8 mar. 2015

Un concierto de Pasión con el Réquiem de Fauré

La música va unida a las emociones, las recrea, las provoca y las transmite. ¿Qué emoción no se puede relacionar de una u otra forma por la música?
El diccionario de la Real Academia Española define la música como el "arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de ambos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente".
La alegría espontánea del pueblo, nuestra felicidad y la de los que nos rodean, los momentos en los que el recuerdo nos hace aflorar la melancolía por lo que perdimos o dejamos atrás... Todas las emociones humanas están en la música.
Los días 13 y 14 de marzo, en Almonte y La Palma del Condado, se cantará el Concierto de Pasión a cargo de la Coral Municipal de La Palma del Condado y la Coral de Paterna con la Orquesta Joven de Huelva, todas bajo la dirección de Jesús Becerra. En la segunda parte se interpretará en su integridad el Réquiem de Fauré.



En esta entrada te traigo un acercamiento al momento trascendental de la muerte, pero las dos miradas, la literaria y la musical, no nos transmiten el dolor irreparable que la acompaña.
El texto, una pequeña e intrascendente mirada, casi una anécdota, pertenece al escritor impresionista francés Pierre Loti (1850-1923).

La música pertenece al también francés Gabriel Fauré (1845-1923), un estricto contemporáneo suyo, y del que traemos su Réquiem.
Dentro de mi repertorio de audiciones musicales hay tres misas de Réquiem que escucho con cierta frecuencia. A la primera de ellas le dediqué un entrada, el Réquiem de Mozart. Otro es el de Verdi, una obra en la que el sexagenario autor italiano se rebela ante la idea de la muerte.
El de Fauré es una obra notablemente diferente e innovadora. Al escribirla ajustó el tradicional orden litúrgico omitiendo la Sequence (que incluye el Dies irae y el Rex tremendae) y añadiendo In Paradisum. Hace desaparecer el apocalíptico horror de la ira de Dios, e introduce a cambio una serena y definitiva visión confortable del cielo. 
El mismo autor escribió sobre su obra: "Se ha dicho que mi Réquiem no expresa el miedo a la muerte y ha habido quien lo ha llamado el arrullo de la muerte. Pues bien, es que así es como veo yo la muerte: como una feliz liberación, una aspiración a una felicidad superior, antes que una penosa experiencia". 
Esta pieza con la que concluye la obra y que marca la diferencia con otras obras de este género, es la que te propongo oír en esta entrada. Se trata de una interpretación de mayo de 2012 de la sinfónica de la radio danesa, Danmarks Radio Symfoniorkestret, bajo la dirección de Ivor Bolton. Si deseas escuchar la versión completa, sólo tienes que poner el enlace desde el comienzo. In paradisum la puedes oír en el minuto 32.


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