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Mostrando entradas con la etiqueta Juan Ramón Jiménez. Mostrar todas las entradas
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APasionArte: Animalario

No se puede decir que los animales forman parte de nuestro mundo, como alguien podría afirmar. Nosotros formamos parte de un mundo en el que también hay animales. Y plantas. Y otros muchos seres vivos e inertes. Simplemente, somos parte de los habitantes, formamos parte del planeta.


Nuestra relación con los animales ha ido evolucionando desde el origen de nuestra historia: Desde los primeros que sirvieron como alimentos gracias a la caza, hasta los que comenzamos a domesticar como forma de obtener alimentos, vestido y fuerza para realizar trabajos. 


Con el transcurso de los siglos es nexo ha ido transformándose hasta llegar a un nuevo vínculo al pasar de animales domésticos a animales de compañía, e incluso, a formar parte de las relaciones familiares.


Este episodio de APasionArte encontraréis textos literarios que van de la prosa poética, al relato, la descripción y la autobiografía animal hasta la poesía. También hallaréis músicas que se mueven entre lo imitativo, la descripción mezclada con emociones y la parodia humorística. Toda una variedad de obras de distintos estilos y formatos.


Te propongo un recorrido por obras de autores de fama universal que nos invitan a reflexionar sobre las relaciones que tenemos con los animales y cómo han ido evolucionando. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Así, en este nuevo programa nos acompañan, no en este orden, animales de distinto pelaje, plumaje y condición gracias a escritores como Juan Ramón Jiménez, Cervantes, Pablo Neruda, Leopoldo Alas, Clarín, E.T.A. Hoffmann y músicas de Rossini (¿o quizás no?), Händel, Saint-Saëns y Gofré.


Este episodio de APasionArte puedes escucharlo en Radio Voz del Condado en el 105.40 do la FM o a través de su página web: radiovoz.lapalmadelcondado.org en el siguiente horario: Miércoles a las 13 y 19 horas, jueves a mediodía, a las 14 horas y en la noche del sábado a las 21 horas.


Como es habitual, este Episodio 4, Animalario también está disponible en IVoox como Radio Voz del Condado Apasionarte. Si te gusta, no dejes de suscribirte, marcar un like en la plataforma, compartirlo o recomendarlo entre quienes creas que le va a gustar.

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La primavera que no comenzó

El comienzo de la primavera de 2020 no se nos olvidará jamás.
Doblegados momentáneamente por uno de los virus que han asolado a la humanidad en los últimos siglos, no más letal que otros, pero sí más persistente en el contagio, nos hemos encontrado en una situación inédita en nuestras vidas.
Encerrados en nuestros domicilios, con un creciente número de contagiados y fallecidos, aunque con pacientes que superan la enfermedad, rodeados de dramas humanos relacionados con la pérdida de trabajo, la soledad de algunas personas o la preocupación por la enfermedad en personas pertenecientes a grupos de riesgo.
Convivir durante un tiempo indeterminado sin salir al exterior se vuelve un reto en nuestras vidas cuyo fin es el logro de un bien común y del que confiamos salir con el menor número de bajas posibles.
Mantener el ánimo, la capacidad de convivir y la ilusión cada día y cada hora es una tarea que se vuelve necesaria para superar este momento de crisis. Así, cuidar las relaciones, colaborar entre todos los que compartimos el mismo espacio o atender a los pequeños detalles son esenciales en esta situación.
En estos días comienza la primavera, una estación que se venía anunciando las últimas semanas y que, apenas si podemos atisbar desde nuestros hogares. Un parque en la distancia, un jardín, algunas plantas en la casa o el volar de los pájaros son algunos de los indicios que nos recuerdan que comenzó la estación. Acostumbrados a salir en esta época, a encontrarnos con los cambios que la primavera nos ofrece desde la naturaleza o en las mismas ciudades, te propongo unas miradas hacia esta estación. Nos acompañan, como siempre, obras literarias y musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Si pensamos en la primavera y en música lo primero que se nos viene a la cabeza es el comienzo de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, aunque los lectores de este blog saben que no es habitual que aparezcan versiones sin música vocal salvo que tengan una relación directa con textos escritos.
Antonio Vivaldi publicó en 1725 su Opus nº 8 con el título de Il cimento dell'armonia e dell'inventione (La lucha entre la armonía y la invención). En ella aparecían doce conciertos, de los que los cuatro primero corresponden a Las cuatro estaciones. 
En sus conciertos dedicados a las estaciones, Vivaldi no pretende sólo imitar o describir la naturaleza y sus sonidos, sino que, además, su interés parece encaminado también a sugerir estados de ánimo, relacionar momentos y faenas de las estaciones o los sentimientos de campesinos o ciudadanos. De tal manera, el compositor veneciano realiza algunas indicaciones para la interpretación, como en el segundo movimiento de la primavera que señala que debe tocarse como "un perro que ladra".
No tienen claro los estudiosos de la música de Vivaldi si los conciertos surgieron a partir de unos sonetos ya existentes o fueron los sonetos los que se escribieron para exponer y explicar la música. El caso es que cada una de las estaciones tiene un soneto que lo acompaña y cuya distribución en los habituales dos cuartetos y dos tercetos coincide en todos los casos con los tres movimientos de cada estación: Los dos cuartetos inspiran el primer movimiento, un allegro. El primer terceto, el segundo movimiento, que es un adagio o un largo. El último de los tercetos para el tercer movimiento, un allegro o un presto. Una de las hipótesis de trabajo de los musicólogos atribuye al propio Vivaldi la composición de los sonetos que se funden en perfecta simbiosis con los conciertos. 



La Primavera es de todos estos conciertos el más interpretado y deseado por los violinistas, convirtiendo esta obra musical en una de las más representadas, oídas y grabadas de toda la historia de la música clásica.
La Netherlands Bach Society con Shunske Sato al violín y la dirección nos acompaña en una grabación que se realizó en octubre de 2016 en el Muziekgebouw aan 't IJ de Amsterdam. En el enlace se separan los movimientos por aplausos del público, algo poco habitual, pero que ayuda a seguir con más facilidad el soneto que acompaña a la obra de Vivaldi.


El poeta moguereño Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura en 1956, fijó su mirada en la primavera en diversas ocasiones. 
Escrito en su retiro de Burdeos, Primavera y sentimiento es un extenso romance en que el escritor realiza una hábil mezcla de precisión y vaguedad. El poeta se fija en el crepúsculo, un momento cambiante del día que le hace transitar hacia la oscuridad y la tristeza cargado de imágenes simbólicas (holocausto de escarlata) para abrirse de nuevo a la esperanza (¡Ah, si el mundo fuera siempre una tarde perfumada!), realizando un tránsito de la muerte a la inmortalidad. Juan Ramón Jiménez crea un ambiente de tipo elegíaco cargado de misterio, logrando que la tristeza se convierta en soledad creadora haciendo que esa melancolía le ayude a abrirse a los demás, logrando la armonía con cuanto le rodea.




Cuando sugirieron a Joseph Haydn que compusiera una ópera para estrenar en Praga su respuesta fue clara y contundente: "No soy como Mozart, no tengo capacidad para crear óperas". Al recordarle que había compuesto algunas de ellas, insistió en su negativa: "Las que he compuesto fueron hechas para ser interpretadas dentro del palacio de los Eszterhazy. Fuera no tendrían ningún éxito".
En sus dos estancias en Inglaterra, donde fue galardonado por la Universidad de Oxford como Doctor Honoris Causa, Haydn tomó buena nota de la obra de Händel, especialmente su oratorio El Mesías. A su regreso compuso otro oratorio, La creación entre 1796 y 1798. Fue tal el éxito que se dejó embarcar en sus últimos años de vida en otro oratorio, en este caso no religioso, por el que no tenía demasiado interés. El libretista de La Creación, el Barón Gottfried van Swieten le propuso trabajar sobre el poema de James Thomson Les Saisons. 



Una vez convencido Haydn tardó en realizar la composición dos años plagados de roces, indicaciones con detalles excesivamente descriptivos en los que no faltaban las imitaciones de sonidos de la naturaleza o de animales, como el croar de una rana que suscitó una fuerte tensión entre libretista y compositor.
Así, tras un pase privado, en mayo de 1801 se estrenó Die Jahreszeiten (Las estaciones) con un éxito que no fue tan abrumador como el de La Creación, en la que Haydn mostraba un fresco pictórico de la naturaleza.
Dividida, lógicamente, en cuatro partes, Las estaciones está formada por 39 números de los que nos vamos a fijar en esta publicación en el segundo de ellos Komm Holder Lenz (Ven, linda primavera). Se trata de una pieza coral en que se canta a la primavera entrante que comienza un coro de campesinos, continúa un coro de mujeres y niños al que sigue un coro de hombres para finalizar con todos cantando a la primavera.



La interpretación de este coro Komm Holder Lenz de Las estaciones de Haydn pertenece a una grabación de audio con The English Baroque Soloistis y The Monteverdi Choir bajo la dirección de John Eliot Gardiner.



Galardonado con el Premio Cervantes en 1981 y el Premio Nobel de Literatura en 1990, Octavio Paz es un escritor al que es difícil de etiquetar en algún movimiento literario o artístico. Su poesía muestra su interés por la experimentación convirtiéndose en una obra a la vez personal y original, cargada de lirismo e imágenes profundas en las que desembocó en temas de tipo existencial como la soledad o la incomunicación en nuestra sociedad.
En Libertad bajo palabra, publicado en 1949 recoge una serie de poemas escritos desde 1935 y que fue ampliando hasta la edición de 1968. En Primavera a la vista, uno de los poemas incluidos en Bajo tu clara sombra, la primera de las cinco partes del libro, Paz nos acerca su inquieta mirada a la llegada de la estación.



Acostumbrados a escuchar la música de Johann Strauss hijo en conciertos como el de Año Nuevo, sus obras las asociamos a valses, polkas, marchas o mazurkas. 
Finalizamos este acercamiento a la primavera con uno de sus valses más conocidos: Frühlingsstimmen (Voces de Primavera). La versión original de la pieza estuvo concebida como vals para solista y acompañamiento de coro para ser interpretado en un concierto benéfico que se celebró en el mismo Theater an der Wien en que Mozart y Beethoven estrenaron la Flauta Mágica y Fidelio, entre otras obras.

La soprano sudafricana Pretty Yende interpreta Voces de primavera en un concierto perteneciente al Festival de Verbier. con el que nos despedimos, confiando en que la primavera que no hemos podido comenzar a disfrutar nos llegue por la literatura y la música y que, más temprano que tarde, podamos apreciarla en todo su esplendor. 


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Burros, mulos y otros animales

Durante siglos los seres humanos hemos vivido inmersos en la naturaleza. Rodeados de animales y plantas, hemos sido sin pretenderlo los primeros seres ecológicos durante el tiempo que hemos vivido con una economía de subsistencia.
El abandono de las zonas rurales que comenzó con la Edad Moderna, los avances de la revolución industrial han ido apartándonos cada vez más de la naturaleza y el cuidado del medio ambiente.
La entrada en el Antropoceno, la nueva era en la que nos encontramos y que viene definida por el hecho de que las actuaciones del ser humano son definitivas en el entorno ecológico a nivel global en que nos movemos, están haciendo que la comunidad científica nos envíe mensajes sobre cómo debemos actuar para no deteriorar de forma definitiva nuestro planeta.
Este alejamiento de la naturaleza nos ha hecho olvidarnos de animales y plantas con los que hemos convivido durante milenios. Frente a animales que siempre han sido protagonistas en la naturaleza o en el ámbito doméstico, otros han ocupado siempre un lugar más modesto ocupando un segundo plano. Frente al protagonismo de animales como el caballo. los asnos han tenido siempre un papel más modesto, ofreciéndonos trabajo y servicio de forma humilde. 
Te propongo un paseo junto a los burros, esos animales modestos y humildes que han acompañado durante tanto tiempo al ser humano y han desaparecido de su vida. Nos acompañan obras literarias y musicales dedicados a ellos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
El burro verde. Marc Chagall (1911)
Si pensamos en burros, ¿cuál es el primero que se nos viene a la mente?
Según algunas fuentes, después de La Biblia y El Quijote, Platero y yo es el tercer libro más traducido a distintos idiomas. La prosa poética de Juan Ramón Jiménez, es ya más que centenaria, pues se publicó en 1914. El premio Nobel nacido en la cercana Moguer cuenta que cuando lo escribió no pensó en un libro para niños. De hecho, según sus palabras, "nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se nos ocurren".
Pero los hechos son como son y los datos indican que se publicó en La Lectura, una colección de literatura infantil y que en el prólogo original el autor escribió: "Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para...¡qué sé yo para quién!... para quien escribimos los poetas líricos... Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma." Esa edición contaba con 66 capítulos lejos de los 138 de la versión definitiva.


Ilustración de Ximena Maier para una edición de Platero y yo

Juan Ramón Jiménez (hay autores cuyo nombre se dice así de corrido siempre) contó que Platero existió, mas no uno, sino muchos. Platero es el nombre común con que se conocía a los burros de pelaje gris. El escritor recordaba: "Yo tuve de muchacho y de joven varios. Todos eran plateros. La suma de todos mis recuerdos con ellos me dio el ente y el libro."
El cariño y la ternura que muestra el poeta desde el comienzo que todos conocemos se desarrolla durante toda la obra:


Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera
que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. 
Sólo los espejos de azabache de sus ojos
son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Este tono lírico se quiebra con la indignación que le provoca la palabra asnografía encontrada en el diccionario. Afortunadamente ya no aparece en los diccionarios actuales.



La primera música proviene de una obra que fue escrita como un divertimento. Su autor, Camille Saint-Saëns la estrenó un martes de carnaval de 1886 en una representación privada, apareciendo un autor tan serio como él con nariz y barbas postizas. Un mes más tarde se interpretó en la casa de Pauline Viardot, la hija del sevillano Manuel García y hermana de la diva María Malibrán, para que un amigo común, Franz Liszt pudiera escucharla. 
Saint-Saëns ideó Le carnaval des animaux (El carnaval de los animales) como Fantasía zoológica para una agrupación de instrumentos particular en la que se incluyen flauta, clarinete, xilófonos, dos pianos, una armónica de cristal (que se puede sustituir por un glockenspiel) y los instrumentos de cuerda. 
Sabiendo que esta obra era un divertimento en que todas las piezas presentan animales disfrazados, como cualquier carnaval que se precie, y en que unos movimientos parodian otras obras, mientras otros ridiculizan amigablemente a compositores o intérpretes conocidos, Saint-Saëns no consintió en que se volviera a interpretar en vida, salvo el fragmento de El cisne. En su testamento dejó escrito que la obra podría interpretarse tras su fallecimiento. Hoy en día es la obra popularmente más conocida del compositor francés.
Nuestra primera interpretación musical se titula Personnages à longues oreilles (Personajes de largas orejas) y representa con unos de los instrumentos más delicados y virtuosos de la orquesta. los violines, dos de esos animales a base de rebuznos que se van alejando poco a poco. La humorada del autor y alguna interpretación nos hace pensar que quienes así van disfrazados son en realidad determinados críticos musicales.
Julia Park y Sergio Leiva junto con The LSU Symphony Orchestra nos acercan a ellos.


Animal modesto donde los haya, el burro ha tenido siempre una condición inferior al caballo, más humilde y sencillo que su pariente en la familia de los équidos.


Sancho y su rucio interpretados por Gustave Doré

En El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha Cervantes lo deja claro cuando presenta al incondicional Sancho Panza y deja la duda en la mente de don Quijote sobre la idoneidad del papel de un asno en las novelas de caballería. Curioso que también sea rucio (blanquecino, canoso) como Platero el acompañante de Sancho.




Pero el ser humano ha deseado tanto sentirse el rey de la creación que ha soñado con tener un dominio absoluto sobre todas las criaturas grandes y pequeñas. Tanto que hemos pensado en ello que poco a poco hemos conseguido el efecto contrario. Cada vez hay menos animales, desaparecen especies y muchas se encuentran en peligro de extinción.
En una de sus óperas Mozart tuvo en sus manos que el entendimiento entre los seres humanos y los animales se llevara a cabo a finales del siglo de la razón. ¿Cómo fue posible? Con la música y la ayuda de una flauta sin igual. 
En su singspiel Die Zauberfflöte (La flauta mágica), su última ópera en alemán, Mozart hace que el príncipe Tamino reciba una flauta con poderes sobrenaturales que debe utilizar para hacer el bien. En el aria Wie stark ist nich dein Zauberton (Qué poderoso es tu mágico sonido), cuando Tamino toca la flauta aparece un grupo de animales salvajes que, según él, hace que cuando escuchan su sonido todos los animales se alegran.



La flauta mágica es una obra maestra particular, ya que posee diversos lenguajes que en ocasiones son contrapuestos. Trata de un cuento que se desarrolla en un país lejano, pero también tiene implícito un sentido masónico con un canto a la razón. Prácticamente cada montaje es distinto, desde los que la sitúan como un cuento oriental hasta los que la ambientan en la esfera del siglo de la razón, pasando por el desenfadado y alegre cuento que es. De todos los enlaces que hay en la red con esta escena, los animales que aparecen aquí reflejan este último escenario de cuento inocente. Pertenece a un montaje del Metropolitan Opera House de Nueva York con Matthew Polenzani como el oriental príncipe Tamino y la dirección musical de Jame Levine. Un cuento es así.


Incansable conversador, se cuenta que estuvo más de veinticuatro horas en una interminable y amena charla con su hermano. Despistado por naturaleza, tendía a olvidar qué debía hacer y dónde tenía que ir, hasta el punto de escribir con frecuencia telegramas a su esposa para que le recordara hacia donde tenía que haberse dirigido. 
Prolífico escritor y periodista, Gerbert Keith Chesterton cultivó la novela, el ensayo, la crónica periodística, la poesía, el teatro, la biografía o los libros de viaje. 


Ilustración del propio Chesterton donde aparece él con un burro
Fue el creador de un personaje que fue llevado a la televisión como uno de esos investigadores de la literatura inglesa al estilo de Poirot, Sherlock Holmes o Miss Marple: El padre Brown, un sacerdote católico con una agudeza psicológica y analítica que lo convertía en un singular detective y que apareció en medio centenar de relatos distribuidos en varios volúmenes. También escribió El hombre que fue Jueves, El hombre que sabía demasiado o El retorno del Quijote, una novela por entregas en la que homenajea al gran personaje literario. 
En Lepanto y otros poemas introduce un poema, The donkey (El burro) que dedica a este animal dócil, perseverante y nada presuntuoso en el que deja caer un bíblico momento de gloria para este animal.



Ferdinand Rudolph von Grofé, más conocido como Ferde Gofré, neoyorkino de origen francés y alemán, desarrolló su vida entre la música clásica y las orquestas de baile y jazz. Comenzó tocando la viola en la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles hasta que entró a formar parte de la orquesta de Paul Whiteman. Allí se dedicó a realizar arreglos de obras clásicas que acabaron consolidando los estilos de las Big Band, esas orquestas que adaptaban músicas de diversos estilos. 
Entre sus obras más conocidas destaca Gran Canyon Suite (Suite del Gran Cañón) de 1931, una obra que narra en cinco movimientos la impresión que le produjo una visita al gran cañón del Colorado.
Los movimientos de esta suite sinfónica son: Sunrise (Amanecer), Painted Desert (El desierto pintado), On the trail (En el camino), Sunset (Atardecer) y Cloudburst (Estallido de nubes).
De todas, finalizamos este recorrido con el cariño hacia los burros y sus congéneres con On the trail, un movimiento programático en el que describe el camino que se realiza con una recua de burros para bajar hasta la orilla mientras se disfruta del inigualable paisaje que alberga este Gran Cañón del Colorado.
La interpretación corre a cargo de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional de México con la dirección de Enrique Arturo Diemecke.
En este movimiento Gofré no nos ofrece simplemente una música, sino la posibilidad de poder disfrutar de la experiencia de bajar a lo largo del sendero que nos lleva hasta el lecho del río Colorado.
Algunas indicaciones para poder disfrutar de esta pieza:
Comienza el movimiento con un sonoro rebuzno en los violines.
De este sonido surge la melodía que nos acompañará durante el camino mientras preparamos lo necesario para el paseo: ropa cómoda, un sombrero, agua...
Seguido a este sonido, comenzamos a caminar montado en una recua de estos animales por el estrecho sendero que nos bajará hasta la orilla del río.
Al momento se paran a pesar nuestro y, entre sus sonidos de queja, comenzamos a apreciar la belleza del paisaje.
Se reanuda de nuevo el camino.
Tras una progresiva aceleración, se paran otra vez los animales y permitiéndonos contemplar de nuevo el paisaje desde una mayor altura. Cada vez podemos apreciar mejor la grandeza y la majestuosidad del espacio.
Se vuelve a reanudar la marcha de forma más acelerada, intercalando las sensaciones que nos proporciona la visión del paisaje, la tranquilidad y el aire puro que dominan el panorama.
Entra en escena un solo que puede representar una caja de música que abrimos en pleno descenso hasta el río y que nos recuerda nuestra vida en la ciudad mezclada con las sensaciones del lugar.
No hay tiempo para ensoñaciones ni descansos. La recua acelera el paso, quizás por el olor del agua o por saber que el final del camino está cerca.


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Bibliografía consultada: