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Byung-Chul Han y La salvación de lo bello

«Los árboles te impiden ver el bosque» es una frase que utilizamos de forma recurrente cuando queremos indicar que alguien se detiene en los detalles de una situación y no logra alcanzar la perspectiva completa o la importancia que tiene ese asunto.
El tiempo estresante en el que nos movemos con un horario que nos zarandea continuamente no nos deja tiempo para pensar con detenimiento en lo que nos rodea y cómo es el mundo en el que vivimos. Las noticias se superponen unas a otras cada vez con mayor rapidez sin dejarnos tiempo para meditar con cierta profundidad sobre lo que ocurre; además, los grupos de presión y opinión no dejan de crear nuevos argumentos para llevarnos al pensamiento ideológico que desean. Todo esto hace que cada vez sea más complejo e intrincado tener una opinión propia basada en análisis y razonamientos de lo que podemos observar.
Así, además del ideario y las creencias que cada uno tengamos legítimamente, generar un pensamiento propio y profundo sobre la sociedad, la vida que desarrollamos y el mundo en que vivimos es complejo, pues con frecuencia nos falta perspectiva para analizar y considerar todas las vertientes de las situaciones.
En este sentido es interesante contar con la ayuda de la filosofía. De entrada, puede llegar a provocarnos cierto rechazo al considerar a los grandes pensadores de la historia y unos argumentos que podemos pensar que pueden estar lejos de nuestra vida actual y que, a nivel práctico, sus reflexiones no tienen mucho que decirnos hoy en día.

En mayo de 2025 el jurado acordó conceder el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades al filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, y cito palabras textuales:

«Por su brillantez para interpretar los retos de la sociedad tecnológica.
Su obra revela una capacidad extraordinaria para comunicar de forma precisa y directa nuevas ideas en las que se recogen tradiciones filosóficas de Oriente y Occidente.
El análisis de Han resulta sumamente fértil y proporciona explicaciones sobre cuestiones como la deshumanización, la digitalización y el aislamiento de las personas. Su mirada intercultural arroja luz sobre fenómenos complejos del mundo contemporáneo y ha encontrado un amplio eco entre público de diversas generaciones».

Como verás a continuación, la mirada de Han llega a hablarnos con un lenguaje asequible y cercano de nosotros mismos, de nuestra situación en la sociedad y el mundo y nos ofrece pautas de razonamiento para entender mejor lo que nos está ocurriendo.
Te propongo acercarte a unas reflexiones de uno de los #PremiosPrincesadeAsturias, el del Comunicación y Humanidades Byung-Chul Han extraídas de su libro La salvación de lo bello. Le acompaña música de Haydn, Vivaldi y Bellini. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Byung-Chul Han se ha mostrado muy crítico con el neoliberalismo y considera que vivimos en la época de los trastornos neuronales como la depresión, el déficit de atención, la hiperactividad o el síndrome de fatiga crónica, originados por un exceso de positividad y el abandono de la reflexión, el retiro y la meditación. Así, acuña términos como Sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft) o Sociedad de la transparencia (Transparenzgesellschaft). Estos conceptos los relaciona con una sociedad narcisista, sin deseos y en la que vamos perdiendo la capacidad de relacionarnos con quienes nos rodean. Han aporta en sus reflexiones la necesidad de poder decir que no (no todo es posible, no se puede hacer, ni siquiera debemos tener que intentarlo), además del retorno a la contemplación y la esperanza.
Entre sus obras, te acompaña en esta publicación Die Errettung del Schönen (La salvación de lo bello), un libro publicado en 2015.


En esta entrada te propongo escuchar la música que te acompaña mientras lees el texto del filósofo germano coreano. Las piezas musicales están todas en formato audio, sin vídeo, para que te sea más fácil acompañar al pensamiento del escritor. 
La música de las diversas cortes reales o aristocráticas buscaban reflejar la belleza. De esta forma, autores como Joseph Haydn componían una música con la que sus patronos mostraban a quienes la oían su poder e influencia. Compuesta en 1764 para Nicolás Esterházy, su Sinfonía nº 22, Hob I:22 lleva, como muchas de sus obras un apodo, en este caso Le Philosoph (El filósofo), un apelativo que el autor no dio, pero que era frecuente que los oyentes le pusieran a sus obras para reconocerlas. Se atribuye este nombre a una inscripción que aparece en una de las copias halladas en Módena y se cree que se deriva de la melodía y contrapunto que desarrolla en el primer movimiento entre las cuerdas y el corno inglés que musicalmente alude a una pregunta seguida de su respuesta.
La interpretación de este primer movimiento, Adagio, aparece en un audiolibro de Naxos publicado en 2003 con el título de Life & works: Joseph Haydn de Jeremy Siepman.
Lo pulido, lo liso y lo impecable son signos de nuestra época y Han se pregunta como buen filósofo por qué gustan tanto y su respuesta es que «no daña ni ofrece resistencia». Como esta música.


Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959) estudió Metalurgia en su país natal antes de desplazarse a Alemana con la intención de estudiar literatura. Según narra él mismo: «Al terminar mis estudio metalúrgicos me sentí como un idiota. En realidad, quería estudiar algo relacionado con la literatura, pero en Corea no podía cambiar los estudios, ni mi familia me lo habría permitido. No me quedaba otro remedio que irme. Mentí a mis padres y me instalé en Alemania, pese a que apenas podía expresarme en alemán. (...) Quería estudiar literatura alemana, pero leía demasiado despacio, de modo que no pude hacerlo y me pasé a la filosofía. Para estudiar a Hegel, la velocidad no es importante. Basta con poder leer y meditar una página por día». En 1994 recibió su Doctorado en Filosofía por la Universidad de Friburgo con un trabajo sobre Heidegger.

Jeff Koons, Ballon Venus Hohlen Fels (Magenta)
Lo pulido, lo impecable y lo liso se reflejan en las esculturas de Jeff Koons, los smartphones y la depilación muestran el exceso de positividad de nuestra sociedad y que se manifiestan en el arte y la estética. A estos ejemplos añade lo bello digital, un espacio también liso y pulido que no tolera lo extraño, lo distinto, ni la negatividad. 
Byung-Chul Han defiende que hemos atrofiado la belleza natural satinándola y convirtiéndola, en lo digital en el «Me gusta», algo placentero y arbitrario que se refleja en su inmediatez y su valor de consumo, pero que se aleja de la negatividad del contacto de lo otro y con el otro.
El texto que te acompaña corresponde al primer capítulo de La salvación de lo bello y reflexiona sobre lo hermoso de lo pulido a través del smartphone y su comunicación, las esculturas de superficie pulida de Jeff Koons y el mundo del hedonismo que ambos representan.


En 2000, Byung-Chul Han entró a formar parte del Departamento de Filosofía de la Universidad de Basilea. Diez años más tarde entró a formar parte de la facultad Staatliche Hochschule für Gestaltung Karrsruhe donde se especializó en temáticas tan amplias como filosofía de los siglos XVIII, XIX Y XX, ética, filosofía social, fenomenología, antropología cultural, estética, religión, teoría de los medios y filosofía intercultural. Desde 2012 es profesor de filosofía y estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín (UdK) en la que dirige el Studium Generale.


Para acompañar el texto siguiente te propongo una de las piezas de la ópera Il Giustino, Rv. 717 de Antonio Vivaldi. Se trata del aria de Anastasio, emperador de Bizancio Vedrò con mio diletto (Veré con deleite) incluida en la Escena octava del Acto I. En ella canta la alegría que espera sentir cuando vuelva a ver a su amada esposa después de haber vencido a su enemigo, el rebelde Vitaliano.
Se trata de un Aria da capo que se canta según el esquema habitual: La primera parte (los cuatro primeros versos) que termina con la nota tónica, a la que sigue la segunda (los cuatro últimos), que en esta ocasión no contrasta en tempo ni en textura como sería lo habitual, y finaliza con la repetición de la primer parte con algunos breves adornos. Dentro del estilo barroco, se trata de un aria en Adagio de una delicadeza extraordinaria y que nos sirve para hacer de enlace entre la reflexión sobre lo liso y lo pulido y el texto siguiente.


La interpretación de este Vedrò con mio diletto está a cargo del contratenor polaco Kakub Jósef Orlinski acompañado por la orquesta Il Pomo d'Oro dirigido por Maxim Emelyanychev para Warner Classics/Erato Release en 2018.


El siguiente texto pertenece al capítulo El ideal de lo bello y trata diversos asuntos relacionados entre sí con el paradigma de la belleza y los cambios que esta está teniendo en nuestro tiempo. 


Comienza con la sexualización y comercialización del cuerpo donde lo bello se vuelve liso y pulido frente a la belleza moral y la de carácter. Así, la firmeza y la constancia de esta belleza se oponen a la inconstancia y evanescencia de la moda. También trata de la firmeza de la tierra y el orden terreno que se oponen a la interconexión y al orden digital que lo disuelven. De esta forma, el razonamiento de Han concluye que la estética de lo bello y el carácter firme se oponen al imperio de la belleza neoliberal que impera en nuestro tiempo.


El pensamiento de Byung-Chul Han se centra en una de las características del mercado neoliberal en el que vivimos: la transparencia, una norma autoimpuesta que se traduce en la insaciable necesidad de divulgar voluntariamente cualquier información personal que se encuentra, según él filósofo, en los límites de lo pornográfico. De esta forma, eliminamos de forma libre valores como la vergüenza, el secreto o la confidencialidad.
Entre sus libros destacan entre otros, y cito el título en español, Sobre el poder (2016), La sociedad del cansancio (2012), Topología de la violencia (2016), La sociedad de la transparencia (2013), La agonía del Eros (2014), La expulsión de lo distinto (2017), La desaparición de los rituales (2020) o No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy (2021).




Fallecido demasiado pronto por una afección digestiva que acabó con su vida en poco menos de una semana, Vincenzo Bellini (1801-1835) es uno de los grandes compositores del periodo más brillante de la ópera, el Belcantismo. Entre sus obras destacan Il pirata, Montescos y Capuletos, basada en la historia de los amantes de Verona, La sonámbula o, quizás la más famosa, Norma. Su última òpera I Puritani (Los puritanos) es una maravillosa sucesión de melodías que alcanzan la cumbre del belcantismo que trata la historia de amor entre Elvira y Arturo en la Inglaterra de Cromwell con los realistas que apoyaban a la dinastía de lo Estuardo.
En esta ocasión te traigo uno de los coros del Acto I que se relaciona con el siguiente texto de Han en el sentido de que habla de un tiempo que está sufriendo una importante crisis en nuestro tiempo: la fiesta y, en general, el tiempo festivo al que te podrás acercar en unos momentos.
El coro A festa! nos muestra esos momentos que nos alejan de la rutina cotidiana por alguna razón, en esta ocasión por el anuncio de una boda, el tiempo de la celebración nupcial. 


La interpretación de este coro de I puritani corre a cargo de la Ambrosian Opera Chorus y la Philharmonia Orchestra dirigidos por Riccardo Muti y recogido en el el cisco de Warner Classics release de 1980 y Parlophone Records Limited de 1988.


Han ha recibido diversos reconocimientos por su trabajo y publicaciones como los premios Bristol des Lumières en Francia, el Salzburg State Prize for Future Research en Austria y el citado Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2025. En este último coincide con personalidades como el escritor Eduardo Mendoza (ganador de la categoría de las Letras), el economista y estadista italiano Mario Draghi (Cooperación internacional), el sociólogo estadounidense Douglas Massey (Ciencias Sociales), la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide (Artes), la tenista Serena Williams (Deportes), la epidemióloga y genétista norteamericana Mary Claire King (Investigación científica y técnica) y el Museo Nacional de Antropología de México (Concordia).
Aunque se muestra reacio a conceder entrevistas y tratar detalles de su vida, ha protagonizado el documental de Isabella Gresser Byung-Chul Han en Seúl y Berlín (2015).


El texto con el que finalizo esta aproximación a la obra La salvación de lo bello de Han está extraído de su capítulo Demorarse en lo bello. En él, el filósofo germano-coreano trata sobre las obras de arte como monumentos de una celebración nupcial, un tiempo elevado y diferente al diario. Reflexiona sobre el tiempo festivo y el cotidiano, sus características y cómo nos afectan.
También nos habla  sobre el tiempo que impera durante la fiesta y cómo esta suprime el transcurso. Por último, trata sobre las obras de arte y su relación con las fiestas y los museos y con su valor.



Confío en que esta publicación te haya servido de reflexión y como forma de comprobar que la filosofía de Byung-Chul Han y su libro La salvación de lo bello habla sobre nosotros y nos sentimos reflejados en ella, además de poder tomar iniciativas que nos ayuden a mejorar nuestra vida y relaciones personales y sociales.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Balada a la orilla del mar

Cuando se acerca el verano las miradas, los pensamientos y los deseos se dirigen allá donde mitigar el calor, descansar y alejarse de la rutina.
En un país turístico como el nuestro la orilla del mar surge como el lugar más deseado para este periodo. Hay quienes son incondicionales de la playa, tanto para las vacaciones como para acercarse a ella en momentos y días puntuales, mientras que otros prefieren otros destinos. 
Muchos buscan en la playa un lugar en el que pasar unos días, otros se dirigen a ella cada vez que pueden, mientras que hay quienes, por circunstancias diversas, no pueden permitirse el lujo de acercarse y disfrutar de ella.
Aunque hay quienes disfrutan de la orilla del mar durante gran parte del año, es en los meses de verano cuando las playas están en su mayor apogeo, especialmente en los meses de julio y agosto que suelen coincidir con las vacaciones de una mayor número de personas, los más relajados horarios de verano o las vacaciones escolares. 
También es el periodo en el que la orilla del mar está más densamente poblada, con los servicios más masificados y menos espacio para disfrutar con sosiego y tranquilidad.
Cuando se acerca esa época, aquellos que desean disfrutar de la playa se acercan a ella desde la distancia, desde sus recuerdos, los sueños y los deseos. Desde esa intención, para aquellos que buscan la compañía de la playa o los que no, como es mi caso, está dirigida esta publicación.
Te propongo acercarte con distintos textos y músicas a la evocación de la orilla del mar. Nos acompañan textos que nos acercan al mar de Federico García Lorca, Clarice Lispector y Rafael Alberti y músicas de Vivaldi, Heinali y una habanera. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Carlos de Haes, Rompiente de Olas (Lequeitio) (hacia 1872), Museo del Prado
Comenzamos con uno de los poetas hispanos fundamentales del siglo XX, Federico García Lorca, uno de los autores más conocidos y reconocibles del panorama literario internacional cuyo asesinato en plena guerra civil nos privó de uno de los escritores más grandes y enraizados en la cultura popular.
En su segundo poemario publicado, Libro de poemas (1921), un Lorca juvenil en el que aún se observan las influencias del modernismo y del neorromanticismo comienza a mostrarnos la integración de su poesía en los temas y estructuras folclóricos, así como el uso de una métrica ligera cargada de lirismo y sonoridad.
Dedicado a su hermano Paquito y formado por más de sesenta poemas, este libro juvenil muestra su capacidad de evocar emociones como el amor, la añoranza o la pérdida, además de adentrarse en temas más profundos como la muerte.
Nos acompaña en la mirada lejana, desde nuestra propia casa, a la orilla La balada del agua del mar en la que un lejano y risueño mar con sus dientes y labios, formado por infinitas gotas de diversa procedencia, se asemeja a quienes se acercan a él.


La tranquilidad estival del mar y de su orilla contrasta con el agitado estado que presenta en otras épocas.
Amante de la música descriptiva, Antonio Vivaldi nos acerca en muchas obras a temas que tienen similitudes con la pintura. Además de sus famosísimas Cuatro estaciones que vienen acompañadas de poemas descriptivos, Vivaldi llegó a componer hasta cinco conciertos con el título La tempesta di mare.
Publicado en Ámsterdam en 1725, Il Cimento dell'Armonia e dell'Invenzione recoge un conjunto de doce conciertos entre los que están los citados de las estaciones. También se encuentra allí su Concierto para violín y cuerdas RV 253 en Mi bemol mayor, La tempesta di mare (Opus 8, nº 5).


En este breve concierto de apenas ocho minutos de duración nos encontramos con los tres movimientos contrastantes habituales (presto, largo y presto). La descripción que muestra el título se manifiesta con claridad en la primera parte donde encontramos los sonidos que representan el viento y las ondas del mar a través de los trémolos de las cuerdas que muestran ese mar agitado, representándose relajado en el segundo movimiento, antes de regresar al movido presto final.
El enlace que nos acompaña viene complementado con imágenes alusivas a ese mar, ora agitado, ora tranquilo, así como otras relacionadas con el compositor y la publicación de la obra.


Nacida en Chechelnik (Ucrania, 1920), Chaya Pinjasivna Lispector, su casa fue arrasada tras la revolución bolchevique y su madre violada por soldados rusos que le contagiaron la sífilis, naciendo ella a consecuencia de esta violación, pues pensaba su madre que avanzando el embarazo desaparecería la enfermedad.
La familia, con las dos hijas anteriores, emigró a través de Moldavia y Rumanía para establecerse en Brasil. Allí cambiaron sus nombres por otros portugueses, pasando a llamarse Clarice.
Al casarse con el diplomático Maury Gurgel, acompañó a su esposo por distintos países y pudo dedicar su vida a la literatura publicando obras innovadoras que exploraron gran variedad de estilos narrativos marcados por la intimidad y la introspección, acercando la literatura brasileña a las corrientes literarias contemporáneas. Tras la separación de su esposo en 1959 se instaló en Río de Janeiro donde colaboró con algunos diarios para poder tener independencia económica. 
Su primera novela, Cerca del corazón salvaje (1944) obtuvo el reconocimiento del público y la crítica, abriéndole el caminos para obras como La ciudad sitiada, Lazos de familia o La pasión según G. H. En 1976 recibió el Premio Nacional de Literatura de Brasil.

Joaquín Sorolla, Clotilde en la playa (1904), Museo Sorolla
En 1966 un incendio provocado por una colilla mientras dormía le causó graves quemaduras que estuvieron a punto de hacerle perder una mano, cuya movilidad quedó reducida, lo que no le impidió seguir escribiendo y publicando. Falleció con cincuenta y siete años a consecuencia de un cáncer.
Publicada en 1971, Felicidade clandestina (Felicidad clandestina) es un conjunto de relatos que muestran un recorrido perturbador a través de una mujer sobre la realidad que la rodea, mirando con crudeza los espacios y lugares que apenas aparecen en la literatura. Así, encontramos recuerdos de infancia revividos con intensidad, la amistad, las relaciones familiares, la patética sensualidad de una anciana o el descarnado e irreversible paso del tiempo.
Nos acompaña, dentro del volumen Todos los cuentos e incluido en su libro Felicidad clandestina, Las aguas del mundo, un corto relato pero intenso que respira un aire inquietante, el de la experiencia que se siente a flor de piel, desde una mirada penetrante y una lucidez que sólo da la sensación de lo vivido con apasionada vehemencia. Aquí están la mujer y el mar.


Conocido con el nombre artístico de Heinali, Oleh Shpudeiko es un artista interdisciplinar y compositor ucraniano contemporáneo especializado en música electrónica que se basa en sus composiciones en la música antigua, especialmente en la medieval, recreando su homofonía y polifonía a través de un sintetizador modular. 
Heinali utiliza las ideas y las técnicas de los compositores medievales para unirlas con la síntesis analógica y la música generativa para crear composiciones donde confluyen el pasado y el presente, la tecnología y lo sagrado, la Providencia y la contingencia.


En 2020 publicó su álbum Madrigals donde presenta improvisaciones con instrumentos de época sobre texturas polifónicas creadas en un sintetizador, siendo nombrado Álbum contemporáeo del mes por The Guardian y, según un critico, fue «como si Palestrina compusiera música para pequeñas cajas eléctricas con cables de conexión, excepto que son las cajas las que componen música como Palestrina». Con Kyiv Eternal (2023) abandonó esta línea para realizar un homenaje a su ciudad natal bajo el ataque ruso. Ese año la revista neoyorkina MoMa le encargó y estrenó su composición Aves Rubrae (Pájaros rojos), una fusión entre la polifonía medieval y la música de la banda Coil.
En 2024 ha comenzado a trabajar en su obra Hildegarda reimaginando y reinterpretando la música de la religiosa, intelectual y compositora medieval Hildegard von Bingen.
En esta mirada evocando el mar nos acompaña la obra de Heinali Into the sea con un montaje audiovisual filmado y dirigido por Charlotte Trier.



Nacido y muerto en El Puerto de Santa María, Rafael Alberti (1902-1999) es otro de los grandes poetas de nuestro país, miembro destacado de la Generación del 27
Tras trasladarse con sus padres a Madrid con quince años sin poder terminar el bachillerato comenzó a dedicarse a la pintura, dedicándose a la poesía tras el fallecimiento de su padre.
En 1924 publica Marinero en tierra, un poemario escrito durante un retiro en la sierra madrileña debido a una enfermedad pulmonar que le durará toda la vida. El año siguiente fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía por este trabajo.
En la Residencia de Estudiantes de Madrid coincidió con escritores como García Lorca, Vicente Aleixandre o Gerardo Diego entre otros. Desde 1927 comenzó a mostrarse más activo políticamente afiliándose al Partido Comunista y exiliándose tras la guerra en Francia, Chile, Argentina y finalmente Italia. No regresó a España hasta 1977, recibiendo en 1980 el Premio Nacional de Teatro y en 1983 el Premio Cervantes

Claude Monet, Regata en Sainte Adresse (1867), Metropolitan Museum of Art
Marinero en tierra muestre una poesía grácil y leve, cargada de musicalidad y llena de la luz del sur y su mar, profundamente atravesada por la melancolía de quien se siente cercano al mar y a la vez alejado del mismo. También aparecen ecos del romancero y autores como Garcilaso, Gil Vicente, Rimbaud o Verlaine.
En esta publicación dedicada a la memoria del mar nos acompañan varios de los poemas que lo evocan desde la lejanía.  


Si hay una música en nuestro país que evoque al mar, sus viajes de ida y vuelta, su cercanía o la vida de quienes trabajan en él son las habaneras.
De origen cubano en la primera mitad del XIX, la habanera posee un ritmo lento en compás binario, cantada habitualmente y con un ritmo muy concreto: por una parte con corchea con puntillo y semicorchea, o con semicorchea, corchea y semicorchea, y por otra parte con dos corcheas.
Tras su origen cubano llegó a nuestro país de manos de autores como Sebastián Iradier y su habanera El arreglito que fue utilizada por Bizet para su célebre habanera de la ópera Carmen. Poco a poco se fue popularizando en España, siendo frecuentemente compuestas e interpretadas por agrupaciones corales, especialmente en poblaciones costeras, donde llegan a celebrarse certámenes internacionales de habaneras como en Torrevieja (Alicante).

Joaquín Sorolla, Mar en Jávea (1905), Museo Sorolla
Para finalizar esta evocadora publicación sobre la orilla del mar nos acompaña un enlace de la interpretación de la habanera Por el mar con letra de Isabel Pareja y música de Manuel Moreno Buendía a cargo de la Coral Salvé de Laredo dirigida por José Luis Ocejo y que fue grabada para el programa Estudio Abierto de TVE en 1984.
Feliz e intensa evocación de la orilla del mar.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Las pasiones y los afectos musicales

Sabemos cuanto ocurre a nuestro alrededor, incluso cuanto sucede en el mundo, pero en ocasiones desconocemos aquello que ocurre en nuestro interior. Así, ese interés por estar pendiente de lo que tenemos cerca o nos es próximo en nuestro planeta aunque esté a distancias considerables, unido al movimiento incesante de nuestras rutinas diarias y obligaciones, que en ocasiones no nos dejan tiempo para nosotros mismos, acaba por no dejarnos tiempo para indagar en nuestro interior, resultando que, en ocasiones, somos unos desconocidos para nosotros mismos.
Esta preocupación por conocer nuestros intereses, sentimientos y afectos no es ni ajena ni nueva en nosotros puesto que ha sido una preocupación para pensadores y artistas en otros tiempos y que, en cierto modo ha trascendido y llegado hasta nosotros. 
Así, desde la más remota antigüedad se relacionan artes como la música o la literatura como fuentes de inspiración hacia las emociones y las pasiones que nos acompañan. Más adelante, a partir de los siglos XVI y XVII, con pensadores como Descartes y un grupo de músicos, se crearon diversas teorías que desarrollaron las pasiones y los afectos.
Te propongo una mirada a tu interior a partir de textos y músicas que nos acercan a conocer y expresar nuestras pasiones y afectos. Nos acompañan textos de Descartes y músicas de Monteverdi y Vivaldi que desarrollan las Teorías de los afectos. Si te gusta... ¡Comparte comenta, sugiere!

Charles Le Brun, dibujo de las expresiones incluido en su Tratado de las pasiones
Nacido en La Haye, René Descartes (1596-1650) estudió en el colegio jesuita de La Flèche donde obtuvo el título de bachiller para conseguir después la licenciatura en derecho por la Universidad de Poitiers, antes de enrolarse como soldado y partir hacia los Países Bajos. Tras varios años bajo la bandera de diversos ejércitos y, tras una serie de tres sueños consecutivos, en 1619 se decidió a escribir hasta desarrollar más adelante un método que se oponía al silogismo aristotélico que se empleaba desde la Edad Media. Así, publicó su Discurso del método (1637), una obra fundamental que lo encumbra, junto con otros libros, como uno de los primeros filósofos modernos, además de matemático y físico.
Abandonada la vida militar, Descartes viajó por Alemania, Países Bajos e Italia antes de instalarse en París donde se relacionó con los científicos de su época, hasta volver a instalarse en los Países Bajos, un lugar más tolerante y tranquilo, donde estuvo hasta 1649, el lugar que creyó más idóneo para seguir escribiendo sobre sus ideas filosóficas y científicas, además de huir de las amenazas que las autoridades religiosas y académicas proyectaban sobre su novedoso pensamiento. Ese año aceptó la invitación de la reina Cristina de Suecia, viajando a Estocolmo donde murió a los pocos meses por una neumonía.
La obra que nos acompaña en esta publicación es la última que vio la luz en vida del autor, Las pasiones del alma (1649), una serie de pensamientos filosóficos escritos por indicación de la princesa Isabel de Bohemia, quien pedía al filósofo que, como su instructor, escribiese sobre dos conceptos tan diversos como el alma y el cuerpo. Así, Descartes, reflexiona sobre su propio pensamiento, afirmando, precisando o rectificando en algunos casos, para explicar las pasiones desde un punto de vista como físico más que como filósofo.
Escrita en forma de artículos normativos, Las pasiones del alma está dividido en tres partes. En la primera, Descartes trata de las pasiones en general y de la naturaleza del alma; en la segunda describe cuáles son las seis pasiones fundamentales, mientras que la tercera se centra en la descripción de todas las pasiones que surgen de estas. En este tratado el pensador comienza con una descripción de nuestra fisiología y la relación entre alma y cuerpo para continuar con una reflexión sobre la moral de nuestras pasiones y comportamientos, concluyendo que estas pasiones son provocadas por causas ajenas a nuestro ser, pero actúan sobre nosotros.

Descartes dedica la segunda parte de Las pasiones del alma a desarrollar las seis pasiones fundamentales o primaria y sus explicaciones. Nos acompaña un extracto de algunos de los artículos que las desarrollan.


Frans Hals, Retrato de Descartes. Museo del Louvre


Paralelamente a estas reflexiones desarrolladas por Descartes en el mundo del pensamiento, también existieron unas publicaciones teóricas dirigidas hacia la música con la intención de acercarse a los diferentes afectos que se podían desarrollar para mostrar estas pasiones que tenemos en nuestro interior, naciendo así las Teorías de los afectos musicales.
Así, tras el Ars Nova que surgió en el siglo XIV para oponerse al Ars Antiqua y que proporcionó a la música una técnica, expresividad y unidad novedosas, fueron desarrollándose movimientos que acabaron creando de modo desde lo filosófico a lo práctico estos afectos musicales.
A comienzos del siglo XVII Claudio Monteverdi denominó al estilo polifónico Primera práctica, mientras al estilo homofónico lo llamó Segunda práctica utilizando en esta última sus madrigales y las composiciones que formaban el rico entramado de sus óperas; arias expresivas y melodiosas, coros que recordaban el estilo de los teatros clásicos griegos y acompañamientos instrumentales ricos y coloridos.
Cuando en 1603 comenzó a publicar sus libros de madrigales, esas pequeñas piezas cantadas para grupos de entre dos y cinco voces, Monteverdi empezó a desarrollar en sus composiciones una intensa emotividad y expresividad con melodías inusuales y armonías disonantes. Estas atrevidas innovaciones generaron ataques por los conservadores del estilo antiguo. Un tal Artusi llegó a publicar: «Estos compositores no tienen más que humo en la cabeza... si piensan que pueden corromper, abolir y arruinar a su voluntad las antiguas y buenas normas que se les entregaron, procedentes de los viejos tiempos.» El propio Monteverdi, auténtico maestro en los dos estilos se defendió a sí mismo y a sus compañeros por escrito en 1605. «Hay dos prácticas, una en el estilo sagrado polifónico de Palestrina, en el que la música es más importante que el texto, y la otra, la práctica de una música contemporánea que aspira a una nueva sencillez y emotividad a la hora de expresar el texto.»

Céfiro y Cloris. Sandro Botticelli, El nacimiento de Venus (detalle) 
Entre los madrigales de Monteverdi Zefiro torna (Céfiro vuelve) es uno de los más deslumbrantes y renombrados. El compositor de Cremona utiliza una ciaccona (basada en la chacona de nuestro país) para aprovechar la fuerza del bajo continuo. Utiliza un texto de Ottavio Rinuccini, libretista de la primera ópera de la historia, la desaparecida Dafne de Iacopo Peri y miembro de la Accademia Fiorentina y la Accademia degli Elevati
Perteneciente a su Nono libro dei Madrigalli: Madrigali e canzonette a due e tre voci (Noveno libro de Madrigales: Madrigales y canciones ligeras a dos y tres voces), Zefiro torna describe el lado más amable de Céfiro, dibujándolo como el aire suave que renueva los campos y hace surgir los efectos amorosos en el corazón del amante. El bullicioso ritmo que Monteverdi imprime a la ciaccona describe a la perfección las imágenes primaverales del texto, mientras las voces se imitan unas a otras y se burlan de la métrica, exagerando los recursos con fines cómicos. Así, la palabra «mormorando» se canta en un murmullo exagerando su duración. Cuando la primera voz exclama «e da monti» sube a lo más alto de su registro, mientras que la segunda voz en «e da valli» baja a la zona grave. 
En los últimos versos texto y música dan un giro inesperado cuando el protagonista se confiesa un solitario desconsolado que canta y llora por la ausencia de sus ojos amados, momento en que el pulso alegre y juguetón da paso a un desolado lamento.



El madrigal Zefiro torna en esta versión para dos voces está interpretada por la soprano Nuria Rial y el contratenor Philippe Jaroussky acompañados por el grupo L'arpegiatta dirigido por Christina Pulhar


En Las pasiones del alma, Descartes se posiciona como físico a la par que filósofo y moralista, analizando las pasiones primarias, sus características singulares y aquellas que surgen de la unión de algunas de ellas. Algo que nos resulta cuanto menos chocante al leer la obra hoy es que intenta determinar -y lo realiza- en qué lugar de nuestro cuerpo se radica el alma. Se trata de una justificación para tratar de la dualidad entre cuerpo y alma y cómo las pasiones, provocadas por causas ajenas a cada individuo interactúan entre la una y el otro.
Aún la segunda parte de su libro continúa detallando cómo podemos reconocer en nuestro cuerpo los síntomas de las cinco pasiones principales a las que dedica sendos artículos, dejando de lado la admiración, a la que considera que no necesita dedicar espacio para su reconocimiento.


Siguiendo con las Teorías de los afectos, estos llegaron a desarrollarse en diversas obras y en diversos modos. Desde los Affetti musicali a los Afetti amorosi, hasta llegar incluso a los Sacri afetti, diversos autores teorizaron sobre cómo incorporarlos a la música para acercarnos a estas pasiones y afectos tan propios de la condición humana.
Continuando con Claudio Monteverdi, el autor de la primera ópera que se conserva en la actualidad, La favola d'Orfeo, seguimos con otro de sus madrigales, en esta ocasión perteneciente a su Octavo libro de Madrigales, publicado en 1638 -once años antes del libro de Descartes- con el explícito título de Magrigali guerrieri, et amorosi con alcuni opuscoli in genere rappresentativo, che saranno per brevi episodi fra i canti sensa gesto (Madrigales guerreros y de amor con algunas pequeñas obras de género representativo, que serán interpretados entre las canciones sin acción teatral). Formado por una sinfonía y veintitrés madrigales con letras del propio Monteverdi, Petrarca, Torcuato Tasso y Rinuccini, el nº 19 ha sido desde su principio uno de los más celebrados y exitosos del compositor. El Lamento della Ninfa, con letra de Rinuccini está compuesto para soprano, dos tenores, un bajo y el acompañamiento del bajo continuo.

Domenico Fetti. Retrato de Claudio Monteverdi. Galería de la Academia (Venecia)
Para seguirlo con mayor fidelidad y apreciar sus características nos acompaña un texto del crítico Alex Ross recogido en su libro Escucha esto en el que analiza esta obra, citando las palabras con que el propio compositor declaraba que utilizaba las tres pasiones, ira, templanza y humildad para desarrollar este retrato musical.


Aunque hay ocasiones en que se interpreta la versión para voz de soprano, a partir de la segunda estrofa 
«Amor, dicea», nos acompaña la versión completa para las voces indicadas.


La interpretación corre a cargo de Helen Charlston & Toby Carr con miembros de The Gesualdo Six, miembros de la London Sound Gallery.


Las obras de René Descartes evidencian la amplitud de miradas a las que somete su pensamiento, unas circunstancias usuales en aquella época frente a la especialización de nuestro tiempo. Su curiosidad, mostrada en unas obras que escribió tanto en latín como en francés, se halla entre otras en su Discurso del Método (1637) en la que su Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo) sintetiza su pensamiento, Meditaciones metafísicas (1641) o Los principios de la filosofía (1644), además de Las pasiones del alma que nos ocupan en esta publicación.
Esta mirada, que hoy llamamos multidisciplinar parten de una mente que se ocupa desde la geometría a la óptica, pasando por la física, las matemáticas y la filosofía en las que se adentra en la mayor parte de sus ramas, pero no deja detrás otras como la astrología o la alquimia, disciplinas dadas al naturalismo del medievo y el Renacimiento que, a la luz de los nuevos métodos y miradas no podían seguir con su lenguaje oscurantista y hermético, para iniciados que rondaban lo mágico, para abrirse al mundo abierto, nítido e científico en el que poder trabajar con axiomas explicables.

La ninfa Cloris al ser raptada por Céfiro, antes de convertirse en Flora. Sandro Botticelli, La consagración de la Primavera (detalle)
Descartes concluye su pensamiento en Las pasiones del alma con dos reflexiones que se acercan al pensamiento filosófico y moralizante más que al pensamiento de un físico. En su despedida, propone un remedio general contra las pasiones, además del razonamiento de que de ellas dependen el bien y el mal que ocurren en el mundo. Nada que no nos sea ajeno hoy en día.
 

Una vez iniciadas y desarrolladas, las distintas teorías de los afectos ocuparon gran espacio durante el periodo Barroco, de modo especial en las óperas. Así, en las arias es donde en mayor grado y en mejor forma se pueden desarrollar y expresar los sentimientos, frente a los recitativos que eran los que hacían avanzar la acción. Hasta veintitrés emociones y afectos llegó a identificar y sugerir cómo expresarlos musicalmente el teórico musical alemán, compositor y cantante Johann Mattheson.
De esta manera, la ópera barroca fue la gran beneficiada por estas teorías que desarrollaban cómo trasladar los afectos, sentimientos y pasiones desde la música -y los escenarios- a los espectadores.


Finalizamos este paseo entre pasiones y afectos con una ópera de Antonio Vivaldi, L'incoronazione di Dario (La coronación de Darío) RV 719, una ópera con libreto de Adriano Morselli que se estrenó en el Teatro Sant'Angelo de Venecia en enero de 1717 y de la que existen algunas grabaciones de estudio, puesto que apenas se suele representar.
En esta muestra que ha unido las pasiones según el estudio y pensamiento de Descartes con las teorías de los afectos en la música nos despedimos con el aria de Argene Afetti del cor mio (Afectos de mi corazón) perteneciente a la Escena 16 del Acto I de L'incoronazione di Dario del Petre Rosso.


La interpretación pertenece a una grabación de estudio para el disco Vivaldi: L'incoronazione di Dario con la soprano Delphine Galou acompañada por la Accademia Bizantina y la dirección de Ottavio Dantone para el sello Naive de 2013. 

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Bibliografía y webgrafía consultadas: