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Compartir la sangre

Aunque habitamos y compartimos el mismo planeta, no es en ningún modo justa la distribución en cuanto a riquezas, derechos u oportunidades. 
Frente a uno países y personas muy ricos, nos encontramos con otros que no tienen lo necesario para vivir, pese a que nuestro planeta tenga recursos suficientes para todos.
Pocas son las condiciones o circunstancias que igualen a todos los seres humanos, por lo que se encuentran lejos de alcanzarse los objetivos promulgados por la Declaración de los Derechos Humanos.
Hay iniciativas, a todas luces insuficientes, que van generando pensamientos de solidaridad, caminos de unión o prácticas sociales que avanzan en este sentido, aunque las circunstancias que nos rodean hacen que se den pasos atrás con cierta frecuencia.
La medicina, por ejemplo, no ha encontrado aún una forma de generar sangre para poder ayudar a las personas que la precisen por distintas circunstancias. Así, en los casos que se necesita transfundir sangre a una persona por una pérdida tras un accidente, una operación u otra circunstancia, la única solución viable es acudir a la solidaridad de personas que, voluntariamente, compartan su sangre con ellas.
Así, el hecho de donar sangre se ha convertido en un acto de solidaridad que beneficie a cualquier persona que la necesite, celebrándose un día anual dedicado a reflexionar sobre la importancia de su uso y la necesidad de difundir y potenciar su práctica.
Uno de los mayores actos de solidaridad que podemos realizar en nuestra vida es compartir, donar nuestra sangre para que la puedan aprovechar quienes la necesiten.
Te propongo reflexionar sobre las donaciones aprovechando que cada 14 de junio se celebra el #DiaMundialdelDonantedeSangre. Nos acompañan textos y músicas relacionados con la sangre de Ángela Figuera Aymerich, Manuel del Cabral, Antonia Navarrete, Donizetti y Johann Strauss. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



La conmemoración del Día Mundial del Donante de Sangre cada 14 de junio se realiza este día por celebrarse el aniversario del nacimiento de Karl Landsteiner, el patólogo y biólogo austríaco que descubrió y clasificó los distintos grupos sanguíneos, los conocidos O, A, B y AB, además de la incorporación del Rh+ o Rh- a partir de la investigación sobre el antígeno de los hematíes que denominaron así al haberlo hallado en el suero de conejos inmunizados procedentes de un mono de la India. El término Rh proviene del nombre Rhesus, mono en griego.
Esta celebración del Día Mundial tiene la finalidad de sensibilizar y concienciar a la población mundial sobre la importancia y necesidad de donar sangre para contribuir a la salud de aquellos pacientes que la necesitan. También busca promover en todo el planeta los mecanismos y las infraestructuras que puedan mejorar las donaciones de sangre y su tratamiento por parte de las autoridades y organizaciones sanitarias.
Otros objetivos de esta celebración anual son: agradecer a los donantes su labor, animar a quienes no lo son para que ayuden en esta tarea; hacer de esta función una participación que permita que las transfusiones se realicen de forma universal, y obtener el apoyo económico, material e institucional de las organizaciones nacionales e internacionales con esta finalidad.


Prácticamente no hay literatura ni música del tipo de las que aparecen en este blog relacionados con este tipo de donaciones, por lo que nos acompañan obras que tienen relación con la sangre de diversas formas y nos permiten reflexionar sobre este tema.
Nacida en Bilbao, Ángela Figuera Aymerich (1902-1984) estudió Filosofía y Letras, dedicándose a la enseñanza en institutos de secundaria en Huelva y Murcia, pasando más adelante a trabajar en la Biblioteca Nacional y en Bibliobus, una biblioteca ambulante compaginándolo con su labor de traductora literaria.
La guerra civil la marcó profundamente, publicando obras como Mujer de Barro (1948), Soria Pura (1949), Vencida por el ángel (1950), El grito inútil (1952), Víspera de la vida, Los días durosBelleza cruel publicado en México (todas de 1953), prologado por León Felipe, un libro que le hizo ganar el premio de poesía Nueva España por la Unión de Intelectuales Españoles de México. Tras Toco la tierra. Letanías (1962), comenzaron a publicarse diversas antologías de su obra poética. 
En Ser palabra desnuda, Ángela Figuera recoge veintisiete poemas en los que reflexiona sobre su lugar en el mundo como poeta y como mujer mostrando una honestidad con ella y con el entorno en el que se desarrolla.
Nos acompaña La sangre, un hondo poema de este libro en el que la escritora centra su atención en lo que la sangre le ofrece y en el que muestra sus sensaciones y los sentimientos que ésta le provocan, desde el momento en que la siente fluir hasta el momento en que acabe su vida.  


Partiendo del hecho de que donar sangre es fundamental y básico para salvar vidas y dado el carácter voluntario y altruista de las donaciones, es necesario realizar periódicamente campañas para concienciar cada vez a un mayor número de personas para que se acerquen a colaborar. A día de hoy es la única forma de poder garantizar reserva sanguínea de calidad para casos de emergencias -accidentes, operaciones...- y para pacientes que necesitan de forma periódica tratamientos relacionados con las transfusiones.
Como sabemos, las transfusiones son procedimientos médicos que sirven para aportar y reponer los componente sanguíneos que los pacientes necesitan al disminuir o desaparecer por una cirugía, lesión, hemorragia o algún tipo de enfermedad como algún tipo de cáncer, hemofilia o diabetes.


En la ópera, y en los escenarios en general, el tema de la sangre se ha tratado de varias formas habitualmente. En una, de manera más poética y filosófica, como una forma de unión, hermandad y un modo de compartir ideas y principios. Así, se trata como el linaje o parentesco o sobre la condición noble y benigna de una persona que se comparte con otras por afinidad. Otra forma de tratarla es en el aspecto de fluir, de circular por el cuerpo en función de las pasiones, especialmente las amorosas -en que la sangre circula de una forma especial para los enamorados- y las ardientes -provocadas por situaciones encarnizadas, dolorosas o vengativas-. La tercera de las manifestaciones de la sangre en las óperas y los escenarios es la de su aparición en ellos de forma violenta.
Durante el siglo XIX se pusieron de moda en la ópera las llamadas «escenas de locura», en las que los compositores llevaban al límite a los protagonistas, especialmente las femeninas, y hacían llegar al público al delirio. Son el caso de La sonámbula de Bellini, en la que la protagonista es acusada de relacionarse con el señor de las tierras hasta que se descubre que camina dormida por lugares inaccesibles para llegar hasta sus aposentos inconscientemente. 
También es el caso de I Puritani, en el que Elvira, la protagonista, tiene una escena de locura al pensar que su novio la ha abandonado por una misteriosa dama que no es otra que la reina a quien protege.
El caso más sobrecogedor y dramático es el de Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti, en el que la protagonista es obligada por su hermano Enrique a casarse con Arturo en lugar de su amado Edgardo, enemigo acérrimo de la familia. Basada en la novela La novia de Lammermoor de Walter Scott, la obra de Donizetti muestra la más famosa escena de locura en la que Lucia sale de la habitación nupcial ensangrentada después de haber matado a su esposo Arturo ante la presencia de todos los invitados al banquete nupcial. La escena, dramática a más no poder, provocó y provoca aún el delirio de los espectadores al estar acompañada de una partitura excepcionalmente bellcantista.
Nos acompaña una grabación de la llamada «Escena de la locura» de Lucia de Lammermoor interpretada en 1982 por la gran Joan Sutherland, quizás quien mejor la llevó al escenario vocalmente en una grabación del Metropolitan Opera House de Nueva York, dirigida por sus esposo Richard Bonynge. Es curioso comprobar como una soprano cercana a los sesenta años interpreta a una jovencita que no ha llegado a la veintena. Su voz inigualable es insuperable en este papel.


La importancia de las donaciones estriba en que proceden de voluntarios altruistas anónimos a los que se le extrae la sangre y después se separan sus componentes, teniendo cada uno de ellos unas características y una duración determinada para poder utilizarlos.
En el proceso de transfusión se separa y se utilizan los distintos componentes que forma la sangre. Así, los glóbulos rojos transportan el oxígeno y contribuyen a eliminar los desechos; los glóbulos blancos ayudan a combatir distintas infecciones, el plasma es la parte líquida que transporta nutrientes y otros elementos del sistema inmunológico.


Poeta y escritor dominicano, Manuel del Cabral (1097-1999) fue uno de los representantes de la literatura caribeña. Su trabajo como diplomático le llevó a vivir a Estados Unidos, Chile, Colombia, Argentina y España, trabando amistad con Luis Palés Matos y Nicolás Guillén, quienes nos han acompañado en recientes publicaciones. Pionero en la llamada poesía negrista, Trópico negro (1942) muestra con mayor profundidad la explotación de los africanos en el continente americano, alcanzando su mayor notoriedad con su obra Compadre Mon (1943).
Nos acompañan los versos que dan título a su poemario Sangre mayor. Se trata de un intenso poema en que Cabral, comenzando por la sangre, va reflexionando casi filosóficamente sobre su condición, su disponibilidad y su ofrecimiento.




En general, según el destino de la sangre donada, la procedencia de la misma puede venir de distintas personas:
  • En la mayoría de los casos de personas anónimas. 
  • Para determinadas enfermedades y casos específicos, pueden ser miembros de la familia o amigos, en lo que se llama una donación directa. 
  • En casos concretos, un paciente puede donarse a sí mismo, previo tratamiento de la sangre o habiéndose guardado previamente a alguna intervención o circunstancia (autólogo)

La obra de Johan Strauss hijo, y la de los miembros de su familia en general, está más cerca de la diversión, el esparcimiento y la alegría que de otro tipo de finalidad. En cierto modo, refleja la sociedad del imperio austríaco de finales del siglo XIX a través de obras ligeras concebidas para el baile y la diversión como los valses, las polkas y las desenfadadas operetas.
Entre ellas, nos acercamos a uno de sus valses más conocidos, Wiener Blut (Sangre vienesa, Op. 354), estrenado en 1873 y tan famoso en su tiempo que dio origen a la opereta del mismo título, también de Johann Strauss hijo, estrenada en el Carltheater vienés en octubre de 1899 cuando el compositor acababa de fallecer en junio de ese mismo año.
Podemos permitirnos el lujo de ampliar el título y pensar que trata de una sangre que nos una y emocione con las notas alegres de este vals universal.
La interpretación se llevó a cabo el 18 de junio de 2011 dentro del Sommernachtskonzert (Concierto de la Noche de Verano) que se celebra cada año en los jardines del palacio de Scönbrunn con la Filarmónica de Viena dirigida en esa ocasión por Daniel Harding.
Que fluya nuestra sangre.


Tras el proceso de extracción pueden realizar distintos tipos de transfusiones separando los distintos componentes de la sangre. 
  • Los glóbulos rojos empaquetados (PRBCs) se administran durante entre dos y cuatro horas para reponer glóbulos rojos que se han perdido en hemorragias o cuando la médula ósea no llega a producir los necesarios por una insuficiencia, algún tipo de cáncer o por los efectos de la quimioterapia.
  • Las plaquetas ayudan a prevenirlas hemorragias y hematomas y se administran en vena durante una o dos horas cuando hay problemas por enfermedades, problemas con algunas medicinas, válvulas artificiales del corazón o problemas en la médula ósea por enfermedad o quimioterapia.
  • El plasma fresco congelado (PFC) se administra una vez descongelado en pacientes con hemorragia o problemas de coagulación para reponer las proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre.
  • Con el crioprecipitado se transfunde la parte de la sangre que contiene determinados agentes coaguladores. Se descongela antes de inyectar a pacientes con ese problema por un trastorno genético o alguna enfermedad como la Coagulación Intravascular Diseminada (CID).
  • La sangre total reconstruida se elabora a partir de glóbulos rojos y plasma para administrar a recién nacidos e incluso al feto en casos con niveles altos de bilirrubina o descomposición de los glóbulos rojos. 
  • Los granulocitos son una mezcla de neutrófilos y glóbulos blancos para administrar a pacientes con infecciones graves y sin los primeros. El donante anónimo debe tomar un medicamento esteroide antes de la transfusión en la se extraen fundamentalmente glóbulos blancos y se devuelve el resto al donante.

Finalizamos estas reflexiones alrededor del Día Mundial del Donante de Sangre en particular, a la que podemos añadir las donaciones de otros órganos de nuestro cuerpo, con un texto que participa de algunas características de las mencionadas donaciones.
No se trata de un texto publicado por un escritor o un compositor profesional, sino que participa, como las donaciones, de cierto grado de anonimato -aunque conozcamos quién es su autora-, voluntariedad y altruismo, en el sentido que ofrece su publicación como signo, emblema e, incluso, himno versificado de las donaciones. 
Se trata de un poema de Antonia Navarrete Lebrato, poeta solidaria valenciana quien comparte estos versos sobre los donantes y las donaciones 


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

#OperaEnZapatillas. El murciélago de Strauss

En el universo de la ópera hay obras que aparecen, triunfan y desaparecen y otras que permanecen continuamente en el repertorio. Habitualmente son obras que muestran los más profundos y universales sentimientos, anhelos y aspiraciones humanos, aunque en algunas ocasiones se vuelven universales obras de una entidad menor como óperas cómicas u operetas.
En este blog hemos dedicado algunas publicaciones a acercarnos desde la comodidad de nuestro hogar a disfrutar de algunas de las ópera fundamentales del repertorio en una sección a la que hemos titulado #OperaEnZapatillas. En esta sección presentamos información sobre determinadas obras, algunos de sus momentos destacados y finalizamos con una propuesta para presenciar una versión de las mismas, con toda la familiaridad que nos proporciona estar cómodamente instalados.
Die Fledermaus (El murciélago) es una de esas obras que han permanecido en los repertorios de los escenarios de ópera desde su estreno. La música de Johann Strauß II es tan chispeante y ligera como los valses y polkas a que nos tiene acostumbrados, con un libreto tan magistralmente engarzado como sencillo e intrascendente. Se trata de una obra que enlaza y encaja con algunas celebraciones festivas e invernales como las de fin de año o las fechas previas al carnaval.
En esta nueva publicación de Ópera en Zapatillas (#OEZ) te invito a dejarte arrastrar por una obra maestra, la opereta El murciélago de Johann Strauß desde la comodidad de tu casa y disfrutar de su música y un argumento desenfadado. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Habitualmente, las obras artísticas muestran el momento social o cultural del periodo en que se crean y desarrollan, pasando a ser universales cuando trascienden de su tiempo y momento. Una obra como El murciélago, con casi siglo y medio de existencia debe tener algo que la haga permanecer en los carteles desde su estreno hasta la actualidad.
Tras la revolución de 1848, la situación política de Austria tomó un rumbo liberal, lo que afectó en la década de 1860 a los aspectos sociales, económicos, además de las manifestaciones artísticas como la música o la arquitectura, a la par que la decadencia de la aristocracia daba paso a una burguesía emergente. Viena se erigió en un baluarte de la nueva clase media, eminentemente industrial, ávida de negocios y dinero fresco, que desarrollaba una vida urbana, intelectual y con unos valores liberales que sustituyeron al absolutismo anterior.
Estos movimientos trajeron consigo una dedicación al placer, con un florecimiento del tiempo nocturno donde deslumbraban las fiestas pintorescas, los bailes de disfraces o cualquier tipo de eventos frívolos. Los cambios urbanísticos en la ciudad, como la creación de la Ringstraße o la canalización del Danubio unido a la llegada de una bebida costosa como el champán a este ambiente o la aparición de la música de los Strauß, hizo que Viena se erigiera en símbolo de lujo, amor al arte y éxito económico.
El emperador Francisco José planeó la Exposición Universal en 1873 para celebrar el surgimiento de esta nueva Viena bajo el lema Kultur und Bildung (Cultura y Educación) en los terrenos del Prater. Apenas ocho días después de la inauguración la bolsa de Viena quebró, se perdieron fortunas de la noche a la mañana, desaparecieron la estabilidad y el sueño de la riqueza. 
El final del siglo que se acercaba acentuó la decadencia de la ciudad con la aparición de una arquitectura radicalmente opuesta a la anterior, una música revolucionaria, pinturas sensuales que causaban escándalo o el nuevo psicoanálisis. 
Pero antes de esto, en 1874, un año después de la exposición, Johann Strauß II presentaba en los escenarios su opereta más conocida, Die Fledermaus (El murciélago), una obra que mostraba un retrato de los excesos y celebraciones de la década anterior y que fue un fracaso en su estreno hasta que regresó de triunfar en Berlín y no dejó de representarse.

Elenco para El murciélago en el Gran Teatro del Liceu de febrero de 1961
El texto que nos acompaña pertenece al programa de mano que el Teatro del Liceu de Barcelona realizó para las representaciones de El murciélago en la lejana temporada de invierno 1960-1961. De él, entresacamos la reseña que el teatro barcelonés realiza de la familia Strauß, llamándonos la atención la traducción con que algunas de las músicas, en especial los valses, se denominaban hace más de medio siglo. Todo un documento histórico.


La música con la que iniciamos esta publicación sobre la opereta de 
Strauß no podía ser otra que la obertura de la obra, una música que forma ya parte de los conciertos sinfónicos y que a algunos nos trae evocaciones de sopas instantáneas, ya que una de sus melodías la escuchamos muchos por primera vez gracias a la publicidad.
El elegante Carlos Kleiber dirigiendo a la Wiener Philharmoniker nos acerca esta Obertura de la opereta El murciélago en una grabación perteneciente al Concierto de Año Nuevo de Viena de 1989. Todo melodías y elegancia en el más puro estilo Strauß.


El libreto original de Die Fledermaus se basa en la comedia Le Réveillon (Un banquete de medianoche) que Henri Meilhac y Ludovic Halévy ofrecieron a Offenbach, rechazando éste la posibilidad de llevarla a los escenarios. Inspirado en la misma, Roderich Benedix escribió Das Gefängnis (La prisión) que, salvando las reticencias del conflicto franco-prusiano, se convirtió en un libreto por Carl Haffner y Richard Genée que Johan Strauß II aceptó y se dispuso a poner música.
La obra, que constaba de una gran escena de baile en la parte central, fue compuesta en menos de dos meses, encargándose el compositor de las melodías, mientras el propio Geneé se encargaba de la instrumentación de las mismas. Al parecer, sólo la obertura y las csardas son las únicas piezas escritas íntegramente por Strauß .
El murciélago se nos presenta como una obra cuyos personajes carecen de buenas intenciones y disfrutan con el mal ajeno, engañándose unos a otros dentro de un libreto intrascendente y banal que nos puede acercar a algunas fiestas y celebraciones que se llevan a cabo en nuestros días, quizás con el fin de olvidar los problemas que aquejan a la sociedad.

Cartel original para el estreno de Die Fledermaus en Viena (1874)
Nos acercamos a partir de este momento a desarrollar el argumento de la obra, con una necesaria introducción para situarnos en el contexto de la acción.
Durante un baile de disfraces, Einsenstein iba disfrazado de mariposa mientras su amigo el notario doctor Falke iba de murciélago. Los dos habían bebido abundantemente, pero el letrado estaba más ebrio que su amigo, por lo que de camino a casa, Einsenstein lo dejó durmiendo en un portal. Al despertarse, en pleno día, Falke hubo de atravesar toda la ciudad para llegar a su casa con su disfraz de murciélago, siendo objeto de las burla de los niños y cuantos se encontraba por la calle.
Falke, que no olvida el bochorno, trama una dulce venganza, aprovechando que su amigo ha tenido un traspiés con la justicia, agravada por la ineptitud de su abogado Blind, siendo condenado a ocho días de ingreso en prisión.
Extraído también del citado programa de mano que el Teatro del Liceu editó para las representaciones de El murciélago de la temporada de invierno 1960-1961, nos acercamos a un resumen del Acto I.


De este acto enlazamos ahora con el momento en que Rosalinde se despide de su esposo lamentándose de los días que van a estar separados con la incorporación de Adele más adelante. Se trata de un trío que muestra que todo está permitido en esta comedia y en la que cada personaje sabe mucho más de lo que expresa, al comprobar que los tres personajes se mienten y comportan hipócritamente. Este contraste entre lo que quieren expresar y sus sentimientos reales y escondidos se manifiesta musicalmente en el cambio de ritmos y la melodía que les sale del interior cada vez que entonan O je, wie rührt mich dies (Oh, Jesús, que triste es).  


El enlace que nos acompaña del trío So muss allein ich bleiben (Entonces, espero quedarme sola) está interpretado por Pamela Cobum como Rosalinde, Eberhard Wachter como Eisenstein y Janet Perry en el rol deAdele, todos ellos dirigidos en 1987 por Carlos Kleiber y con subtítulos en portugués.


El estreno se produjo el 5 de abril de 1874 en el Theater an der Wien, el mismo en que Mozart estrenó La flauta mágica o Beethoven su Fidelio, bajo la dirección del propio compositor, como decíamos antes, tras la crisis bursátil y con un público que no estaba preparado para las comedias y que hubo de esperar al éxito por Europa para aceptar la obra. A finales de ese mismo año se estrenó en el Stadt Theatre de Nueva York, mientras dos años después se estrenaba en el Alhambra Theatre londinense en una versión en inglés. El estreno en Berlín dio el espaldarazo que faltaba a la obra, superando las trescientas representaciones en las cuatro primeras temporadas. En 1877 se estrenó en París bajo el título de La Tzigane tras introducir algunos cambios en el libreto y añadir algunos números musicales que provenían de la opereta Cagliostro in Wien del propio Strauß.

Imagen de la producción de Die Fledermaus en el Met de Nueva York (2013)
Continuamos con el desarrollo del Acto II según el  citado programa de mano del Teatro del Liceu para sus representaciones a partir del 3 de febrero de 1961. El escenario se traslada en este acto al lujoso salón del palacio que el Príncipe Orlovsky pose en las afueras de Viena, donde confluyen todos los personajes que se recrean en la simulación de lo que no son y el engaño. El papel del anfitrión, un príncipe de origen húngaro, suele ser interpretado por una mezzosoprano.


Dentro de este juego de engaños y simulaciones, Einsenstein reconoce públicamente a su camarera Adele en la invitada Olga. Falke y Orlovsky enredan para convencerlo de que está equivocado, propiciando que Adele le haga reconocer ante todos los invitados su error con este aria que es replicada por todos los presentes: Mein herr Marquis (Mi querido marqués).


La interpretación corresponde a la soprano Regula Mühlemann acompañada por la Vienna State Opera Chorus & Orchestra dirigidos por Cornelius Meister en una grabación que se realizó en la Wiener Staatsoper la víspera de año nuevo de 2020.


Antes de continuar con la sinopsis del último acto nos de tenemos a considerar algunas reflexiones sobre esta opereta recogidas en la enciclopedia Ópera. Compositores, obras, intérpretes dirigida por András Batta y editada por Könemann Verlagsgesellschaft mbHl en 1999 en Colonia (Alemania).

Moneda de 5€ en plata en formato eneagonal de la Münze Österreichi (Casa de la moneda de Austria) para conmemorar en 2015 la opereta de Johann Strauß
Escritos por Sigrid Neef, los textos que nos acompañan aportan consideraciones sobre la obra, la ciudad en que se desarrolla, el ambiente que se vivía en la época en que se estrenó, además de algunos de los montajes más sobresalientes que se han llevado a escena.
Quizás ese estado al que alude Karl Kraus sea aplicable a nuestras realidades y sea uno de los motivos por los que la obra no ha dejado de triunfar.


Dentro de la fiesta que el príncipe Orlovsky (escrito con la grafía Orlofsky en algunos libretos) da en su palacio, uno de los números más reconocidos y agradecidos por el público es el momento en que el anfitrión dedica, en forma de polka, uno de los brindis al rey de los vinos: el champán.


Los sucesivos brindis corren a cargo de la mezzosoprano Zoryana Kushpler como el Príncipe Orlovsky, la soprano Daniela Fally en el rol de Adele y el tenor Kurt Streit como Einsenstein, dodos ellos dirigidos musicalmente por Franz Welser-Möst y Otto Schenk a cargo de la grabación en formato de película.


En un sentido estrictamente estadístico, durante la temporada en que se realiza esta publicación, en el año 2022, es la opereta más representada, después de obras tan importantes como La flauta mágica, Carmen, La Bohème, La traviata, Tosca, Las bodas de Figaro, Madama Butterfly o Don Giovanni,  ocupando el noveno lugar en cuanto al número de representaciones con 857 repartidas en 147 producciones en todo el planeta a lo largo del año.

Escena de una producción de Die Fledermaus en el Met de Nueva York (2013)
Continuamos con el desarrollo del argumento de la obra con la sinopsis del Acto III, dividido en dos cuadros, el primero en la cárcel y el segundo de regreso al salón del príncipe Orlovsky, aunque en algunas producciones suelen desarrollarse ambos cuadros en el marco de la prisión donde acaban afluyendo todos los personajes, alentados por el intrigante y vengativo murciélago, el letrado Falke.


Hasta aquí llega esta publicación sobre El murciélago, la opereta más conocida y famosa, por encima de obras como El barón gitano del propio Strauß o La viuda alegre de su rival Franz Lehar.
Faltos de tiempo como estamos siempre, el último vídeo nos presenta la obra completa con subtítulos en castellano. Quizás sea el momento de dejarlo ahora y buscar el tiempo propicio en los próximos días para disfrutar de esta obra maestra, bien toda seguida, bien visionando cada acto.

Apoteosis en el palacio del príncipe Orlovsky en la producción de Die Fledermaus del Met de Nueva York (2013)
La versión corresponde a una grabación que se realizó en 1987 en la Staatsoper de Múnich con la dirección del siempre elegante Carlos Kleiber y con el siguiente reparto: Eberhard Wachter en el rol de Eisenstein, Pamela Coburn como Rosalinde, Josef Hopferwieses como Alfred, Benno Jusche en el papel de Frank, el director de la prisión; Brigitte Fassbaender es el príncipe Orlovsky, Wolfgang Brendel el letrado e instigador Falke y Janet Perry es la camarera Adele. Les acompañan la Bavarian State Opera Chorus & Orchestra de la citada capital muniquesa.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

La primavera que no comenzó

El comienzo de la primavera de 2020 no se nos olvidará jamás.
Doblegados momentáneamente por uno de los virus que han asolado a la humanidad en los últimos siglos, no más letal que otros, pero sí más persistente en el contagio, nos hemos encontrado en una situación inédita en nuestras vidas.
Encerrados en nuestros domicilios, con un creciente número de contagiados y fallecidos, aunque con pacientes que superan la enfermedad, rodeados de dramas humanos relacionados con la pérdida de trabajo, la soledad de algunas personas o la preocupación por la enfermedad en personas pertenecientes a grupos de riesgo.
Convivir durante un tiempo indeterminado sin salir al exterior se vuelve un reto en nuestras vidas cuyo fin es el logro de un bien común y del que confiamos salir con el menor número de bajas posibles.
Mantener el ánimo, la capacidad de convivir y la ilusión cada día y cada hora es una tarea que se vuelve necesaria para superar este momento de crisis. Así, cuidar las relaciones, colaborar entre todos los que compartimos el mismo espacio o atender a los pequeños detalles son esenciales en esta situación.
En estos días comienza la primavera, una estación que se venía anunciando las últimas semanas y que, apenas si podemos atisbar desde nuestros hogares. Un parque en la distancia, un jardín, algunas plantas en la casa o el volar de los pájaros son algunos de los indicios que nos recuerdan que comenzó la estación. Acostumbrados a salir en esta época, a encontrarnos con los cambios que la primavera nos ofrece desde la naturaleza o en las mismas ciudades, te propongo unas miradas hacia esta estación. Nos acompañan, como siempre, obras literarias y musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Si pensamos en la primavera y en música lo primero que se nos viene a la cabeza es el comienzo de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, aunque los lectores de este blog saben que no es habitual que aparezcan versiones sin música vocal salvo que tengan una relación directa con textos escritos.
Antonio Vivaldi publicó en 1725 su Opus nº 8 con el título de Il cimento dell'armonia e dell'inventione (La lucha entre la armonía y la invención). En ella aparecían doce conciertos, de los que los cuatro primero corresponden a Las cuatro estaciones
En sus conciertos dedicados a las estaciones, Vivaldi no pretende sólo imitar o describir la naturaleza y sus sonidos, sino que, además, su interés parece encaminado también a sugerir estados de ánimo, relacionar momentos y faenas de las estaciones o los sentimientos de campesinos o ciudadanos. De tal manera, el compositor veneciano realiza algunas indicaciones para la interpretación, como en el segundo movimiento de la primavera que señala que debe tocarse como "un perro que ladra".
No tienen claro los estudiosos de la música de Vivaldi si los conciertos surgieron a partir de unos sonetos ya existentes o fueron los sonetos los que se escribieron para exponer y explicar la música. El caso es que cada una de las estaciones tiene un soneto que lo acompaña y cuya distribución en los habituales dos cuartetos y dos tercetos coincide en todos los casos con los tres movimientos de cada estación: Los dos cuartetos inspiran el primer movimiento, un allegro. El primer terceto, el segundo movimiento, que es un adagio o un largo. El último de los tercetos para el tercer movimiento, un allegro o un presto. Una de las hipótesis de trabajo de los musicólogos atribuye al propio Vivaldi la composición de los sonetos que se funden en perfecta simbiosis con los conciertos. 



La Primavera es de todos estos conciertos el más interpretado y deseado por los violinistas, convirtiendo esta obra musical en una de las más representadas, oídas y grabadas de toda la historia de la música clásica.
La Netherlands Bach Society con Shunske Sato al violín y la dirección nos acompaña en una grabación que se realizó en octubre de 2016 en el Muziekgebouw aan 't IJ de Amsterdam. En el enlace se separan los movimientos por aplausos del público, algo poco habitual, pero que ayuda a seguir con más facilidad el soneto que acompaña a la obra de Vivaldi.


El poeta moguereño Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura en 1956, fijó su mirada en la primavera en diversas ocasiones. 
Escrito en su retiro de Burdeos, Primavera y sentimiento es un extenso romance en que el escritor realiza una hábil mezcla de precisión y vaguedad. El poeta se fija en el crepúsculo, un momento cambiante del día que le hace transitar hacia la oscuridad y la tristeza cargado de imágenes simbólicas (holocausto de escarlata) para abrirse de nuevo a la esperanza (¡Ah, si el mundo fuera siempre una tarde perfumada!), realizando un tránsito de la muerte a la inmortalidad. Juan Ramón Jiménez crea un ambiente de tipo elegíaco cargado de misterio, logrando que la tristeza se convierta en soledad creadora haciendo que esa melancolía le ayude a abrirse a los demás, logrando la armonía con cuanto le rodea.




Cuando sugirieron a Joseph Haydn que compusiera una ópera para estrenar en Praga su respuesta fue clara y contundente: "No soy como Mozart, no tengo capacidad para crear óperas". Al recordarle que había compuesto algunas de ellas, insistió en su negativa: "Las que he compuesto fueron hechas para ser interpretadas dentro del palacio de los Eszterhazy. Fuera no tendrían ningún éxito".
En sus dos estancias en Inglaterra, donde fue galardonado por la Universidad de Oxford como Doctor Honoris Causa, Haydn tomó buena nota de la obra de Händel, especialmente su oratorio El Mesías. A su regreso compuso otro oratorio, La creación entre 1796 y 1798. Fue tal el éxito que se dejó embarcar en sus últimos años de vida en otro oratorio, en este caso no religioso, por el que no tenía demasiado interés. El libretista de La Creación, el Barón Gottfried van Swieten le propuso trabajar sobre el poema de James Thomson Les Saisons



Una vez convencido Haydn tardó en realizar la composición dos años plagados de roces, indicaciones con detalles excesivamente descriptivos en los que no faltaban las imitaciones de sonidos de la naturaleza o de animales, como el croar de una rana que suscitó una fuerte tensión entre libretista y compositor.
Así, tras un pase privado, en mayo de 1801 se estrenó Die Jahreszeiten (Las estaciones) con un éxito que no fue tan abrumador como el de La Creación, en la que Haydn mostraba un fresco pictórico de la naturaleza.
Dividida, lógicamente, en cuatro partes, Las estaciones está formada por 39 números de los que nos vamos a fijar en esta publicación en el segundo de ellos Komm Holder Lenz (Ven, linda primavera). Se trata de una pieza coral en que se canta a la primavera entrante que comienza un coro de campesinos, continúa un coro de mujeres y niños al que sigue un coro de hombres para finalizar con todos cantando a la primavera.



La interpretación de este coro Komm Holder Lenz de Las estaciones de Haydn pertenece a una grabación de audio con The English Baroque Soloistis y The Monteverdi Choir bajo la dirección de John Eliot Gardiner.



Galardonado con el Premio Cervantes en 1981 y el Premio Nobel de Literatura en 1990, Octavio Paz es un escritor al que es difícil de etiquetar en algún movimiento literario o artístico. Su poesía muestra su interés por la experimentación convirtiéndose en una obra a la vez personal y original, cargada de lirismo e imágenes profundas en las que desembocó en temas de tipo existencial como la soledad o la incomunicación en nuestra sociedad.
En Libertad bajo palabra, publicado en 1949 recoge una serie de poemas escritos desde 1935 y que fue ampliando hasta la edición de 1968. En Primavera a la vista, uno de los poemas incluidos en Bajo tu clara sombra, la primera de las cinco partes del libro, Paz nos acerca su inquieta mirada a la llegada de la estación.



Acostumbrados a escuchar la música de Johann Strauss hijo en conciertos como el de Año Nuevo, sus obras las asociamos a valses, polkas, marchas o mazurkas. 
Finalizamos este acercamiento a la primavera con uno de sus valses más conocidos: Frühlingsstimmen (Voces de Primavera). La versión original de la pieza estuvo concebida como vals para solista y acompañamiento de coro para ser interpretado en un concierto benéfico que se celebró en el mismo Theater an der Wien en que Mozart y Beethoven estrenaron la Flauta Mágica y Fidelio, entre otras obras.

La soprano sudafricana Pretty Yende interpreta Voces de primavera en un concierto perteneciente al Festival de Verbier. con el que nos despedimos, confiando en que la primavera que no hemos podido comenzar a disfrutar nos llegue por la literatura y la música y que, más temprano que tarde, podamos apreciarla en todo su esplendor. 


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