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Balada a la orilla del mar

Cuando se acerca el verano las miradas, los pensamientos y los deseos se dirigen allá donde mitigar el calor, descansar y alejarse de la rutina.
En un país turístico como el nuestro la orilla del mar surge como el lugar más deseado para este periodo. Hay quienes son incondicionales de la playa, tanto para las vacaciones como para acercarse a ella en momentos y días puntuales, mientras que otros prefieren otros destinos. 
Muchos buscan en la playa un lugar en el que pasar unos días, otros se dirigen a ella cada vez que pueden, mientras que hay quienes, por circunstancias diversas, no pueden permitirse el lujo de acercarse y disfrutar de ella.
Aunque hay quienes disfrutan de la orilla del mar durante gran parte del año, es en los meses de verano cuando las playas están en su mayor apogeo, especialmente en los meses de julio y agosto que suelen coincidir con las vacaciones de una mayor número de personas, los más relajados horarios de verano o las vacaciones escolares. 
También es el periodo en el que la orilla del mar está más densamente poblada, con los servicios más masificados y menos espacio para disfrutar con sosiego y tranquilidad.
Cuando se acerca esa época, aquellos que desean disfrutar de la playa se acercan a ella desde la distancia, desde sus recuerdos, los sueños y los deseos. Desde esa intención, para aquellos que buscan la compañía de la playa o los que no, como es mi caso, está dirigida esta publicación.
Te propongo acercarte con distintos textos y músicas a la evocación de la orilla del mar. Nos acompañan textos que nos acercan al mar de Federico García Lorca, Clarice Lispector y Rafael Alberti y músicas de Vivaldi, Heinali y una habanera. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Carlos de Haes, Rompiente de Olas (Lequeitio) (hacia 1872), Museo del Prado
Comenzamos con uno de los poetas hispanos fundamentales del siglo XX, Federico García Lorca, uno de los autores más conocidos y reconocibles del panorama literario internacional cuyo asesinato en plena guerra civil nos privó de uno de los escritores más grandes y enraizados en la cultura popular.
En su segundo poemario publicado, Libro de poemas (1921), un Lorca juvenil en el que aún se observan las influencias del modernismo y del neorromanticismo comienza a mostrarnos la integración de su poesía en los temas y estructuras folclóricos, así como el uso de una métrica ligera cargada de lirismo y sonoridad.
Dedicado a su hermano Paquito y formado por más de sesenta poemas, este libro juvenil muestra su capacidad de evocar emociones como el amor, la añoranza o la pérdida, además de adentrarse en temas más profundos como la muerte.
Nos acompaña en la mirada lejana, desde nuestra propia casa, a la orilla La balada del agua del mar en la que un lejano y risueño mar con sus dientes y labios, formado por infinitas gotas de diversa procedencia, se asemeja a quienes se acercan a él.


La tranquilidad estival del mar y de su orilla contrasta con el agitado estado que presenta en otras épocas.
Amante de la música descriptiva, Antonio Vivaldi nos acerca en muchas obras a temas que tienen similitudes con la pintura. Además de sus famosísimas Cuatro estaciones que vienen acompañadas de poemas descriptivos, Vivaldi llegó a componer hasta cinco conciertos con el título La tempesta di mare.
Publicado en Ámsterdam en 1725, Il Cimento dell'Armonia e dell'Invenzione recoge un conjunto de doce conciertos entre los que están los citados de las estaciones. También se encuentra allí su Concierto para violín y cuerdas RV 253 en Mi bemol mayor, La tempesta di mare (Opus 8, nº 5).


En este breve concierto de apenas ocho minutos de duración nos encontramos con los tres movimientos contrastantes habituales (presto, largo y presto). La descripción que muestra el título se manifiesta con claridad en la primera parte donde encontramos los sonidos que representan el viento y las ondas del mar a través de los trémolos de las cuerdas que muestran ese mar agitado, representándose relajado en el segundo movimiento, antes de regresar al movido presto final.
El enlace que nos acompaña viene complementado con imágenes alusivas a ese mar, ora agitado, ora tranquilo, así como otras relacionadas con el compositor y la publicación de la obra.


Nacida en Chechelnik (Ucrania, 1920), Chaya Pinjasivna Lispector, su casa fue arrasada tras la revolución bolchevique y su madre violada por soldados rusos que le contagiaron la sífilis, naciendo ella a consecuencia de esta violación, pues pensaba su madre que avanzando el embarazo desaparecería la enfermedad.
La familia, con las dos hijas anteriores, emigró a través de Moldavia y Rumanía para establecerse en Brasil. Allí cambiaron sus nombres por otros portugueses, pasando a llamarse Clarice.
Al casarse con el diplomático Maury Gurgel, acompañó a su esposo por distintos países y pudo dedicar su vida a la literatura publicando obras innovadoras que exploraron gran variedad de estilos narrativos marcados por la intimidad y la introspección, acercando la literatura brasileña a las corrientes literarias contemporáneas. Tras la separación de su esposo en 1959 se instaló en Río de Janeiro donde colaboró con algunos diarios para poder tener independencia económica. 
Su primera novela, Cerca del corazón salvaje (1944) obtuvo el reconocimiento del público y la crítica, abriéndole el caminos para obras como La ciudad sitiada, Lazos de familia o La pasión según G. H. En 1976 recibió el Premio Nacional de Literatura de Brasil.

Joaquín Sorolla, Clotilde en la playa (1904), Museo Sorolla
En 1966 un incendio provocado por una colilla mientras dormía le causó graves quemaduras que estuvieron a punto de hacerle perder una mano, cuya movilidad quedó reducida, lo que no le impidió seguir escribiendo y publicando. Falleció con cincuenta y siete años a consecuencia de un cáncer.
Publicada en 1971, Felicidade clandestina (Felicidad clandestina) es un conjunto de relatos que muestran un recorrido perturbador a través de una mujer sobre la realidad que la rodea, mirando con crudeza los espacios y lugares que apenas aparecen en la literatura. Así, encontramos recuerdos de infancia revividos con intensidad, la amistad, las relaciones familiares, la patética sensualidad de una anciana o el descarnado e irreversible paso del tiempo.
Nos acompaña, dentro del volumen Todos los cuentos e incluido en su libro Felicidad clandestina, Las aguas del mundo, un corto relato pero intenso que respira un aire inquietante, el de la experiencia que se siente a flor de piel, desde una mirada penetrante y una lucidez que sólo da la sensación de lo vivido con apasionada vehemencia. Aquí están la mujer y el mar.


Conocido con el nombre artístico de Heinali, Oleh Shpudeiko es un artista interdisciplinar y compositor ucraniano contemporáneo especializado en música electrónica que se basa en sus composiciones en la música antigua, especialmente en la medieval, recreando su homofonía y polifonía a través de un sintetizador modular. 
Heinali utiliza las ideas y las técnicas de los compositores medievales para unirlas con la síntesis analógica y la música generativa para crear composiciones donde confluyen el pasado y el presente, la tecnología y lo sagrado, la Providencia y la contingencia.


En 2020 publicó su álbum Madrigals donde presenta improvisaciones con instrumentos de época sobre texturas polifónicas creadas en un sintetizador, siendo nombrado Álbum contemporáeo del mes por The Guardian y, según un critico, fue «como si Palestrina compusiera música para pequeñas cajas eléctricas con cables de conexión, excepto que son las cajas las que componen música como Palestrina». Con Kyiv Eternal (2023) abandonó esta línea para realizar un homenaje a su ciudad natal bajo el ataque ruso. Ese año la revista neoyorkina MoMa le encargó y estrenó su composición Aves Rubrae (Pájaros rojos), una fusión entre la polifonía medieval y la música de la banda Coil.
En 2024 ha comenzado a trabajar en su obra Hildegarda reimaginando y reinterpretando la música de la religiosa, intelectual y compositora medieval Hildegard von Bingen.
En esta mirada evocando el mar nos acompaña la obra de Heinali Into the sea con un montaje audiovisual filmado y dirigido por Charlotte Trier.



Nacido y muerto en El Puerto de Santa María, Rafael Alberti (1902-1999) es otro de los grandes poetas de nuestro país, miembro destacado de la Generación del 27
Tras trasladarse con sus padres a Madrid con quince años sin poder terminar el bachillerato comenzó a dedicarse a la pintura, dedicándose a la poesía tras el fallecimiento de su padre.
En 1924 publica Marinero en tierra, un poemario escrito durante un retiro en la sierra madrileña debido a una enfermedad pulmonar que le durará toda la vida. El año siguiente fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía por este trabajo.
En la Residencia de Estudiantes de Madrid coincidió con escritores como García Lorca, Vicente Aleixandre o Gerardo Diego entre otros. Desde 1927 comenzó a mostrarse más activo políticamente afiliándose al Partido Comunista y exiliándose tras la guerra en Francia, Chile, Argentina y finalmente Italia. No regresó a España hasta 1977, recibiendo en 1980 el Premio Nacional de Teatro y en 1983 el Premio Cervantes

Claude Monet, Regata en Sainte Adresse (1867), Metropolitan Museum of Art
Marinero en tierra muestre una poesía grácil y leve, cargada de musicalidad y llena de la luz del sur y su mar, profundamente atravesada por la melancolía de quien se siente cercano al mar y a la vez alejado del mismo. También aparecen ecos del romancero y autores como Garcilaso, Gil Vicente, Rimbaud o Verlaine.
En esta publicación dedicada a la memoria del mar nos acompañan varios de los poemas que lo evocan desde la lejanía.  


Si hay una música en nuestro país que evoque al mar, sus viajes de ida y vuelta, su cercanía o la vida de quienes trabajan en él son las habaneras.
De origen cubano en la primera mitad del XIX, la habanera posee un ritmo lento en compás binario, cantada habitualmente y con un ritmo muy concreto: por una parte con corchea con puntillo y semicorchea, o con semicorchea, corchea y semicorchea, y por otra parte con dos corcheas.
Tras su origen cubano llegó a nuestro país de manos de autores como Sebastián Iradier y su habanera El arreglito que fue utilizada por Bizet para su célebre habanera de la ópera Carmen. Poco a poco se fue popularizando en España, siendo frecuentemente compuestas e interpretadas por agrupaciones corales, especialmente en poblaciones costeras, donde llegan a celebrarse certámenes internacionales de habaneras como en Torrevieja (Alicante).

Joaquín Sorolla, Mar en Jávea (1905), Museo Sorolla
Para finalizar esta evocadora publicación sobre la orilla del mar nos acompaña un enlace de la interpretación de la habanera Por el mar con letra de Isabel Pareja y música de Manuel Moreno Buendía a cargo de la Coral Salvé de Laredo dirigida por José Luis Ocejo y que fue grabada para el programa Estudio Abierto de TVE en 1984.
Feliz e intensa evocación de la orilla del mar.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Sobre las golondrinas

Desarrollamos una vida cada vez más alejada de la naturaleza. Los inventos, aparatos y dispositivos que nos rodean hacen más fácil, cómoda y liviana nuestra vida. Pero también nos acercan a ellos mismos al hacernos depender cada vez con más frecuencia de su uso. Así, los electrodomésticos que facilitan la gestión del trabajo del día a día en la alimentación, la limpieza y cuidado de nuestros hogares y prendas de vestir; el uso de ordenadores, televisores inteligentes y aparatos electrónicos en el hogar o esa suerte de navaja suiza con cientos de usos que es el teléfono móvil, se van posicionando en nuestras rutinas volviéndose imprescindibles.
Esta situación colabora a que perdamos en ciertos momentos nuestra mirada hacia el exterior, hacia lo que nos rodea, de modo especial a lo que la naturaleza nos ofrece en nuestro entorno. Salir al encuentro de la naturaleza y disfrutar del campo o del agua, pasear por valles o montañas son experiencias que solemos llevar a cabo en determinados momentos. Pero el hecho de detenernos en nuestras estresantes rutinas a observar los resquicios que esta naturaleza nos ofrece en la calles, avenidas y plazas de nuestros pueblos y ciudades se ha convertido en una experiencia rara y extraordinaria.
Nos movemos con prisas y no tenemos un momento para detenernos a observar los cambios que se producen en las plantas o las pequeñas aves que conviven en el mismo entorno entre nosotros.
En fechas próximas se celebran el 20 de marzo el equinoccio de primavera y el Día Mundial del Gorrión, una efeméride que pretende concienciar sobre el declive de esta ave que se encuentra en prácticamente todo el planeta a iniciativa de Nature Forever Society de la India. El caso del gorrión se puede generalizar a otras aves, como las golondrinas, de las que también se celebran en mayo y octubre el Día Internacional de las Aves Migratorias, del que hemos tratado en otra publicación. 
En este publicación te propongo fijar la mirada en la naturaleza que se asoma por algunos resquicios de nuestro entorno a través de unos textos y músicas que nos acercan a las aves en general y a las golondrinas de modo particular. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Caminar con prisas por las calles, llegar al trabajo con el tiempo justo, realizar algunas gestiones o, simplemente, desplazarnos de un lugar a otro, nos hacen movernos con la mirada fija en nuestro destino, enfrascados en conversaciones, absortos en nuestros pensamientos o las comunicaciones que nos llegan constantemente, olvidándonos de observar la vida natural que nos rodea: plantas que forman parte de nuestras calles y plazas, además de otras que surgen entre huecos y rincones; pequeños pájaros como gorriones, golondrinas o tordos que viven en tejados, árboles o nidos semi escondidos, cigüeñas que coronan los edificios más altos como las torres de las iglesias.
En Las rarezas de los pájaros, Avelino Hernández (1944-2008) centra su libro en aves como los mirlos, gorriones, verderoles, golondrinas o tórtolas, sin dejar de posar su mirada y observación en gatos, moscas o murciélagos.

Utagawa Hiroshige, Danza de golondrinas, óleo sobre madera, Japón, siglo XIX
Esta publicación es especial, puesto que los textos no surgen de las habituales obras literarias, esas obras que tienen siempre algo que decirnos sobre nuestra condición, sean del tiempo que sean. En esta ocasión, nos acercamos a un libro pequeño, casi un cuaderno de campo como los que utilizan los biólogos para recoger sus observaciones. Con una extensión de unas ochenta páginas, Hernández nos desvela las observaciones que recoge en su huerto de los distintos animales que lo pueblan y visitan sin más finalidad -ni más ni menos- que recoger sus observaciones y descubrimientos sobre las rarezas de sus comportamientos.
En esta publicación nos centraremos en varios descubrimientos que Hernández realiza sobre algunos de sus vecinas voladoras, las golondrinas.
Escrito en un estilo coloquial, casi oral, el primero de ellos es sobre la leyenda extendida entre muchos de nosotros de que las golondrinas nunca se posan en el suelo. 


Si pensamos en pájaros y aves y su relación con la música podemos encontrar muchos casos, algunos de los cuales hemos tratado en este blog, como Pájaros barrocos, El vuelo de las aves migratoriasEntre las aves o El lenguaje de los pájaros.
En esta publicación nos vamos a centrar, acompañando las observaciones de Avelino Hernández, en música relacionada con las golondrinas en dos obras homónimas, una ópera y una habanera.
En 1913 los directores del Carltheater de Viena hicieron una propuesta a Puccini: estrenar en su teatro una opereta, un tipo de obra que estaba en plena efervescencia, y para la que querían contar con uno de los grandes compositores del momento. No están claros los argumentos del músico italiano para aceptar, salvo los grandes honorarios propuestos y el reto de componer una obra en un estilo alejado de su repertorio.

Fra Angelico, La anunciación (detalle con golondrina), Museo del Prado
El caso es que el tiempo pasó, comenzó la I Guerra Mundial con la capital del Imperio Austro-Húngaro como el centro del poder del enemigo y Puccini acabó cancelando el proyecto y convirtiendo el libreto de Giuseppe Adami en una ópera cómica que se acabó estrenando en la Ópera del Casino de Montecarlo en marzo 1917.
La poca fortuna que atravesó la composición desde su inicio, la negativa del compositor a seguir las estrictas reglas de las operetas, su transformación en una ópera cómica sentimental y nostálgica, la inclusión de ritmos y pasos de baile de moda como el tango, el fox-trot o el one step, además de los consabidos valses acabaron por convertir a La rondine (La golondrina) como una de las obras menos celebradas de Puccini, aunque con unos valores y calidad más dignos que el éxito obtenido.


Su argumento, que puedes seguir en el enlace, presenta la historia de Magda (la querida de un adinerado banquero) y el joven Ruggero con ciertas semejanzas a La dama de las camelias y La traviata. Magda, recluida en casa de su amante, debe disfrazarse para salir y asistir a un baile en el que conocerá a Ruggero, enamorándose ambos. Cuando ella le cuenta quién es, al intentar el joven legalizar su situación, decide romper con él y regresar a París a su vida de cortesana.
En el primer acto, Magda recibe del poeta Prunier un comentario en que la compara con una golondrina que da título a la obra. Se trata de un pequeño diálogo entre ambos que no llega a duetto y que nos sirve de acompañamiento en esta publicación.


La breve interpretación corre a cargo del tenor Mathew Wells en una producción de La rondine llevada a escena en el Indiana University Opera Theatre en 2010. 


Siguiendo con las observaciones que Avelino Hernández recoge en Las rarezas de los pájaros, su segunda sorpresa sobre el comportamiento de las golondrinas nos lleva a estas aves mientras vuelan a baja altura junto a un rebaño de ovejas. El propio autor lo cuenta con su lenguaje coloquial y directo.


Continuando con La rondine de Puccini, nos volvemos a situar en el Acto I en la casa que Magda comparte con el banquero Rambaldo. Allí, Prunier habla de la nueva moda en París, el amor sentimental. Así, ante la insistencia de Magda el poeta recita la historia de su heroína, Doretta, un personaje que sigue este tipo de amor, aunque no tiene terminada la historia. Al concluir lo que tiene escrito, Magda continúa improvisando la historia de Prunier ante la admiración de los asistentes, fundiendo ha historia de Doretta con sus deseos. 


La interpretación corre a cargo de la soprano Angela Gheorghiu y el tenor Marius Brenciu en una representación que se realizó en 2009 en el Metropolitan Opera House de Nueva York con la dirección de Marco Armiliato.


¿Miramos sin ver? Hemos convertido en algo tan rutinario realizar nuestros recorridos habituales que hemos perdido la capacidad de observación y asombro. ¿Nos fijamos en esas plantas que están en nuestro camino? ¿Visualizamos las aves -gorriones, golondrinas, cigüeñas...- que conviven con nosotros en nuestro entorno? ¿Tenemos, si acaso, un momento de tiempo para detenernos, respirar tranquilamente y observarlos?


La tercera y última observación y la consiguiente sorpresa sobre las golondrinas que nos ofrece Avelino Hernández trata, precisamente, sobre la mirada y es la más asombrosa de todas, tratando sobre la celidonia, la «hierba de las golondrinas».


Sabemos que las golondrinas comunes son aves migratorias que se acercan a Europa al comienzo de la primavera y regresan al África subsahariana en el otoño, mientras que las golondrinas de banco se mueven entre Norteamérica y la zona sur del continente americano. De esta forma la golondrina euroasiática, que se desplaza entre lugares tan remotos como las Islas Británicas y Escandinavia al norte, la zona del Mediterráneo, África, India y Pakistán, llega incluso al este de China y Japón. Así, una ave tan particular regresa y desaparece de los territorios con una periodicidad estacional.

Joan Miró, Peinture (Hirondelle), Pintura (Golondrina), 1937
Nos despedimos de estos animales, los descubrimientos de Avelino Hernández y la música de Puccini con otra obra musical dedicada a las golondrinas, en esta ocasión, una habanera.
Se trata de una versión para coral de la canción mexicana La golondrina, que compusieron en 1862 con letra de Niceto de Zamacois y música de Narciso Serradell. Esta versión y armonización, realizada por José Pagán para coro a cuatro voces y ritmo de habanera rescata parte del texto original de la canción mexicana, permitiéndose algunos cambios en la letra con inclusión de algunos paralelismos, cambios en las localizaciones para adaptarla a los flujos migratorios de nuestro entorno, consiguiendo que la obra sea más alegre y optimista que el original.
La interpretación corre a cargo del prestigioso Orfeón Donostiarra en una versión de audio de 2011.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Hernández, Avelino. Las rarezas de los pájaros, Documenta Balear, S.L., 2008.
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)

Reutiliza y Recicla tus ideas

¿Cuántas veces nos ha ocurrido que una idea o un pensamiento nos acompaña durante un tiempo? En muchos casos sabemos en qué momento o situación exactos entraron a formar parte de nosotros, aunque hay veces en que no tenemos muy claro cuándo ocurrió.
Esos temas, ideas o imágenes (visuales, sonoras o literarias) que tenemos dentro de nosotros, nos acompañan y van evolucionando como pidiendo que les demos formas, que tienen espacio suficiente para tener vigencia y entidad propia y que merecen ser llevadas a la práctica. 
De la misma forma, aquellas personas que se dedican a la creación de obras literarias, musicales, pictóricas o del tipo que sean, dan forma a ideas que tienen en sus mentes para crear nuevas obras de arte con las que expresar su visión del mundo. En ocasiones son ideas que han surgido en sus mentes, en otros casos surgen a partir de obras de otros autores, sean o no del mismo arte. Hay escritores o músicos que tienen dentro de sí mundos que van aflorando continuamente en un mismo universo del que surgen distintas obras relacionadas entre sí. 
Otras veces es menos poético y, ante la falta de tiempo o inspiración, se retoman obras anteriores e incluso, en el peor de los casos, llegan a caer en delitos como el plagio.
Te invito a recorrer varios casos en que ideas de una obra aparecieron en otras con la compañía de Cervantes, Mozart y la Carmen de Bizet. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Wolfgang Amadeus Mozart es uno de los grandes músicos de la historia de la humanidad. Niño prodigio, poseedor de un oído musical excepcional, de los que se denominan oído absoluto,  vivía inmerso en un mundo sonoro que fue sacando conforme componía obras hasta que su temprana muerte nos dejó sin conocer todo lo que podía haber ideado.
En otra ocasión y con otra finalidad traté en el blog esta pieza en la que el mismo Mozart se reinventa y reutiliza un material que ya había escrito. Se trata del aria con que finaliza el primer acto de La nozze de Figaro (Las bodas de Fígaro), la pieza con la que el protagonista despide, entre irónico y burlón a Cherubino, a quien el Conde de Almaviva ha enviado al ejército para quitárselo de su vista. Este aria tiene la misma melodía que la primera de las Cinco Contradanzas.
Lo anecdótico de este caso es que el aria no se inspira en la Contradanza, sino que la melodía de esta última es la que se basa en el tema con el que finaliza el primer acto de La nozze de Figaro.

Comenzamos con la interpetación de Non piu andrai por parte del barítono Ruggiero Raimondi acompañado por un Cherubino quien poco a poco siente como el mundo se le viene encima, interpretado, aunque en esta ocasión no canta, por Federica von Stade, una de las grandes intérpretes de este personaje en las últimas décadas. Se trata de una grabación del Metropolitan Opera House de 1985.


En agosto de 1791, pocos meses antes de su fallecimiento, Mozart viajó a Praga en compañía de su esposa Constanze Süssmayr (quien más tarde completaría su Requiem) para asistir a la coronación del emperador de Austria Leopold II como rey de Bohemia. Entre otras celebraciones, se estrenaría una ópera compuesta especialmente para la ocasión, La clemencia de Tito. En las más de dos semanas que invirtieron de camino a Praga, Mozart esbozó y casi finalizó la obra a partir de unas anotaciones que traía de Viena sobre un libreto de Mazzolá inspirado en la vida del emperador romano Tito Vespasiano.
Antonio SalieriKappelmeister de la corte vienesa a la que pertenecía la ciudad checa, preparó las celebraciones musicales que incluyeron varias misas, óperas y conciertos con música de Mozart que culminaron el 6 de septiembre con la coronación del emperador como rey de Bohemia por la mañana y el estreno de la citada ópera por la tarde. 
Entre las obras musicales que se interpretaron en esos días estaban las Cinco Contradanzas Kv 609, la primera de las cuales surge de la melodía del aria de Fígaro


La obra más importante de nuestra literatura, El Quijote, tiene detrás de sí a Miguel de Cervantes, un escritor que antes había sido un ávido lector. La idea original era realizar una crítica de las novelas de caballería, pero Cervantes acaba escribiendo una obra en la que los personajes cobran vida propia, yendo más allá del propósito original. 
Pero el escritor toma alguna licencia de obras ya existentes en el comienzo de la novela e incluso llega a citar algunos romances en su obra quijotesca, como este Romance del amante apaleado, en el que se incluye la frase inicial conocida por todos: 


Un lencero portugués
recién venido a Castilla,
más valiente que Roldán
y más galán que Macías,
en un lugar de la Mancha, 
que no le saldrá en su vida,
se enamoró muy despacio
de una bella casadilla.



El Epílogo o Capítulo 51 de El Conde Lucanor del Infante Don Juan Manuel, una obra que Cervantes había debido leer sin lugar a dudas, tiene un comienzo que, unido con el caso anterior, hubo de dar idea por fuerza al escritor para el inicio de la obra. ¿Quién no conoce el inicio de El QuijoteUna vez afianzada la idea y el tono con que narrarla en la mente de Cervantes, escribir el resto de la obra es otra historia, pese a todas las referencias que el autor realiza sobre libros y autores.




Una de las piezas más conocidas del repertorio de ópera es la habanera de Carmen, L'amour est un oiseau rebelle (El amor es un pájaro rebelde). Pieza ideal para el repertorio de una mezzosoprano, esta habanera no deja indiferente a quien la escucha por su carácter, la musicalidad y la fuerza y energía que transmite. Pero este aria tiene una historia y una procedencia un tanto singular.
Poco antes del estreno en marzo de 1875, Celestina Galli-Marie, la mezzosoprano que iba a interpretar el papel de Carmen indicó a George Bizet que no le gustaba la pieza que había compuesto para su entrada en escena y que debía cambiarla por otra más apropiada. El compositor accedió y se planteó qué escribir para el momento de la aparición de Carmen. Tras oír una habanera, pensando que se trataba de música folcklórica española sin un autor conocido, la transcribió sin preocuparse en variar la tonalidad, el tempo ni la melodía.
En realidad se trataba de la habanera El arreglito, una de las veinticinco canciones que la década anterior había publicado en París el compositor vasco Sebastián Iradier bajo el título genérico de Fleurs d'Espagne (Flores de España). 


Con una toma de sonido impecable para resaltar la belleza y elegancia de su voz, la soprano Roser Ferrer-Morató acompañada por Cecilio Tieles al piano interpreta El arreglito en una toma realiza en junio de 2010 en el Auditorio de Caixa Tarragona. Al tratarse de una grabación sólo de audio facilita el poder seguir la letra que está en la parte superior. 


Bizet no escondió que hubiera utilizado esta pieza, aunque arguyó que la consideraba de tipo popular, sin autor conocido. Aunque la melodía, el tempo y la tonalidad coinciden exactamente con la de Iradier, el tono dramático que le imprimió para acercarla a la trama de la ópera la aleja de la pieza del compositor vaco que podríamos considerar más ligera.




L'amour est un oiseau rebelle tiene una fuerza escénica y dramática propias de la ópera para la que se compuso, a la vez que utiliza un coro para reforzar el lenguaje y presentar el carácter de la protagonista.


La mezzosoprano Elina Garança interpreta L'amour est un oiseau rebelle, conocida popularmente como La Habanera de Carmen de George Bizet en una representación celebrada en el mismo año 2010 en el Met, el Metropolitan Opera House de New York bajo la dirección de Yannick Nétez-Séguin.



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Páginas web interesantes:

  • http://intromisionesdegerman.blogspot.com.es/2015/12/mozart-en-praga.html 
  • http://www.rlp.culturaspopulares.org/textos/13/r-06-ruiz.pdf 
  • https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/articulos-de-interes/11985-el-plagio-literario-i

El olor de las olas del mar

Asociamos el verano con el concepto de vacaciones y el de playa, independientemente de que las tengamos o no en esta época y de que éstas se desarrollen junto a la playa.
En una cultura donde las temperaturas marcan una pausa en el periodo estival, que dividen el calendario entre el final de una temporada o curso y el inicio del siguiente, siendo más significativa esta pausa con reinicio que el mismo comienzo de año que celebramos en enero, incluso quienes no disfrutan en esta época de vacaciones, por la razón que sea, tienen marcada esta época en su calendario.
Y como símbolo de ellas el mar, por un lado como lugar de destino, un destino mayoritario en nuestro país que, además es receptor de viajeros de todo el mundo. También tenemos el mar como símbolo de los viajes a lo desconocido, lo exótico, ese horizonte que nos esconde lo que existe al otro lado y que en estos tiempos, aunque sepamos qué hay más allá, siempre se nos presenta como algo distinto a nuestra vida, un reto, una aventura por descubrir. Ese mismo mar que llevó a tantos, fueran navegantes o no, a descubrir nuevos lugares, buscar un lugar donde encontrar una oportunidad de iniciar una nueva vida o encontrar un clima más saludable.
En esta entrada dedicada al mar y las sensaciones que nos evoca como símbolo de las vacaciones y el verano, te propongo un texto de Robert L. Stevenson y una de las músicas que más identificamos con el mar, una habanera que nos cuenta sobre el placer de navegar.



Robert Louis Stevenson es un autor que nos evoca muchos recuerdos, tanto si se han leído sus obras como si no, ya que algunas de sus historias forman parte de nuestra cultura literaria o cinematográfica. Escocés, vivió algo más de cuatro décadas entre 1850 y 1894 en las que estudió ingeniería, como su padre, además de derecho, antes de dedicar su vida a la literatura.
Enfermo de tuberculosis, buscó incansablemente un clima adecuado para su salud, llegando a la isla de Samoa donde pasó sus últimos años. Allí lo conocieron como Tusitala, El que cuenta historias.
Admirador en su juventud de la obra de Walter Scott nos ha legado novelas que han sido llevadas al cine como La isla del Tesoro, en la que el joven Jim Hawkins descubre por sí mismo las caras del bien y del mal en sus amigos y piratas como Long John Silver. El tema del bien y el mal lo vuelve a tratar en su novela El doctor Jeckill y Mr. Hyde, en este caso ambos extremos se unen en el médico Jeckill que descubre una sustancia que lo hace transformarse, primero a voluntad y más adelante de forma incontrolada, en el monstruoso Hyde.





Escritor polifacético, escribió ensayos como Estudios familiares de hombres y libros Memorias y retratos; libros de poemas como Jardín de versos para niños o De vuelta al mar; relatos breves como Narraciones maravillosas, El diablo de la botella y otros cuentos. Pero lo que nos trae a Stevenson en esta publicación son sus libros de viajes, en alguno de los cuales se encuentra una gran veta autobiográfica, como La casa solitaria, A través de las llanuras, Islas del Sur o Cuentos completos, en el que se recoge el texto que no acompaña.
En él describe las sensaciones con que la playa de Falesá recibe a quien va a establecerse allí. ¿Podemos recordar y evocar con nuestros sentidos y emociones los lugares que han sido significativos en nuestros viajes?


Basada en la novela de aventuras Los hijos del capitán Grant de Julio Verne, Manuel Fernández Caballero puso música a un libreto de Miguel Ramos Carrión para componer la zarzuela Los sobrinos del capitán Grant, catalogada por sus autores como novela cómico-lírico-dramática.
Obra de mucho éxito, estuvo varios años en cartel destacando la variedad de ambientes que toca: desde las castizas corralas, las aventuras por todo el planeta, con escenas que se desarrollan por Sudamérica, Australia u Oceanía, con coros chilenos o maoríes, buscando el tesoro que el capitán Grant promete compartir con quien acuda a socorrerlo.



Para completar esta entrada te propongo una pieza de esta zarzuela con una doble relación con la evocación al mar. Se trata de la habanera Así escuchando de la mar con que los tripulantes del navío Escocia ensayan para cantar en mejor ocasión, una pieza que los acerca a las agradables sensaciones que el mar, la navegación y los paisajes marinos les traen. Las habaneras son composiciones de ritmo pausado y originarias de Cuba desde donde han llegado a nuestro país para ser unas de las piezas más interpretadas por agrupaciones corales, especialmente las de localidades próximas al mar. El ritmo cadencioso en compás binario imita el suave balanceo de las olas del mar.


La interpretación, totalmente amateur, pertenece a la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo bajo la dirección de Miguel Ángel Campos y fue grabada en noviembre de 2012.


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El amor es un pájaro rebelde

¿Qué es el amor? En una de sus acepciones, el diccionario nos define el amor como un "sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común".
Dos muestras nos acercan a la idea de amor, ambas marcadas por un tono trágico, ya que terminan con la vida de sus protagonistas. La música pertenece a una de las obras más conocidas del repertorio clásico, la Carmen de Bizet, mientras que el texto pertenece al escritor húngaro Sándor Márai y está extraído de su novela Divorcio en Buda.
Este amor basado en la atracción emocional y con mayor o menor carga de sensualidad o sexualidad tiene infinidad de matices, como la paleta de colores de un pintor. De entre todos ellos, en este post vamos a fijarnos en dos aspectos que se nos presentan en las obras citadas. En ambas se tratan retratos psicológicos, mucho más denso y detenido en la obra de Márai, donde el amor marca la vida de una de los protagonistas. casi por azar. En el caso de la obra de Bizet, más conocido, es un retrato más esquematizado, con menos interés del autor para hacernos entender las personalidades de los protagonistas, pero más efectivo, ya que se centra en la fascinación de la mujer libre que es Carmen, una personalidad que no se conforma con medias tintas y que tanto fascinó a Nietzsche por su carácter de supermujer.




El texto que nos acompaña en esta entrada pertenece a Sándor Márai. Posiblemente se trate del más grande de los escritores húngaros, aunque su ciudad natal, Kassa, ahora pertenezca a Eslovaquia, asuntos que aún ocurren en unas tierras con tantos vaivenes como las de Europa oriental.
Autor de reconocido prestigio, hubo de convertir su vida, como tantos de su época, en un desarraigado que, sintiéndose heredero de una tradición europeista, vagó por diversos lugares sin dejar de pensar, sentir y escribir como un húngaro europeo. Después de pasar por Alemania y Francia, con la llegada del régimen comunista a su país, emigró a Estados Unidos. Con la prohibición de su obra en su país natal, ésta pasó al olvido hasta que, varias décadas después, volvió a ocupar el lugar que le corresponde.
Sus novelas están plagadas de frases contundentes y reflexivas, con escasa acción, pero con profundas e intensas conversaciones entre los personajes que las protagonizan. Una vez comenzadas te absorben hasta no poder dejarlas, recreando el ambiente de una época de entreguerras cosmopolita y elegante, con un aroma a romanticismo, pero cargadas con la sensación de que, a la vez, huelen a descomposición. 



Entre sus obras más conocidas destacan El último encuentro, que apareció en el blog en Encuentros, amores y complicidades con Bellini y Márai; La herencia de Eszter, con la publicación de Dos retratos de mujer, Lucía y Eszter; El amante de Bolzano La mujer justa
Divorcio en Buda, obra de la que tomamos el texto que nos acompaña, es una novela que traza un recorrido en una sola noche por la vida del juez Kristóf Kömives al tratar el divorcio de los Greiner, un caso que, inesperadamente, le afecta en lo más íntimo de su ser. Mientras, Márai realiza una reflexión sobre las vivencias y sentimientos más íntimos de los protagonistas.





Al decir Carmen todos pensamos en la protagonista de la ópera del mismo nombre. Su autor, Georges Bizet, nombre con el que es conocido César Alexandre Léopold Bizet, demostró desde joven su capacidad para la música. En el Conservatorio de París fue discípulo de Goundod y más adelante fue a Italia tras recibir el prestigioso Premio de Roma en 1857. Allí se sintió atraído por la ópera, llegando a componer más de una decena de obras que van desde éstas a operetas y música para el teatro. De entre las primeras, las más conocidas son Les pêcheurs de perles (Los pescadores de perlas) y la universal Carmen.
Estrenada en la Opéra Comique de París, está basada en la novela Carmen de Prosper Mérimée, un hispanista que recogió curiosas historias de un viaje por España en 1820, un país para él incomprensible y exótico. Dividida en cuatro actos, incluía diálogos hablados que fueron adaptados para ser cantados por Ernest Guiraud, aunque se tiende a recuperar la versión original dialogada, más completa en su argumento. Bizet, otro compositor que falleció antes de llegar a los cuarenta años, no llegó a conocer el éxito de su obra.





La historia es cruel. Don José, un militar navarro conoce a Carmen, una gitana temperamental hecha de fuego y arrebato, que hace tambalear su relación con Micaela. Al dejarse llevar por su pasión y ver que Carmen no quiere continuar siendo suya, enfurecido y fuera de sí, la mata. Una historia, basada en un hecho real, que nos recuerda tantas historias actuales inexplicables, indignantes e insoportables.
Con Carmen, Bizet llegó a crear una figura arquetípica, comparable a otras como Hamlet, Don Juan o Fausto, que llegó a significar en el siglo XIX la personificación de la mujer liberada, capaz de decidir en su vida por sí misma.
Además de su obertura, la pieza más conocida es la habanera que canta la protagonista. En ella demuestra su carácter fogoso, independiente y cargado de rebeldía hacia las concesiones sociales.



Dos versiones nos muestran dos formas distintas de interpretarla. La primera pertenece a una producción de The Metropolitan Opera House de Nueva York (MET) de 2010 dirigida por Yannick Nézet-Séguin con una interpretación de la mezzosoprano Elina Garança que muestra el lado más provocativo y descarado de Carmen llamando la atención de Don José.



La segunda, una versión que podríamos considerar histórica, la interpretó Teresa Berganza en el Theatre Nationale L'Opera de Paris en mayo de 1980 bajo la dirección de Pierre Dervaux. En ella Carmen aparece más persuasiva y sensual. Cuando, mediada la pieza, se fija en un joven Plácido Domingo, despliega su capacidad de seducción con decisión, pero de un modo sutil.


Posiblemente cada producción es fruto de su época y la sutileza o la provocación son signos de los tiempos en que fueron hechas. Y tú, ¿con cuál de las dos te quedas?

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