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Cómic y Ópera: El libertino de Stravinsky

Se considera que el cómic surgió como tal en los inicios del siglo XIX, aunque podemos encontrar antecedentes con algunas de sus características a lo largo de toda la historia de la humanidad.
¿Qué son si no las pinturas rupestres, los jeroglíficos egipcios, las vasijas de la antigua Grecia, los frescos y teselas romanos o las miniaturas de los libros medievales sino pequeñas historietas dibujadas en que aparecían sátiras a las costumbres y convenciones sociales?
El cómic forma parte de nuestra cultura y está tan extendido que muchos de ellos han pasado a formar parte de diversos artes, especialmente el cine de animación en un primer momento y, en las últimas décadas, el cine convencional.
Sin embargo, hay una relación entre el cómic y la ópera en la que uno y otra se nutren y retroalimentan del otro arte.
Te propongo un paseo que oscila ente el cómic y la ópera en el que ambas disciplinas artísticas beben uno de la otra. Nos acompañan una obra de Stravinsky, además de un personaje de Tintín y su relación con Gounod. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

La Castafiore, el Dr. Syntax y el grabado segundo de Hogarth
Aunque más adelante veremos un antecedente, se considera a Thomas Rowlandson el creador o iniciador del cómic, quien en 1809 comenzó a publicar una serie de tiras ilustradas humorísticas titulada Dr Sytanx sobre un quijotesco maestro de escuela con texto en verso de William Combe. La historia tuvo tal éxito que ilustrador y escritor realizaron más series sobre el personaje.
Desde entonces comenzaron a incluirse tiras cómicas, más o menos satíricas en los diarios, hasta que comenzaron a editarse en publicaciones independientes 

Si nos ponemos a pensar en esa relación entre ópera y cómic, quizás una de las primeras ideas que se nos vengan a la mente provenga de los cómics de Tintín. En los álbumes del inolvidable reportero creado por Hergé participan una serie de personajes entre los que nos encontramos con La Castafiore. No suele salir bien parado el personaje de esta diva de la ópera, Bianca Castafiore, el Ruiseñor de Milán, que aparece cantando siempre la misma pieza, la llamada Aria de las joyas del Fausto de Gounod, acompañada de su pianista con el nombre tan musicalmente evocador de Igor Wagner. En otro Igor centraremos esta publicación.
El siguiente montaje nos mezcla imágenes de los cómics y películas con La Castafiore y la interpretación de la gran Montserrat Caballé de este aria Ah! Je ris de me voir si belle en ce miroir (¡Ah! Me río de verme tan bella en el espejo) en una grabación de 1977 con la Orquesta Filarmónica de Estrasburgo con la dirección de Alan Lombard


Pese a que lo más habitual y frecuente es que sea el cómic el que tome préstamos y evocaciones de la ópera, hay algunos casos en que ocurre lo contrario: la ópera toma como fuente de inspiración al cómic o, al menos, algo similar.
Para sus tiras, Rowlandson se inspiró en la obra de William Hogarth (1697-1764), un pintor, grabador y escritor inglés al que se considera en cierto modo el creador de las historietas. Mientras realizaba retratos de personajes o cuadros de tipo realista, convertía algunas de sus obras en grabados de los que imprimía y vendía cientos de ejemplares. Sus obras más conocidas entran dentro de lo que él denominaba «costumbres morales modernas» a las que imprimía una crítica ácida de las costumbres, la política y la sociedad inglesa. 
En 1732 comenzó una serie de cuadros titulada The Rakes's progress (conocida como El progreso de un libertino) que finalizó dos años más tarde y convirtió más adelante en grabados que le dieron una gran popularidad y beneficios. 
Esos ocho cuadros y sus correspondientes grabados, precursores del cómic, siguen la ingenua moral de que quien lleva una vida dedicada al vicio acaba pagando sus culpas. Así, muestra y describe el destino de un libertino, su decadencia y desgracia. 

Willam Hogarth, cuadros con las escenas 1 a 4
Tom Rakewell, un joven apuesto recibe a la muerte de su padre una sustanciosa herencia. Se compromete con su novia Sarah Young para casarse con ella al poco tiempo (cuadro o escena 1). Convertido en un hombre rico comienza a gastar y despilfarrar su dinero (2), continuando su vida entre burdeles y orgías hasta que pierde todos sus bienes (3). Lleno de deudas, se dedica a robar, pero es detenido y llevado a prisión, pagando Sarah la fianza (4). Para recuperar su vida de lujo y comodidades, Tom se casa con una mujer mayor nada agraciadas, pero inmensamente tica, mientras Sarah intenta infructuosamente evitar la boda (5). Pero Tom no deja de dilapidar y se acaba jugando toda su fortuna (6). En clara decadencia, acaba volviendo a la cárcel donde se siente acabado, es regañado por su esposa, mientras Sarah no puede soportar el dolor por verlo en esa situación (7). Tras una vida llena de excesos, Tom acaba internado en un manicomio, encadenado para evitar que se autolesione (8).
Estos cuadros sirvieron de fuente de inspiración a Igor Stravisnsky para su ópera homónima The Rake's Progress (La carrera del libertino). En la enciclopedia Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes de András Batta y con redacción de Sigrid Neef se realiza un recorrido por la génesis de esta obra en las figuras del compositor ruso y su libretista, del que extraemos unas líneas.


El diseño en ocho escenas de los cuadros y grabados de Hogarth quedó modificado por compositor y libretistas en ocho escenas o cuadros -nunca mejor denominados- y un epílogo. Los tres actos están divididos a su vez en tres cuadros cada uno, concluyendo el último con un epílogo en que en el proscenio, los personajes principales explicaban la moraleja de la historia.
Además de algunos de los cambios reseñados, su prometida pasa a llamarse Anne Truelove (Amor verdadero), tomando protagonismo su padre, así como otros como la dueña del burdel, Madre Goose, Baba, la mujer barbuda con la que se casa o el subastador.
Muchos teatros se ofrecieron para el estreno de la ópera, como el Met de Nueva York, el Covent Garden londinense o el Teatro Alla Scala de Milán, pero Stravinsky decidió que se realizara en el teatro La Fenice de Venecia.
El 11 de septiembre de 1951 la recargada sala barroca veneciana se convirtió en el centro del mundo musical, un acontecimiento social que reunió a los personajes más importantes y elegantes del momento. Stravinsky quiso que una ópera de cámara, con una orquesta poco numerosa, compuesta en un estilo neoclásico tardío volviera a congregar a las multitudes como ocurriera en la época dorada de la ópera en un escenario pequeño, pero suntuoso.
Willam Hogarth, cuadros con las escenas 5 a 8
El primer enlace nos acerca al segundo cuadro del Acto I con el aria de Tom Love, too frequently betraved (¡Oh, amor, demasiadas veces traicionado) seguido de la réplica de las prostitutas How sad a song! (Qué canción más triste) en presencia del ama del lugar, Mother Goose (Mamá Oca).


El tenor Topi Lehtipuu interpreta el papel de Tom Rakewell y Susan Gorton el de Mother Goose, mientras The Glyndeburne Chorus les acompaña bajo la dirección de Vladimir Jurowski en una grabación para el Glyndebourne Opera House Festival de 2010.


Un compositor al que identificamos con la ruptura de la tradición musical a través de algunas de sus obras más conocidas como La consagración de la primavera, Petrushka o El pájaro de fuego y que transitó por caminos tan radicalmente opuestos como el Primitivismo o el Serialismo, concluye otro periodo al que se adscribió, el Neoclasicismo con La carrera del libertino. En esta ópera el compositor y director de orquesta ruso se acerca a óperas y autores consagrados a los que homenajea, parafrasea e imita en tanto en la estructura formal de su ópera como en la forma de utilizar las tonalidades en el más estricto estilo clásico. 

Willam Hogarth, The Rake's Progress, grabado de la escena 1.
Los sonidos que extrae de la orquesta son singulares, desde el sonido del clavecín barroco que se repite insistentemente en los recitativos, hasta las cuerdas que suenen de forma trágica, como aletargados e inusualmente desconocidos, o las trompetas en la escena de la subasta.
De nuevo en la enciclopedia Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes de András Batta y redacción de Sigrid Neef continuamos el recorrido por las características de esta obra, centrándonos en las fuentes de las que se nutre Stravinsky para la creación de su primera ópera en inglés, ya que anteriormente las había compuesto en ruso, francés y latín.


En la ópera de Stravinsky toman relevancia algunos de los personajes que hemos citado con anterioridad. Por una parte, la herencia la recibe Tom, no de su padre, sino de un lejano y misterioso pariente. Interesante es la figura de Nick Shadow, un personaje diabólico al estilo de los que el compositor crea como el mago de Petrushka o el propio diablo de La historia del soldado, además de hacerlo presente también en su obra para televisión The flood (El diluvio). Shadow (Sombra) posee esa cualidad oscura y sombría que en el epílogo advierte al público que el diablo nunca descansa.

The Rake's Progress de Stravinsky. Imagen de la producción del Glyndebourne Festival, 2010.
También introduce Stravinsky el personaje de Baba, la mujer barbuda conocida como Türkenbab la sensación circense londinense, con la que se casa de modo inexplicable y gratuito, sin amarla ni desearla, como única prueba ante Anne y la sociedad de que es libre para hacer cuanto desee.
Nos acompaña la escena a dúo entre Baba y Tom que comienza con el aria As I was saying, both brothers wore moustaches (Como te iba diciendo, ambos hermanos llevaban bigote) y continúa con Scorned! Abused! Neglected! Baited! (¡Ofendida! ¡Maltratada! ¡Olvidada! ¡Acusada!), interpretadas ambas por el personaje de Baba el Turco.


Finalizamos este recorrido por La carrera del libertino de Stravinsky, en su relación con el antecedente del cómic en los cuadros de Hogarth con una interpretación a cargo de Raehann Bryce-Davis como Baba en una producción del Metropolitan Opera House neoyorkino dirigida por Susanna Mälkki en la temporada 2021-2022.

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Contenido extra
Enlace con la ópera completa en una producción de Aix-en-Provence de 1992 con Jerry Hadley como Tom Rakewell, Dawn Unshaw en el rol de Anne, Samuel Ramey como Nick Shadow, Victoria Vergara como Baba, John Macurdy como Trulove y Johan Khara como Mother Goos y la dirección musical de Kent Nagano.


Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo

¡Maldita metamorfosis! Las cariátides

Los seres humanos poseemos la capacidad de admirar lo que nos parece bello y relegar al olvido o dejar en un segundo plano aquello que no deseamos retener.
Es comparable a la fabricación de las perlas por parte de las ostras: De una pequeña imperfección, un grano de arena que penetra en la concha y que va arañando y erosionando la estructura interna, la ostra va recubriéndola con capas de nácar hasta formar una perla esférica perfecta y bella en su forma y color. Los seres humanos las admiramos, buscamos su posesión como adorno y aderezo, cuando, en realidad, el molusco bivalvo solo ha ido cubriendo con capas una molestia que estaba en su interior.
Como este ejemplo podemos encontrar otros que surgen de un malentendido, una confusión, un dolor o una situación cruel. Como algunos insectos sufren sus metamorfosis convirtiéndose una anodina oruga que pasa desapercibida entre hojas y tierra en una hermosa mariposa, a lo largo de la historia hemos transitado por vicisitudes que se han transformado desde el dolor a la alegría y el gozo, desde la ternura a la crueldad o desde lo insoportable a lo deseado.
Una de las bellezas que nos ha legado la cultura griega es el uso de figuras humanas a modos de columnas, las cariátides en la versión femenina y los atalantes (o telamones en la versión romana), que proporcionan elegancia, proporción y gracia a los edificios en que se emplean.
Te propongo un paseo por la presencia de las cariátides en la arquitectura griega y cómo llegaron a desarrollar esa función arquitectónica. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Congreso de los Diputados, Madrid. Detalle de las cariátides
Desde la intensa mirada al pasado artístico sobre las culturas griega y latina que supuso el Renacimiento, los arquitectos erigieron muchos edificios que adornaron con cariátides, esas figuras femeninas que sustituían el fuste de las columnas por su esbeltas figuras.
Así, palacios y edificios como la Opera Garnier o el Museo del Louvre de París, el Congreso de los Diputados de Madrid, el Musikverein  o el Parlamento Austriaco de Viena, entre muchos otros, poseen en su estructura cariátides que lo embellecen.

Erecteón. Pórtico de las cariátides en la Acrópolis de Atenas
En su Breve historia de la... arquitectura, la valenciana Teresa García Vintimilla transita por las obras, en ocasiones literarias, la mayoría de las veces arquitectónicas, de Vitruvio, Bernini, Le Corbusier, Van del Rohe o Gaudí haciéndonos partícipes de la evolución de este arte a lo largo de los siglos.
El capítulo 6 del libro, la arquitecta lo titula La belleza de Grecia y, tras tratar de los antecedentes de las culturas que la precedieron, finaliza centrándose en los tres grandes edificios de la Acrópolis ateniense. Tras escribir sobre el Partenón, su mirada se centra en los dos restantes, con la presencia de las cariátides en el Erecteón.


Uno de los grandes edificios en los que aparecen las figuras de las cariátides es el Musikverein (Club de Música) de Viena, el imponente centro en el que tiene su sede la Orquesta Filarmónica de Viena y que fue construido por la Gesellschaft der Musikfreunde, la Sociedad de Amigos de la Música por el arquitecto danés Theophil Hansen, inspirado en el estilo clásico griego. 
De sus siete salas de conciertos destaca la Goldener Saal (Salón Dorado), el popular escenario del Concierto de Año Nuevo, considerado una de las salas con mejor acústica del mundo.
Con una capacidad de alrededor de dos mil personas, los muros y el techo están construidos y decorados con formas y colores que se se coordinan con inspiración clásica. Las pinturas del techo con Apolo y las Musas entran en contrapunto con los todos dorados que le dan nombre a la sala, mientras las esculturas blancas femeninas sobre las puestas del balcón y el órgano hacen juego con las cariátides doradas que la acompañan en el piso inferior.
Nos quedamos unos minutos con la interpretación de la Obertura de la opereta El Murciélago de Johann Strauss, hijo, con la Wiener KammerOschester dirigida por el maestro Navarro Lara. Una ocasión para oír una música que tiene algunas melodías reconocibles por muchos de nosotros, a la par que admirar la Goldener Saal, la Sala Dorada, el recinto en el que se desarrolla y su doradas cariátides.


Pero es el momento de plantearnos una cuestión: ¿Quiénes son las cariátides? ¿De qué lugar proceden? ¿De dónde surge la idea de utilizarlas como el elegante y estilizado elemento arquitectónico que conocemos?
El término proviene de la localidad de Carias en región de Laconia o Lacedemonia griega, zona en la que dominaba la polis de Esparta.
Siguiendo a Pausanias en el Libro III de su Descripción de Grecia, el geógrafo e historiador del siglo II de nuestra era sitúa a esta localidad y su santuario dedicado a Artemis, a quien las muchachas del lugar dedican unas danzas rituales cada año.


Profundizando algo más en el origen de estas danzas tradicionales que realizaban las cariátides -gentilicio de Carias-, el historiador y novelista Robert Graves -el autor de obras tan conocidas como Yo, Claudio-, nos acerca en su estudio Los mitos griegos al origen mitológico de esta tradición.

Sala Dorada del Musikverein de Viena con sus cariátides doradas
En su capítulo dedicado a Fílide y Caria, el escritor inglés que se afincó en la mallorquina Deiá, indaga en el uso de la almendra y la nuez en las fiestas dedicadas a Car, la diosa que otorgó la denominación al lugar, del que quedan rastros en una ilustración en la que un poeta adora un nogal en presencia de la diosa, mientras un grupo de nueve cariátides bailaban una danza en círculo. 


El Renacimiento fijó su mirada en las culturas y artes griega y romana clásicas para utilizarlas como fuente de inspiración en la que marcar un renacer cultural y artístico. Una de las fuentes de búsqueda fue la música antigua, de la que no pudieron encontrar sino ideas y comentarios de cómo habría podido sonar, ya que no desarrollaron medios para transcribirla. 
Aún hoy son muchas -demasiadas- las especulaciones sobre cómo sonarían, pese a conocer algunos instrumentos e incluso imágenes o los textos en que se apoyaban estas composiciones, transmitidas por tradición oral entre unos y otros intérpretes.
Así, hasta nuestros días se han desarrollado estudios e investigaciones que no han sacado a la luz sino ideas y recreaciones relacionadas con músicas y danzas de la antigua Grecia.

Museo del Louvre. Detalle de las cariátides


El Bollywood and Multicultural Dance Festival es un festival en el estilo de ese tipo de películas musicales que se celebra en Grecia desde 2013 y uno de los mayores de los que se desarrollan en Europa dentro de este estilo musical que tiene su origen en la India.
La agrupación Ancient Greek Dance Company del Teatro Dora Stratou interpreta una recreación de la Antigua Danza de las Cariátides, interpretada por seis bailarinas -no podía ser sino ese número, como en el Erecteón, en lugar de las nueve citadas por Graves- que se introducen en la piel de las cariátides, edulcoradas por el estilo fílmico musical hindú.


Uno de los grandes arquitectos de Roma, Vitruvio es quien nos ha dado a conocer la razón por la que las cariátides llegaron a formar parte de la arquitectura. No fue por un motivo ritual, ni por sus danzas o su mítica relación con las almendras o las nueces, ni por su dedicación a la diosa Artemis por lo que comenzaron a formar parte de las estructuras arquitectónicas, sino por un castigo, una cruel venganza que sirviera de ejemplo a futuras generaciones y pueblos. Aquí es donde se produce la metamorfosis, el momento en que un castigo se transmuta en belleza, la deshonra de una acción concreta en un ejemplo para los siglos venideros.

Entrada al Parlamento de Viena con las dobles cariátides
De este modo, lo que, en un primer momento trataba de ser una advertencia ha llegado hasta nosotros como uno de los más bellos, estilizados y elegantes elementos estructurales y decorativos de la arquitectura, infinidad de veces imitado y repetido en grandes monumentos a lo largo de la historia.
En su De Architectura (Los diez libros de la arquitectura), Marco Vitruvio Polión, el arquitecto, escritor, tratadista e ingeniero que vivió a caballo entre los siglos I a.C. y I de nuestra era, enumera qué artes y ciencias debe dominar un arquitecto para ser una persona culta que refuerce sus conocimientos para mejorar y enriquecer su trabajo. 


Nos despedimos un nuevo enlace dedicado a las cariátides, en esta ocasión sustituyendo las cestas y canastas que portaban en sus cabezas por el capitel que les sirve de remate en las construcciones. 
En esta ocasión no se trata de música cantada, ni ballet, ni música instrumental, sino que nos acercamos a la música cinematográfica y el mundo de la gimnasia para finalizar con el espectáculo Caryatids del equipo griego Wolves Team en su primera actuación en la FIG Gala de The world Gymnaestrada celebrada en la ciudad austriaca de Dornbirn en junio de 2019. La música con la que actúan es The Agoge de Tyler Bates, perteneciente a la banda sonora de la película 300 y basado en temas de Eliot Goldenthal.

¡Bendita metamorfosis!

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Las cabezas de Arcimboldo

Pintor de un estilo único y personal, Arcimboldo nos deslumbra con unas obras originales que pasaron desapercibidas durante siglos, pero que han adquirido la importancia que merecen en el último siglo.
Retratista imperial en la corte de Rodolfo II en Praga a finales del siglo XVI, sus pinturas son una acumulación de seres y objetos que forman a su vez otros distintos, con rostros que se admiran en una doble vertiente: como conjunto y con el extremo detalle de cada uno de ellos.
Su obra muestra cómo Arcimboldo siguió y encontró su propio camino dentro de la pintura y cómo creó unas obras originales en un estilo que se acercaba a la pintura poética, cargada de detalles que mostraban una destreza suprema y un conocimiento de la anatomía y la fisiología de todo tipo de animales y plantas conocidos en su época.
Su obra comenzó a regresar al lugar que le corresponde gracias a la intervención de algunos movimientos artísticos de comienzos del siglo XX como el Surrealismo o el Dadaísmo que la utilizaron como modelo.
Te propongo un paseo por la obra, la vida, la época y la influencia de Giuseppe Arcimboldo, uno de los pintores más originales de la historia, acompañado con músicas de su época. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Giuseppe Arcimboldo nació en Milán donde adquirió el gusto por el arte de manos de su padre Biagio, con quien trabajó como aprendiz realizando tapices y vidrieras en el Duomo, la catedral de la ciudad, además de ser ambos discípulos de Bernardino Luini.
Con treinta y cinco años marchó a la corte imperial de Viena como pintor de cámara y retratista del emperador Fernando I. A su muerte, continuó su labor con su sucesor Maximiliano II y, más adelante, ya en Praga cuando el hijo de este, Rodolfo II, accede al trono. Con toda certeza, sin la influencia de este último emperador, la obra del pintor milanés no sería tal como la conocemos. 
Heredero de la influencia que Leonardo había dejado en la capital milanesa, Arcimboldo tomó como una de sus fuentes de inspiración las «cabezas grotescas» que Da Vinci realizó como estudio y divertimento.
Al referirnos al legado de Leonardo en Milán durante el gobierno de los Sforza, hacemos alusión a la labor que desarrolló en la ciudad italiana, encargándose de la realización de todo tipo de eventos y celebraciones en que se desarrollaban distintas disciplinas artísticas. En Praga, Arcimboldo dedicará la mayor parte de su tiempo y esfuerzo a esta labor cortesana.

Especialista en literatura rusa y checa, Angelo Maria Ripellino (Palermo, 1923 - Roma, 1978) es uno de los más grandes y brillantes intelectuales del pasado siglo. Traductor, poeta y ensayista, Ripellino cuenta con obras como Maiakovski y el teatro ruso de vanguardia, La literatura como itinerario en lo maravilloso o Ensayo en forma de balada, entre otros.
Pero el libro que nos acompaña en esta publicación es su extensa, detallada, deliciosa y profunda obra Praga mágica. En ella, Ripellino construye un fresco de la vida de Praga, una obra que presenta su mirada poliédrica y caleidoscópica por las luces y sombras de la capital checa, el entramado formado por las tres culturas, bohemia, germana y judía que coexistieron entre momentos de convivencia, rechazo, ayuda mutua o imposición.
La presencia de Rodolfo II y su oscuro reinado con el debate renacentista entre ciencia y alquimia, la cohorte de artistas, pseudocientíficos, aduladores, charlatanes y alquimistas tienen un lugar tan importante en la historia de Praga como en el trabajo de Ripellino. En esta publicación nos centraremos en la figura de Arcimboldo, su obra y su significado dentro del reinado del emperador Rodolfo II.

En el primero de los textos que nos acompañan, Ripellino nos acerca a la figura de Arcimboldo y algunas de sus composiciones, esas obras que son colecciones de objetos y que le han dado un lugar singular en el mundo del arte.


Hijo de Maximiliano II y María de Austria y Portugal, hija de Carlos V, Rodolfo II era, pues, nieto del emperador y sobrino de Felipe II, en cuya corte fue educado. A la muerte de su padre heredó el imperio de los Habsburgo en Viena, trasladando su corte a Praga en 1583,
De carácter enfermizo, débil, excéntrico e influenciable, Rodolfo II pasaba de la euforia a la apatía o de la alegría a la melancolía con excesiva frecuencia. Así, se fue rodeando de una cohorte de fieles cortesanos, músicos, pintores, hombres de letras o científicos y en la que también tenían cabida aventureros y charlatanes, entre los que se desarrolló el afán por la alquimia, además de un variopinto número de astrólogos, magos, prestidigitadores, barberos o adivinos. 

Giuseppe Arcimboldo, Rodolfo II como Vertumno (1590). Skokloster Slott (Suecia)
Con la llegada de Rodolfo a la capital bohemia, el Hradcany, el Castillo de Praga se convirtió en un punto de destino de expertos en todas las artes. Junto a compositores, la orquesta de la corte de los Habsburgo también llegó a la ciudad, donde el emperador creó un ambiente que colaboró a que los músicos se sintieran cómodos en su labor artística.
Uno de los compositores de la corte más famosos fue Philippe de Monte. Natural de Malinas en Flandes, estuvo al frente de la orquesta imperial durante 35 años hasta su fallecimiento a comienzos del XVII. 
Entre sus obras abundan los madrigales, al estilo de los de Palestrina y escritos en el nuevo estilo de la Musica reservata que adaptaba la música al texto buscando la expresión de cada emoción.
Nos acompaña Crudel, aspro dolore, un motete a ocho voces compuesto por Philippe de Monte en 1595 e interpretado por la agrupación belga Graindelavoix bajo la dirección de Björn Schmelzer.


Rodolfo II llevó al extremo el coleccionismo de objetos raros y exóticos que estaba poniéndose de moda en Europa, mostrando su inclinación, además, por los juguetes mecánicos, especialmente los autómatas, los relojes o aquellas máquinas que pretendían un movimiento inacabable.
Así, en su corte praguense se acumulaban las colecciones: las Wunderkammer, las cámaras de las maravillas donde se atesoraban las Naturalia o tesoros naturales, junto a las Kunstkammer o cámaras de arte, donde se recopilaban las Artificialia, objetos creados por la mano del hombre. Con el tiempo, ambos espacios quedaron unificados en las Wunderkammer, como cámaras que unían las Naturalia y las Artificialia como auténticos microcosmos que sirvieran como resumen de todos los conocimientos y saberes.

Giuseppe Arcimboldo. Retrato con verduras (1590). Una de sus pinturas ambivalentes que cambia al girarlo, pasando de cazuela con verduras a un grotesco retrato.. Museo Civico Alla Ponzone (Cremona)
Cuando Rodolfo II accedió al trono nombró a Giuseppe Arcimboldo, a imagen del trabajo realizado por Leonardo para los Sforza, su asesor artístico ofreciéndole libertad creativa en sus funciones. Así, el otrora retratista se erigiría en ilustrador de la flora y la fauna de los territorios de la corte, creador y coordinador de las complejas y, en muchas ocasiones, extravagantes fiestas palaciegas para las que diseñaba trajes y máscaras, diseñaba y hacía construir instrumentos y aparatos con los que sorprender a los espectadores con los movimientos de los surtidores de las aguas de las fuentes
En esa mezcla de celebraciones, ilustraciones y Wunderkammer es donde surge el estilo más personal e inconfundible de la pintura de Arcimboldo. Por un lado, con el juego de sus Bodegones invertidos, esas pinturas ambivalentes que representan un cuadro distinto según se coloque en una posición o la contraria, boca arriba o boca abajo. De esta forma, lo que se nos presenta como un bodegón de verduras y frutas en una cacerola se transmuta en el retrato de un grosero personaje si lo invertimos.
Por otra parte, los retratos compuestos, aquellas pinturas formadas por caras compuestas por agrupaciones de animales, flores, frutas, verduras y toda clase de objetos conformando unos cuadros plenos de sátiras y alegorías. 
Según Gregorio Comanini, clérigo y poeta coetáneo, la pintura debe tener como fin último la reproducción y la imitación tanto icástica, aquella que busca la reproducción fiel, como la fantástica, a la que se adscribe Arcimboldo. En este sentido, el pintor se adentra en las propiedades del lenguaje, jugando con la homonimia y la sinonimia, no crea signos, sino que los combina, los intercambia o los desvía de su lugar hacia otro, desarrollando una imaginación de tipo poético.

Arcimboldo. Los Elementos. De izquierda a derecha. La tierra, El fuego, El agua y El aire.
Así, entre estas ideas, el gusto por la exactitud en las ilustraciones biológicas y el afán imperial por el coleccionismo, hace que Arcimboldo aplique en sus cuadros una acumulación de seres y objetos pintados con un realismo naturalista y detallado. Sus figuras son siempre cabezas y en todo momento cumplen dos normas esenciales: poseer siempre la lógica anatómica de ser cabezas y ser temáticas, al estar formadas por elementos representantes relacionados con lo representado.
Así, en el cuadro El agua todos los animales y elementos representados están en contacto con ella, encontrándose hasta 61 animales reales diferentes pintados con detalle de anatomista. 

Continuando con las referencias a Arcimboldo de Ripellino en su Praga mágica, el intelectual italiano analiza estos cuadros y los relaciona con esas colecciones, demudando los rostros vivos en naturalezas muertas, acercando la vida al carnaval y lo trivial.


Siguiendo la estela de Philippe de Monte, otro flamenco, Jacobus Regnart arribó a Bohemia donde se tienen referencias suyas en 1560 como tenor en la Capilla Real, la Hofkapelle de Praga, aún en tiempos de Maximiliano II. Allí trabajó más adelante como vicedirector, tras de Monte durante unos diecisiete años hasta que marchó a Innsbruck de donde regresó a finales de siglo. 
Compuso varias misas en honor del emperador, algunas composiciones vocales dedicadas a poetas y autoridades eclesiásticas y algunos madrigales sobre textos de Torquato Tasso.
Nos acompaña O vos omnes, una composición religiosa escrita originalmente para cuatro voces, compuesta en 1577 y que está interpretada por Ensemble Versus de Brno en una grabación que se enmarca dentro de un concierto de Semana Santa celebrado en 2014.


Las obras más conocidas de Arcimboldo son, sin lugar a dudas, las series dedicadas a los elementos y las estaciones. La de los elementos está formada por los cuatro elementos fundamentales: Aire, Agua, Tierra y Fuego, cuyos rostros se conforman con seres y objetos alegóricos, los tres primeros con animales que viven en estos medios, mientras el último se compone de objetos relacionados con el uso del fuego.
En Las Estaciones, los cuatro cuadros representan, evidentemente, los periodos del año con la exactitud y minuciosidad que caracterizan al pintor milanés. En La Primavera, por ejemplo, se encuentran 81 plantas representadas con minuciosidad realista que proceden de distintos lugares del planeta. El afán coleccionista hacía que los poderosos interesados en la búsqueda de especímenes exóticos tuvieran agentes en los puertos más concurridos, como Sevilla, Rotterdam o Hamburgo en los que se buscaban animales, plantas o productos desconocidos. 
De estas colecciones de las estaciones hubo varias series elaboradas por Arcimboldo: Una serie para Rodolfo II, otra para su tío, el rey de España Felipe II, otra que acabó en Viena y otra última en el Museo del Louvre, de las cuales sólo una está completa. Igual ocurre con la serie de los elementos, de los que no queda ningún original de El Aire, sino copias realizadas a partir de las obras primigenias.
En ellas, el afán coleccionista de Rodolfo se une al deseo de mostrar sus obras y agasajar a grandes personajes de la familia de los Habsburgo o colaboradores suyos, a través de esas reproducciones realizadas por el mismo pintor y que el autor indicaba cómo exhibirlas en parejas, una estación junto a un elemento: La Primavera con El Aire, El Otoño con La Tierra, El Invierno con El Agua y El Verano con El Fuego.

Giuseppe Arcimboldo. Serie de Las Cuatro Estaciones
Continúa Ripellino en su monumental Praga mágica tratando sobre detalles acerca de Las Estaciones de Arcimboldo. Son descripciones, argumentos o reflexiones extraídos de diversos lugares del libro que nos acercan a la dimensión de la serie arcimboldiana.


Uno de los primeros grandes compositores de origen eslavo que se establecieron en la corte de Rodolfo II fue Jacobus Gallus Carniolus, conocido como Jacob Handl, natural de Eslovena y que apenas vivió entre 1550 y 1591.
Abandonó su Ribnica natal muy joven y, como monje viajó por gran parte de la Europa Central, siendo miembro de la capilla de la corte en Viena o Kapellmeister (director de coro) con el obispo de Olomouc en Moravia, hasta acabar como organista en la iglesia Jana na Zábradlí de Praga hasta su fallecimiento.
Publicó su Opus musicum en 1577, una colección de 374 motetes que servían para cantar durante todo el año litúrgico en el que su espíritu ecléctico mezclaba estilos arcaicos y modernos que oscilaban entre el canto firme y el estilo policoral veneciano.
Nos acompaña el alegre motete para el tiempo de Navidad Resonet in laudibus incluido en el citado Opus musicum de Jacobus Handl en la interpretación del Chorus Salvatoris de la Iglesia Jesuita del Santo Salvador de Bratislava.


Los últimos años de vida los pasó Arcimboldo en su Milán natal, tras solicitar la venia del emperador para su regreso, dedicándolos al estudio del arte, con la distinción de Caballero del Sacro Imperio Romano Germánico y sin pasar apuros económicos gracias a la generosidad de Rodolfo II.
Bien considerado por sus contemporáneos y, pese a tener un considerable número de seguidores y copistas, su obra cayó en el olvido durante varios siglos hasta que fue recuperada a comienzos del siglo XX.
El crítico de arte Alfred H. Barr Jr., primer director del MoMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, posiblemente el museo más influyente del siglo, utilizó la obra de Arcimboldo para dar legitimidad a los movimientos del Surrealismo y Dadaísmo con la exposición Fantastic Art, Dada & Surrealism celebrada en el citado museo entre diciembre de 1936 y enero de 1937, y en la que se presentaba a estos movimientos pictóricos como el último eslabón de un estilo pictórico que alcanzó un momento cumbre con Arcimboldo. André Breton, ideólogo del movimiento y artistas como Salvador Dalí, que lo consideraba el padre del surrealismo o Max Ernst tienen obras con rostros compuestos o dobles imágenes en las que se pueden observar la influencia de la obra del pintor de la corte rudolfina.
Esa exposición sirvió de referente y punto de partida para situar a Giuseppe Arcimboldo en el lugar que ocupa en la historia del arte, no como uno de los grandes artistas que sobresalen en esta especialidad, sino como un artista que encontró su propio camino, un criterio muy en boca en los últimos siglos.

Arcimboldo. El bibliotecario /1566(. Retrato del historiador Wolfgang Lazio. Skoklosters Slott (Suecia)
Nos despedimos de la figura de Arcimboldo con un vídeo sobre su cuadro El Otoño en el que se ha llevado al formato 3D para configurar y desconfigurar la figura del personaje representado.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Ripellino, Angelo Maria. Praga mágica, traducción de Marisol Rodríguez. Editorial Seix Barral. Los tres mundos. 2006.