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Subir y bajar escaleras

Desde hace milenios, la escalera es uno de los elementos arquitectónicos que ha acompañado al ser humano. 
Quizás en los palafitos se haya utilizado por primera vez como elemento que aislaba las aguas y de las viviendas, protegiendo a sus habitantes de posibles depredadores. Más adelante llegaron a conectar las viviendas con graneros o almacenes elevados para asegurar los alimentos guardados, o para elevar la vivienda sobre establos conservando el calor que se producía en la parte baja. 
Pero hubieron de pasar cientos de años para que la escalera, un mero elemento construido con materiales como la madera dejaran de ponerse y quitarse a voluntad y adquirieran una presencia como elemento constructivo permanente en los edificios.
También poseía un sentido trascendente al ser un elemento que conectaba el suelo y la tierra con las alturas como forma de elevarnos a lo divino y celestial. Así, edificios como los zigurats mesopotámicos o las pirámides escalonadas mesoamericanas o concepciones como la escalera de Jacob que lo acercaba en sueños al cielo, trascendían el significado de la escalera como mero elemento arquitectónico.
Siglos más tarde, entre el final del medievo y los albores renacentistas, la escalera se presenta en el interior de los edificios, creándose diseños arquitectónicos de gran elegancia, queriendo unificar las cualidades de los propietarios con las del edificio, mostrando escaleras grandiosas y elegantes como una muestra de poder.
Actualmente, la escalera la podemos encontrar en la inmensa mayoría de los edificios, pese a que en los más altos ha sido reemplazada en las últimas décadas por ascensores en su función primordial de enlazar espacios de forma vertical. De tal manera, la escalera se haya presente en innumerables momentos de nuestras vidas, siendo un elemento admirado, desapercibido, elegante, funcional, inspirador, original o mísero según cómo haya sido pensada, construida o percibida por quienes la utilizan.  
Hay escaleras célebres por su belleza arquitectónica, como elementos diferenciador de edificios, como forma de ostentación o como signo, anuncio o promesa de la grandiosidad del edificio al que pertenecen. 
Un elemento tan esencial como la escalera está presente en nuestras vidas en múltiples formas y diseños. Te propongo un paseo por ellas a través de obras literarias y musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Maurits Cornelis Escher. Relativity (1953)
La escalera es también un elemento con un sentido comunitario en edificios. Cuántos bloques de viviendas en todo el mundo tienen las escaleras como lugares de paso o zonas de vida común, pese a que cada vez más se buscan diseños que oculten esa función comunal en aras de la privacidad de sus habitantes.
Una de las primeras obras teatrales de la posguerra española se centraba en la vida que albergaba una escalera vecinal, cuando la vida no solo era de puertas hacia adentro, sino también de puertas hacia afuera.
La obra con la que Antonio Buero Vallejo debutó en la escena española en 1949, Historia de una escalera, supuso un soplo de aire fresco, una renovación del teatro de nuestro país, la visión de un retrato social de toda una época, en el que se sustituía el tipo de obras que se representaban, cargada de pensamiento fácil y evasivo, por un conflicto que buscaba la reflexión sobre la propia existencia y un cierto despertar de la conciencia de los espectadores, señalando un conflicto que el autor deja expresamente sin resolver.
Historia de una escalera muestra la relación que se establece entre los distintos vecinos de un edificio típico de la época y los cambios que se producen en ellos diez años más tarde en el segundo acto, y veinte años en el tercero de los actos de la obra. Los personajes que comenzaron, los cambios que se producen en ellos, los que desaparecieron en estos lapsos de tiempo, los que llegaron al vecindario. Así Buero Vallejo nos muestra fundamentalmente la relación, las aspiraciones, los sueños y las frustraciones de quienes permanecen en el edificio durante estos años, tanto si era esa su idea original, como si deseaban cambiar de hogar y situación en la sociedad.  
El texto pertenece al primero de los actos, señalando un diálogo entre dos de los personajes, Urbano y Fernando, sus aspiraciones y sus sueños.

Las primeras obras de Gioacchino Rossini ya anuncian el estilo, la forma y las dotes musicales de quien será un genio que dominará el mundo de la escena operística. Tras su exitosa ópera prima La cambiale di matrimonio, dos años después estrenó en 1812 en el Teatro San Moisè de Venecia La scala di seta (La escala de seda), una farsa en un acto que se inspira en las óperas cómicas de Cimarosa, especialmente en Il matrimonio segreto. Pese a que la obra no se encuentre entre sus mejores creaciones bufas, muestra la personalidad del compositor. 
El argumento narra la situación en que Giulia, pupila del anciano Dormont, y que se ha casado en secreto con Dorvil, ha de solventar, recibiendo a su amado en su habitación tras acceder este por una escala de seda que ella tiende y recoge cada noche. Los enredos propios de este tipo de obra finalizan felizmente con el viejo tutor aceptando la situación.
Su obertura, muy en el estilo de las rossinianas, con ese crescendo tan característico del compositor de Pésaro, es de los números de esta ópera que se han popularizado como pieza de concierto.
El enlace nos ofrece la obertura de La scala di seta a cargo de The Heartland Festival Orchestra dirigida por David Commanday en una grabación realizada en octubre de 2012.


Una vez tratada la escalera como elemento comunitario que albergaba en su momento parte de la vida de los vecinos, nos acercamos a uno de los autores fundamentales en la literatura en nuestro idioma del siglo XX.
Pocos creadores poseen la capacidad de desenvolverse con un pensamiento transversal, captando una esencia oculta con su mirada penetrante, fusionando intereses y actividades de distintos ámbitos y estilos literarios y moviéndose continuamente en la vanguardia de la literatura como Julio Cortázar.
Al escritor argentino debemos uno de los textos fundamentales sobre las escaleras, pertenecientes a esos Manuales de instrucciones con que nos subyuga en sus Historias de Cronopios y Famas.
Instrucciones para subir una escalera nos acerca a la reflexión de lo irreflexionable y el encanto de lo que es absolutamente innecesario de pensar, ya que se trata de uno de los movimientos que se hacen de forma más mecánica y desprovisto de meditación y razonamiento. 
¿Quién sino Cortázar nos puede explicar de manera tan absurdamente didáctica, tan irónicamente seria y tan minuciosamente original cómo subir una escalera?


En algunos libretos de ópera, las escaleras no solo muestran su magnificencia, el poder de los dueños del edificio que las ostentan, sino la sensación de subir y bajar por ellas, como si de una montaña rusa de emociones se tratara, apareciendo en determinadas situaciones como metáfora de la locura, uno de los temas más recurrentes de la ópera belcantista de la primer mitad del siglo XIX.
Así, en I puritani de Vincenzo Bellini, la escena de la locura de Elvira que transcurre en el acto II se comienza en la parte más alta de la escalera con una velada novia que no se resigna a que su amado haya desaparecido, según ella cree, en brazos de una rival. Se trata de una de las populares escenas de locura que tanto gustaban al público y que, al concluir la obra finalizará de forma feliz.
Anna Netrebko en el papel de Elvira, John Relyea como su tío Giorgio y Franco Vassallo como Riccardo, un pretendiente que espera el amor de ella, interpretan esta escena de locura de I puritani, que queda inconclusa una vez desaparecido el protagonismo de la escalera, en una producción del Metropolitan Opera House de New York.



De entre todas las escaleras, en el medievo se comenzaron a construir las escaleras de caracol, formadas inicialmente por un núcleo de piedra tallada que  servía de eje, que se rodeaba de una pared circular en forma de torre y un suelo que ascendía en espiral. De esta forma, en castillos y conventos se ahorraba espacio al elevarse a un piso superior ocupando el mínimo horizontal y, al dirigirse a espacios privados, podía prescindir de su función como elemento teatral o decorativo.
Si la escalera tiene el significado del camino que se inicia para avanzar y ascender a un objetivo o meta final, la escalera de caracol se presenta también un objetivo a alcanzar, aunque incluye un giro sobre sí mismo, un ascenso que lleva a la misma posición en que se inició el camino, una idea sobre la propia identidad. Esa coincidencia entre la posición inicial y la final sugiere la vuelta sobre sí mismo, el conflicto que lleva de nuevo al punto de partida, lo irresoluble de la situación que se vuelve vértigo, tanto físico para quienes no están habituados, como mental.  

Escalera de caracol. Castillo de Almansa (Albacete)
Nacido en la Córdoba argentina, Enrique Anderson Imbert centró su vida en la literatura, siendo escritor, ensayista, crítico literario y profesor universitario en su país y en Estados Unidos donde la Universidad de Harvard creó expresamente para él la Cátedra de Literatura Hispanoamericana.
Autor de diversas obras de sobre estudios y crítica literaria, Imbert publicó varias novelas entre las que destacan Vigilia, Fuga y Evocación de sombras en la ciudad geométrica, aunque proliferan los cuentos que recogió en diversos títulos como La sombra y otros cuentos, El gato de Cheshire o El leve Pedro, además de otros publicados en hasta seis antologías. 
Publicado en 1965, El gato de Cheshire recoge pequeños textos escritos durante casi cuarenta años conformando una amalgama de estilos, pensamientos e identidad. En palabras del autor, "el tema de mis narraciones, creo, es la libertad creadora de nuestro espíritu, la capacidad humana para rechazar la realidad natural e inventar un mundo propio, de pura fantasía".
Uno de sus relatos, Espiral, se desarrolla sobre el escenario de una escalera de caracol, sin la cual sería más difícil imaginarnos cómo se vertebra la historia.



De incendios, de mano, de escapulario, de espárrago, se servicio, de tijera, falsa, mecánica o de caracol, muchos son los tipos y utilidades de las escaleras, tanto para un uso concreto como para su utilidad como elemento funcional en los edificios y viviendas.
No solo las escaleras se presentan como elementos del argumento y decorado de las óperas. Muchos de los grandes teatros de ópera del mundo poseen escaleras dignas de admiración. Son elementos de acceso que muestran la promesa de las obras que se verán en su interior, un lugar de acceso para el encuentro entre un público que se encuentra en los momentos previos, intermedios y finales de cada obra y con la capacidad de hacer que una gran cantidad de espectadores la utilicen simultáneamente.

Giuseppe Momo. Escalera de doble hélice (1932). Museos Vaticanos 
La Opéra Garnier posee uno de los grandes edificios de ópera, un emblema y embajador de París en todo el mundo. Construida entre 1861 y 1875 en tiempos del emperador Napoleón III fue  el primer teatro de París en que se representaban óperas y ballets hasta 1989 dedicándose actualmente a la representación de ballets principalmente.
Las imágenes pertenecen a un documental en el que se nos muestra la más famosa escalera de ópera del mundo, junto con el interior del edificio, lo que evidencia que asistir a alguna de sus representaciones siempre será una experiencia inolvidable, independientemente de la obra que se presencie.


La obra de Franz Kafka fue publicada en su casi totalidad tras su fallecimiento, desoyendo el deseo del escritor de que sus novelas, su diario, su correspondencia, gran cantidad de borradores, aforismos y narraciones fueran destruidos tras su muerte. Fue su amigo y albacea testamentario Max Brod quien decidió dar a la luz la obra del escritor checo, una obra de tal importancia que, según Elias Canetti, Kafka "es el escritor que más puramente ha expresado el siglo XX, y al que hay que considerar por lo canto como su manifestación más esencial".


En Cuentos completos, una de las muchas recopilaciones de textos kafkianos, nos encontramos con Fürsprecher (El intercesor), uno de los manuscritos que figuraban en el Cuaderno de Un artista del hambre, posiblemente escrito en 1922, el año en que el escritor se jubiló anticipadamente con treinta y nueve años a consecuencia de una tuberculosis que arrastraba desde hacía un lustro y que acabaría con su vida dos años después. El título El intercesor no aparece en el manuscrito original y fue sugerido por Max Brod para su primera publicación.
El sentido de las escaleras, su significado y símbolo están presentes en este texto kafkiano. Una narración onírica, un edificio desconocido que se muestra como un inexplicable laberinto donde pasillos, puertas y escaleras se presentan en busca de un recóndito significado. 


También sirve una escalera como hilo conductor de otra escena similar a la de I Puritani, en una de las obras maestras de Donizetti.
Lucia di Lammermoor, la última gran ópera belcantista, nos muestra esta escena de la mejor tradición de las aclamadas Arias de locura. Lucia, que en un rapto de locura ha matado a su esposo Arturo, aparece en la escalera con el camisón ensangrentado y un puñal en la mano. Raimondo pide silencio, mientras ella realiza un doble descenso físico y emocional, una auténtica bajada a los infiernos, hasta encontrarse con los invitados que asisten estupefactos al dramático desenlace del banquete nupcial.
De nuevo Anna Netrebko en una producción del Metropolitan Opera House de New York se mete en la piel de una Lucia en el momento más trágico de la obra.


Con la razón perdida, Lucia cree estar ante el altar con Edgardo, regresando a la realidad y sintiendo cómo ha sido abandonada por su amado. La alteración constante entre cordura y realidad a los pies de la escalera, entre recuerdos y los actos recientes, finalizan cuando Lucia se desploma agonizante.
La impecable interpretación vocal y teatral, en un difícil solo con la flauta que evoca sus recuerdos hacen inolvidable esta interpretación.


No podemos finalizar esta publicación sin recurrir de nuevo a la obra de Cortázar. Si sus Instrucciones para subir una escalera son ampliamente conocidas, el autor de Rayuela volvió a referirse a ellas en una vuelta de tuerca sobre el mismo tema, un nuevo giro sobre el tema en un sentido totalmente literal.
Esta vuelta a Cortázar y la escalera nos hace caer en el detalle de que toda escalera se utiliza en dos momentos, pasa subir y bajar, o viceversa, con lo que podemos afirmar que ese doble recorrido nos aboca a la idea de que la escalera como tal y su doble recorrido se configuran de igual manera como principio y final.
En Último round, el escritor francoargentino publicó, con el mismo tono y estilo didácticamente original sus Instrucciones pasa subir una escalera al revés, una reflexión que abarca más que el mero hecho de desplazarse de tan original forma por este elemento.


Finalizamos esta publicación sobre las escaleras, no con música como suele ser habitual en el blog, sino con la voz del propio Cortázar narrando su texto, un documento excepcional en el que el autor recoge y recorre con su voz los matices de sus instrucciones con las que podemos subir las escaleras al revés.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

#OperaEnZapatillas: Don Pasquale

Aprovechando que en estos días se representa en el Teatro Maestranza de Sevilla la ópera Don Pasquale de Donizetti, dedicamos este espacio a acercarnos a esta obra, la última gran ópera bufa del repertorio.
Desde hace varios meses hemos dedicado varias publicaciones al hecho de poder disfrutar desde la comodidad de nuestra casa grabaciones de algunas de las óperas fundamentales en una sección que titulamos #OperaEnZapatillas y en las que, además de información sobre las mismas y algunos momentos destacados, hacemos una propuesta para ver una versión concreta de esa ópera que se pueda seguir tanto para quienes lo hacen con frecuencia, como para los que aún no están acostumbrados.
En #OperaEnZapatillas nos hemos acercado ya a las siguientes obras en lo que se pretende que sea una publicación aproximadamente cada dos meses y que puedes ver clicando en los enlaces en verde:
-Ópera en zapatillas: La traviata.
-Ópera en zapatillas: L'opera imaginaire.
-Ópera en zapatillas: Las bodas de Fígaro.
-Ópera en zapatillas: L'elisir d'amore.
En esta nueva entrega de #OperaEnZapatillas te propongo un acercamiento a la última gran ópera bufa, una obra maestra con todos los ingredientes para pasar un rato divertido... y pensar: Don Pasquale de Donizetti. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Don Pasquale es una ópera de Gaetano Donizetti estrenada en 1843, la última gran ópera bufa de la historia, en la que su autor explotó el tema del amor en la vejez con un argumento y unos personajes cargados de sentido cómico en lo superficial, aunque con un tono grave y doloroso en lo más soterrado.
En el argumento, Norina, una joven viuda y Ernesto, el sobrino del viejo adinerado don Pasquale, le quitan a éste las ganas de casarse, tras organizar aquella y el ingenioso Doctor Malatesta un simulacro nupcial.
Nada más comenzar el acto I, el Doctor Malatesta cuenta al anciano que ha encontrado una esposa para él, Norina, a la que él presenta como su hermana Sofronia.

El aria en que la describe es Bella siccome un angelo (Bella como un ángel), en la que presenta a una joven recién salida del convento, honesta, dulce, pura y bella, que tras hacerse rogar confiesa que es su propia hermana. Se trata de un aria dividida en dos partes con la misma melodía y letras distintas con un breve diálogo entre ambas partes. Tras otro turno de palabra entre ambos sobre cuándo podrá encontrarse don Pasquale con quien él piensa que es su amor, este último canta Un fuoco insolito (Un fuego insólito). 



La interpretación corre a cargo de Roberto de Candia como Malatesta y Alessandro Corbelli como don Pasquale, ambos excelentes en su interpretación teatral con la vis cómica que exige esta obra de Donizetti.


La Tematología es una vía de investigación que trata las transformaciones a lo largo de la historia de un tema a través de diversos textos de la literatura o alguna de las artes.
Uno de los temas recurrentes en la literatura y el folcklore es el del amor en una edad avanzada. En su trabajo de investigación El motivo de "El viejo y la niña" en Galdós y otros grandes novelistas del siglo XIX, Ana L. Baquero Escudero publicó en la Universidad de Murcia un estudio tematológico sobre este tema del que nos acerca a nuestra temática el texto siguiente. 


Donizetti quedó encantado del encargo que le hicieron para estrenar una ópera cómica en el Théâtre-Italien (Teatro Italiano) de París, entre otras razones porque le ofrecieron el mejor reparto que se podía tener en aquel momento. La soprano Giulia Grisi haría el papel de Norina/Sofronia, el tenor Giovanni Mario sería Ernesto, el barítono Antonio Tamburini (El "rubí de los barítonos") encarnaría a Malatesta, mientras el bajo Luigi Lablache, adorado por el público parisino, sería don Pasquale. Este último debía su fama tanto a su talento excepcional como cantante como a su excesiva corpulencia. Según Théophile Gautier, Lablache se asemejaba a "un escarabajo gigante que quiere desplegar las alas para huir volando, pero no puede" en la piel de don Pasquale el día del etreno.
Donizetti y Giovanni Ruffini, su libretista, crearon una especie de comedia social para estos cuatro protagonistas, alternando una serie de situaciones típicas de la ópera bufa con otros momentos más propios de un realismo solemne. 
El estreno se produjo el 3 de enero de 1843 con gran éxito. En el blog que lleva su propio nombre, la sopranos argentina Fiorella Spadone cita al propio Donizetti recordando este estreno: "El éxito fue de los más felices. Se repitió el adagio del final del segundo acto. Se repitió la stretta del duetto entre Lablache y Grisi. Fui llamado al fin del segundo acto y del tercero. No hubo momento, de la sinfonía en adelante, que no haya sido aplaudido. Estoy muy contento."
Poco hacía presagiar que sólo un año después, Donizetti comenzara a tener lagunas y desvaríos y le fuera cada vez más complicado componer. Dos años después sería ingresado en un sanatorio por una degeneración cerebro-espinal provocada por una sífilis. Totalmente incapacitado lo trasladaron a su Bérgamo natal donde fue atendido por unos amigos hasta su muerte.



Los personajes llegan a transmitirnos la complejidad de sus caracteres. Norina, por ejemplo, que no duda en su amor por Ernesto, actúa con una desfachatez que la hace mentir en algunas ocasiones; en el acto III abofetea humillantemente a su esposo y, aunque muestra cierta compasión al arrepentirse, termina llamándole "abuelo".
La aparición en escena de Norina describe su carácter y anuncia de qué será capaz. Está en su casa leyendo un libro. Recita unas palabras sobre el amor que le resultan cursis, dejándonos ver su actitud caprichosa y alegre. La cavatina de inicio Quel guardo il cavalliere (Aquella mirada al caballero) es seguida por la animada cabaletta So anch'io la virtù magica (También conozco la mágica virtud) mostrándonos su carácter ambivalente. La primera exige a la intérprete una técnica exquisita con largos fraseos, agudos, adornos, florituras y cambios de registro.
La interpretación corresponde a una de nuestras cantantes predilectas, la soprano Anna Netrebko y pertenece a una representación que se llevó a cabo en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 2010 con la dirección de James Levine. Una prueba del enorme éxito que tiene la Netrebko en este lugar es la ovación con la que es recibida antes de comenzar a cantar.




El comienzo del acto II nos presenta a un dubitativo Ernesto que no sabe si su amor por Norina es correspondido o ésta desea casarse con su tío. Como aún desconoce los planes de Malatesta, desesperado, decide partir para tierras lejanas. La obertura del acto, con protagonismo de las trompetas con sus tonos más melancólicos nos prepara para su recitativo Povero Ernesto! y el aria que le sigue Cerchero lontana terra (Buscaré una tierra lejana). Justo cuando la canta y abandona la estancia aparece don Pasquale con su sirviente engalanado para la ceremonia nupcial.
El tenor Juan Diego Flórez  interpreta el papel de Ernesto en la producción de la Staatskapelle de Dresde de 2006.


Tras el encargo recibido para la composición de una ópera bufa, Donizetti y el libretista Giovanni Ruffini se fijaron en el libreto de la ópera Ser Marcantonio de Pavesi estrenada más de tres décadas antes. La inspiración se centró en la tradición de los personajes de la Comedia del arte que alcanzaron su zénit con Carlo Goldoni. Don Pasquale se inspira en Pantaleón, Malatesta en Scapino uno de los sirvientes que hacen de intermediarios, en la misma línea que el Fígaro de Rossini, mientras Ernesto y Norina serían los enamorados Pierrot y Colombina
Acostumbrados a la celeridad con que Donizetti componía, se cuenta que sólo tardó once días en hacerlo, aunque es probable que sean sólo las líneas generales de las ideas para los personajes y la orquestación procediera de algunas obras anteriores del compositor. El propio Donizetti dirigió los ensayos que transcurrieron en una gélida atmósfera, con una orquesta que no se entusiasmó con la partitura y una escasa o nula relación entre el compositor y algunos de los protagonistas. Aún así, tantos fueron los cambios sugeridos por los cantantes sobre el libreto original de Ruffini se marchó exigiendo que su nombre no apareciera en el cartel del estreno.




En el acto III y una vez celebrada la falsa ceremonia, Sofronia/Norina comienza a cambiar las costumbres y la marcha de la casa: cambio de muebles, los grises cambian a un colorido en la decoración y se disparan los gastos con el consiguiente enfado del dueño de la casa. Los sirvientes entran y salen, corren y compran mientras cantan a coro Il diamanti presto presto (Los diamantes, rápido, rápido). Tras este ajetreo don Pasquale reúne el valor suficiente para enfrentarse a su esposa.
Il diamante presto, presto está interpretado por The Glyndebourne Chorus en una producción de 2013 dirigida por Enrique Mazzola.


Continúa Ana L. Baquero en su trabajo tematológico sobre el amor en la vejez con el siguiente texto en que cita una variación de la situación literaria, operística y teatral de uno de los casos más frecuentes.



En el tercer acto, tras ver don Pasquale cómo Norina está dando la vuelta a su estilo de vida y tomando drásticamente las riendas de la casa busca la complicidad de Malatesta. El anciano considera al hermano de Norina un aliado al que le cuenta sus planes de venganza ante una cita que su esposa ha concertado en el jardín, aunque lo que él desea en el fondo es desembarazarse de su esposa. El dúo buffo Cheti, cheti (calladitos, calladitos) y Aspetta, aspetta (Espera, espera) es uno de los más hilarantes de la obra de Donizetti
La escena está interpretada en versión concierto por quien protagonizará la ópera en SevillaCarlos Clausson en el papel de Don Pasquale y Lluis Sintes en el de Malatesta y corresponde a una grabación que se realizó en el Teatro Principal de Mahón en Menorca en con la dirección de Eugene Kohn.

En ella podemos apreciar la vis cómica de ambos y la enorme dificultad de los textos rápidos, en los que los intérpretes casi no dan abasto siquiera a recitar todo cuando deben cantar. Se trata de un dúo en canto silabato, una modalidad complicada. Sabemos que en música cada sílaba es una nota y en el canto silabato cada frase debe decirse con una respiración, lo que se complica en exceso cuando las frases son largas. Se necesita por parte de los intérpretes un gran fiato y una dicción perfecta para que la frase se entienda con claridad.


Además de los textos citados por Baquero, en la ópera podemos encontrar multitud de estos personajes mayores que se enamoran de una mujer joven y que se representan en ocasiones de modo trágico, mientras en otras son tratados de forma cómica e incluso grotesca. El rey Marke de Tristán e Isolda de Wagner se fija en el lado trágico, mientras Hans Sachs en Los maestros cantores de Nuremberg, también de Wagner, La serva padrona de Pergolessi, El boticario de Haydn o el doctor Bartolo de El barbero de Sevilla de Rossini hacen hincapié en ridiculizar la inflamada pasión de estos personajes. Cuando una persona de la edad de don Pasquale se enamora acaba siendo objeto de burla y todos intentan "curarlo". Muchas son las obras que se basan en este personaje del viejo que queda en ridículo, aludiendo a la convención social que da ventaja para casarse con una joven al viejo soltero rico antes que al joven sin fortuna. El talento de Donizetti estriba en expresar situaciones realistas y reacciones humanas en torno a este personaje. Incluso en este caso, con un final feliz entre Norina y Ernesto, somos incapaces de olvidar la soledad triste que le queda a don Pasquale.



En el segundo cuadro de este último acto, Ernesto canta en el jardín de la casa la serenata Com'e gentile (Qué hermosa es) mientras espera a Norina
La interpretación de este aria está realizada por uno de los mayores talentos musicales de nuestro país, el tenor canario Alfredo Kraus en una grabación histórica perteneciente a la película Gayarre, en la que Kraus protagoniza una biografía del tenor navarro. En el fragmento, Kraus/Gayarre se presenta a una prueba para una audición para la que canta el Com'e gentil. La película, de 1959 fue dirigida por Domingo Viladomat y es una de las pocas apariciones de Kraus en el cine.


Inmediatamente a continuación viene el dúo entre Ernesto y Norina Tornami a dir cha m'ami (Vuelve a decirme que me amas), un número en que la compenetración de los cantantes debe ser máxima para realizar de forma conjunta el fraseo y la agilidad vocal que Donizetti escribió para ellos, apenas acompañados por una orquesta sotto vocce y con las cuerdas en pizzicato en algunos momentos. Al finalizar se deja ver la figura de don Pasquale que ha presenciado la escena y que, en el fondo, desea que se pueda romper el enlace entre Sofronia/Norina y él.

Canta de nuevo el tenor peruano Juan Diego Flórez, discípulo y heredero del estilo de Kraus, acompañado por la soprano valenciana Isabel Rey en un montaje que se llevó a cabo en Zurich en 2006 y enfervorizó al público asistente.

Después de leer este documento es posible que estés ya cansado o cansada y no sea el momento de abusar de tu paciencia para continuar leyendo y escuchando sobre esta obra. Es posible que desees regresar en otro momento a seguir la obra completa y para ello es conveniente recordar unos consejos:

-Elige el momento en que tengas tiempo suficiente para verla entera o, al menos en dos partes, una para cada acto.

-Antes de cada acto, lee y conoce su argumento. En el siguiente enlace que a la página Laopera.net puedes seguir el argumento de la obra con las piezas más señaladas de la misma: Laopera.net: Don Pasquale.
-Sigue los subtítulos en nuestro idioma y aíslate del mundo por un rato.

-Si tienes la opción utiliza una pantalla grande. Recuerda que al estar los enlaces en YouTube, puedes verlos tanto en un ordenador como en una SmartTV.

Busca el momento adecuado para disfrutarla. 




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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Ópera en Zapatillas: L'elisir d'amore (El elixir de amor)

La ópera tiene el gran poder de despertar las emociones.
Luciano Pavarotti

En otras ocasiones hemos comentado que la ópera es una obra de arte en la que confluyen diversas artes y que, como todo aquello en lo que interviene la música, es efímera, ya que se construye y desarrolla en un momento determinado.
Pero para apreciar una ópera es conveniente acercarse previamente a ella, saber qué nos quiere decir a nosotros (no sólo a los que la oyeron en el tiempo en que se estrenó) y conocerla. Es el valor de las grabaciones, tanto en discos como en vídeos. Ahora, en estos tiempos, con la ventaja de poder escucharlas desde la red en el momento que deseemos.
En el blog hemos dedicado varias publicaciones al ejercicio de disfrutar desde la comodidad de nuestra casa grabaciones de algunas de las óperas fundamentales en una sección que titulamos #OperaEnZapatillas y en las que, además de información sobre las mismas, algunos momentos destacados, se hace una propuesta para ver una versión concreta de esa ópera que se pueda seguir tanto para quienes lo hacen con frecuencia, como para los que aún no están acostumbrados.
Por la sección nos hemos acercado ya a las siguientes obras en lo que se pretende que sea una publicación en la primera semana de cada dos meses y que puedes ver clicando en los enlaces en verde:
-Ópera en zapatillas: La traviata.
-Ópera en zapatillas: L'opera imaginaire.
-Ópera en zapatillas: Las bodas de Fígaro.
En esta nueva entrega de #OperaEnZapatillas te propongo un acercamiento a una de las óperas más divertidas y populares de todos los tiempos: L'elisir d'amore de Donizetti, una obra con una de las arias más conocidas de la historia de la música, Una furtiva lagrima. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Tras la retirada de Rossini aún joven y en plenas facultades y el precipitado fallecimiento de Bellini, el mundo de la ópera se rindió al tercero de los grandes compositores italianos de la primera parte del siglo XIX: Donizetti.
Gaetano Donizetti nació y murió en Bérgamo relativamente joven, pero con una gran producción en su haber. De familia muy humilde pudo estudiar música gracias a la ayuda de Johann Simon Mayr, un alemán que dirigía la escuela de música de la ciudad además de ser párroco en la iglesia local y que lo apoyó a lo largo de sus estudios. Su formación fue lenta y cuidadosa a partir del conocimiento de los clásicos de Viena y Gluck, la música religiosa, sinfónica y de cámara. Pero el público italiano de la época exigía dedicación casi exclusiva a la ópera y Donizetti se entregó con todas sus fuerzas y energías a ella. Compuso entre sus más de setenta obras para la escena, Zoraida di Granata, Alahor in Granata, Anna Bolena, Ugo conte di Parigi que supuso un verdadero fracaso, L'elisir d'amore, Lucrecia Borgia, Lucia di Lammermoor, Maria Stuarda, Roberto Devereux, La fille du regiment, La favorita, Linda di Chamonix o Don Pasquale (la próxima ópera que podré presenciar en directo).
Su vida personal fue degenerando tras la muerte de sus tres hijos en plena infancia a las que siguió su esposa Virginia. La soledad, junto con una enfermedad contagiada terminó en la locura y su fallecimiento con apenas cincuenta años después de haber viajado y triunfado por toda Italia, Francia y Viena.
De su frenética vida compositiva, su capacidad para alternar obras serias e históricas con otras comedias intrascendentes pero divertidas da cuenta la soprano Laia Falcón en su interesante La ópera. Voz, emoción y personaje, un libro que nos ha acompañado en diversas ocasiones.

La ilustración muestra la caricatura aludida en la que Donizetti escribe con la mano derecha una ópera bufa, mientras con la izquierda compone una ópera seria. Corresponde a una publicación en Le Charicari en 1840.


Caricatura de Donizetti escribiendo a dos manos
La pieza más conocida de esta ópera y una de las más famosas de toda la historia musical es Una furtiva lagrima, el aria de Nemorino del segundo acto de L'elisir d'amore, una romanza para tenor.
El fagot introduce la pieza como solista acompañado del arpa y la cuerda en pizzicato. Poco a poco van entrando instrumentos de viento (clarinete, corno inglés, oboe y flauta) doblando la melodía o haciéndole eco hasta el final. Donizetti quería se propuso hacer en este aria un pequeño ejemplo de música de cámara en plena ópera. 
La interpretación corresponde al tenor Roberto Alagna en un recital del que no tenemos datos sobre quienes lo acompañan. La versión que canta no es que se suele realizar de forma habitual con algunos cambios en la segunda parte y corresponde a una versión alternativa que Donizetti realizó en 1840. En ella, Alagna, en un momento vocal excelente, con una voz bella, brillante y potente nos deja una de sus mejores interpretaciones.





La historia de la creación de esta ópera es curiosa, en unos tiempos en los que componer no tenía el sentido trascendente e histórico que posee en nuestros tiempos. Simplemente se componía para cubrir las expectativas de los teatros y la gran demanda de obras que se exigían. 
Donizetti tenía fama de escribir de forma rápida, tanto que entre 1816 y 1832 había estrenado 33 óperas. El caso es que Lanari, gerente del Teatro della Cannobiana de Milán, una ciudad en la que aún no había triunfado el compositor, se encontró con que le había fallado una obra que tenía apalabrada con un compositor y dos semanas antes de comenzar la temporada de primavera de 1832 se dirigió desesperado al compositor para suplicarle que le proporcionara una nueva ópera. Donizetti aceptó el desafío con la condición de que Felice Romani, con quien había colaborado en Anna Bolena, debería ser el libretista.


Ensayo de L'elisir d'amore con los cantantes dirigidos por Donizetti

El barítono francés Henry-Bernard Dabadie formaba parte del elenco della Cannobiana y sugirió una adaptación de Le filtre (El filtro) de Auber que él mismo había estrenado en París el año anterior, y que se basaba en otra anterior, Il filtro de Malaperta. Donizetti se negó a arreglar esta ópera ante la propuesta del barítono y Lanari. "¿Está usted bromeando?" -les dijo- "No es mi costumbre remendar mis obras ni las de nadie, pero aguarde y verá si tengo o no el coraje de crear una ópera completamente nueva en quince días. Le doy mi palabra con la ayuda de Romani."
Así, Donizetti se encontró con dos semanas para hacer una obra nueva, el compromiso de Romani de entregarle un libreto en siete días y un elenco ya cerrado al que debería adaptar la ópera. En la publicación que el Teatro Real de Madrid editó para las representaciones de L'elisir d'amore de la temporada 2005/2006 recogemos un texto de Gonzalo Badenes que nos lo especifica.



En L'elisir d'amore, Donizetti utiliza los cuatro personajes que representaría el elenco establecido, y en el que el propio Dabadie interpretaría al sargento Belcore, de la misma manera que hizo en el estreno de Le filtre con Jolicoeur (el mismo nombre en fráncés). Lo interpreta un barítono lírico con ironía y una insoportable petulancia que canta con escalas y florituras recargadas y propias de otros tiempos. Es un personaje que podíamos considerar de relleno y que sirve para dar pie a las idas y venidas que marcan en la historia la relación entre Nemorino y Adina.
La aparición en escena no puede reflejar mejor al personaje. Llega al pueblo como jefe de una guarnición cantando Come Paride vezzoso (Como el seductor Paris) y haciéndose creer un gran seductor. 
La interpretación corresponde a Joan Pons que cree seducir a una Adina interpretada por Kathleen Battle en presencia del Nemorino Luciano Pavarotti en una producción de 1991 del Metropolitan Opera House de Nueva York bajo la dirección de James Levine.



Los protagonistas son Adina y Nemorino. Él está interpretado por un tenor preferentemente lírico, aunque es un personaje deseado por todo tipo de tenores. Es un pueblerino simple, algo tontorrón y excesivamente crédulo, tanto que a veces podemos pensar cómo Adina acaba enamorándose de él. Pero Donizetti logra que le tengamos una simpatía especial desde que comienza la obra y culmina nuestra admiración con la genial Una furtiva lagrima.

Adina es una de las heroínas donizettianas interpretada por una soprano lírica o ligera con algo de coloratura. Es una campesina espabilada, lista, un punto maliciosa y emotiva que va pasando poco a poco desde la ignorancia y desprecio a Nemorino a darle celos y acabar, como no podría ser en un melodramma giocoso, enamorados ambos.
El otro personaje que falta para el cuarteto protagonista, además del sargento Belcore, es Dulcamara, un charlatán de pueblo, simpático embaucador, en el fondo un desgraciado que sólo puede ir de pueblo en pueblo vendiendo sus milagrosos brebajes a unos campesinos inocentes que lo recuerdan de una y otra venida. Está interpretado por un bajo bufo y tiene un papel del tipo deus ex machina que se relaciona con todos los personajes, interviene en sus voluntades y en los cambios de la historia y acaba, incluso de consejero sentimental de Adina. Es un personaje que debe ser interpretado con ironía y gracia, con desparpajo y un tono burlón.
Seguimos acompañados del texto de Gonzalo Badenes que nos recuerda, en palabras de la que fuera esposa de Romani, la composición de uno de los dúos de la ópera.



El primero de los dúos entre Adina y Nemorino es este que corresponde a la tercera escena del primer acto. Después de que Belcore se ha insinuado a Adina, Nemorino intenta llamar su atención y conquistarla sin ningún éxito y un desprecio poco amable de la campesina.
El enlace está interpretado por el tenor mexicano Rolando Villazón y la soprano navarra María Bayo en una producción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona de 2005 con la dirección musical de Daniele Callegari.






Hay momentos que se vuelven inolvidables en L'elisir d'amore, una obra ideal para los que quieren iniciarse en el mundo de la ópera. La llegada del embaucador Dulcamara con la retórica de vendedor ambulante y la retahíla de beneficios de sus pócimas curalotodo que se han vivido por los pueblos y ciudades de nuestra geografía hasta mediados del siglo pasado. El papel del engreído sargento Belcore y su convencimiento de que es irresistible a todas las mujeres, circunstancia que aprovecha Adina para darle celos a Nemorino concertando su boda con el militar. El momento en que el inocente campesino convence a Dulcamara de que le venda un elixir como el de Tristán e Isolda en el que este nunca había pensado, vendiéndole una simple botella de vino.
Aún nos recuerda Gonzalo Badenes a partir de la memoria de Emilia Branca dos momentos de la ópera.

Que Una furtiva lagrima haya tenido el éxito tan contundente y que sea la pieza más esperada de la ópera, siendo un aria tan seria en medio de una obra cómica es mérito indiscutible de Donizetti al conseguir que sus contrastes y paradojas sean aceptados tan bien por todos los públicos desde que se estrenó la obra.
El otro de los casos citados, Io son rico, tu sei bella se interpreta como un dúo que acaba de escribir Dulcamara y le ofrece la letra a Adina para que lo cante con él. Es una poesía que en estos tiempos sería casi impensable que se escribiera para una obra en la que un viejo senador Tridenti (Tres Dientes) no deja de insinuarse a una bella gondolera pidiendo que deje el amor de su novio por su dinero.
La interpretación de esta Barcarola a due voci (Barcarola a dos voces) corre a cargo de Enzo Capuano como Dulcamara y el senador y Erika Miklósa como Adina y la gondolera con la dirección de Marco Balderi y se grabó en el Müvészetek Palotája de Budapest en 2010.




De todas las versiones que hay en la red, te propongo ver una que se grabó en Viena en 2005 con un éxito abrumador.
Según las indicaciones originales de Donizetti, la obra se desarrolla en una aldea del País Vasco, aunque se suele ambientar en cualquier entorno rural u otro cualquiera.
El vídeo está subtitulado en castellano y comento algunos detalles de la producción.
El elenco es uno de los mejores que se podía utilizar en aquel momento. 
El rol de Adina está representado por Anna Netrebko en un momento excelente, cuando su voz aún tenía el brillo de soprano ligera. 
Nemorino lo interpreta Rolando Villazón, también en uno de sus mejores momentos vocales, antes de las complicaciones canoras que lo sacaron de los escenarios por un tiempo. Hay un sutil homenaje en su papel a su paisano Cantinflas que se deja traslucir a lo largo de la obra, pero de manera especial en la escena en que prueba el milagroso elixir.
Belcore lo encarna uno de los más expertos barítonos, Leo Nucci, que borda el personaje con la dosis de petulancia y manierismo que necesita. 
Dulcamara es Ildebrando d'Arcangelo, un barítono italiano que comenzaba a despuntar y también aporta el matiz de embaucador resabiado, pero que se deja sorprender por la inocencia de Nemorino, aportando las nuevas propiedades de sus medicinas a su repertorio.
La dirección musical corre a cargo de Alfred Eschwé.
Atención especial merecen las entradas en escena de estos dos últimos personajes (Come Paride vezzoso y Udite, udite, o rustici), la narración de Adina de la historia de Tristán e Isolda (Della crudele Isotta il bel Tristano ardea), el dúo que hemos enlazado antes (Una parola, o Adina).
El segundo acto comienza con la boda entre Belcore y Adina a la espera del consabido notario y en cuyo banquete se interpreta la barcarolla Io son rico e tu sei bella, mientras en la mitad del acto se canta el aria Una furtiva lagrima. Como acontecimiento excepcional, Villazón realiza un bis, algo que dejó de hacerse en los teatros durante muchos años. Es interesante ver la emoción que se deja traslucir en el intérprete entre los aplausos de un público entregado antes de volver a cantar el aria.



Caricatura realizada por el propio Donizetti
Es posible que a estas alturas estés ya cansado o cansada y no sea el momento de abusar de tu paciencia para continuar leyendo y escuchando sobre una obra tan genial como esta. Es posible que desees regresar en otro momento a seguir la obra completa y para ello es conveniente recordar unos consejos:

-Elige el momento en que tengas tiempo suficiente para verla entera o, al menos en dos partes, una para cada acto.

-Antes de cada acto, lee y conoce su argumento. En el siguiente enlace que a la página Operamanía puedes seguir el argumento de la obra con las piezas más señaladas de la misma: Operamanía: L'elisir d'amore.

-Sigue los subtítulos en nuestro idioma y aíslate del mundo por un rato.

-Si tienes la opción utiliza una pantalla grande. Recuerda que al estar los enlaces en YouTube, puedes verlos tanto en un ordenador como en una SmartTV.

Esta ópera es una excelente ocasión para deleitarse con de un argumento simpático y una música realmente encantadora. Busca el momento adecuado para disfrutarla. 


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Bibliografía consultada:
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo.