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Mostrando entradas con la etiqueta Pavarotti. Mostrar todas las entradas
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Un furtivo instante

Hay un instante que refleja ese momento tan especial en que dos personas comprenden que su relación va mas allá de la pura amistad. En palabras que seguiremos más adelante "Cielos, así podría morir. Podría morir de amor". A ese instante por el que tantos hemos pasado, cada uno de una forma única, irrepetible y personal está dedicada esta entrada.


Te propongo un paseo por un texto de un autor poco conocido, Christopher Isherwood, aunque con una adaptación muy popular de su obra y una de las arias de ópera más famosa y conocida de Donizetti. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



El escritor inglés Christopher Isherwood no suele formar parte de nuestra memoria colectiva. Vivió en Berlín hasta finales de los años treinta del siglo pasado, desde donde sus ideas contrarias al régimen nacionalsocialista instaurado le hicieron salir hacia el exilio y terminar sus días como ciudadano americano. Entre sus obras destaca Goodbye to Berlín (Adiós a Berlín, 1939), que junto con otros relatos sirvió de base para el famoso musical Cabaret


Gaetano Donizetti (Bérgamo, Italia, 1979-1848) fue autor de un éxito extraordinario tanto en Italia como en Francia, donde estrenó alguna de sus óperas en francés. Entre sus obras destacan Ana BolenaLucia de LamermoorLa favoritaLa fille du regiment y Don Pasquale. Las primeras se inscriben en el grupo de óperas serias, mientras las dos últimas pertenecen al de ópera buffa o cómica, género que cultivó con gran éxito.
L'elisir d'amore (El elixir de amor) es, sin duda, una de las grandes óperas bufas de la historia musical. Su trama responde al mecanismo de este tipo de obras: situaciones confusas, cómicas en muchos casos, personajes como el fanfarrón sargento Belcore, el embaucador doctor Dulcamara -quien proporciona el elixir del título- y la joven pareja que, tras las consabidas peripecias acaban en un final feliz digno de este tipo de obras: Nemorino, un campesino simplón y enamorado de Adina, campesina rica que coquetea con el militar. Antes del feliz desenlace Nemorino descubre que Adina lo quiere al ver cómo una lágrima corre por su mejilla.



Donizetti quiso introducir un aria para el tenor en el segundo acto, a lo cual se opuso su libretista Felice Romani"¿Qué hace aquí este patán entrando en escena y poniéndose a gimotear patéticamente, cuando todo debe ser festivo y alegre?" Insistió el compositor y el aria Una furtiva lagrima es una de las más populares, espectacular y reconocida de cuantas se han compuesto para la voz de tenor.
Además del éxito que tuvo desde su estreno, un disco histórico de Enrico Caruso, grabado a comienzos del pasado siglo, llegó a popularizar este aria. La vocalización que éste hacía de la frase "M'ama, si, m'ama, lo vedo" hizo pensar equívocamente al gran público que se trataba de una gran ópera romántica y no un delicioso melodrama giocoso in due atti (melodrama cómico en dos actos) según reza en el título.



Hoy te acerco varias versiones de esta pieza y te propongo que decidas cuál te gusta más, independientemente de la calidad de la grabación y de si tiene sólo audio o vídeo. ¿Por qué no das tu opinión a través de este blog o en las redes sociales?



La primera versión, sólo audio pertenece a aquella histórica grabación del mítico Enrico Caruso, la primera que popularizó este aria.


La segunda versión está interpretada por nuestro incombustible, inquieto y polifacético Plácido Domingo.


La tercera versión está grabada en directo por uno de los más grandes tenores del siglo XX, Luciano Pavarotti.


La última versión la interpreta el mexicano Rolando Villazón, uno de los apadrinados por Domingo, expresivo en lo musical y lo teatral en una ya histórica versión grabada en la Staatsoper de Viena con un bis, algo no habitual en la capital austriaca.


¿
Con cuál te quedas? 

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El Sol que nos acompaña

Sin el Sol no podríamos vivir. Se trata de un argumento que nadie puede discutir. La estrella alrededor de la cual giramos y la distancia a la que nos encontramos respecto a ella hacen que nuestra vida sea posible. Incluso los astrónomos buscan por el espacio otras estrellas con planetas que tengan características parecidas a las que tiene La Tierra para estudiar la posibilidad de que exista algún tipo de vida con las condiciones semejantes a las que aquí tenemos. Concebimos la vida con estas condiciones concretas.
Pero nuestra concepción del Sol y la relación con la vida ha ido cambiando con el paso del tiempo. Desde la adoración a nuestro astro en las primeras culturas, pasando por las diversas teorías desde la geocéntrica a la heliocéntrica para llegar a la idea del Big Bang, la mente humana ha ido adaptando la relación del Sol y La Tierra, junto con los demás planetas, a los conocimientos que se tenían en los determinados momentos de nuestra historia.
Pero con el auge del humanismo, el Sol, la experiencia del Sol ha servido para utilizar y convertir nuestra estrella en un poderoso condicionante, un activo personaje, un determinante elemento o un factor comparativo en las obras que reflejan o transmiten nuestro pensamiento a través de las distintas artes. 
Todos, seamos de la condición que sea, tengamos las creencias que tengamos o la opinión que queramos, todos vivimos bajo el mismo sol.
Te propongo un recorrido alrededor de la experiencia que el Sol nos ofrece a través de un texto del mexicano Alfonso Reyes y la canción más conocida sobre el sol, una canción napolitana que se ha hecho universal y todos la hemos oído cantar en múltiples ocasiones con diversos intérpretes.

Impression, soleil levant, de Claude Monet




Alfonso Reyes Ochoa, diplomático, escritor, difusor cultural, amigo y colaborador de la mayoría de escritores hispanos de su época, es una de las figuras de la cultura y las letras hispanoamericanas más influyentes en su momento y hoy una personalidad algo olvidada, limitada al conocimiento de los expertos y estudiosos.
Natural de la ciudad mexicana de Monterrey, desarrolló su vida entre los últimos años del siglo XIX y la mitad del XX. Tras estudiar entre su ciudad natal y la capital del país, fundó junto a otros escritores el Ateneo de la Juventud donde se dedicaron a dar a conocer obras literarias, especialmente las griegas clásicas.
Desarrolló su labor diplomática en las embajadas de Argentina, España, Francia o Brasil, lugares donde no dejó de entablar relaciones con los escritores de su época como Menéndez Pidal, con quien trabajó en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset o Gómez de la Serna en su estancia en España. Autores americanos como Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriela Mistral -que lo propuso como candidato al Nobel- o el joven Jorge Luis Borges, quien le envió el manuscrito de El Aleph para pedirle opinión y que consideraba a Reyes "el mejor prosista de lengua española en cualquier época".
Mal avenido en la época de la Revolución Mexicana -mataron a su padre, un general partidario de Porfirio Díaz-, se estableció en Europa y durante la Gran Guerra se trasladó a España. Años más tarde regresó a su país donde llegó a hacer una labor didáctica y cultural, siendo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional, fundó el Instituto Francés de América Latina y el Colegio de México, una de las instituciones académicas más prestigiosas del país. 



El escritor regiomontano abarcó desde la teoría literaria hasta la historia de Grecia, pasando por la novela policíaca o las raíces históricas de sus país. Esta última con su obra Visión de Anáhuac (1519), publicada en 1915, una de las obras más lúcidas y poéticas sobre el México prehispánico, en la que despliega su estilo caracterizado por la riqueza de vocablos y giros expresivos, las construcciones gramaticales poco frecuentes o el uso de arcaísmos. Se trata de una obra que presenta un sincretismo de las culturas occidental e indígena, bajo el estilo de la tríada platónica: la verdad, la bondad y la belleza. Su influencia es grande en los escritores mexicanos, especialmente en Octavio Paz y Carlos Fuentes.
Autor de una ingente obra dominada sobre todo por el ensayo, escribió también poesía, relatos, teatro y traducciones de obras clásicas del griego. 
La obra que te propongo en esta ocasión es una poesía, de tono menor, con raíces en un hallazgo infantil por el que todos hemos pasado, en mi caso personal no con el Sol, sino con la Luna, un descubrimiento que recuerdo en traslados veraniegos nocturnos hacia mi casa.
 
La Canzone napoletana o Canción Napolitana suele ser una composición para voz masculina y acompañamiento instrumental con un aire sentimental con un texto de tipo amoroso o que alaba las maravillas de la zona de Nápoles. Hay canciones napolitanas que han trascendido a una popularidad más allá de las fronteras italianas debido a la migración napolitana a Europa y América, además de la incorporación de las mismas al repertorio de cantantes de ópera en sus recitales, especialmente los de origen italiano. Títulos como O sole mio, Torna a Surriento, Funiculì, funiculà, Santa Lucìa o Cuore'ngrato han dado la vuelta al mundo y, en distintas versiones las hemos oído en la voz de los más variados cantantes y versiones.
Con más de cien años de edad, O sole mio es una canción conocida en todos los rincones del mundo, desde Japón -en la olimpiada de Tokio de 1964 sonó en lugar del himno italiano- a Inglaterra -donde se utiliza para promocionar helados del país transalpino- pasando por casi cualquier país. Su mérito para triunfar está, como en muchas otras composiciones, en su simplicidad.


Amanecer en la bahía de Nápoles, al fondo el Vesubio


Giovanni Capurro compuso una de esas poesías que se vendían por las esquinas en copielle (pequeñas copias) para que los enamorados las recitaran a sus amadas. Fernando Bideri, editor amigo de escritores como d'Anunzzio o Pirandello, compró los derechos de la letra y la música que varios años después Eduardo di Capua escribiría en Moscú preso de la nostalgia del sol napolitano. Los Bideri, herederos aún de los derechos de autor, cuentan que di Capua vendió los derechos a Fernando para poder gastar las dos liras en la lotería. Dedicada a la noble señora Nina Arcoleo, di Capua compuso primero el andantino, más tarde la estrofa cantada para terminar con el ritornello (estribillo). 



El primer impulso a la canción vino de parte del gran Enrico Caruso, quien aprovechando que era el tenor de referencia en el Metropolitan Opera House la incorporó a su repertorio de recitales para alegría de los italianos que vivían en Nueva York. El tenor napolitano grabó O sole mio en 1916 con The Victor Orchestra bajo la dirección de Walter B. Rogers, en un acompañamiento que, oído hoy, se nos antoja anticuado por folklórico y tradicional, pero con un exquisito y delicado sabor histórico.


Además de ser interpretada por todos los grandes cantantes de ópera italianos del siglo XX, recibió un nuevo impulso hacia la popularidad con las diversas interpretaciones que Los tres tenores, Plácido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti, realizaron de diversos temas operísticos entre los que incluyeron O sole mio y que hizo que de nuevo volviera al gran público. El segundo enlace pertenece a una actuación que llevaron a cabo en Los Ángeles en 1994 bajo la dirección de Zubin Mehta. La sobreactuada interpretación era parte del espectáculo que se llevaba a un público no acostumbrado al repertorio, igual que los subtítulos que se han añadido al vídeo.


La tentación de utilizar la melodía hizo que cantantes del pop y el rock como Elvis Presley, Bryan Adams, Al Bano, Il Volo o Andy Bell llegaran a realizar versiones propias. Elvis realizó una versión que tituló It's now or never (Ahora o nunca), modificando sustancialmente la letra y adaptando la música a su personal estilo. En su último concierto es una de las piezas que quedaron recogida y la versión que enlazo, con subtítulos pertenece a una grabación en disco de 1960.



Finalizamos con una interpretación de Luciano Pavarotti en los BBC Proms de Londres 1991 grabada en Hyde Park. En ella podemos ver la grandeza de una de las canciones más conocidas del repertorio mundial junto con una de las más grandes e inimitables voces y la facilidad que Pavarotti tenía para las notas de la tesitura alta de la voz. La melodía es reconocida por el público nada más comenzar los primeros compases.



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Memoria de una muerte anunciada

Pocos momentos hay tan dramáticos como aquellos en que nos damos cuenta que se acaba la vida de forma irremediable. Si ya es doloroso tener la conciencia de que vamos a perder a un ser querido, que una persona que nos ha acompañado en nuestra existencia va a desaparecer definitivamente en su vida y de nuestro lado, el hecho de darnos cuenta de que es nuestra propia existencia la que tiene un final próximo adquiere un mayor grado de dramatismo por encima de cualquier otra consideración, pasando todo lo demás a un lejano lugar en nuestras conciencias.
Te propongo una doble mirada a ese momento en que se adquiere total conciencia de que el final de la vida se acerca de forma inmediata y sin remedio. Un texto de Gabriel García Márquez, narrado en tercera persona y un doloroso adiós a la vida entonado en primera persona, de la ópera Tosca de Giacomo Puccini nos acercan a esta situación. 

En otra ocasión caminaron juntos ambos autores en una colaboración para El Magacín: De Gabriel García Márquez a Giacomo Puccini, ¡Que nadie duerma!





Citar a Gabriel García Márquez es hacer referencia a uno de los más grandes escritores del siglo XX, posiblemente el máximo representante de lo que se llamó El boom de la literatura iberoamericana. De orígenes periodísticos, Gabo, como le llamaban sus conocidos, fue quien dio a conocer en todo el mundo el realismo mágico, creando todo un universo, un territorio grandioso y eterno como es el Macondo de sus Cien años de soledad.
Pocos autores han sido tan reconocidos fuera del ámbito estricto de la literatura como García Márquez, cuyo estilo narrativo, su personalidad y sus ideas de tipo social hicieron de él un personaje desde antes de ser reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1982.
Su infancia junto a sus abuelos determinó su futuro como narrador. Fue Kafka quien le hizo decidirse por la narración ya que, según sus palabras, "contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando leí a los 17 años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa".
Obras como la citada Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, junto con una extensa colección de relatos distribuidos en varios volúmenes, El amor en los tiempos del cólera o Vivir para contarla, la obra autobiográfica que publicó bajo la indicación "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla", avalan la trayectoria de uno de los titanes de la literatura mundial.
Iniciado en el mundo del periodismo, pasó por diversas publicaciones como El Universal, El Heraldo o El Espectador antes de dedicarse de lleno a la literatura. Ryszard Kapuscinski, conocido historiador, periodista, ensayista y pensador polaco consideraba que "la grandeza de García Márquez estriba en sus reportajes. Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. (...) Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura"



Es una de las obras basadas en su estilo periodístico la que traigo a esta entrada del blog. Crónica de una muerte anunciada se publicó en 1981 y narra, con una mezcla de periodismo y literatura un acontecimiento basado, según parece, en hechos reales. El determinismo, la fatalidad y la muerte están presentes en toda la obra. Desde las primeras líneas sabemos que el protagonista va a morir, que el libro será la recreación de las horas que antecedieron a su muerte. Con esta idea, García Márquez nos muestra la trágica historia advirtiéndonos continuamente que los asesinos no quieren matar a Santiago Nasar aunque deben hacerlo; que todo el pueblo lo sabe, desea impedirlo, pero no lo hace, y que la única persona que no conoce qué va a ocurrir es la víctima. El destino y la fatalidad se presentan como un metáfora de la desdicha y la insensatez de la vida.
El hecho de contarlo en tercera persona no ahorra dramatismo ni dureza a la acción. El narrador escruta diversos puntos de vista, se hace impersonal y se aleja del protagonista a la vez que se acerca a él.





Pocos autores han cargado su obra con tantos matices de las emociones como Giacomo Puccini. Sus partituras están cargadas de sensaciones que no dejan indiferentes a los espectadores. Desde ese retrato de la vida de artistas en el París de finales del XIX que es La Bohéme, a la desesperada soledad de Madama Butterfly, la picaresca historia de Gianni Schicchi, la historia de Floria Toca o ese descomunal cuento oriental inacabado sobre La Princesa de hielo Turandot, las partituras de Puccini nos zarandean entre la ternura y el terror, lo bello y lo grotesco, los escasos finales felices y los dramáticos desenlaces.




Pocas óperas tienen un momento y unos lugares más concretos que Tosca. Su argumento se desarrolla entre las guerras napoleónicas y las revoluciones liberales y la acción transcurre entre la mañana del 17 de junio de 1800 en la Iglesia de Sant'Andrea della Valle, el Palacio Farnesio y el amanecer del día siguiente en el Castillo de Sant'Angello.
Puccini se interesó por los detalles para la composición de la obra buscando la autenticidad en la obra. Para el tercer acto, se fue a Roma para estudiar el sonido de la campana de San Pedro desde Sant'Angello, con la idea de realizar la poética descripción de la salida del sol en verano que contrastara con la tragedia que ocurrirá en la obra.




Acto III. Cavaradossi, prisionero en el Castillo de Sant'Angelo y condenado a muerte por el barón Scarpia, escribe una carta de despedida a Tosca, pero tras unas líneas deja caer la pluma y sus recuerdos dan rienda suelta a su dolor. E lucevan le stelle (Y brillaban las estrellas) es una de las arias más apasionadas y trágicas de la historia de la ópera, con un contraste entre sus dos partes. En la primera recita absorto lss palabras que acaba de escribir con una melodía de la orquesta que se apoya en un solo de clarinete. En la segunda, el tenor retoma la melodía, mientras las cuerdas ayudan a aportar el dramatismo.
Dos versiones de este aria romanza nos acompañan. La primera está interpretada por Luciano Pavarotti, quien imprime a la pieza, no sólo su maestría, sino también el sentido de adiós a la vida que Puccini quiso dar a este aria, una de las dos que el tenor tiene en la obra, frente a una que canta la protagonista que da título a la ópera.




El último enlace pertenece a la película de animación L'opera Imaginarie de la que hemos podido disfrutar en este blog algunas piezas. En esta ocasión, el aria acompaña y explica parte del argumento de la obra con la aparición de Tosca, la amante de Cavaradossi y el antagonista, el barón Scarpia.


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Una tarde dramática en el circo

Con una tradición más que milenaria, el circo se remonta al menos 3.000 años con la participación de contorsionistas, malabaristas o equilibristas en las primeras civilizaciones asiáticas. 
Todos conocemos las referencias que tuvo en el Imperio Romano que fue quien le dio el nombre con el que lo conocemos actualmente, añadiendo cruentos espectáculos en los que también intervenía animales de países exóticos junto con guerreros gladiadores.
Tras la caída del Imperio Romano desaparecieron como tales para retomar una nueva vida al final de la edad media y el renacimiento. En estas épocas inician su carácter itinerante mientras añadían danza, teatro con gestos o mímica y saltimbanquis.
El primer circo moderno del que se tiene constancia surgió en 1768 en Londres fundado por Philip Astley. Con él se inauguró una tradición que ha llevado el espectáculo por muchos lugares de todo el mundo hasta mediados del siglo XX en que, con la generalización de los medios de comunicación -especialmente la televisión-, el creciente respeto hacia los derechos de los animales y la renovación, que ha llevado al nacimiento de entidades como el Circo del Soleil donde se priman las habilidades y un nuevo concepto de espectáculo, ha comenzado a mostrar su decadencia tal como lo conocíamos hasta ahora.



En esta entrada te traigo dos muestras del lado humano del circo, los sentimientos que surgen en el ánimo de sus protagonistas, el drama que puede llegar a encerrar su existencia, como la de cualquiera de nosotros, de la mano de texto extraído una novela de John Irving y una de las arias más conocidas del repertorio italiano de una obra Leoncavallo.


Desde su primera novela, Libertad para los ososJohn Irving ha creado una obra sólida entre las que podemos destacar El mundo según Garp, El hotel New Hampshire, Oración por Owen Meany o Principes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, algunas de ellas llevadas al cine.
En Un hijo del circo, Irving se introduce en el mundo del doctor Durawalla y su interés por conocer las causas de las malformaciones que afectan a los enanos hindúes dedicados, en gran número, al trabajo circense.




Ambientada también el este mundo del circo, Pagliacci (Payasos) es la obra más conocida de Ruggero Leoncavallo. Basada en hechos reales que el padre del autor tuvo conocimiento como juez, narra la trágica historia de celos de Canio, un payaso casado con Nedda y Tonio, su amante. Se trata de una obra dentro de otra obra, en la que éste último anuncia en el prólogo que la obra que se va a representar dentro de la función es verdadera y con personajes reales. Si quieres puedes seguir una sinopsis del argumento.
Ópera en dos actos por un error de Leoncavallo que entendió que el concurso al que presentaba la obra así lo exigía, cuando en realidad se buscaba una obra de un solo acto, tuvo un triunfal estreno en 1892 en Milán bajo la dirección de uno de los grandes, Arturo Toscanini. Inscrita dentro del movimiento del Verismo de finales del XIX y debido a su corta duración suele representarse junto con otra obra fundamental de este movimiento operístico, Cavallería Rusticana de Mascagni


Su aria más conocida es Vesti la giubba. Final del primer acto, Canio ha descubierto que Nedda y Tonio son amantes. Escrita en tempo de adagio con una tonalidad triste y oscura que reflejan el dolor y la angustia del protagonista, refleja la ironía que supone tener que hacer reír al público cuando tiene el corazón totalmente roto.

De las muchas versiones que hay en la red te presento, en primer lugar, una versión de Roberto Alagna con una buena calidad de imagen y sonido perteneciente a una representación de 2006.



El siguiente enlace pertenece a la película de animación L'Opéra Imaginaire y pone imágenes a una antigua grabación de Franco Corelli en la que viene a representar el espíritu de la obra.



Termino con una sentida, impecable e inolvidable interpretación de Luciano Pavarotti que, aunque con una toma de imagen con una calidad a la que ya no estamos acostumbrados, canta con una naturalidad que no muestra las dificultades que tiene la pieza.


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¿La donna è mobile?

A veces me pregunto por qué, cuando hace varias décadas parecía que íbamos hacia una sociedad más igualitaria, donde la presencia del hombre y la mujer se iba equiparando a las capacidades reales de cada cual, cuando compartir tareas y responsabilidades domésticas parecía lo más razonable y normal, nos encontramos con que en la actualidad se ha dado un paso atrás y, en muchos ámbitos ha desaparecido, no ya la igualdad, sino la posibilidad real de que la pensemos en algunos ámbitos de nuestra sociedad como algo lógico y normal.

Afortunadamente, cada vez existen más voces femeninas que se hacen oír en nuestra sociedad en mayor número de espacios, desde la literatura a la música, de la interpretación dramática a la musical. Siento -y oigo- las palabras de muchas de ellas en casa y en la calle, a través de las redes sociales y los blogs que mantienen y en los que van dejando oír sus pensamientos y sus sentimientos. A quienes llevan y mantienen sus trabajos y sus casas con la normalidad y la fuerza necesaria, a costa de tener que dejar por el camino más de lo que un hombre posiblemente dejaría está dedicado este post.

Y, por supuesto a las más cercanas a cada uno de nosotros. En mi caso, única, el alma de la casa, Pilar; a Mónica, grande y capaz como nadie, esa doble mamá Sandra y Luisa. Son únicas e insustituibles.



Como es habitual, este blog trae cada post un texto literario y una pieza musical. Esta semana están relacionados con la visión que se tiene (o quizá se tenía) de las mujeres, con toda la admiración.
El escritor Stefan Zweig es uno de los más interesantes autores de la primera mitad del siglo XX. Quizá en la actualidad está algo olvidado, pero ha tenido una influencia enorme en la literatura europea de los años centrales de la primera mitad del pasado siglo y supo reflejar de manera magistral la época en la que vivió.
Ya apareció una obra suya en este blog en Viaje de otoño. Viena, las ciudades dentro de la ciudad.



Cartas de una desconocida es una novela corta en la que Zweig presta su voz y su pluma a una muchacha que escribe una carta a un conocido escritor. La remitente, una mujer desesperada, le declara antes de morir su secreto amor hacia él, mantenido en silencio durante años.
Existe una versión de esta película dirigida en 1948 por Max Ophüls que está disponible en la red: Carta de una desconocida.


Nadie puede negar la grandeza de Giuseppe Verdi, un autor por todos conocido. Su obra La Traviata es la más representada en los escenarios operísticos de todo el mundo. Un compositor que supo crear algunos de los personajes femeninos mejor dibujados como la Violeta de esta Traviata, o la Gilda de Rigoletto demostró una especial sensibilidad hacia la figura femenina, quizá siguiendo la inspiración de su segunda esposa Giuseppina Strepponi.
Verdi llevaba tiempo queriendo adaptar el drama de Victor Hugo Le roi s'amuse (El rey se divierte), prohibido por las crítica que vertía sobre el rey francés Francisco I al narrar las aventuras eróticas del monarca y los despóticos actos contra quienes se ofendían del comportamiento real.









Finalmente, y tras episodios relacionados con la censura que ahora parecerían ridículos, se estrenó en 1851 una de las óperas más celebradas del compositor, modificando el título original de La Maledizione (La maldición) por Rigoletto.
De esta obra, que tendrá cabida en otra entrada del blog nos vamos a centrar en su aria más conocida, La donna è mobile (la mujer es voluble, podríamos traducirla). 
El primer enlace pertenece a una versión que en 1981 Luciano Pavarotti cantó en el Metropolitan Opera House de New York. El aria, que muestra una crudeza y un desprecio descomunal hacia la figura de la mujer, retrata diáfanamente al despreciable personaje del Duque de Mantua. La pieza comienza con una melodía que se detiene súbitamente para volver a comenzar. Abundan las repeticiones melódicas, con palabras brabuconas y altisonantes, finalizando con el famoso do de pecho. Hasta hace algunas décadas se respetaba el final del aria que continúa la melodía y la acción dramática, aunque cada vez es más frecuente que el público interrumpa el final con aplausos.



La segunda versión pertenece a una deliciosa versión de la película belga de animación L'opera imaginaire, con un planteamiento que presenta la pieza como un homenaje a las mujeres en el are pictórico. El audio pertenece al tenor Francesco Molinaro.



El éxito indudable de esta pieza ha hecho que trascienda de la obra y sea pieza habitual en recitales, hasta llegar a la gran eclosión que hizo que Los tres tenores (Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras) la convirtieran en un alarde de fuegos artificiales. Afortunadamente, nos importa poco lo que diga la letra. Aquí vence la música y la genialidad de Verdi.



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Un furtivo instante

Por supuesto, a Pili. 

Hay un instante que refleja ese momento tan especial en que dos personas comprenden que su relación va mas allá de la pura amistad. En palabras que seguiremos más adelante "Cielos, así podría morir. Podría morir de amor". A ese instante por el que tantos hemos pasado, cada uno de una forma única, irrepetible y personal está dedicada esta entrada.



El escritor inglés Christopher Isherwood no suele formar parte de nuestra memoria colectiva. Vivió en Berlín hasta finales de los años treinta del siglo pasado, desde donde sus ideas contrarias al régimen nacionalsocialista instaurado le hicieron salir y terminar sus días como ciudadano americano. Entre sus obras destaca Goodbye to Berlín (Adiós a Berlín, 1939), que junto con otros relatos sirvió de base para el musical Cabaret


Gaetano Donizetti (Bérgamo, Italia, 1979-1848) fue autor de un éxito extraordinario tanto en Italia como en Francia, donde estrenó alguna de sus óperas en francés. Entre sus obras destacan Ana Bolena, Lucia de Lamermoor, La favorita, La fille du regiment y Don Pasquale. Las primeras se inscriben en el grupo de óperas serias, mientras las dos últimas pertenecen al de ópera buffa o cómica, género que cultivó con gran éxito.
L'elisir d'amore (El elixir de amor) es, sin duda, una de las grandes óperas bufas de la historia musical. Su trama responde al mecanismo de este tipo de obras: situaciones confusas, cómicas en muchos casos, personajes como el fanfarrón sargento Belcore, el embaucador doctor Dulcamara -quien proporciona el elixir del título- y la joven pareja que, tras las consabidas peripecias acaban en un final feliz digno de este tipo de obras: Nemorino, un campesino simplón y enamorado de Adina, campesina rica que coquetea con el militar. Antes del feliz desenlace Nemorino descubre que Adina lo quiere al ver cómo una lágrima corre por su mejilla.


Donizetti quiso introducir un aria para el tener en el segundo acto, a lo cual se opuso su libretista Felice Romani: "¿Qué hace aquí este patán entrando en escena y poniéndose a gimotear patéticamente, cuando todo debe ser festivo y alegre?" Insistió el compositor y el aria Una furtiva lagrima es una de las más populares, espectacular y reconocida de cuantas se han compuesto para la voz de tenor.
Además del éxito que tuvo desde su estreno, un disco histórico de Enrico Caruso, grabado a comienzos del pasado siglo, llegó a popularizar este aria. La vocalización que éste hacía de la frase "M'ama, si, m'ama, lo vedo" hizo pensar equívocamente al gran público que se trataba de una gran ópera romántica y no un delicioso melodrama giocoso in due atti (melodrama cómico en dos actos) según reza en el título.



Hoy te acerco varias versiones de esta pieza y te propongo que decidas cuál te gusta más, independientemente de la calidad de la grabación y de si tiene sólo audio o vídeo. ¿Por qué no das tu opinión a través de este blog o en las redes sociales?



La primera versión, sólo audio pertenece a aquella histórica grabación del mítico Enrico Caruso.


Nuestro incombustible, inquieto y polifacético Plácido Domingo.



Uno de los más grandes, Luciano Pavarotti.


El mexicano Rolando Villazón, uno de los apadrinados por Domingo, expresivo en lo musical y lo teatral en una ya histórica versión grabada en la Staatsoper de Viena



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