12 dic. 2014

Un viaje de invierno

El viaje nos acompaña. Schubert y Amos Oz. Tanto el viaje interior como el exterior, el que se refleja en el romanticismo como símbolo de la búsqueda de lo desconocido, o como remedio que nos aboca a la huida de la felicidad perdida tienen cabida en la música del primero. Paralelamente un viaje interior nos hace fuertes con los libros, esos compañeros de nuestra vida, como refleja el texto de esta semana.

El escritor israelí Amos Oz se revela como uno de los grandes escritores de la actualidad. Recibió el Príncipe de Asturias de las Letras en 2007. Aunque su compromiso está con la paz en el conflicto palestino-israelí, en su búsqueda de la conciliación y en su capacidad para mirar con ojos extrañados, lo traigo a estas páginas por este texto sobre la eterna amistad de los libros.



Winterreise (Viaje de invierno) es un ciclo de lieder compuesto por Franz Peter Schubert sobre poemas de Wilhelm Müller. Se trata de una de las obras que compuso en el último año de su vida, y el conjunto de lieder que más trabajó.
"El viaje de invierno representa -según el barítono Dietrich Fischer-Dieskauintérprete de esta versión- todas las obras del último año, en lo que se refiere a elevación, intuición y ampliación de la técnica de composición".
Junto a las canciones de La bella molinera es el máximo exponente de los ciclos de lieder, que con Schubert pasan a su mejor expresión. Según el barítono, reflejan la personalidad de su autor y dejan una "impresión heladora, sin concesión al encanto austriaco o a la felicidad lacrimógena".
El núcleo de los poemas es el amor no correspondido. Un hombre -el viajero- amaba a una muchacha, pero ella lo dejó. Aquí arranca la historia. No hay una línea dramática, sino que los lieder expresan las reflexiones o impresiones del cantante mientras pasea solo, durante el invierno. Predominan los temas del frío, la oscuridad, el paisaje desolado, y la soledad, pues salvo el organillero final, no encuentra cara a cara a ninguna otra persona.
Los frecuentes cambios de tonalidad marcan las variaciones del sentimiento (de la alegría a la desesperación), si bien la segunda mitad va hundiéndose totalmente en un tono sombrío y melancólico.
Gute Nacht (Buenas noches), es el lied de mayor duración. En los dos primeros versos se marca el aire de tristeza y aislamiento que predominará en toda la obra.  El viajero fue feliz, pero su historia de amor, por razones no concretadas, tiene que acabar. Una noche de invierno, se despide del lugar y de su amada, aún dormida, dándole las buenas noches. Se trata de un lied en ritmo de caminante, como indica Schubert:  “moderado,  en movimiento  de  caminar”.  El  piano entona un preludio. Las dos primeras estrofas son musicalmente idénticas, mientras que la tercera y la cuarta varían. La cuarta estrofa cambia de tonalidad cuando el caminante se dirige a su amada y añora el pasado. Al final vuelve a la tonalidad anterior.




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