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28 sept. 2018

La vida es como el Jazz

"En cierto sentido, la vida es como el jazz... es mejor cuando improvisas"
Con estas palabras, George Gershwin supo captar la esencia del jazz: la música que surge en el momento, la complicidad entre los intérpretes, el sentido del ritmo con el swing como emblema o los instrumentos que le otorgan esa voz y ese timbre tan particulares.
En esta entrada te propongo un acercamiento al mundo del jazz desde la perspectiva de uno de los escritores más aficionados y entendidos como Julio Cortázar y la música jazzística del pianista Uri Caine, basada en composiciones de músicos clásicos y ópera. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!  



Pocos escritores amaron y entendieron tanto el jazz como Julio Cortázar. El escritor argentino se desenvolvió como pocos entre la música de jazz, una música que, como era de esperar, cobró protagonismo en múltiples momentos en su obra literaria.
En ese libro-universo que es Rayuela, una de las grandes obras literarias del siglo XX, las referencias al jazz son constantes. Los personajes deambulan especialmente por los ambientes jazzísticos parisinos mientras se hallan Del lado de allá, se encuentran y se transforman en ellos. Seguir los paseos nocturnos de Oliveira, La Maga y sus compañeros de club con Roland, el pianista de jazz americano, es encontrarse tras algunos vericuetos con las músicas y melodías del jazz, en locales abigarrados, tan cargados de humo que la misma música sigue sus volutas, se eleva sobre sí misma o se siente libre de variar el rumbo.
Prueba de la importancia del jazz en Rayuela es el disco en que se recogen las obras que cita o aparecen de una u otra forma en el libro. En Jazzuela se recopilan estas piezas y músicos citados.



Nacido en Filadelfia mediada la década de 1950, Uri Caine se ha convertido en uno de los músicos que lleva al jazz versiones de otras músicas, en especial de la música clásica. De origen judío, se formó en su ciudad natal y la Universidad de Pensilvania, se marchó más adelante a Israel para lanzar su carrera, regresando a New York, la ciudad a la que vio más posibilidades para desarrollar su música.



En 1997 publicó Wagner e Venezia, uno de sus discos emblemáticos, grabado en su totalidad en la ciudad italiana entre el café Quadri, la Plaza de San Marco, el hotel Metropol o la Riva Schiavoni. Se trata de un disco en que se desmitifica la figura de Wagner desde la adaptación heterodoxa y creativa que realiza Caine, con sonidos y conversaciones tomados de la calle, el repicar de las campanas o los aplausos del público que escucha en directo, despojado de la dimensión trascendente y orquestal de Wagner para ser interpretado por tan solo dos violines, contrabajo, violonchelo, piano y... ¡acordeón!
De este álbum te propongo disfrutar con la conocidísima Marcha de las Walkirias, en una adaptación muy sugerente y personal, con Mark Feldman, Joyce Hammann, Erik Fredlander, Drew Gress, Dominic Cortese y el propio Uri Caine al piano.



De entre toda la producción literaria de Julio Cortázar, una obra está dedicada al jazz. En realidad, más que al jazz a un jazzman, un saxofonista llamado en el relato Johnny Carter que podría estar basado en la figura de Charlie Bird Parker, uno de los grandes saxos americanos. Aquí Cortázar dibuja la figura de Johnny, un viejo músico adicto a las drogas, el alcohol y el sexo, caótico pero con una percepción de la filosófica y metafísica de la existencia, del tiempo y del espacio.



En la dedicatoria del libro el escritor cita según parece a Charlie Parker junto con un versículo del Apocalipsis y el título de un poema del escritor inglés Dylan Thomas.


In memorian Ch. P.
Sé fiel hasta la muerte
(Apocalipsi, 2, 10)
Make me a mask
(Dylan Thomas)

El relato está formado por una serie de conversaciones entre Johnny, a veces con su pareja Dédée, y Bruno, un periodista que está recopilando información para un libro sobre el músico, y que se erige en el narrador de la historia.



Considerado uno de los músicos intelectuales del jazz actual, en la formación académica de Uri Caine, el pianista Bernard Peiffer le indicó que le interesaba estudiar y conocer la armonía, para lo que tuvo que estudiar la obra de Bach y Mozart. A partir de estos autores se interesó por la obra de otros compositores, llegando a adaptar al jazz obras de  los mencionados Bach, Wagner y Mozart, además de Beethoven, Mahler, Schumann, Scarlatti, Verdi o Gershwin.
En la siguiente versión, Uri Caine junto con Paolo Fresu realizan una adaptación de Lascia ch'io pianga de la ópera Rinaldo de George F. Händel.



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Extra, una propina
Una vez finalizada esta entrada sobre jazz y la ópera y, sólo si deseas y tienes tiempo, incluso aunque no lo veas y sólo lo oigas mientras estás en otra tarea, enlazo con una sesión que Uri Caine realizó en la Fundación March dentro del ciclo "A la manera de... Músicas improvisadas", sobre la improvisación en el jazz en diálogo con Juan Claudio Cifuentes "Cifu", el desaparecido y añorado presentador de programas de jazz de Radio Clásica.


Páginas web interesantes:
  • https://elpais.com/cultura/2013/11/14/actualidad/1384466597_518069.htm
  • https://elpais.com/cultura/2017/03/14/actualidad/1489515522_172117.html

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