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Cien años con Puccini

Hay autores que triunfan con sus obras en su vida y permanecen más allá en el tiempo. Son creadores que trascienden a su época y sus circunstancias para dejar un legado que se mantiene y disfruta con el paso de los años.
Cuando escribo esta publicación se cumplen cien años del fallecimiento de Giacomo Puccini en 1924, el compositor italiano que nos dejó obras como La bohème, Tosca, Madama Butterfly o Turandot, entre otras muchas.
Aunque algunos lo consideran el último compositor del siglo XIX, pese a haber estrenado obras durante el primer cuarto del XX, su vigencia en la actualidad trasciende al ámbito de sus obras para influir en otros ámbitos como la concepción de la creación cinematográfica.
Te invito a acercarte a la figura de Giacomo Puccini al cumplirse cien años de su fallecimiento el 29 de noviembre de 1924. Nos acompañan algunas de sus obras y textos de Mauricio Wiesenthal y Adriano Lualdi. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
 

Con un nombre tan sonoramente italiano como Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo Maria Puccini era fácil suponer que su vida tendría ecos musicales. 
Nacido en Lucca el 22 de diciembre de 1858, dentro de una familia de tradición musical y tras perder a su padre a los cinco años, recibió clases de su tío Fortunato Magi y del director del Instituto Musicale PaciniAunque en estas primeras clases no le vieron especiales aptitudes para la música, con 14 años se convirtió en organista de San Martino y San Michele y otras iglesias de Lucca, demostrando en este tiempo su falta de disciplina hacia el estudio musical y una gran afición al tabaco desde muy joven.
Se cuenta que su decisión de dedicarse a la ópera proviene del impacto que le causó asistir a una representación de Aida en Pisa cuando contaba dieciocho años y a la que llegó caminando después de averiarse el tren en el iba a la ciudad.


Puccini representa un punto de inflexión en la historia de la ópera, un arte que comenzó en Florencia a finales del siglo XVI y que él concluiría con una mezcla entre el romanticismo tardío y la intuición e implantación de las normas que tendría la música escénica del futuro, nuestro presente actual. Óperas como Tosca, La bohème, Madama Butterfly, Manon Lescaut o Turandot adelantan -como las obras de Wagner- lo que serán la música del cine o las óperas del siglo XX.

Puccini al piano. Película realizada en el verano de 1915 por Forzano, uno de sus libretistas. La melodía fue reconstruida y grabada con posterioridad.

En el centenario del nacimiento del compositor, celebrado en 1958, la revista Piazza delle Bella Arti de la Accademia Nazionale publicó en su Volumen V el artículo Giacomo Puccini i suoi detrattori (Puccini y sus detractores) escrito por Adriano Lualdi. En él desarrolla una serie de argumentos para luchar contra el olvido que la obra de Puccini había tenido en Italia desde su fallecimiento hasta entonces. 
El extracto que nos acompaña trata la determinación del compositor de dedicarse a la música escénica, el trabajo con sus libretistas Illica y Giacosa y su editor Gulio Ricordi y cómo trabajaban a través de cartas para dar forma a los personajes, las escenas o reducir los textos para llegar con mayor eficacia a los espectadores. Trata, además, del uso de la estructura convencional en base al uso de recitativo y aria, insistiendo en el uso de la melodía cuyas leyes deben llevar a transmitir emoción.

La ayuda económica de un tío de Puccini y una beca facilitaron su ingreso en el Conservatorio de Milán donde estuvo tres cursos. Mientras estudiaba se presentó a un concurso con Le Villi, una ópera en un acto con la que no ganó, pero que llamó la atención del editor musical Gulio Ricordi que organizó una producción en el Teatro del Verme milanés y le encargó una nueva ópera, Edgar, con un libreto que no se adaptaba a sus características y no tuvo ningún éxito, pero que afianzó la unión de Puccini y la casa Ricordi para toda su vida.
Tras las citadas dos primeras óperas, la siguiente obra le proporcionó el mayor éxito en un estreno en toda su carrera. Manon Lescaut se estrenó en Turín en 1893 y lo hizo famoso en Italia y el resto de países que seguían las óperas. En el libreto colaboraron Luigi Illica y Giuseppe Giacosa quienes serían su guionistas en las siguientes obras.


La importancia de Puccini en la música contemporánea se circunscribe a la forma en que sigue transmitiendo cuando utiliza los pasajes musicales reemplazando al texto. El uso de la tonalidad o atonalidad, los pasajes modales o los recursos politonales los emplea en función de la necesidad dramática de la escena. En determinados momentos de Tosca, La bohème o Madame Butterfly la música anticipa la acción, lo que lo sitúa como un compositor que crea una serie de ideas y conceptos que serán utilizados en el cine.

Como he comentado, su primer gran éxito fue la adaptación de la novela Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut, de la que Jules Massenet había estrenado en 1884 una ópera denominada Manon y Puccini llevó la suya a los escenarios en 1893 con el título de Manon Lescaut.
Para evitar la comparación con la obra de Massenet que había triunfado una década antes, Puccini elimina pasajes de la novela original haciéndola menos comprensible, pero más intensa dramáticamente. Así, el enamoramiento impetuoso con Des Grieux, su huida a Paris para pasar de pronto a la casa del adinerado Geronte no nos deja conocer qué había pasado con ellos.
De la obra que lo dio a conocer en todo el mundo nos acompaña una de sus arias más conocidas, Sola, perduta, abbandonata situada en el Acto IV de esta ópera. En ella, Manon se desespera en el desierto mientras Des Grieux ha ido en busca de agua, mostrándonos su carácter pasional, caprichoso e intenso.
La interpretación corresponde a la gran Renata Scotto en una representación que se realizó en el Met de Nueva York en 1980. La versión tiene subtítulos en castellano.


A esta ópera le siguieron La bohème (1896) que no alcanzó en su estreno el éxito que ha tenido hasta nuestros días, Tosca (1900), su primera obra en el estilo del Verismo, que se estrenó en el Teatro Constanzi romano.
Tras estas obras que se interpretan con éxito en la actualidad Puccini visitó Londres donde vio una obra de teatro de David Belasco a la que pondría música: Madama Butterfly, otra obra con libreto de Illica y Giacosa que también resultó un fiasco en su estreno en 1904 en La Scala de Milán y que hubo de revisar para volver a estrenar en Brescia en una nueva versión diferente a la que conocemos actualmente.
Varios años tardó en estrenar su siguiente obra -en esta ocasión por un problema de infidelidad-, basada también en un drama de Belasco y ambientada en Estado UnidosLa fanciulla del west (La muchacha del oeste), estrenada en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1910. 
Su siguiente obra fue una exigencia del nuevo director de la editorial musical Tito Ricordi para un encargo del Karltheater de VienaLa rondine (La golondrina) se estrenó en Montecarlo en 1917 con gran éxito, aunque no ha llegado a afianzarse en el repertorio con su oscilación entre ópera y opereta. 
Mayor éxito tuvieron un grupo de obras breves que agrupó bajo el nombre de Il trittico (El tríptico). Il tabarro (El tabardo), una ópera en un acto según la tradición del gran guiñol francés: Suor Angelica (Sor Angélica) una tragedia sentimental y Gianni Schicchi, una farsa basada en unos versos de la Divina Comedia y a la que pertenece una de sus arias más conocidas: O mio babbino caro (Mi querido papaíto). Aunque se suelen representar juntas en una sesión, esta última suele hacerlo independientemente en programas dobles con otra obra corta.

Representación de Turandot en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, 16/11/2024 días antes del centenario del compositor.
Una de las grandes aficiones de Puccini influyó en la demora que el compositor tuvo para la gestación de Madama Butterfly. Aficionado a la velocidad, coches y motos le proporcionaban una gran pasión. La noche del 23 de febrero de 1903 su chófer lo llevaba a su residencia de Torre del Lago para continuar componiendo su ópera pese al mal tiempo. En una de las curvas, el coche derrapó por el camino helado y cayó varios metros por un terraplén hasta que un árbol frenó el coche que quedó sobre su cabeza. Pese a lo aparatoso del accidente salió con una complicada fractura de fémur que le dejó una leve cojera permanente y le tuvo más de ocho meses apartado de la composición por prohibición médica, aunque él no dejaba de dar vueltas a su personaje japonés.

"Un giorno con Puccini" imágenes en su residencia y alrededores de Torre del Lago. La música, añadida posteriormente, pertenece a Turandot.

Retomo de nuevo el texto de Adriano Lualdi en el que narra cómo transcurrió la velada en su casa de Torre del Lago en la que podíamos decir que presentó a sus amigos el comienzo del tercer acto de Tosca de una forma peculiar.




El siguiente enlace nos muestra ese comienzo del Acto III de Tosca, con una introducción a la que sigue el aria Io de sospiri te ne rimanno tanti. Se trata del amanecer romano junto al Castel Sant'Angelo la mañana en que Cavaradossi va a se fusilado. Un joven pastor lleva su rebaño por las calles aledañas mientras canta esta cancioncilla.


Aunque el canto del pastor sucede fuera de escena y se escucha desde la celda del prisionero al amanecer, en esta producción del Festiwalu Bregenz de 2007, el pastorcillo lo hace desde el escenario. La interpretación corre a cargo de la soprano Katia Velletaz. En la parte final, mezcladas con la música se oyen las campanas que interpretaron los amigos de Puccini en aquella singular velada.


Donde más cómodo se sentía Puccini era componiendo, especialmente en su casa de Torre del Lago. Las cartas que se cruzaba con Illica, Giacosa o Ricordi le servían para moldear y modelar escenas y personajes. En cambio, hablar en público e incluso aceptar una invitación a una cena por compromiso lo ponían nervioso. Tras la presentación de La Bohème, por ejemplo escribió a su editor: «Una invitación a una cena me tiene nerviosos una semana, así soy y no puedo cambiar ya. No he nacido para vivir entre salones y fiestas».
Cumplidos los sesenta años, Puccini se lanzó a abrir nuevos caminos con Turandot, una fábula oriental basada en una obra de Carlo Gozzi que cumplía sus anhelos y expectativas: un tema de ambiente fantástico, casi de cuento, pero con personajes de carne y hueso. Durante su composición, a este fumador empedernido se le diagnosticó un cáncer de garganta que fue tratado en una clínica de Bruselas. Aunque el tratamiento parecía avanzar adecuadamente, su corazón no pudo soportarlo y falleció el 29 de noviembre de 1924. Solo una de sus hijas estaba informada de la gravedad de la enfermedad, sorprendiendo a todos el fatal desenlace.
En la concepción de esta obra vuelve a mostrar esa relación entre la ópera y el cine: la creación de un espectáculo de masas, la unión de distintas especiales artísticas -decorado, vestuario, escenografía...- y la preponderancia de las emociones que lleguen a los espectadores. También en ambas se pueden crear escenas de transición que lleven al público de una a otra e incluso la música puede llegar a anticiparlo que va a suceder. Por último, ambas artes tienen la facultad de mostrar en una escena a multitudes de participantes que muestran distintas emociones, a veces contradictorias.
Turandot quedó inconclusa y le encargaron a Franco Alfano que la finalizara. Se estrenó en el Teatro Alla Scala de Milán el 25 de abril de 1926 con la dirección de Arturo Toscanini, quien al llegar a la antepenúltima escena (aquella en la al morir Liù el coro canta ¡Liù, bontá, perdona!, Liù docezza dormi!, Liù, Poesía!) paró la orquesta, se volvió hacia el público y dijo mientras descendía el telón: «Aquí termina la obra, porque en este lugar murió el Maestro». A partir de la siguiente representación se interpretaron las dos escenas que había añadido Alfano.

El Castell Sant'Angelo donde se desarrolla el Acto III de Tosca
El último texto que te traigo está escrito por Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943), un humanista, viajero, enólogo y polifacético profesor que ha cultivado multitud de géneros literarios. De una gran cultura y facundia, entre sus obras podemos disfrutar la novela El testamento de Nobel, la poesía en Chandala Sutra o Escucha Israel, los libros de viaje en Yucatán y los mayas, Perú o Memorias de México. También cultiva el ensayo en La hispanibundia Memorias del Orient Express.
En Libro de Réquiems (2004), Wiesenthal reúne una multitud de artistas que han marcado su trayectoria vital. Personajes a los que conoció, los objetos que poseyeron, esos hoteles que visitaron o las casas en que vivieron.
Unos extractos de su capítulo dedicado a Puccini, La bohemia en un cristal (Recordando a Mimí) nos evoca con un lenguaje lírico algunos momentos de su existencia, principalmente en su residencia de Torre del Lago, alguno de los cuales has podido conocer en esta publicación.
Su personalidad solitaria y depresiva, la gente sencilla con la que se relacionaba, sus costumbres, la elegancia en su vestimenta, sus amantes desfilan por estas líneas hasta acercarse hasta el momento de su muerte.

Si en sus obras Wagner se centró en los temas y personajes míticos recreando el universo de las leyendas medievales germánicas, Puccini optó por un camino diametralmente diferente. Inmerso en el verismo como Mascagni o Leoncavallo, sus obras están atravesadas de melodías populares mezcladas con una orquestación de tipo melodramático por el que transitan personajes contemporáneos, tremendamente humanos y vulnerables, especialmente los femeninos, que son las grandes protagonistas de sus obras.

Torre del Lago, en la Toscana.
Pese a que sus obras no están creadas en base a arias, dúos, cuartetos o coros que se puedan separar de las óperas a las que pertenecen, Puccini nos ha legado también un gran número de piezas que se reconocen por sí mismas independientemente de esas obras aunque no conozcamos las óperas a las que pertenecen.
Así, arias como Vissi d’arte, Recóndita armonía o E lucevan le estelle de Tosca, Me llamo Mimí, Che gelida manina o el Vals de Mussetta de La Bohème, Un bel di, vedremo de Madama Butterfly, Nessun dorma de Turandot y O mio babbino Caro de Gianni Schichi forman parte de nuestra cultura musical.

Funeral de estado de Puccini en Bruselas antes de que su cuerpo fuera trasladado a Italia. Para visualizarlo debes acceder a YouTube

Finalizo este recuerdo a Puccini al cumplirse años de su fallecimiento con lo último que dejó escrito, el final de la primera escena del Acto III en el que, al pedir Turandot el nombre de quien la ha vencido, es Liù quien manifiesta conocer el nombre, aunque se niega a pronunciarlo. Justo en el momento en que finaliza el enlace se pronuncian las palabras que escribió el Maestro¡Liù, bontá, perdona!, Liù docezza dormi!, Liù, Poesía!

Cartel para el estreno de Turandot el 25 de abril de 1926
El personaje de Liù lo interpreta Leona Mitchell, Plácido Domingo es Calaf, Eva Marton es la princesa de hielo Turandot y Paul Plishka es Timur en una producción del Metropolitan Opera de Nueva York de 1987 producida por Franco Zefirelli y la dirección musical del otrora director del coliseo neoyorkino James Levine. Pese a la poca calidad de la imagen la enlazo al estar la escena subtitulada en castellano.

Parafraseando al propio compositor en Turandot: Diecimila anni al nostro Maestro! Inmortal Puccini.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Lualdi, Adriano. Giacomo Puccini i suoi detrattori (en italiano) Volumen V de Piazza delle Bella Arti de la Accademia Nazionale (1957-1958). Página web.
  • Wiesenthal, Mauricio. Libro de Réquiems, Editora y Distribuidora Hispano Americana, S. A. (2009). ISBN: 978843518241.
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.

Eterno y humano Dostoyevski

Doscientos años del nacimiento de Fiódor Dostoyevski

Hay autores que tratan temas relacionados con la naturaleza humana y nos parecen importantes, otros describen una época y una cultura y se nos antojan necesarios, y existen otros que abren caminos, llegan a la esencia de cada uno de nosotros y se convierten en imprescindibles. En este grupo encontramos a los grandes genios de todos los tiempos: Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes, Victor Hugo o Tolstoi y en el podemos incluir, con toda justicia a Dostoyevski.
Nacido el 11 de noviembre de 1821, se cumplen los doscientos años de su nacimiento, dos siglos que han dado valor a sus obras y su pensamiento, a la indagación en la profundización psicológica de los personajes, el valor de los humildes y desesperados y la creación de personajes con una gran fuerza y capacidad de que los lectores no los olviden, influyendo en una enorme cantidad de escritores y creadores de distintas disciplinas artísticas.
Cuando se cumplen doscientos años del nacimiento de Fiódor Dostoyevski, te invito a dar un paseo por su vida, obra y su influencia con textos del propio autor y sobre él y músicas compuestas a partir de sus obras. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Fiódor Mijáilovich Dostoyevski tiene un lugar entre los grandes escritores de todos los tiempos. Junto a Dante, Shakespeare, Cervantes o Victor Hugo es uno de los autores que más han influido en los escritores que han marcado la literatura del siglo XX gracias a su influencia entre el existencialismo y el impresionismo. García Márquez, Faulkner, Camus, Kafka, Hermann Hesse, Unamuno, Hemingway o Marcel Proust recibieron la influencia del escritor ruso y la trasladaron a sus obras.
Dostoyevski configuró una obra con escenas dramáticamente enfebrecidas cuyos personajes se desenvuelven en atmósferas delirantes y explosivas, con diálogos filosóficos que podríamos encuadrar en un estilo socrático, en una incesante búsqueda de lo absoluto que hay en Dios y en el Mal o el sufrimiento de los débiles e inocentes.
Sus personajes van desde los humildes y modestos cristianos a los nihilistas autodestructivos, pasando por los cínicos libertinos y los intelectuales rebeldes, todos ellos regidos más por ideas que por meros condicionantes sociales o biológicos.
Como rasgo característico, las obras de Dostoyevski se desarrollan en un corto espacio de tiempo, lo que le permite huir de recursos como hacer ver a los lectores la evolución que el paso del tiempo va marcando en los personajes para poder centrarse en valores de tipo espiritual que son, por sí mismos, atemporales. Así, el escritor ruso nos muestra el renacer y fortalecimiento de sus personajes a través del sufrimiento, la destrucción de los valores en que se fundamentan las familias o el rechazo a la cultura europea frente a la afirmación de la rusa. Sus novelas han sido descritas como polifónicas al tratar situaciones desde diversos ángulos y puntos de vista que, en determinados momentos son contrapuestos y contribuyen a desarrollar una tensión que se vuelve casi insoportable.

Moneda de 100 rublos representando la ópera El jugador de Prokófiev
No es la primera vez que nos acercamos a la obra de Mauricio Wiesenthal, uno de los escritores que continúan en la senda de la tradición humanista, incansable viajero e inclasificable en su producción que oscila entre la novela, los libros de memorias, la poesía, el libro de viajes, su pasión por el vino o el ensayo. Inagotable conferenciante con una prosa exaltada y poética, este gaditano nacido en Barcelona de familia con raíces internacionales, cosmopolita, entusiasta seguidor de Stephen Zweig y de la cultura europea nos acompaña con su obra Libro de Réquiems.
En su capítulo Una pluma perdida en San Petersburgo, subtitulado Cita con un condenado a muerte, Wiesenthal busca a Dostoyevski como si fuera uno de los personajes de cualquiera de sus novelas en el rol de quien desconoce la vida del escritor. 


A su regreso a San Petersburgo en 1859 volvió a publicar varias obras entre las que destacó Memorias de la casa muerta, en la que recoge sus recuerdos y pensamientos de los años de presidio, en el que el escritor narra en primer persona bajo el nombre ficticio del fallecido Alexánder Petróvich Goriánchikov.

El checo Leoš Janaček toma este libro de Dostoyevski para su última ópera Z mrtvého domu (De la casa de los muertos), una obra en tres actos que se estrenó en 1930 en Brno, siendo el propio compositor el autor del libreto.
Nos acercamos a esta obra con la obertura, interpretada por la Orquesta Sinfónica McGill de Montreal dirigida por Alexis Hauser en un concierto que se llevó a cabo en febrero de 2014 en el Pollack Hall of Schulich School of Music de la citada ciudad canadiense.


Hijo de un despótico médico militar, su madre falleció cuando contaba con dieciséis años, hundiendo a su padre en el alcoholismo y una violencia que acabarían con su vida dos años más tarde tras una sublevación de los campesinos de sus tierras que le hicieron beber hasta morir ahogado en alcohol. El suceso, ocurrido mientras el joven Fiódor se encontraba en la academia militar casi le llegó a arrebatar la razón, tanto por la pérdida como por el hecho de haber deseado en ocasiones la desaparición de su padre.
Tras finalizar sus estudios como ingeniero militar se instaló en San Petersburgo donde comenzó a realizar traducciones hasta que publicó su primera novela, Pobre gente, en 1845 que obtuvo un buen recibimiento.
Tras la publicación de Memorias de la casa muerta, la vida de Dostoyevski toma un nuevo y vertiginoso camino. Con su hermano Mijail fundó las revistas Tiempo y Época cuyos fracasos les acarrearon cuantiosas deudas; la boda con su amante tras el fallecimiento del esposo de ésta y la insana relación con el hijo que le acarreó innumerables problemas; la complicada relación con una nueva amante; el fallecimiento de su esposa y su hermano a cuyas familias de comprometió a mantener; la pasión enfermiza por el juego, un nuevo y definitivo matrimonio con quien fuera su secretaria, el fallecimiento de una de sus hijas y una vida que hubo que convertirse en una continua huida de sus acreedores, apurando siempre los plazos de sus nuevas novelas marcaron la vida del escritor que se vio agravada con episodios de epilepsia.


Continuamos con el texto de Mauricio Wiesenthal en que relata su vida tras la salida de la prisión, su relación con Mascha y su hijo, sus amoríos con Polina Súslova y la forma en que continuó enfocando y desarrollando sus relaciones personales y literarias.


También el compositor ruso Serguei Prokófiev se fijó en una obra de Dostoyevski para componer una ópera. En esta ocasión se trató de Игрок (El jugador), una obra en cuatro actos y de la que también es autor del libreto. La obra tuvo problemas para su estreno y difusión. Compuesta en enero de 1917, la Revolución rusa impidió que se llevara a los escenario, siendo en 1929 cuando se estrenó en el Théàtre de la Monnaie (Teatro de la Moneda) de Bruselas tras una amplia revisión. Hasta 1975 no se estrenó en el Metropolitan Opera House de Nueva York con una producción del Teatro Bolshói de Moscú, mientras que hubo que esperar al comienzo de este siglo para que se estrenara en el citado teatro ruso la versión original bajo la dirección de Gennadi Rozhdéstvvenski.
Mientras, para 1931, el propio Prokófiev había preparado una suite orquestal basada en la ópera compuesta por cuatro retratos de los principales protagonistas (Alexis, La abuela, El General y Paulina) y un Desenlace.
Nos acompaña el primero de los retratos, Alexei de la Opus. 49 de Prokófiev en la interpretación de la Lahti Shmphony Orchestra dirigida por Dima Slobodeniouk en una grabación para el disco The Gambler Suite de 2020 para Naxos of America.


En 1866 publicó Crimen y castigo, la historia del joven Raskólnikov, una obra con carácter psicológico, la primera de sus grandes novelas que lo llevó a la más alta consideración en su época. Le siguieron El jugador, El idiota, El eterno marido, Los demonios, El adolescente y la monumental Los hermanos Karamázov. Diario de un escritor recoge sus artículos periodísticos escritos en los últimos años de su vida, unidos por el nexo de la reivindicación de un nacionalismo ruso que giraba alrededor de la fe ortodoxa frente al decadentismo que observaba en Europa occidental, pese a la fascinación que manifestaba por su cultura.
A partir de una idea original titulada Los borrachos en que pensaba tratar el alcoholismo en el entorno familiar, Dostoyevski escribió Crimen y Castigo en la época en que se comenzaron a acumular las deudas, su hermano acababa de fallecer y se hizo cargo de su viuda e hijos. El tema del alcoholismo quedó relegado al tomar el protagonismo Raskólnikov, un joven veinteañero culto, inteligente y bien parecido a la par que dejado, negligente y andrajoso, alojado en un pequeño cuartucho que trama robar y matar a una anciana despreciable, mezquina y usurera en la idea de que el buen uso de lo robado justificaría el crimen. Al llevarlo a cabo surgen las dudas que se mueven entre una profunda arrogancia, un hastiado cansancio, un insostenible delirio y el temor a la investigación criminal. El errante deambular por las calles de San Petersburgo es un reflejo del extravío del personaje que se desenvuelve entre las pretendidas luces del plan y las sospechosas sombras del delito. 


Finalizamos el impagable homenaje que Mauricio Wiesenthal realiza de uno de los escritores más importantes del panorama literario ruso de finales del XIX y que tanta importancia ha tenido en los escritores y lectores desde entonces, gracias a su indudable talento y a la profundidad psicológica con que crea a sus personajes.
Con su prosa poética, Wiesenthal relata los problemas económicos del escritor, la llegada de una secretaria con la que se casará y le acompañará durante el resto de su vida, los hijos que le dio y sus escritos, abarcando un retrato -poliédrico, casi polifónico, somo su obra, con todas las caras y aristas de la persona que hay tras el escritor- de uno de los artistas más influyentes de la cultura mundial.


Su última gran obra maestra, Los hermanos Karamázov apareció publicada por entregas en El mensajero ruso entre enero de 1879 y noviembre de 1880, publicándose en dos volúmenes una vez finalizadas las entregas. Dostoyevski desarrolla sus temas más habituales de su pensamiento: la angustia moral del hombre contemporáneo, la relación con Dios o las paradojas que aporta la libertad, acompañados de sus profundos análisis psicológicos, el dibujo de lo cotidiano y los detalles, los diálogos vivos y un amargo tono irónico.


El argumento presenta a los hijos de Fiódor Pávlovich Karamázov, el soldado Dmitri, el escéptico y existencialista Iván y el ascético y espiritual Aliosha que se reúnen tras años de separación y educación en distintos ambientes, en un encuentro en familia que acaba entre la disolución y la tragedia.
El autor presenta la primera de las publicaciones en un prólogo en que se dirige a cada uno de sus lectores.


Finalizamos nuestro homenaje a Dostoyevski al cumplirse los dos siglos de su nacimiento con la Suite Op. 49, El jugador de Serguei Prokófiev con su punto y final, el Movimiento V, Dénouement (Desenlace) en la misma interpretación de la Lahti Shmphony Orchestra dirigida por Dima Slobodeniouk incluida en el disco The Gambler Suite de 2020 para Naxos of America.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

El corazón de Chopin

Fryderyk Franciszek Chopin nació en Zelazowa Wola, una aldea a unos 60 kilómetros de Varsovia en 1810, según el propio compositor el día primero de marzo, aunque en el acta de su partida de bautismo se recoge que nació el 22 de febrero. Algunos biógrafos se inclinan por la fecha del 1 de marzo, atribuyendo a un error del sacerdote la fecha recogida en el documento. De esta manera, podemos recordar y celebrar en dos momentos cercanos, pero diferentes, el nacimiento de tan gran pianista y compositor. 
Hijo de un profesor de literatura francesa emigrado a Polonia y de una madre de familia de la nobleza venida a menos, Frédéric François Chopin, en su acepción francesa, nació en las tierras de una familia aristócrata a los que su padre impartía clases de francés y de la gobernanta del lugar, hasta que a los pocos meses, se trasladaron a Varsovia, donde su padre obtuvo el puesto de profesor de francés en el Liceo de la capital polaca.
Cuando se van a cumplir años del nacimiento de Chopin, no nos vamos a centrar en su nacimiento, ni en su obra, sino en el particular viaje que su corazón realizó una vez fallecido el genial pianista. Nos acompañan textos de Mauricio Wiesenthal y Olga Tokarczuk y música del propio compositor.

Maria Wodzinska, Retrato de Chopin (1835)

Chopin
tenía pánico a ser enterrado vivo, por lo que cuando estaba enfermo y vislumbraba su final pidió a sus amigos que quería ser enterrado en su tierra y organizó qué ocurriría tras su muerte y cómo sería su entierro.
Tras una enfermedad que se fue agravando con el paso de los meses, Chopin falleció el 17 de octubre de 1849 en París cuando apenas contaba 39 años. Su hermana Ludwika, que había llegado poco antes desde Polonia comenzó a organizar su despedida, en un doble cometido: organizar el funeral y el entierro, por un lado, y cumplir su deseo de asegurarse de su muerte separando el corazón de su cuerpo y llevándolo a su Polonia natal.

Pero antes de continuar, retrocedamos algo más de una década, en el momento en que unos pasajeros embarcan en el puerto de Barcelona en el vapor El Mallorquín.
En su evocador e imprescindible Libro de Réquiems, Mauricio Wiesenthal rememora algunos detalles de la estancia del artista y su entonces compañera George Sand


Tras casi dos semanas de preparación, lucha desesperada y acuerdos, Ludwika terminó de organizar el funeral de su hermano. La interpretación del Réquiem de Mozart, uno de los deseos expresos del compositor, supuso un esfuerzo de negociación sobrehumano. La iglesia parisina no admitía que las mujeres interpretaran en una función religiosa, de la misma manera que un funeral religioso se llevara a cabo fuera de un lugar consagrado. Así, entre ensayos con cantantes como el barítono Luigi Lablache, el primer intérprete del Don Pasquale de Donizetti, o Graziella Panini, una soprano que llevaba una suerte de corsé en una de sus piernas de la que cojeaba a causa de un percance, se sucedían los días sin vislumbrar el momento del funeral.
Los amigos de Chopin movieron toda su influencia para lograr que autorizaran la interpretación del Réquiem mozartiano en el funeral llegando a amenazar al párroco con acudir a Roma, mientras el cuerpo del fallecido estaba a la espera de su sepultura. Finalmente se acordó que las intérpretes femeninas, solistas y coro, estarían tras unas grandes colgaduras negras, invisibles para todos los presentes.
Así, trece días después del fallecimiento de Chopin, su funeral se celebró en la Iglesia de La Madeleine de París el día 30, interpretándose sus Preludios en mi menor y en si menor y el Réquiem de Mozart
Para este funeral hubo que detener el tráfico de carruajes y desviarlo a otras calles, ya que miles de parisinos acudieron a la iglesia de La Madeleine para despedir a uno de los músicos más sensibles y queridos del momento.
Una ver terminado el funeral, ya en el cementerio de Père-Lachaise de la capital francesa le tocó el turno a la Marche funèbre de su Sonata Opus 35
Recordamos este momento con una marcha que se ha convertido en una de las más utilizadas en este tipo de acontecimientos, llegándose a interpretar en los funerales de personalidades como John F. Kennedy, Winston Churchill, Margaret Thatcher o Leonidas Brezhnev.
Arthur Rubinstein es el intérprete de esta Marche Funèbre, lento correspondiente a la Sonata nº 2 en si bemol menor, Opus 35 perteneciente a su disco The Chopin Collection.


"Estar bajo la tierra es angustioso -le dijo Frèdèric a Ludwika.- Jura que me abrirán, no quiero que me entierren vivo."
La autopsia la llevó a cabo del doctor Cruveilhier, quien realizó además lo acordado: Después de untar con grasa la mano, la colocó cuidadosamente en un recipiente de madera y la cubrió de yeso para realizar un molde. Después hizo lo mismo con su rostro para obtener la máscara mortuoria antes de el rigor mortis deformara su faz. El diagnóstico inicial fue que falleció debido a una tuberculosis pulmonar, la muerte por excelencia de los románticos, aunque aún no se tienen claros los motivos del fallecimiento, inclinándose los expertos por una pericarditis.
Al día siguiente, un doctor recomendado por una de las amigas de la familia, la condesa Potocka, extrajo su corazón, lo limpió cuidadosamente y lo colocó en un frasco con coñac para que se conservara. La única dificultad fue que hubo que buscarse un recipiente mayor que el previsto debido al gran tamaño del corazón.

Daguerrotipo de Chopin por Louis-Auguste Bisson realizado entre 1847 y 1849

Dejábamos el relato de Mauricio Wiesenthal en el crudo invierno mallorquín de 1838 desde donde el escritor nos acerca al final de la relación sentimental entre el músico y la escritora francesa.


Como sabemos, la obra de Chopin utiliza única y exclusivamente el piano como instrumento con el que transmitir de forma única y personal unos sentimientos que entran de lleno en el romanticismo musical. En sus composiciones apenas encontramos piezas largas, siendo la mayoría de sus obras de breve duración, basadas habitualmente en un piano y adaptadas a ambientes íntimos alejados de las grandes salas de conciertos. 
Sus partituras no suelen tener títulos, ya que el compositor pensaba que en sus obras no debía imponer a los oyentes un significado, sino transmitir un cúmulo de sentimientos simultáneos que fluyeran a través de una melodía que siempre debía ser hermosa, estando el significado en la propia música. 
Aún así, además de sus conciertos para piano y orquesta podemos encontrar obras para voz y piano, basadas en poemas de algunos poetas contemporáneos polacos. Pese a ser obras poco conocidas, poseen el encanto de la fusión entre dos instrumentos tan delicados y agradecidos de compenetrar. 
Como es habitual, en este blog uno requisitos es traer y propiciar la fusión entre textos literarios y música vocal, unidos por las letras que tomamos de tantos escritores y compositores. 

Máscara mortuoria de Frèdèric Chopin

El Opus 74 de Chopin está formado por una serie de canciones escritas en distintos momentos de su vida, siempre de poetas polacos contemporáneos, a la mayoría de los cuales conocía personalmente. Habitualmente se trataba de poemas que se adaptaban a su estado de ánimo y eran compuestos de forma más o menos espontánea para ser cantados por familiares o algunos de sus amigos y nunca llegaron a interpretarse en sus conciertos.
En 1857, casi una década después de su fallecimiento, diecisiete de los veinte poemas que se conocen fueron recopilados por Julián Fontana publicándolos como el anteriormente mencionado Opus 74, llegando a convertirse estas canciones en obras muy populares en su momento.
Gdzie lubi (Donde ella ama), el nº 5 de esta colección se basa en un poema de su viejo amigo Stefan Witwicki y fue compuesto en 1929. Se trata de una obra que podríamos catalogar como deliciosa y delicada sobre una estructura romántica formalmente clásica. 


La soprano Elzbieta Szmytka acompañada por Malcolm Martineau nos interpreta esta poco conocida canción Gdzie lubi perteneciente al álbum Chopin Complete Edition Songs.


Una vez celebrado el funeral de Chopin y enterrado su cuerpo en el cementerio parisino, no quedaba sino llevar el corazón hasta su Polonia natal, una empresa nada fácil, ya que el país estaba dominado por las autoridades y el ejército prusiano, quienes controlaban las fronteras para reprimir brotes nacionalistas.
Dejamos la narración de Wiesenthal para acercarnos al relato de cómo fue el regreso del órgano del compositor a su país de origen.

Auguste Delacroix. Reconstrucción de Retrato de Chopin y George Sand (1838), cuadro que fue cortado por el autor para venderlo por separado.

Galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2018, Olga Tokarczuk desarrolla en Los errantes un despliegue de personajes, ideas y pensamientos relacionados con uno de los rasgos que caracterizan nuestro mundo, el movimiento. Su libro es un compendio de situaciones que muestran el tránsito, sea o no voluntario, de personas, objetos o razonamientos.
En el capítulo que dedica al retorno del corazón de Chopin, Tokarzcuk relata las escasas visitas que se desarrollaron entre Ludwika y la soprano Graziella Panini mientras se desarrollaron los ensayos del Réquiem de Mozart. Allí, la lesión sufrida por la cantante y cómo llevaba su lastimada pierna recogida bajo su miriñaque dio a la hermana del compositor la idea de cómo introducir el corazón de su hermano en su país de origen.
La vigilada frontera está próxima.


La canción que abre el Opus 74, Zyczenie (El deseo) está basada también en un poema de su amigo Witwicki. Compuesta también en 1929 es una de las canciones más ligeras del opus. Se trata de una mazurca con un preludio del piano de ocho compases que se repite entre las dos estrofas y como final, con una canción equilibrada, casi simétrica, con una pequeña cadencia en la parte central que hace que sea una de las canciones más deliciosa de cuantas forman este compendio.


De nuevo la soprano Elzbieta Szmytka con Malcolm Martineau al piano nos interpreta esta canción de Frèdèric ChopinZyczenie (El deseo).


El relato de Olga Tokarczuk finaliza con la llegada del carruaje en que se desplaza Ludwika Chopin y sus acompañantes a la vigilada frontera prusiano polaca, al momento en que se acercaban al momento más delicado y peligroso, el más cercano a su punto de destino final, la patria del más grande de los compositores polacos.

El corazón de Chopin llegó a su destino y reposa actualmente en la Kosciol Swietego Krzyza (Iglesia de la Santa Cruz), una de las iglesias más antiguas de Varsovia, construida en 1565 y destruida y restaurada en varias ocasiones. Allí, empotrada en la segunda columna del lado izquierdo de la iglesia se encuentra una urna junto a una inscripción bíblica en polaco: "Donde está tu tesoro, allí descansa tu corazón".

Columna de la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia con el corazón de Chopin

Nos despedimos de este viaje póstumo del corazón de Chopin con la última de sus composiciones, una mazurca que escribió, ya enfermo, en el verano de 1849, que lleva como número de Opus 68, nº 4 y fue publicada póstumamente en 1855.
La interpretación corresponde, de nuevo, a Arthur Rubinstein y pertenece al álbum The Chopin Collection.

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Bibliografía y webgrafía consultadas: