13 nov. 2015

Viaje de otoño: Cada regreso es una odisea

La última parte de cada viaje supone el regreso al punto de partida. Tanto si viajar nos hace adentrarnos en la cultura y la vida del lugar visitado, como si nos mueven los tópicos de esa ciudad o país, o si lo consideramos como un lugar distinto al que vivimos, más o menos exótico e interesante, siempre llega el momento agridulce del regreso.


Aunque los medios de transporte actuales, tan fugaces y rápidos, aceleran la vuelta y nos ahorran la sensación de la lenta y fatigosa vuelta al hogar, cada regreso, a su manera, es una odisea, una vuelta a la realidad que nos hace agarrarnos más o menos a la ciudad en que hemos estado. A veces la olvidamos pronto y nos centramos con rapidez en nuestra rutina, otras veces la memoria y la impresión son tan grandes, que quedan marcados en nuestra vida y, de alguna forma, inciden en ella. No se trata sólo de recuerdos en determinados momentos, sino en una cierta necesidad que nos imponemos de volver, una añoranza de ese lugar.



Para terminar este ciclo de Viaje de otoño, nos acompaña la figura del primer gran viajero que apareció en la historia de la literatura a través de las peripecias que tuvo que superar para regresar a su hogar, Ulises.

La voz con tonos épicos del mismo Homero nos lo narra en su Canto I de La Odisea, donde nos muestra desde el comienzo los trabajos que debió pasar hasta regresar al hogar donde lo esperaba la perseverante Penélope. El texto seleccionado corresponde al inicio de la obra, el primer poema épico de la literatura occidental.




Claudio Monteverdi, a quien tuvimos en este blog con los sonidos iniciales del género con la entrada En el principio no existía el nombre, lo llamaremos Ópera, más de tres décadas después de L'Orfeo, Favola in música, nos trae en su segunda ópera al destructor de Troya en Il ritorno d'Ulisse in Patria (El retorno de Ulises a su patria).



En el II acto, los pretendientes, cada vez más osados y groseros quieren obligar a Penélope a dar el consentimiento a alguno de ellos antes del regreso de Ulises. En esta situación, Monteverdi acude a su VIII libro de madrigales para tomar su canción para ocho voces Ardo, avvampo, mi struggo e incluirla en la trama.
La escena está tomada de la grabación cinematográfica de El retorno de Ulises, con Trudeliese Schmidt en el silente rol de Penélope. Se trata de una versión con puesta en escena de Jean-Pierre Ponnelle de 1978 en la que fugazmente podemos ver en la dirección al entonces joven NiKolaus Harnoncourt.



Te dejo las entradas dedicadas a Un viaje de otoño si tienes la idea de hace el recorrido seguido o has saltado algunas de las etapas:
Aún hoy, cada madrugada, Praga 
En busca de América 
Viena, las ciudades dentro de la ciudad 
Japón, una mariposa en el paisaje  
Nos mueven los tópicos, Sevilla 
Manual para viajeros (imposibilitados)
¿Con cuál te quedas?

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