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Byung-Chul Han y La salvación de lo bello

«Los árboles te impiden ver el bosque» es una frase que utilizamos de forma recurrente cuando queremos indicar que alguien se detiene en los detalles de una situación y no logra alcanzar la perspectiva completa o la importancia que tiene ese asunto.
El tiempo estresante en el que nos movemos con un horario que nos zarandea continuamente no nos deja tiempo para pensar con detenimiento en lo que nos rodea y cómo es el mundo en el que vivimos. Las noticias se superponen unas a otras cada vez con mayor rapidez sin dejarnos tiempo para meditar con cierta profundidad sobre lo que ocurre; además, los grupos de presión y opinión no dejan de crear nuevos argumentos para llevarnos al pensamiento ideológico que desean. Todo esto hace que cada vez sea más complejo e intrincado tener una opinión propia basada en análisis y razonamientos de lo que podemos observar.
Así, además del ideario y las creencias que cada uno tengamos legítimamente, generar un pensamiento propio y profundo sobre la sociedad, la vida que desarrollamos y el mundo en que vivimos es complejo, pues con frecuencia nos falta perspectiva para analizar y considerar todas las vertientes de las situaciones.
En este sentido es interesante contar con la ayuda de la filosofía. De entrada, puede llegar a provocarnos cierto rechazo al considerar a los grandes pensadores de la historia y unos argumentos que podemos pensar que pueden estar lejos de nuestra vida actual y que, a nivel práctico, sus reflexiones no tienen mucho que decirnos hoy en día.

En mayo de 2025 el jurado acordó conceder el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades al filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, y cito palabras textuales:

«Por su brillantez para interpretar los retos de la sociedad tecnológica.
Su obra revela una capacidad extraordinaria para comunicar de forma precisa y directa nuevas ideas en las que se recogen tradiciones filosóficas de Oriente y Occidente.
El análisis de Han resulta sumamente fértil y proporciona explicaciones sobre cuestiones como la deshumanización, la digitalización y el aislamiento de las personas. Su mirada intercultural arroja luz sobre fenómenos complejos del mundo contemporáneo y ha encontrado un amplio eco entre público de diversas generaciones».

Como verás a continuación, la mirada de Han llega a hablarnos con un lenguaje asequible y cercano de nosotros mismos, de nuestra situación en la sociedad y el mundo y nos ofrece pautas de razonamiento para entender mejor lo que nos está ocurriendo.
Te propongo acercarte a unas reflexiones de uno de los #PremiosPrincesadeAsturias, el del Comunicación y Humanidades Byung-Chul Han extraídas de su libro La salvación de lo bello. Le acompaña música de Haydn, Vivaldi y Bellini. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Byung-Chul Han se ha mostrado muy crítico con el neoliberalismo y considera que vivimos en la época de los trastornos neuronales como la depresión, el déficit de atención, la hiperactividad o el síndrome de fatiga crónica, originados por un exceso de positividad y el abandono de la reflexión, el retiro y la meditación. Así, acuña términos como Sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft) o Sociedad de la transparencia (Transparenzgesellschaft). Estos conceptos los relaciona con una sociedad narcisista, sin deseos y en la que vamos perdiendo la capacidad de relacionarnos con quienes nos rodean. Han aporta en sus reflexiones la necesidad de poder decir que no (no todo es posible, no se puede hacer, ni siquiera debemos tener que intentarlo), además del retorno a la contemplación y la esperanza.
Entre sus obras, te acompaña en esta publicación Die Errettung del Schönen (La salvación de lo bello), un libro publicado en 2015.


En esta entrada te propongo escuchar la música que te acompaña mientras lees el texto del filósofo germano coreano. Las piezas musicales están todas en formato audio, sin vídeo, para que te sea más fácil acompañar al pensamiento del escritor. 
La música de las diversas cortes reales o aristocráticas buscaban reflejar la belleza. De esta forma, autores como Joseph Haydn componían una música con la que sus patronos mostraban a quienes la oían su poder e influencia. Compuesta en 1764 para Nicolás Esterházy, su Sinfonía nº 22, Hob I:22 lleva, como muchas de sus obras un apodo, en este caso Le Philosoph (El filósofo), un apelativo que el autor no dio, pero que era frecuente que los oyentes le pusieran a sus obras para reconocerlas. Se atribuye este nombre a una inscripción que aparece en una de las copias halladas en Módena y se cree que se deriva de la melodía y contrapunto que desarrolla en el primer movimiento entre las cuerdas y el corno inglés que musicalmente alude a una pregunta seguida de su respuesta.
La interpretación de este primer movimiento, Adagio, aparece en un audiolibro de Naxos publicado en 2003 con el título de Life & works: Joseph Haydn de Jeremy Siepman.
Lo pulido, lo liso y lo impecable son signos de nuestra época y Han se pregunta como buen filósofo por qué gustan tanto y su respuesta es que «no daña ni ofrece resistencia». Como esta música.


Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959) estudió Metalurgia en su país natal antes de desplazarse a Alemana con la intención de estudiar literatura. Según narra él mismo: «Al terminar mis estudio metalúrgicos me sentí como un idiota. En realidad, quería estudiar algo relacionado con la literatura, pero en Corea no podía cambiar los estudios, ni mi familia me lo habría permitido. No me quedaba otro remedio que irme. Mentí a mis padres y me instalé en Alemania, pese a que apenas podía expresarme en alemán. (...) Quería estudiar literatura alemana, pero leía demasiado despacio, de modo que no pude hacerlo y me pasé a la filosofía. Para estudiar a Hegel, la velocidad no es importante. Basta con poder leer y meditar una página por día». En 1994 recibió su Doctorado en Filosofía por la Universidad de Friburgo con un trabajo sobre Heidegger.

Jeff Koons, Ballon Venus Hohlen Fels (Magenta)
Lo pulido, lo impecable y lo liso se reflejan en las esculturas de Jeff Koons, los smartphones y la depilación muestran el exceso de positividad de nuestra sociedad y que se manifiestan en el arte y la estética. A estos ejemplos añade lo bello digital, un espacio también liso y pulido que no tolera lo extraño, lo distinto, ni la negatividad. 
Byung-Chul Han defiende que hemos atrofiado la belleza natural satinándola y convirtiéndola, en lo digital en el «Me gusta», algo placentero y arbitrario que se refleja en su inmediatez y su valor de consumo, pero que se aleja de la negatividad del contacto de lo otro y con el otro.
El texto que te acompaña corresponde al primer capítulo de La salvación de lo bello y reflexiona sobre lo hermoso de lo pulido a través del smartphone y su comunicación, las esculturas de superficie pulida de Jeff Koons y el mundo del hedonismo que ambos representan.


En 2000, Byung-Chul Han entró a formar parte del Departamento de Filosofía de la Universidad de Basilea. Diez años más tarde entró a formar parte de la facultad Staatliche Hochschule für Gestaltung Karrsruhe donde se especializó en temáticas tan amplias como filosofía de los siglos XVIII, XIX Y XX, ética, filosofía social, fenomenología, antropología cultural, estética, religión, teoría de los medios y filosofía intercultural. Desde 2012 es profesor de filosofía y estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín (UdK) en la que dirige el Studium Generale.


Para acompañar el texto siguiente te propongo una de las piezas de la ópera Il Giustino, Rv. 717 de Antonio Vivaldi. Se trata del aria de Anastasio, emperador de Bizancio Vedrò con mio diletto (Veré con deleite) incluida en la Escena octava del Acto I. En ella canta la alegría que espera sentir cuando vuelva a ver a su amada esposa después de haber vencido a su enemigo, el rebelde Vitaliano.
Se trata de un Aria da capo que se canta según el esquema habitual: La primera parte (los cuatro primeros versos) que termina con la nota tónica, a la que sigue la segunda (los cuatro últimos), que en esta ocasión no contrasta en tempo ni en textura como sería lo habitual, y finaliza con la repetición de la primer parte con algunos breves adornos. Dentro del estilo barroco, se trata de un aria en Adagio de una delicadeza extraordinaria y que nos sirve para hacer de enlace entre la reflexión sobre lo liso y lo pulido y el texto siguiente.


La interpretación de este Vedrò con mio diletto está a cargo del contratenor polaco Kakub Jósef Orlinski acompañado por la orquesta Il Pomo d'Oro dirigido por Maxim Emelyanychev para Warner Classics/Erato Release en 2018.


El siguiente texto pertenece al capítulo El ideal de lo bello y trata diversos asuntos relacionados entre sí con el paradigma de la belleza y los cambios que esta está teniendo en nuestro tiempo. 


Comienza con la sexualización y comercialización del cuerpo donde lo bello se vuelve liso y pulido frente a la belleza moral y la de carácter. Así, la firmeza y la constancia de esta belleza se oponen a la inconstancia y evanescencia de la moda. También trata de la firmeza de la tierra y el orden terreno que se oponen a la interconexión y al orden digital que lo disuelven. De esta forma, el razonamiento de Han concluye que la estética de lo bello y el carácter firme se oponen al imperio de la belleza neoliberal que impera en nuestro tiempo.


El pensamiento de Byung-Chul Han se centra en una de las características del mercado neoliberal en el que vivimos: la transparencia, una norma autoimpuesta que se traduce en la insaciable necesidad de divulgar voluntariamente cualquier información personal que se encuentra, según él filósofo, en los límites de lo pornográfico. De esta forma, eliminamos de forma libre valores como la vergüenza, el secreto o la confidencialidad.
Entre sus libros destacan entre otros, y cito el título en español, Sobre el poder (2016), La sociedad del cansancio (2012), Topología de la violencia (2016), La sociedad de la transparencia (2013), La agonía del Eros (2014), La expulsión de lo distinto (2017), La desaparición de los rituales (2020) o No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy (2021).




Fallecido demasiado pronto por una afección digestiva que acabó con su vida en poco menos de una semana, Vincenzo Bellini (1801-1835) es uno de los grandes compositores del periodo más brillante de la ópera, el Belcantismo. Entre sus obras destacan Il pirata, Montescos y Capuletos, basada en la historia de los amantes de Verona, La sonámbula o, quizás la más famosa, Norma. Su última òpera I Puritani (Los puritanos) es una maravillosa sucesión de melodías que alcanzan la cumbre del belcantismo que trata la historia de amor entre Elvira y Arturo en la Inglaterra de Cromwell con los realistas que apoyaban a la dinastía de lo Estuardo.
En esta ocasión te traigo uno de los coros del Acto I que se relaciona con el siguiente texto de Han en el sentido de que habla de un tiempo que está sufriendo una importante crisis en nuestro tiempo: la fiesta y, en general, el tiempo festivo al que te podrás acercar en unos momentos.
El coro A festa! nos muestra esos momentos que nos alejan de la rutina cotidiana por alguna razón, en esta ocasión por el anuncio de una boda, el tiempo de la celebración nupcial. 


La interpretación de este coro de I puritani corre a cargo de la Ambrosian Opera Chorus y la Philharmonia Orchestra dirigidos por Riccardo Muti y recogido en el el cisco de Warner Classics release de 1980 y Parlophone Records Limited de 1988.


Han ha recibido diversos reconocimientos por su trabajo y publicaciones como los premios Bristol des Lumières en Francia, el Salzburg State Prize for Future Research en Austria y el citado Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2025. En este último coincide con personalidades como el escritor Eduardo Mendoza (ganador de la categoría de las Letras), el economista y estadista italiano Mario Draghi (Cooperación internacional), el sociólogo estadounidense Douglas Massey (Ciencias Sociales), la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide (Artes), la tenista Serena Williams (Deportes), la epidemióloga y genétista norteamericana Mary Claire King (Investigación científica y técnica) y el Museo Nacional de Antropología de México (Concordia).
Aunque se muestra reacio a conceder entrevistas y tratar detalles de su vida, ha protagonizado el documental de Isabella Gresser Byung-Chul Han en Seúl y Berlín (2015).


El texto con el que finalizo esta aproximación a la obra La salvación de lo bello de Han está extraído de su capítulo Demorarse en lo bello. En él, el filósofo germano-coreano trata sobre las obras de arte como monumentos de una celebración nupcial, un tiempo elevado y diferente al diario. Reflexiona sobre el tiempo festivo y el cotidiano, sus características y cómo nos afectan.
También nos habla  sobre el tiempo que impera durante la fiesta y cómo esta suprime el transcurso. Por último, trata sobre las obras de arte y su relación con las fiestas y los museos y con su valor.



Confío en que esta publicación te haya servido de reflexión y como forma de comprobar que la filosofía de Byung-Chul Han y su libro La salvación de lo bello habla sobre nosotros y nos sentimos reflejados en ella, además de poder tomar iniciativas que nos ayuden a mejorar nuestra vida y relaciones personales y sociales.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Mirando hacia atrás para tomar impulso - 500 publicaciones

Vivimos un tiempo en los que la velocidad y la fugacidad son señas de identidad, indicadores y síntomas de distintas nociones. Nos encontramos con conceptos como el de aceleración que, en su esencia alude a la reducción de la duración y que no sólo se refiere al ahorro de tiempo en la realización de las tareas que realizamos, sino a una aceleración del cambio social en el que las normas y valores sociales se suceden con mayor rapidez, las relaciones sociales, sentimentales y laborales se aceleran y reducen en su temporalidad y duración.
Este panorama nos conduce a términos como la obsolescencia, que no solo lo debemos asociar con los objetos y productos tecnológicos, el usar y tirar, sino a todo tipo de relaciones entre la sociedad, las instituciones, sus representantes, los valores asociados a los cambios culturales, a nosotros mismos y a los demás condicionantes que nos acompañan.
En este tiempo veloz y fugaz donde el olvido es seña de identidad, en esta entrada alcanzo las 500 publicaciones del blog, unas publicaciones que cada vez tienen más alcance y difusión pese a tratar de temas que quizás no tengan tanto interés para un público amplio. La cultura, relacionada sobre todo con la literatura, la música cantada -especialmente la ópera- y la música clásica aluden a la memoria, a lo que permanece como parte de la condición humana y tiene vigencia en cualquier momento.
Te invito a celebrar las 500 publicaciones del blog con algunos textos y músicas de las primeras entradas que se publicaron. Nos acompañan obras de Bertolt Brecht, Amos Oz, Amalia Bautista, Haydn, Bellini y Verdi. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Esta perennidad de la cultura que cuando habla de valores humanos siempre tiene vigencia me sirve para acompañarte en esta publicación que celebras las 500 entradas. Los textos y músicas están sacados de las publicaciones de los primeros meses del blog. 
Sin más preámbulos, el primero de los textos que te acompañan pertenece a Bertolt Brecht, uno de los grandes personajes de la parte central del siglo XX que puso sus cualidades a trabajar en producciones relacionadas con el teatro y algunas obras musicales para la escena, algunas de ellas en colaboración con Kurt Weill.


El texto que te acompaña es un canto al optimismo, a la mirada sana que nos hace levantarnos cada mañana cargados de buenas intenciones y positividad. Un texto que bien puede inspirarte para hacer un listado personalizado que te sirva de guía.


La primera publicación del blog tuvo una música que también representa un inicio, podríamos decir EL inicio, la creación. Joseph Haydn había oído en su estancia en Inglaterra dos obras que le sobrecogieron: El Mesías y, sobre todo, Israel en Egipto, con sus impresionantes coros, ambas de Händel.
Después de recibir un libreto de uno de los colaboradores de Händel en el que se mezclaban pasajes del Génesis y el libro de los Salmos con poemas de El paraíso perdido de Milton, un Haydn ya consagrado creó una obra que era una especie de declaración de fe optimista y alegre en la que mostraba la capacidad de la música para inspirar y elevar al oyente.
La música que te acompaña es, como no podía ser de otra forma en el inicio de un blog de este tipo, la obertura de Die Schöpfung (La Creación). Tras un unísono orquestal, Haydn muestra los espacios vacíos con disonancias que chocaban con la música del clasicismo: temas fragmentados, acordes disonantes, retardos en las cuerdas, sorprendentes adornos instrumentales surgen y se mezclan superponiéndose y chocando entre ellos confusamente para representar el caos primigenio del que, poco a poco, va surgiendo la creación que se mostrará más adelante en los seis días que forman las tres partes de esta gran obra.


La grabación, que se nos puede antojar casi de aquel momento primitivo, corresponde a una interpretación que se llevó a cabo por la Vienna Philharmonic Orchestra y Vienna State Opera Chorus realizada en el lejano 1990 bajo la dirección de Riccardo Mutti.


El segundo texto que recojo nos habla de los libros, de su presencia y compañía. Pertenece a un escritor muy crítico, social y pacíficamente implicado, un israelita que fue uno de los fundadores del movimiento pacifista Shalom Ajshav (Paz Ahora), cuyas obras ahondaron en la búsqueda de la concordia, varias veces candidato al Nobel de Literatura y ganador de otros galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 2007.


En su libro A tale of love and darkness (Una historia de amor y oscuridad) nos muestra su incondicional amor a los libros, una pasión que muchos tenemos y no queremos cambiar.


En esas primeras publicaciones aparecía una de las piezas más maravillosas del repertorio operístico, pese a no ser muy conocida por el público en general. Se trata de una pieza difícil de catalogar de I Puritani (Los Puritanos), la última obra compuesta por Vincenzo Bellini antes de su prematura muerte. Se trata de una suerte de aria de tenor para Arturo en la que forma un dúo con Elvira en el que se incluyen el barítono Giorgio y el bajo Valton y la participación del coro. 


La interpretación está a cargo del tenor peruano Juan Diego Flórez en el rol de Arturo, que le exige en esta interpretación un fraseo amplio y un Do de pecho en la frase Se rammento il mio tormento. Está magníficamente acompañado por la soprano georgiana Nino Machaidze en una representación que se llevó a cabo en el Teatro Comunale de Bolonia en 2008.
Se trata de A te, o cara (A ti, querida) de la quinta escena del Acto I de I Puritani, una de esas piezas que no necesitan de un gran movimiento escénico, ya que la música hace que el oyente la convierta en un momento delicado, mágico e inolvidable.


El tercer texto pertenece a una poeta contemporánea que aún está en activo. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, trabaja en el departamento de Comunicación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Compagina esta labor con la publicación de diversos libros como Cárcel de Amor, La mujer de Lot y otros poemas, Cuéntamelo otra vez con el que se alzó con el Premio de la Crítica en 1999, La cas de la niebla (antología de 1985 a 2001), Hilos de Seda, Estoy ausente o Luz del mediodía, entre otros muchos.


Perteneciente a Estoy ausente, Mis mejores deseos es también un conjunto de anhelos que buscan, no el camino corto, feliz e inmediato, sino el que nos lleve / te lleve a alcanzar un buen sentido a la vida.


La despedida de esta publicación sobre las 500 entradas del blog es una de las piezas más reconocidas del repertorio de ópera, sin duda uno de los coros más celebrados que han sido escuchado incluso por los que no son aficionados a este arte. 
El primer gran éxito de Giuseppe Verdi fue la ópera Nabucco, una obra que lo encumbró a la fama en toda Italia en unos momentos críticos de su vida y que contribuyó a que llegara a convertirse en el mayor compositor de ópera de su país.


Sin más explicaciones sobre este coro que ha aparecido varias veces en el blog, te invito a disfrutar con una versión legendaria del Va pensiero de Nabucco en una representación del Metropolitan Opera House de Nueva York celebrada en 2002. El magnífico decorado que recuerda los relieves mesopotámicos y la concentración de los componentes del coro muestran una interpretación difícil de olvidar que finaliza con algo inusual en este escenario, un bis.

Gracias por tus visitas más o menos asiduas al blog, que me animan a seguir publicando.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Un nuevo Año Nuevo

Dentro de los ciclos que se repiten cada año con esa mezcla que nos mueve entre el deseo de la repetición y el de los cambios, en el periodo de Navidad nos encontramos con una sucesión de celebraciones que comienzan con la Natividad, se acelera con el comienzo del año nuevo y finaliza con la festividad de los Reyes Magos
Recién terminada la Navidad, apenas una semana después llega el vértigo de la celebración del Año Nuevo. El cambio del calendario es un momento en el que solemos acumular preparaciones, sentimientos y emociones marcados por una cuenta atrás para la finalización del año, una cuenta adelante para comenzar el nuevo y el vértigo de la autoimpuesta alegría y los propósitos que solemos realizar. Apenas si nos queda tiempo en ese día para echar la mirada atrás y sólo unos momentos para mirar hacia el futuro.
Antes de entrar en la vorágine de la celebración de Año Nuevo te deseo que tengas un provechoso año y te propongo unas reflexiones con textos de Pablo Neruda, Rudyard Kipling y Alfred Tennyson acompañadas con música de Haydn y von Suppé. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


El cambio de año tiene en nosotros unos momentos en los que solemos despedirnos con frecuencia del que acaba. En los días previos no dejamos de saludar o despedirnos de nuestros conocidos aludiendo al nuevo año que llega y solemos tener pendientes una serie de tareas relacionadas con las preparaciones previas a ese cambio del calendario que se nos anuncia. De forma inconsciente vamos descontando los días que quedan para el año nuevo.

Cuando Alfred Tennyson perdió a su amigo Arthur Henry Hallam quedó muy afectado por su fallecimiento hasta el punto de escribir una de sus obras más importantes en su recuerdo. Después de diecisiete años en los que lo fue escribiendo y madurando lo publicó anónimamente en 1850 como In Memorian A.H.H. Obiit MDCCCXXXIII. El poema, que consagró a su autor, es una extensa elegía de 133 cantos con estrofas de cuatro versos yámbicos y rima ABBA, organizado, según palabras del escritor, en torno a tres celebraciones de la Navidad. Por el poema deambulan la desesperación en los primeros cantos, para dar paso a la duda cuando la mente controla ese sentimiento, a la esperanza en los cantos siguientes cuando es el espíritu quien va controlando a la mente, para terminar con la fe cuando se produce una armonía entre el espíritu y el sentimiento.
Publicado en diversas recopilaciones como El tesoro de la juventud o en In Memoriam y otros poemas, el primer texto que nos acompaña muestra la ambivalencia entre el deseo de que callen las campanas del año que finaliza y suenen las del año que comienza como una suerte de deseo de dejar atrás el dolor de la pérdida y afrontar lo que nos trae el año.


Siguiendo en la línea de las despedidas que solemos hacerle al año que concluye te traigo una obra singular y quizás única en su concepción. Empleado como Kapellmeister (Maestro de capilla) del príncipe Nikolaus Esterházy en su castillo campestre en Hungría, Joseph Haydn era a su vez el director del grupo de músicos que formaban la orquesta del aristócrata magiar. Ante un trabajo agotador por parte de los músicos, estos se quejaron de la necesidad de estar unos días en Viena y poder descansar con sus familias a las que no veían hacía tiempo. 
La solución que ofreció Haydn de cara a sus músicos y al príncipe fue, cómo no, a través de su música, componiendo su Sinfonía nº 45 (Hob. 1:45). Escrita para 2 oboes, fagot, 2 cuernos e instrumentos de cuerda. Los tres primeros movimientos siguen las pautas de este tipo de composiciones. Al Allegro assai le sigue un Adagio y el Minuetto Alegretto - trío habituales. En el cuarto movimiento, Finale presto, fue donde Haydn desarrolló su queja. Cuando todo parecía que el movimiento iba a finalizar según las normas musicales habituales se produjo una pausa y comenzó un Adagio inesperado. Conforme se iba desarrollando, los músicos apagaban las velas de sus atriles y se marchaban uno a uno mientras la música se volvía más íntima y pensativa hasta quedar los dos violines del propio Haydn y Luigi Tomasini que abandonaron la sala al finalizar su dúo. El príncipe Esterházy no necesitó más para entender el mensaje y dar unas vacaciones a su director de capilla y a sus músicos.
Qué mejor música para despedir un año que esta Abschiedssinfonie o Sinfonía de los Adioses interpretada por la Sinfonia Rotterdam dirigida por Conrad van Alphen y grabado en febrero de 2018 en The Nieuwe Kerk de La Haya. Los músicos que van abandonando la orquesta podemos equipararlos con estos últimos días que vamos descontando para la llegada del año nuevo.


La costumbre nos ha hecho distinguir el primer día del año de los demás con un sello particular. Sin ser una festividad de tipo religioso o político, el primero de enero está marcado en rojo en los calendarios y nuestras vidas por la mera circunstancia de cambiar el calendario, una efeméride que antes realizábamos en los antiguos almanaques en papel y que ya van pasando a mejor vida con la revolución digital.


La inquieta y fecunda mirada de Pablo Neruda también se fija en esta adornada fecha. Formando parte de su Tercer libro de las odas, dedicó una de ellas a glosar sobre esta fecha singular. En su Oda al primer día del año, Neruda se fija, desde un viaje en tren en el que reflexiona si este día no es igual que el anterior o el siguiente y cómo lo señalamos y lo recibimos, sabiendo que lo vamos a vivir de una manera distinta a los demás días.




Tras la reflexión de Neruda no debemos olvidar otra de las características de las celebraciones de Año Nuevo: la alegría, sea esta o natural o forzada, salga desde nuestro interior por sí misma o con la ayuda de bebidas espirituosas.
Nos acompaña una pieza que muestra la vertiginosa alegría que se supone debemos tener para comenzar el año según está establecido por las normas sociales. Después cada uno de nosotros hacemos lo que queremos o podemos realizar según nuestras costumbres y circunstancias.


Pocas piezas siguen en el repertorio de Franz von Suppé (1819-1895), a excepción de Leichte Kavallerie (Caballería ligera), una opereta del compositor nacido en Split -en aquella época perteneciente al imperio Austrohúngaro, hoy en Croacia- de la que apenas se escucha hoy en día su obertura. Von Suppé llegó a superar las 200 partituras entre las que aún se representan en alguna ocasión esta obra, Dama de espadas, Mañana, tarde y noche en Viena y, sobre todo, Poeta y campesino.
Estrenada en el Carltheater vienés en 1866 con un libreto de Karl Costa, la opereta está ambientada en el siglo XVIII narrando las intrigas de la corte del barón von Bredereck y su amante la condesa Csikos que tiene una compañía de ballet a la que llaman Caballería ligera.
La obertura, digna de las de la familia Strauss o Franz Lehar y del Concierto de Año Nuevo de Viena, está plagada de melodías pegadizas, con fanfarrias militares y ritmos de galope marcados por las trompetas
Nos acompaña una interpretación la obertura de Caballería Ligera a cargo de la Cleveland Orchestra dirigida por el siempre elegante Franz Welser-Möst.


Termino con la última de las características de las celebraciones de Año Nuevo, los propósitos para el año que comienza. ¿Quién no se ha propuesto en este día algún cambio en sus rutinas, cumplir uno de esos retos que se nos escapa cada año o realizar un anhelo largamente deseado?


Rudyard Kipling (Bombay, 1865- Londres, 1936) era hijo de un pintor que ejercía de superintendente del Museo de Lahore, hoy en Pakistan. Tras unos años en el subcontinente asiático, a los seis años lo enviaron a Lorne Lodge, una casa de acogida en Inglaterra, de la que le quedó una amarga experiencia. Tras comenzar una larga carrera literaria con obras entre las que destacan El hombre que pudo reinar (1890), El libro de las tierras vírgenes -o de la selva- (1894), Capitanes intrépidos (1896) o Kim (1901) recibió el Premio Nobel de Literatura en 1907. Tras la Gran Guerra sus ideas colonialistas quedaron desfasadas y sus obras fueron perdiendo presencia.
Nos acompaña un poema publicado precisamente un día de Año Nuevo de 1887 por la Civil and Military Gazette de la India británica. New year resolutions (Propósitos de Año Nuevo) nos muestra en tres estrofas y etapas esas decisiones que tomamos cada comienzo de ciclo con una soterrada ironía.


Siguiendo las buenas costumbres y los tópicos te deseo que tengas un buen año nuevo cargado de buenas resoluciones. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Bibliografía y webgrafía consultadas:

Sapere aude! Atrévete a pensar con Kant

Pensamos que pensamos libremente, que cuando lo hacemos no estamos condicionados en nuestro pensamiento y en la forma de hacerlo. Sabemos que podemos actuar de diferentes formas ante un hecho o acontecimiento, pero, ¿lo hacemos siempre de la forma que creemos más justa o nos dejamos llevar por lo que nos apetece en ese momento?
Plantearnos estas y otras cuestiones es parte fundamental de nuestra vida, supone tener una conciencia crítica que nos ayude a afrontar nuestra existencia y nos permita avanzar hacia un grado de juicio más experimentado.
Hay intelectuales que han contribuido a ayudarnos a mejorar nuestra conciencia y forma de razonar, a mejorar las instituciones que nos gobiernan o a colaborar para que nuestros juicios aprecien mejor lo que nos ofrecen las obras de arte.
Uno de estos pensadores es Kant, un filósofo del que se cumplen tres siglos de su nacimiento y que, aunque sólo lo lean estudiantes y otros filósofos le debemos mucho en nuestras vidas.
La figura y la obra de Kant están ahí, pero, ¿quién lo lee? Posiblemente sólo los que nos acercamos a sus ideas en nuestro tiempo de estudiantes y los interesados en la filosofía, aunque su pensamiento ha influido en nosotros y nuestras vidas sin saberlo y tiene mucho que decirnos en la actualidad. En cierto sentido, Kant ayudó a cambiar la forma de pensar, propiciando que cada persona pueda rechazar los dogmas establecidos y cuestionar todo y se proponga reflexionar por sí misma. Propuso la libertad responsable y una idea tan revolucionaria y novedosa como la de la ciudadanía común. Además, con las crisis de valores, los miedos de nuestro tiempo, las derivas populistas y autoritarias o las amenazas latentes de conflictos bélicos generalizados, su obra tiene más vigencia y actualidad, aunque no la leamos.
Te propongo acercarte a la figura de Inmanuel Kant, el filósofo que tanto ha influido en nuestras vidas aunque no lo sepamos, cuando se cumplen trescientos años de su nacimiento. Nos acompañan textos suyos y música de Haydn, Mozart y Beethoven. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Inmanuel Kant nació el 22 de abril de 1724 en la ciudad alemana de Königsberg, la que fuera capital de Prusia Oriental hasta el final de la II Guerra Mundial, hoy Kaliningrado en territorio ruso. Procedente de una humilde familia, su padre era talabartero, fue el sexto de los nueve hijos del matrimonio de Johann Georg Kant y Anna Regina Reuter.
Estudiante constante, aunque no brillante, entró en la universidad de su ciudad natal con dieciséis años, aunque tuvo que dejar los estudios tras el fallecimiento primero de su madre y después de su padre para impartir clases a familias nobles para mantener a su familia.
Pese a ser un pensador revolucionario, su vida fue de lo más anodina e intrascendente, rutinaria como ninguna otra. Kant estuvo impartiendo esas clases particulares mientras seguía investigando y publicaba algunos estudios, sin dejar la universidad, esta vez como profesor, cargo en el que permaneció durante cuarenta años, en la mayoría de los cuales impartió metafísica.
Metódico en sus pensamientos, Inmanuel Kant tomaba notas sobre las reflexiones que se le venían a la cabeza, anotaba en los márgenes de sus escritos para matizar o aclarar reflexiones o trabajaba sobre algunas obras que dejó inconclusas o no llegó a tomar forma. Algunas de estas ideas más o menos sueltas se recogen en obras compilatorias como Kants Reflexionen zur Moralphilosophie (Reflexiones sobre filosofía moral de Kant). Estas circunstancias hacen que su obra tenga tanta amplitud al tratar tan diversos y variados temas.
Destacada entre sus obras principales, una respuesta a su tercera pregunta, que veremos más adelante, en Critik der Urtheilskraft (Crítica del juicio, 1790), Kant indaga sobre los juicios que provienen del ámbito de los sentimientos, que se originan desde la libertad y la utilidad, una continuación de sus Crítica de la Razón Pura y Crítica de la Razón Práctica. Una constante en esta obra es el hecho de poder confrontar el propio juicio con el de los demás, abriendo la posibilidad de ponernos en el lugar de los otros, no sólo por lo que enjuician, sino por lo que pueden llegar a enjuiciar.
Así, en el Libro Segundo, Analítica de lo sublime encontramos en el capítulo Deducción de los juicios estéticos puros este razonamiento en el que trata de la unión de distintos aspectos de las bellas artes. La forma de la obra de arte nos lleva a su contemplación y al juicio que nos acerca al placer y a la cultura. Si las obras llevan al mero entretenimiento tienen un fin en sí mismas; si, en cambio, tienen ideas morales nos elevan el espíritu. 


Las costumbres estrictamente rutinarias de Kant eran conocidas y célebres: No se alejó jamás más de unos cuantos kilómetros de su lugar de nacimiento y residencia y no tuvo ninguna relación amorosa. Sus costumbres eran tan metódicas, rígidas y ordenadas que daba paseos con una puntualidad tal que sus conciudadanos bromeaban con que podían poner su reloj en hora cuando lo veían pasar por sus calles. Era, en resumen, una persona dedicada plenamente a su oficio, un investigador y profesor universitario que centró toda su vida en esa única faceta. Y lo hizo de forma totalmente revolucionaria.


Sin tener datos concretos de la música que pudiera oír en Köningsberg, podemos imaginar que escuchó la de los grandes compositores de su tiempo. Uniendo el texto anterior, sus rutinarias costumbres y un compositor como Haydn encaja la música que nos acompaña.
Estrenada en su segunda estancia en Londres en marzo de 1794, cuatro años después de la publicación del texto anterior, la Sinfonía 101 de Joseph Haydn es conocida como Sinfonía del Reloj por su ritmo de tic-tac del segundo movimiento.
Este segundo movimiento, Andante, comienza con el tema principal con un acompañamiento en forma de vaivén a modo del citado tic-tac de reloj en el que destaca el protagonismo de la flauta y el oboe. A mitad del movimiento hay un tiempo contrastante con la calma del mismo que crece en intensidad contenida. Vuelve la calma inicial con el protagonismo de la flauta. Haydn introduce un inesperado silencio -¿quizás una broma para dar cuerda al reloj?- tras la que sigue una variación sobre el tema principal con la que concluye este Andante.
No hay música que se identifique más con las rutinarias costumbres kantianas.
La interpretación corre a cargo de la Geneva Camerata con Roy Amotz en el solo de flauta y la dirección de David Greilsammer en un concierto celebrado en Bâtiment des Forces Motrices en la ciudad italiana a finales de enero de 2020. 
La realización en vídeo nos lleva a disfruar todo el sonido de los instrumentos de la orquesta con una claridad que nos permite apreciar todos los engranajes de ese reloj de Haydn y que podemos catalogar como sublime, una palabra que aparecerá más adelante.


Tras estudiar en la Universidad de Köningsberg lógica, metafísica, ciencias naturales, geografía y teología, y emplearse como perceptor con varias familias nobles, ocupó el cargo de ayudante de bibliotecario. Durante ese tiempo publicó algunos textos que le dieron prestigio en la universidad, hasta que ocupó su plaza como profesor ordinario de lógica y  metafísica. Allí impartiría sus clases exponiendo las ideas de su tiempo, hasta que fue elaborando su propio sistema filosófico, que calculó que le llevaría unos tres meses en redactar, aunque le llevó once años hasta que salió a la luz su Crítica de la razón pura en 1781, una obra que marca el inicio de unas ideas totalmente revolucionarias que señalan un antes y un después alrededor de Kant.
En su obra aparecen ideas novedosas hoy totalmente -o no- consolidadas: La educación universal y gratuita, el derecho internacional, el concepto de gobierno organizado como federación de estados como son la ONU o la Unión Europea o el principio de autonomía moral y personal son algunas nociones que surgen de la metafísica de Kant y que influyen en nosotros aunque no las conozcamos.
En su tratado Sobre la paz perpetua (1795) reflexiona sobre la regulación de los conflictos bélicos, indicando que ningún estado debe entrar por la fuerza en el gobierno de otro o que, en caso de guerra no se lleven a cabo acciones que pongan en peligro una futura paz.


Siguiendo con su obra Crítica del juicio, Kant reflexiona sobre el valor estético que tienen las artes entre sí, comparando su importancia. Tras indicar y desglosar su opinión de por qué la poesía ocupa el primer lugar, centramos el texto en el valor y la importancia de la música en la segunda posición según su valoración. La música habla con sensaciones y no con conceptos, pero mueve con mayor facilidad al espíritu, le llega más directa y rápidamente y, aunque es pasajera, tiene más poder para interiorizarla.




Kant vivió la mayor parte de su existencia en el llamado Siglo de las Luces, un tiempo que buscaba el conocimiento, acuñando una de las frases que han pasado a la historia de la filosofía y que tomó de unos versos de Horacio: Sapere aude!, que se traduce como «atrévete a pensar», «atrévete a saber», «ten el valor de usar tu razón» o «¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento!».

Otro compositor del que con seguridad escuchó música fue Mozart, que había fallecido en 1791. Los ideales de la Ilustración, muchos de los que coincidían con la masonería, aparecen en su última ópera, La flauta mágica, esa mezcla de cuento oriental con los ideales ilustrados. La oscuridad de la Reina de la Noche frente a la fuerza de la razón de Sarastro, unido a los personajes como Tamino y Pamina en busca de la luz del razonamiento y un personaje tan arraigado en lo popular como Papageno, tan alejado del sueño de la Ilustración, engarzan con el pensamiento de Kant.
Nos acompaña el dúo del primer acto entre Tamina y Papageno Bei Männern, welche Liebe fühlen (A los hombres que sienten el amor) en el que hablan de este noble sentimiento. La soprano Dorothea Röschmann como Tamina y el barítono Simon Keenlyside como el pajarero son los intérpretes de este duetto con subtítulos en castellano. 


El filósofo prusiano no es un optimista inconsciente en su pensamiento, es conocedor de la pasión por el poder, de la existencia del conflicto, la ambición y la maldad en el ser humano o de las razones de estado. A pesar de estos problemas, de las guerras o los actos de violencia, Kant ve posible que la humanidad progrese y avance hasta lograr la paz entre los estados, sabiendo que hay muchos argumentos para trabajar por un mundo mejor, a través de la fuerza del conocimiento y la conciencia ética.
En su obra, Kant reflexiona sobre la relación que existe entre o que aportamos desde la organización de nuestras capacidades de comprensión y lo que recibimos gracias a los sentidos, que tienen que configurarse según nuestra forma de conocer. Sin los sentidos no tendríamos conocimientos, puesto que éstos nos proporcionan datos experimentales, pero esta información la recibimos y configuramos a partir de la organización de nuestra propia forma de conocer, que no es igual a las de otros ni la única posible.
Así, Kant defiende que quizás no conozcamos la realidad tal como es, la cosa en sí, a la que él denomina noúmeno. Sabemos lo que nos dan las cosas para influir en nosotros gracias a los sentidos y cómo organizamos esa información con el conocimiento. 
En su obra, Kant distingue tres preguntas fundamentales cuya respuesta le lleva a la misma disciplina: 
-¿Qué puedo conocer? La filosofía trata de los principios y los límites que propician el conocimiento científico de cuanto existe, de los seres físicos y de la naturaleza.
-¿Qué debo hacer? También la filosofía determina los principios de las acciones y las condiciones de la libertad del ser humano. 
¿Qué puedo esperar? La filosofía, de nuevo, esboza el destino de los hombres y valora las condiciones y posibilidades de su realización.
A cada una de estas tres cuestiones capitales dedicó una de sus obras fundamentales: A la primera, la Crítica de la razón pura, a la segunda la Crítica de la razón práctica y a la última, la Crítica del juicio.

Con el título de Beoachtungen über das Gefühl des Schönen und Erhabenen (Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime), Kant publicó en 1765 uno de sus primeros ensayos, una suerte de tratado con reflexiones sobre temas variados como moral, descripción de algunos caracteres personales o nacionales, psicología o arte con un lenguaje fácil, ingenioso y delicioso, algo poco habitual en el pensador alemán.
En esta obra Kant trata el problema de la estética antes que en la Crítica del juicio, donde lo hará de manera más sistemática, con observaciones interesantes, ocurrencias geniales y algunas críticas.
Nos acompaña el primer capítulo de este tratado en el que centra en definir, distinguir y delimitar los sentimientos ante lo bello y lo sublime. Un texto para corroborar nuestra experiencia de lo que expone, a la par que podemos aportar algunos ejemplos por nuestra parte.


Poco pudo escuchar Kant de la música de Beethoven, si llegó a escuchar alguna, puesto que el compositor de Bonn apenas si comenzaba a ser conocido cuando falleció el filósofo. Pero sí hay una mención en el sentido contrario. 
En el diario de Beethoven una anotación de 1820 hace referencia a la Crítica de la razón práctica«La ley moral en nosotros y el cielo estrellado sobre nosotros. ¡Kant!». La mención nos lleva a pensar que el compositor conocía su obra y que podía haber influido en su forma de pensar y componer.
La expresión anterior de Kant «Lo sublime conmueve, lo bello, encanta», se puede aplicar con total rotundidad a la obra de Beethoven. ¿No son sublimes sus sinfonías, especialmente la Quinta y la Novena? ¿No es sublime su planteamiento de la libertad en Fidelio?


E. T. A. Hoffmann, en su faceta de crítico llegó a escribir. «La música de Beethoven nos acerca a sentimientos de temor, de horror, de sufrimiento, despertando el infinito anhelo que mueve el romanticismo». Lo sublime se manifiesta como el deseo de abrirse a lo ilimitado, a los grandes conceptos, a lo infinito, rompiendo los límites de las normas.
Si el último movimiento de su Novena Sinfonía es un canto a la libertad que se mueve en la idea de lo sublime, el tercer movimiento se mueve entre los conceptos de bello y sublime. Está la belleza contenida que, cuando conocemos la obra completa, sabemos que va encaminándose hacia esa sublime explosión coral última.
Nos acompaña este tercer movimiento, Adagio molto e cantabile de la Novena Sinfonía en una interpretación de la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen dirigida por el estonio Paavo Jarvi en la Beethovenhalle de Bonn en 2009.


Una preocupación fundamental de las ideas de Kant es la ética que diferencia entre la ética material, empírica puesto que sus contenidos proceden de la experiencia, con preceptos condicionales encaminados a conseguir fines y son heterónomas, determinando al sujeto a través de leyes ajenas a su razón o a sí mismo. Kant la rechaza propugnando una ética formal que no tiene fines y ni determina qué debemos hacer, centrándose en cómo debemos actuar, que es por el deber, ya que una acción hecha por deber tiene un valor moral, no en el propósito por el que se hizo, sino en la máxima por la cual ha sido resuelta.


Surge así el imperativo categórico que el filósofo formula de distintas maneras en Grundlegung zur Metaphysik der Sitten (Fundamentación de la metafísica de las costumbres). Nos quedamos con una de ellas en este último texto en el que Kant reflexiona sobre este imperativo.


Finaliza esta publicación sobre Kant en el tricentésimo aniversario del nacimiento del filósofo alemán con un enlace atípico, fuera del estilo del blog. Se trata de un anuncio dentro de la campaña de civismo de TRAM, la compañía de Tramvia Metropolità de Barcelona en el que se interpreta un Trap con la figura de Kant y su imperativo categórico.

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Bibliografía y webgrafía consultadas: