4 sept. 2015

La Metamorfosis de Letras Prestadas

Todo cambia, nada permanece. 
Las palabras de Heráclito pueden servir para ilustrar la metamorfosis de este blog. También se podría argumentar que no siempre tenemos la misma apariencia, solemos cambiar nuestro aspecto exterior, signifique eso o no que también queramos mejorar nuestro interior. 
Así un blog como este, que se inició con el nombre de Letras Prestadas-Delicias Cantando, en el que se aúnan las pretensiones de unir en entradas de periodicidad semanal textos literarios con música cantada, habitualmente del mundo de la ópera o del canto coral, cambia ahora su aspecto exterior, además de cambiar el nombre a Letras Prestadas - Club Pickwick en recuerdo a uno de los más entrañables personajes del escritor inglés Charles Dickens.



Esta nueva entrada está dedicada a la metamorfosis, ese cambio que se produce en ciertos animales, sobre todo los insectos, en el que se modifica de forma sustancialmente significativa su aspecto. Por supuesto, también en los seres humanos.



El texto de esta entrada es el inquietante inicio de La Metamorfosis de Franz Kafka. El autor checo, tan interesante como escritor como personaje, plantea una novela existencialista. La transformación del personaje le sirve como pretexto para hablar de la vida del individuo frente a la sociedad, en este caso su familia, y observar cómo actúa en su entorno y, cómo al final, debe aceptar la cruda realidad. Como curiosidad, Kafka insistió a su editor que ni en la portada ni en ningún lugar del libro debería aparecer ilustración alguna sobre el ser en el que se convirtió el protagonista con la finalidad de no permitir que los lectores se quedaran más con la imagen que con la idea que quería transmitir.


La metamorfosis musical nos viene del genio de Wofgang Amadeus Mozart. Las bodas de Fígaro (La nozze di Figaro) parte de una obra teatral de Beaumarchais que fue prohibida en casi toda Europa. El motivo, que representa a un conde que actúa de rival de su sirviente y pierde frente a él. Mozart trabajó por primera vez con el libretista Lorenzo da Ponte, un personaje complejo: abate, poeta oficial del Teatro Italiano de Viena, aventurero con una vida repleta de juergas y escándalos, huidas apresuradas de un país a otro, y que acabó su desmesurada vida tras ser profesor en una universidad de Estados Unidos.
Se trata de una genial y divertida obra, ideal para los que no se han iniciado en el mundo de la ópera. Como dato curioso, entre 2010 y 2015 ha alcanzado la cifra de 2.545 representaciones en todo el mundo.
La carga de denuncia social que se apuntaba en la pieza ha quedado desplazada por la música de Mozart, a ratos pegadiza, en ocasiones delicada y siempre oportuna, con unos personajes populares y que suenan a muchos: Fígaro y Susana, el Conde y la Condesa de Almaviva, don Bartolo y Don Basilio y el protagonista de hoy, Cherubino.
La trama (dos rivales celosos, una esposa engañada y una novia a la espera de su noche de bodas) no tendría valor si no apareciera Cherubino, un muchacho joven que lo trastoca todo en palacio. Gracias a él surge la magia en la obra, es como el duende de Una noche de verano, tiene algo de fantástico, un querubín del amor, enamorado de todas las mujeres, un obstáculo para todos los hombres. ¿Dónde está la metamorfosis? Cherubino, un muchacho, un jovenzuelo que es interpretado por una cantante, una mezzosoprano, un personaje equívoco y delicioso.
En la segunda de sus arias canta, casi ruborizado una cancioncita que ha compuesto Voi che sapete (Vosotras que sabéis) en la que interroga a las mujeres sobre qué es el amor.
La primera versión es una interpretación de Federica von Stade que sabe transmitir como pocas cantantes la equívoca personalidad de Cherubino.


El estreno en Viena no fue exitoso y, aunque se repitieron algunos números, sólo se llegaron a hacer nueve representaciones. El éxito definitivo y la consagración llegaron en Praga"Aquí nadie habla de otra cosa más que de Fígaro: Nada se toca con ningún instrumento, nada se canta, si no son trozos de Fígaro; a ninguna ópera acuden, si no es a Fígaro, y a todas horas es Fígaro. Para mí, desde luego es un gran honor", escribía Mozart a un amigo en 1787.
El siguiente video, con otro retrato de la personalidad del personaje, pertenece a un interesante proyecto, L'Opera imaginaire, en el que diferentes directores de animación versionan algunas piezas operísticas. 



Para terminar, una versión en concierto de la metamorfosis de la metamorfosis. El contratenor francés Philippe Jaroussky cantando, en una versión muy personal, el papel de un muchacho que en escena es interpretado por una mujer



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2 comentarios:

  1. La metamorfosis de Kafka es uno de mis favoritos. Lo he leido en varias ocasiones y suelo trabajar algunos textos con alumnos de 1° a 4°.
    En cuanto a las óperas conozco poco, así que Gracias por este blog.

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  2. Gracias, Fátima. Siempre se puede encontrar un motivo y un hilo conductor entre libros y música.

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