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Ópera en Zapatillas: L'elisir d'amore (El elixir de amor)

La ópera tiene el gran poder de despertar las emociones.
Luciano Pavarotti

En otras ocasiones hemos comentado que la ópera es una obra de arte en la que confluyen diversas artes y que, como todo aquello en lo que interviene la música, es efímera, ya que se construye y desarrolla en un momento determinado.
Pero para apreciar una ópera es conveniente acercarse previamente a ella, saber qué nos quiere decir a nosotros (no sólo a los que la oyeron en el tiempo en que se estrenó) y conocerla. Es el valor de las grabaciones, tanto en discos como en vídeos. Ahora, en estos tiempos, con la ventaja de poder escucharlas desde la red en el momento que deseemos.
En el blog hemos dedicado varias publicaciones al ejercicio de disfrutar desde la comodidad de nuestra casa grabaciones de algunas de las óperas fundamentales en una sección que titulamos #OperaEnZapatillas y en las que, además de información sobre las mismas, algunos momentos destacados, se hace una propuesta para ver una versión concreta de esa ópera que se pueda seguir tanto para quienes lo hacen con frecuencia, como para los que aún no están acostumbrados.
Por la sección nos hemos acercado ya a las siguientes obras en lo que se pretende que sea una publicación en la primera semana de cada dos meses y que puedes ver clicando en los enlaces en verde:
-Ópera en zapatillas: La traviata.
-Ópera en zapatillas: L'opera imaginaire.
-Ópera en zapatillas: Las bodas de Fígaro.
En esta nueva entrega de #OperaEnZapatillas te propongo un acercamiento a una de las óperas más divertidas y populares de todos los tiempos: L'elisir d'amore de Donizetti, una obra con una de las arias más conocidas de la historia de la música, Una furtiva lagrima. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Tras la retirada de Rossini aún joven y en plenas facultades y el precipitado fallecimiento de Bellini, el mundo de la ópera se rindió al tercero de los grandes compositores italianos de la primera parte del siglo XIX: Donizetti.
Gaetano Donizetti nació y murió en Bérgamo relativamente joven, pero con una gran producción en su haber. De familia muy humilde pudo estudiar música gracias a la ayuda de Johann Simon Mayr, un alemán que dirigía la escuela de música de la ciudad además de ser párroco en la iglesia local y que lo apoyó a lo largo de sus estudios. Su formación fue lenta y cuidadosa a partir del conocimiento de los clásicos de Viena y Gluck, la música religiosa, sinfónica y de cámara. Pero el público italiano de la época exigía dedicación casi exclusiva a la ópera y Donizetti se entregó con todas sus fuerzas y energías a ella. Compuso entre sus más de setenta obras para la escena, Zoraida di Granata, Alahor in Granata, Anna Bolena, Ugo conte di Parigi que supuso un verdadero fracaso, L'elisir d'amore, Lucrecia Borgia, Lucia di Lammermoor, Maria Stuarda, Roberto Devereux, La fille du regiment, La favorita, Linda di Chamonix o Don Pasquale (la próxima ópera que podré presenciar en directo).
Su vida personal fue degenerando tras la muerte de sus tres hijos en plena infancia a las que siguió su esposa Virginia. La soledad, junto con una enfermedad contagiada terminó en la locura y su fallecimiento con apenas cincuenta años después de haber viajado y triunfado por toda Italia, Francia y Viena.
De su frenética vida compositiva, su capacidad para alternar obras serias e históricas con otras comedias intrascendentes pero divertidas da cuenta la soprano Laia Falcón en su interesante La ópera. Voz, emoción y personaje, un libro que nos ha acompañado en diversas ocasiones.

La ilustración muestra la caricatura aludida en la que Donizetti escribe con la mano derecha una ópera bufa, mientras con la izquierda compone una ópera seria. Corresponde a una publicación en Le Charicari en 1840.


Caricatura de Donizetti escribiendo a dos manos
La pieza más conocida de esta ópera y una de las más famosas de toda la historia musical es Una furtiva lagrima, el aria de Nemorino del segundo acto de L'elisir d'amore, una romanza para tenor.
El fagot introduce la pieza como solista acompañado del arpa y la cuerda en pizzicato. Poco a poco van entrando instrumentos de viento (clarinete, corno inglés, oboe y flauta) doblando la melodía o haciéndole eco hasta el final. Donizetti quería se propuso hacer en este aria un pequeño ejemplo de música de cámara en plena ópera. 
La interpretación corresponde al tenor Roberto Alagna en un recital del que no tenemos datos sobre quienes lo acompañan. La versión que canta no es que se suele realizar de forma habitual con algunos cambios en la segunda parte y corresponde a una versión alternativa que Donizetti realizó en 1840. En ella, Alagna, en un momento vocal excelente, con una voz bella, brillante y potente nos deja una de sus mejores interpretaciones.





La historia de la creación de esta ópera es curiosa, en unos tiempos en los que componer no tenía el sentido trascendente e histórico que posee en nuestros tiempos. Simplemente se componía para cubrir las expectativas de los teatros y la gran demanda de obras que se exigían. 
Donizetti tenía fama de escribir de forma rápida, tanto que entre 1816 y 1832 había estrenado 33 óperas. El caso es que Lanari, gerente del Teatro della Cannobiana de Milán, una ciudad en la que aún no había triunfado el compositor, se encontró con que le había fallado una obra que tenía apalabrada con un compositor y dos semanas antes de comenzar la temporada de primavera de 1832 se dirigió desesperado al compositor para suplicarle que le proporcionara una nueva ópera. Donizetti aceptó el desafío con la condición de que Felice Romani, con quien había colaborado en Anna Bolena, debería ser el libretista.


Ensayo de L'elisir d'amore con los cantantes dirigidos por Donizetti

El barítono francés Henry-Bernard Dabadie formaba parte del elenco della Cannobiana y sugirió una adaptación de Le filtre (El filtro) de Auber que él mismo había estrenado en París el año anterior, y que se basaba en otra anterior, Il filtro de Malaperta. Donizetti se negó a arreglar esta ópera ante la propuesta del barítono y Lanari. "¿Está usted bromeando?" -les dijo- "No es mi costumbre remendar mis obras ni las de nadie, pero aguarde y verá si tengo o no el coraje de crear una ópera completamente nueva en quince días. Le doy mi palabra con la ayuda de Romani."
Así, Donizetti se encontró con dos semanas para hacer una obra nueva, el compromiso de Romani de entregarle un libreto en siete días y un elenco ya cerrado al que debería adaptar la ópera. En la publicación que el Teatro Real de Madrid editó para las representaciones de L'elisir d'amore de la temporada 2005/2006 recogemos un texto de Gonzalo Badenes que nos lo especifica.



En L'elisir d'amore, Donizetti utiliza los cuatro personajes que representaría el elenco establecido, y en el que el propio Dabadie interpretaría al sargento Belcore, de la misma manera que hizo en el estreno de Le filtre con Jolicoeur (el mismo nombre en fráncés). Lo interpreta un barítono lírico con ironía y una insoportable petulancia que canta con escalas y florituras recargadas y propias de otros tiempos. Es un personaje que podíamos considerar de relleno y que sirve para dar pie a las idas y venidas que marcan en la historia la relación entre Nemorino y Adina.
La aparición en escena no puede reflejar mejor al personaje. Llega al pueblo como jefe de una guarnición cantando Come Paride vezzoso (Como el seductor Paris) y haciéndose creer un gran seductor. 
La interpretación corresponde a Joan Pons que cree seducir a una Adina interpretada por Kathleen Battle en presencia del Nemorino Luciano Pavarotti en una producción de 1991 del Metropolitan Opera House de Nueva York bajo la dirección de James Levine.



Los protagonistas son Adina y Nemorino. Él está interpretado por un tenor preferentemente lírico, aunque es un personaje deseado por todo tipo de tenores. Es un pueblerino simple, algo tontorrón y excesivamente crédulo, tanto que a veces podemos pensar cómo Adina acaba enamorándose de él. Pero Donizetti logra que le tengamos una simpatía especial desde que comienza la obra y culmina nuestra admiración con la genial Una furtiva lagrima.

Adina es una de las heroínas donizettianas interpretada por una soprano lírica o ligera con algo de coloratura. Es una campesina espabilada, lista, un punto maliciosa y emotiva que va pasando poco a poco desde la ignorancia y desprecio a Nemorino a darle celos y acabar, como no podría ser en un melodramma giocoso, enamorados ambos.
El otro personaje que falta para el cuarteto protagonista, además del sargento Belcore, es Dulcamara, un charlatán de pueblo, simpático embaucador, en el fondo un desgraciado que sólo puede ir de pueblo en pueblo vendiendo sus milagrosos brebajes a unos campesinos inocentes que lo recuerdan de una y otra venida. Está interpretado por un bajo bufo y tiene un papel del tipo deus ex machina que se relaciona con todos los personajes, interviene en sus voluntades y en los cambios de la historia y acaba, incluso de consejero sentimental de Adina. Es un personaje que debe ser interpretado con ironía y gracia, con desparpajo y un tono burlón.
Seguimos acompañados del texto de Gonzalo Badenes que nos recuerda, en palabras de la que fuera esposa de Romani, la composición de uno de los dúos de la ópera.



El primero de los dúos entre Adina y Nemorino es este que corresponde a la tercera escena del primer acto. Después de que Belcore se ha insinuado a Adina, Nemorino intenta llamar su atención y conquistarla sin ningún éxito y un desprecio poco amable de la campesina.
El enlace está interpretado por el tenor mexicano Rolando Villazón y la soprano navarra María Bayo en una producción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona de 2005 con la dirección musical de Daniele Callegari.






Hay momentos que se vuelven inolvidables en L'elisir d'amore, una obra ideal para los que quieren iniciarse en el mundo de la ópera. La llegada del embaucador Dulcamara con la retórica de vendedor ambulante y la retahíla de beneficios de sus pócimas curalotodo que se han vivido por los pueblos y ciudades de nuestra geografía hasta mediados del siglo pasado. El papel del engreído sargento Belcore y su convencimiento de que es irresistible a todas las mujeres, circunstancia que aprovecha Adina para darle celos a Nemorino concertando su boda con el militar. El momento en que el inocente campesino convence a Dulcamara de que le venda un elixir como el de Tristán e Isolda en el que este nunca había pensado, vendiéndole una simple botella de vino.
Aún nos recuerda Gonzalo Badenes a partir de la memoria de Emilia Branca dos momentos de la ópera.

Que Una furtiva lagrima haya tenido el éxito tan contundente y que sea la pieza más esperada de la ópera, siendo un aria tan seria en medio de una obra cómica es mérito indiscutible de Donizetti al conseguir que sus contrastes y paradojas sean aceptados tan bien por todos los públicos desde que se estrenó la obra.
El otro de los casos citados, Io son rico, tu sei bella se interpreta como un dúo que acaba de escribir Dulcamara y le ofrece la letra a Adina para que lo cante con él. Es una poesía que en estos tiempos sería casi impensable que se escribiera para una obra en la que un viejo senador Tridenti (Tres Dientes) no deja de insinuarse a una bella gondolera pidiendo que deje el amor de su novio por su dinero.
La interpretación de esta Barcarola a due voci (Barcarola a dos voces) corre a cargo de Enzo Capuano como Dulcamara y el senador y Erika Miklósa como Adina y la gondolera con la dirección de Marco Balderi y se grabó en el Müvészetek Palotája de Budapest en 2010.




De todas las versiones que hay en la red, te propongo ver una que se grabó en Viena en 2005 con un éxito abrumador.
Según las indicaciones originales de Donizetti, la obra se desarrolla en una aldea del País Vasco, aunque se suele ambientar en cualquier entorno rural u otro cualquiera.
El vídeo está subtitulado en castellano y comento algunos detalles de la producción.
El elenco es uno de los mejores que se podía utilizar en aquel momento. 
El rol de Adina está representado por Anna Netrebko en un momento excelente, cuando su voz aún tenía el brillo de soprano ligera. 
Nemorino lo interpreta Rolando Villazón, también en uno de sus mejores momentos vocales, antes de las complicaciones canoras que lo sacaron de los escenarios por un tiempo. Hay un sutil homenaje en su papel a su paisano Cantinflas que se deja traslucir a lo largo de la obra, pero de manera especial en la escena en que prueba el milagroso elixir.
Belcore lo encarna uno de los más expertos barítonos, Leo Nucci, que borda el personaje con la dosis de petulancia y manierismo que necesita. 
Dulcamara es Ildebrando d'Arcangelo, un barítono italiano que comenzaba a despuntar y también aporta el matiz de embaucador resabiado, pero que se deja sorprender por la inocencia de Nemorino, aportando las nuevas propiedades de sus medicinas a su repertorio.
La dirección musical corre a cargo de Alfred Eschwé.
Atención especial merecen las entradas en escena de estos dos últimos personajes (Come Paride vezzoso y Udite, udite, o rustici), la narración de Adina de la historia de Tristán e Isolda (Della crudele Isotta il bel Tristano ardea), el dúo que hemos enlazado antes (Una parola, o Adina).
El segundo acto comienza con la boda entre Belcore y Adina a la espera del consabido notario y en cuyo banquete se interpreta la barcarolla Io son rico e tu sei bella, mientras en la mitad del acto se canta el aria Una furtiva lagrima. Como acontecimiento excepcional, Villazón realiza un bis, algo que dejó de hacerse en los teatros durante muchos años. Es interesante ver la emoción que se deja traslucir en el intérprete entre los aplausos de un público entregado antes de volver a cantar el aria.



Caricatura realizada por el propio Donizetti
Es posible que a estas alturas estés ya cansado o cansada y no sea el momento de abusar de tu paciencia para continuar leyendo y escuchando sobre una obra tan genial como esta. Es posible que desees regresar en otro momento a seguir la obra completa y para ello es conveniente recordar unos consejos:

-Elige el momento en que tengas tiempo suficiente para verla entera o, al menos en dos partes, una para cada acto.

-Antes de cada acto, lee y conoce su argumento. En el siguiente enlace que a la página Operamanía puedes seguir el argumento de la obra con las piezas más señaladas de la misma: Operamanía: L'elisir d'amore.

-Sigue los subtítulos en nuestro idioma y aíslate del mundo por un rato.

-Si tienes la opción utiliza una pantalla grande. Recuerda que al estar los enlaces en YouTube, puedes verlos tanto en un ordenador como en una SmartTV.

Esta ópera es una excelente ocasión para deleitarse con de un argumento simpático y una música realmente encantadora. Busca el momento adecuado para disfrutarla. 


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Bibliografía consultada:
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo.

Las primeras obras de Mozart

Las comparaciones son odiosas. Así que no se trata de comparar, sino de conocer, saber de la persona y del personaje, de su trabajo y de su obra.
Evidentemente, cuando hablamos de niños prodigio, Mozart es uno de los que se nos viene a la mente, aunque hay muchas personas que alcanzan un grado de madurez, dominio de una maestría en un tema y una excelencia que otros no alcanzan o alcanzaremos nunca. 
En diversos lugares de la red podemos encontrar listados como Los más importantes niños prodigio de la historia, en la que aparece el mencionado compositor, junto a niños como Jacob Barnett, Akrit Jaswal, Pablo Picasso, Gregory Smith, Kim Ung-Yong o Shakuntala Devi entre otros por sus extraordinarios e inusuales dominios en diversas materias como la astrofísica, la cirugía, la pintura, las matemáticas o la física.
Te propongo una reflexión sobre las primeras obras compuestas por Mozart acompañados por textos de Peter Gay y Mauricio Wiesenthal. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!







Con toda seguridad conocemos que Wolfgang Amadeus Mozart fue un niño prodigio, una de esas personas que nacieron con el don de la música. Su padre Leopold era violinista en Salzburgo, autor de un conocido método para el aprendizaje del violín que se utilizó durante muchos años en los países de la Europa central. De sus siete hijos, cinco murieron con pocos años, quedando dos, su hermana a quien conocían como Nannerl y el propio Wolfgang. Como músico con ganas de triunfar en la profesión aprovechó que su hija mostraba interesantes cualidades para darle clases de música, sin contar con la presencia del pequeño, cuatro años menor.


"Té a la inglesa en el salón 'Des quatre glaces au Temple' con toda la corte del Príncipe Conti, escuchando al joven Mozart" de Michel-Barthêlémy Ollivier. Palacio de Versalles
Peter Gay, profesor emérito de Historia comparativa e intelectual de Europa en la universidad de Yale y director del Dorothy & Lewis B. Cullman, publicó en 1999 Mozart, una biografía sobre el compositor salzburgués. En ella nos narra cómo fueron sus comienzos musicales a la sombra inicialmente de los progresos de su hermana y bajo la dirección de su asombrado y orgulloso padre.



Esta primera composición, la que se considera la número 1 en su catálogo de Opus, el Kv 1 es el Minueto para clave en sol mayor compuesto en 1761, aunque con alguna modificación posterior. En estas primeras obras siempre se tiene la duda de si Leopold es meramente transcriptor o coautor de la misma. De cualquier manera, es una asombrosa delicia poder escuchar una obra compuesta por un músico de cinco años de edad.


Retrato de la familia Mozart. Leopold, al violín, observa a Nannerl y el pequeño Wolfgang
Paul Barton es el intérprete de esta grabación que viene acompañada de la partitura en la que se puede seguir la elegancia simple con que está compuesta.


En su ameno e interesante Libro de réquiems, Mauricio Wiesenthal nos muestra un recorrido biográfico, cultural y emocional por las vidas y obras de algunos de los autores que han marcado su propia vida, moviéndose entre los escritores, los compositores o los pintores que alumbran su propia existencia. Los grandes autores de los siglos XIX y XX aparecen, se muestran en sus obras y acciones, se cruzan y relacionan entre sí y se acercan al autor y a los lectores dejando su profunda huella en cada uno.



En el capítulo Lacrimosa dies illa, subtitulado Réquiem por Mozart, Wiesenthal recorre la vida del compositor a partir del relato de la composición de su última e inconclusa obra. Como una involuntaria continuación del relato anterior, Wiesenthal esboza una de las constantes de la infancia de los Mozart, los viajes por las ciudades europeas en una constante exhibición virtuosística de Nannerl y Wolfgang como parte de la estrategia de Leopold por acercar los talentos de ambos a la aristocracia y la burguesía del viejo continente.



Entre junio de 1763 y noviembre de 1766 los Mozart realizan una gira por París y Londres. Tras cinco meses en la capital francesa, tienen una estancia de quince meses en la ciudad inglesa para regresar de nuevo a París tres meses más, con alguna parada en otras ciudades. En todos los lugares, la fama de los hermanos les antecede y les ofrecen multitud de oportunidades para mostrar sus encantos y sus habilidades musicales.


Pintura de Mozart encargada por su padres en 1762 con el traje que le dieron en la Corte Imperial de Viena. Atribuido a Pietro Antonio Lorenzoni. Mozarteum de Salzburgo
En Londres, el pequeño Wolfgang compone algunas sonatas para violín, clavicémbalo y otros instrumentos. Pero su primera composición vocal la realiza en la capital inglesa con nueve años, en 1765. Se trata de un aria de concierto para tenor y orquesta llamada Va, dal furor portata con un texto extraído del Ezio de Metastasio.



La interpretación del aria está a cargo del tenor mexicano Rolando Villazón acompañado por la London Symphony Orchestra dirigida por Antonio Pappano. En esta ocasión, el aria no está cantada completa, sino en una versión corta en la que sólo se interpreta la primera estrofa con dos repeticiones del texto.


La narración de Wiesenthal en su Libro de réquiems nos sitúa a los Mozart en el regreso previo a estancia en París y Londres, cuando a comienzos de 1763 vuelven de su primera experiencia por Munich y Viena.


Terminamos este acercamiento a las primeras obras, instrumental y vocal, de Mozart con el aria Va, dal furor portata, también en la interpretación de Rolando Villazón, perteneciente a su disco Mozart: Concert Arias para la Deutsche Grammophon con la London Symphony Orchestra dirigida por Antonio Pappano y del que el enlace anterior era una muestra de la grabación.


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Bibliografía consultada:
  • Gay, Peter. Mozart. Lipper Publications, LLC. Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L. en la traducción de Miguel Martínez-Lage y Ediciones Folio, L'Hospitalet, 2004.
  • Wiesenthal, Mauricio. Libro de Réquiems. EDHASA. Barcelona 2004.

Un furtivo instante

Hay un instante que refleja ese momento tan especial en que dos personas comprenden que su relación va mas allá de la pura amistad. En palabras que seguiremos más adelante "Cielos, así podría morir. Podría morir de amor". A ese instante por el que tantos hemos pasado, cada uno de una forma única, irrepetible y personal está dedicada esta entrada.


Te propongo un paseo por un texto de un autor poco conocido, Christopher Isherwood, aunque con una adaptación muy popular de su obra y una de las arias de ópera más famosa y conocida de Donizetti. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



El escritor inglés Christopher Isherwood no suele formar parte de nuestra memoria colectiva. Vivió en Berlín hasta finales de los años treinta del siglo pasado, desde donde sus ideas contrarias al régimen nacionalsocialista instaurado le hicieron salir hacia el exilio y terminar sus días como ciudadano americano. Entre sus obras destaca Goodbye to Berlín (Adiós a Berlín, 1939), que junto con otros relatos sirvió de base para el famoso musical Cabaret


Gaetano Donizetti (Bérgamo, Italia, 1979-1848) fue autor de un éxito extraordinario tanto en Italia como en Francia, donde estrenó alguna de sus óperas en francés. Entre sus obras destacan Ana BolenaLucia de LamermoorLa favoritaLa fille du regiment y Don Pasquale. Las primeras se inscriben en el grupo de óperas serias, mientras las dos últimas pertenecen al de ópera buffa o cómica, género que cultivó con gran éxito.
L'elisir d'amore (El elixir de amor) es, sin duda, una de las grandes óperas bufas de la historia musical. Su trama responde al mecanismo de este tipo de obras: situaciones confusas, cómicas en muchos casos, personajes como el fanfarrón sargento Belcore, el embaucador doctor Dulcamara -quien proporciona el elixir del título- y la joven pareja que, tras las consabidas peripecias acaban en un final feliz digno de este tipo de obras: Nemorino, un campesino simplón y enamorado de Adina, campesina rica que coquetea con el militar. Antes del feliz desenlace Nemorino descubre que Adina lo quiere al ver cómo una lágrima corre por su mejilla.



Donizetti quiso introducir un aria para el tenor en el segundo acto, a lo cual se opuso su libretista Felice Romani"¿Qué hace aquí este patán entrando en escena y poniéndose a gimotear patéticamente, cuando todo debe ser festivo y alegre?" Insistió el compositor y el aria Una furtiva lagrima es una de las más populares, espectacular y reconocida de cuantas se han compuesto para la voz de tenor.
Además del éxito que tuvo desde su estreno, un disco histórico de Enrico Caruso, grabado a comienzos del pasado siglo, llegó a popularizar este aria. La vocalización que éste hacía de la frase "M'ama, si, m'ama, lo vedo" hizo pensar equívocamente al gran público que se trataba de una gran ópera romántica y no un delicioso melodrama giocoso in due atti (melodrama cómico en dos actos) según reza en el título.



Hoy te acerco varias versiones de esta pieza y te propongo que decidas cuál te gusta más, independientemente de la calidad de la grabación y de si tiene sólo audio o vídeo. ¿Por qué no das tu opinión a través de este blog o en las redes sociales?



La primera versión, sólo audio pertenece a aquella histórica grabación del mítico Enrico Caruso, la primera que popularizó este aria.


La segunda versión está interpretada por nuestro incombustible, inquieto y polifacético Plácido Domingo.


La tercera versión está grabada en directo por uno de los más grandes tenores del siglo XX, Luciano Pavarotti.


La última versión la interpreta el mexicano Rolando Villazón, uno de los apadrinados por Domingo, expresivo en lo musical y lo teatral en una ya histórica versión grabada en la Staatsoper de Viena con un bis, algo no habitual en la capital austriaca.


¿
Con cuál te quedas? 

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El amor cuando todo se ha perdido

Hay momentos en los que pensamos que todo está perdido. Nuestra experiencia, nuestras expectativas y nuestro conocimiento nos llevan a situaciones en que podemos pensar que lo que nos ocurre en nuestra vida, a quienes queremos y nos acompañan e incluso en nuestro trabajo no tienen solución y podemos llegar a caer en el abandono, con la pérdida de la esperanza y una entrega a la desesperación. 
Hace unos años, en un viaje a Alemania visité el campo de concentración de Sachsenhausen. Está cerca de Berlín y fue el primero que se construyó, pero no es un campo de los más conocidos como Auschwitz o Dachau. El horror de lo ocurrido en los campos de concentración tiene que ser inolvidable, en primer lugar porque la humanidad no puede olvidar lo que ha ocurrido para no caer en el mismo error; pero también es inolvidable porque cuando realizas una visita no dejas de pensar en lo que allí pudo ocurrir. Es una imagen recurrente que te vuelve a visitar en múltiples ocasiones. 



Pero en medio del horror y la desesperación de quienes pasaron por ellos hubo momentos de sublime humanidad, de esos momentos que engrandecen al género humano: experiencias de colaboración y ayuda, de momentos de superación que llegaron a ver que había esperanza y que vivir merecía la pena.
Te propongo dos miradas hacia ese momento en que las personas vemos que hay una situación insostenible, irremediable, pero aún así descubrimos que el amor que tenemos en nuestra vida nos da fuerzas para buscar la esperanza de seguir adelante. Nos acompaña un texto de Viktor Frankl sobre su dura experiencia personal y fragmento de la ópera más conocida y representada de todos los tiempos, La Traviata de Giuseppe Verdi.

Pabellón de prisioneros judíos. Campo de concentración de Sachsenhausen. Foto del autor
Lo demás lo supe después. Lo primero que conocí de Viktor Frankl fue que estuvo prisionero en varios campos de concentración en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y que sobrevivió. Su experiencia, terrible, dura y estremecedora la paseó, junto con muchos otros prisioneros por distintos campos como Auschwitz, Kaufering III o Tukheim. De esa vivencia nació El hombre en busca de sentido, un libro en el que va desgranando con un relato honesto y sincero la vida en estos campos, las reacciones ante las situaciones inhumanas, la desesperación de muchos que acabaron buscando la muerte antes de que ésta los alcanzara a ellos, los pequeños momentos en que lograban evadirse de la insoportable realidad, las pequeñas ayudas que podían tener entre ellos, la crueldad de los soldados que los custodiaban y, aún peor, la de otros que eran prisioneros como ellos mismos. 
En esta obra, Frankl se pregunta por la razón por la que salió vivo de los campos de exterminio. Por qué él, que había sobrevivido a su familia, a sus amigos, a tanta penalidades y sufrimientos, podía aceptar que la vida fuera digna de ser vivida. 



Porque, y eso lo supe más adelante, Viktor Frankl no era un escritor, un literato, sino que era un prestigioso psicólogo, el creador de la Tercera Escuela de Viena, después del Psicoanálisis de Freud y la Psicología individual de Alfred Adler.
El hombre en busca de sentido está dividido en varias partes, narrando su experiencia como prisionero en tres fases: la primera se titula Internamiento en el campo; la segunda La vida en el campo; y la tercera, Después de la liberación. Concluye este libro duro y crudo con las nociones básicas de la logoterapia y el análisis existencial, la base del pensamiento de esta Tercera Escuela de Viena.
Las distintas experiencias, la mayoría totalmente personales, aunque en determinados lugares se citan algunas de otros prisioneros o guardianes de los campos, son mostradas con los ojos y la mente de un psicólogo que las analiza y valora bajo su mirada atenta y crucial. Según las propias palabras de Frankl: "Nosotros hemos tenido la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Qué es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo es el ser que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración".



En el enlace, en verde como siempre, tienes una pequeña síntesis biográfica de Viktor Frankl, donde llama la atención la decisión y cómo la toma, de no exiliarse y terminar siendo finalmente detenido y deportado. En este otro te enlazo con unas recomendaciones sobre la adversidad, extraídas de sus teorías.
El texto que te propongo pertenece a la que él denomina la segunda fase, La vida en el campo. En él, Frankl narra con desgarradora precisión una revelación que le ayudó a dar sentido y sobrellevar el horror en el que vivía junto con tantos otros.




 
¿Quién no ha oído hablar de La Traviata? La ópera de Giuseppe Verdi es la más representada de todos los tiempos. En la temporada 2015/2016 se ha representado ¡4.200 veces! en todo el mundo, muy por delante de La Flauta mágica con 3.300 representaciones.
En este blog he tratado de La Traviata en los siguienes enlaces: El reloj, tirano del paso del tiempo y El amor con Neruda y Verdi
El tercer acto se desarrolla en la habitación de Violetta. La tuberculosis está acabando con su vida y ella no cree ya en las esperanzas que le da el médico sobre su curación. Alfredo, que tuvo que huir vuelve a París para suplicar perdón y no separarse de Violetta. Los amantes, como última esperanza, hacen planes para un futuro juntos que saben que no existe. 




Antes de comenzar esta escena, Verdi incluye un contraste teatral muy de su estilo: en la calle se oye el ruidoso festejo del carnaval. Tras éste, la sirvienta irrumpe en la habitación anunciando la llegada de Alfredo. Se produce el encuentro. Tras un silencio, el tenor canta la estrofa Parigi o cara acompañado por las cuerdas en pizzicatto que muestran el latido del corazón. Violetta repite la estrofa con un latido más apagado si cabe aún. Luego comienza un juego de frases, respuestas, silencios y complicidades. El dramatismo, lo que saben ellos y sabemos nosotros, queda momentáneamente eclipsado. El final llegará poco después.



De este dúo hay muchas versiones disponibles pero, por el dramatismo de la escena he descartado las que están cantadas en versión concierto o disco sin imágenes, de las que hay varias muy interesantes y me he decidido por enlazar esta versión cantada en escena. 
La grabación está interpretara por Rolando Villazón y Anna Netrebko en una arriesgada e impactante producción del Salzburg Festspiele (Festival de Salzburgo) de 2005, que ha sido repuesta a comienzos de 2017 en el Metropolitan Opera House de New York con la interpretación en los mismos roles de Michael Fabiano y Sonya Yoncheva en uno de los repartos.

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