Hay determinadas épocas del año en que la rutina de la sucesión de días y semanas se rompe. No importa qué día de la semana sea, cuáles sean nuestras ocupaciones u obligaciones, ni cuales los trabajos que nos esperan después.
En la Navidad nos encontramos en un tiempo que no corre como los demás, que rompe las rutinas y que abraza los encuentros.
Da igual si nos gusta más o menos, si deseamos que llegue o que acabe, la Navidad es un tiempo que evoca tradición, reunión, memoria y añoranza.
Para algunos es momento de unirse, de festejar, de contar historias y cantar juntos, de tener un momento para el recuerdo y la evocación de otras Navidades y de los ausentes. Para otros es también motivo para la celebración religiosa. Para otros, es una fiesta más, quizás algo edulcorada.
La celebremos como la celebremos, hay un aspecto a resaltar: Dentro de nuestra cultura occidental, es una fiesta que tiene mucho de común unido a unas características propias de cada lugar en que se festeja.
Te propongo un paseo por obras relacionadas con la Navidad que nos ayuden a reflexionar sobre cómo celebramos estas fiestas, con los aspectos que unen a distintos pueblos y culturas, y las características que las hacen diferentes en cada lugar. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Este episodio de APasionArte es un especial de Navidad en el que hace un recorrido por relatos y músicas de Navidad de distintas procedencias, para mostrar varios de ellos, acercarnos a algunos tipos y disfrutarlos. Contamos con relatos de Jaroslav Seifert, Emilia Pardo Bazán y Dylan Thomas y músicas de distintas procedencias que muestran la capacidad de esta celebración para unir a distintos pueblos y culturas.
Como siempre, este episodio puedes escucharlo en Radio Voz del Condado en el 105.40 de la FM o desde su página web: radiovoz.lapalmadelcondado.org en el horario habitual del programa: Los miércoles a las 13 y 19 horas, los jueves a las 14 horas y en la noche de los sábados a las 21.
También está disponible en la plataforma iVoox como Radio Voz del Condado Apasionarte, pudiéndote suscribir al programa, compartirlo y realizar comentarios si lo deseas.
Las fechas de Navidad son un tiempo en el que se rompen el ritmo y las rutinas habituales con todas las connotaciones que tienen asociadas: reencuentros, reuniones familiares, ausencias o recuerdos de la infancia, entre otras muchas.
Es ese tiempo al que los griegos denominaban Kairós, el momento oportuno, el tiempo justo, ese momento cualitativo e importante, frente al Chrónos, el tiempo lineal, el que se mide con el reloj y el calendario, que avanza inexorablemente y nos marca las rutinas.
En este blog suelo dedicar cada año una publicación a un tema relacionado con la Navidad y que puedes leer desde el Archivo del blog situado en la columna derecha.
Son entradas que tratan de los aspectos, temas y autores más habituales en estos tiempos y que van desde los cuentos tradicionales a las figuras que han contribuido con sus obras a darle la imagen que han tenido o que aún tienen en nuestros días.
En esta ocasión el título Otras Navidades nos remite por un lado a unas nuevas festividades, y por otro, a unas celebraciones -o no- diferentes. Nos acompañan extractos de cuentos de Navidad y músicas de distintas épocas realizados por autores en Estados Unidos con una gran personalidad literaria y que no suelen escribir sobre este tipo de temas, por lo que el enfoque que les dan es totalmente inusual y original dentro de su estilo narrativo característico.
Te propongo acercarte a cuentos de Navidad de Paul Auster y Truman Capote acompañados de música navideña que se escuchaba en el país de ambos en diversas décadas con las voces de Elvis Presley y John Lennon. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Edward Hopper, Nighthawks (Noctámbulos) (1942), Art Institute of Chicago
Grabado en septiembre de 1957 por RCA Victor, la más clásica de las canciones navideñas, Silent Night apareció en octubre de ese año en Elvis' Christmas Album, un sencillo en el que se encontraban White Christmas de Irving Berlin en la cara A y esta compuesta originalmente por Franz Gruber en la cara B. Eran tiempos de discos de vinilo y este era un single con estas dos canciones grabadas en mono. Te dejo con esta popular canción navideña en la inconfundible voz de Elvis mientras nos acercamos a la narración de Truman Capote.
Este año que termina he celebrado el centenario de su nacimiento recordando la figura del escritor con Soy Truman Capote. Soy un genio, una publicación que hacía un recorrido por algunas de sus obras más importantes y conocidas por el público.
La primera de las narraciones que nos acompaña está escrita por él, siendo publicada en la revista Ladies' Home Journal en la edición de diciembre de 1982. Una Navidad es una narración que aparece recopilada en Cuentos completos, la última obra que Capote publicó en vida. La narración nos lleva a su infancia en un ambiente nostálgico que vive aquella Navidad en un ambiente inicialmente extraño y que va alterando la decepción que tiene sobre las ilusiones de ese tiempo.
Acércate al inicio de la obra en el que el escritor nos sitúa en sus pocos años y la situación a la que se enfrenta en ese momento crucial.
La siguiente canción ambientada en el tiempo de Navidad tiene a un autor poco pródigo en este tipo de músicas, John Lennon.
La primera intención de Happy Christmas era más lanzar una protesta contra la guerra de Vietnam que acababa de concluir. Durante 1969 Lennon y Yoko Ono participaron en una campaña contra esta guerra en la que alquilaron vayas publicitarias y espacios en revistas para lanzar el lema War Is Over (If you want it) -La guerra ha terminado (Si tú quieres)- en las ciudades de Nueva York, Tokio, Londres, Roma y Atenas con el que ayudaron a que la opinión pública norteamericana se posicionara contra este conflicto bélico.
Pronto, Happy Christmas se convirtió en una suerte de himno navideño que apareció en múltiples álbumes recopilatorios y participativos.
En esos meses, Lennon y Ono habían oficializado su relación divorciándose de sus parejas anteriores. Cuando grabaron la canción en 1971, ésta comienza con unos saludos navideños hablados por Ono y Lennon a los hijos de sus matrimonios anteriores. Yoko susurra «Feliz Navidad, Kioko» y John «Feliz Navidad, Julian».
Nos acompaña la versión original de la canción con un montaje realizado alrededor de 2020 con imágenes de los protagonistas en las que muestran los mensajes que utilizaron durante su campaña contra la guerra. La mezcla entre los mensajes de Navidad y del final de la guerra -si tú quieres- nos llevan irremediablemente al presente.
Fallecido este mismo año, Paul Auster (Nueva Jersey, 1947) es uno de los grandes escritores contemporáneos, un narrador que nos mostró en sus escritos que cualquier cosa le puede ocurrir a cualquiera en cualquier momento.
De esta forma, las coincidencias y el azar están presentes en obras como El palacio de la luna, la Trilogía de Nueva York, Leviatán, 4, 3, 2, 1, El libro de las Ilusiones o Baumgartner.
En Auggie Wren's Christmas Story (El cuento de Navidad de Auggie Wren), Auster nos narra una historia relacionada con la Navidad que escribió por encargo del New York Times y se publicó el 25 de diciembre de 1990. La fuerza del relato llevó al cineasta Wayne Wang a convencerlo para que escribiera un guion para cine sobre ella, de donde surgió la película Smoke que alcanzó el Premio Especial del Jurado y el Oso de Plata de del Festival de Berlín en 1995.
Además de novelista, Paul Auster ha desarrollado su creatividad como autor de cuentos, ensayos y poesía, además de escribir guiones para la citada Smoke, la que sería su continuación, Blue in the face, o Lulu en el puente y La vida interior de Martin Frost en las que participó en la dirección.
Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Médicis por Leviatán, el Independent Spirit Award por el guion de Smoke y fue nombrado miembro de la American Academy of Arts and Letters, Comandante de la Orden de las Letras Francesas y Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras distinciones.
El cuento de Navidad de Auggie Wren narra una historia contada por el citado personaje, un tendero que cuenta al propio escritor lo que le sucedió en unas Navidades a partir de un robo en su local. La narración se divide en tres partes diferenciadas. La primera, en la que se narra cómo Auggie -nombre ficticio- conoce al escritor y cómo le enseña su colección de fotografías. En la segunda se ofrece a contarle la historia que le ocurrió con el fin de ayudarle en el encargo que le había hecho el New York Times, mientras que la tercera finaliza la historia con un desenlace singular.
De este cuento de pocas páginas se publicó una edición con ilustraciones de la artista argentina Marisol Misenta, conocida artísticamente como Isol.
Este último relato que nos muestra una mirada distinta a Otras Navidades nos sumerge en la segunda parte del relato
Que tengas una feliz y dichosa Navidad.
Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Bibliografía y webgrafía consultadas:
Capote, Truman. Cuentos completos, Editorial Anagrama S. A. U., traducción de J. Mo Álvarez Flórez y Paula Brines, Barcelona (2004). ISBN: 9788433970534.
Auster, Paul. El cuento de Navidad de Auggie Wren, Editorial Booket, Islustraciones de Isol, traducción de Ana Nuño López, Biblioteca Paul Auster, Barcelona (2013). ISBN. 978842214714.
La Navidad es un tiempo distinto, un tiempo especial que se aleja de las rutinas que dominan nuestras vidas.
Es un tiempo que se remonta a tradiciones de raíz cristiana que ha evolucionado mucho con el paso de los tiempos, desdibujándose y perdiendo su sentido primitivo en poco más de un siglo. A este sentido, se le añade también el de la propia evolución de nuestras vidas personales. La visión, los sentimientos y las percepciones que tenemos desde pequeños evolucionan con la edad, perdiendo esa inocencia y candidez iniciales, que se van transformando con el paso de nuestra propia maduración.
Así, hemos llegado a un punto en que la Navidad tiene un sentido ecléctico en el que confluyen los creyentes y los escépticos, los encuentros familiares, la memoria y el dolor de los ausentes o la evocación de un tiempo pasado.
Quizás, los autores que más han escrito e influido en las celebraciones familiares de la Navidad hayan sido, desde puntos de vista diversos, dos ingleses, Dickens y Chesterton. En el primero de ellos nos centraremos en esta publicación, con apenas algunas escasas referencias del segundo.
Te propongo adentrarte en textos relacionados con la Navidad con obras poco conocidas de Charles Dickens, el autor que más tenemos asociado con esta época. Nos acompaña música de Tchaikovsky y de Navidad. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Pocos escritores están más asociados a la Navidad como Charles Dickens. Gilbert Keith Chesterton, el incansable escritor experto en el arte de la paradoja y creador de personajes como el Padre Brown, -ese inocente sacerdote católico que escondía una enorme capacidad de deducción y que le llevó al éxito gracias a la publicación de sus historias-, fue un gran seguidor del autor de Oliver Twist.
En uno de sus artículos periodísticos, Chesterton llegó a afirmar que «Dickens fue el inventor de la Navidad tal como la conocemos hoy.» Ningún escritor logró reflejar en sus obras el espíritu alegre, jubiloso, melancólico y lírico que nos ofrece este tiempo final del año.
Relatos que iba publicando cada año desde el inicial Christmas Festivities -que más adelante tituló A Christmas Dinner-, hasta obras como la celebérrima e infinitamente adaptada Canción de Navidad, pasando por el episodio Un bienhumorado capítulo navideño que en su primera novela por entregas, Los papeles póstumos del Club Pickwick aparece y da entidad a esta celebración, hacen de Dickens el autor navideño por excelencia.
Una anécdota recoge esta afinidad entre escritor y celebración. El día de su fallecimiento, el 9 de junio de 1870, el crítico y poeta Theodore Watts-Dunton relata que oyó a una niña de un puesto ambulante preguntando «¿Dickens ha muerto? Entonces, ¿Papá Noel también morirá?».
Esta simbiosis entre escritor y celebración hace que el autor de David Copperfield se haya convertido para los ingleses en un elemento más de la Navidad, como las felicitaciones navideñas, el árbol, el acebo o el muérdago.
Después de estas primeras publicaciones en las que Dickens muestra el sentido navideño que le ha dado fama, siguieron cada año unas publicaciones más o menos desarrolladas en cualquiera de los estilos que trabajaba, desde la novela al relato más o menos extenso, pasando por el artículo periodístico y las reflexiones sobre la temática.
No nos vamos a detener en esta publicación en las obras más conocidas, algunas de las cuales han sido tratadas en otras ocasiones, como la citada Canción de Navidad. En prosa. Cuento navideño de espectros, su título original, publicado el 17 de diciembre de 1843 y que vendió cinco mil ejemplares antes de Navidad y que desde entonces no ha dejado de publicarse. Aún hoy se nos presenta inolvidable el relato del avaro Scrooge y los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras.
Incluido en el volumen Cuentos de Navidad, el primero de los textos que nos acompaña es una publicación de 1850, un año en que ya era seguido en todos los rincones de las Islas Británicas. La revista Household words (Palabras del Hogar) en la que escribía Dickens publicó ese diciembre un número especial dedicado a la Navidad que incluía A Christmas tree (Un árbol de Navidad), un artículo en el que describía los objetos que pueblan estos árboles y que servían para deleitar los sueños de tantos niños que no tenían muchas distracciones, aparte de mirarlos.
Quizás no muy implantado aún en el Reino Unido, Dickens habla de un juguete alemán, en el que todos los objetos que nombra los convierte en amuletos o talismanes que pueblan los sueños de quienes los admiran.
En la segunda parte, el escritor inglés se desliza por el territorio del recuerdo y la evocación, la memoria de tiempos pasados en los momentos de niñez cargados con sus alegrías y algunos temores.
Con ese principio de globalización que supone la entrada de un elemento de origen germano en la tradición de otros países, parece que fue alrededor de 1829 cuando se comenzó a utilizarse en Inglaterra este elemento que adorna los hogares, lo que propició la publicación de Dickens unos años más tarde.
Una obra que también está ligada a las fechas navideñas, el ballet El Cascanueces de Tchaikovsky no deja de representarse también en estas fechas en los grandes recintos musicales. The Royal Ballet, el cuerpo de baile titular del Royal Opera House londinense tiene la costumbre de representar cada año este ballet, modificando las versiones, puestas en escena y decorados para no hacer repetitiva la misma producción en cada temporada.
De las distintas versiones que se suelen intercalar regularmente hay algunas en las que el vestuario y decorado homenajean a la estética y personajes dickensianos.
En las imágenes que nos acompañan se unen ambos mundos, el universo de Tchaikovsky y el árbol de Navidad importado de Alemania en ese momento mágico en que ante los ojos emocionados de la joven Clara, su padrino Drosselmeyer hace crecer hasta límites inimaginables el árbol familiar.
La publicación especial de Navidad de aquel año 1850 supuso el inicio y posterior consolidación de una serie de números especiales navideños, distintos de las publicaciones regulares. Poco a poco entre la editorial y, sobre todo, Dickens buscaron que estas ediciones extraordinarias -nunca mejor empleado el término- se convirtiesen en un verdadero árbol de Navidad, una publicación en la que otros escritores colgasen también sus objetos y adornos en forma de relatos, poemas y reflexiones. Por allí pasaron diversos autores, siendo Wilkie Collins uno de sus más estrechos colaboradores, pese a que en algunos escritos no se distinguen si fueron realizados por invitados o por el propio anfitrión. Al menos tuvieron entidad y presencia estos relatos hasta 1867.
El texto que nos acompaña fue publicado en 1851 con el título original de What Christmas is, as we grow older y vertidos a nuestro idioma en diversas traducciones más o menos literales como Lo que es la Navidad a medida que avanzamos en años o la que nos acompaña: La Navidad cuando dejamos de ser niños.
Se trata de unos pensamientos sobre cómo el paso del tiempo afecta a nuestra percepción de la Navidad. Desde la madurez, Dickens reflexiona sobre las celebraciones de la infancia, el tiempo de disfrute de las cosas que iban a ser y nunca fueron o como nos afecta este paso del tiempo. Se trata de un texto que, aunque en algunos momentos toma un cariz sentimentaloide, nos acerca a reflexionar sobre nuestros propios sentimientos y actitudes frente a estas fiestas.
Finalizamos este paseo por la influencia de Charles Dickens en la Navidad con una mirada que nos acerca de nuevo a ese sentido ecléctico de globalización que hace que las ideas, gustos o costumbres se compartan y vayan de un lugar a otro, adaptándose a sus gustos y circunstancias.
La música que nos sirve de despedida nos muestra como uno de esas canciones de Navidad que asociamos a la cultura anglosajona proviene de tierras lejanas. Se trata de Carol of the Bells, cuyo origen es la canción ucraniana Shchedryk, cuya traducción literal es Abundante y que se basa en una melodía popular infantil. La canción fue compuesta por Mykola Leontovich en 1906, pero no alcanzó su popularidad hasta que en 1936 Peter J. Wilhousky la publicó en inglés en Estados Unidos.
El HTHS Chamber Choir de la Hewitt Trussville High School de Alabama interpreta la versión popularizada en inglés de Carol of the bells.
Sin que llegue a convertirse en una celebración empalagosa, ¡Feliz Navidad!
Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Bibliografía y webgrafía consultadas:
Dickens, Charles. Cuentos de Navidad, Espasa Libros, ebook, 2017. Traducción de Manuel Ortega y Gasset y C. Axenfeld.
Cada final de año el tiempo lineal queda relegado con la llegada de la Navidad. El tiempo circular, ese que se repite en celebraciones y acontecimientos cíclicos, se adueña de los últimos días de diciembre y los primeros de cada nuevo año.
Son fechas especiales en las que la vida cotidiana se relega a un segundo plano y se altera la rutina en muchos ámbitos de la vida. Cada quien lo celebra o no como quiere o puede, en una multitud de tendencias y costumbres que parten de las tradiciones y se manifiestan de múltiples formas.
También los escenarios han puesto de manifiesto esta disparidad de celebraciones, en las que, además de las obras que se centran de modo especial en ellas, podemos encontrar otras en las que las Navidades aparecen de modo tangencial en su argumento y desarrollo.
Te propongo un paseo por escenas de ópera que se desarrollan en Navidad, aunque esta celebración no tenga relación directa con su argumento. Nos acompañan obras de Puccini, Massenet y Tchaikovsky y las obras literarias de Goethe, Gógol y Murger en que se basan. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
La primera obra que nos acompaña es la ópera La Bohème de Giacomo Puccini. La obra se basa en Scènes de la vie de bohème (Escenas de la vida bohemia), obra publicada en 1849 por Louis-Henri Murger. En ellas, tanto en la obra literaria como en la ópera, aparece un nuevo tipo de héroe/protagonista en un entorno hasta entonces no habitual: los artistas bohemios, jóvenes entusiastas, pobres, afligidos y cuyos anhelos se enredaban en sus problemas económicos y los pequeños placeres que les proporcionaban sus vidas cotidianas.
Con libreto de sus habituales Giacosa e Illica, Puccini estrenó La bohème en el Teatro Regio de Turin en 1896, casi medio siglo después de la publicación de la obra de Murger.
La obra comienza en Nochebuena, en las buhardilla que comparten los ateridos y hambrientos protagonistas, en un primer acto en que se conocen Rodolfo y Mimi, mientras deciden entre todos cómo celebrar la festividad, decantándose por acudir al Café Momus.
Así comienza el Acto II que se desarrolla en las calles del Barrio Latino parisino en pleno jolgorio callejero la víspera de Navidad. Allí se percibe el ambiente y el bullicio, antes de que los protagonistas se dirijan, cada uno con su ocasional pareja, hasta el citado café donde se desarrollará la conocida escena centrada en el aria, el vals de Musetta.
Antes de recordar la escena callejera que da inicio al acto, nos acercamos a la novela de Henri Murger (1822-1861), un escritor que publicó su única obra conocida por entregas en un folletín que fue publicado a partir de 1844 en el diario Le Corsaire, siendo editada a su finalización como novela.
La obra, que casi podría parecer autobiografía, se comenzó a publicar cuando el autor contaba veintidós años de edad y cuyos personajes son esos jóvenes artistas del Quartier Latin, que se consideran genios artísticos en potencia, con sus modestas amadas, costureras o peluqueras y que llegaron a ser identificados por algunos testigos con personajes reales. Murger siguió este sentido bohemio de la existencia, falleciendo antes de cumplir los cuarenta años de edad.
Nos quedamos con dos momentos de la obra que reflejan ese ambiente que describirá Puccini décadas más tarde. El primero corresponde a la parte final de la publicación, en la que se describe el ambiente que se respiraba en el barrio durante la tarde de la Nochebuena, mientras de preparan para la cena de ese día. Aunque Murger muestra la evocación que se realiza de la celebración del mismo día del año anterior, antes de los trágicos acontecimientos, nos deja ver el bullicio de las calles, la abundancia de exquisiteces, la carpanta en la que siguen viviendo los protagonistas y cómo se les van los ojos tras los prohibitivos alimentos de los que le separan los cristales de los escaparates.
A este texto le añadimos, para completar la descripción de la festividad, el relato al que hace referencia y que se desarrolla en el año anterior en el que los protagonistas entran a celebrar la Nochebuena en el Café Momus, antes de que les prohíban la entrada en él.
Estas dos escenas de diversos momentos de la obra de Murger las utiliza Puccini con sus libretistas para describir el ambiente callejero del Barrio Latino en la víspera de Navidad con el que da inicio el Acto II de La Bohéme.
El enlace pertenece a una producción de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera de Navarra (AGAO) celebrada en el Auditorio Baluarte en 2007 con la Orquesta B.I.O.S., los coros Premier Ensemble y el de niños de la AGAO bajo la dirección musical de Jorge Rubio.
El segundo momento de las fiestas navideñas proviene de la ópera Werther de Massenet basada en la novela Die Leiden des jungen Werther(Los padecimientos del joven Werther) de Goethe, una obra publicada en 1774.
Johann Wolfgang von Goethe es considerado por muchos como uno de los más grandes escritores y pensadores alemanes. Poeta, novelista, dramaturgo, viajero e incluso autor de determinados y discutidos tratados científicos, Goethe influyó profunda y decisivamente en el tránsito hacia el romanticismo, dejando huella en intelectuales y artistas posteriores, hasta el punto que el Goethe Institut es el organismo alemán que difunde la cultura germánica por todo el mundo, similar a nuestro Instituto Cervantes o la Società Dante Aligheri italiana.
Los padecimientos del joven Werther fue una de sus primera publicaciones, una obra que, según el propio autor, «apareció en el momento adecuado», un momento histórico -1774- en que la situación social y política alemana había sumido a la nueva generación en una encrucijada de burguesía ordenada y rígidamente establecida que les parecía carente de ánima. Así, la aparición de este joven Werther supuso el afloramiento de estos sentimientos que estaban reprimidos.
En apenas un mes, Goethe redactó una novela epistolar en la que reflejó los desdichados amores del protagonista por Lotte, un espíritu afín a él en todos los sentidos, pero que se encuentra comprometida, convirtiendo la pasión del joven en un cúmulo de sentimientos insoportables. Así, Goethe no sólo llevó al ámbito literario el impulso amoroso, sino el hastío que producía la Ilustración burguesa con su mundo reglado, prosaico y basado en la razón, frente al sentimiento pasional e incluso irracional hacia lo artístico y lo bello, cargado de un pesimismo desaforado.
Escrito conformando una biografía epistolar, los sufrimientos de Werther se desarrollan en momentos y días determinados. En varias ocasiones se centran, de modo tangencial, en los días que giran alrededor de la Navidad.
El relato se centra en el día 21 de diciembre, días de preparativos para la fiesta próxima, mientras el protagonista escribe la que será su última carta a Lotte, en la que el omnisciente narrador va desvelando qué hacía el protagonista, qué ambiente encontraba a su alrededor y qué sentimientos revelan su comportamiento.
Jules Massenet estrenó su ópera Werther en 1892 en Viena más de un siglo después de la publicación de la obra literaria y una vez consolidado su éxito a lo largo de varias generaciones de lectores y artistas.
El amor del joven por Charlotte, la hija del corregidor, tiene el profundo y pesimista sentimiento romántico de la obra de Goethe. Dividida en 4 actos, el tercero y el cuarto se desarrollan en la tarde y noche de Navidad. En el primero de ellos, Charlotte relee las cartas de Werther, mientras se va contagiando de los sentimientos que desprenden, mientras su hermana Sophie intenta animarla con los preparativos de la fiesta navideña, los villancicos que sus hermanos están preparando con su padre.
Mientras espera y teme a la vez la llegada de Werther, este aparece y hablan del pasado hasta que, en una alusión, él descubre que ella también le ama, dando rienda suelta a sus sentimientos e intentando convencerla de que no reprima sus sentimientos.
El enlace nos muestra este encuentro entre Werther, interpretado por el tenor polaco Piotr Beczala y la soprano Kate Aldrich en una representación en versión de concierto con subtítulos en castellano con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico celebrada en San Juan, la capital del país insular centroamericano en 2017.
La última obra que nos acompaña tiene un arraigo más profundo y central en la fiesta de Navidad, la que se llama y se centra en su víspera. La Nochebuena es un relato de Nikolái Gógol recogido en su libro Las veladas de Dikanka, una de sus primera publicaciones, escrito entre 1831 y 1832 y que recoge ocho relatos basados en personajes y temas del folclore y la literatura populares rusos con evidentes influencias de las corrientes románticas.
Se trata de uno de los conjuntos de relatos más alegres y desenfadados del autor de Las almas muertas que muestran una visión poética, jovial y fabulosa de su Ucrania natal, repleto de relatos de terror, sucesos fantásticos y narraciones humorísticas que muestran las descripciones de costumbres, vestuarios de la época, trufados de una sutil ironía y del exotismo de los cuentos populares.
El relato La nochebuena bebe de esas tradiciones de los cuentos populares rusos en los que desfilan personajes y costumbres populares. Así, el argumento muestra una tradición extendida por muchos lugares como es la costumbre de los muchachos y muchachas de ir cantando por las casas de los vecinos en la víspera de Navidad para recoger dulces, licores y donativos. Así, en la gélida noche se suceden los encuentros y las rivalidades, las diferencias de clase y economía, aunque todo con un tono jovial y festivo.
Todo parecería un relato costumbrista por el que transitan, sobre todos los personajes, el herrero Vakula y la joven y bella Oksana, la hija de Chub, un viejo y perezoso cosaco, si Gógol no introdujera personajes como un diablo, una bruja y hasta la luna que desaparece y sume a todos los habitantes en una oscuridad que propicia distintos embrollos y enredos.
Nos quedamos con el inicio del relato en la misma Nochebuena en el que, en la ya entrada, clara y serena noche aparecen tan singulares personajes.
Basado en el citado relato La Nochebuena, Peter Ilich Tchaikovsky, el inolvidable compositor ruso, estrenó una de sus primera óperas con el título de Tscherewitschki que se suele traducir como Las zapatillas de la zarina o, en ocasiones, simplemente Pantuflas.
Estrenada en 1887, en la actualidad no es una ópera muy representada, aunque se suele llevar de vez en cuando a los escenarios, en ocasiones con el reclamo del subtítulo de Un cuento de Navidad.
Despedimos este paseo por obras que transcurren en Navidad con la primera escena de Las zapatillas de la zarina en la que se sitúa el dúo entre Soloja, madre del herrero Valuka y Bes, un diablo que intenta seducirla.
El enlace pertenece a una producción de la Moscow Chamber Opera Theater celebrada en Moscú en 2013 con la interpretación de la mezzosoprano Victoria Mikulina como Soloja y el bajo Anatoly Zakharov como el diablo Bes dirigidos por Igor Gromov.
Con el deseo de que pases una Navidad de ópera, si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Bibliografía y webgrafía consultadas:
Murger, Louis-Henri. Escenas de la vida bohemia), traducción de María Teresa Gallego Urrutia, Alba Editorial, 2017.
La Navidad nos vuelve a encontrar cada año. Frente al tiempo lineal, ese que avanza inexorable e irremisiblemente y en el que cada día avanza para merecer ser vivido so pena de ser una jornada perdida, nos encontramos con el tiempo circular, ese que se repite en momentos y acontecimientos que van más allá del transcurrir del calendario: las navidades, el verano, esa suerte de comienzo de año que se produce con la llegada de septiembre, además de algunos acontecimientos que se celebran en ámbitos más concretos por costumbres y tradiciones: Semana Santa, ferias o celebraciones de ámbito más local.
La Navidad no sólo está presente en nuestras vidas -casi de una manera diferente en cada una-, sino también en los ámbitos que abarcan este blog, la literatura y la música. Muchos escritores y compositores se han acercado a este tiempo, inspirándose en sus costumbres, significados y celebraciones, cada vez más diversos y variados conforme avanza el tiempo y se acerca a nuestros días.
Desde hace siglos, son muchos los relatos que se han escrito resaltando aspectos tan diversos como la alegría, el sentido de convivencia y comunidad, la espiritualidad, el deseo de cambio, la nostalgia que este tiempo produce e incluso el rechazo que en muchos producen estas fechas y circunstancias.
Desde la tradición cristiana europea medieval hasta Charles Dickens, a quien podríamos considerar el impulsor de las Navidades en su forma moderna a partir de sus relatos, las historias literario-navideñas adquieren una gran variedad de formas que trascienden las intenciones iniciales que marcan las ideas de espiritualidad y bondad, y se mueven entre lo milagroso y sobrenatural, lo mágico y un sentido de buenismo que se antoja empalagoso en ocasiones.
Te propongo una serie de retazos navideños que conforman un mosaico ecléctico donde confluyen distintas miradas, disposiciones y acercamientos a estas fechas. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Nos acompañan tres músicas relacionadas con esta época con la pretensión de situarnos frente a seis relatos, la mayoría de ellos incompletos, que nos acercan al tema literario sobre la Navidad desde diversos puntos de vista y con distintos elementos. Estos fragmentos giran en torno a temas tan habituales en este tipo de literatura como lo milagroso y lo sobrenatural, además de situarnos ante costumbres diversas y contrapuestas, así como elementos como el árbol o las estrellas para conformar una amalgama de situaciones que recogen variados puntos de vista, distintos modos de afrontar este tiempo o variopintas y exóticas procedencias y lugares en que se desarrollan.
Tras cada música, dos textos fluirán al unísono o configurando un contrapunto con el tema, la época o las costumbres que acompañan a esta época.
Basada en God rest ye merry, gentlemen, una de las canciones de Navidad inglesas publicada en 1823, Benjamin Britten compuso Men of Goodwill, una obra para orquesta que recoge una serie de variaciones sobre este tema popular.
En Men of goodwill. Variations on a Christmas carol for orchestra, Britten se aleja de la música predecible y se adentra más en la inspiración medieval que la romántica del XIX. La primera variación se inicia con una fanfarria de metal con un aire regio, mientras que la segunda muestra un ostinato rítmico que ofrece una llamada y respuesta entre las cuerdas y los vientos madera, acompañados por los metales que impulsan la melodía. La tercera variación es una suerte de versión pastoral con solos a cargo de instrumentos de viento madera acompañados sutilmente por el arpa y las cuerdas, mientras la cuarta variación muestra el juego de esos viento madera con las cuerdas en pizzicato, hasta el momento en que la última de las variaciones acoge a los metales acompañados por las cuerdas.
La primera interpretación de esta obra se llevó a cabo el día de Navidad de 1947 por la BBC Radio con la interpretación de la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida en aquella ocasión por Walter Goehr.
La interpretación que nos acompaña pertenece a la SWR Rundfunkorschester Kaiserslautern con la dirección de Paul Goodwin y pertenece al disco Four Centuries of Crhistmas Music de Naxos Digital.
Cuentos de Navidad. De los hermanos Grimm hasta Paul Auster es una antología de relatos navideños que recopila 38 cuentos de distintos autores ordenados por fecha de publicación que comprenden desde la primera obra de los hermanos alemanes de 1812 hasta la última del escritor americano publicada en 1990. Estos relatos transcurren de Brooklyn a Berlín, de la Cerdeña al lejano oeste, de Laponia a Dublín o de Nueva Zelanda a un cohete espacial.
Los relatos conforman un mosaico que refleja la alegría y el sentido de comunidad, la espiritualidad, los deseos de cambio, la nostalgia e incluso el rechazo que estas fechas despiertan en muchos, en unos textos que muestran unos estilos por los que circulan el humor, la crítica social, la fantasía, la tristeza, e incluso algún punto de humor negro, sin dejar de ofrecer, en la mayoría de ocasiones, algo que tenga ese punto que acompañe e ilustre el espíritu.
El primero de los texto, que sirve de comienzo al libro, procede de los hermanos Grimm y es un pequeño cuento completo que nos acerca a lo más acaramelado, milagroso y moralizante de la Navidad: Los táleros y las estrellas, en la tradición de este tipo de cuentos del XIX.
El inicio del siguiente de los relatos nos acerca al frío invernal en que se desenvuelve la Navidad, el clima y el paisaje de latitudes nórdicas, en Laponia. Publicado en 1937 por el poeta, novelista, dramaturgo y periodista finlandés Zacharias Topelius, Stjernöga (Ojo de Estrella) se acoge a la estructura del cuento de hadas popular en el que la Navidad esta presente. Nos acercamos a su comienzo que nos sitúa en plena naturaleza ártica, con sus paisajes blancos, renos, trineos, unos padres e hijos con su pequeña e indefensa recién nacida y la promesa de que algo sobrenatural ha de suceder.
Escrito a partir de una recopilación de textos bíblicos realizados por Charles Jennens, Georg Friedrich Händel compuso su oratorio Messiah (El Mesías) para estrenarse el Viernes Santo de 1741 en Dublín. Un año más tarde se estrenó en Londres, aunque en ambos lugares tuvo una acogida poco entusiasta, hasta que fue ganando popularidad, convirtiéndose en una de las obras musicales más populares, grabadas e interpretada de toda la historia y modificando las fechas de interpretación, siendo en la actualidad una de las obras más programadas en las semanas anteriores a la Navidad. Su Aleluya es, quizás, una de las piezas más conocidas de toda la historia de cualquier tipo de música.
Dividido en tres partes, la primera hace referencia a las promesas que anuncian la llegada del Mesías, su anunciación y nacimiento. La segunda trata sobre su pasión, muerte y resurrección, mientras la tercera trata de la promesa de la vida eterna y la aclamación del Mesías.
De la primera de estas tres partes, nos acompaña el aria para contralto O thou that tellest good tidings to Zion (Oh, tú que traes las buenas nuevas de Sión) al que sigue la misma pieza interpretada en esta ocasión por el coro, una de las más bellas e inspiradas melodías del compositor nacido en Halle.
La interpretación corre a cargo del contratenor Eric Jurenas, el American Bach Soloistis y el American Bach Choir, todos bajo la dirección de Jeffrey Thomas y que pertenece al disco Händel's Messiah in Grace Cathedral que se grabó en el citado recinto.
El próximo relato proviene de la pluma de Alphonse Daudet, el autor del entrañable Tartarín de Tarascón. En su libro de relatos Carta desde mi molino, el escritor francés incluye una variada recopilación de relatos aparecidos en diversas revistas y otros libros suyos.
El cuento que nos acompaña transcurre en plena Nochebuena, durante la celebración de la llamada Misa del Gallo. En el relato, el padre Balaguère, al servicio de los señores de Tinquelage, debe celebrar, según la tradición del lugar, tres misas antes de una cena de Nochebuena que se le antoja deliciosa junto a su ayudante Garrigou. Daudet traza un relato en el que se centra en la gula y la desmedida de la comida que se va a celebrar a continuación, como tantos en esta festividad. La historia se centra más en los tonos humorísticos que en el sentido de la enseñanza que tiene este tipo de relatos.
Nos acompaña el inicio de Las tres misas rezadas en el que Alphonse Daudet nos pone en la situación que desarrollará esta historia entre la gula y la tradición de la Navidad. Advertidos quedamos sobre las cenas y comidas copiosas.
Tras ser profesor y actor, Gustav Wied se centró en su obra de novelista y dramaturgo. Su obra refleja con ironía la vida de su Dinamarca natal, criticando la hipocresía y el esnobismo de la clase burguesa.
Glade Jul, dejlige Jul (Noche de paz, noche de amor) se publicó en 1891 en el diario Kobenhavn y su inicio nos muestra a quienes no desean celebrar esta fiesta y quedarse al margen. Más adelante, Wied acabará trastocando los malentendidos e incertidumbres iniciales por el espíritu navideño y los sentimientos que lleva habitualmente asociados.
En una miscelánea navideña como esta no podía faltar una música que parta de distintas fuentes y procedencias y cree un elemento fusionado con los elementos originales.
Procedente de la tradición checa llegó a nuestro país El tamborilero, un villancico que se hizo popular en la voz de Raphael. A partir de esta pieza, Juanjo Colomer realizó una fusión con El bolero de Ravel, logrando una obra que participa directamente de ambas, El tambolero.
Nos acompaña la JORCAM (Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid) interpreta El tambolero bajo la dirección de Félix Redondo en una grabación correspondiente al Concierto tradicional de villancicos celebrado en el Auditorio de San Lorenzo de El Escorial en diciembre de 2010.
El penúltimo retazo navideño nos sitúa en un comienzo que quizás hayamos vivido en alguna ocasión, independientemente de la navideña.
Saki, pseudónimo de Hector Hugh Munro nació en Akyab, ciudad de la antigua Birmania en 1870. Tras fallecer su madre volvió a Inglaterra donde se crio con unas tías solteronas que le hicieron aborrecer el mundo de los adultos. Tras alistarse en la policía militar birmana hubo de dejarlo por una malaria que le obligó a regresar a las islas británicas donde comenzó a escribir artículos de prensa.
Reginald's Christmas Revel (La fiesta de Navidad de Reginald) fue publicado en 1904 en el libro de relatos Reginald. Aquí la Navidad se presenta de una manera absolutamente secularizada, un compromiso social obligado y es aprovechado por Saki para elaborar una crítica a las costumbres.
El protagonista, Reginald, es invitado a una celebración a la que no tiene interés alguno en asistir en cada de unos parientes lejanos. Una vez puestos en situación, damos un salto en el relato para asistir a tan poco deseada la celebración navideña y cómo actúa nuestro protagonista. Su estado de ánimo, cómo se desarrolla la velada, su precipitada marcha, lo sutil del relato y ciertos tintes negros, desembocan final tan inesperado como deseado.
El último retazo navideño se aleja de nosotros tanto en la distancia como en el tiempo.
Autor de obras de ciencia ficción como Crónicas marcianas o Fahrenheit 451 en la que se basó François Truffaut para su película homónima, Ray Bradbury colaboró también en la elaboración del guion de Moby Dick para la película de John Huston.
Como no podía ser menos, The gift (El regalo), aunque comienza en nuestro planeta, se desarrolla alejándose de nosotros, en el espacio exterior y en una fecha aún distante, en 2052. Incluido originalmente en la revista Esquire en 1952 y posteriormente en Remedio para melancólicos, una obra publicada en 1960, Bradbury parte del hecho de que en Navidad seguiremos queriendo que nos hagan felices y seguir recibiendo regalos. En este último retazo no falta el deseo de ese elemento presente en cada celebración navideña como el árbol y la fascinación que se puede producir en la mirada atenta.
Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! Bibliografía y webgrafía consultadas: