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El placer de la música

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes

La música forma parte de nuestras vidas. Tengamos o no conciencia de ello, nos acompaña constantemente. Hay personas que la tienen permanentemente en su vida diaria, sintiendo la música sin cesar; quienes se acercan a ella en ocasiones puntuales, escuchándola en determinados momentos, o quienes la tienen presente de forma circunstancial, como parte integrante de bandas sonoras de películas o series, como sintonías de cabecera de programas televisivos, incluidos diarios de noticias, de radio o en la publicidad, donde tiene un valor excepcional.
Unida indisolublemente a la naturaleza humana, la música tiene un origen tan remoto que vinculamos su origen en tiempos ancestrales con nuestro propio cuerpo. De los elementos de la música -ritmo, melodía, armonía y tono- el primero surge de nuestro propio corazón. Imaginar a los primeros seres humanos acelerando el ritmo de sus corazones para prepararse y enardecerse de cara a la próxima cacería o a la defensa de su territorio en peligro nos acerca a los orígenes de la música. Utilizar su propio cuerpo para producir sonidos, controlar los gritos y el uso de onomatopeyas, fueron anteriores o simultáneos al uso de la percusión con instrumentos tan simples como piedras, palos o huesos de los animales cazados. 
De ahí hasta nuestros días, varios miles de años de evolución de la música a través de las distintas civilizaciones y culturas han llevado la música hasta nosotros produciendo en el fondo las mismas emociones primarias, aunque matizadas, cultivadas y más sutiles que aquellas primigenias.
Nos podemos preguntar: ¿A quién no le gusta la música? Y la respuesta posiblemente sea que es difícil encontrar a algún ser humano que no disfrute con la música. Evidentemente no nos gusta el mismo tipo o estilo de música, ni los mismos intérpretes o autores, pero la llevamos en nuestra herencia genética. La cantidad de personas que acuden a los conciertos, de cualquier tipo, llenando estadios, auditorios o salas de concierto; el público que se acerca a las agrupaciones que participan o amenizan festejos y celebraciones populares; los millones de personas que utilizamos aplicaciones y programas en línea para escuchar música desde distintas plataformas, o la cantidad de personas que utilizamos o vemos utilizando equipos de música, auriculares o cascos mientras se circula en vehículos, se pasea o se hace deporte, atestiguan el valor de la música en nuestras vidas.
Cada año, el 22 de noviembre se celebra la festividad de Santa Cecilia, la patrona de la música, por lo que ese día se conmemora también el #DiaDeLaMusica y el #DiaDelMusico dedicados, como es obvio a todos los amantes de la música y a quienes la interpretan, ya sea de forma profesional o amateur. 
Te propongo celebrar el Día de la Música con unas reflexiones sobre cómo escuchar música de uno de los grandes compositores del siglo XX, Aaron Copland y algunas audiciones musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! 


Para celebrar el Día de la música, o en cualquier otro momento, nos acercaremos a unas reflexiones de Aaron Copland, uno de los compositores fundamentales del pasado siglo. Nacido en Brooklyn, Nueva York, en 1900, fue discípulo de la influyente Nadia Boulanger antes de dar comienzo a su carrera creativa.
Para sus obras, Copland busca su inspiración dentro del folclore estadounidense con con obras como el Concierto para clarinete, con claras influencias del jazz, Salón México o Retrato de Lincoln. Estas inspiraciones se desvelan de forma especial en sus ballets Billy el Niño, Rodeo y Apalachian spring, centrados en temas genuinamente americanos, todos ellos creados durante el periodo prebélico y bélico de 1936 a 1942.  
Poco a poco su estilo se volvió más abstracto y austero, incorporando técnicas dodecafónicas en obras como su Cuarteto con piano o Connotaciones, aunque sin alcanzar el éxito entre el público de las obras anteriores. Tres libros marcan sus reflexiones sobre la música: What to listen for in music, Our new music y Music and imagination.


En What to listen for in music (Cómo escuchar la música, 1939) se recoge una serie de quince conferencias que Copland impartió en la New School for Social Research de New York. Comenzando con un debate  sobre el método creador, el compositor siguió analizando los elementos que forman la música -ritmo, melodía, armonía y tono-, para continuar con una serie de disertaciones sobre las principales formas musicales -fuga, variación, sonata, sinfonía, poema sinfónico, ópera y danza-. Las últimas conferencias tratan sobre el papel que desempeñan los intérpretes en la comprensión del auditorio, además de incursiones en las características de la ópera, el drama musical, la música contemporánea y la música cinematográfica, con los que Copland confirma sus ideas sobre la universalidad de la música, sus adaptaciones a distintos géneros y su evolución a lo largo del tiempo, mostrando al oyente/lector el camino para acercarse de igual manera a la música contemporánea o a la clásica.


En esta publicación nos acercaremos a la segunda de las conferencias titulada Cómo escuchamos. Puede parecernos extraño el título y el contenido y plantearnos algunas cuestiones previas. ¿Es qué no sabemos escuchar música? ¿Acaso debemos aprender a escucharla? ¿O, necesitamos una guía para poder escucharla? Estas cuestiones quedarán resueltas a lo largo del capítulo y de forma más completa del libro, aunque la respuesta es sencilla para Copland: Escuchar música es una capacidad que se adquiere a través de la experiencia y el aprendizaje. Cuanto más conocemos de una música concreta, más disfrutamos de ella.
Copland diferencia tres formas de escuchar la música, cada una de ellas en un nivel superior de apreciación. El primero de estos niveles es que el compositor denomina el plano sensual.


Uno de los objetivos de este blog consiste en fusionar o maridar los textos con la música. En esta ocasión, la propuesta tendrá un matiz diferente, en el sentido de que te propongo escuchar la música que lo acompaña o sustituirla por cualquier otra que sea de tu agrado y encaje con el propósito que manejamos: disfrutar del placer de la música, en esta primera audición, en su plano sensual.
Aunque nos haya acompañado en otra ocasión en este blog y, dentro del propósito habitual de que sea música cantada, nos acercamos a un coro de ópera, posiblemente el más conocido y universal de todos cuantos existen, el Va pensiero de la ópera Nabucco de Verdi.
El enlace nos muestra una interpretación de este archiconocido coro realizado en la representación llevada a cabo en el Metropolitan Opera House de New York en 2002. La escenografía, casi un relieve asirio, la concentración de los intérpretes que aguantan perfectamente los primeros planos en un tipo de obra en la que los espectadores sólo ven de lejos, el decorado o la primorosa interpretación llevaron a realizar un bis. Una pieza singular para dejarnos llevar por el plano sensual del que trataba Aaaron Copland. Déjate llevar.
 

Los distintos niveles de audición musical que propone Copland podemos aplicarlos a cualquier tipo de música que escuchemos, sea cual sea su estilo.
El segundo plano al que se refiere el conferenciante es el plano expresivo, un nivel cargado de argumentos controvertidos como razona en su exposición. Partiendo del caso de Stravinsky que afirmaba que su música era un «objeto», una «cosa» convida propia sin más significado que su propia existencia musical, Copland llega a plantear la cuestión clave de este nivel: ¿La música quiere expresar algo? Y si puede hacerlo, ¿lo puede expresar con palabras?
También se adentra el compositor norteamericano en lo que nos dice una música concreta, razonando que cuando nos dice siempre lo mismo tiene más posibilidades de que la vayamos dejando de lado frente a aquellas cuyo significado, para nosotros, varía con algunos matices en cada audición que realizamos. Finalmente lleva este argumento sobre los significados a dos piezas musicales, una de Bach y otra de Beethoven.




Como hemos apreciado, dos son las obras musicales que propone Copland para ejemplificar el plano expresivo: Das Wholtemperierte Klavier (El clave bien temperado) de Johann Sebastian Bach, centrado en sus variaciones más tristes, y la 9ª Sinfonía de Beethoven, centrado en el tema inicial de su primer movimiento. Dada la extensión de la primera obra, cercana a las das horas en el primero de los dos libros que la componen, la enlazamos al final de esta publicación por si deseas centrar en ella la audición.
Así, la segunda pieza musical que nos acompaña es el primer movimiento de la 9ª Sinfonía de Beethoven, para centrarnos en el primer tema que presenta el compositor después de surgir desde el silencio un intervalo a cargo de los violines, chelos y trompas que anuncian, como una premonición, la llegada del tema.
La interpretación corre a cargo de la Deutsche Kamerphilharmonie de Bremen dirigida por Paavo Järvi dentro del Beethovenfest de Bonn celebrado en 2009.


Como avanzaba al comienzo de su capítulo y/o conferencia, el tercer plano de audición que considera Copland es el estrictamente musical. En este plano el oyente no se limita a sentir la música y lo que le expresa, sino que se adentra en percibir los elementos, comenzando por la melodía -si le gusta o no, si le atrae o le deja más indiferente- y el ritmo -especialmente si es más marcado-. También le ayuda conocer los estilos musicales para apreciar con mayor rotundidad en cuál se inscribe la música que escucha. 


Como forma de exponer mejor su razonamiento, Copland pone como ejemplo la forma en que el espectador aprecia una obra de teatro, para finalizar proponiendo una audición más activa en que se superpongan los tres planos enunciados de forma simultánea y el oyente se sitúe simultáneamente fuera y dentro de la música, juzgándola y disfrutándola, pensando en el camino que va a seguir el compositor y descubriendo que va por otro diferente al que pensó.
Todo un reto que incrementa el placer de quien escucha música.


Finalizamos esta publicación sobre el placer que nos proporciona la música con la que se considera la música más interpretada y escuchada de toda la historia: El Aleluya de El Mesías de Händel. Para esta última audición te propongo realizar una experiencia musical con la idea de comprobar hasta qué punto llegamos a disfrutar de los tres planos que señala Copland.


Para ello, comenzamos con el análisis certero y profundo que realiza sobre esta obra universal Luis Ángel de Benito, profesor de Armonía y Análisis del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y director de Música y Significado en Radio Clásica de Radio Nacional, uno de los programas sobre música más interesantes del panorama radiofónico de nuestro país.


La última parte de la experiencia, y con la que nos despedimos con la idea de disfrutar plenamente de todos los planos del placer de la música, consiste en escuchar este Hallelujah del oratorio Messiah de George Friedric Händel interpretado por un coro espectacular con una enorme cantidad de componentes, The Tabernacle Choir and Orchestre del Temple Square en una interpretación grabada en septiembre de 2014.

Ya me cuentas. 
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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Cómic y Ópera: La Zorrita astuta de Janáček


La ópera reúne elementos como la música, interpretada inevitablemente de forma vocal con la colaboración fundamental de la orquesta y los instrumentos que la componen, las artes escénicas que les aportan la interpretación y creación de personajes sobre un escenario, además de las artes plásticas que intervienen en la configuración de los escenarios en los que se desarrolla como la pintura, la decoración o la arquitectura, además de la iluminación, más importante y fundamental de lo que aparentemente se observa, así como la creación y confección del vestuario y la caracterización de los personajes con el uso del maquillaje o peluquería. 
Otro de los apartados fundamentales para construir este tipo de obra de arte es el elemento poético, construido a partir de los libretos, que le aportan la situación y la acción dramática. La acción combinada entre compositores y libretistas se ha nutrido de la inspiración de historias originales, además de la adaptación de argumentos tomados de otras fuentes, fundamentalmente de novelas o poemas. Hace pocas semanas tratamos en este blog sobre la relación entre el cómic y la ópera a partir de la obra The rakes's progress (La carrera de un libertino) que se puede seguir en Cómic y ópera: El libertino de Stravinsky.
Allí comentamos que se considera a Thomas Rowlandson el creador o iniciador del cómic cuando en 1809 comenzó a publicar una serie de tiras ilustradas humorísticas titulada Dr, Sytanx sobre un quijotesco maestro de escuela a partir de textos en verso de William Combe, un grupo de historias -historietas- que tuvo tal éxito que ilustrador y escritor debieron realizar más series sobre el personaje.
Desde entonces comenzaron a incluirse tiras cómicas, más o menos satíricas en los diarios, hasta que comenzaron a editarse en publicaciones independientes 
Pese a que es más habitual el trasvase desde la ópera hacia el cómic, ya que estos últimos se han inspirado y desarrollado en diversas ocasiones historia, argumentos o relatos basados en óperas, hay algún otro caso, además del señalado de Stravinsky en el que la ópera y su argumento se basan en un cómic.
Te propongo un paseo por una de las óperas más originales surgidas de un cómic, La zorrita astuta de Leoš Janáček, una animada, vitalista y reflexiva obra protagonizada por animales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Antes de comenzar este camino desde las viñetas a los escenarios te invito a dejarte llevar por un paseo el camino inverso, la presencia de un aria de ópera en el cómic, en esta ocasión de animación.
En Peanuts (Cacahuetes), un título impuesto por el editor y que Charles M. Schulz prefería denominar con el nombre de su protagonista Charle Brown, el caricaturista creó un mundo que estuvo publicándose entre 1950 y su fallecimiento en 2000. Personajes como el que da título a la serie, Snoopy, Sally Brown o Peppermint Patty mostraban un mundo infantil que se generalizaba gracias a su carácter lírico e intelectual que la hacían entrañable. Fue publicada en más de 2.600 periódicos y revistas en más de setenta países, siendo traducida a más de 40 idiomas.
Su éxito la hizo llegar a la televisión donde se crearon una serie de episodios para ocasiones especiales, llegando a alcanzar una gran popularidad.
En el enlace que sigue, PePpermint Patty participa en un concurso de patinaje sobre hielo con la música del aria O mio babbino caro del Gianni Schicchi de Puccini. Todo emoción pese a las dificultades técnicas.

 
Pocos casos hay en la historia de la música como el de Leoš Janáček. Nacido en Hukvaldy, una pequeña localidad de la Moravia checa en la mitad del siglo XIX, su origen humilde y un talento musical desmesurado marcaron sus primeros años de vida y estudios en los que, cuando no disponía de instrumentos de teclado, los interpretaba sobre dibujos de teclas pintadas sobre alguna mesa. Más adelante ingresó en algunos de los más grandes conservatorios de Europa como los de Leipzig o Viena y rechazó una beca para el de París, regresando a Brno donde se dedicó a impartir clases como músico y maestro, mientras indagaba en las raíces musicales de su país y creaba un lenguaje propio. Tras casarse con Zdenka Schuilzová, una de sus alumnas de la escuela de magisterio y perder a sus dos hijos el matrimonio entró en una crisis de la que no se volvería a recuperar, entablando el compositor relaciones con una cantante.
Es a partir de superar los cincuenta años de edad cuando alcanza la madurez compositiva y le llega el éxito internacional gracias a la creación de un lenguaje musical propio basado en la riqueza musical de su tierra y cada vez más alejado del estilo germano dominante. El estreno de su ópera Jenufa fue el punto de inflexión para una carrera que llenó la última parte de su vida.
Piezas como su Sinfonetta (1926) y óperas como Osud (Destino), Katia Kabanová, La zorrita astuta, El caso Makropulos o De la casa de los muertos, a partir de la obra de Dostoyevski, muestran un universo cargado de lirismo, modernidad y reflexión y marcan una vida llena de estrenos con más de sesenta años de edad, en una época en que muy pocos compositores llegaban a estrenar, si acaso, una ópera.
El su ópera La zorrita astuta la que nos sirve de enlace entre el cómic y la ópera. ¿Cómo surgió el cómic en que se basa? ¿Cómo llegó a conocerlo Janáček y a inspirarse en él? ¿Con quién colaboró para crear la historia y el libreto? ¿Qué aportó la edad y la madurez del compositor a esta obra? Sobre estas y otras cuestiones trata la presente publicación.

Fotografía de Leoš Janáček en su casa en la época del estreno de la ópera
Toco comenzó cuando Jaromír John director artístico del diario Lidové Noviny de Brno buscaba con cierta insistencia y premura dibujantes que le proporcionaran dibujos originales y graciosos, caricaturas o ilustraciones de figuras o personajes para publicar en el diario en las dos ediciones diarias y el suplemento dominical, lo que suponía alrededor de unas ochocientas ilustraciones anuales.
En una visita a Praga conoció al pintor y antiguo guardabosques Stanislav Lolek y le propuso su intención, pero este le argumentó que él era un pintor paisajista que no se dedicaba a dibujar figuras o personajes, por lo que se negó a colaborar en la idea propuesta. Mientras hablaban descubrió en un rincón del estudio un fajo de papeles cubiertos de polvo con algunos dibujos que, salvando las protestas iniciales de Lolek, se llevó de regreso al diario.
Allí descubrió que aquellos doscientos folios mostraban a un solícito cazador de amplios bigotes y a una astuta zorrita alrededor de los que transcurría una historia completa. Con ese material tenía para publicar durante seis meses. Encargaron a Rudolf Tésnohlídek, poeta y periodista, que escribiera los textos que acompañaran cada una de las ilustraciones. Así, entre el 7 de abril y el 23 de junio de 1920 se publicó en las dos ediciones diarias Liske Bystrouška (La zorra de orejas afiladas)  en forma de cómic con el texto bajo las imágenes.
La narración contaba la historia del oficial de policía Bartoš que, tras quedarse dormido en el bosque, captura y lleva a su casa a una pequeña zorra que entrega a su nieto. El animal es demasiado salvaje para vivir domesticada por lo que, tras matar varios pollos huye al bosque donde continúan sus aventuras.


Janáček supo llevar a toda su obra una mezcla de tradición, diferencia y modernidad, poniéndose a la vanguardia de la música de su tiempo. Se separó de la tradición germana imperante, buscó en la tradición de su país e indagó en la entonación y las modulaciones características del idioma checo para crear un universo musical propio. 
En La zorrita astuta nos lleva este mundo singular de Janáček con la presencia de los animales del bosque, a los que caracteriza con las inflexiones que había ido observando en el canto de las aves y los sonidos de los animales. además de caracterizar a los distintos personajes musicalmente con los distintos dibujos de su habla.
En la primera escena de la ópera Janáček nos introduce en la exuberante vida del bosque y los animales que lo pueblan con una melodía fresca y danzarina que nos acerca por momentos a un ballet variopinto y colorido. Una vez que se acerca el guardabosques desaparecen los animales, mientras se queda dormido sueña con la zíngara Terynka. Al despertar descubre a la zorra cuya mirada le recuerda los ojos de su enamorada, capturándola para para llevársela consigo.




El enlace que nos acompaña pertenece a una producción de la ópera grabada en el Theátre du Chatêlet de la capital francesa con la Orchestre de Paris bajo la dirección de Sir Charles MacKerras para la productora Arthaus Musik. El sugerente decorado con evocaciones de cuento infantil, los detalles del vestuario y la caracterización de los animales profundizan en la concepción de la ópera que creó Janáček.


La publicación de La zorra de orejas afiladas tuvo un éxito inmediato en el público checo, tanto en la edición de Brno como en la recién inaugurada de Praga. Janáček estaba suscrito al diario, aunque apenas disponía de tiempo para leerlo. En cambio, Marie Stejskalová, su ama de llaves se encargaba de ir a diario, cada vez más impaciente al quiosco de prensa para recogerlo y seguir la historia de la zorrita que le apasionaba. Fueron sus repetidas carcajadas dese la cocina las que comenzaron a hacer perder la concentración de su trabajo al compositor, a la vez que le llamaron la atención y le hicieron fijarse en el personaje.
Así, entre las tiras cómicas y el libro del mismo título en el que Tésnohlídek plasmó la historia Leoš Janáček fue madurando la idea de la ópera realizando él mismo el libreto. El compositor modificó el título original del cómic y el libro para llamar a su obra Príhody Lišky Bystroušky (La zorrita astuta) y estrenarla en el Teatro Nacional de Brno el 6 de noviembre de 1924. El éxito de la ópera hizo que se represente de forma regular desde aquel momento y que se incluya en el repertorio de los grandes teatros del mundo, pese a la dificultad de estar compuesta en un idioma como el checo poco habitual para un arte que se desarrolla principalmente en italiano, alemán, francés o inglés, con la consecuente dificultad para encontrar cantantes que aborden el idioma dentro de los circuitos musicales.

Una de las ilustraciones originales de Stanislav Lolek
En un artículo para internet, Gavin Plumley muestra la relación de la obra de Janáček con las denominadas óperas de cuentos de hadas, los personajes travestidos que se han utilizado en tantas ocasiones y su relación con la tradición musical y la innovación de los sonidos del bosque y sus animales.


Nos encontramos en la escena cuarta del Acto II. En una hermosa noche de verano a la zorrita se le despiertan los instintos maternales y acepta el cortejo amoroso del zorro. Cuando la pareja quiere desaparecer en una tejonera, la lechuza comunica a los animales del bosque el amor de los raposos que se sienten en la obligación de celebrar su matrimonio. El pájaro carpintero dirigirá la ceremonia mientras los animales la festejan alegremente con canciones y bailes.

De nuevo seguimos en compañía de la producción del Theátre du Chatêlet con la dirección de Sir Charles MacKerras y Eva Jenis como la zorrita y Hana Minutillo en el papel del zorro.


Pero La zorrita astuta no es un simple cuento de animales pese a poseer el cariz de ópera cómica. Con más de sesenta años Janáček estaba enamorado de Kamila Stösslová, casi cuarenta años más joven, casada y que no le correspondió en sus deseos amorosos, aunque ella y su familia mantuvieron una larga amistad con el compositor que llegó a escribirle más de setecientas cartas y para quien se convirtió en la fuente de inspiración de sus últimos años.
La edad de Janáček y sus circunstancias tuvieron reflejo en la obra: El compositor se transmuta en la figura del guardabosques y es indirectamente Kamilia, y en su lugar la zíngara Terynka, la clave de la historia, una mujer que altera la vida de todos los hombres y que ni siquiera aparece en la obra. Es la zorrita la que la sustituye en escena y el destino de ambas está vinculado, ya que la zorra debe morir para que la zíngara reciba su piel como regalo de bodas. Así, al matarla un cazador, el guardabosques pierde a su amor y, al mismo tiempo, a la zorrita que lo simboliza. 
Esta relación misteriosa entre el mundo humano y el animal, la duración de los ciclos vitales que se superponen entre la vida de ambos mundos y esa mirada filosófica que aporta el compositor le hacen huir del sentimentalismo que podría inundar la obra en otro momento y circunstancias vitales.

Ilustración original de Stanislav Lolek 
Alex Ross, crítico musical del New Yorker nos acompaña con uno de sus grandes éxitos bibliográficos, El ruido eterno, esa mirada que nos acerca a la(s) música(s) del siglo XX.
El cuento convertido en alegoría de la vida humana da un giro cuando se produce la muerte de la zorrita y el guardabosques medita sobre el paso del tiempo, sus ciclos y los conceptos de realidad y fantasía son los argumentos sobre los que escribe el crítico neoyorkino.

A este último momento de la ópera pertenece el enlace que nos acompaña. En la última escena el guardabosques regresa al lugar en que encontró por primera vez a Terynka y donde capturó a la zorrita, donde le embarga una profunda tristeza. Al ver una cría de zorro cuya mirada la recuerda, se siente poco a poco lleno de la paz del bosque y la fuerza de la naturaleza que se renueva. La rana -nieta de aquella que conoció- le devuelve de nuevo a sus reflexiones.


También continuamos en la compañía de la producción del Theátre du Chatêlet con la dirección de Sir Charles MacKerras y Thomas Allen como el Guardabosques.


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CONTENIDO EXTRA: Si tienes tiempo ahora o en otra ocasión y deseas disfrutar la obra completa, el siguiente enlace presenta la misma producción que estamos enlazando.



Bibliografía y webgrafía consultadas:

Por el Camino de Santiago

 
Desde hace más de mil años, el Camino de Santiago ha sido el destino de millones de peregrinos que han realizado un viaje que transcurre simultáneamente por el espacio geográfico y por interior de sí mismos.  
Se trata de uno de los lugares de peregrinación más antiguos de nuestra cultura que se basa en la tradición del hallazgo de los restos del apóstol Santiago en plena Edad Media, en los primeros años del siglo IX -alrededor de 813- y el viaje hasta el lugar donde reposan. 
Esta costumbre, basada en leyendas y tradiciones, se ha ido conservando con el transcurrir de los siglos hasta consolidarse en las últimas décadas, en las que se ha extendido la iniciativa de peregrinar a Santiago, en mayor medida que a otros lugares de nuestra civilización.
Como es habitual en esta publicación nos centraremos en los libros y las músicas vocales que nos acerquen al recorrido del camino en un viaje que no sólo transita por el espacio geográfico, sino también por el tiempo, hasta finalizar en nuestra época, en un descubrimiento sobre lo que permanece inmutable y lo que cambia con el transcurrir del tiempo.
Te propongo realizar un recorrido desde tu casa por el Camino de Santiago acompañados de textos, músicas y obras en piedra que se originaron en su época, para terminar con las sensaciones que se tienen al finalizar el camino con una obra hace pocos años. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Peregrinos por el Camino Francés
El documento más importante sobre el Camino de Santiago es el Codex Calixtinus (Códice Calixtino), un conjunto de varios textos atribuido al Papa Calixto II. Se trata de una recopilación de documentos relacionados de forma directa o indirecta con el Apóstol Santiago y los caminos por los que se peregrina para llegar hasta su sepulcro en Compostela. Este compendio se remonta al siglo XII y se conoce también como Liber Sancti Jacobi.
El Codex Calixtinus consta de cinco libros:
-El Libro I, que abarca algo más de la mitad del total, está formado por una serie de oficios litúrgicos y sermones.
-El Libro II narra en sus capítulos veintidós milagros atribuidos al santo directa o indirectamente.
-El Libro III, el más breve de todos, narra el milagroso y prodigioso traslado del cuerpo del santo desde Jerusalén hasta Galicia y el lugar donde fueron depositados en su sepulcro.
-El Libro IV muestra la crónica del arzobispo Turpín (o alguien que se hace pasar por él) que narra la entrada del emperador Carlomagno en España y algunas hazañas legendarias como la derrota en Roncesvalles o la muerte de Roldán, entre otros.
-El Libro V, el más conocido de todos, es una guía de viajes para los peregrinos franceses hasta la llegada a Santiago
Aymeric Picaud llevó personalmente en 1139 o 1140 el Codex Calixtinus a Santiago, un códice atribuido al Papa Calixto II por los monjes de Cluny, aunque algunos estudiosos consideran que el texto era de su autoría. El papa, que había fallecido en 1124, había concedido a la ciudad la dignidad metropolitana que tenía Mérida e instaurado el Año Santo Jacobeo en 1120.
Según se recoge en este Codex Calixtinus fue, según la tradición, en 813, bajo el reinado astur de Alfonso II el Casto, cuando el ermitaño Paio tuvo la revelación de que se iba a descubrir el cuerpo del Apóstol Santiago, hecho que ocurrió unos días más tarde en el monte Libredón (un topónimo surgido al evolucionar el término Liberum donum -libre de señor- un lugar sobre el que no había dueño al que pagarle impuestos), donde más adelante surgiría Compostela. En ese lugar, entre las malezas sobre las que brillaba la estrella -de ahí el nombre de Campus Stellae, Compostela-, apareció un arca de mármol con los restos de Santiago el Mayor. El obispo de Iria Flavia comunicó al rey lo sucedido quien se aprestó a acudir al lugar por caminos y calzadas romanas desde Oviedo en lo que hoy se denomina El camino primitivo. Al llegar hizo construir la primera iglesia dedicada a Santiago, además de otras dos dedicadas al Salvador y a San Pedro y San Pablo, además de una comunidad de Agustinos en los que será el núcleo original de CompostelaTal es la leyenda sobre los restos del hijo de Zebedeo tal como se recoge en el códice.

Peregrinos en uno de los puentes del Camino Francés
Sin entrar en más detalles sobre el contenido de los primeros libros, nos acercamos a las primeras palabras del prólogo con que el obispo de Roma Calixto II saluda a los destinatarios y se dirige a quienes puedan enmendar algún error en él.


Este Libro I recoge y recopila, además de sermones y oficios litúrgicos, algunos cantos que se entonaban en esas ceremonias, en el más puro estilo gregoriano, y cuyo uso se generalizó tras la publicación.
Nos acompaña el grupo Ensemble Discantus con la interpretación de Dum pater familias, en la que la agrupación femenina que dirige Brigitte Lesne se acompaña por campanas de mano. Se trata de una pieza monódica del siglo XII en estilo gregoriano en la que predomina un tono festivo que la acerca más a la celebración que a la liturgia. Es interesante resaltar el aspecto internacional del camino en aquella época al incluir esta pieza exclamaciones y palabras en otros idiomas como el flamenco o el alemán, además del latín. 
La grabación, con subtítulos en castellano, pertenece a una interpretación que se realizó en la Fundación Juan March en 2011.


Desde los primeros años de peregrinaje, el camino se realizó por distintos trazados, según la procedencia de los peregrinos, aunque el más transitado era el procedente de Francia y Europa, el llamado Camino Francés.
Aunque cada peregrino hace su propio camino y este está cargado con las distintas creencias, experiencias y circunstancias de quien lo realiza, la carga y el peso interior están determinados por el trazado y recorrido geográfico que se realiza.
El Libro V del Codex Calixtinus es la primera guía de viajes de la historia, un libro que mezcla el relatos del viaje con indicaciones de rutas, consejos prácticos y morales sobre qué encontrar en el camino, por dónde y cómo realizar las distintas etapas, qué comer o dónde encontrar agua para beber. Aunque tanto en su encabezamiento como en su descripción bibliográfica queda numerado como Liber III o Codex Quart, actualmente se le conoce como el quinto de los libros o Liber Peregrinationis.
Aunque se desconoce el autor de este libro, la creencia más generalizada es que es un francés que conocía por experiencia propia este camino francés, que habla positivamente del tramo que transcurre por tierras francas desde Poitou, desde donde parece proceder, así como algunos comentarios que muestran menor afecto hacia algunas localizaciones y costumbres españolas, además de utilizar expresiones como «nos gens gallica» (nosotros los franceses). Así, la mayoría de estudiosos atribuyen al propio Aymeric Picaud, quien llevó el Codex en el nombre el papa Calixto II, capellán de Vézelay la autoría del Liber peregrinationis o, al menos, la compilación que dio origen tanto a este libro concreto como a toda la obra.

El Miño a su paso por Portomarín
Dividido en once capítulos con una extensión que oscila entre algunas líneas y varias páginas, podemos encontrar las cuatro principales rutas que van desde el centro de Francia hasta los Pirineos para encontrarse en una sola al llegar a la península. También se indican las localidades por las que se pasan y las etapas que se deben realizar, los ríos que cruzar y la calidad de sus aguas, así como la opinión que tiene sobre los diversos pueblos que atraviesa antes de llegar al anhelado destino compostelano.
El texto que nos acompaña recoge el argumento que muestra el propósito del libro, así como los capítulos 1 y 3 que muestran los caminos que confluyen en el Camino francés y los pueblos que atraviesan en sus distintas etapas. Confrontar el texto del siglo XII con el recorrido actual es una forma de relacionar lo que permanece frente a lo pasajero, aquello que tiene vigencia momentánea con lo que continúa inamovible frente al paso del tiempo. Una mirada y una comparación entre la ruta medieval y la actual confirma la reflexión. 


Desde tiempo inmemoriales el aspecto de expiación de culpas del Camino de Santiago se tradujo en determinados hechos concretos como las peregrinaciones durante la Edad Media de los «nudi cum ferro» (Desnudos y con cadenas) con las que algunos presos redimían o atenuaban sus condenas.
Una versión contemporánea de esta situación son las peregrinaciones que se organizan desde algunas prisiones en nuestro país en determinados momentos, aunque la experiencia más asentada proviene de Bélgica.
El proyecto Oikoten utiliza esta palabra de origen griego con los significados de «lejos del hogar» y «por sus propios medios» desde 1982 para ofrecer a delincuentes provenientes de colectivos juveniles en riesgo de exclusión la oportunidad de conmutar sus condenas por la peregrinación por el Camino de Santiago
Durante la primer experiencia dos jóvenes realizaron el recorrido de 2.500 kilómetros que separan Vézelay, en Francia, y Santiago en cuatro meses. Tras la realización de la experiencia en los años siguientes se realizó un seguimiento en el que pudieron comprobar que el 60% de los participantes se reintegró en la sociedad tras la experiencia, mientras al 40% restante le fue más larga y complicada la reincorporación social. Los responsables llegaron a la conclusión de que el programa aportaba efectos beneficiosos como enseñar a los jóvenes a ser responsables en la toma de sus propias decisiones, alejarse de las conductas agresivas y recuperar la confianza en ellos mismos.

Quizás la palabra más utilizada durante toda la historia de las peregrinaciones jacobeas sea la expresión latina Ultreia! (Ultra + eia, ¡Sí, más allá!) con la que los caminantes se animaban en las largas y extenuantes jornadas, pese a que en los últimos años se ha sustituido por ¡Buen camino!.
En muchos de los cánticos que se encuentran en el Codex Calixtinus aparecen estas expresiones que muestran el compañerismo con que los peregrinos se animaban para conseguir sus propósitos.
En Ad honorem Regis summi se entona en una de sus estrofas:
Unde laudes regis regum / solvamus alacriter. / Cum quo leti mereamur / vivere perhenniter. / Fiat, amen, alleluia / dicamus solempniter / E ultreia esus eia / decantemus iugiter.
(Por eso al Rey de los reyes / loas debemos decir / para merecer felices / por siempre con Él vivir / Hágase, amén, aleluya, / digamos, pues, a la par / E ultreya esus eya / cantemos sin cesar.)

El Ensemble de Musique Ancienne nos ofrece una interpretación de Ad honren Regis summi, una composición anónima recogida en el disco Ultreia! Sur la route de St-Jacques de Compostelle en la colección Polyphonia Antiqua de Arion.


De aquellos caminos originales en la actualidad hay una mayor diversidad que recogen los peregrinos que recorren el Camino de Santiago desde diversos puntos de origen hasta concluir en la capital compostelana. Además del Camino francés, o el que recorrió el rey Alfonso II por primera vez, el Camino Primitivo, también existen el Camino de Fisterra y Muxía, la Vía de la Plata, el Camino inglés, el Camino portugués o el Camino del norte, además de otros que vienen indicados en Las rutas del Camino de Santiago
Sea cual sea el camino realizado, la riqueza y variedad de paisajes, el encanto de rutas y caminos ancestrales, el descanso y el reponer fuerzas después de jornadas agotadoras propician el encuentro con uno mismo, cada quien a su modo y manera según sus creencias y sensibilidades. Y la meta exterior es siempre la misma, la llegada a Santiago y el sentir cumplido el objetivo propuesto.
Ese juego entre lo constante y lo variable, lo que permanece y lo que cambia con el paso del tiempo lo podemos apreciar en algunos pasajes del Libro V al que antes hacíamos referencia y nos acompañaba.
Nos podemos imaginar a los transeúntes de los primeros siglos. El camino representaba hasta hace relativamente poco tiempo un esfuerzo temporal enorme. La salida se realizaba desde el lugar de procedencia del peregrino hasta entroncar con algunos de los caminos establecidos, pero al llegar al destino había que realizar el viaje inverso para regresar al lugar de partida. En muchos casos suponía semanas o meses de camino, incluso algunos decidían establecerse por la zona como artesanos o trabajadores.
En la actualidad, lo habitual es coger un medio de transporte (avión, autobús, tren o automóvil) que nos acerque al punto de origen del camino deseado, realizar el camino y regresar en el mismo medio a nuestro hogar. Es una simple cuestión de días que en el tiempo tan acelerado que vivimos no nos permite hacernos a la idea de lo que suponía en otras épocas.
Ese juego entre lo constante y lo variable, lo que permanece y lo que cambia con el paso del tiempo lo podemos apreciar en algunos pasajes del Libro V al que antes hacíamos referencia y nos acompañaba.

Claustro de la catedral de Santiago de Compostela con la que se supone era la pila de la Fuente de Santiago
De nuevo recurrimos al Libro V para acercarnos a su Capítulo 9 en el que se trata de la ciudad de Santiago. Los dos extractos del texto hacen referencia a elementos que ya no podemos contemplar por haber desaparecido: La Fuente de Santiago y la Puerta Septentrional o Francesa situadas en el mismo lugar. 
La Puerta Francesa estaba situada en el lugar que actualmente se conoce como la Azabachería y poseía un pórtico romántico edificado entre 1.101 y 1.111 dedicado a narrar la historia de Adán y Eva y su expulsión del Edén, por lo que también se la conocía como Puerta del Paraíso. Esta puerta fue destruida alrededor de 1757 para darle el aspecto que ostenta actualmente. El nombre de Puerta Francesa o Francígena hace referencia al lugar por el que llegaban los peregrinos procedentes del camino francés, además del primitivo y el del norte.
Junto a esa puerta se hallaba la Fuente de Santiago, también denominada Fuente de los Leones o Fuente del Paraíso y que también ha desaparecido, aunque se da por hecho que su taza de piedra es la que se conserva en el centro del claustro de la catedral. No se sabe hasta cuando estuvo en activo, pero ya en el siglo XV se tiene noticias de su desaparición, posiblemente para sustituirla por otra más acorde con las necesidades..


Una de las joyas de la arquitectura y escultura de todos los tiempos es el Pórtico de la Gloria, la composición que se encuentra tras la entrada de la Puerta Occidental o Puerta del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela.
Dirigido por el Maestro Mateo se trata de una construcción en tres arcos con una iconografía basada en el libro del Apocalipsis y que está formado por más de doscientas figuras de granito con una expresividad y vitalidad que no se conocían en la Edad Media, constituyendo un cuadro colectivo que transmite el mensaje teológico de la salvación.

Dibujo de la recreación de la Puerta Francesa por Victoriano Nodar Fernández, a partir de investigaciones de M. Castiñeiras (2009)
Construido durante veinte años, el Pórtico de la Gloria fue terminado en 1188, perdiendo con el paso del tiempo parte de su frescura y policromía. 
No es música la que nos acompaña a continuación, sino un documental sobre la restauración del Pórtico de la Gloria que se realizó entre 2009 y 2018, en el que se persigue trasmitir una triple finalidad: el significado iconográfico de la obra escultórico-arquitectónica, la dimensión espiritual de la obra y la apreciación de la belleza estética y su relevancia dentro del contexto de la historia del arte.


De la observación de las figuras del Pórtico que portan instrumentos surgió la idea de rescatarlos, recreándolos en el el proyecto Os sons da pedra, del que hay un enlace al finalizar esta publicación.
De la construcción de estos instrumentos, así como de la exposición que los acompaña, se han realizado algunas interpretaciones con ellos. 
Nos quedamos con un músico tan importante y conocido en el mundo de la música gallega y celta como el gaitero Carlos Núñez que nos interpreta una versión, prácticamente instrumental, de Dum Pater Familias realizada en enero de 2021 en la que se acompaña con algunos de los instrumentos obtenidos a partir de esta reconstrucción. La grabación sigue los estándares a los que nos hemos acostumbrado durante los años de la pandemia.


Pese a los cambios que se han producido desde que Alfonso II iniciara el Camino de Santiago hace casi mil doscientos años, hay cosas que permanecen inalterables al paso del tiempo como la emoción de alcanzar la meta del camino, la llegada a Santiago de Compostela y a la plaza del Obradoiro y contemplar la fachada principal de la Catedral con su impresionante escalinata.

El pórtico de la Gloria, obra del Maestro Mateo.
El último texto que nos acompaña no pertenece al Codex Calixtinus como los precedentes, sino que nos entronca con nuestro tiempo.
En Las rosas de piedra, el poeta, ensayista, novelista y guionista Julio Llamazares comparte sus impresiones y sensaciones a lo largo de un viaje a través del tiempo y de la geografía por todas las catedrales de España. Como un peregrino, Llamazares emprendió el camino con dos finalidades claras: el afán de viajar y la intención literaria, en la voluntad de perseguir lo que han buscado los viajeros, la magia y las maravillas que el mundo enseña a los que caminan.
Así, Julio Llamazares divide su libro en seis viajes alrededor de esas catedrales a las que, como rosas de piedra, tiene la intención de conocer y apreciar en todo su esplendor: El primer viaje, Galicia, a los que siguen El reino perdido, Donde Castilla la Vieja el tercero; Vascos navarros y riojanos el cuarto, para seguir con Aragón de norte a sur y finalizar con Las seos de Cataluña.

El pórtico de la Gloria mostrando su policromía tras la restauración
En el primero de ellos, Galicia, su primera incursión por esas rosas de piedras lleva el explícito título de A los pies del señor Santiago.
Tanto quienes han realizado el camino como los que no lo han hecho nos podemos sentir identificados con las sensaciones que nos transmite y presenciar algo que en la actualidad no se puede realizar, entrar en la catedral por las escaleras de la Plaza del Obradoiro y cruzar el Pórtico de la Gloria, así como recibir los dones intelectuales que transmite la imagen del Maestro Mateo, el Santo dos croques


Después de abandonar el texto ancestral del Codex Calixtinus, la última música que nos acompaña durante este paseo entre libros, arquitecturas y músicas relacionados con el Camino de Santiago, pertenece también a nuestro tiempo. Con letra y música de Joao Alfonso, Paz de Santiago es una evocadora canción que identifica la paz que se encuentra por el camino con una peregrina que nos acompaña durante todo el recorrido.
La canción, con imágenes del camino está interpretada por Luis Pastor y el propio Joao Alfonso.

Ultreia!

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Bibliografía y webgrafía consultadas: