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A nadie le han importado los inocentes.

Durante mucho tiempo la guerra vino a ser el elemento que ponía fin a las disputas entre naciones o imperios, hasta que otra volvía a cambiar o confirmar todo lo anterior. Así transcurrió durante siglos la historia de la humanidad. Afortunadamente tras la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría comenzó a surgir la idea de que las democracias, la cooperación, la unión de países era definitivamente la forma de relación y construcción entre las distintas culturas.
Aún hoy las desigualdades e injusticias a lo largo de nuestro planeta, algunas guerras en determinados países, el terrorismo de tipo islamista, los brotes de xenofobia y la proliferación de populismos de ambos extremos hacen dudar de que no haya aún brotes belicistas y estas ideas queden en catálogos de buenas intenciones.
Casi desde que Walter Scott inaugurara la novela histórica, el ejército, los militares, las guerras fueron elementos fundamentales en la vida de las sociedades y como tales fueron reflejados en las novelas y otras manifestaciones artísticas. Cuadros, novelas, música y óperas tienen un trasfondo militar que reflejan ese protagonismo. 
En esta entrada te propongo una mirada a personajes y situaciones relacionadas con lo militar con dos puntos de vista muy distintos. Jaroslav Hasek nos presenta una visión corrosiva, demoledora, irónica a través del soldado Schwejk, mientras Donizetti ofrece una visión ingenua e idealizada con una de las piezas más espectaculares y difíciles de cantar de toda la historia de la ópera.


Contemporáneo de Kafka, Jaroslav Hasek es uno de los escritores checos más reconocidos en la literatura del siglo XX, un creador que influyó en autores como  Bohumil Hrabal y Milan Kundera. Inconformista, bullanguero, charlatán y pendenciero, su gusto por las tabernas, el ruido y el exceso marcaron su vida y su obra. Hijo de un médico fue vendedor de perros, soldado en la I Guerra Mundial y escritor fraudulento, ya que llegó a colaborar en una revista científica inventándose animales de los que describía sus inexistentes características o su genealogía hasta que fue descubierto y despedido.
Amante de tomar el pelo a quienes se le acercaban, su gusto por las bromas ha llegado a fijar una palabra en su idioma, algo así como schwejkear (viene de su personaje) cuyo significado es algo parecido a "charlatenaer con el ánimo de embaucar a alguien". 
Con estos mimbres, Hasek publica su novela Las aventuras del valeroso soldado Schwejk una obra delirante en la que refleja su visión sobre el desmembramiento de un Imperio Austrohúngaro, un supraestado más pendiente de su crecimiento burocrático que de los ciudadanos que lo forman, en unos momentos en que el reparto entre las grandes potencias reventó en la que se llamó la Gran Guerra Mundial.
El soldado Schwejk es un charlatán inocente e ingenuo, un antiguo vendedor de perros con pedigrí falsificado que se alista en el ejercito para combatir en la Gran Guerra como si esta fuera una trifulca de taberna entre austriacos, turcos, serbios y rusos. Mientras es arrestado por alta traición, ingresado en un manicomio y se pierde en los paisajes de la Europa central antes de llegar al frente y acabar prisionero en Rusia, Schwejk pasa por ser asistente de un pater y un teniente, mientras nadie es capaz de saber si se trata de un traidor, un conspirador o un idiota de los pies a la cabeza. Lo único que consigue es desmantelar en la mente del lector el imperio, el ejército, la administración del estado, las instituciones médicas y cuanto se ponga al alcance de la corrosiva pluma de Hasek.



La novela, cuya última parte fue dictada en el lecho del tuberculoso autor, no fue recibida con ningún entusiasmo por los escritores de su época, pero tuvo un calado enorme en las clases populares que la festejaron como suya, mientras se ponían de parte del protagonista y celebraron cómo derruía los cimientos de las opresivas instituciones. Hasta tal punto fue popular que se ha llevado varias veces al cine y en la televisión checa se llegó a realizar una serie sobre el personaje que tuvo cierta repercusión internacional.


El texto que nos acompaña pertenece a la parte inicial del libro en el capítulo en que Schwejk va a pasar reconocimiento por el tribunal médico donde, tras ser visto por los forenses ingresará en el manicomio, ya que nadie es capaz de apreciar si se trata de un conspirador o un completo idiota.



Junto con Rossini y Bellini, Donizetti representa la época más brillante de la ópera de la primera parte del siglo XIX, la época llamada Belcantista. El belcantismo se caracteriza por una refinada combinación tonal y la belleza del sonido sobre otros elementos. El solista ocupaba un papel protagonista, ya que tenía licencia del compositor para el virtuosismo en los adornos y la improvisación de la melodía.
Autor de obras como L'elisir d'amore, Lucia di Lammermoor (ambas han aparecido por este blog), Lucrecia Borgia o Ana Bolena, su obra La fille du regiment (La hija del regimiento) supuso el triunfo de Gaetano Donizetti en París, la capital de la ópera en aquella época. Además de la visión idealizada e ingenua que se da en la obra de la vida del soldado, su aria Salut à la France, cantada por Marie, la protagonista femenina, se transformó en un segundo himno francés tras La Marsellesa y se convirtió en tradición representar esta obra cada 14 de julio, el aniversario de la toma de la Bastilla.



Pero la pieza más conocida de la ópera es Ah, mes amis, un aria para tenor con acompañamiento de coro en la que se llega a alcanzar el famoso Do de pecho no una, sino nueve veces, lo que hace que sea una de las piezas más exigente y difícil de todo el repertorio, al alcance de pocas voces.
Tonio, enamorado de Marie, solicita su mano no a su padre, sino a los componentes del regimiento que son los que la tienen adoptada. Tras una primera negativa, será al querer enrolarse en el regimiento cuando lo acepten. Con estos razonamientos tan propios de algunas obras de la época, donde lo que predomina es la música, se monta esta pieza tan especial.




El enlace, que no recoge la pieza completa, sino la segunda parte, pertenece a una función del Teatro Real de Madrid con una memorable interpretación del tenor mexicano Javier Camarena que realizó un bis, algo muy infrecuente en este escenario.




Para finalizar, por si te has quedado con ganas de más información, enlazo un vídeo sobre dos de los grandes tenores de los últimos años que han cantado de forma magistral este Ah, mes amis y sus Do de pecho, Luciano Pavarotti y Juan Diego Flórez.




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Tras el frío del invierno

Hay momentos en que nuestras vidas están marcadas por las condiciones del lugar que nos rodea, del sitio donde vivimos y desarrollamos nuestra existencia. Los acontecimientos sociales, las celebraciones y fiestas familiares o locales, incluso, en algunas ocasiones, los acontecimientos que marcan los cambios políticos de nuestra sociedades, tanto la próxima a nosotros como la de cualquier otro lugar, que vienen marcados por la globalidad en que nos movemos con la inmediatez de que, en ocasiones, lo lejano nos afecta más íntimamente que lo que tenemos junto a nosotros.
Uno de los factores que nos condiciona en ocasiones es el tiempo atmosférico. En unos momentos en que nuestro planeta está siendo sometido a cambios tan determinantes provenientes de la actividad humana, hasta tal punto que los científicos hablan de una nueva época geológica de la humanidad, el Antropoceno, hay momentos en que la meteorología parece que pierde su estatus de ciencia para convertirse en meteorología espectáculo para las horas de las noticias televisivas. Olas de calor, lluvias torrenciales seguidas de inundaciones, derrumbes de viviendas y, en esta época del año, intensas nevadas en los lugares habituales y también en otros insospechados. Todo esto provoca desastres personales, situaciones dolorosas y hasta trágicas como vemos y oímos.


¿Qué hay tras el frío del invierno? En esta entrada del blog te propongo un paseo por el frío que acompaña y marca nuestros días, pero con la visión de dos autores, el escritor ruso Alexander Pushkin y el compositor Franz Schubert, con temática y estilo del romanticismo. Ambos nos muestran cómo el frío y la nieve invernales influyen y deciden sobre nuestras vidas, pensamientos y sentimientos.

Personaje controvertido, con un carácter ardiente y difícil, Alexander Pushkin está considerado el padre de la literatura rusa, mezclando en sus obras los estilos del eslavo eclesiástico y del ruso antiguo, en una cultura en que aún no existía el gusto por las obras literarias propias y se apreciaba más la escrita en lengua alemana.
Poeta apasionado, su obra Ruslán y Ludmila es el inicio de la literatura nacional rusa, un poema épico nacional que fue recibido con las críticas de todos los tradicionalistas que veían que no se seguían las reglas establecidas. Otras obras como Eugen Oneguin, Boris Godunov o La Dama de Picas han tenido una trayectoria posterior con versiones para óperas.
Participó en numerosos duelos, fruto de su carácter enérgico que él achacaba a su sangre caliente (un tatarabuelo suyo era de origen africano), hasta que finalmente falleció en el que, según su biógrafos, era el vigésimo primero en 1837 antes de cumplir los cuarenta años.
Pintura de Nikolái Sverchkov
De su obra, traigo a este post un fragmento de su relato La tormenta de nieve (o La nevasca). En ella, el destino de dos amantes queda determinado por una tormenta de nieve dentro del más puro estilo del romanticismo. Cuando Vladimir parte para recoger a su amada para casarse en secreto, la fiereza de la nevasca lo hace errar el camino y hacer que ambos se pierdan para siempre. Si quieres seguir el relato completo puedes hacerlo en este enlace: La Nevasca.



Con menor edad que Pushkin falleció Franz Peter Schubert, uno de los grandes compositores del siglo XIX, una persona con un carácter retraído, amigo de sus amigos, gran admirador de Beethoven, a quien nunca se atrevió a acercarse, salvo en una ocasión durante la última enfermedad de éste.
Autor de una amplia obra, compuso para la mayoría de agrupaciones de la época: obras para piano, cuartetos y quintetos, óperas, sinfonías o música religiosa, fueron sus amigos los que hicieron valer sus composiciones una vez fallecido.
Pero el tipo de composición en que más destacó Schubert, por encima de todas las demás y de todos los autores, es el Lieder. Fundamental en la cultura de habla alemana, el Lieder es una composición breve para voz y piano, antecedente de la canción, tal como la conocemos hoy. Desde Margarita en la rueca, su primer éxito, hay catalogados más de 600, algunos agrupados en ciclos como Die schöne Müllerin (La bella molinera), Winterreise (Viaje de invierno) o Schwanengesang (El canto del cisne).
A Winterreise pertenece la pieza musical que acompaña al texto de Pushkin. Se trata de un ciclo de canciones sobre poemas de Wilhelm Müller en que se desarrolla el tema del amor no correspondido. El viajero amaba a una muchacha, pero esta lo dejó. Los lieder muestran sus reflexiones e impresiones mientras pasea solo durante el invierno mostrando el frío, el paisaje nevado, la soledad o la oscuridad.



La canción Frühlingstraum (Sueños de primavera) comienza con el caminante soñando con esta estación y el amor, pero es despertado por un gallo. Decepcionado se pregunta cuándo reverdecerán las plantas y volverá a tener a su amor entre sus brazos.
La música tiene marcados tres momentos diferentes: alegre durante el sueño, el despertar brusco y el deseo de volver al sueño. Las tres partes se repiten con las tres estrofas de la segunda mitad, pero la pregunta con que finaliza de la canción es contestada por el piano de forma negativa.







¿Qué hay tras el frío del invierno? Posiblemente, el sueño y el deseo de la primavera. 
El enlace muestra una interpretación del barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau el más grande de los intérpretes de lieder del siglo XX, el mayor experto en estas composiciones de Schubert. 

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Cinco reflexiones sobre la amistad

¿Qué sería de nosotros sin la amistad? 
Igual que la mayoría de los seres vivos, necesitamos en nuestras vidas la compañía, la colaboración y el apoyo de nuestros semejantes para poder salir adelante en nuestras necesidades vitales.



En una sociedad cada vez más despersonalizada hemos ido sustituyendo la amistad por la compañía, por la adquisición de los productos que necesitamos para nuestra subsistencia prescindiendo del calor humano de las personas que nos los proporcionan. Todos conocemos a personas que viven en la soledad rodeados de quienes les acompañan, a las que vemos en el mercado, por la calle, pero a las que sabemos que viven la soledad en sus casas.
Pero uno de los grandes ingredientes de la vida es la amistad y quienes son capaces de disfrutarla en toda su intensidad pueden tener una vida más plena.

En esta entrada te presento varias reflexiones sobre la amistad, la verdadera amistad entre algunas personas, sobre la capacidad de relacionarse con otros seres humanos con una empatía, complicidad, afectividad y sentimientos comunes, en las que estos predominan sobre las relaciones de tipo sexual. Varios escritores y compositores nos presentan sus reflexiones a partir de la creación de historias y pensamientos en los que tratan el tema de la amistad.

La primera reflexión nos viene del dramaturgo y escenógrafo Jean Anouilh, uno de los grandes humanistas franceses del siglo XX, quien plasmó su pesimismo en sus obras, algunas de las cuales, revestidas con la temática de los clásicos griegos, como Eurídice o Antígona mostraban sus ideas sobre el mundo de su época.


Marcela Serrano es una de las grandes voces actuales de la literatura chilena, una persona comprometida con la realidad política en la que vive su país. Militante de las ideas de la izquierda, es defensora de las reivindicaciones feministas como consecuencia lógica, ya que en sus palabras "definirse feminista es definirse ser humano".
Con su libro Nosotras que nos queremos tanto se presentó al público de su país en 1991, iniciando una carrera que aún continúa brillante y fuerte. En ella presenta a cuatro mujeres que, provenientes de distintos ambientes sociales, cada una con una diferente historia detrás, coinciden en unos momentos cruciales de sus vida entablando unas relaciones, reflexiones y vivencias que son un reflejo de la sociedad de Chile de los años posteriores a la dictadura de Pinochet.


De todas las obras de Georges Bizet, son dos las óperas que han pasado a formar parte del repertorio habitual de los grandes escenarios del mundo: Carmen, de la que se publicó en este blog El amor es un pájaro rebelde, y Les pechêurs de perles (Los pescadores de perlas), una obra de ambiente exótico que se desarrolla en Ceilán protagonizada por los pescadores Nadir y Zurga y Leïla, sacerdotisa de Brahma, entre los que se desarrolla un trío de afectos. Una de sus piezas más celebradas es Au fond du semple saint, uno de los grandes dúos de amistad del mundo de la ópera. 



Dos enlaces presentan este dúo. El primero pertenece a un concierto en directo celebrado en Moscú en 2009 con el tenor Jonas Kaufmann, una de las grandes figuras que está comenzando a triunfar en el mundo de la ópera en la actualidad y el barítono Dmitri Hvoroskovsky, con la misma proyección, pero que falleció con una brillante carrera por delante a finales de 2017.


El segundo es un extracto de la película de animación L'opera Imaginaire. Comienza el texto a partir de la voz a dúo Oui, c'est elle, c'est la déesse.


Si hablamos de amistad no podemos olvidar a Antoine de Saint-Exupéry y su inmortal Le petit prince de quien se publicó en este blog Un encuentro en las flores. 
La prosa poética que recorre El principito representa uno de los momentos más tiernos e íntimos del siglo XX y, aunque clasificado como una lectura para los más pequeños, tiene una fuerza y un poder de reflexión sobre distintos temas que nos afectan a todos en nuestra vida. 



Para finalizar esta entrada, el último canto a la amistad viene del compositor Vincenzo Bellini y una de sus grandes óperas, Norma. Al comienzo del segundo acto Norma y Adalgisa, antigua y nueva amante de Polione unen sus fuerzas con un lazo de amistad. El dúo comienza con Adalgisa hablando a Norma que ha estado a punto de matar a sus propios hijos y termina con la unión de ambas.




El enlace pertenece a otro concierto en directo con la intervención de dos habituales de este blog, la soprano Anna Netrebko y la mezzosoprano Elina Garança, otras de las grandes cantantes de la actualidad. Entre las cuatro voces de este post están algunas de las figuras que van a marcar el mundo de la ópera y la música en los próximos años.


¿Con cuál de las reflexiones de quedas? ¿Qué texto o música añadirías?

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Humor e inteligencia con Groucho Marx y Les Luthiers

Si Groucho Marx no sabía qué es el humor, qué vamos a poder decir los demás. Lo cierto es que el humor, el buen humor, es consustancial a los seres humanos y es una parte fundamental de nuestra existencia. Nos aporta unos momentos que ayudan a sobrellevar las cargas y tensiones de nuestra vida. Utilizar el sentido del humor, reír, es beneficioso para nuestro organismo e incluso nuestra salud mental.
En esta entrada te propongo un acercamiento al sentido del humor desde los libros y la música, a la capacidad de generar una sonrisa con inteligencia, desde la crítica, el sarcasmo, el doble sentido o el juego de palabras, con un texto de uno de los grandes especialistas, Groucho Marx y una delirante Zarzuela náutica del inimitable grupo argentino Les Luthiers.


A Julius Henry Marx todos lo conocemos como Groucho Marx (de grounch, gruñón) desde que comenzó a actuar con sus hermanos Chico, Harpo y, ocasionalmente, Zeppo y Gummo, aunque nunca actuaron los cinco juntos. Mientras Chico se especializó en papeles de italiano, Julius lo hizo de alemán, hasta que la situación política le hizo evitar esa nacionalidad y crear a Groucho, un personaje que representaba a la alta burguesía de Nueva York con sus inconfundibles puro, cejas gruesas, gafas, smoking y un bigote que terminó siendo pintado para ahorrarse el esfuerzo de ponérselo y quitárselo continuamente. 
De todos los hermanos, Groucho destacó por su capacidad de crear unos monólogos enrevesados, con una ironía, una desfachatez, una impertinencia, una mordacidad y un sarcasmo que se centraban en la política, el dinero, la crítica a los pilares establecidos en la sociedad y el amor, que ayudaron a que, una vez disuelto el grupo con sus hermanos, siguiera una carrera en la radio y televisión americanas, así como creador de frases mundialmente conocidas y utilizadas en distintos contextos desde los más conservadores a los más revolucionarios.
Escritor de libros como Groucho y yo, Memorias de un amante sarnoso, Las cartas de Groucho o Camas, en los que predomina el tema de las memorias, llegó a decir el editor de uno de sus libros en una de esas frases tan típicas de él: "Escribir una autobiografía de Groucho Marx -nos dice Groucho Marx sobre el autor de su autobiografía- sería tan criminal como leer una autobiografía de Groucho Marx".



Si lo deseas, puedes seguir este enlace con información más que interesante sobre Groucho con algún vídeo histórico de algunas de sus apariciones en televisión: 15 cosas que (probablemente) no sabías de Groucho Marx.
En unión con sus hermanos, revolucionó el cine sonoro con un humor ácido, corrosivo, con tintes surrealistas, herederos del vodevil desde el que crecieron, haciendo cumplir otra de sus celebradas frases: "Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria". Películas como Sopa de gansos, Una noche en la ópera, El hotel de los líos o Una noche en Casablanca han pasado a la historia del cine. 
Para darle el aire náutico con que va a finalizar este post, enlazo con una escena clásica entre las clásicas, que ha llegado a generar una expresión coloquial, referida a un lío, una aglomeración, una situación que se complica a cada momento: El camarote de los hermanos Marx.



A su libro Memorias de un amante sarnoso pertenece el texto que nos acompaña, unas líneas en que nos ofrece una reflexión muy en su estilo, pero que podría aplicarse a diversos aspectos de la situación política y social que nos rodea por aquí y por allá. 





Mezclando el amor a la música y el sentido del humor con unos diálogos plagados de ironía, dobles sentidos, juegos de palabras y una elegancia exquisita, Les Luthiers han llevado por todo el mundo hispanohablante su trabajo a lo largo de las últimas décadas. 
El grupo argentino se inició mediada la década de los '60 rompiendo esquemas en certámenes de coros universitarios de su país, siendo Cantata Laxatón una de sus primeras obras. Con ella pusieron música al prospecto de un conocido medicamento, el laxante Modatón, al que cambiaron el nombre para la ocasión. 
Con ese estilo junto con el uso de instrumentos informales inventados por ellos (de ahí el nombre de luthiers, con el que se designa a los constructores de instrumentos, especialmente los de cuerda) como el Latín o violín de lata, la Lira de asiento o Lirodoro, la Violata o viola de lata, el Alambique encantador, la Manguelódica pneumática, el Dactilófono o máquina de tocar o la Exorcítara han inundado de juegos de palabras, ironía, dobles sentidos y, sobre todo, grandes dosis de humor los escenarios de Latinoamérica y España.


Hace poco sufrieron (y sufrimos) el fallecimiento de uno de sus componentes, Daniel Rabinovich, una pérdida para todos los amantes no sólo del grupo, sino del humor y la inteligencia.
Este año tenemos la suerte de poder verlos de nuevo por nuestro país en un gira que realizarán por diversas ciudades. Ya tenemos en casa las entradas para verlos en Sevilla.
La forma de trabajar de Les Luthiers a base de ektchs es simple y efectista: una presentación seria y bien argumentada da paso a una erudita y sofisticada actuación que siempre termina provocando la complicidad e hilaridad del público.
En esta entrada nos presentan una de sus creaciones, la Zarzuela náutica Las majas del bergantín con la que demuestran su fino sentido del humor, su creatividad y una bis cómica a prueba de piratas o lo que haga falta.


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El amor es un pájaro rebelde

¿Qué es el amor? En una de sus acepciones, el diccionario nos define el amor como un "sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común".
Dos muestras nos acercan a la idea de amor, ambas marcadas por un tono trágico, ya que terminan con la vida de sus protagonistas. La música pertenece a una de las obras más conocidas del repertorio clásico, la Carmen de Bizet, mientras que el texto pertenece al escritor húngaro Sándor Márai y está extraído de su novela Divorcio en Buda.
Este amor basado en la atracción emocional y con mayor o menor carga de sensualidad o sexualidad tiene infinidad de matices, como la paleta de colores de un pintor. De entre todos ellos, en este post vamos a fijarnos en dos aspectos que se nos presentan en las obras citadas. En ambas se tratan retratos psicológicos, mucho más denso y detenido en la obra de Márai, donde el amor marca la vida de una de los protagonistas. casi por azar. En el caso de la obra de Bizet, más conocido, es un retrato más esquematizado, con menos interés del autor para hacernos entender las personalidades de los protagonistas, pero más efectivo, ya que se centra en la fascinación de la mujer libre que es Carmen, una personalidad que no se conforma con medias tintas y que tanto fascinó a Nietzsche por su carácter de supermujer.




El texto que nos acompaña en esta entrada pertenece a Sándor Márai. Posiblemente se trate del más grande de los escritores húngaros, aunque su ciudad natal, Kassa, ahora pertenezca a Eslovaquia, asuntos que aún ocurren en unas tierras con tantos vaivenes como las de Europa oriental.
Autor de reconocido prestigio, hubo de convertir su vida, como tantos de su época, en un desarraigado que, sintiéndose heredero de una tradición europeista, vagó por diversos lugares sin dejar de pensar, sentir y escribir como un húngaro europeo. Después de pasar por Alemania y Francia, con la llegada del régimen comunista a su país, emigró a Estados Unidos. Con la prohibición de su obra en su país natal, ésta pasó al olvido hasta que, varias décadas después, volvió a ocupar el lugar que le corresponde.
Sus novelas están plagadas de frases contundentes y reflexivas, con escasa acción, pero con profundas e intensas conversaciones entre los personajes que las protagonizan. Una vez comenzadas te absorben hasta no poder dejarlas, recreando el ambiente de una época de entreguerras cosmopolita y elegante, con un aroma a romanticismo, pero cargadas con la sensación de que, a la vez, huelen a descomposición. 



Entre sus obras más conocidas destacan El último encuentro, que apareció en el blog en Encuentros, amores y complicidades con Bellini y Márai; La herencia de Eszter, con la publicación de Dos retratos de mujer, Lucía y Eszter; El amante de Bolzano o La mujer justa. 
Divorcio en Buda, obra de la que tomamos el texto que nos acompaña, es una novela que traza un recorrido en una sola noche por la vida del juez Kristóf Kömives al tratar el divorcio de los Greiner, un caso que, inesperadamente, le afecta en lo más íntimo de su ser. Mientras, Márai realiza una reflexión sobre las vivencias y sentimientos más íntimos de los protagonistas.





Al decir Carmen todos pensamos en la protagonista de la ópera del mismo nombre. Su autor, Georges Bizet, nombre con el que es conocido César Alexandre Léopold Bizet, demostró desde joven su capacidad para la música. En el Conservatorio de París fue discípulo de Goundod y más adelante fue a Italia tras recibir el prestigioso Premio de Roma en 1857. Allí se sintió atraído por la ópera, llegando a componer más de una decena de obras que van desde éstas a operetas y música para el teatro. De entre las primeras, las más conocidas son Les pêcheurs de perles (Los pescadores de perlas) y la universal Carmen.
Estrenada en la Opéra Comique de París, está basada en la novela Carmen de Prosper Mérimée, un hispanista que recogió curiosas historias de un viaje por España en 1820, un país para él incomprensible y exótico. Dividida en cuatro actos, incluía diálogos hablados que fueron adaptados para ser cantados por Ernest Guiraud, aunque se tiende a recuperar la versión original dialogada, más completa en su argumento. Bizet, otro compositor que falleció antes de llegar a los cuarenta años, no llegó a conocer el éxito de su obra.





La historia es cruel. Don José, un militar navarro conoce a Carmen, una gitana temperamental hecha de fuego y arrebato, que hace tambalear su relación con Micaela. Al dejarse llevar por su pasión y ver que Carmen no quiere continuar siendo suya, enfurecido y fuera de sí, la mata. Una historia, basada en un hecho real, que nos recuerda tantas historias actuales inexplicables, indignantes e insoportables.
Con Carmen, Bizet llegó a crear una figura arquetípica, comparable a otras como Hamlet, Don Juan o Fausto, que llegó a significar en el siglo XIX la personificación de la mujer liberada, capaz de decidir en su vida por sí misma.
Además de su obertura, la pieza más conocida es la habanera que canta la protagonista. En ella demuestra su carácter fogoso, independiente y cargado de rebeldía hacia las concesiones sociales.



Dos versiones nos muestran dos formas distintas de interpretarla. La primera pertenece a una producción de The Metropolitan Opera House de Nueva York (MET) de 2010 dirigida por Yannick Nézet-Séguin con una interpretación de la mezzosoprano Elina Garança que muestra el lado más provocativo y descarado de Carmen llamando la atención de Don José.



La segunda, una versión que podríamos considerar histórica, la interpretó Teresa Berganza en el Theatre Nationale L'Opera de Paris en mayo de 1980 bajo la dirección de Pierre Dervaux. En ella Carmen aparece más persuasiva y sensual. Cuando, mediada la pieza, se fija en un joven Plácido Domingo, despliega su capacidad de seducción con decisión, pero de un modo sutil.


Posiblemente cada producción es fruto de su época y la sutileza o la provocación son signos de los tiempos en que fueron hechas. Y tú, ¿con cuál de las dos te quedas?

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Lo mejor de 2016 ¿Y si te los perdiste?

El año 2016 ya ha finalizado. En lo bueno y en lo malo es parte de nuestra vida, de nuestra historia personal, con sus tristezas, sueños y proyectos, trabajos y ocupaciones, encuentros y abandonos y esa carga de alegría que nos ilusiona, nos llena de energía, nos acompaña con quienes nos acompañan y nos permite acercarnos a nuestros propósitos. 

En cada entrada de este blog, ya sabes, se unen un texto literario y una pieza musical buscando una relación, una reflexión, una imagen o un recuerdo que las una.




Estos son los post que más visitas han tenido; son, por tanto, los que más han gustado a quienes seguís este blog, que poco a poco va creciendo y aumentando el número de seguidores y lectores. 

Por si no leíste alguno o si quieres recordar los que seguiste en su momento, te dejo con el Top Ten 2016 de Letras Prestadas - Club Pickwick y, aunque algunos han sido publicados antes, aparecen aquí porque han tenido visitas y lecturas en este pasado año.

El desgarro del exilio y el derecho de retorno 

Tristán y Dante están entre nosotros 

Aún hoy, cada madrugada, Praga 

El amor con Neruda y Verdi La Sevilla de Don Juan 

La muerte de Virginia Wolf y Lucia di Lammermoor 

Babilonia, un recorrido de cuatro milenios 

¿Cómo ha podido suceder? 

Un viaje en una mirada al Berlín de entreguerras 

John Huston, Joyce y Bellini se encuentran en Dublín 

Hoy es el día más hermoso de tu vida 

¿Con cuál o cuáles te quedas?

Que este año sea bueno y provechoso para todos vosotros y... ¡Gracias por estar ahí! Sólo con tu presencia y seguimiento es posible la existencia de este blog.

Feliz año.

¡Feliz año nuevo!

En cada cambio de año se nos unen una mezcla de sensaciones, muchas de las cuales están marcadas por nuestro interior y otras por las convenciones sociales que nos rodean. Es casi obligatorio tener que divertirse, pasarlo bien, con una alegría que proviene más de nuestro entorno que de nuestro propio ser.
Son momentos de recapitulación, de marcar unos deseos, unos propósitos y unas metas que, en la mayoría de los casos, se quedan en buenas intenciones y se diluyen con el paso de los días.
En estos días en que pasamos de un año a otro, desde este blog te deseo un Feliz Año Nuevo y te propongo dos miradas al año que comienza. La primera con un acercamiento a tu interior, a esas cosas pequeñas, sencillas, que hacen la vida más placentera y agradable, salida de la pluma de Bertolt Brecht. La segunda mirada nos acerca a la celebración con los convencionalismos que nuestra sociedad nos ofrece: alegría externa, música, bebida y bailes con una opereta de Johann Strauss hijo.



El texto que acompaña esta entrada pertenece al dramaturgo, director de teatro y poeta alemán Bertolt Brecht, de quien ya se publicó un texto en este blog: Un viaje en una mirada al Berlín de entreguerras. 
Citar a Brecht es hablar de una personalidad reconocida en el mundo de la cultura de la primera mitad del siglo XX, un autor comprometido con su época, preocupado por la justicia y las clases populares. Iniciado en el teatro expresionista, evolucionó con la creación de algunos dramas didáctico musicales en los que se hacía una ácida crítica del capitalismo, en colaboración con el compositor Kurt Weill como la Ópera de los tres centavos que apareció en el post citado anteriormente, o Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny. 
Después de exiliarse en Escandinavia con el ascenso de Hitler al poder, se asentó en California donde llegó a componer algunas de sus obras de teatro más importantes, como La vida de Galileo Galilei, Madre Coraje y sus hijos o El círculo de tiza caucasiano. Terminó de abandonar las técnicas del teatro tradicional consolidando una forma narrativa libre con el uso de técnicas de distanciamiento como las máscaras para evitar que el espectador o los apartes, para evitar que el público se identificara con los personajes y se obligara a pensar. 
Su estilo como escritor era una inteligente mezcla de lenguaje clásico con el habla de la calle, de la gente común, con versos libres e irregulares que acabaron por llevar al público a la reflexión y a sacudir su conciencia.



Su periplo americano finalizó con la persecución por parte del FBI y el controvertido Comité de Actividades Antiamericanas. Intentó instalarse en Zurich y Viena, pero finalmente Brecht volvió al Berlín oriental donde fundó la compañía Berliner Ensemble. Su fuerte personalidad tampoco encajó en este lugar, ya que el ideal soviético del socialismo realista chocaba con el pesimismo moral que flotaba en su obra. 
Controvertido, polémico, acusado de usar el talento de sus compañeros en obras colectivas en beneficio propio, la influencia de Brecht y su legado a favor de la reflexión sobre las relaciones del poder y la lucha de clases influyeron en la mirada con que se desarrolló el teatro, especialmente el inglés, en la segunda mitad del siglo XX.
Más conocido por su obra teatral, el texto que nos acompaña en este post pertenece a su libro Poemas y canciones. Su mirada se torna menuda, tierna y delicada cuando se carga con sus sensaciones. Seguro que tú y yo tenemos otras tantas. ¿Te animas a escribirlas?


Johann Strauss hijo es el compositor más conocido de una familia con tradición musical que comenzó con su padre, quien fijó la tradición del vals vienés; siguió con él mismo y sus hermanos Josef y Eduard. Llegó a tener una popularidad internacional tan grande que, para poder descansar, era sustituido ocasionalmente por alguno de sus hermanos.
Su padre se negó rotundamente a que cualquiera de sus hijos se dedicara a la música, lo que dificultó el inicio de Johann, que comenzó su carrera musical con la oposición de los empresarios austriacos, quienes se negaban a contratarlo para no contrariar la voluntad del patriarca de la familia. Finalmente, la fuerte convicción del hijo hizo cambiar las ideas del padre y, a la muerte de éste, unificó las orquestas de ambos.
Su música es el signo de una época, tachada con frecuencia de intrascendente o frívola y ha alcanzado una popularidad inmensa. ¿Quién no conoce El Danubio azul o alguno de sus valses? ¿Quién no los ha oído en los Conciertos de Año Nuevo que se celebran en la capital austriaca?
Entre su producción se encuentran operetas como Die Fledermaus (El Murciélago), Der Zigeunerbaron (El barón gitano). La primera de ellas es la que traigo a esta entrada. Se trata de una frívola comedia llena de infidelidades y equivocaciones.  Todo lo que ocurre en El Murciélago proviene de la decisión del Dr. Falke, que pretende avergonzar y escarmentar a su amigo Einsenstein por haberle dejado vagar por las calles de Viena borracho y disfrazado de murciélago tras una fiesta. Desarrolla un plan para mostrar las relaciones extramatrimoniales de su amigo y la esposa de éste, Rosalinda, haciéndoles asistir a un baile al que ésta acude disfrazada, mientras Einsenstein desconoce que la dama de la máscara es su esposa, a la vez que el amante de ésta pasa la noche en prisión. 
Se trata de una intrascendente, deliciosa y típica comedia vienesa en la que los personajes no conocen las buenas intenciones, estando corroídos por la malicia y el regocijo en el mal ajeno. La fiesta que da el príncipe Orlovski está sobre un volcán, el volcán que era la Viena de finales del XIX. Fue estrenada en el Theatre an der Wien, el mismo en que lo hicieron La Flauta Mágica de Mozart y varias de las sinfonías de Beethoven, en abril de 1874.



Brüderlein und Schwesterlein (Hermanitos y hermanitas) es un brindis del segundo acto en el que el Dr. Falke, al comprobar que todos los invitados están en parejas y que "muchos corazones arden de amor" ofrece que todos sean una gran cofradía de hermanos y hermanas. Sus palabras son repetidas por los invitados, tras las cuales el príncipe Orlovski, interpretado por una mezzosoprano, propone un baile que, en esta grabación, es la polka Unter Donner und Blitz (Entre rayos y truenos), que acaba... como podrás observar. 


El enlace nos muestra una parte de las celebraciones de la fiesta que Orlovski ofrece en su palacio, con festejos que, salvando las distancias, no están lejos de las que aún se desean en algunos lugares, aunque en menor escala, en las últimas horas del año. Todo proviene de los convencionalismos sociales y las ganas impuestas de tener que festejar cada comienzo de año.
Impagable la elegancia con que Carlos Kleiber dirige la producción que se puede comprobar a lo largo de toda la ejecución y en el último plano con que el realizador nos muestra al director.


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El último cuento de Navidad

Estamos invadidos por imágenes, relatos y sonidos. Nuestra ajetreada vida no nos deja tiempo para dirigir la mirada hacia nuestro interior y adentrarnos en nuestro propio conocimiento.
A punto de comenzar el invierno te propongo unos instantes para dedicarlos a las imágenes y las sensaciones que tenemos, cada uno de nosotros en función de lo que hemos vivido y experimentado con las celebraciones de la Navidad.

El texto de esta entrada pertenece al poeta y periodista checo Jaroslav Seifert, premio Nobel de literatura en los años ochenta. Un autor fresco e imaginativo que pasó de la vanguardia del Dadaísmo y Poetismo a un tipo de poesía con un formato más clásico en su última y más productiva etapa literaria a partir de la década de los sesenta.
El relato que nos acompaña es un extracto de uno de los que se recogen en su obra Toda la belleza del mundo. Las imágenes pertenecen al ilustrador, realizador de películas de animación y coreógrafo checo Jiri Trnka.



Si deseas seguir el cuento completo, puedes hacerlo entrando en el enlace a El último cuento de Navidad en Bohemia.


La Navidad también se presta a la introspección y el recuerdo en lo musical. Además de las canciones con que solemos acompañar nuestras reuniones y celebraciones, tiene un lugar para el recuerdo y la memoria de sonidos y melodías que guardamos en nuestro interior desde momentos que a veces ni recordamos cuales fueron sus inicios.

Una de las piezas más conocidas es Adeste Fideles. De origen bastante impreciso, parece que fue compuesta hacia 1742 por John Francis Wade, un inglés que trabajaba en la localidad francesa de Douay, aunque la versión más popular se atribuye a John Reading, organista de la Catedral de Winchester.

En el enlace, te presento una interpretación del tenor italiano Andrea Bocelli en The Kodak Theatre de Los Ángeles en 2009.


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