11 may. 2018

Eurovisión y la música de Europa

¿Sabes de dónde viene la música de Eurovisión? En esta entrada podrás informarte, además de conocer las sensaciones sentidas por Stefan Zweig, un escritor europeísta y pacifista convencido. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Europa se nos presenta como un continente variado y rico, un espacio repleto de cultura milenaria: heredera de Grecia, Roma y, en cierto modo del Islam,  descendiente de Troya, Carlomagno y las guerras napoleónicas, hija del Renacimiento, la Ilustración o el Romanticismo, consecuencia de los imperialismos coloniales y las devastadoras guerras. Pero también forjada por Rousseau, Goethe, Mozart, Beethoven, la obra de Velázquez, Miguel Ángel, Rafael Sanzio, RembrandtBotticceli o Matisse.
Toda la cultura heredada hasta el siglo XX, que derivó en las más grandes debacles de la civilización, comenzó a fraguar como un continente unido por la diversidad, la fuerza de la unión desde lo distinto y antes antagónico. Paul Auster supo condensar este pensamiento en una frase que, cargada de toda la fuerza irónica e icónica que lo caracteriza, recoge ese paso que Europa dio hacia un nuevo orden: "El fútbol es un milagro que le permitió a Europa odiarse sin destruirse".

Durante muchos años, cada vez que se realizaba una conexión en directo entre televisiones de distintos países europeos, ésta era precedida por una imagen y una sintonía que se hicieron populares entre todos los espectadores de las cadenas de televisión de todo el continente.


Escritor, traductor, poeta y conferenciante, Stefan Zweig (1881 - 1942) fue un europeísta convencido. Pacifista militante, fue uno de los escritores más leídos durante los años veinte y treinta del siglo pasado, llegando a ser su fama e influencia enormes. Con el ascenso del nazismo se estableció en Inglaterra para terminar emprendiendo el camino del exilio hasta el continente americano. 
De su obra, eminentemente europeísta y didáctica podemos destacar Momentos estelares de la humanidad, El mundo del ayer, Cartas de una desconocida o multitud de obras biográficas sobre personajes históricos o ensayos dedicados a la obra de escritores e intelectuales.
En el texto que nos acompaña, Zweig traza un retrato de los sentimientos y sensaciones que acompañaron a muchos europeos y a él mismo durante los años de entreguerra, unas sensaciones que no auspiciaban el vuelco que daría la convivencia unos años más tarde.


Representante de la música barroca francesa, Marc-Antoine Charpentier es, de forma inesperada, uno de los compositores más oídos en este siglo gracias a una sola de sus obras.
A finales del siglo XVII, posiblemente en 1692, compuso y estrenó un Te Deum para la iglesia de los jesuitas de Saint Paul, en la Rue Saint Antoine, donde ejercía como Maître de Musique (maestro de música), para celebrar la victoria en la batalla de Steenkerque en agosto de ese mismo año entre el ejército francés, dirigido por el Duque de Luxemburgo y un ejército formado por ingleses, escoceses, holandeses y alemanes bajo el mando del príncipe Guillermo de Orange.
Estudiante de pintura en Italia, conoció en Roma a Giovanni Carissimi que le introdujo en el mundo musical. A su regreso a Francia se convirtió en compositor de la compañía teatral de Molière, lo que lo enemistó con Lully, el todopoderoso compositor de Luis XIV. Pese a los encargos de música religiosa que recibió Charpentier, su obra abarca desde obras pastorales, hasta diversas piezas instrumentales, algunos himnos, motetes y oratorios, además de un gran número de composiciones que realizó para las comedias-ballet de Molière. Su única ópera seria, Médée, sobre el mito griego, hubo de esperar a la muerte de Lully, ya que éste tenía el privilegio real para componer grandes óperas. Sí pudo estrenar pequeñas óperas como Les plaisirs de Versailles (Los placeres de Versalles) o Les Arts florissants (Las artes florecientes).




Sin constancia de que el Te Deum se interpretara en otras ocasiones, a la muerte del compositor sus sobrinos legaron  su obra de medio centenar de partituras al archivo de la Bibliotheque Nationale de France en 1724. Allí estuvieron hasta que en 1953 el sacerdote y musicólogo belga Carl de Nys encontró la obra de Charpentier mientras buscaba partituras de música sacra antigua. Colaborador de la radio y televisión francesa, ese mismo año se volvió a escuchar el olvidado Te Deum
Sólo un año más tarde, la Unión Europea de Radiodifusión decidió que el Preludio de esta obra sería la música que serviría para indicar que se realizaba una conexión entre distintas televisiones europeas. Cuando dos años más tarde, en 1956, comenzó el Festival de la Canción de Eurovisión con la finalidad de unir a los pueblos con la música, a la vez que hacer avanzar la tecnología para retransmitir acontecimientos en directo, la sintonía de cabecera fue la habitual en las conexiones, llegando a popularizarse e identificarse con el festival.
Lo que en principio era una obra religiosa, un himno litúrgico de acción de gracias que servía a los monarcas absolutos de la época para glorificar también su poder e indicar su origen divino acabó por convertirse en la música de cabecera de las conexiones televisivas europeas.




El Te Deum comienza con un solo de percusión a la que le sigue un rondó (rondeau), una pieza típica francesa del clasicismo con la siguiente estructura:
          A- Tema principal con una repetición.
          B- Primer episodio en otra tonalidad.
          A- Tema principal.
          C- Segundo episodio en la tonalidad anterior.
          A- Tema principal con repetición final.
Tras el rondó entra el barítono que interpreta los cuatro primeros versos. El coro continúa la segunda estrofa, hasta que los cuatro solistas entonan los dos versos del Sanctus. Vuelve el coro a entrar con el resto de estrofas cantando los versos de dos en dos. 
El enlace recoge la parte indicada del Te Deum con una interpretación historicista de Les Arts Florissants, la agrupación fundada por William Christie para recoger y difundir su pasión por la música barroca. El propio Christie la dirige.



En el siguiente enlace puedes seguir una versión completa del Te Deum de Charpentier o en oír los primeros minutos, de nuevo en una interpretación de Les Arts Florissants dirigidos también por Willam Christie y una mejor calidad de sonido.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Páginas web interesantes:

  • https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/tag/te-deum-marc-antoine-charpentier/
  • https://loff.it/the-music/te-deum-preludio-marc-antoine-charpentier-120667/
  • https://www.youtube.com/watch?time_continue=246&v=ks_LbJQjgAk
  • https://www.zendalibros.com/literatura-e-identidad-europea/

2 comentarios:

  1. Muy interesante, tanto la historia de la composición como la elección de un escritor de un verismo cultísimo. Sus biografías no tienen parangón. Especialmente me gusta la de "Fouché. Retrato de un hombre político".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Urbano.
      Sería interesante saber cómo una pieza como el rondó de Te Deum llegó a convertirse en la sintonía de la Unión Europea de Radiodifusión. Pienso que podría deberse a ser una obra desconocida, con función de himno y sonido de cultura europea.
      En cuanto Zweig, habría que reivindicar su figura y la importancia de su obra que están bastante olvidadas. Su capacidad para buscar los puntos fuertes de la cultura occidental, su obra didáctica como las biografías o "Momentos estelares de la humanidad" merecen ser consideradas de nuevo.
      Un abrazo :-)

      Eliminar