2 ago. 2016

El exotismo y los viajes

En un mundo cada vez más globalizado donde la cultura, los medios de transporte, la televisión e Internet cada vez nos acercan más, no podemos dejar de pensar, con cierta desilusión que Julio Verne nos proponía la aventura de dar la vuelta al mundo en poco menos de tres meses. Por supuesto, hoy en día se puede realizar en menos tiempo, pero ese mundo que nos imaginábamos podía recorrerse y, cómo no, conocerse y entenderse, no es tan seguro y transitable como pensábamos podría serlo años después del escritor francés.
Hoy te propongo una mirada a cómo se pensaban los viajes en pleno siglo XVIII, el llamado Siglo de la Luces de la mano de un escritor inglés y una obra muy conocidos, pero sólo de referencias, ya que las aventuras del personaje pertenecen al imaginario colectivo, pero su lectura ha quedado en desuso. La música vendrá la mano de un compositor francés de la misma época, que nos ofrece un viaje a los lugares más exóticos del mundo entonces conocido.



Nacido en Dublín a finales del siglo XVI, Jonathan Swift pasa por ser uno de esos escritores que utilizó su pluma para satirizar la locura, el poder y la arrogancia humanos. Después de publicar La batalla entre los libros antiguos y modernos (una burla de las discusiones literarias de aquel momento, en el que toma partido por las obras clásicas) o Historia de una bañera (una original y divertida obra sobre los pretenciosos y los pedantes de la sociedad), su obra más popular es Viajes a varios lugares remotos de la Tierra. Conocida por todos como Los viajes de Gulliver, se publicó anónimamente en 1726. Swift la planteó como una sátira a la vanidad y la hipocresía de la vida en la corte, los partidos políticos y los hombres de estado de su época, junto con implacables reflexiones sobre la naturaleza humana. Dividida en cuatro libros, el primero ha permanecido como un clásico de la literatura infantil.
Un fragmento significativo de la obra son los artículos con que el gran soberano de los pequeños liliputienses pretende ganarse para sí al Hombre-Montaña Gulliver.







Una década después, Jean-Philippe Rameau estrenó su ópera-ballet Les Indes Galantes (Las Indias Galantes), una obra en un prólogo y cuatro entrées. En el prólogo la diosa Hébé convoca a los jóvenes de cuatro lugares exóticos (en aquella época, denominadas Indias, en general) para que se unan en el baile y expresen su amor. La primera entrée transcurre en Turquía, la segunda tiene por protagonista a Los Incas de Perú, la tercera transcurre en una fiesta Persa y la última, Les Sauvages, junta en la ceremonia a pacíficos indios norteamericanos con los intrigantes comandantes de las tropas españolas y francesas.
Pese a buscar lugares exóticos de nuestro planeta para protagonizar la obra, todos los ritmos, danzas y melodías tienen un carácter musical francés.



La pieza que enlazo es un rondó perteneciente a Les Sauvages. El rondeau o rondó es una pieza típica de la música francesa que alterna un tema principal con otros temas (couplets) reapareciendo el primero. Rameau hace interpretar esta pieza de forma orquestal, alternándose con dúos de soprano y barítono y un coro. El conjunto llega a producir un efecto hipnótico.

El enlace pertenece a una interpretación de la soprano Magali Léger y el barítono Laurent Naouri acompañados por Les Musiciens du Louvres dirigidos por Marc Minkowski en una versión de concierto.


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2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho esta entrada ya que no conocía nada de la obra musical de Jean-Philippe Rameau y el rondó me ha encantado. Gracias por ella Miguel.

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  2. Gracias, Javier. Es una obra poco representada en la actualidad. De hecho, nunca se ha representado en España y es difícil encontrar grabaciones. He puesto una versión en concierto porque las que he visto representadas no me convencían nada. Por si tienes interés te adjunto un enlace, verás que no merece la pena:
    https://youtu.be/3zegtH-acXE?list=PLSRkmkIfC_zl9jOzpFOLH2-o96ooMzC5y

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