11 jun. 2016

Un encuentro en las flores. De El Principito a La flor de la Canela

No se debe nunca escuchar a las flores. Solo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.

Antoine de Saint Exupery, Le petit Prince

Dos instantes cargados de emociones y sensaciones nos acercan a las flores en esta entrada del blog, acompañados de una invitación, con un carácter más general para quienes están cercanos en la red, pero lejanos en la distancia y presencial para quienes estén cercanos en la distancia, la intención y las ganas de compartir la experiencia.


En la habitación de Tristán y Dante, no se tiene sueño Se tienen sueños.



En plena guerra mundial, en 1943, el piloto y escritor francés Antoine de Saint Exupery escribió e ilustró con acuarelas en su exilio en un hotel de New York el libro francés más leído del siglo XX, Le Petit Prince. Traducido a más de 160 idiomas y dialectos, no hay prácticamente nadie que no haya oído hablar de este libro o que no haya conocido imágenes que han pasado a la cultura colectiva como el sombrero que en realidad es una boa que se ha tragado a un elefante, minúsculos planetas, la presencia de baobabs, o la amistad con personajes como astrónomos, reyes tiranos, hombres de negocios e incluso zorros.
Clasificado como un libro infantil, trata de arquetipos tan universales como la amistad, el amor o el sentido de la vida. Sus reflexiones abarcan desde el enfoque con que vemos o tratamos las situaciones, hasta la crítica a la civilización actual, el papel que desempeña el ser humano y la inmensa sabiduría, amplitud de miras y sentido común que poseen los niños.





Es uno de esos libros que no debe faltar nunca en casa, pero si las prisas y la urgencia por vivir o revivir la amistad con El Principito te pueden, aquí tienes un enlace para seguirlo desde la red con las ilustraciones originales del autor: El Principito.
La primera de las flores de esta entrada viene de la mano de Saint Exupery.







El paso de lo local a lo universal, de lo folclórico hasta alcanzar la categoría de clásico no es privilegio sino de unas obras que, en su ámbito, alcanzan esta condición por su categoría, su calidad y por pasar de un público concreto a otro más general. Muchos son los libros, cuadros, composiciones musicales, e incluso canciones que han alcanzado este reconocimiento.
Una de las características que evidencian este paso es la cantidad de versiones que de ellas se hacen, haciendo que lleguen a ser consideradas verdaderas obras de arte. 
La cantautora peruana Chabuca Granda pertenece a esta categoría de privilegiados gracias a alguna de sus obras, pero, sobre todo por su canción La flor de la canela.
Se trata de un vals peruano compuesto a principios de la década de los años cincuenta del pasado siglo. Chabuca Granda se inspiró en un personaje real para componer su canción como viene relatado en Historia de La flor de la canela. La expresión que aparece en el título ya se citó a comienzos del siglo XVII en el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias: "Para encarecer una cosa excelente solemos decir que es la flor de la canela".








De la evolución hacia su universalidad nos da muestra la sencillez con que la autora canta esta personal versión de su obra. Se trata de una grabación de comienzos de los '80 realizada por la televisión chilena en homenaje a la cantante peruana. Chabuca Granda está acompañada con guitarra, cajón y cucharas. Su personal interpretación, con las síncopas, la gracia con que arrastra algunas palabras y el sentido del ritmo nos acercan a la idea original de la autora.


Ha sido versionada por multitud de intérpretes entre los que podemos encontrar a María Dolores Pradera, Plácido Domingo o Rocío Jurado. El último enlace nos muestra la evolución desde lo folclórico que, con poca instrumentación llega a los espectadores, hasta la interpretación como música con orquesta e intérprete provenientes del mundo clásico y la ópera. El giro que se da a la obra viene de parte de uno de nuestros intérpretes más admirados, el tenor peruano Juan Diego Flórez con la batuta de Gustavo Dudamel, director de las Orquestas Sifónicas de Los Ángeles, Gotemburgo y Simón Bolívar y responsable del milagro musical venezolano.
Juan Diego Flórez interpreta con su personal estilo en una versión que acerca la obra al mundo más clásico.


La invitación que acompaña a estos dos homenajes a las flores se refiere al VI Encuentro de Corales que se va a celebrar el viernes 17 de junio en el Teatro España de La Palma del Condado. En este encuentro participarán el Coro Maese Rodrigo y la Coral Miguel de Urcelay ambos de Sevilla que tendrán como anfitriona a la Coral Polifónica Municipal de La Palma del Condado.

Entre las piezas que esta última interpretará se encuentran adaptaciones de distintos boleros y habaneras y una versión sobre La flor de la Canela.
Para lo que están próximos en la distancia y tengan las ganas de compartir su sensibilidad con las interpretaciones de estas agrupaciones, la entrada es libre con invitación. La experiencia de la música en directo acrecienta las emociones.
Para los que no puedan asistir, la música siempre está al alcance de todos.



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