4 jun. 2016

Cómo descubrir la belleza cada día con Walt #Whitman y #Mozart

Nuestra vida es compleja, ha dejado de ser simple y sencilla. Desde que nacemos vamos creciendo en conocimientos, responsabilidades y compromisos. Todo esto hace que cada vez seamos más competentes, podamos soportar más cargas y obligaciones y contribuyamos a la mejor relación con quienes nos conocen y dependen de nosotros.
Cada vez estamos más rodeados de aparatos, artefactos, aplicaciones, entramados sociales complejos y medios sociales que hacen avanzar a más y mejor nuestras vidas, la enriquecen como no lo ha estado en tiempos pasados y nos hacen disfrutar de nuestros momentos de ocio.
Pero hay veces que todo esto nos hace perder la perspectiva de nuestras metas, nuestras creencias y escalas de valores y no apreciar el valor de lo que nos rodea. 
En esta nueva entrada del blog te propongo una mirada sincera, humilde y simple que te haga descubrir la belleza que podemos encontrar en lo que nos rodea cada día de la mano de dos autores como Walt Whitman y W. A. Mozart.



.El poeta estadounidense Walt Whitman vivió a lo largo del siglo XIX afirmando la importancia y la unicidad de todos los seres humanos. Rompió con la poesía tradicional, tanto en los contenidos que trató como en su personal estilo, abriendo camino a las generaciones posteriores. Segundo de los nueve hijos de un carpintero, comenzó a trabajar de aprendiz en una imprenta en Brooklyn para hacerse años después impresor, periodista y escritor de poemas y cuentos poco originales en distintas publicaciones y escritor de discursos para políticos. Para el crítico Harold Bloom (quien apareció en este blog en La herencia de Shakespeare) en su libro El canon occidental la importancia de Whitman "tiene menos que ver con su verso supuestamente libre que con su inventiva mitológica y su dominio de las figuras retóricas. Sus metáforas y sus razonamientos rítmicos abren un nuevo camino de una manera aún más eficaz que sus innovaciones métricas"



Tras asistir a una conferencia sobre poesía comenzó a forjar su estilo. En 1855 publicó Hojas de hierba. En su prólogo Whitman saluda el nacimiento de una nueva literatura acorde con el pueblo, sencilla, irreductible y escrita por un nuevo tipo de poeta potente, heroico y afectuoso. El resto de su vida lo pasó intentando seguir este modelo de poeta y poesía.
Whitman es es poeta del Yo y del Nosotros, quien evoca la dualidad del ser humano: prosaico y sublime, cielo y tierra, inmortal y mortal, alegría y tristeza, realidad y sueño, pasión y serenidad, rostro y máscara, luz y oscuridad, milagro y naturaleza.



Para acompañar la escritura de Whitman qué mejor que este enlace en el que su poema es recitado, en una versión en blanco y negro, por un joven Joan Manuel Serrat.


Meses antes de su inesperado fallecimiento Wolfgang Amadeus Mozart estrenó una de sus obras más populares, La Flauta mágica (Die Zauberflöte). Ya apareció una de sus arias en este blog en la entrada De Julio Cortázar a Mozart: Instrucciones para cantar la Reina de la Noche.


En Salzburgo, acompañando a Papageno

Aparte de la clara referencia a la simbología masónica,a el compositor de Salzburgo tuvo la genialidad de crear a Papageno, el Pajarero, un personaje llego de bondad, gracioso, cuyos únicos intereses son poder comer y beber y, sobre todo, encontrar el amor en una compañera -su Papagena- con la que formar una familia llena de hijos y felicidad. Viene a representar al hombre común, humilde y bueno, en contraste con la intelectualidad y fortaleza de ánimo de Tamino.
Se le suele representar con una estrafalaria vestimenta de hombre-pájaro, cubierto de plumas, con jaulas y una flauta de Pan. 



Uno de los instantes donde Mozart nos presenta la felicidad y la dicha completas es el momento en que Papageno se queda sin palabras cuando conoce a su Papagena. Ella le responde en tono burlón y cantan a dúo Pa-pa-pa-pa, una auténtica declaración de intenciones por parte de ambos. 

Te enlazo con una deliciosa versión perteneciente a una grabación de 1983 donde Wolfgang Brendel interpreta a Papageno, Gudrun Sieber a Papagena y son dirigidos por Wolfgang Sawallisch con la Bayerishe Staatsoper de Munich.


Para terminar pongo un enlace a una película alemana de animación de ¡1935! de Lotte Reiniger en la que se hace un homenaje a Papageno y en la que se da un repaso a todas las melodías que tiene el personaje en La Flauta mágica. La calidad del sonido y la imagen son los propios de la época, pero tiene una frescura y simplicidad que atraen. 



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