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Dedicatorias con arte

A ti, que lees esta publicación

Cuando disfrutamos una obra de arte nos acercamos a lo que nos dice, a su mensaje, a la forma en que se comunica, en ese estilo que nos atrae y nos llama la atención.
En ocasiones, obras como un poema o una canción han surgido alentadas por una persona amada o un ser admirado. En otras, son las personas cercanas las que colaboran para que el autor exprese en sus obras todo cuanto tiene en su interior, o se inspire en otros autores o en sus obras para nuevas creaciones.
De estas y otras situaciones han surgido, como una muestra de agradecimiento y reconocimiento, las dedicatorias en muchas obras, especialmente en la literatura, el cine o la música. De algunas de ellas trataremos en esta publicación.
Te invito a pasear por algunas dedicatorias que inician algunas obras literarias y musicales. Nos acompañan Cervantes, Beethoven, C. S. Lewis, Shostakóvich y Saint-Exupéry. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


El oficio de escritor participaba en sus inicios de unas connotaciones diferentes a las que ha adquirido en épocas posteriores. En la antigüedad clásica griega y romana, escribir se circunscribía a unos círculos reducidos en los que los autores solían crear obras por encargo de mecenas poderosos en detrimento de aquellas que escribían por iniciativa propia.
Una vez generalizada la edición de libros con la llegada de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, se comenzó a regularizar la publicación de autores con cierta independencia, aunque en muchas ocasiones publicaban bajo el amparo de nobles poderosos que podían facilitar su acceso al reconocimiento del público lector.
Así, muchos libros publicados a partir de los siglos XV o XVI comenzaban con una dedicatoria laudatoria con la idea de que estos personajes protegieran a los autores. Como muestra de este tipo de dedicatorias, nos quedamos con la que Miguel de Cervantes dedica en la novela más universal a don Alonso Diego López de Zúñiga Sotomayor y Guzmán, Duque de Béjar y Marqués de Gibraleón entre otros muchos títulos, un noble que acogió también a autores como Góngora
En el inicio de El Quijote encontramos en primer lugar el texto que indica el pago de la tasa correspondiente para su publicación al que sigue un testimonio que descarta las erratas y que, por mera curiosidad, nos acompaña a continuación.


Tras estos dos pequeños y protocolarios textos aparece otro en el que se autoriza la publicación en nombre del rey Felipe III por un tal Juan de Amézqueta. Una vez finalizados estos escritos encontramos la dedicatoria que es nuestro objetivo y que nos acompaña a continuación.


En el mundo de la música, el inicio a partir de los mismos siglos es similar, con obras que se publican en ediciones para profesionales y aficionados a la música que las adquieren para su utilización. Hasta los tiempos de Beethoven y más adelante, los compositores y músicos en general eran asalariados de los aristócratas que tenían la misma condición que los sirvientes.
Basta recordar que compositores tan fundamentales como los siguientes vivieron durante gran parte de su vida con esta condición. Bach no dejó de ser el cantor de la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig, teniendo entre sus obligaciones la composición, ensayos e interpretación de piezas para el repertorio litúrgico durante todos los cultos de la iglesia, además de dar clases de música a los alumnos del coro. Que Haydn estuvo durante la mayor parte de su vida al servicio de los condes Esterházy, trasladándose donde sus señores se desplazaban, vistiendo la librea de sus criados con los que compartía mesa a diario, además de componer e interpretar las obras que se le pedían con rigurosa regularidad. Mozart estuvo, igual que su padre, al servicio del arzobispo Colloredo de Salzburgo hasta que obtuvo la liberación de su compromiso, con la conocida expulsión que fue precedida de una denigrante patada en el trasero, mientras buscaba la libertad para sus composiciones e interpretaciones. Estos y otros autores de sus épocas dedicaron algunas de sus obras a sus patronos. 
Y llegamos a Beethoven, un compositor que estuvo durante una gran parte de su vida bajo el mecenazgo de diversos aristócratas a los que dedicó algunas de sus obras, además de a diversos amigos y conocidos. Podemos afirmar que Beethoven es uno de los compositores que más obras dedicó, aunque la dedicatoria más conocida está relacionada con su Tercera Sinfonía y Napoleón.


En Beethoven, Maynard Solomon realiza una amplia y detallada biografía del compositor de Bonn, un genio libre que transformó la música del clasicismo, viviendo desde el Antiguo Régimen, pasando por las consecuencias de la Revolución Francesa, el imperio de Napoleón, el Congreso de Viena y todos los movimientos sociales, políticos y culturales de las primeras décadas del siglo XIX.
A partir de la dedicatoria de su Tercera Sinfonía a Bonaparte, Solomon reconstruye a partir de testimonios y otras fuentes esta dedicatoria que finalizó con la denominación de esta obra con el nombre con el que la conocemos ahora: Sinfonía Heroica.


La imagen nos muestra la primera página original de esta Tercera Sinfonía de Beethoven con las inscripciones y correcciones indicadas. Más adelante aparecería con la frase italiana Intitulara Bonaparte (Titulada Bonaparte) y la frase en alemán Geschriben auf Bonaparte (Escrito para Bonaparte), indicando a su editor que se retractaba de haber eliminado la dedicatoria inicial y que el título de la sinfonía es realmente Bonaparte, apareciendo en la edición de 1806 con el título italiano de Sinfonia Eroica, composta per festegiare il sovenire di un grande Uomo (Sinfonía herioca, compuesta para celebrar la memoria de un gran hombre).

 
Nos acompaña el tercer movimiento de esta sinfonía. En lugar del Minuetto habitual, Beethoven lo sustituyó por un Scherzo, Allegro vivace, una broma (que es su significado literal), un movimiento ligero y alegre que desafiaba las convenciones de las sinfonías. 
Tras las cuerdas entran el oboe y las flautas para dar paso a la orquesta que contrasta con la marcha fúnebre del segundo movimiento, y donde se puede apreciar que Beethoven utiliza las sorpresas y los cambios de acento para mantener al oyente en una escucha atenta y desenfadada.
El estonio Paavo Järvi dirigió esta interpretación de la Deutsche Kammerphilharmonie de Bremen en el Beethovenfest de Bonn de 2019, un año antes del doscientos cincuenta aniversario del nacimiento del compositor.


Con el paso del tiempo las dedicatorias de los libros pasaron de estar destinadas a los protectores a ampliar el abanico de destinatarios, en la mayoría de las ocasiones quedando reducidas a una frase de agradecimiento.
De todas formas, se trata de un inicio de libro poco llamativo, puesto que cuando el lector va a adentrarse en la aventura de involucrarse en una creación que desconoce o de la que tiene solo referencias, bien de críticas o comentarios, bien por seguir la obra del autor, esa dedicatoria suele pasar desapercibida.
La mayor parte agradecen a personas cercanas el haber facilitado, de una u otra forma la escritura y publicación del libro. Algunas son ingeniosas y muestran la agudeza del autor, como:

Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera.

Camilo José Cela en la edición de 1973 de La familia de Pascual Duarte.

O bien señalan alguna evocación o recuerdo:

A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del sol, que me mandaba moras y claveles.

Juan Ramón Jiménez en Platero y yo.

De todas estas dedicatorias que deambulan entre lo original, lo anecdótico, lo ingenioso y lo sentimental se pueden encontrar publicaciones en la red que sacien la curiosidad de los lectores.


En un libro tan épico como Moby Dick, en el que no se muestra solo la lucha del hombre contra la naturaleza, sino, sobre todo, las obsesiones y la lucha consigo mismo, su autor, Hermann Melville lo dedicaba de manera anodina. En este caso, lo que lo trae a esta publicación no es la dedicatoria en sí, sino el escrito con que el autor (des)animaba a una de sus conocidas para su lectura.

En este tipo de dedicatorias, algunas muestran más de una mera alusión a alguna persona. Es el caso de C.(Clive) S. (Staapes) Lewis, el autor de Las crónicas de Narnia, quien dedica el primero de los volúmenes, El león, la bruja y el armario a su ahijada en estos términos, más que apropiados para una historia juvenil.


En la música es menos práctico y conocido el tema de las dedicatorias por una razón práctica: los libros de canciones, libretos o partituras en general no son adquiridos por un público mayoritario, sino por profesionales de la música o, en el caso de adaptaciones de obras, por aficionados capaces de interpretarlas.
Así, además de una dedicatoria al comienzo de la obra, se suelen utilizar otros medios para que quienes escuchan las obras reconozcan la admiración que tienen por determinado compositor. El más conocido es utilizar un trozo de una composición de ese autor e insertarlo en la propia obra como forma de homenaje.
En este sentido nos acercamos al libro El ruido eterno, subtitulado Escuchar el siglo XX a través de su música del crítico musical de The New Yorker Alex Ross en el que realiza un recorrido por los estilos, modas, innovaciones y músicas enfrentadas del pasado siglo.


Así, Ross nos muestra cómo Dmitri Shostakóvich dedicó su 14ª Sinfonía a Benjamin Britten, un compositor con el que tenía una relación de amistad. En ella, el compositor ruso estampó el nombre del inglés en la portada de su sinfonía, además de utilizar algunas citas de sus obras y su estilo en la sinfonía.
Alex Ross nos detalla la historia acompañada de una extraña y en un principio inquietante anécdota ocurrida el día del estreno de su decimocuarta sinfonía.


La música que nos acompaña es precisamente el extracto de esa Decimocuarta Sinfonía de Dmitri Shostakóvich en el que se emplean los versos ¡Oh, Delvig, Delvig! a los que hace referencia Alex Ross.
La grabación de este fragmento con el poema de Kochelbecker interpretado por el bajo Félix Flores está dirigida por Migran Agadzhanian.


Pero quizás, de todas las dedicatorias de libros la más conocida, emotiva y en consonancia con el contenido de la obra sea la que Antoine de Saint-Exupéry escribió para agradecer a Leon Werth su amistad incondicional. Escritor de origen judío, pacifista y antimilitarista confeso, Werth era una persona servicial y generosa, que prefirió una vida humilde y digna para no renunciar a sus principios. Como queda de manifiesto en la correspondencia entre ambos, Saint-Exupéry lo consideraba -pese a sus diferencias- no sólo el más querido de sus amigos, sino su conciencia, su «moral».


Con la dedicatoria de Le petit prince (El principito) concluye esta publicación en la que ponemos la mirada en una parte de las obras que pasa desapercibida en muchas ocasiones.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Cosas de niños

Con frecuencia adjudicamos a los niños el papel de que aún no son personas capaces de razonar o captar la dimensión de lo que ocurre a su alrededor. Cierto es que, en muchas ocasiones, tampoco nosotros somos capaces de hacerlo y nos movemos alrededor de mensajes o ideas estereotipados que recibimos a través de distintos grupos de opinión.
Pensamos también que los más jóvenes sólo poseen virtudes como la inocencia, una visión del mundo no matizada por la visión más completa y perfecta de los adultos y una enorme capacidad lúdica para enfrentarse a su existencia. Todas estas capacidades, que en ocasiones cuestionan el mundo de los adultos, las van perdiendo con el paso del tiempo, en parte por la comprensión de un mundo más razonado y global; por otra, por imposiciones conscientes o no de los adultos.
Esa frescura en las ideas, la inocencia en los argumentos y pensamientos, la originalidad con que plantear visiones ante situaciones que les rodean, la forma de percibir el mundo de manera diversa y original con el pensamiento lateral o la creatividad cuando se enfrentan a la resolución de situaciones tienen una importancia vital en el desarrollo personal de los niños.
Todos estos casos vienen avalados por estudios y descubrimientos recientes como en el caso de las inteligencias múltiples de Howard Gardner o en el campo de disciplinas como la Neurociencia, por citar algunos ejemplos.
No hace falta siquiera mirar atrás para descubrir con qué razón, con qué capacidad de comprensión y asimilación se han enfrentado los más pequeños a las situaciones extremas que se están viviendo en este tiempo. La misma situación extraordinaria la están viviendo personas ancianas, jóvenes, maduras y niños, con la misma novedad para todos y sin que se haya dejado ver que los más pequeños no han sido capaces de adaptarse a ella, en líneas generales, como los demás.
Pero esta inocencia y forma de estar en el mundo se pierde y, con el paso del tiempo, se añora. En muchas ocasiones los autores han echado la vista atrás para recordar con una mezcla de rabia, desilusión o ternura los momentos en que dejaron de ser niños para situarse en el mundo de los adultos, este mundo tan incomprensible e indescifrable que, apenas intuimos entender, se torna más complejo aún.
Te propongo una mirada a algunas obras en que sus autores volvieron la vista hacia la infancia para recordar o intentar recuperar lo que fue y significó para ellos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


  
La primera mirada nos sitúa de lleno en la situación de partida. Pocos libros hay en los que esa visión de la infancia sea tan potente y fundamental como en Le Petit Prince (El Principito). Antoine de Saint-Exupéry nos ofrece una obra donde la inocencia es el centro, el punto de vista fundamental para seguir la historia. Gracias a este inolvidable Principito sabemos que sólo con el corazón se puede ver bien, que lo esencial es invisible para los ojos, y que nos descubre cosas tan importantes como que "únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios." Es un libro fundamental, no para leer, sino para degustar y acercarlo al corazón. 
Mas la presencia en esta reflexión viene por sus primera palabras. La dedicatoria de El Principito nos acerca a ese momento en que no pensamos en lo que somos, sino en lo que fuimos.



Natural de Vitoria, Jesús Guridi es uno de los grandes autores vascos y españoles de la primera parte del siglo XX. Procedente de una familia con antecesores musicales, sus padres buscaron que se centrara en los estudios, aunque permitieron que desarrollara su afición tras cumplir con sus obligaciones académicas. Tras varios cambios de residencia por motivos económicos, fue en su estancia en Bilbao cuando comenzó a dedicarse de modo más serio a sus estudios musicales, que continuaron en París.
Autor de una gran cantidad de obras relacionados con el folclore se su tierra natal, entre sus obras destacan las óperas Mirentxu y Amaya y zarzuelas como La meiga y, sobre todo, El caserío, la más popular de todas.
La obra que nos acompaña es Seis canciones infantiles, publicadas en 1946 con letras de Jesús María de Arozamena. En ellas los autores centran su atención en la miradas con que los niños se acercan a diversos acontecimientos o circunstancias, pero siempre bajo la visión y reflexión de un adulto.
Cazando mariposas, Otra vez la primavera, La princesa cautiva, Cuando sea abuelo, La vacación y El idioma extranjero son las canciones que forman esta obra.
Con la interpretación, solo de audio, de la Escolanía Samaniego de Vitoria bajo la dirección de Antton Lete, escuchamos Cazando mariposas, una canción que nos sirve para enlazar con la publicación anterior de este blog.



Uno de los grandes escritores y experimentadores del lenguaje literario del siglo XX fue el irlandés James Joyce. Autor de Dublineses, una colección de cuentos con temática relacionada con su país de origen publicado en 1914 y del que John Huston adaptó el relato Los muertos para realizar su última película con el título de la colección, Joyce publicó Retrato del artista adolescente dos años más tarde. Su libro más conocido es Ulises (1922), un homenaje a la Odisea de Homero en el que narra la vida de su protagonista Leopold Bloom durante las veinticuatro horas de un día, el 16 de junio de 1904.
En Retrato del artista adolescente, Joyce crea un relato con tintes autobiográficos alrededor de su alter ego Stephen Dedalus y su paso por la infancia y adolescencia hasta llegar a ser quien es. En esta novela, el escritor irlandés comienza a utilizar algunos de los recursos que llevará más adelante su obra, el monólogo interior, un acercamiento al fluir de los pensamientos tal como surgen en nosotros, a base de imágenes que aparecen, se desarrollan, cambian por nuevos intereses o distracciones y desaparecen conformando una amalgama que le lleva a escribir páginas completas sin ningún tipo de puntuación ni reglas gramaticales. 
Tras el apogeo del desarrollo de esta temática en el Ulises, Joyce siguió investigando y experimentando por caminos que le llevaron cada vez más hacia una escritura menos inteligible y, por supuesto, casi intraducible fuera del inglés con obras con Finnegans Wake (1939). 
El lenguaje de Retrato del artista adolescente va evolucionando a la vez que lo hace su protagonista Stephen Dedalus, tanto en la construcción de frases como en la generación de imágenes y pensamientos cada vez más complejos conforme lo hace la mentalidad de su protagonista.
Así, con este lenguaje como de relato infantil comienza la obra.



El gran pianista y compositor Robert Schumann compuso su ciclo de canciones Kinderszenen (Escenas de niños, Opus 15) cuando contaba veintiocho años. En aquel momento estaba ya enamorado de Clara Wieck una virtuosa del piano de 16 años e hija de su profesor Friedrick Wieck, quien, al saberlo la envió de gira para alejarla del compositor. Como sabemos, la relación entre ambos finalizó con un enlace que Clara supo hacer llegar más allá de la enfermedad mental que acabó con el compositor.
A ella y no a ningún niño está dedicada esta obra que representa una mirada hacia la infancia desde la óptica de un adulto, un poeta y compositor capaz de entrar en el mundo fantasioso e inocente de los niños.
La obra original estaba formada por treinta pequeñas piezas que el propio autor dejó finalmente en trece. Todas ellas tienen un título que la identifican con algún momento o detalle de la infancia y conllevan una dificultad interpretativa que deja claro en todo momento que esta obra supone una mirada o interpretación de los adultos hacia el mundo de los niños.



Las piezas, que se siguen ininterrumpidamente, y el momento aproximado en que comienzan son:
  1. Extraños países y personas, 00:00. 
  2. Un cuento divertido, 01:39.
  3. El hombre del saco, 02:43.
  4. El niño mimado, 03:58.
  5. Bastante feliz, 03:58.
  6. Un acontecimiento importante, 05:09.
  7. Ensueño, 05:59.
  8. En la chimenea, 08:59.
  9. Caballero en caballo de madera, 09:51.
  10. Un poco serio, 10:27.
  11. Espantoso, 12:03.
  12. Niño adormecido, 13:36.
  13. El poeta habla, 15:29.
Esta última forma una suerte de epílogo donde podemos intuir la mirada hacia el mundo de los niños del propio compositor.
Carlo Balzaretti interpreta al piano esta Kinderszenen de Robert Schumann.




En multitud de ocasiones Antonio Machado dirigió también su mirada al mundo de la infancia. Para él, era un mundo perdido con la madurez, irrecuperable y, en cierto modo, una imagen de la situación en que se encontraba la sociedad de nuestro país. Así, su mirada es severa, agria, desencantada y tremenda en muchas ocasiones. Es difícil encontrar cierta mirada libre de desengaño en que sólo aparezca la  evocación del pasado perdido.



Quizás sea en Pegasos, lindos pegasos donde su mirada se acerque más a esa evocación a la infancia por sí misma.



También George Bizet, el autor de Carmen, dedicó un álbum a la evocación de los recuerdos infantiles. La obra, con clara influencia de la obra de Schumann la tituló Jeux d'enfants y fue compuesta originalmente para piano a cuatro manos en 1871, el año en que supo que iba a ser padre. Más adelante realizó una orquestación de cinco de los doce números que la forman para realizar una Petite Suite y, una vez fallecido el autor, fueron orquestadas el resto de piezas.
La última de estas composiciones, Le bal (La pelota) es un galop que quizás sea la pieza más conocida de esta obra.
La interpretación corresponde a una actuación que se llevó a cabo en el Seoul Arts Center de la capital surcoreana en febrero de 2015 con la interpretación de Sun-Young y Minna Han


Richmal Crompton moldeó uno de esos personajes que reflejan la infancia con la creación de William Brown, un personaje que, entre nosotros se conoció con su nombre vertido al castellano, Guillermo Brown. Publicado por primera vez en la década de 1920 cuando su autora se dedicó a escribir tras perder el uso de una pierna por una poliomielitis en su edad adulta, las aventuras de Guillermo Brown y su grupo Los proscritos llenaron de imaginación y rebeldía a varias generaciones, alcanzando éxito en la España de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado. 



Estas aventuras de Guillermo Brown rezumaban una ironía, provocaban unas situaciones caóticas y divertidas que acababan poniendo patas arriba las estructuras de la sociedad en que vivían. Acompañados siempre con las ilustraciones de Thomas Henry, los casi cuarenta libros de la saga nos impresionaron e hicieron leer muchas horas, vivir las aventuras de sus protagonistas, sentir su rebeldía a muchos, entre los que se encuentran escritores como Fernando Savater y Javier Marías.
Aquí no es tanto la mirada del adulto hacia el niño, sino la recreación de su mundo y su personalidad la que Crompton nos ofrece. Estas son las líneas iniciales que aparecieron publicadas en el primero de los libros Just William (Travesuras de Guillermo)  y en las que la escritora inglesa refleja el carácter del protagonista y revela el tono irónico que va a mantener durante todas las historias del personaje.
¿Hay algo más atractivo para un niño que las golosinas y caramelos?



Finalizamos con la última de las piezas que forman las Seis canciones infantiles de Jesús Guridi
No hay tema más recurrente para algunos niños que la poca funcionalidad que le ven a estudiar y conocer un idioma extranjero. Con esta idea y una serie de tópicos e incluso chistes infantiles, Guridi y Arozamena montan esta satírica, socarrona y divertida pieza final: El idioma extranjero. ¡Atentos a la letra!
La interpretación vuelve a corresponder a la Escolanía Samaniego de Vitoria con la dirección de Antton Lette.



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Bibliografía y páginas web consulatadas:

Lo más leído, lo más representado

No siempre lo más vendido o lo más visto es lo que posee mayor calidad, pero indudablemente, tiene el favor del público. Hay ocasiones en que la cantidad y la calidad van unidas, que el favor del público y las características de las obras poseen la calidad y tienen un mensaje que trasciende el momento en que se han llevado a cabo para pasar a formar parte de la historia de las artes.
En esta entrada te propongo un recorrido por los libros más vendidos a lo largo de la historia y las óperas más representadas en todo el mundo durante la presente temporada. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Es difícil encontrar un listado que reúna los libros más vendidos en una temporada, por la simple razón de que cada editorial, cada distribuidora, cada empresa que vende libros de cara al público o por Internet, tiene y publica sus estadísticas. 
Aún queda por ver si estos libros más vendidos este año pasan el filtro del tiempo, ese tamiz que hace que los que fueron exitosos en su momento, porque llevaban la impronta de la tendencia, la moda o el estilo del tiempo en que se escribieron, o si aquellos que fueron rechazados por el público o la crítica por los desafíos que planteaban, la estructura interna o las ideas que proponían, alcanzan el reconocimiento posterior.
Hace poco tiempo un sitio tan frecuentado y popular como la Wikipedia publicaba una lista con los libros más vendidos de la historia. Por diversas razones se excluyeron algunos títulos: Libros como La Biblia, El Corán, El libro del Mormón o el Libro Rojo de Mao por tratarse de obras religiosas o políticas que se distribuyeron de forma gratuita en alguna ocasión. También se excluyeron algunas colecciones de libros, ya que no se disponía del número de venta de ejemplares sueltos, sino de la saga completa, como es el caso de los de Harry Potter o, más recientemente, los de Crepúsculo



-En el noveno lugar de este listado de libros más vendidos, y que superan en todos los casos la cifra de los cien millones de ejemplares vendidos aparece Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, publicado en 1865.
-El octavo puesto lo ocupa Sueño en el pabellón rojo de Cao Xuequin, un libro de 1791 del que se calcula también una venta de unos cien millones.
-Aproximadamente también roza esa cifra Diez negritos de Agatha Christie, un libro publicado en 1939.
-La misma cantidad de ejemplares vendidos para el libro que ocupa el sexto lugar, El Hobbit de J. R. R. Tolkien (1939), primero de sus libros que aparece en citado listado.




Más fácil es saber el número de representaciones de ópera que se han llevado a cabo, en este caso a lo largo de una temporada, puesto que a lo largo de la historia, desde el momento de su estreno, es una tarea casi incalculable. La página web operabase.com ofrece, de forma detallada distintas informaciones sobre las actuaciones que se han llevado a cabo en todos los lugares del mundo. A partir de esta página hemos podido elaborar el listado con las óperas más representadas a lo largo de la temporada 2017/2018.
+En décimo lugar se encuentra Don Giovanni de Mozart, una ópera que transcurre en Sevilla, con 2175 representaciones en la temporada 2017/2018 repartidas en las 474 producciones que se han llevado a la escena.
+En noveno lugar por el número de representaciones nos encontramos con Rigoletto de Verdi, una obra que en sus 519 producciones se ha representado 2288 veces durante esta temporada.
+El octavo lugar lo ocupa una ópera que transcurre también en la ciudad andaluza, El barbero de Sevilla de Rossini con 2398 representaciones, repartidas en 577 producciones en distintos teatros de ópera.
+En el séptimo puesto aparece por primera vez en las estadísticas una ópera de Puccini, Madama Butterfly, la conmovedora historia de Cio-Cio-San, con 2428 representaciones repartidas en 631 puestas en escena diferentes.
+El sexto lugar lo ocupa otra ópera de Mozart, Las bodas de Fígaro, la que corresponde a la continuación de la trilogía de Beaumarchais, tras El barbero de Sevilla, con 2533 performances sobre 555 producciones. 



-El quinto puesto lo ocupa el primer libro de la serie, Harry Potter y la piedra filosofal, una publicación de J. K. Rowling de 1997 con una cifra estimada de ventas de 120 millones de ejemplares.
-El cuarto lugar de esta lista es un libro que aún se ofrece catalogado como para lectores de entre 9 y 12 años, El Principito de Antonine de Saint-Exupéry (1943) con unas ventas que superan los ciento cuarenta millones de ejemplares.



+El Top 5 de las ópera más representadas de la temporada 2017/2018 se inicia con la Tosca de Puccini, una obra que se ha llevado a escena en 2726 ocasiones en las 620 producciones que han realizado los teatros de ópera de todo el mundo.
+El cuarto lugar de la lista lo ocupa otra ópera de Puccini, La Bohème que ha alcanzado las 3318 representaciones repartidas en 637 puestas en escena diferentes.



-Entramos en el tercer lugar de la lista con otro libro de J. R. R. TolkienEl señor de los anillos (1954-1955) con ventas aproximadas de 150 millones de ejemplares.

+Dentro de las más representadas esta temporada, el tercer lugar de un imaginario pódium lo alcanza otra obra de Mozart, Die Zauberflotte (La flauta mágica) con 3318 representaciones correspondientes a 552 producciones distintas.
Rica y profusa en números musicales, la ópera de Mozart recoge algunos de los momentos más entrañables de la ópera de los siglos XVIII y XIX. Su pieza más conocida es el aria de la Reina de la Noche Der holle rache kocht in meinem Herzen (La venganza del infierno hierve en mi corazón), una pieza que se ha hecho muy popular por aparecer de forma recurrente en el mundo de la publicidad.
La interpreta la soprano alemana Diana Damrau acompañada por Dorotea Roschmann como su hija Pamina.


-El segundo lugar entre los libros más vendidos en la historia lo ocupa Historia de dos ciudades de Charles Dickens, publicado en 1859 y que alcanza la venta de unos 200 millones de ejemplares.




+La segunda ópera que más se ha llevado a escena ha sido la Carmen de Bizet, un autor que sólo tiene esta ópera ente las más representadas y que también se desarrolla en Sevilla con 3518 funciones en 760 producciones distintas.
Por supuesto, el aria más conocida de Carmen es la famosa L'amour est un oiseau rebelle (El amor es un pájaro rebelde). En esta ocasión es la mezzo-soprano letona Elina Garança la que interpreta, sutil en lo musical, mas deliberadamente descarada y descarnada en la interpretación gestual y escénica, la habanera en un montaje del Metropolitan Opera House (MET) de Nueva York de 2010 dirigido por Yannick Nézet-Séguin.


-El primer lugar de entre los libros más vendidos lo ocupa un libro español, Don Quijote de la Mancha de Cervantes cuyas ventas, casi imposibles de calcular, se cifran en unos 500 millones de ejemplares, lo mismo que sumarían los tres libros que lo preceden en el listado.



+La ópera más representada, como en los últimos años, desde que en la temporada 2013/2014 desbancara del primer puesto a La flauta mágica, es La traviata de Verdi con 4162 representaciones a lo largo de esta temporada en las 889 producciones que se han puesto en escena.
Sin duda la pieza más conocida de toda la ópera, y una de las más oídas de toda la historia, es el famoso brindis del primer acto Libiam ne' lieti calici (Bebamos de las alegres copas), en esta ocasión en una producción muy clásica con el tenor Scott Piper como Alfredo y la soprano Stefania Bonfadelly como Violeta, dirigidos por la batuta de Plácido Domingo en las incursiones que realiza con cierta frecuencia en el mundo de la dirección.


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Páginas web interesantes:

  • https://www.abc.es/cultura/libros/abci-libros-mas-vendidos-historia-201801241049_noticia.html
  • https://www.todostuslibros.com/mas_vendidos
  • https://www.fnac.es/n710/Libros-mas-vendidos
  • http://operabase.com/top.cgi?lang=es&splash=t

Reflexiones con un zorro

Las fábulas comienzan casi con la propia historia de la literatura. Infundir vida humanizada a los animales para obtener enseñanzas de sus comportamientos como si de personas se trataran enlaza con una de las primeras funciones sociales que tuvieron las historias: dar a conocer el mundo de valores, comportamientos y actitudes de la sociedad.
Unos de los animales que más participación han tenido en estas historias son los zorros. Animales de los que hemos tomado como característica principal la astucia, el hecho de valerse de su ingenio para conseguir lo que se proponen. La relación milenaria, actualmente casi extinguida, entre estos animales y los campesinos y granjeros han dado juego para multitud de fábulas e historias en que los zorros son protagonistas junto a otros animales. Desde Esopo o La Fontaine, pasando por nuestros Iriarte y Samaniego, todos ellos los más clásicos, la literatura de la fábula tiene un lugar para el zorro, además de contar con personajes de novelas de aventuras, algunas de los cuales han sido llevadas al cine.
En esta nueva entrega del blog te ofrezco unas reflexiones obtenidas de dos obras en que los zorros protagonizan la historia, aunque no se trate propiamente de fábulas. Su camino se entremezcla y enlaza pasando de uno a otro gracias a El Principito de Antoine de Saint-Exupéry y Leos Janácek
Las relaciones con los seres humanos, sus reflexiones sobre la domesticación, el instinto o el ciclo de la vida con el resurgir de la naturaleza son algunas de las enseñanzas que podemos obtener de ellos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Uno de los talentos más tardíos del mundo de la música y la ópera en particular es el del compositor checo Leos Janácek.
Nacido en 1854, su primera ópera estrenada fue Jenufa en 1904 cuando contaba con medio siglo de edad. A ésta, siguieron Osud (El destino) de ese mismo año, pero estrenada en 1954; Katiá KabanováLa zorrita astuta, ambas de 1924, El caso Makropoulos de 1926 de la que tratamos en Praga Mágica y la eternidad o De la casa de los muertos.
Autor de una obra centrada en el humanismo, sus obras apuntan a los sentimientos más humanos y sus características más particulares, junto con una búsqueda e investigación de las formas de la música popular eslava, logrando una fusión entre la música contemporánea del este europeo y las canciones populares checas, en un idioma que aún no era abiertamente reconocido en el Imperio AustrohúngaroQuizás junto con Jenufa y El caso Makropoulos, su obra más conocida sea Príhody lisky bistrousky cuya traducción literal se aproxima a La zorrita de orejas de puntas afiladas, aunque se la conoce mundialmente como La zorrita astuta.
Janácek encontró la inspiración en el semanario Lidové noviny de Brno que en 1920 publicaba una tira cómica con dibujos de Stanislav Lolek y versos de Rudolf Tesnohlídek. A partir de ellos y su amor incondicional y no siempre recíproco hacia Kamila Stösslová, casi cuarenta años más joven que él, fue realizando un estudio de animales y convirtiendo su experiencia de casi setenta años en un libreto en que él se transfiguró en guardabosques, mientras Kamila lo hacía simultáneamente en la zorrita y Terynka, una gitana que no aparece sobre el escenario, pero que altera la vida de todos los hombres. La zorrita la representa en la escena y sus destinos están indisolublemente unidos, ya que debe morir para que la zíngara reciba su piel como regalo de boda. Lo que inicialmente era la tira cómica de una publicación se acabó convirtiendo en una mirada filosófica al ciclo de la vida en la naturaleza, muerte incluida con el sacrificio de la zorrita.
El comienzo de la ópera recrea una atmósfera en el bosque entre nocturna y etérea, muy del estilo de El sueño de una noche de verano de Shakespeare y de la versión musical de Mendelsshon.




El enlace muestra una representación celebrada en 1995 en el Théâtre du Châtelet de Paris con sir Charles Mackerras dirigiendo a la Orchestre de Paris.



En abril de 2018 se han cumplido setenta y cinco años de la publicación de una de las novelas más traducidas del siglo, Le petit prince (El principito). Una novela escrita por Antoine de Saint-Exupéry en plena Guerra Mundial mientras residía en New York que publicó el 6 de abril de 1943 por la editorial Reynal & Hitchcock en una doble versión en el original francés y su traducción al inglés.
Lo que eran simples dibujos realizados en los márgenes de las cartas que el piloto francés escribía a sus amigos acabaron convertidos en la publicación no religiosa más traducida y editada del siglo XX con versiones en más de ciento ochenta idiomas.



La prosa poética de El principito narra, en una historia para todas las edades, la relación que el protagonista tiene con una caprichosa flor y los tres volcanes existentes en el minúsculo asteriode en el que vive. Un problema con la flor le hace sentirse en soledad y decide abandonar el planeta y recorrer otros en busca de algún amigo.
En uno de ellos se encuentra con uno de los personajes más entrañables de la novela: el Zorro. La conversación que se entabla entre ambos intriga al protagonista con el concepto de domesticar.



La original historia de La zorrita astuta ha hecho que la obra de Janácek haya tardado en darse a conocer y alcanzar la popularidad. La mezcla entre personas y animales debe alcanzar un equilibrio que la haga atractiva al público. La trama argumental se basa en la renovación de las cosas, los nuevos ciclos en la naturaleza, la vitalidad con que Janácek muestra el amor por la humanidad a la vez que por los animales. 



El paso de la zorrita desde la juventud a la madurez, el sacrificio que de ella hace el guardabosques con el que pierde a su amor a la vez que al animal, anuncia la misteriosa relación entre el mundo de los seres humanos con el de los animales.
En el segundo acto se desarrolla una delicada y deliciosa historia de amor entre la Zorrita Astuta y el Zorro Pelaje de Oro, una escena de acercamiento, atracción y seducción.










El enlace de esta escena de amor pertenece a la misma representación del Theátre du Chátêlet con las sopranos Eva Jenis como la Zorrita y Hana Minutillo como el Zorro.


La idea que originó el relato de Le Petit Prince proviene de un accidente que Saint-Exupéry tuvo pilotando su avión junto a un compañero en el desierto de Libia en 1935. Sólo disponían de dos naranjas, algo de vino y uvas. La deshidratación, según él mismo relata, les hizo dejar de transpirar al tercer día.

Vagando por el desierto sufrió alucinaciones provocadas por la sed y comenzó a dialogar consigo mismo con sus dos yo, el que cree que no hay esperanza y el que la tiene y busca argumentos. Un beduino a lomos de su camello les rescató. El narrador de la futura novela es su yo de adulto, mientras El Principito es el propio autor de niño y, en plena guerra transmiten un mensaje de paz, amistad y tolerancia con algunas dosis de ecología.



Janácek no cesaba de observar y recoger sonidos de la naturaleza. En ocasiones se sentaba en su jardín durante horas para escuchar el rumor del viento en los árboles, el sonido de los insectos o el canto de las abundantes especies de pájaros, que acabaron apareciendo en la partitura.
La última escena del Acto I comienza con la Zorrita prisionera en el jardín del guardabosques, cuya esposa la aborrece y los hijos la atormentan incesantemente. Atada, recibe las amonestaciones del perro mientras el gallo y las gallinas se burlan de ella, hasta que comienza a arengarlas a rebelarse contra el orden establecido. Cuando se acercan confiados, siguiendo su instinto, los va matando uno a uno. Con la llegada de la esposa y el guardabosques escapa huyendo. El título que Janácek le puso a este último cuadro del acto es más que significativo: "Sharpears, el político, se escapa."




El enlace muestra esta última escena del Acto I con la presencia protagonista de Eva Jenis y Jean-Philippe Marlière como el Perro y Sarah Connolly como el Gallo.



Para huir de los rumores que planteaban dudas sobre su condición de héroe de guerra, Saint-Exupéry pasó su convalecencia en New York donde, entre carta y carta a sus amigos del viejo continente, escribió el relato que dedicó a su amigo Léon Werth. 


El escribir la novela fue para el Saint-Exupéry una suerte de evasión, ya que se sentía de alguna manera en una jaula dorada de la que no podía salir. Escribir y dibujar el libro fue una forma de huir mentalmente con una publicación de tipo humanista y filosófica, un libro para cualquier edad con un protagonista que rompe las lógicas barreras del tiempo, del espacio y del razonamiento. 
El zorro del capítulo XXI no nos abandona sin dejarnos la fuerza de su pensamiento.



Las óperas de Janácek no son largas y en poco tiempo condensa todo su saber hacer. La zorrita astuta, con una duración de hora y media aproximadamente, evita la comicidad de la tira cómica y el sentimentalismo de un septuagenario que en ese momento estaba enamorado de la joven Kamila de poco más de treinta años. Ciertas dosis de humor y filosofía esconden la capacidad del guardabosques -el propio compositor- de tomarse a sí mismo con poca seriedad, mientras su amor sin esperanza por una joven le lleva a resignarse al paso del tiempo, una lección de sabiduría que se alcanza con la aceptación de la edad.
Si tienes tiempo y te apetece, el último enlace muestra una reciente versión de la ópera desde el Millard Auditorium de la Universidad de Hartford, Connecticut, grabada en febrero de 2017.

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Bibliografía:
  • Alier, Roger. Guía Universal de la ópera. Ma non troppo. Ediciones Robinbook, S. L. Barcelona, 2007.
  • Batta, András. Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbH. 1999.
Webs visitadas:
  • http://www.kareol.es
  • http://www.publico.es/actualidad/zorrita-astuta-deliciosa-fabula-opera.html