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Versos sueltos


Nuestro idioma es rico en elementos, vocabulario y expresiones que nos ayudan y facilitan nuestra comunicación y poder compartir ideas, imágenes mentales y sentimientos.
Esa riqueza que nos facilita la expresión y comunicación se muestra en grupos de palabras como aforismos, frases hechas o refranes, en el que se comunica mucho más que el significado meramente literal. 
Así, nos encontramos con una expresión procedente del lenguaje literario, más concretamente del poético, que va más allá del significado original.
El término verso blanco es una composición poética que posee una métrica regular, pero carece de rima. Hay referencias en una traducción al inglés de La Eneida de Virgilio de Henry Howard alrededor de 1554, siendo utilizado más adelante por Milton en su poema El Paraíso perdido. También fue utilizado por Lope de Vega en el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo utilizando endecasílabos sin rima.
Más frecuente era utilizar el verso libre o verso suelto como forma de sorprender en el poema, preparando al oyente o lector para el verso siguiente que solía ser rotundo y tajante. 
En el diccionario de la Real Academia de la Lengua se define este verso libre o blanco como

1. m. Métr. Verso suelto.
2. m. Métr. Verso que no está sujeto a rima ni a metro fijo y determinado.

Y yendo al verso suelto nos encontramos con:

1. m. Métr. Verso que no forma con otro rima perfecta ni imperfecta.

Este uso de verso suelto se ha incorporado al lenguaje habitual como metáfora para referirse a una persona que actúa de forma solitaria dentro de una comunidad o equipo.
En esta publicación no nos acercamos a esta última acepción, ni a la original del verso sin rima dentro del poema. Simplemente traemos una serie de poemas diversos, sin ninguna relación entre ellos que nos muestran distintos pensamientos e imágenes, nos acercan a diversos temas y muestran estilos totalmente heterogéneos. Cada uno tiene algo que decirnos. ¿Cuál te llegará más hondo? ¿Con cuál te quedarías? ¿Cuál habrías incluido entre estos versos sueltos?
Te propongo acercarte a diversos versos, unos recogidos en poemas y otros con música que nos muestran diversos temas, estilos y mensajes. Nos acompañan obras de Nicolás Guillén, Julio Cortázar y Mario Benedetti y arias de ópera de Glück y Händel. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Conocemos a Nicolás Guillén fundamentalmente por su obra poética, aunque desarrolló su vida también entre el periodismo y la política. Nacido en la cubana  Camagüey en 1902 en el seno de una familia de origen mulato de la clase media creció con un buen nivel cultural.
Su padre dirigía un periódico y pertenecía al Partido Nacional Liberal siendo senador y alzándose contra el gobierno de García Menocal en 1917, acabando asesinado tras la insurrección, lo que llevó a la familia a la ruina económica. 
Tras terminar el bachillerato comenzó a publicar sus primeros versos, inmerso en el estilo renovador del postmodernismo, aportando motivos, expresiones y sentimientos de la cultura afrocubana procedente de los esclavos y sus descendientes, que agregó a la tradición poética del castellano, que le dan a su obra una visión crítica y novedosa.
Guillén trabajó como periodista participando de forma activa en la vida cultural de La Habana. Con Motivos de son (1930), renovó la literatura al inundar la poesía del ritmo, el color y la explotada vida del negro cubano. 


Poco después ingresó en el Partido Comunista, viajó por España e Hispanoamérica y hubo de exiliarse hasta el derrocamiento de Batista en 1958. A su regreso ocupó diversos cargos, entre ellos el de presidente de la Unión de Escritores de su país. 
Entre sus obras podemos encontrar Cantos para soldados y sones para turistas (1937), El son entero (1947), Poemas de amor (1964) y diversas antologías de sus obras. Entre sus poemas más conocidos se hallan la musicalizada La muralla o Sensemayá, canto para matar una culebra.
Nicolás Guillén falleció en 1989, después de haber sido nombrado Poeta Nacional de Cuba.
Nos acompaña su poema ¿Puedes? perteneciente a su libro de 1967 El gran zoo, un texto en el que, a través de diversas hipérboles sobre el aire, cielo, agua y tierra reflexiona sobre aquello que no podemos poseer y que tampoco puede tener dueño. Su sentido poético y sus imágenes se encuentran cargadas de emoción.


No hay dudas sobre la relación entre la ópera y la poesía. Un arte tan como la ópera contiene multitud de elementos que la hacen tan compleja y completa. Una acción teatral con un libreto escrito por poetas especializados, los decorados, el vestuario que sitúa a los personajes frente al espectador para ayudar a recrear la historia, los intérpretes, que deben ser también actores, y la música, la parte más importante, puesto que sin su calidad, la obra no tendría recorrido configuran una obra de arte única y compartida por la participación de multitud de profesionales. A estos elementos debemos añadir los miembros de la orquesta, el director musical, el director de escena, el escenógrafo y otros profesionales para entender la magnitud de cada obra que se lleva al escenario.
Desde las primeras obras los protagonistas eran dioses y héroes clásicos, incorporándose más adelante personajes de la antigüedad como reyes y héroes que fascinaban al público con sus historias.
Aunque hay alguna ópera más antigua, la primera que ha pasado a la historia por conservarse casi entera es La favola d’Orfeo de Claudio Monteverdi, en la que el protagonista no podía ser otro que el mítico cantor que acudió al averno a rescatar de la muerte a su amada Eurídice.


Este personaje y su historia ha sido llevado a los escenarios en distintas obras. En este caso, nos quedamos con la ópera de Christoph Willibald Gluck Orfeo y Eurídice, obra en tres actos con libreto de Raniero de Calzabigi que se estrenó en el Teatro de la Corte de Viena en octubre de 1762, una obra con tres personajes, ballet y coro en la que el compositor austriaco comenzó su reforma operística.
Nos acompaña el aria Che pur ciel en la versión original que luego sería reformada por el propio compositor en italiano y más tarde en una versión francesa. El enlace que nos acompaña comienza con el final de la conocida Danza de las ánimas benditas sobre un fondo de mar en calma al que sigue el aria.
La interpretación corre a cargo de la mezzosoprano Cecilia Molinari en el papel de Orfeo y la Orchestra del Teatro La Fenice dirigidos por Ottavio Dantone en una producción del citado teatro veneciano en una representación de finales de mayo de 2023.


Aunque conocemos más a Julio Cortázar por su obra inscrita dentro de las vanguardias literarias como autor de relatos y una de las novelas fundamentales del siglo XX, también se adentró en el mundo de la poesía.
Desde su primer relato, Casa tomada (1944) bajo el patrocinio de Borges, obras como Bestiario, Historias de cronopios y famas, La vuelta al día en ochenta mundos o Los autonautas de la cosmopista, hasta la celebérrima Rayuela, la novela con la que marcó un hito en el panorama literario del siglo. Algunas de sus obras nos han acompañado en diversas publicaciones de este blog.


Salvo el crepúsculo es el último libro que publicó en vida, un compendio de reflexiones, comentarios, opiniones y, sobre todo, poesías que se publicó en 1984 sin que llegara a corregir las pruebas de imprenta.
Cortázar no podía presentar unos versos convencionales, sino que muestra un abanico, una suerte de collage en el que rinde homenaje a la poesía y a los poetas, a las músicas que adoraba del tango y del jazz, a París y Buenos Aires, a la pintura, la melancolía o al amor. 
En estos últimos ámbitos se inscribe el poema que nos acompaña, El futuro, en el que la ausencia llena no solo el futuro, sino también el presente.


En ocasiones las óperas no utilizan su carga poética para todo el texto del libreto, sirviéndose libretista y compositor textos más pequeños para alguna de sus piezas.
La primera ópera que Georg Friedrich Händel compuso para estrenar en Gran Bretaña fue Rinaldo, con un libreto en italiano de Giacomo Rossi, que se presentó por primera vez en el Teatro de la Reina de Haymarket en Londres, en febrero de 1711.
Nos acompaña un aria da capo, ese tipo de composiciones para una voz escrita en forma tripartita, en la que la primera parte se repite al final como su nombre indica.
Se trata del aria Cara sposa que utiliza un texto de cinco versos que el compositor desarrolla para escribir un aria de una belleza muy del estilo del barroco.

François Boucher, Rinaldo y Armida (1734), Museo del Louvre
La primera parte, lenta, doliente y melancólica desarrolla musicalmente los primeros versos que podemos traducir con las siguientes palabras:

                    ¿Querida esposa, amante querida,
                    dónde estás?
                    ¡Ah! ¡Retorna mi ira!

A esta primera sigue una segunda parte, más breve donde se cantan con rabia furiosa los siguientes versos:

                    En el altar de vuestro oscuro Erebo,
                    con la fuerza de mi indignación, 
                    ¡yo os desafío, oh espíritus indignos!

La tercera parte es la repetición de la primera, su vuelva al da capo, al comienzo.
La interpretación corresponde al contratenor francés Philippe Jaroussky acompañado en versión de concierto por el Ensemble Matheus y dirigidos por Jean-Crhistophe Spinosi. Puedes activar los subtítulos en nuestro idioma.
 

Otro de los grandes nombres de las letras iberoamericana, unido también al boom de la literatura hispanoamericana, Mario Benedetti forma junto con Juan Carlos Onetti y Eduardo Galeano el trío de grandes escritores uruguayos, siendo posiblemente su figura más destacada. 
Benedetti cultivó gran variedad de géneros desde la poesía a la novela, la dramaturgia, el cuento o la crítica literaria, alcanzando gran popularidad y renombre primero entre los lectores, más adelante con adaptaciones para la gran pantalla de obras como La tregua (1960) o Gracias por el fuego (1965) y con la musicalización de algunos de sus poemas como El sur también existe de Joan Manuel Serrat.
Tras comenzar su obra con una literatura realista basada fundamentalmente en la burocracia y el espíritu de la pequeña burguesía, su obra fue derivando hacia el retraso social y la crítica ética hacia la sociedad uruguaya que surgen con las novelas mencionadas anteriormente.


Más adelante, su obra se hace eco de la angustia social y la esperanza de encontrar salida a los regímenes militares que imperaban en el cono sur, como se refleja en El cumpleaños de Juan Ángel (1975), novela en verso, cuentos fantásticos como La muerte y otras sorpresas (1968) o el tema del exilio en Primavera con una esquina rota (1982).
Su poesía también reflejó estas vivencia políticas y sociales, su exilio y regreso con obras como La casa y el ladrillo (1977), Vientos de exilio (1982) o Geografías (1984).
En Poemas de otros nos acercamos a uno de sus poemas, una corta y contundente reflexión sobre el ritmo que llevamos en nuestras vidas que nos impide ver en ocasiones por donde transitamos.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Guillén, Nicolás. El gran zoo, Libros del Zorro Rojo, ilustraciones de Arnal Ballester, 2009. 
  • Cortázar, Julio. Salvo el crepúsculo, Editorial Alfaguara, 2009.  
  • Benedetti, Mario. Poemas de otros, Visor de Libros S. L., 2020. ISBN: 978849895361

Sobre la biodiversidad

La diversidad supone enriquecimiento, variedad y pluralidad. Biológicamente supone abarcar un mayor número de especies, familias o variedades que poseen unas características comunes y otras propias. Socialmente supone disponer de una pluralidad de puntos de vista que aportan mayor enriquecimiento en el conocimiento de la realidad, sus problemas o la toma de decisiones. Farmacológicamente sirve para investigar y disponer de distintos y mayores recursos para la elaboración de medicamentos.
En un mundo cada vez más condicionado por nuestras actuaciones y decisiones nos encontramos con diversos problemas que afectan a la diversidad de la vida en nuestro planeta. La irrecuperable desaparición de distintas especies tanto animales como vegetales, el estado en peligro de extinción en que otras muchas se encuentran, el desarrollo de variedades vegetales o animales más productivos para la industria a costa de otras variedades endémicas que lo son menos, la globalización que lleva, en ocasiones de forma inconsciente, a especies exóticas invasoras que acaban con las nativas de un lugar son algunos de los problemas que van minando la diversidad de nuestro planeta.
A estos problemas podemos añadir los ocasionados por el cambio climático que provoca la desaparición de algunos ecosistemas, especialmente los humedales y los espacios naturales, en general.
Así, desde el año 2002 la Organización de las Naciones Unidas decidió celebrar cada 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica con la idea de crear conciencia de la importancia de la biodiversidad para los seres humanos y la necesidad de cuidarla y preservarla para las futuras generaciones. 
En esta publicación te invito a reflexionar sobre la biodiversidad y celebrar cada día el #DiadelaBiodiversidad con algunos textos y músicas. Nos acompañan obras de Homero, Wislawa Szymborska, Benedetti, Serrat, Mónica Fernández-Aceytuno y música de animales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
 

El término biodiversidad fue acuñado hace relativamente poco tiempo gracias a un entusiasta científico apasionado por el estudio de las hormigas. El entomólogo Edward O. Wilson se refirió en 1980 a la biodiversidad como «»l conjunto de organismos que pueblan una zona y las relaciones que se establecen entre ellos y el medio que les rodea». Tras la declaración de las Naciones Unidas al comienzo del presente siglo, el año 2010 fue declarado Año Internacional de la Diversidad Biológica con el fin de fijar la atención sobre la pérdida continua de biodiversidad en todo el planeta.


Si pensamos en la biodiversidad no podemos dejar de lado la primera obra que nos acompaña. La unión entre poesía y música, entre dos creadores con una personalidad tan arrolladora como Mario Benedetti y Joan Manuel Serrat cristalizó en 1985 con el álbum El sur también existe. Entre los poemas a los que puso música el cantante catalán nos quedamos con De árbol a árbol, unos versos que nos llevan a reflexionar sobre la enorme diversidad de árboles, su arraigo en distintas culturas y la pregunta que los asocia con nosotros: ¿Los árboles serán acaso solidarios?


La interpretación, como no podía ser de otra manera pertenece al propio Joan Manuel Serrat.


Pese a que el concepto de diversidad biológica es reciente, los griegos de la antigüedad clásica se plantearon dos cuestiones que afectan profundamente a esta idea: en qué momento y de qué forma surgieron los seres vivos, sus variedades y cómo se relacionan entre ellos. Sin el método científico que utilizamos desde hace siglos, sin aparatos ni laboratorios, llegaron a crear una idea sobre la naturaleza gracias a su capacidad de observación, con la creación de fábulas mitológicas que se acercan más a nuestras ideas actuales que las teorías escolásticas que se prodigaron siglos después y las relegaron. La idea del continuo renovar de la naturaleza en un proceso de crecimiento constante y dinámico se alejan de esas teorías del medievo que consideran a la naturaleza como algo cerrado y estático.

Ricciardo Meacci, El jardín de las Hespérides
Siguiendo con la diversidad biológica vegetal nos remontamos a uno de los primeros textos que nos hablan de ella. Aparte del relato bíblico de la creación en la que nos podemos imaginar con todo detalle el inmenso vergel del Edén, uno de los textos más antiguo de nuestra civilización procede de los poemas épicos griegos. En La Odisea, Homero nos hace partícipes del viaje de Ulises hacia su Ítaca natal.
En el viaje de regreso tras la toma de la casi inexpugnable Troya Ulises, con la compañía y protección de Atenea recala en la isla de los feacios donde es recibido en la casa de Alcinoo, descendiente del propio Poseidón, un rey amable y hospitalario con extranjeros y náufragos. 
Allí Homero nos hace participar del asombro de Ulises por la belleza y generosidad de sus plantas y frutos, regalo de una naturaleza que comienza a ser dominada y utilizada por el hombre. 


Después de la creación del concepto de biodiversidad, se ha adecuado y afinado más en la definición del término. Así, para Gaston«biodiversidad es la variedad de todos los tipos y formas de vida, desde los genes a las especies a través de una amplia escala de ecosistemas». Esta definición supone la variedad de todos los organismos vivos en cualquier ecosistema, sea acuático o terrestre, además de incluir a toda la diversidad dentro de cada especie, entre las propias especies y las variedades que existen dentro de ellas.


Durante mucho tiempo en la historia de la música los compositores han utilizado en sus obras los sonidos de la naturaleza. Los sonidos del aire, el agua o las tormentas han servido como fuente de inspiración a estos autores, aunque con más frecuencia se ha recurrido al canto de las aves y los pájaros en particular, como en algunas publicaciones de este blog como Pájaros barrocos.
Cansados de que el arte imite a la naturaleza y con un innegable sentido de la creatividad y del humor, ShakeUn Music ha logrado que sea la naturaleza la que imite al arte, en esta ocasión a un genio como Wolfgang Amadeus Mozart y el dúo Pa-pa-pa-pa-Papagena de La flauta mágica. Pleno de sonidos de pájaros que nos muestran su biodiversidad y dado que estos animales no tienen estudios musicales, el autor ha debido realizar algunos cambios en las escalas musicales para adaptarse a los distintos tonos que con que estos pájaros interpretan la obra mozartiana en un vídeo titulado Bird Song Opera
Ya podemos decir que la naturaleza imita a Mozart.


La globalización no sólo hace referencias al mundo de la economía y del mercado, o al intercambio, trasvase e influencia que las diversas corrientes artísticas que conforman la cultura. La globalización determina, también, los grados de la biodiversidad con especies invasoras que llegan, con la colaboración intencionada o ignorante de los seres humanos, de un lugar a otro, desplazando a las especies endémicas hasta hacer desaparecer variedades y perder la riqueza que nos ofrece la biodiversidad.
Las especies invasoras poseen la capacidad de llegar a ser dominantes puesto que se dispersan desde el lugar en que se han introducido llegando a dominar a las especies y poblaciones autóctonas de forma que afectan negativamente tanto a los procesos que se producen en los ecosistemas como a los intereses económicos e incluso a la salud pública. Estas situaciones provocan por un lado el peligro de que se produzca una homogeneización ecológica en nuestro planeta, por otra parte, la habilidad que tienen las especies invasoras para causar extinciones y reducir la biodiversidad allá donde actúan.


Así, esta biodiversidad no entiende de fronteras, si acaso de ecosistemas. Los límites que los seres humanos ponemos a nuestras naciones o regiones no tienen sentido ante la vida que se desarrolla en ellos.
La polaca Wislawa Szymborska nos lo muestra en uno de su poemas. La Premio Nobel de Literatura de 1997 se planteó durante su viida una poesía que se acercara más a la realidad que a la lírica pura, creando unos poemas que son una suerte de reflexiones que se asemejan a tratados filosóficos, considerando que no hay más universo que el que podemos contemplar desde nuestra experiencia diaria, desde los acontecimientos más corrientes de nuestra vida. Ella misma llegó a afirmar que «no hay preguntas más apremiantes que las preguntas ingenuas».
Perteneciente a su poemario El gran número de 1976 y recogido en su obra Paisaje con grano de arena, Salmo nos muestra la diversidad y universalidad de la vida frente a la irracional división de las fronteras. Un pájaro que está entre uno y otro lado del límite, ¿a qué país pertenece? O a un virus que invade el planeta, ¿le podemos poner fronteras?


Con la celebración del Día de la Biodiversidad, la Organización de las Naciones Unidas pretende concienciar a personas, instituciones y estados para que la humanidad sea capaz de vivir en un mundo más sostenible, con un mayor grado de equidad y justicia y en el que la distribución de los recursos naturales pueda alcanzar al mayor número de personas posibles.
Supone aplicar de forma urgente medidas drásticas que contribuyan a proteger y conservar todos los ecosistemas además de la diversidad biológica que los conforman.


Después de comprobar que los pájaros pueden cantar la música de Mozart continuamos con una nueva demostración de que la naturaleza imita al arte. En esta ocasión se trata de danza con otro montaje de ShakeUp Music a partir del vals más famoso de todos los tiempos El bello Danubio azul estrenado por Johann Strauss II en 1866.
Algunos de los movimientos de los intérpretes, los gestos de los propios bailarines, ciertas vueltas acompasadas nos llevan al mundo del ballet con esta obra interpretada por aves. Para terminar, no podían faltar el saludo al público y el elenco de todos los intérpretes.
Lo dicho, la naturaleza imita al arte.


Desde que existe vida en la tierra, la extinción de especies y la pérdida de la diversidad biológica son un hecho natural y rutinario dentro de la escala de tiempo geológica. 
Sabemos que la mayoría de especies que han existido se han extinguido y que la duración media de una especie oscila entre los 2 y 10 millones de años, lo que nos indica que la biodiversidad nunca ha sido la misma. Así, desde que se formó la Tierra los seres vivos se han diversificado y adaptado a prácticamente todos los hábitats de nuestro planeta con periodos que han producido tanto proliferación de especies como de grandes crisis y extinciones. 
Aunque estas extinciones no son por sí mismas ni buenas ni malas, sí son un hecho natural. No obstante, la acción de los seres humanos ha producido una alteración significativa en estos procesos, fundamentalmente por dos razones primordiales: En primer lugar por la destrucción de hábitats y ecosistemas, en segundo lugar, por el aumento de la contaminación y la producción de deshechos contaminantes que acaban en la atmósfera, ríos y ecosistemas en general. 

Pájaro moscón y su nido
En una sociedad en la que nos encontramos tan alejados de lo natural frente a lo artificial e incluso lo virtual, nos resulta complejo acercarnos a la naturaleza y posicionarnos a favor de la biodiversidad.
Nuestro tiempo, además, circula a una velocidad que nos impide la observación pausada o la reflexión detenida. Zarandeado como vamos entre horarios diarios y semanales, responsabilidades y tareas cotidianas y una carga de estrés que nos sobrepasa con frecuencia hemos perdido el interés necesidad de la observación.
La bióloga Mónica Fernández-Aceytuno es una de las grandes divulgadoras de la naturaleza en nuestro país. Premio Nacional de Medio Ambiente en 2003, es columnista habitual en ABC y republica.com. Apasionada de la naturaleza y su conservación ha publicado libros como El viento en las hamacas (2004) o El país de los pájaros que duermen en el aire (2018).
En este último libro, Fernández-Aceytuno nos acerca a un recorrido por la geografía de nuestro país mostrándonos la enorme variedad y diversidad de la flora y la fauna que vive en él, dividiendo el libro en los diversos meses del año. El texto con el que nos despedimos, correspondiente al mes de marzo, es una invitación a desplegar la mirada atenta, la observación detenida, el cambio de ritmo al que estamos sometidos, para fijarnos en la flora y fauna que nos rodea.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

¡Bienvenido, otoño!

¡Delicioso otoño! Mi alma está muy apegada a él, si yo fuera un pájaro volaría sobre la tierra buscando los otoños sucesivos.
George Elliot

Con rigurosidad y puntualidad astronómica, cada 21 de septiembre se produce el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, coincidente con el de primavera en el austral. Son días equivalentes, convergentes y con idénticas connotaciones de duración e inclinación del eje en ambos mitades terrestres, pero que marcan un devenir divergente en el tiempo que le sigue: mientras en la zona boreal del planeta los días se acortan hasta llegar al solsticio de invierno, en la zona austral aumentan hasta el solsticio estival, cada uno de ellos con sus consecuencias asociadas.
Aunque comience el otoño astronómico y los días se vayan acortando, las características que lo acompañan como temperaturas menos cálidas, mayor frecuencia de precipitaciones o la paulatina caída de las hojas en los árboles de follaje caduco no siguen, en ningún caso, un calendario regular.
Sabemos que una de las características del tiempo atmosférico es la irregularidad y que, con el cambio climático que se está produciendo por la acción de los seres humanos, esta irregularidad se acentúa y radicaliza aún más con fenómenos atmosféricos inusualmente potentes.
Nuestra atención pretende detenerse en esta ocasión en cómo recibimos a la estación entrante, cómo la percibimos a través de nuestros sentidos o nuestras emociones, centrándonos en ella o en el camino que finalizará en el invierno. 
Te propongo una mirada al otoño y las sensaciones que nos evoca a través de obras de autores como Machado, Benedetti, Schubert, MahlerThoreau y Pfitzner. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Después de un verano que viene marcado por las altas temperaturas y la época en que con mayor asiduidad se desarrollan las vacaciones, la llegada del otoño supone un regreso a la rutina y los horarios habituales. Poco a poco se irán produciendo cambios en la vegetación, tanto la que se haya en plena naturaleza como la que nos acompaña en las calles, plazas y parques de nuestras ciudades. Una mirada atenta nos facilitará la admiración de estos cambios.
Henry David Thoreau cambió radicalmente cuando decidió abandonar la vida que llevaba e instalarse en una pequeña cabaña construida por él mismo en el pantano de Walden, cerca de su natal Concord en el estado de Massachussets. Allí buscó simplificar su vida y dedicar todo el tiempo a la contemplación de la naturaleza y la escritura. Fruto de esta experiencia surgieron libros como Una semana en los ríos Concord y Merrimack, Walden o Autumnal Tints (Colores de otoño) o La desobediencia civil, un rechazo a pagar impuestos por la esclavitud que se practicaba en el país y que lo llevó a la cárcel.
Colores de otoño (1862) es un libro singular en el que Thoreau muestra al lector toda la belleza y la riqueza que nos aporta la naturaleza. De él y la experiencia del escritor estadounidense tratamos en Los colores del otoño, una mirada a la variedad y riqueza que la naturaleza, de forma especial la otoñal, nos ofrece.


Nacido poco después de publicar su libro Thoreau, Hans Erich Pfitzner fue un compositor, pianista y director de orquesta ruso que desarrolló la mayor parte de su vida profesional en Alemania, hubo de abandonar el país por su oposición al nazismo, finalizando su existencia en Salzburgo en 1949.


De carácter un tanto tosco para las relaciones sociales y prácticamente olvidado en la actualidad, estuvo influido por la obra de Wagner, compuso algunos conciertos para piano, violín o violonchelo, sinfonías, obras de cámara y varias óperas entre las que destaca Palestrina, considerada su obra maestra y por la que es recordado.
Además, compuso casi medio centenar de lieder entre los que traemos Herbstbild (Imagen de otoño), un lied de 1907 para voz de tenor o soprano basado en un poema de Friedrich Hebbel que nos ofrece, como su título indica, una instantánea de un día otoñal centrado en lo que denomina «la fiesta de la naturaleza.»


La interpretación de Herbstbild corresponde al tenor alemán Christoph Prégardien acompañado al piano por Michael Gees en un audio grabado en 2001 para Naxos of America.

La rutina nos trae y nos lleva, nos pone una suerte de gafas que sólo nos permiten ver lo que tenemos delante y el lugar hacia el que nos encaminamos, sin tiempo para derivar nuestra mirada a lo que nos rodea, a los cambios que se producen a nuestro alrededor.
Busquemos los momentos en que podamos apreciar las sensaciones que nos producen en este tiempo cambiante.
En Campos de Castilla, Antonio Machado dedica uno de sus poemas al pintor Julio Romero de Torres. Amanecer en otoño refleja esas mañanas, imprescindibles y necesarias, para buscar en algunas de las fechas en las que tenemos la posibilidad de apreciar como surge el día.


En ocasiones, el otoño está revestido de un halo de tristeza provocado, indudablemente por el acortamiento de los días, la paulatina desaparición de la luz y el anuncio del cercano invierno que se traduce en obras cercanas a la melancolía que nos puede acompañar.


Escrito en su último año de vida (1828), Franz Schubert utilizó un texto del crítico musical berlinés Ludwig Rellstab, que había visitado en Viena a Beethoven varios años antes con la intención de colaborar en alguna obra. Al parecer, envió al músico de Bonn algunos poemas inéditos suyos para que los llevara al pentagrama y Schindler los derivó a Schubert tras su muerte. Así surgió, entre otros, Herbst (Otoño), un lied que se adecúa al estado emocional del compositor en sus últimos meses de vida, acosado por la enfermedad y que siente el otoño como un tiempo que le acerca al momento en que se marchita la flor de la vida.


El inigualable especialista en lieder Dietrch Fischer-Dieskau interpreta este lied, catalogado como D 945 con el acompañamiento al piano de Alfred Brendel en una grabación de 1983 para Universal Music Group.


Durante mucho tiempo, hasta la edad media, el otoño se consideraba un mero tiempo de paso hacia el invierno, una época cuyo significado fue creciendo con la enumeración de faenas y tareas que se realizaban en el tiempo tanto en los momentos de la recolección de algunos frutos y cosechas tras el verano, como de la preparación para el invierno cercano. 
En un mundo cada vez más alejado de estas labores en el entorno natural, el otoño se ha visto también como una metáfora de la vida, unos años previos al invierno de la vejez, una etapa de tránsito cuya importancia radicaba precisamente en esa espera.
No dejemos que estas ideas impregnen de melancolía los días que se acortan, las temperaturas que dejan de ser exageradas o las precipitaciones que vuelven -o deben volver-, sino que acojamos con ilusión renovada los detalles, los momentos, las sensaciones que el otoño nos ofrece.

En Insomnio y duermevelas, el poeta uruguayo Mario Benedetti nos invita a aprovechar aquello que el otoño nos ofrece antes de la llegada del invierno, pensando lógicamente en los meses de marzo, abril y mayo del hemisferio austral, pero que podemos y debemos acoger en nuestro tiempo de otoño. 


Nuestra última mirada al otoño rebosa de melancolía y soledad, pero se desarrolla plena de la belleza y la sensibilidad que caracterizan a su autor.
Todo comenzó cuando Theobald Pollack regaló a Gustav Mahler el libro Die chinesische Flöte (La flauta china), una recopilación de antiguos poemas del país asiático del que el compositor seleccionó algunos de ellos y los publicó al año siguiente con el nombre de Das Lied von Erde (La canción de la Tierra), un ciclo que acabó formado por seis de esos poemas en una composición para orquesta y dos cantantes.


Escrita en uno de los momentos más trágicos de su vida, cuando acababa de fallecer su hija mayor, cuando cesó en su cargo de director de la Ópera de Viena y fue diagnosticado de una enfermedad del corazón que acabaría con su vida pocos años después, La canción de la Tierra es una obra dividida en seis movimientos, cada uno de ellos formado por una canción que funciona como un gran conjunto y que también puede interpretarse cada una de sus partes independientemente.
En su orquestación, Mahler incluyó algunos rasgos como el uso de la escala pentatónica o la utilización de algunos instrumentos propios del país oriental.
El segundo de los movimientos, Der Einsame im Herbst (El solitario en otoño) se basa en versos de Tchang-Tsi, el más conocido poeta errante de la dinastía Tang que vivió en el siglo VIII y se interpretan con el tempo Etwas Schieichend Ermudet (algo así como Ligeramente arrastrándose), una indicación que refleja el sentimiento y estado de ánimo que acoge al solitario protagonista y que, indudablemente, era compartido por el propio compositor. 


La contralto Anna Larsson interpreta este segundo movimiento de La canción de la Tierra de Mahler acompañada por la Royal Concertgebouw Orchestra de Leipzig dirigida por Fabio Luisi en una interpretación que se grabó en la ciudad alemana en mayo de 2011.

Feliz otoño.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Entre el azar y el destino

El azar puede ser el pseudónimo de Dios, cuando no quiere firmar.
Anatole France

En alguna ocasión nos hemos llegado a preguntar qué habría ocurrido si hubiéramos tomado una decisión en un sentido distinto al que lo hicimos, si hubiéramos hecho tal cosa en lugar de la que llegamos a realizar o que habría sucedido si nos hubiera ocurrido algún hecho concreto.
Estos razonamientos forman parte de nuestra condición humana y, como tal, se ha convertido en un tema vital de carácter filosófico, hasta tal punto de llegar a generar pensamientos tanto deterministas como indeterministas.
El azar lo podemos considerar una combinación de circunstancias imprevisibles que nos pueden llegar a afectar tanto a nosotros como a nuestras acciones y que son imposibles de predecir, sean o no aleatorios, tengan o no un origen claro, como tratamos en El amor entre el destino y la pasión.
Así, en determinados momentos ha habido pensadores que han tratado sobre el destino, defendiendo que el futuro de cada uno de nosotros se haya predeterminado, cuando, en realidad, se escribe a lo largo de nuestra vida, en cada acto y decisión que realizamos en cada momento y en cada situación de azar que se nos presenta.
De esta manera, está en cada uno de nosotros depender en menor medida del azar a la hora de conseguir nuestros objetivos, eligiendo opciones que dependan en gran grado de nuestras acciones y que profundicen en alternativas que avancen en conseguirlos.
Te propongo un paseo por obras literarias y musicales que nos acerquen a la reflexión y tratamiento entre el azar y el destino. Nos acompañan Benedetti, Wislawa Szymborska, Verdi y Tchaikovsky. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Hay nombres que casi marcan un destino. Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, conocido por todos como Mario Benedetti quizás no pudo, con ese nombre, sino vivir entre letras y libros. Después de realizar sus estudios por diversas localidades uruguayas y emplearse como recadero, empleado de una empresa de repuestos de automóviles o una inmobiliaria, taquígrafo o funcionario público, su dedicación por las letras se alternó entre el periodismo y la publicación de libros que van desde los cuentos a la novela, pasando por los ensayos y temas periodísticos hasta desembocar de modo más único y exclusivo en la poesía. 
Autor de algo más de ochenta libros traducidos a más de veinte idiomas, Preguntas al azar (1986) marca un punto de inflexión en su obra literaria, significando simultáneamente una ruptura y una continuidad dentro de su obra, en un momento en que el escritor y su esposa Luz regresan a su país desde el exilio argentino, como refleja en la dedicatoria a su compañera: «A Luz este brindis por el regreso.»
Los ochenta poemas que suponen esas Preguntas al azar inciden en el espacio de indagación en la obra del escritor uruguayo, inaugurando un juego estilístico y retórico en que el poeta se sumerge desde ese momento. Los poemas interrogativos surcan este volumen alternándose con algunos reflexivos y otros de resolución afirmativa cargada de la ironía propia del escritor.
En este poemario Benedetti enlaza con su tradición al incluir algunas reconstrucciones de otros poemas suyos como Esta es mi casa y Botella al mar, mientras abre su universo poético en las indagaciones comentadas. Imbricados en estos poemas, hasta en cuatro ocasiones recurre al título Preguntas al azar para incluir poemas que indagan en estas cuestiones que le interesan.
Nos quedamos con la última de ellas, la que cierra el volumen, una extensa reflexión interrogativa.




Si hay una ópera que asociemos de forma inmediata con el incierto devenir es La forza del destino, la obra que Giuseppe Verdi compuso a partir de Don Álvaro o la fuerza del sino de Ángel Saavedra, Duque de Rivas, una muestra más de la fascinación que el compositor de Busseto tenía por los temas y argumentos españoles. 
Estrenada en 1862 en el que ahora se conoce como Teatro Mariinsky de San Petersburgo, tras unas revisiones fue estrenada al año siguiente en Roma y en el Teatro Real de Madrid con la presencia del compositor y el propio Duque de Rivas, desde donde fue recorriendo los escenarios operísticos más importantes de Europa y América.

Girl with baloom, atribuida a Banksy, Shoreditch (2002)

Para el estreno en La Scala de Milán, en una segunda versión, el compositor pidió a su libretista Francesco Maria Piave menos violencia y evitar que hubiera menos muertes en la obra. Al enfermar Piave, el encargo recayó en Ghislanzoni que alteró muchos pasajes, incluido el final de la obra, mientras Verdi añadió, además, una nueva obertura que recogía los temas principales de la obra y ha llegado a convertirse en una de las más conocidas y personales de su repertorio.
Nos acompaña el aria de Leonora del Acto IV, Pace, pace mio Dio (Paz, paz, Dios mío), un monólogo en el que el personaje hace un balance de su vida implorando una paz que no existe en su atormentada existencia pese a haberse retirado a vivir en una cueva como ermitaña y que no le llegará en este mundo, presagiando una muerte cercana.


La interpretación corre a cargo de la soprano Anna Netrebko, cuya voz ha ido ganando en oscuridad y dramatismo con el paso de los años, en una producción de La forza del destino de Christof Loy para la Royal Opera House del Convent Garden londinense que cambia de modo sustancial el escenario en que se desarrolla la escena.


Volvemos de nuevo en este blog nuestra mirada a la obra de Wislawa Szymborska, la Premio Nobel de Literatura polaca y su fascinante capacidad para observar y cuestionar con una mirada lúcida y novedosa todo cuanto nos rodea.
Publicado en 1972, Si acaso recoge una treintena de poemas en los que podemos recorrer una poesía ausente de metáforas en la que Szymborska combina la emoción con la razón, acercando su mirada a hechos, personas o situaciones de la vida cotidiana, creando un lenguaje lírico cargado de dudas y pleno de intenciones éticas que da a sus poemas una hondura y fuerza muy personales. En nuestro país, Si acaso aparece publicado en distintas compilaciones de poemas de la escritora polaca como Paisaje con grano de arena.


En nuestro acercamiento a la confluencia entre el azar y el destino nos acompaña el poema que da título al libro y que indaga sobre las conexiones que se extienden sobre nosotros y entre las que descubrimos coincidencias, encuentros casuales y que nos llevan, en cada momento, a los precisos lugares y situaciones en los que nos encontramos y que nos llevan a pensar: ¿Qué habría pasado si...?


Quizás el sentido más genérico y habitual del azar sea el destinado a determinados juegos en los que los resultados dependen de la casualidad a través de cartas, dados, bolas numéricas u otro tipo de elementos y que, combinados en algunos casos con cierta pericia por parte de los jugadores, provocan mayor o menor fortuna, afición o dependencia.
Basado en un cuento de Alexander Pushkin y con un libreto de su hermano Modest, Piotr Ilich Tchaikovsky estrenó en 1887, también en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, su ópera Pikovaya dama (La dama de picas) con el gran éxito que se esperaba.
La historia se desarrolla en la Rusia de Catalina la Grande y se centra en la atormentada vida del joven soldado Herman, un jugador que busca desesperadamente la fortuna económica con la que poder conquistar a Lisa, una mujer que se haya en una situación económica y social superior a la suya.
En el Acto III de La dama de picas, la última escena de la ópera comienza con la desesperada aria de Herman Chto nasha zhizn? Igra! (¿Qué es la vida? ¡Un juego!).


Nos despedimos con la interpretación con la potente voz del tenor Vladimir Atlantov en el inicio de la última escena de La dama de picas de Tchaikovsky en una interpretación que se levó a cabo en el Teatro Bolshoi de Moscú bajo la dirección de Yuri Simonov.

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Bibliografía y webgrafía consultadas: