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La música y la muerte de Molière

El 17 de febrero de 1673 fallecía de forma inesperada Molière, uno de los más grandes dramaturgos franceses y universales.
Heredero de los grandes del teatro francés, Molière comenzó interpretando obras de autores como Racine o Corneille, aunque muestra un parecido mayor con Shakespeare, en el sentido de que representa lo que podríamos denominar un hombre de teatro, puesto que no sólo es autor, sino también actor y empresario de sus propias obras, además de un creador que se movió entre el mundo de la música para desarrollar y consolidar un nuevo estilo: la Comédie-ballet, un tipo de obra que unía comedia y ballet, con algunas incursiones de la música cantada y que triunfó en la corte francesa del XVII.
Su labor interpretativa es conocida con cierto detalle, pues nos ha quedado constancia de los papeles que interpretó en sus obras, así como de sus compañeros de elenco, además de disponer de información precisa de cómo se desenvolvía en la escena, siendo considerado durante un tiempo más un cómico que un autor.
Al contrario que Shakespeare o dramaturgos españoles como Lope de Vega o Calderón y compatriotas suyos como Corneille o Racine, Molière apenas tocó el drama o la tragedia, salvo en su Don Juan, sino que se dedicó a la comedia, en la que llegó a mostrar una maestría sin igual. 
También ha formado parte de su leyenda su repentina muerte en el escenario cuando contaba apenas con cincuenta y un años.
Cuando se cumplen los doscientos cincuenta años del fallecimiento de Molière, te propongo recordar algunas de sus obras relacionadas con la música y, de forma especial, su fallecimiento. Nos acompaña música de Lully y Charpentier. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Muerte de Molière, grabado de autor desconocido.
Perteneciente a la acomodada burguesía, pues su padre Jean era tapicero real, Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673) perdió a su madre cuando contaba con diez años de edad, volviéndose a casar su progenitor poco tiempo después. Tras formarse en el colegio jesuita de Clermont, continuó estudios de derecho hasta que se licenció con veinte años de edad. 
Se supone que fueron unos tíos suyos quienes le llevaban asiduamente al teatro los que despertaron la afición por las artes escénicas, hasta el punto que, una vez licenciado, en lugar de ejercer el empleo de tapicero real que se suponía debía seguir, fundó en 1643 una compañía teatral, L'Illustre Théâtre, ya con el nombre artístico de Molière, junto a la actriz Madeleine Béjart, quien la comenzó a dirigir, hasta que él mismo se hizo cargo de la empresa. 
Tras los primeros fracasos, en 1645 abandonaron París tras ser arrestado unos días por deudas. Así, estuvieron recorriendo el sur de Francia bajo la dirección de Dufresne durante más de una década interpretando dramas y tragedias de autores contemporáneos como Racine o Corneille, junto con las primeras obras del joven autor.
Estas obras iniciales, divertidas y llenas de vitalidad, son aún farsas toscas, con un característico sentido del lenguaje y la teatralidad, construidas a partir de guiones esquemáticos sobre los que los actores improvisaban en el estilo de la Commedia dell'arte italiana.
De regreso a París en 1658, ya bajo su dirección y con el nombre de Troupe de Monsieur, consiguió al año siguiente su primer éxito con Las preciosas ridículas, una sátira en prosa con unos diálogos salpicados de ingeniosos juegos de palabras. Al poco tiempo creó a Sganarelle, un personaje emblemático al que recurrió en varias obras, siempre interpretado por él mismo.

Jean-Leon Gerome. Luis XIV invita a Molière a compartir su mesa (1862). Colección privada
Con el paso de los años acabó creando las Comédie-ballets con Les Fâcheux, una obra que unía acción dramática, música y coreografía y que, a diferencia de la Ópera-ballet, se centraba en personajes comunes que sucedían en el tiempo presente, con situaciones de enredo y centrado frecuentemente en asuntos matrimoniales. 
Para esta obra contó con la música de Jean-Baptiste Lully y la coreografía de Pierre Beauchamp, con quienes colaboró en la creación de otras Comedias-ballets como Le mariage forcé, L'Amour médecin, George Dandin, Monsierur Pourceaugnac, Les amants magnifiques y la que fue la última colaboración con Lully, El burgués gentilhombre.
Nos acercamos a esta última, una de las obras maestras del trío. Dividida en cinco actos, Monsieur Jourdain -interpretado por el propio Molière- es un ingenuo y ridículo cuarentón cuyo padre hizo fortuna como zapatero, por lo que pudo dar a su hijo la condición de burgués. Jourdain pretende adquirir modales aristocráticos para alcanzar la nobleza y distinción que admira, por lo que invita a esos personajes a su casa para obsequiarlos, imitarlos y recibir honores, mientras los maestros que contrata para su enseñanza en todo tipo de artes se burlan de un petimetre ignorante que, al menos, les paga generosamente.
El quinto acto nos presenta un retrato vivo dentro del estilo de Molière con hasta seis salidas de distintos personajes que van apareciendo en escena.
La primera salida es la de un hombre con un libreto sobre el baile que entabla un diálogo con el personajes que representan al público. La segunda salida corresponde a tres importunos que salen a bailar tras irse el personaje anterior. La tercera salida corresponde a seis españoles, mientras la cuarta a unos italianos y la quinta, a un grupo de franceses. La sexta y última con los personajes de estos tres países en la que finalizan la obra cantando únicamente dos versos:
¡Qué espectáculo más encantador!
No se puede encontrar nada mejor.

Como muestra de este estilo fresco y vivo de Molière nos acercamos al texto de la primera salida, con ese personaje que entra en escena libreto en mano.


En la corte de Luis XIV era otro Jean-Baptiste quien tenía los favores reales sobre la música, especialmente gracias a sus aptitudes para el baile que compartía con el monarca. Lully, de quien tratamos la relación con el rey francés en El baile del Rey Sol, comenzó a colaborar con Molière, llegando su relación hasta esta comedia-ballet El burgués gentilhombre, la última de sus colaboraciones. 
En el fondo, la relación se rompió cuando Molière propuso al compositor solicitar al monarca algún tipo de privilegio sobre las obras escénicas. Lully se fijó en Pierre Perrin quien había recibido un privilegio del rey por doce años para crear y administrar la Académe d'Opera. Ante la mala gestión realizada, que supusieron su encarcelamiento por deudas, Lully intrigó para quedarse con el privilegio. Así, la sustituyó por la Académe Royale de Musigue, cuyo privilegio alcanzaba toda su vida y que podía heredar su hijo, y que, de modo práctico, suponía que recibiría derechos por cualquier obra escénica con música que se presentara en Francia. La concesión de este privilegio, en el que Moliére quedaba excluido supuso el fin de la colaboración y la relación entre ambos creadores.

Nicolás Mignard. Molière en el papel de César en "La muerte de Pompeyo" de Corneille. Museo Carnavalet (París)
Antes de la ruptura continuamos con El burgués gentilhombre. El excelente bailarín que es Luis XIV ha dejado de bailar en público, después de comprobar que sus facultades están mermando, por lo que consiente en acercarse a las nuevas comedias-ballets. Molière escribe la obra citada a la que Lully le pone música creando una sonoridad y declamación francesas que se opone a las acrobacias vocales de la ópera italiana. Además de colaborar junto al coreógrafo Pierre Beauchamp en la creación de la obra, Molière y Lully participaron en las representaciones, el primero  como Jourdan, el segundo bailando. El éxito fue grandioso y el monarca concede todo el mérito al dramaturgo, quedando el compositor relegado a un simple bufón, como el personaje que interpreta, lo que origina unos celos que iniciarán la ruptura que hemos mencionado.
Continuando con las salidas del quinto acto de El burgués gentilhombre, nos acercamos en la siguiente música a la tercera de las salidas, en la que aparecen los seis españoles. Estos cantan y bailan en distintas agrupaciones, muy en el estilo de farsa y de la Commedia dell'Arte y en el original en nuestro idioma, de la misma forma que en la siguiente salida lo harán los  italianos en su propio idioma.
Esta Entrée des Espagnoles pertenece a una producción de Le bourgeois gentilhomme de 2005 de Le Poéme Harmonique dirigida por Vincent Dumestre.


En un momento en que la música y las obras, en general, se centraban en dioses y héroes que reflejaban el poder y la grandiosidad del Rey Sol, Molière se adelanta a su tiempo. Mediante farsas, comedias y enredos, critica la hipocresía de la sociedad y la religión, ridiculiza los matrimonios de conveniencia o aboga por la dignidad femenina, no con un tono moralizante, sino con una apabullante sensatez. 
Evidentemente, esto supuso que tuviera numerosos detractores. En El tartufo, por ejemplo, la propia reina madre quedó escandalizada por el sentido irreverente y sacrílego que veía en la obra, organizando un rezo del rosario durante una representación que concluyó con los espectadores abandonando la  sala y la prohibición de representarla por parte del monarca.
Después de mucho tiempo trabajando con Madeleine Béjart, de quien se llegó a rumorear que fue amante, contrajo nupcias con su hija Armande Béjart, veinte años más joven que él, corriéndose la especie de que era un matrimonio incestuoso. El propio Luis XIV tuvo que salir en su defensa apadrinando a su primer hijo, François, que murió poco después.

La última de las comedias-ballets de Molière fue Le malade imaginaire (El enfermo imaginario) con música de Marc-Antoine Charpentier -a quien conocemos de modo especial por ser parte de su Te Deum la melodía de la red de Eurovisión- y la coreografía del habitual Pierre Beauchamp.
Dividida en tres actos, cuenta la historia de Argan, un hipocondriaco rodeado continuamente de médicos y medicamentos, aunque también pretende casar a su hija Angélica con el hijo del doctor Diaforus, uno de los médicos que le atienden, pese a que ella está enamorada de Cleonte. También aparece el personaje de Bélisa, la segunda esposa de Argan, a quien no ama y que se mantiene junto a él buscando su herencia.
Todo esto provoca distintos enredos de los que es testigo Argan cuando finge que está enfermo. En la parte final de la obra aparece Antoinette, una sirvienta que se hace pasar por médico que se gana la confianza del enfermo. 
Cuando Argan finge su muerte, Bélisa intensa apoderarse del dinero que le corresponde en la herencia, mientras Angélica se muestra afectada por la pérdida de su padre. De esta forma, el protagonista descubre los verdaderos sentimientos de su familia. Tras este desenlace, en el tercer intermedio, se presenta una escena burlesca en la que los personajes hacen creer al enfermo que van a nombrarlo, a base de latinajos y expresiones inventadas, médico, ya que se ha vuelto experto en enfermedades. 

El texto que nos acompaña corresponde a la decimocuarta escena del tercer acto, en que los enamorados Angélica y Cleonte se encuentran junto al que creen fallecido Argan. Más adelante entran Antoinette -aquí denominada Antonia- y Beraldo quienes lo incitarán a la ceremonia de nombramiento de doctor. 


El enfermo imaginario se concibió entre Molière y Charpentier como una comedia con intermedios musicales que se intercalarían al final de cada acto, incluida la citada ceremonia de doctorado de Argan, además de un pequeño dúo entre Angélica y Cleonte.
La partitura ha estado desaparecida hasta hace unas décadas, cuando William Christie, director y alma mater de Les Arts Florissants la encontró entre los archivos de la Comédie Française y la estrenó en el Téâtre du Châtelet de París el 16 de marzo de 1990.

Portada de Le malade imaginaire de 1673, el año de su estreno
Podemos escuchar a continuación el Prologue - Overture de Le malade imaginaire en la versión que el propio William Christie realizó con su grupo Les Arts Florissants con la música de Marc-Antonine Charpentier en la grabación de 1990 para el sello Harmonia Mundi. Un documento sonoro histórico.


La alargada mano de Lully no se conformó con recibir los ingresos que le correspondían por la obra, sino que intrigó para que el estreno no se realizara en Versalles, sino en el Théâtre du Palais Real. Molière escribió un prólogo para leer él mismo ante el rey en la primera representación, que no llegó a pronunciar.
Estrenada el 10 de febrero de 1673, en la cuarta de las representaciones de El enfermo imaginario, Molière, que arrastraba una tuberculosis, se sintió mal, insistió en terminar su actuación y fue trasladado a su domicilio donde falleció al cabo de unas horas.
En tan grave situación, es especialmente significativo que, después del traslado se buscara con ahínco la presencia de un sacerdote más que la de un médico. El caso es que los cómicos, en general, estaban mal vistos por el estamento eclesiástico y Molière, en particular, tenía dos condicionantes que agravaban su caso: los rumores de incesto sobre su matrimonio y el hecho de haber llevado a escena algunas obras que criticaban a la Iglesia. El caso es que dos sacerdotes se negaron a dar la extremaunción al enfermo y un tercero llegó cuando este ya había fallecido. Más adelante, el propio rey hubo de intervenir ante el Arzobispo de París para que se concediera al difunto el derecho de reposar en tierra santa, si bien fue enterrado en una fosa común de noche y sin ceremonias.

Honoré Daumier. Le malade imaginaire (1863). Museo de Arte de Filadelfia
Escritor y guionista de cine, Rubem Fonseca fue comisario de policía en Río de Janeiro antes de dedicarse a la literatura, en la que debutó con un libro de relatos, Los prisioneros (1963), que creó una gran expectación debido a su crudeza. En 2003 obtuvo el Premio Camôes, el más prestigioso de las letras portuguesas, entre otras distinciones.
En 2000 publicó El enfermo Molière en el recrea las últimas horas del comediante francés en la que todos los personajes son reales, salvo el anónimo marqués que narra esta historia. En esta obra, Fonseca crea la intriga de una sospecha de envenenamiento que le sirve de excusa para mostrar cómo era la corte de Luis XIV, algunos de los personajes que transitaban por ella y que tenían pública enemistad con el escritor.
Lo que nos interesa de la obra en este momento es cómo el marqué describe el momento en que Molière se siente mal en escena, comparando la actuación de esta cuarta representación con las anteriores y cómo los espectadores no notaron que quien fingía estar enfermo y muriéndose no estaba interpretando. Ficción y realidad se funden y desdibujan en la escena.
El texto que nos acompaña se inicia justo cuando se desarrolla el anterior, en el inicio de la Escena XIV del Acto III, el 17 de febrero de 1673, en su última representación, quien estaba acompañado de su esposa Armande Molière en el papel de su hija Angélica.


A comienzos del siglo XIX los restos de Molière fueron trasladados del cementerio de Saint Joseph al de Pére-Lachaise donde sirvió de reclamo para que dejara de utilizarse el antiguo camposanto en la ciudad por este que se encontraba en las afueras y no era apenas utilizado. Aún hay voces que piden que se vuelva a trasladar, esta vez al Panteón de Ilustres de París, aunque la respuesta siempre ha sido negativa, con el razonamiento de que está reservado para personajes notables fallecidos a partir del siglo XVIII.
Así, de un modo tan melodramático, terminó la vida del mayor comediante francés, un autor que revolucionó el teatro, sus temas y personajes, el trabajo de los actores y la forma de dirigirlos, además de reinventar el idioma francés al hacer que el habla de la calle entrara en el teatro clásico.
La influencia de Molière hizo que Luis XIV creara siete años después de su muerte, la Comédie Française, una institución que ha llegado hasta nuestros días y se centra en el repertorio clásico francés, con obras de nuestro protagonista, Racine o Corneille, entre otros, y que tantos grandes actores ha dado a nuestro país vecino.

Hay un superstición sobre Moliére en lo referente al color de la indumentaria que llevaba puesta en su última representación. que invita a no salir al escenario con ropas de color amarillo en nuestro país. No es cierta. En la representación del 17 de febrero de 1673, Molière iba vestido de rojo amaranto, mientras que cada país tiene su propia superstición referida al color. En Italia indican que iba de morado, mientras en Inglaterra creen que de azul.

Charles-Antoine Coypel. Jean-Baptiste Poquelin, Molière.
Finalizamos este homenaje a Jean-Baptiste Poquelin, Molière alrededor del 17 de febrero de 1673, fecha de su fallecimiento, con una escena de la película Le roi danse, estrenada en España como La pasión del rey, que relata la relación entre Luis XIV y Jean-Baptiste Lully, con algunas referencias también a Molière. Basada en Lully ou le musicien du soleil de Philippe Beaussant, fue dirigida en 2000 por Gérard Corbiau.
La escena muestra una recreación de esta última representación del comediante, interpretado por Tchéky Karyo, mientras que Boris Terral realiza el rol de Lully. La comicidad de la escena, una farsa típica del autor, se va transmutando en tragedia, mientras los espectadores creen que están asistiendo a una sobreactuada interpretación. La improbable presencia de Lully en aquel momento, sirve de contrapunto cinematográfico a una relación que se había roto tiempo atrás.
Nos despedimos con una de sus frases que se refieren a su visión de la función de las obras escénicas:

El deber de la comedia es corregir a los hombres divirtiéndolos.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

El baile del Rey Sol

El sol es el centro de nuestro sistema planetario, el eje alrededor del cual planetas y otros astros giran.
Gracias a su presencia y a la distancia a la que se encuentra nuestro planeta de él es posible nuestra existencia en particular y cualquier tipo de vida, en términos generales.
El sol es fundamental en nuestra concepción de la vida y los ritmos que la determinan al originar los días y las noches, las estaciones y la generación de sus ciclos vitales, además de producir con la atmósfera que nos rodea el efecto invernadero que propicia la continuidad de la vida tal como la conocemos. 
Esta omnipresente dependencia ha propiciado que el sol y su necesaria influencia sea sujeto de estudio que nos ayude a conocer y afrontar el cuidado de nuestro pequeño planeta, pese a que en muchas ocasiones nuestra actitud como especie no sea la más adecuada a estos fines.
También el papel del sol en nuestro sistema planetario ha llegado a servir como elemento de referencia en la mitología, la poesía, la música o la arquitectura, además de ser utilizado con el fin de obtener un beneficio por parte del poder del estado y quien lo representa.
Aparte de casos como los faraones del antiguo Egipto o edificios y soberanos americanos precolombinos, la primera imagen que se nos viene a la mente es la de Luis XIV de Francia.
Te invito a conocer por qué a Luis XIV se le llamó El Rey Sol, un apelativo que se le adjudicó gracias a su afición por la danza y que supo aprovechar para sus propios intereses y los de su país. Nos acompañan textos de Alex Ross y Laia Falcón y música de Lully. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Nacido en 1638 como hijo del rey de Francia Luis XIII y Ana de Austria -hija de Felipe III de España-, Luis XIV heredó el trono tras el fallecimiento de su padre con apenas cuatro años de edad, siendo regentes hasta su mayoría de edad su madre y el Cardenal Mazarino. Su reinado es el más largo de la historia, permaneciendo en el trono durante más de setenta y dos años.
Una de sus grandes pasiones fue la danza, siendo un gran bailarín que subió al escenario en multitud de ocasiones en las representaciones palaciegas. 
En el año 2000 se estrenó la película Le roi danse (El rey baila), una producción belga dirigida por Gérard Corbiau e interpretada por Benoît Magimel, Boris Terral, Tchéky Karyo y Colette EmmnuelleEl film se centra en la relación que se estableció entre Luis XIV y su compositor de corte Jean-Baptiste Lully.
El enlace que nos acompaña recoge una escena de esta película en la que un joven Luis XIV, rey aunque con el poder en manos de los regentes, se apresta a interpretar el papel de Apolo en la obra Le ballet royal de la nuit (El ballet real de la noche). Antes de subir a un escenario rodeado de los artificios y aparatos escénicos que se utilizaba en la corte real el monarca recibe un regalo del joven Lulli, recién llegado a la corte y que aspira a pertenecer a su grupo de músicos y ser tratado como un francés más. El regalo, un calzado con alzas, debido a la escasa altura del rey, la conversación en la que éste se afirma que de momento sólo puede reinar en los escenarios y algunas pinceladas de las relaciones cortesanas y de la animadversión que el joven músico despertaba por su procedencia italiana nos sitúan en la acción 


Nos acercamos a la figura de Luis XIV desde el punto de vista musical y su importancia en el desarrollo de la ópera y la danza en la Francia del XVII de la mano de la soprano, doctora en Sociología del Arte y en Comunicación Audiovisual Laia Falcón y su libro La ópera. Voz, emoción y personaje, un estudio fundamental en la narración de la historia de este arte.
Falcón nos habla de los inicios de la ópera francesa a partir de la que había surgido en Italia, con su enraizamiento en la cultura autóctona teatral y los intrincados usos cortesanos, el gusto por las representaciones en que las artes se fundían de modo fastuoso con el teatro y la danza, para terminar haciendo referencia a la personalidad musical más importante e influyente de su reinado: el joven italiano aún llamado Giovanni Battista Lulli.


Estrenado en la Salle du Petit-Bourbon del Louvre en febrero de 1653 para divertimento de un joven Luis XIV que contaba con catorce años, Le ballet royal de la nuit es una obra que utiliza músicas de Jean de Cambefort, Antoine Boësset, Louis Constantin, Michel Lambert, Francesco Cavalli y Luigi Rossi enlazadas y amalgamadas con textos de Isaac de Benserade.
En esta obra el joven representaba al dios Apolo que vencía a las tinieblas de la noche para dar paso al amanecer, una alegoría cargada de intención en que la aristocracia, la burguesía parisina y los embajadores de toda Europa lograron imponer respeto por el nuevo monarca, promocionaron el poder real e impresionaron al público de la capital del reino, enviando su mensaje de poder, cultura, autoridad y refinamiento a todo el continente y el mundo, en general. Así, del papel de Apolo en este Ballet royal de la nuit proviene el apelativo de El Rey Sol que el aparato estatal y el monarca supieron llevar al ámbito universal y del que, una vez consolidado su poder absoluto, le hizo utilizar la máxima L'état cèst moi (El estado soy yo).
La partitura estuvo extraviada durante siglos y siendo descubierta en 2004 y reconstruida como al estilo de las semióperas, representándose en ocasiones desde entonces, consolidando la figura de Luis XIV como el rey que dio al ballet el carácter de arte profesional.


El enlace anterior nos mostraba los momentos previos a la entrada escena de Luis XIV como Apollo y su ascenso con todo el aparato utilizado para deslumbrar a los espectadores. Nos quedamos ahora con una versión de L'Eventail con la compañía teatral Les Malins Plaisirs y el Concert Spirituel con la dirección de Hervé Niquet en una producción del teatro de Rennes de 2017, en la que se recoge la entrada de Apollo, interpretado por Arthur Zakrov, con el recibimiento por parte de un coro que se presenta con vestimentas contemporáneas en contraste con el baile del Rey Sol que se interpreta con una fidelidad a la original de la época del estreno.


Con Listen to this (Escucha esto), el crítico del New Yorker Alex Ross nos acerca a la música, su historia, su evolución y las características que hacen que sea una de las artes más completas (y necesarias a todas luces).
En uno de los artículos o estudios que conforman el volumen, Ross analiza una danza de origen español y procedente de los estratos populares, la chacona, y su evolución hasta forma parte de la música culta con las aportaciones de músicos como Bach y Lully.
En el texto que nos acompaña se centra en la figura de quien ya se conoce con su nombre afrancesado, Jean-Baptiste Lully, su unión artística indisoluble del rey francés y su uso de chaconas y pasacalles, obras de origen español e italiano, adaptadas a la moda y los gustos franceses y que forman invariablemente parte d sus óperas ballets.


Estrenada en la Sala del Juego de Pelota de París en 1673, Cadmus et Hermione (Cadmo y Harmonía) es una ópera-ballet de Jean-Baptiste Lully con libreto del habitual Philippe Quinault dividida en un prólogo y cinco actos, a mayor gloria de Luis XIV, ya que en el prólogo se representa a Apolo (el Rey Sol) matando al monstruoso Pitón.
Cadmo y Harmonía es una de las obras con que Lully se aleja de la ópera italiana, alejada del carácter y el idioma francés para centrarse en lo que se llamó Tragédie lyrique o Tragédie en musique que combinaba los dos elementos eminentemente franceses mencionados, el teatro y el ballet. Además, incorporaban divertimientos y una gran maquinaria escénica, mientras se utilizaban temas basados en la mitología clásica, alegorías sobre un soberano por encima de la humanidad y escenas bucólicas con referencias al amor, la pasión, la juventud, la venganza o la muerte.
La ópera narra la complicada historia de amor entre el legendario fundador de la ciudad griega de Tebas y Harmonía, hija de Venus y Marte. La historia se centra más en la lucha con los padres de ella y Cadmo debe realizar algunas hazañas como matar a un dragón y un ejército nacido de sus dientes para liberar a su amada del matrimonio que sus padres han pactado con un gigante.


El enlace nos muestra la chacona de la Escena 4 del primer acto a la que hacía referencia Alex Ross, la Chaconne des africains, aquella que interpretó Luis XIV en su estreno. 
En la versión de Le Poème Harmonique dirigida por Vincent Dumestre se nos ofrece una versión de la época, reconocible por el escenario y la caracterización de los africanos como se tenía en la época, más como indígenas guaraníes que como africanos, con las plumas y colores tal como el imaginario del XVII los representaba. La mezcla entre música, canto y baile en esta chacona es emblemática del repertorio francés de la época.


Volviendo a Laia Falcón y su libro La ópera. Voz, emoción y personaje, nos acerca al momento en que el monarca francés decide crear una academia que se dedicara a la consolidación de un estilo y repertorio eminentemente francés, no solo como forma de cultura, sino también como medio de llevar a todos los rincones la grandeza del Rey Sol y la importancia de su estado y su país. Es el momento en que Lully se erige en encargado de tan titánica tarea, empresa que consigue llevar a buen término y en pocos años logra que las óperas francesas, tanto las tragedias-ballet como las comedias-ballet dispongan de un repertorio propio, relegando la ópera italiana y sus adornos vocales lejos de los escenarios franceses por unas décadas.


Una vez establecido Lully en la corte de Luis XIV, su capacidad de trabajo y su influencia fueron haciéndole alcanzar objetivos. Tras dirigir durante años L'Académie de la Danse, se asoció con el mayor de los dramaturgos de su época, otro Jean Baptiste como él, Moliére llegando a producir numerosas «comedias-ballets» en una década. 
Una vez consolidado su estilo de composición francés tanto en lo instrumental como en lo vocal, se involucró en la creación de la Ópera Francesa, proporcionándole una superioridad poética frente a la italiana, tanto gracias a sus obras como a las de sus muchos discípulos y seguidores. Desde 1672 hasta su fallecimiento en 1687 estrenó anualmente una obra para la escena, ya fueran óperas, ballets o pastorales. 
Su fallecimiento con apenas cincuenta y cinco años fue fruto de un desgraciado accidente. Tenía la costumbre de dirigir sus obras con un pesado bastón de hierro con el que golpeaba el suelo para marcar el compás. En una ocasión se golpeó el pie que se le infectó. Al no prestar atención a tan nimio accidente, se le infectó y gangrenó, no permitiendo que le cortaran la pierna por ser bailarín. Al extenderse la gangrena, esta acabó lentamente con la vida de uno de los más grandes e influyentes creadores y compositores franceses de todos los tiempos.


Nos despedimos de esta publicación en la que hemos girado alrededor del Rey Sol y su compositor más influyente con otra chacona de Lully, en este caso de El burgués gentilhombre, una «Comedia-ballet» creada en colaboración con el gran Moliére. Se estrenó en octubre de 1670 en el Castillo de Chambor por la compañía del dramaturgo. 
En 2005, Le Poème Harmonique con la dirección artística de Benjamin Lazar y coreografía de Cecile Roussat representaron Le Bourgeois Gentilohmme en el Festival Barroco de Utrech con un evidente homenaje tanto a la caracterización de la época como a la Commedia dell'Arte.


CONTENIDO EXTRA: 
Si deseas ver la película Le roi danse (estrenada en nuestro país como La pasión del rey), puedes hacerlo desde el enlace: https://youtu.be/iswWGVsnbrM?si=3Ac7M0wukte5irMd. En ella nos hemos basado para recoger algunas escenas significativas a partir de la obra dirigida por Gérard Corbiau y la interpretación de Benoit Magimel, Boris Terral, Tchéky Karyo y Colett Emmanuelle.

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Bibliografía y webgrafía consultadas: