7 may. 2016

El aroma de los naranjos en flor

Hay olores que tenemos asociados a sentimientos, momentos vividos o simplemente a las rutinas de nuestras vidas.
El aroma del café recién hecho, unas tostadas calientes, algunos lugares a los que regresamos después de cierto tiempo o el olor que deja la lluvia o el agua de riego en la tierra seca tienen la propiedad de evocar en nosotros recuerdos o momentos importantes en nuestra vida.
La primavera nos empuja a salir del recogimiento invernal y buscar en nuestras calles, rincones y plazas, ese tranquilo lugar donde poder disfrutar del tiempo, la luz, los aromas y la compañía de quienes nos rodean.
Esta entrada la vamos a dedicar al aroma de los árboles y en particular al de los naranjos, esos árboles que en muchos lugares se han convertido en el acompañante rural que comparte el espacio con las edificaciones de nuestros pueblos y ciudades, especialmente los ligados al Mediterráneo.




El texto viene de la mano de Alphonse Daudet, conocido sobre todo por la creación de uno de esas figuras que se hacen reconocibles por los amantes de los libros como Tartarín de Tarascón, otro personaje inspirado en el Quijote, esta vez del sur francés. 
Daudet nos evoca la presencia de los naranjos, a partir de un recuerdo de unos que vio en Barbicaglia, Córcega. La imagen puede servirnos para cualquier región mediterránea.



Si quieres leer el relato completo, extraído de su delicioso libro Cartas desde mi molíno, puedes hacerlo desde el siguiente enlace: Las naranjas, de Alfonse Daudet.



La ópera más conocida de Pietro Mascagni es Cavalleria rusticana. Se trata de una obra adscrita al movimiento del Verismo italiano emparentado con el Naturalismo que imperaba a finales del siglo XIX en la literatura francesa. Es una ópera en un acto con una trama basada en la venganza que, como indica su título que podría traducirse por Caballerosidad rústica finaliza con una trágica reyerta por motivos sentimentales.
Esta ópera fue utilizada en la tercera parte El Padrino como parte del hilo argumental. 
También puedes recordar la entrada que se dedicó en este blog a esta misma ópera en Regina Coeli... ¡A escena!



Tras la obertura de la ópera, el coro de inicio Gli aranci olezzano (Los naranjos perfuman) nos presenta una típica escena rural en la plaza del pueblo el día de la fiesta mayor. Los coros de mujeres y hombres alternan la melodía que, aún no hace presagiar el desarrollo de la trama posterior.



Dos versiones nos traen esta escena. La primera, con mayor calidad visual, pertenece a una puesta en escena que se llevó a cabo en 2004 por la Orquesta Camerata y el Polyphonia Khorus de Florianápolis en Brasil bajo la dirección musical de Jeferson della Rocca. Su calidad sonora no es buena y, desde mi punto de vista, el tempo y los matices son mejorables. 


La segunda versión por el contrario tiene menos calidad en la imagen, pero su sonoridad es bastante más aceptable, con una mejor toma de sonido y una matización más sugerente, aunque desconozco sus intérpretes.



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