraigan a los más jóvenes y así renovar al público que acude. 
En nuestro país es pionero el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Desde hace varios años tiene un apartado específico, El Petit Liceu (El pequeño Liceu) en el que se representan óperas para escolares, generalmente de producción propia que son llevadas a distintos escenarios. También ocurre con el Teatro Real de Madrid con sus Funciones familiares. El Teatro Maestranza de Sevilla tiene todas las temporadas un ciclo llamado Ópera para escolares y familias en el que se representan adaptaciones para el público joven, algunas de ellas producidas por El Liceu. Espectáculos como La pequeña flauta mágica, Guillermo Tell, El superbarbero de Sevilla o Allegro Vivace son algunos de los espectáculos producidos y presentados para el público joven. 



Estas producciones constan de una presentación a la que se invita a representantes de los centros que van a asistir y unas guías de audición con actividades preparadas para ser desarrolladas previamente por los alumnos en los centros. Finalmente se representan unos espectáculos coloridos, con extractos rigurosos de las obras, participativos y llenos de vida que llegan a acercar a los espectadores a un mundo en el que no pensaban entrar.


Otra interesante experiencia, nacida desde los propios centros educativos es el Proyecto Lóva (La Ópera, Vehículo de Aprendizaje) que puedes seguir en este enlace y en el que también colabora el Teatro Real de Madrid. Se trata de un interesante proyecto en el que durante un curso escolar se forma en una clase una compañía de ópera en la que todos los alumnos tienen sus participación en todos los sectores: escriben el libreto, componen la música, diseñan la escenografía y el vestuario, realizan las campañas publicitarias y de prensa y todo cuanto se necesita para montar una obra de este tipo.


Con tan sólo 12 años, Wolfgang Amadeus Mozart compone una ópera tras recibir un encargo y un libreto del médico vienés Franz Anton Mesmer. Mozart adaptó el texto y compuso una obra deliciose, muy de los intereses de su edad. 
La pastora Batiana piensa que ha perdido el amor de "su mejor amigo" Bastián y recurre al mago Colás para volver a enamorarlo con sus poderes mágicos. Colás le recomienda que actúe con frialdad hacia Bastián, que fija amar a otro y así volverá Bastián. Éste se asombra y pide también ayuda al mago. Finalmente, ambos deciden que no merece la pena seguir el juego y deciden reconciliarse.
Termina esta entrada con el momento en que Bastián pide a Colás que, con sus hechizos, pueda recordar a Bastiana. Éste pronuncia un disparatado conjuro mágico. Las palabras de Colás bien pueden recordarnos al texto de Ana María Machado.

Esas palabras mágicas.





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24 mar. 2017

Si. Coge la rosa, deja la espina

Hay obras que no sólo recrean un mundo, una situación, un sentimiento o un personaje, sino tienen un sentido didáctico, que buscan dirigirlo a quienes las disfrutan con consejos, ideas o indicaciones. Entre estas creaciones podemos situar las fábulas, obras como la Divina Comedia, las imágenes de cuadros y esculturas del barroco o escritos de autores de la Ilustración y la Enciclopedia francesa.
Dos creadores que no nacieron en Inglaterra, pero son considerados exponentes de la cultura inglesa, nos acompañan en esta entrada del blog. El escritor Rudyard Kipling, nacido en la India que nos acerca uno de sus poemas y el compositor de origen alemán Händel con una de pieza perteneciente a una de sus primeras obras.


Nacido en Bombay a finales de 1865 durante la etapa del imperialismo inglés, Joseph Rudyard Kipling fue el primer premio Nobel de literatura inglés, el más joven que lo consiguió hasta entonces, ya que al recibirlo contaba con cuarenta y dos años de edad. Además, rechazó otros galardones como el Poet Laureat (Poeta laureado), la Orden del Mérito del Reino Unido o el título de Sir como Caballero de la Orden del Imperio Británico, éste último rehusado en tres ocasiones.



Reconocido como autor de novelas, poesía, relatos e incluso cuentos infantiles, su vida transcurrió en su India natal hasta que con seis años sus padres lo enviaron a estudiar a Inglaterra. Su estancia en Southsea fue una experiencia traumática que narró en La oveja negra. A su regreso a la India pasó a colaborar para un periódico de Lahore como editor y escritor de relatos, fue haciéndose un nombre como narrador de la vida de los ingleses en la India y su identificación con la tierra y las costumbres del país. Deambuló por el este de Asia, Australia, Sudáfrica y Estados Unidos donde se casó y se instaló por unos años. Allí comenzó a gestar uno de los libros que más fama le han dado, The Jungle book (El libro de la selva o de las tierras vírgenes), tantas veces llevado con mayor o menor fidelidad al cine. 
Escritor enormemente famoso en vida, su producción se centra en torno al patriotismo, el deber de los británicos y el destino de Inglaterra como un gran imperio, lo que hizo que tras la I Gran Guerra su reputación como escritor se viera perjudicada y comenzara a decaer su influencia.



En 1909 Kipling publica Rewards and Fairies (Duendes y hadas) que incluye su poema más conocido If (Si). Inspirado, según se cuenta, en el carácter de varios amigos, está escrito en tono paterno y dirigido a su hijo John. El drama de Kipling, que alertó al rey George V de la proximidad de una guerra entre las grandes naciones, le llega cuando John se alista en el ejército en la Gran Guerra y muere a los 18 años en la primera batalla en la que participa. 
De todas formas, hay algunas obras suyas que han pasado el filtro de los años, son reconocibles y han sido llevadas a la gran pantalla como la citada The Jungle Book y su continuación The second Jungle BookKim de la IndiaCapitanes intrépidos o El hombre que pudo reinar y otros cuentos.

De este poema se han realizado algunas grabaciones que caminan por la red, especialmente Youtube. Enlazo con una de ellas con la voz de Tomás Galindo en su canal de esta red social.


Un músico alemán como
Georg Friedrich Händel, nacido en Halle, localidad cercana a Leipzig terminó convertido en uno de los más grandes músicos del barroco... de Inglaterra. Hijo del cirujano de cámara del Duque de Sajonia-Weissenfels, aprendió a tocar a escondidas en la buhardilla de su casa, ya que, según su familia, le correspondía estudiar derecho. Una visita del Duque en la que interpretó el órgano durante una celebración hizo que éste se fijara en sus cualidades y convenciera al padre para que tomara clases. 
No sólo practicó este instrumento, sino que también aprendió a tocar el violín y el clavicémbalo, además de copiar innumerables partituras de autores alemanes e italianos. Durante toda su vida practicó este hábito de recurrir a distintos estilos, adueñarse de pensamientos musicales tanto propios como ajenos, reutilizarlos, hacerlos totalmente suyos y darles una nueva vida.
En otra ocasión trataré el tema de la reutilización de materiales propios en autores como Händel.
Buscando desarrollar sus facultades viajó y trabajó en Hamburgo, Florencia, Roma, Venecia o Nápoles donde conoció la naciente ópera y a los grandes compositores de la época: Scarlatti, Caldara, Vivalvi o Albinoni. Varios años después volvió a Alemania como maestro de capilla del Elector de Hannover para viajar a Londres en 1712, donde se quedaría hasta el final de su vida, reclamado por el rey George I (el conocido elector de Hannover) y llegándose a convertir en ciudadano británico. 
El rey George I calmó sus ansias viajeras, le fijó un elevado sueldo anual de 600 libras, acordó que surtiera al King's Theatre de óperas italianas, llegando a componer 14 en nueve años. 
La producción de Händel abarca cuarenta óperas, una treintena de oratorios y un elevado número de composiciones instrumentales que pasan de las 600 obras, un número superado por pocos compositores como Telemann o Bach
Händel no es un compositor que lleve innovaciones al mundo musical, pero supo llevar a su máximo esplendor la música del Barroco con aportaciones inspiradas en los estilos de otros compositores. Oratorios como Alexander's Feast, Israel en Egipto, Moisés, Judas Maccabaeus o el celebérrimo Messiah (El Mesías), óperas como Almira, Rinaldo o Giulio Cesare y obras instrumentales como la Música acuática o Música para los Reales Fuegos Artificiales han puesto a su autor en el lugar que le corresponden dentro de la historia de la música.
Su primer oratorio, compuesto en su estancia en Italia es Il trionfo del tempo e del disinganno (El triunfo del tiempo y del desengaño) con textos de Benedetto Pamphili. Aunque con apariencia de ópera, se trata de una serie de recitativos, dúos y arias encadenadas entre sí por cuatro personificaciones alegóricas: Bellezza, Piacere, Tempo y Disinganno (Belleza, Placer, Tiempo y Desengaño). El texto es una alegoría sobre la brevedad de la belleza y los placeres mundanos, en la que se desarrolla una discusión entre la Juventud (la Belleza) que comienza junto a Placer y que poco a poco Tiempo y Desengaño la van acercando a la verdad. 



La obra tiene hasta tres versiones. La primera se estrenó en 1707 en Roma bajo la dirección musical de Arcangello Corelli. La última revisión con Händel ya ciego treinta años después, que hacen que éste sea el primer y el último oratorio del compositor.
De toda la obra, la pieza que más reconocimiento tiene es el aria que canta Piacere, Lascia la spina, escrita en tempo de Largo, el más lento de los que se escribe, que recoge entre 40 y 60 pulsaciones por minuto.


Fuente: www.kareol.es


Lascia la Spina está interpretada por la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli, una de las grandes divas de nuestros días, incansable especialista e investigadora de la música barroca y belcantista, en una versión interpretada en 1998 en el Teatro Olímpico de Vicenza


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17 mar. 2017

Caro nome. Nombre querido

El amor, el momento en el que surge, es una experiencia única y nueva en cada persona, como si en cada cual surgiera por primera vez en el universo.
Cuando el amor es el dolor de vivir lejos del ser amado, cuando es una primera experiencia en la juventud, ha sido objeto de la mirada y el interés de un gran número de artistas. Desde la pintura a la novela, de la escultura a la música, desde la poesía a la ópera, muchas son las obras en las que sus autores han descrito, recreado, analizado o narrado las sensaciones, desvelos, preocupaciones y placeres que la nueva experiencia del amor produce en la vida de los azorados amantes.

El nombre de la persona amada y otras señales del amor son el nexo que une esta entrada del blog. Nos acompañan dos autores como Ibn Hazm de Córdoba con su libro El collar de la paloma y Verdi con una de las arias más conocidas de Rigoletto, que da título a este post, una pieza tarareada en múltiples ocasiones.
Escena de Rigoletto con Nino Machaidze

Pese a que no se conocen muchos datos de su infancia, todo parece indicar que Ibn Hazm de Córdoba (Abu Muhammad 'Ali Ibn Ahmad inb Sa'id inb Hazmaunque nacido en ésta ciudad, proviene de una modesta familia de tierras onubenses, de un poblado o cortijo Mont Lisam (Montíjar, Montija o Casa Montija). De posible origen cristiano recién converso al Islam, su padre se asentó en la floreciente Córdoba del Califato en pleno auge de Almanzor, llegando a ser un distinguido funcionario de la corte. 
Su vida transcurrió en uno de los periodos más trágicos de España musulmana, en plena crisis del Islam andaluz, con la disolución del Califato y los primeros reinos de Taifas. Lector empedernido, sus conocimientos se centraron en el conocimiento de la literatura arábiga para terminar escribiendo. Tras la crisis del Califato anduvo por Almería, fue preso, recaló en Játiva, regresó a Córdoba como visir de uno de los Adb al-Rahmàn durante mes y medio antes de volver a prisión. Al salir, desengañado, se dedicó a la ciencia jurídico-teológica con su inconformismo, la originalidad de su pensamiento y su opinión incómoda para los poderosos de los que se ganó su enemistad, pasando con disputas continuas por Córdoba, Almería, Talavera, Sevilla o Mallorca.
Estatua de Ibn Hazm en Córdoba


De su obra literaria se distinguen dos épocas: una hasta los treinta años y otra hasta su muerte, de nuevo en las tierras familiares onubenses. La continua dicotomía entre exquisitez y rudeza, sentimientos delicados y feroces, nobleza y villanía hacen aún más entrañable la figura de Inb Hazm.
Entre sus obras destacan Fisal (sobre la tolerancia), Historia crítica de las ideas Religiosas, Diferentes sectas y religiones o Epístola Apologética de al-Ándalus y sus sabios. Su obra más conocida es Tawq al-hamàmabb (El collar de la paloma) compuesta antes de los treinta años y que ha llegado a nuestros días a partir de una descuidada copia. Se trata de un tratado filosófico sobre el amor, en el que Ibn Hazm analiza, describe e indaga con un lenguaje que mezcla la prosa y con la poesía, buscando la esencia del amor en las distintas civilizaciones y sociedades.



El collar de la paloma, dividido en 30 capítulos, desmenuza de forma pormenorizada las características de las manifestaciones del amor. El título de la obra no tiene relación ni referencias con las palomas. Más bien se trata de una forma exquisita de nombrar el libro con la comparación del cuello del ave, con su gran cantidad de tonos, diversos como los matices que se encuentran en el amor.
Un extracto del II Capítulo nos acerca a las señales por las que un observador puede conocer el amor en los amantes.



Cuando Giuseppe Verdi preparaba Rigoletto hubo de enfrentarse a múltiples inconvenientes: Se basaba en el drama Le roi s'aumuse (El rey se divierte) de Victor Hugo, una obra prohibida porque criticaba el absolutismo encarnado en el rey francés Francisco I. El tema era escandaloso al narrar las aventuras eróticas del monarca y la tiranía con que trataba a aquellos a quienes ofendía. En la obra aparecían raptos, violaciones, mujeres que seducían a incautos y asesinos a sueldo. Por si fuera poco, Triboulet, el protagonista de la obra iba a ser un desgraciado bufón jorobado y los censores se resistían a que un ser deforme y feo fuera el centro de una ópera seria.
Tras varias negociaciones entre representantes de Verdi y los censores se llegó a un acuerdo: el protagonista podría ser un bufón jorobado. la obra no se llamaría La maledizione (La maldición), sino Rigoletto, nuevo nombre del bufón; el rey seguiría siendo un déspota libertino, pero rebajado al título de Duque de Mantua. El estreno se llevó a cabo en el Teatro La Fenice de Venecia, ya que algunos escenarios de distintas ciudades, bajo otras autoridades no la admitían.
El argumento, a grandes rasgos, es el siguiente. El Duque de Mantua gobierna despóticamente mientras seduce y deshonra a cuantas mujeres desea, matando a sus padres y esposos sin piedad. Rigoletto, su bufón y cómplice, se burla despiadadamente de las víctimas, pero intenta separar su vida en la corte de su vida privada. Tiene una bella hija, Gilda, educada en secreto con la que es paciente y cariñoso. Pero, sin saberlo, se hace cómplice de su rapto y, finalmente incluso culpable de su muerte. Rigoletto recuerda que cuando se burló del conde Monterone, éste lo maldijo.
En Radio Clásica de Radio Nacional de España, dentro del programa En otros lugares se dedicó un capítulo a una recreación particular de Rigoletto. Si dispones de una hora puedes recrearte en el enlace: En otros lugares, Rigoletto


La dureza del argumento tiene su contraste con la figura de Gilda, la hija de Rigoletto, un personaje en el que Verdi dibuja la inocencia y el amor juvenil.
La escena que traigo a esta entrada es una de las pocas arias de la obra, en la que predominan más los dúos. Gilda recibe la visita de su padre, pero le oculta que desde hace unos meses se ve a escondidas con un joven de quien está enamorada. No es otro que el Duque que se hace pasar por el estudiante Gualtier Maldé para seducirla.
Gilda, que ha vivido aislada del mundo, joven y enamorada, repite el nombre de su amado cuando se queda sola. El aria Caro nome no tiene la fama de otros fragmentos de esta obra como La donna è mobile, pero tiene la belleza del canto de una joven enamorada que piensa en su primer amor y se recrea en cada una de sus frases.
Mientras, los cortesanos planean su secuestro pensando que es la amante de Rigoletto.


Fuente: kareol.es



El enlace muestra una interpretación de la soprano georgiana Nino Machaidze con subtítulos en italiano y castellano.


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10 mar. 2017

Mujeres épicas

Cada año, el 8 de marzo, el Día internacional de la mujer, nos recuerda, insistente, que no vivimos en un mundo igualitario. Que detrás de las leyes, normas, costumbres y usos de nuestra sociedad hay personas que tienen unos derechos que no se cumplen.
Es cierto que vivimos en una sociedad poliédrica, con muchas facetas y caras; que en algunas de éstas, sí hay una cierta igualdad en cuando a oportunidades, posibilidades de acceso y trato similar. Pero en modo alguno se ha generalizado. Aún hay mucha diferencia que se proyecta en la sociedad, con estereotipos en la publicidad e imágenes denigrantes o en el mismo reparto de cargas y tareas domésticas. En casos tremendos que no debería existir y debemos rebelarnos ante ellos, nos topamos con el acoso, la violencia sexista o las muertes de mujeres a cargo de quienes deberían haber sido sus compañeros por la vida.
El mundo en que vivimos nunca estará completo si no permitimos que la mitad de sus habitantes pueda tener acceso a los mismos derechos y oportunidades, a aportar sus ideas, su pasión, sus puntos de vista y sus opiniones acerca de cuanto sus miradas alcanzan a ver más allá de nuestros ojos para mejorar nuestra sociedad.
Antes de que existiera el feminismo como movimiento que reivindica la igualdad efectiva de derechos, muchas mujeres vieron cómo sus anhelos, sus deseos y sueños se encontraban con el muro de la intolerancia en un mundo donde eran impensables sus proyectos. Fueron mujeres épicas que, con su esfuerzo y su talento llegaron a abrir un hueco y dejaron su nombre en la historia a costa de renuncias, la incomprensión de muchos y una lucha mucho más intensa y a contra corriente que si hubieran sido hombres. En esta entrada traigo a dos de estas mujeres pioneras que abrieron un hueco al mundo de las pasiones y los afectos: la escritora Charlotte Brontë y la compositora Barbara Strozzi.



En ocasiones hay poca distancia entre un autor y sus personajes, entre lo que se escribe y quien lo escribe. Hay escritores a quienes los temas que abordan, las circunstancias de sus personajes y los lugares y ambientes de sus obras vienen determinados por sus propias vidas, sus pensamientos, su filosofía existencial y su cultura y educación.




Cuando Charlotte Brontë quiso comenzar a publicar presentó algunos escritos al poeta Robert Southey quien le respondió: "La literatura no es asunto de mujeres y no debería serlo nunca".
Hijas de un pastor anglicano, las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne forman uno de los más curiosos grupos familiares relacionados con la literatura. Aunque publicaron con el nombre ficticio de hermanos Bell, Charlotte ha pasado a la historia por ser la autora de Jane Eyre, Anne por Agnes Grey y Emily por dejarnos Cumbres borrascosas.


Las hermanas Brontë. En el centro, difuminado, el autor, su hermano Branwell


Jane Eyre es una novela con muchos apuntes biográficos en la que la protagonista narra su propia vida. Huérfana, Jane cuenta sus desgracias, soledades, amores y cómo su voluntad e independencia logran imponerse en una sociedad victoriana en la que la mujer tiene prefijado su papel.



Charlotte Brontë y Jane Eyre, autora y personaje, se funden como feministas en tanto que reivindican un papel nuevo en la sociedad: personas activas, independencia económica incluso después de la boda, expresión de unas convicciones propias aún cuando sean radicales para la época, o franqueza en la exposición de las ideas, buscando hacer su voluntad, imponerse y sobrevivir.
En pocos meses la familia se desmoronó. Branwell, el único hermano, falleció tras ver cómo su vida se destruía entre excesos con el alcohol y el opio tras un desengaño amoroso, Emily y Anne tardaron menos de un año en seguir a su hermano víctimas ambas de la tuberculosis. Charlotte siguió adelante, desveló a la sociedad sus verdaderos nombres y publicó varias obras más, llegando a ser reconocida entre los autores y el público de su época. Con 37 años se casó y pocos meses después falleció a consecuencias de las complicaciones de su embarazo.




No es que el camino fuera difícil de seguir. Lo cierto es que no había camino; era impensable que una mujer se planteara tener acceso a la música de forma profesional. 
Aunque de forma pública estaba limitado el acceso de la mujer a la profesión musical -se pueden recordar las dificultades que éstas tenían para las obras escénicas que, en muchas ocasiones los  "castrati", los grandes divos de la época, representaban los papeles de mujeres heróicas en el barroco-, la música no estaba vedada para las mujeres. De hecho, las damas de la alta sociedad o la burguesía naciente tenían entre su formación la música o la poesía, pero cuidando de que no pasaran de mero entretenimiento y como forma de hacer de anfitrionas y exquisitas representantes de sus familias. 
Pocas mujeres han llegado a pasar a la historia como compositoras, como en el caso de Hildegard von Bingen, una polifacética abadesa filósofa, música, poetisa y física entre otras cosas, que brilló en la Alemania medieval del siglo XII.
La mujer que completa esta entrada del blog es Barbara Strozzi, una veneciana nacida en 1619 en la casa del poeta Giulio Strozzi, hija de Isabel, una de las sirvientas, lo que hace pensar a los historiadores que era hija ilegítima del mismo. Después de comprobar el talento musical de la joven, Giulio la hace estudiar con el cantante y compositor Francesco Cavalli llegando a ser una gran cantante e instrumentista además de compositora, siendo conocida entre los miembros de la Accademia degli Unisoni como la Virtuosissima cantatrice. Más adelante Giulio Strozzi la reconoce en su testamento como "figliuola elettiva" (hija adoptiva), lo que refuerza la idea de que era hija natural suya.



La importancia de la Strozzi se debe a su virtuosismo como cantante e instrumentista unido a la creación de más de un centenar de obras, la mayoría de las cuales son canciones a una o varias voces con el acompañamiento de algún instrumento. Su primera publicación fue un conjunto de madrigales con texto de su padre, al que siguieron en tres años consecutivos Cantata, arie et duette (1651), Cantate, ariete a una, due e tre voce, Sacri musicali affetti.
La importancia de Bárbara Strozzi radica en que supo y pudo introducirse en un mundo cerrado sólo para los hombres gracias a su talento, prescindiendo de las estrictas reglas de la época. Según parece llegó a tener cuatro hijos, aunque nunca llegó a casarse.
Strozzi, que contribuyó al nacimiento de la ópera con su participación en obras de Monteverdi, desarrolló también el tipo de canción del barroco, unas canciones con un recitativo arioso que se prestaban al uso de instrumentos como la tiorba. Se trata de un instrumento de la familia del guitarrone (proviene su nombre de chitarrone, cítara), con un mástil alargado que potencia los graves y se adapta con mucha precisión a los tonos de voz de los cantantes, un instrumento de acompañamiento casi obligado en la época.
La pieza que nos acompaña es una de sus canciones, Chè si può fare (¿Qué se puede hacer?), catalogada como su Opus 8. 



La interpretación corre a cargo de Raquel Andueza, una de las cantantes más brillantes del panorama actual. Con su grupo La Galanía, está especializada en música italiana del siglo XVII. Su voz se adecúa perfectamente a estas composiciones en las que el texto es anterior a la música y ésta se adapta a aquel. Es una música que se basa en los sentimientos, la música de los afectos (affetti) que muestra los estados de ánimo. 
La primera versión es del concierto en directo Yr a oydo y Raquel Andueza está acompañada por flauta, viola de gamba, tiorba y percusión. La calidad de la imagen no es excelente, pero nos da idea de la interpretación.



El segundo enlace permite disfrutar más del sonido con la perfección de la voz de Raquel Andueza y el acompañamiento sólo de la tiorba que tañe Jesús Fernández Baena. Las imágenes son del pintor Edward Hopper, aunque cerrando los ojos se pueden apreciar con mayor intensidad. 


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3 mar. 2017

Shakespeare sigue por aquí

¿Qué puede decirnos ahora Shakespeare? ¿Tiene algo que aportar a nuestra vida hoy en día? 
Tres miradas sobre Shakespeare nos acompañan en esta entrada. La primera, sobre la importancia de su obra. La segunda con una de las páginas más reconocidas del propio autor, una constante en la mayoría de los seres humanos, la duda, de Hamlet. La última mirada, musical, nos acerca a la obra de uno de los compositores que más admira la obra del dramaturgo inglés, Verdi y su ópera Otello.


Estos días Shakespeare está por aquí. En Sevilla, la Compañía de Teatro Clásico lleva a escena Hamlet en el Teatro Lope de Vega entre los días 2 y 5 de marzo. No sólo aquí, en muchos otros lugares de todo el mundo, un autor que vivió hace más de cuatrocientos años aún está vigente y sus obras se representan porque aún tienen algo que decirnos. 
Además de las tablas de un escenario, el cine también se ha acercado a su obra y su vida: Julio César, Macbeth, El sueño de una noche de verano, Ricardo III, Enrique V, El mercader de Venecia o Mucho ruido y pocas nueces y adaptaciones de otras obras han sido grandes éxitos de taquilla. Personalidades del séptimo arte como Joseph L. Mankiewicz, Kenneth Branagh, Laurence Olivier, Orson Welles o Al Pacino han adaptado, dirigido o interpretado obras suyas. Shakespeare in love o Anonymous han indagado en el personaje y su biografía, sus misterios y su grandeza.

Shakespeare sigue por aquí
Harold Bloom es uno de los más controvertidos y ácidos divulgadores de las últimas décadas, un autor, crítico entre los críticos, que con su obra El canon occidental propuso un listado con los 26 escritores más influyentes de nuestra cultura.
A él pertenece esta reflexión sobre la importancia de la obra de Shakespeare.


Pocas cosas se saben con certeza sobre la vida de William Shakespeare; el personaje, el autor es más conocido que la persona. Su figura está por encima de todas las inglesas y no sólo de la literatura, sino también de otros ámbitos: Newton, Cromwell, Dickens o Bacon tienen menos notoriedad e influencia que el dramaturgo.
Shakespeare no ha sido superado por otro escritor, quizás sólo Dickens se le acerque. Poeta, historiador a su manera, filósofo de la condición humana, sus obras se mueven entre lo más elevado y lo más miserable de los seres humanos: el amor, la ternura, el horror, el odio, los celos, la traición o la duda.
Buceó en historias y personajes del pasado, de otros lugares y distintas condiciones sociales para dar una mirada más precisa y real de la sociedad y el momento en el que vivió.


Shakespeare y sus obras


Uno de sus biógrafos, el francés Edmon Gose escribió sobre él: "Todo cuanto significa la vida se encuentra en Shakespeare. En él se manifiesta esa expresión de llevar sus propias aventuras, sus instintos, sus deseos, a la brillante claridad del entendimiento, de dar realidad a lo que nunca existió. El don que lo hace único entre los poetas es su aptitud para observarlo todo, para no olvidar nada, para combinar impresiones de una variedad compleja y definida y para saber darles forma y expresión"
La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca es, casi con toda seguridad, su obra más conocida, una tragedia que discurre alrededor de la locura, la fingida y la real, adentrándose en temas como la venganza, la traición o la corrupción de la moral. De toda la obra, la escena en la que el protagonista expresa sus dudas es la más conocida. Una duda que traspasa la personalidad del príncipe para adentrarse en la de cada uno de nosotros, nuestros deseos, interpretaciones del sentido de la vida, creencias e incluso el ser y no ser de razones como nuestro trabajo, economía o relaciones personales.



Pocos compositores hay tan apasionados de la obra de Shakespeare como Giuseppe Verdi. Lector desde muy joven del dramaturgo inglés, llegó a componer varias óperas adaptadas de sus obras como Macbeth, Otello y Falstaff
En Shakespeare, Otelo, el moro de Venecia es un personaje grande, majestuoso, un hombre bravo, valiente, enérgico, que sobresale entre los demás, pero... es negro. Y frente a la inocencia, el amor simple, la elegante blancura, la vida entre el bien que es Desdémona, de pronto, el héroe se convierte en monstruo y el negro en un cruel salvaje. Y junto a ellos, Yago, la encarnación del mal, la oscuridad, la mentira, la venda que ciega los enamorados ojos de Otelo y lo conduce a la desesperación y al crimen.

La adaptación del drama a la ópera Otello tuvo una larga gestación, dedicándole alrededor de siete años desde que comenzó su preparación hasta su estreno. Verdi colaboró intensamente en el guión, como era habitual en él, mientras Arrigo Boito hizo una labor exquisita, transcribiendo en algunas partes casi literalmente y respetando en todo momento el espíritu de la obra original.
Shakespeare y la música

El tema de los celos es el motor principal de la obra, pero también se centra en la profunda y destructiva historia de dos de sus protagonistas. Por un lado Otello, un personaje desquiciado por la fuerza de los celos; por otro, Yago, destruido en la envidia, uno de los más funestos personajes del mundo de la ópera.
El propio compositor se encargó de gestionar la puesta en escena. En primer lugar, seleccionando el teatro donde estrenarla que, tras muchas negociaciones fue el Teatro Alla Scala de Milán, que desembolsó una fuerte cantidad para hacerse con el que se pensaba que sería el "último" estreno de un Verdi que contaba con ¡74 años de edad! También consiguió poder seleccionar la totalidad del reparto, eligiendo a los cantantes que deseaba, así como el ritmo de los ensayos y la fecha del estreno que finalmente fue en febrero de 1887.
Otello es una obra moderna en el sentido que rompe los esquemas habituales de arias, coros, dúos... para ser un drama musical, una obra continua, sin números que finalizan y buscan el aplauso, sino una unión de la palabra y la música con una riqueza de sonoridades y colores que acentúan la intensidad del drama que cuenta con sobriedad y sencillez, algo tan alcance de pocos como Verdi o Shakespeare.
El estreno quedará para la historia de la ciudad de Milán. Una multitud rodeaba la Scala y las calles deseando aclamar a Verdi, los balcones se adornaron con banderas y colgantes y durante todo el día resonó por los alrededores el consabido grito ¡Viva Verdi! El estreno fue apoteósico, con aplausos y vítores interminables del público. Al finalizar, la multitud desenganchó los caballos del coche de Verdi y lo empujaron entre todos hasta el Gran Hotel donde residía. Varias veces tuvo que salir al balcón de su habitación a saludar junto con los cantantes. Tamargo, el tenor que interpretó a Otello, tuvo que cantar desde allí mismo y la música, los gritos y aplausos duraron hasta las cinco de la mañana. Un septuagenario concitó una escena que hoy en día sólo podemos imaginarla entre algunos deportistas, actores o cantantes rodeados de fans adolescentes.
Verdi - Otello


El enlace recoge el IV acto completo. Comienza con la llamada Canzone del Salce (Canción del Sauce) y sigue con el Ave María, ambas cantadas por Desdémona. Continúa con la entrada de Otello y el final que todos conocemos. El libreto y su traducción sólo contemplan las dos piezas interpretadas por la protagonista femenina. El resto del acto, si quieres seguirlo, es fácil de hacerlo sin tener el texto del libreto. 



El enlace es una producción del Royal Opera House del Covent Garden londinense de 1983 que, bajo la dirección de Sir Colin Davis, registra una delicada interpretación de la soprano neozelandesa Kiri te Kanawa en el papel de Desdémona y Elizabeth Bainbridge en el rol de Emilia. Más tarde aparecerá James McCracken como Otello
Kiri te Kanawa, en la práctica retirada de la escena, es una de las grandes intérpretes de las últimas décadas del siglo XX, una cantante elegante, con una dicción exquisita y un extenso repertorio en el que destaca su participación en las obras de Richard Strauss.


Fuente: Kareol.es

Finalizo esta entrada con las preguntas del inicio: ¿Qué puede decirnos ahora Shakespeare? ¿Tiene algo que aportar a nuestra vida hoy en día? 
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