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Versos para El Quijote

No hay duda de que El Quijote es una de las obras maestras de la literatura mundial, una novela que, partiendo de la crítica a las novelas de caballería, crea unas condiciones y unas características que van a servir de base para obras posteriores.
La caracterización y humanización de personajes, el lenguaje directo y rico en vocabulario, la original e innovadora estructura narrativa se muestran a la par que su innegable sentido del humor.
La crítica a los libros de caballería le sirve a Cervantes para enjuiciar a la sociedad de su tiempo y los valores en que se asienta, presentando una visión muy realista y humana de la misma.
El centro del relato nos muestra que la realidad no es objetiva ni fija, ya que depende de las sensaciones, percepciones e interpretaciones que le de cada persona. El hecho de que Don Quijote viva en ese mundo fantasioso creado en su mente por los libros de caballería lo lleva a interpretar la realidad con que se encuentra de una forma que suele rozar el delirio. Mas por otro lado, lo lleva a enfrentarse a ella de una forma más íntegra y valiente que el resto de los personajes que lo acompañan y que gran número de personas al afrontar su vida.
Cuando leemos El Quijote nos acercamos a una obra tan moderna en su concepción que ha influenciado a toda la novela posterior, con unos personajes enormemente vivos y humanos y una sucesión de historias que van cambiando la percepción que los protagonistas tienen de la realidad. 
Te propongo acercarte a las poesías que Cervantes publicó al comienzo de El Quijote a modo de prólogo. Nos acompaña música quijotesca de Telemann. Si te gusta… ¡Comenta, comparte, sugiere!

Ilustración de Gustave Doré para El Quijote.
Esta es una de las escasas publicaciones del blog en la que la música no es cantada, aunque con los textos de Cervantes y su Quijote está más que equilibrada.
Cuando leemos El Quijote solemos disfrutar de las aventuras del Caballero de la Triste Figura, del sentido del humor que Cervantes aplica a la historia, un sentido que nos va volviendo más cercano al personaje conforme lo vamos conociendo y tomándole afecto. También vamos conociendo su época, la forma de vida de aquel tiempo, las características de la sociedad, o un vocabulario tan rico como expresivo. Dentro de la novela encontramos algunos versos que llenan de poesía algunas de su páginas, aunque no nos acercamos a ellos en esta publicación.
En ocasiones saltamos o leemos rápidamente las páginas previas antes de comenzar. En Dedicatorias con arte nos acercamos a las primeras hojas de la novela de Cervantes con la publicación de la Tasa y la Fe de erratas, a la que seguía la dedicatoria al Duque de Béjar. Pero antes de comenzar el capítulo inicial aún queda el prólogo en el que el escritor se dirige al «desocupado lector» para acercarlo a la novela, introduciendo en este inicio una serie de poesías que son las que protagonizan esta publicación.
En este prólogo, el ingenioso y prolífico escritor se escuda en una supuesta falta de pericia para mostrar su nula inspiración. Quizás sea más prudente y práctico, acudir directamente al prólogo tal como lo escribió su autor. Otra opción, atento lector, es seguir esta muestra más corta y resumida de sus palabras, aunque menos pertinente.

Desocupado lector: Sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de la naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?

Poco más adelante, nos habla de su relación con su universal personaje, dirigiéndose de nuevo al lector para disculparse nuevamente.

Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres; y ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado, y estás en tu casa, donde eres señor della.

Así que, hablando de su obra, muestra su intención de publicarla tal cual se encuentra, sin el prólogo, los versos u otros escritos iniciales que suelen acompañar este tipo de obras.

Solo quisiera dártela monda y desnuda, sin el ornato de prólogo, ni de la inumerabilidad y catálogo de los acostumbrados sonetos, epigramas y elogios que al principio de los libros suelen ponerse. Porque te sé decir que, aunque me costró algún trabajo componerla, ninguno tuve por mayor que hacer esta prefación que vas leyendo. Muchas veces tomé la pluma para escribille y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría.

Ricardo Balaca. "Quijote y Sancho se dirigen al Toboso"
Poco más adelante, el escritor desvela cómo se decidió a prologar y versificar el comienzo de su inmortal novela, mostrando como otra persona lo que quizás fuera so propio pensamiento que hacía surgir una nueva idea.

Y estando una suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría, entro a deshora un amigo mío, gracioso y bien entendido, el cual, viéndome tan imaginativo, me preguntó la causa; y, no encubriéndosela yo, le dije que pensaba en el prólogo que había de hacer a la historia de don Quijote, y que me tenía de suerte que ni quería hacerle, ni menos sacar a luz las hazañas de tan noble caballero. 

Ante este nuevo pensamiento, Cervantes muestra su postura sobre la publicación de los textos antes del inicio de la historia de tan singular personaje.

De todo esto ha de carecer mi libro, porque ni tengo qué acotar en el margen, ni qué anotar en el fin, ni menos sé qué autores sigo en él, para ponerlos al principio, como hacen todos (...) También ha de carecer mi libro de sonetos al principio, a lo menos de sonetos cuyos autores sean duques, marqueses, condes, obispos, damas o poetas celebérrimos; aunque si yo los pidiese a dos o tres oficiales amigos, yo sé que me los darían.

En esta circunstancia el amigo/pensamiento intuye una nueva luz aún tenue y lejana, que puede servir de remedio.

-Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco, en el cual siempre os he tenido por discreto y prudente en todas vuestras aciones. Pero agora veo que estáis tan lejos de serlo como lo está el cielo de la tierra. ¿Cómo que es posible que cosas de tan poco momento y tan fáciles de remediar puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro, y tan hecho a romper y atropellar por otras dificultades mayores.

Intuida la idea, es momento de darle forma, como el propio autor explica:

-Lo primero en que reparáis de los sonetos, epigramas o elogios que os faltan para el principio, y que sean de personajes graves o de título, se puede remediar en que vos mesmo toméis algún trabajo en hacerlos, y después los podéis bautizar y poner el nombre que quisiéredes, ahijándoles al Preste Juan de las Indias o al Emperador de Trapisonda, de quien yo sé que hay noticia que fueron famosos poetas (...) 
En lo de citar en las márgenes los libros y autores de donde sacáredes las sentencias y dichos que pusiéredes en vuestra historia, no hay más sino hacer, de manera que venga a pelo, algunas sentencias o latines que vos sepáis de memoria, o, a lo menos, que os cuesten poco trabajo el buscalle. (...)
En lo que toca a poner anotaciones al final del libro, seguramente lo podéis hacer desta manera: si nombráis algún gigante en vuestro libro, hacedle que sea el gigante Golias, y con sólo esto, que os costará casi nada, tenéis una grande anotación, pues podéis poner: El gigante Golias, o Goliat, fue un filiesteo a quien el pastor David mató de una gran pedrada en el valle de Terebinto, según se cuenta en el Libro de los Reyes, en el capítulo que vos halláredes que se escribe.

Con esta idea clara y consolidada, muestra del agudo ingenio de Cervantes finaliza este prólogo con que inicia los versos que anteceden a la más famosa de las novelas y a su principal protagonista.

Con silencio grande estuve escuchando lo que me amigo me decía, y de tal manera se imprimieron en mí sus razones que, sin ponerlas en disputa, las aprobé por buenas y de ellas mismas quise hacer este prólogo; en el cual verás, lector suave, la discreción de mi amigo, la buena ventura mía en hallar en tiempo tan necesitado tal consejero, y el alivio tuyo en hallar tan sincera y tan sin revueltas la historia del famoso Don Quijote de la Mancha

Una vez decidido en el prólogo, el genial Cervantes introduce una serie de poemas de diverso tipo en el que grandes personajes de la literatura escriben a los que protagonizan su novela. Nos acercamos a algunos de ellos.

Nada menos que Amadís de Gaula, uno de los espejos en los que se miraba el caballero manchego, es quien le envía uno de los primeros saludos en forma de soneto a nuestro protagonista.
La Peña Pobre, aquel islote en el que Amadís se retiró a meditar tras ser rechazado por su amada Oriana, será imitado por Don Quijote cuando se retire a Sierra Morena.


El éxito de El Quijote fue rápido, extendiéndose fuera de las fronteras de nuestro país y de nuestro idioma. Quizás la primera obra musical dedicada al personaje y a sus aventuras sea la que escribió el compositor que está considerado más prolífico de la historia. 
Con más de 800 obras catalogadas y más de 3000 acreditadas, muchas de ellas desaparecidas, Georg Philipp Telemann (1681-1767) poseía una edición de El Quijote en su biblioteca y llegó a componer dos obras sobre el personaje: Burlesque de Quixotte y Don Quichotte auf der Hochzeit des Camacho (Don Quijote en las bodas de Camacho), compuesta esta última cuando contaba con ochenta años.
Burlesque de Quixote (catalogada como TWV 55 - G 10), es una Suite en sol mayor para cuerdas y bajo continuo compuesta en 1716, casi medio siglo antes de la referida a las bodas de Camacho.
Dividida en siete movimientos de breve duración, su nombre en francés proviene del tipo de pieza con que se inicia la obra. Frente a la Obertura italiana dividida en tres partes contrastantes (rápida, lenta, rápida), la Obertura francesa invierte el orden en lenta, rápida y lenta.
Telemann inicia esta Burlesca del Quijote con la sección lenta a base de unos ritmos punteados que se transforma en una fuga con ritmo de Allegro, para dar paso a la sección lenta más breve que las anteriores. 
La interpretación de la obertura, además del resto de las piezas que nos acompañan pertenece a la agrupación Musica Vitae dirigida por Christian Lindberg en una grabación del disco Don Quixotte para European Gramophone de 2020.


Si en el primero de los poemas que preceden la novela es el paladín Amadís de Gaula quien escribe al protagonista de la obra, el que nos acompaña a continuación está escrito por Oriana, hija del rey Lisuarte y princesa de Inglaterra y amada y después esposa de Amadís, quien dirige unos versos a Dulcinea del Toboso. Así, de Cervantes nos lleva de caballero a caballero y de amada a amada, con referencias a ellos y sus lugares de origen, el paradisíaco palacio inglés de Miraflores y el Toboso en el soneto que nos acompañan.


Ilustración de Gustave Doré
Nos acompaña el segundo movimiento del Burlesque titulado por Telemann Le revell de Quixote (El despertar de Don Quijote), un minuetto con una melodía ingenua que evoca el galopar de un caballo, a base de notas largas en las cuerdas y pausas exageradas para describir las impresiones y decisión que toma el hidalgo al despertar.


Siguiendo el paralelismo y la lógica, el siguiente de los sonetos está dirigido de escudero a escudero. Aquí, Gandalín se muestra entre la admiración sincera y la burla hacia el fiel y sensato Sancho, a quien en el último terceto nos lleva a un término prácticamente en desuso: buzcorona, ese término que el diccionario de la R.A.E. recuerda como la «burla que se hacía dando a besar la mano y descargando un golpe sobre la cabeza y carrillo de quien la besaba.»


El tercer movimiento de la Burlesque nos acerca a la que quizás sea la aventura más conocida de nuestro caballero andante. En el Son attaque des moulins a vent (Ataque a los molinos de viento), Telemann plantea una música rápida con notas repetidas que representa las acometidas a los molinos que, en su delirio, Don Quijote cree gigantes. 


El próximo poema que nos acompaña tiene dos peculiaridades que lo diferencian de los anteriores.
En primer lugar, no es de un personaje de libro aventuras, sino que viene escrito y dedicado por el Donoso, a quien los estudiosos identifican bien con Castillo Solórzano, que escribía como El Donairoso, o bien de Gabriel Lasso de la Vega, aunque no podría descartarse que fuera el propio Cervantes su autor.
Por otra parte, no se trata de una composición tan clásica como el soneto, sino que está escrito en versos de cabo roto, una composición en la que se suprimen las sílabas que siguen a la última tónica, quedando las últimas palabras de cada agudas, de modo que la rima se centra en esta y no en las que deberían seguirlas. Este tipo de verso se utilizaba en obras de tono y aire burlescos.


Contemporáneo de Bach, Händel o Vivaldi, Telemann viajó y absorbió toda la música que se hacía en su época. Gracias a ello, pudo vivir de la música que componía gracias a sus publicaciones, como Der gefreue Musikmeister, un periódico de tirada quincenal en el que incluía obras propias y de otros autores, lecciones de música y que iba publicando por entregas, en algunas ocasiones para que los melómanos lectores fueran adquiriendo cada entrega.
En los dos siguientes movimientos del Burlesque, Telemann desarrolla uno de los aspectos en los que era un maestro, el uso de la onomatopeya en la música. En el cuarto número, Les soupirs amoureux aprés la Princesse Dulcinee (Suspiros amorosos por la princesa Dulcinea), nuestro personaje imagina que la campesina que ha visto, Aldonza Lorenzo, es la dama que no debe faltarle a un caballero, su princesa amada Dulcinea del Toboso y anhela acercarse a ella para decirle cuánto la ama. La sección de cuerdas retrata los melancólicos suspiros amorosos de Don Quijote.


En la misma tónica que el anterior, es poema que nos acompaña a continuación sigue en el mismo tono burlón y con los versos de cabo roto, en esta ocasión, recitados desde el personaje de Rocinante, en el que enlaza con la familia de Babieca, el caballo de El Cid, mostrando después un tipo de carreras, las parejas a lo flojo, en las que ganaba quien llegaba el último, para acabar con referencias al Lazarillo de Tormes y la argucia con que le bebía vino al ciego con una caña de centeno.


Continúa la Burlesque de Quixotte con Sancho Panza berne (Sancho Panza manteado), un movimiento que muestra de nuevo el tono burlesco al presentar al escudero cuando es empujado, golpeado y manteado por no pagar el alojamiento en una venta como si fuera una elegante y delicada danza cortesana entre los jadeos e hiposos suspiros del sufrido Sancho


Volviendo al protagonista de la novela, en esta ocasión es otro de los grandes personajes de la literatura caballeresca quien a él se dirige, Orlando.

Ilustración de Gustave Doré.
El Orlando furioso de Ludovico Ariosto, personaje basado en Roland o Rolando, uno de los caballeros de Carlomagno, sufre la misma dolencia que el manchego, el mal de amores. Enamorado de Angélica, hija de Galafrón, este enloqueció por el desinterés de ella, enamorada de Medoro. Así, un noble caballero como el enfurecido Orlando se dirige al nuestro personaje en la más noble de las composiciones, el soneto, para hablarle de tú a tú, equiparando sus pérdidas de seso por los desengaños amorosos.


El penúltimo número del Burlesque de Telemann nos lleva a otros de los personajes de la obra, en este caso a los compañeros de fatiga de caballero y escudero, Rocinante y el asno de Sancho Panza del que nunca se dice el nombre, y al que se refiere su dueño como rucio por el color de su pelo que debía estar ser entre pardo claro, blanquecino o canoso. 

Ilustración de Gustave Doré
En Le galop de Rosinante. Célui d'ane de Sanche (El galope de Rocinante. También del burro de Sancho), Telemann muestra su agudo ingenio presentando a los dos animales en un número tripartito. Primero describe a Sancho al galope en un ritmo, no de cuatro, sino de tres tiempos, como cojeando; más adelante recrea el tozudo caminar del asno dando bandazos, con testarudas pausas a base de un ritmo punteado, para volver al galope del flaco jumento al final del jocoso y burlesco episodio musical.


El último de los poemas con el que Cervantes concluye su prólogo es de nuevo un soneto, aunque en esta ocasión con dos características que lo hacen singular. Por un lado está protagonizado por dos animales que el último había reconocido como parientes, Babieca y Rocinante; por otra parte, es un diálogo entre ellos, con la curiosidad de que en los cuartetos alternan los versos, mientras en el primero de los tercetos dialogan a medias cada verso, para concluir el último con la voz de ese rocín flaco, fiel compañero de andanzas quijotescas.  


La Burlesque finaliza con Le couche de Don Quixote (El sueño de Don Quijote), en el que Telemann nos muestra al caballero soñando feliz con las conquistas que le esperan. Se trata de un número final más alegre que épico y apropiado para provocar el aplauso del público. 


Finaliza aquí este paseo por los versos que anteceden a El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha con la convicción de haber disfrutado de un prólogo original y digno de una obra maestra y con el convencimiento y las ganas de volver a leer de nuevo esta obra.

Ilustración de Gustave Doré.
La suite de Telemann nos ha servido de una interesante compañía de la que se ha buscado una versión dividida en los distintos movimientos que la componen. Seguro que en este tiempo que nos devora no tienes, ocupado lector, un momento más de ocio, por lo que, si lo deseas, puedes volver más adelante a disfrutar de una versión completa de la obra de Telemann que dura poco más de un cuarto de hora.
Se trata de una versión de la Norwegian Chamber Orchestra dirigida por Terje Tennesen grabada en el Sentralen de Oslo.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Cervantes Saavedra, Miguel. Don Quijote de la Mancha, introducción de Florencio Sevilla Arroyo,  Penguin Clásicos, 2015.
  • Georg Philipp Telemann. Burlesque de Quixote Musica Vitae, dirección de Christian Lindberg, European Gramophone.

Historias dentro de historias

Las historias nos fascinan y nos cautivan. Somos seres narrativos. Desde tiempos inmemoriales hemos utilizado las historias más como una necesidad propia de nuestra esencia de seres humanos que como una afición o un lujo insustancial.
Desde que existe la comunicación entre personas, desde el propio inicio del lenguaje ha habido quienes contaban historias y quienes las oían. La narración surge como una necesidad en las primeras comunidades. Contar historias era una forma de enseñar comportamientos ante peligros, de afianzar relaciones entre los miembros de la familia, el clan o la tribu; de temer a los extranjeros que traían destrucción o, más adelante, hacer soñar con las exóticas costumbres y usos de lugares lejanos. 
Con el paso del tiempo la narración se convirtió en un arte, se fijó con la escritura. Pasó por distintas etapas desde lo mítico a lo épico, de lo costumbrista a lo innovador, desde lo íntimo a lo fantástico. Las técnicas y recursos narrativos evolucionaron con cada época y cada estilo literario, se transformaron con la aparición del cine y éste último, con la proliferación actual, modificó de nuevo el lenguaje para contarnos nuevas historias con nuevos lenguajes a la búsqueda de la atención del espectador, en unas narraciones que avanzan, retroceden, deconstruyen las historias o terminan con finales abiertos que puedan reconducirse y retomarse en cualquier nueva dirección.
Las grandes narraciones, las grandes historias de la literatura, han permitido a sus autores aprovechar el relato que escribían e insertar dentro del mismo otras historias. Así surgen las historias dentro de las historias, las narraciones insertadas en otras narraciones.

A todos nos gusta que nos cuenten narraciones. Te presento un recorrido con varias miradas a obras que cuentan historias dentro de sus historias con un paseo evocando las narraciones de Scheherezade y El Quijote y la música basada en obras de Manuel de Falla y Offenbach. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



En algunas ocasiones es el mismo desarrollo de la historia el que justifica y da sentido a las narraciones que se cuentan en su interior. 
Historias que llegaron a Europa a comienzos del XVIII de la mano del orientalista y viajero Antoine Galland durante la corte de Luis XIV, el Rey Sol, con la publicación de sus Contes arabes traduits en français con el conocido título de Las mil y una nochesTodos conocemos la historia en que Scheherezade, la gran narradora de la literatura, cuenta cada noche una historia al rey Sahriyar que deja inconclusa para la velada siguiente, y así hasta superar el millar de ocasiones. Galland tradujo con fidelidad el original, atendiendo más al contenido que a la forma, eliminando detalles o momentos escabrosos, suprimiendo versos intercalados en las narraciones, logrando una versión libre relativamente fiel que se adaptó al gusto de sus contemporáneos. 



Las mil y una noches nos ha dejado historias y personajes como Sindbad el marino, Harún al-Rasid, Alí Sar y Zumurrud o la memoria de genios encerrados como en la historia de Aladino y la lámpara maravillosa -una historia que en las primeras versiones no apareció y que se supuso que era original de Gallard, hasta que se comprobó que pertenecía al ciclo de la obra.



En ocasiones es en el transcurso de la historia donde aparecen narraciones en boca de alguno de sus protagonistas. Si una ópera tiene por título Les contes d'Hoffmann (Los cuentos de Hoffmann), está basada en tres cuentos de E. T. Hoffman y el mismo autor sirve de hilo conductor a cada una de las historias, no es difícil suponer que aparecerá alguna narración en su voz.
De los cuatro actos de la ópera, los tres últimos presentan narraciones que el protagonista Hoffmann propone a sus compañeros de taberna sobre su amada, la cantante Stella, imaginándola como tres mujeres en una: Olympia, Giulietta y Antonia. Antes, acompañado de Nicklausseentre bebidas y estudiantes, narra una canción burlesca, en mitad de la cual el recuerdo de Stella le hace modificar el hilo de sus pensamientos.




Hoffman se abandona a sus pensamientos.



Va pour Kleinzach está interpretada por el tenor venezolano Aquiles Machado en una representación que se llevó a cabo en el Palacio Euskalduna de Bilbao en mayo de 2006 con la dirección escénica de Giancarlo del Monaco y Alain Guingal dirigiendo al Coro de la Ópera y la Orquesta Sinfónica de Bilbao.


En la gran obra de nuestra literatura, El Quijote, es frecuente encontrar cómo Cervantes introduce diversas historias dentro de la narración de las aventuras del caballero andante. Una de esas historias insertadas en la obra, quizás de las más conocidas, es la correspondiente a Maese Pedro. En esta ocasión el argumento se imbrica con naturalidad en la historia del caballero andante. En una venta coinciden el protagonista y Maese Pedro, un titiritero que viaja con un mono y un grupo de acompañantes con un retablo escenificando la libertad de Melisendra dada por don Gaiferos, según el ventero "una de las mejores y más bien representadas historias que de muchos años a esta parte en este reino se han visto". Como es de suponer, nuestro caballero asiste a la representación y, en su alucinación, interrumpe la escena para defender a Melisendra y su esposo de sus perseguidores.
Hay una escena similar en el Quijote de Avellaneda, la continuación apócrifa de la novela cervantina. En ella, el caballero interrumpe un ensayo de El matrimonio vengado, una comedia de Lope de Vega, para defender a la reina en la ilusión de que ficción y realidad tienen la misma esencia. Cervantes, que conocía este texto cuando escribió la historia del retablo de Maese Pedro, no se limita a imitar la escena, sino que la deriva en otra dirección además de la mencionada. Desde el primer momento Don Quijote se mantiene objetivo y crítico con el texto teatral comentando aspectos poco rigurosos del mismo. Es la unión de ambos hechos el que desencadena la actuación de nuestro personaje.
El texto relata el comienzo de la representación teatral que la troupe de Maese Pedro lleva a cabo en presencia de los espectadores que acudieron a la venta.




Manuel de Falla contaba que de pequeño le gustaba jugar con marionetas para interpretar a don Quijote y sus aventuras. De esta afición y de un encargo que la princesa de Polignac, hija de Singer, el fabricante de máquinas de coser, le hizo surgió su ópera El retablo de maese Pedro, una obra que, como el original de Cervantes está protagonizada por marionetas. El estreno se realizó en 1923 en París, en la propia casa de la princesa tras una versión en concierto celebrada en Sevilla. Esta primera representación se convirtió en legendaria con la presencia de Paul Valéry, Picasso o Stravinski y fue dirigida por el propio autor con la Orquesta Bética de Cámara fundada por García Lorca y con marionetas del granadino Hermenegildo Lanz
Tras el desastre que supuso para la civilización la Gran Guerra, hubo artistas que renegaron de la cosmovisión humanista que considera al hombre responsable último de sus actos. Un acercamiento a los títeres ponía en situación una realidad más cercana a la realidad: nos movemos por los hilos de un poder invisible.



Falla buscaba con esta obra cierta separación de las funciones: los cantantes se dedicarían a cantar, mientras que los títeres realizarían la labor narrativa y el hecho de ver en escena a los titiriteros dejaría patente esta situación.
El argumento recoge casi textualmente la situación de la obra de Cervantes. Maese Pedro anuncia la representación de una obra de títeres sobre la liberación de la bella Melisendra. Los paisanos acuden curiosos al espectáculo, entre ellos don Quijote y Sancho. El Trujamán, el narrador va contando la historia. La obra consta de 6 cuadros y un final repartidos en un acto único, del que presento a partir del cuadro cuarto y el comienzo del final. Aunque el texto está en nuestro idioma, lo muestro para poder seguirlo con mayor fidelidad.





El enlace con la interpretación de Vais en paz, oh par sin par de verdaderos amantes pertenece a una producción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona con Marisa Martins como El Trujamán, Joan Martín-Royo en el rol de don Quijote y Xavier Moreno como Maese Pedro, la dirección escénica de Enrique Lanz (nieto de Hermenegildo) y la musical de Josep Vicent con la Orquesta de l'Academia del mismo teatro.


Quedan en el tintero muchas obras en que los protagonistas se convierten en narradores de diversas historias, unas veces por motivos argumentales, otras para liberar obras que los autores tenían en su cabeza. En otra ocasión volveremos al mismo tema. y tú, ¿cuál recomiendas?

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  1. Bibliografía consultada:
    1. -Batta, András. Ópera. Obras, compositores, intérpretes. Editorial Könemann.
  2. Páginas web visitadas:
    1. https://lamenteesmaravillosa.com/todos-nos-gusta-nos-cuenten-historias/
    2. https://enlenguapropia.wordpress.com/2012/12/04/por-que-necesitamos-contar-historias-o-que-nos-las-cuenten/
    3. https://insulabaranaria.wordpress.com/2013/10/03/las-historias-intercaladas-en-el-quijote-de-1605/
    4. https://cvc.cervantes.es/literatura/cervantistas/coloquios/cl_XI/cl_XI_41.pdf
    5. https://www.google.es/search?
    6. ei=IaKpWraJJITxUOaAstgB&q=la+fascinaci%C3%B3n+de+las+historias&oq=la+fascinaci%C3%B3n+de+las+historias&gs_l=psy-ab.3..33i22i29i30k1.3827.16019.0.16460.56.40.1.0.0.0.283.4314.3j31j1.36.0....0...1.1.64.psy-ab..24.32.4127.6..0j35i39k1j0i67k1j0i131k1j0i22i30k1.372.syytLSCgmK8
    7. https://lamenteesmaravillosa.com/por-que-nos-gusta-contar-historias/

Elemental, querido Sancho

Hay personajes en la literatura, el teatro o el cine, la ópera e incluso en los cómics que no aparecen solos, sino que los conocemos acompañados por otros de los que son inseparables y a los que no podemos imaginar sin ellos. ¿Qué sería de Don Quijote sin Sancho? ¿Cómo quedarían en nuestro imaginario Batman sin Robin, Tintín sin el capitán Haddock, Sherlock Holmes sin Watson o Astérix sin Obélix?
Te propongo un recorrido alrededor de algunos protagonistas de obras de ficción junto a sus inseparables compañeros de aventuras. ¿Los reconoces a todos? ¿Propones alguno más? Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Con toda seguridad, la pareja de personajes de ficción más conocida por todos, independientemente de que hayamos leído la novela o no, es la formada por Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza.
Cervantes creó a su protagonista en una obra en la que criticaba los libros de caballería al uso en las generaciones anteriores. La novela se presentaba revolucionaria en cuanto que partía, por un lado de una desmitificación del héroe caballeresco, actor de gestas inimaginables e imposibles, épicas y gloriosas. Por otra parte, la historia es presentada con todos los aderezos de la realidad cercana: transcurre por tierras y lugares conocidos; el protagonista es un personaje que roza lo grotesco y ridículo, aunque con unas miras y un corazón grandiosos, y, finalmente, la gesta se va investigando a partir de documentos encontrados a Cide Hamete Benengeli, el cronista que las narra.

Ilustración de Gustave Doré


El caballero no podía campar solo por las tierras en busca de aventuras, por lo que, siguiendo los conocimientos adquiridos en sus muchas lecturas, debía hacerse acompañar por un fiel escudero. De esta forma es presentado Sancho por primera vez en la novela. 


Inmediatamente después, continúa la primera salida en busca de aventuras con la conversación entre escudero y caballero acerca de la motivación que el primero tiene para acompañar al que más adelante será el Caballero de la Triste Figura.



La siguiente pareja tiene la particularidad de que el protagonista no es el amo, en este caso un Conde, sino su fiel sirviente. Basado en la obra teatral El barbero de Sevilla, o la inútil precaución de Pierre-Augustin de Beaumarchais que se inspiró en La escuela de las mujeres de Molière, Gioacchino Rossini estrenó en 1916 la obra del mismo nombre con poco éxito en la noche de su estreno. El motivo de este fracaso fue que desde unos años antes existía una ópera con el mismo tema y nombre compuesta por Giovanni Paisielo y sus seguidores no estaban dispuestos a reconocer una nueva adaptación. En poco tiempo la genialidad de la música de Rossini y la caracterización de los personajes pusieron a cada uno en su lugar y hoy en día es infrecuente encontrar grabaciones de la obra de Paisielo, mientras la de Rossini es una de las más reconocidas del repertorio operístico.
Situada en Sevilla, narra la trama que realiza el Conde de Almaviva para conseguir el amor de Rossina y arrebatársela a su tutor Bartolo, que la pretende, pero de quien ella no está enamorada. En su camino se encuentra con un antiguo sirviente suyo, Fígaro, el barbero de Sevilla, una persona que, además de cuidar de barbas y pelucas, entiende de todos los negocios y recados. El reencuentro entre Almaviva y Fígaro, está descrito en el primer acto de la obra, donde el barbero interpreta su famosa Largo al factotum, una de las piezas más conocidas y tarareadas de la historia de la ópera.

La cavatina con que Fígaro se presenta en El barbero de Sevilla está interpretada por una de las voces con más oficio de nuestros días, la del barítono Leo Nucci, acompañado por Raúl Giménez como el Conde de Almaviva y dirigidos por Maurizio Barbacini en una representación que se llevó a cabo en el Teatro Regio di Parma.
  

La importancia de la obra de Cervantes reside, entre otras muchas razones, en la creación de unos personajes que han influido en muchos autores para inspirarse en la creación de tipos que intenten representar el universo que retratan desde dos ópticas distintas, la del protagonista y su acompañante, intercambiando puntos de vista que ayuden a configurar la creación del escenario en que se desarrolla.
Charles Dickens afirmó en diversas ocasiones la influencia que El Quijote tuvo en su vida y su obra. En la primera de sus novelas por entregas, la que le dio la popularidad y el reconocimiento que no abandonaría a lo largo de su carrera, Los papeles póstumos del Club Pickwick, hay un homenaje, un reconocimiento y un recurso expresivo que comienza a utilizar como personaje habitual a partir del capítulo XII: A la figura del protagonista Samuel Pickwick, un personaje decididamente quijotesco en su tipología, le contrapone la figura de su ayudante, un criado que se va adueñando de la obra con su gracia espontánea y su viva inteligencia desprovista de cultura. El personaje de Sam Weller, con un lenguaje muy característico, el llamado cockhey, el inglés popular de la clase urbana baja londinense, hizo aumentar de forma considerable las ventas del Evening Chronicle que pasaron de los cuatrocientos ejemplares a los cuarenta mil, uno de los más sorprendentes éxitos editoriales de la historia de las novelas por entregas. Dickens introdujo al personaje en el capítulo X, pero los comentarios recibidos, las cartas que los lectores habituales enviaban al periódico, le hicieron caer en la cuenta que el personaje tenía recorrido en la novela, por lo que lo introdujo de forma definitiva un par de capítulos más tarde.
La primera vez que aparece en la novela lo hace como criado en una vieja posada y ya aparecen la frescura y espontaneidad de su lenguaje y sus ingeniosas comparaciones que sirven de contrapunto a la seriedad con que Mr. Pickwick y sus compañeros de club recorren la geografía inglesa en busca de aventuras, como si de británicos quijotes se tratara.




Una relación peculiar es la que se establece en La flauta mágica de Mozart entre el protagonista Tamino, exótico príncipe de un lejano reino y el más feliz de los hombres desdichados o el más desdichado de los hombres felices, Papageno, el pajarero, un personaje aún más simple y natural, feliz cuando tiene cubiertas sus necesidades físicas, pero que carece de la compañía de una Papagena que alegre su vida. 
Pajarero para la Reina de la Noche a quien surte de aves a cambio de comida con tres damas que hacen de intermediarias, Papageno es decididamente simpático, pusilánime, simple y cobarde. Su encuentro casual con Tamino, que está inconsciente desde que fue atacado por una especie de dragón, al que dice que él ha sido quien ha acabado con el monstruoso animal, marca el inicio de la relación entre ambos. Como castigo por haber mentido, las tres damas tapan la boca a Papageno que comienza a cantar, sin poder pronunciar palabra alguna, un delicioso quinteto junto con Tamino y las tres damas. En él se comienza a desarrollar la trama con la entrega de la flauta mágica a Tamino, unas campanillas con poderes especiales a Papageno y el encargo de enfrentarse a quien creen malvado Sarastro, hasta finalizar el quinteto con el Auf wiedersehen (adiós) con el que se separan.
Anton Scharinger en el papel de Papageno, el tenor polaco Piort Beczala y Martina Janková, Irene Friedli y Ursula Ferri interpretan este quinteto Hm, hm, hm en una producción con un decorado del periodo más clásico, bajo la dirección de Franz Welser-Most en la Opernhaus de Zurich de 2000.


Cuando Arthur Conan Doyle pensó escribir novelas de corte policíaco, inspirado sin duda por La Piedra Lunar, la obra de Wilkie Colins que se considera la primera obra policial tal como hoy la entendemos, ideó un investigador con un método deductivo que, con el tiempo, se ha llegado a convertir en el más famoso y espectacular detective de ficción. En el diseño de las historias incluyó un ayudante, en este caso su amigo el Doctor Watson con un doble papel. Por un lado sería el narrador de las historias, quien hará de riguroso cronista de los hechos y deducciones del protagonista. Por otra parte, Watson nos representa a los lectores, asume el papel de admirado espectador que se sorprende constantemente con las dotes deductivas del detective. E este caso, el papel del acompañante del protagonista ha pasado de escudero, criado o factotum al de sorprendido acompañante.
Tras la novela que inicia el Ciclo Holmesiano, El cuarto escarlata, Conan Doyle llegó a publicar varias entregas más con los casos más sobresalientes del detective y su ayudante. La frase "Elemental, querido Watson" es una de las más conocidas del mundo literario detectivesco y forma parte de nuestro acervo cultural.
En Las aventuras de Sherlock Holmes, Watson, que ha contraído matrimonio y se ha alejado de la compañía del detective realiza una visita a la casa del 221B de Baker Street, donde es recibido por su antiguo compañero de vivienda, quien no deja de utilizar las dotes que le han hecho famoso.














Ilustración original de Sidney Paget para The Strand Magazine


Las relaciones entre estos personajes se configuran como asimétricas, en cuanto que uno de ellos protagoniza la obra, a la vez que son complementarias, puesto que entre ambos ayudan a configurar el universo creado por el autor. Es de nuevo, la teoría de la dualidad, del yin y el yang, las dos caras de la misma moneda: lo elevado y lo cotidiano, lo culto frente a la sabiduría popular, la razón ante la admiración y el asombro.
Mas no siempre es fluida y cordial la relación entre ambos personajes protagonistas. Para terminar este encuentro entre parejas de personajes nos acercamos a la continuación de El barbero de Sevilla y la rabia que Fígaro siente por su patrón.
Enmarcada en una trilogía de obras, Beaumarchais escribió la continuación de la primera de sus comedias con Las bodas de Fígaro y La madre culpable. La segunda parte fue llevada a la ópera por Mozart con el mismo título: La nozze di Figaro. Así nos encontramos con el curioso hecho de que la segunda parte fue estrenada, nada más y nada menos que treinta años antes que la ópera de Rossini. Los personajes son los mismos, pero en la obra de Mozart, las relaciones son diferentes. El Conde de Almaviva, enamorado en la primera parte de Rossina, se muestra en esta continuación como un despótico noble que abusa constantemente de su poder, en especial el de seducción. Con tal crítica a los privilegios de la aristocracia y la nobleza Beaumarchais tuvo que sortear la censura durante varios años antes del estreno teatral, de la misma forma que Wolfgang Amadeus Mozart y su libretista Da Ponte tuvieron que sortear obstáculos para su estreno vienés.
Almaviva pretende, entre otras, a Susana, la prometida de Fígaro, quien al enterarse trama una situación, muy en su estilo, para vengarse de su patrón y hacer que éste vuelva sus ojos e intereses a su esposa. Finalizamos este repaso a personajes que se acompañan con el aria Se vuol ballare, signor contino (Si deseáis bailar, señor conde) que canta Fígaro cuando Susana le advierte de las poco nobles pretensiones del Conde.
El barítono galés Bryn Terfel interpreta el aria en el Metropolitan Opera House de New York en una versión de 1998.



¿Qué otras parejas de protagonistas recuerdas? ¿Cuáles propones para otra ocasión?


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Bibliografía consultada:

  • Cervantes, Miguel. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
  • Conan Doyle, Ahrthur. Las aventuras de Sherlock Holmes. Según The Adventures of Sherlock Holmes (1892).
  • Dickens, Charles. Los papeles póstumos del Club Pickwick. Según The Posthumous Papers of the Pickwick Club. Traducción: José María Valverde
  • Batta, András. Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes. Ed. Könemann

Páginas web consultadas:

  • https://listas.20minutos.es/lista/parejas-famosas-de-la-historia-y-la-literatura-coleccion-yupicromos-ortiz-ano-1976-76671/ 
  • https://es.wikipedia.org/wiki/El_barbero_de_Sevilla_(teatro)leo