18 nov. 2016

#ViajedeOtoño Viena, en el corazón de Europa

Hay lugares que no sólo muestran lo que son. En ellos podemos vislumbrar lo que fueron en distintos momentos, qué personajes transitaron por ellos, qué papel jugaron en la historia, qué acontecimientos transcurrieron por sus calles, sus edificios, sus gobernantes o sus habitantes.
Vida y movimiento, sufrimiento y equilibrio, desgarro y felicidad. La esencia de la vida está presente allí donde aparecemos los seres humanos.
Visitar una ciudad y quedarnos con sus centros comerciales, sus restaurantes de multinacional que están presentes con la misma imagen en todas las ciudades y no aprehender su cultura, su historia, lo que nos cuentan sus edificios, sus rasgos característicos, es desaprovechar una visita perdiendo la oportunidad de apreciar decenas de miradas distintas e interesantes.
Seguimos nuestro #ViajedeOtoño después de varias entradas acercándonos a una ciudad tan apasionante como VienaDos miradas nos acercan la capital centroeuropea. Por un lado nos acompaña el escritor Stefan Zweig, uno de los más prolíficos y populares ensayistas, biógrafos y novelistas de la primera mitad del siglo XX. La música viene de la mano de Richard Strauss y pertenece a uno de los momentos claves de su ópera El Caballero de la Rosa.
En Viena podemos encontrar la mirada a la ciudad actual, viva, más cerca de una metrópoli que de una simple capital, sede de organismos internacionales y con una gran vida cultural. También podemos vislumbrar la ciudad del pasado, del siglo XIX y comienzos del XX, capital del Imperio Austro-Húngaro, donde aún podemos pasear por la Ringstrasse, acercarnos a los palacios de Schönbrunn, Hoffburg o Belvedera. Oír música en el Musikverein en su sala dorada, donde se celebra el conocido Concierto de Año Nuevo; o en la Staatsoper, una de las salas de ópera más prestigiosa del mundo, para la que han compuesto, han dirigido o interpretado prestigiosos compositores, músicos, cantantes y directores. Desde su popular Naschmarkt, un popular punto de encuentro de jóvenes y mayores donde se puede apreciar la gastronomía de distintos puntos y culturas de nuestro planeta. En sus proximidades podemos encontrar el pequeño teatro An der Wien, donde Mozart estrenó su Flauta Mágica y Beethoven Fidelio y la mayoría de sus sinfonías. El interior de la Ringstrasse acumula una enorme cantidad de edificios cargados de historia coronados por la Stephansdom, su inconfundible catedral.
Viena, como otras muchas ciudades, tiene una gran cantidad de miradas de distintas épocas que nos ofrecen su historia, su cultura y el pálpito de su vida actual.



 La vida de Zweig vida está marcada, como tantos, por la sucesión de conflictos bélicos, el exilio y la certeza de la pérdida de su identidad entre la que contaba con el europeísmo que siempre mantuvo. Su habilidad para comprender el sufrimiento de las personas era formidable y supo transmitirlo en su obra. 






 En esta ocasión el texto pertenece a su libro El mundo del ayer, una obra en la que recuerda el sueño compartido por su generación de una Europa en paz unidad por el arte y la cultura. Zweig, amigo de Sigmung Freud y Richard Strauss entre otros muchos intelectuales y artistas, erige en la voz de toda una generación de pensadores y artistas que fue derrotada por la barbarie y la inhumanidad que asoló a todo el continente.


Tras esta dura mirada, la música nos acerca a Viena de una forma más amable de la mano del muniqués Richard Strauss, sin ningún lazo familiar con la conocida familia de músicos austriacos. Strauss, que había revolucionado el mundo operístico de comienzos de siglo con Salomé Electra, decidió realizar una obra al estilo de Mozart. Los personajes y las situaciones están en la línea de las obras del autor de Salzburgo. El personaje de Octavian está interpretado por una mezzo igual que el Cherubino de Las bodas de Fígaro, mientras que La Mariscala recuerda a La Condesa. Hay entradas, salidas, parientes que aparecen, confusión de papeles y griterío. Incluso algunas notas homenajean temas de otras obras suyas. 
En el post ¿Cómo ha podido suceder? hacíamos una aproximación a esta obra a través del personaje de La Mariscala.






 El libreto, como el de otras óperas es obra de Hugo von Hofmannsthal y se estrenó en Dresde en 1911. Uno de los momentos culminantes de la obra es el momento en que, siguiendo una costumbre de la época, un joven aristocrático, Octavian, lleva una rosa de plata a Sophie en nombre del barón Ochs, su novio, un arrogante aristócrata arruinado que desea con ella un matrimonio de conveniencia. Cuando Octavian Sophie se encuentran el uno frente a la otra, los dos muchachos sienten algo extraño, una indescifrable turbación. Él queda encantado por la gracia de ella y se refrena con esfuerzo para no reaccionar encantado por su gracia y se refrena con esfuerzo para no reaccionar cuando el tosco barón intenta besarla ante todos.








Strauss consiguió lo que llamó el tono de la plata, una delicada mezcla de tonos agudos a cargo de tres flautas, tres violines, un arpa y una celesta, con el que quiso traducir al lenguaje musical el brillo de la plata y el motivo decorativo de la rosa, típicos del estilo Jugensdstil, del que Gustav Klimt es el más conocido representante en pintura.


El enlace pertenece a una representación de la Viena State Opera de 1984 con Anne Sopfie von Otter en el papel del joven Octavian y Babara Bonney en el de Sophie. En su inicio, tras el acorde con el que comienza, nos han querido recrear una escena casi estática semejante a un cuadro de la época.




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4 comentarios:

  1. No conocía ninguna de las obras, aunque he oído hablar de ellas. El fragmento que has elegido de "El mundo de ayer" me resulta desgarrador, aunque se vea compensado por la dulzura de la música de Richard Strauss.
    Magnífico post.
    Un abrazo :-)

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    1. Gracias por tu comentario, Javier. "El mundo del ayer" es un libro que va de lo nostálgico a lo dramático, igual que la vida de Zweig, un escritor que llegó a ser muy influyente en su época. Desgraciadamente, su vida acabó como el mundo en guerras que veía.
      Un abrazo :-)

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  2. Fantástico post. En él recoges fielmente el alma mater de la ciudad de Viena, una ciudad cultural e institucional con muchos tintes temáticos y aspectos interesantes personificados en figuras como Richard Strauss y Stefan Zweig. De éste último me gustaría resaltar cómo logra expresar en el fragmento su intenso desencanto por la situación de su país y de una Europa sumida en la barbarie, en un contexto histórico terrible y que marcaría un antes y un después, las primera Guerrra Mundial, el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial. Creo que su melancólico alegato literario proviene de sus inquietudes e incertidumbre existencialista, pero es muy personalista. Muy bella la pieza musical que nos presentas. No entiendo de técnicas pero sí observo que la audición es extraordinaria y tú explicas muy bien la combinación de sonidos e instrumentos. Visualmente, es cierto, parece la recreación de un cuadro pictórico, al estilo de la vida cortesana, riguroso. me ha encantado.
    Un abrazo ;-)

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    1. Gracias por tu comentario tan acertado y minucioso como siempre, Marisa. Zweig escribió este libro casi como testimonio de una época que fue, pero la parte final es dura ya que comienza a narrar algunas de las acciones que los incipientes grupos nazis perpretaban entre lugares y grupos de personas antes del ascenso de Hitler al poder. El escritor supo reconocer la llegada de una época de barbarie que iba de destruir la civilización tal como se conocía.
      El momento de la entrega de la rosa es uno de los momentos culminantes, no solo de esta ópera sino dentro de la historia de la misma.
      Un abrazo :-)

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