expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>
Mostrando entradas con la etiqueta Quijote. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quijote. Mostrar todas las entradas

Tres personajes quijotescos

Dichosa edad, y siglo dichoso aquel donde saldrán a la luz las famosas hazañas mías.
Don Quijote de la Mancha, capítulo II

A veces tenemos un objetivo y pese al esfuerzo, el talento, la dedicación o algunas otras circunstancias hacen que no consigamos alcanzarlos. 
Nuestro idioma es abundante en autores que colaboran a engrandecerlo, contribuyendo a que no sólo se desarrollen y enriquezcan el vocabulario, las expresiones o la sintaxis, sino también las ideas, la creatividad y el pensamiento. De todos ellos, quizás no haya un autor más consagrado con el español como Miguel de Cervantes, uno de los muchos autores que han traído nuestro idioma y literatura a la situación en que se encuentra.
Pese a todos los méritos que le atribuimos merecidamente al autor de la Novelas ejemplares, en el fondo, Cervantes era un poeta y un dramaturgo frustrado, que quiso alcanzar la gloria de la que disfrutaban otros autores, especialmente Lope de Vega.
El Quijote, la gran novela de la literatura mundial no sólo rompía los esquemas de las novelas de caballería al parodiarlas, sino que abría el camino a la novela moderna, esa de la que han bebido los grandes escritores de todos los países e idiomas desde entonces.
Desde la publicación de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, la continuación apócrifa publicada por Alonso Fernández de Avellaneda y la respuesta del escritor con su segunda parte, El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, la obra no ha dejado de leerse y expandirse por España, el resto de Europa y el mundo. Aparecieron obras inspiradas en la novela y sus personajes, tanto en literatura como en obras musicales o pictóricas.
Desde el uso del personaje que encuentra Don Quijote en Sierra Nevada, que fue utilizado también por el dramaturgo inglés y que traté en este blog en Cervantes y Shakespeare unidos por Cardenio, el protagonista de la novela se convirtió en un arquetipo del personaje que pierde la cordura por tanto leer, el idealista acérrimo e impenitente que, desde su inocencia, intenta solucionar los problemas del mundo, centrándose en los conflictos que se cruzan en su camino.
Además, Sancho Panza es el personaje que ofrece un contrapunto al caballero andante, un coprotagonista y complemento suyo: es iletrado, sensato y con los pies en la tierra, cuyo único ansia es se gobernador de una ínsula. Juntos forman algo no visto antes: una pareja indisoluble y cómica, aunque rozando lo tragicómico.
Cada uno de nosotros somos una mezcla de Quijote y Sancho. ¿Qué eres más el primero o el segundo?
¿Qué personajes literario, cinematográfico o televisivo asociarías con cada uno de ellos?
¿Cómo sería hoy la vida de estos personajes? ¿Cómo sería en nuestro tiempo su salida buscando aventuras?
Te propongo acercarte a algunos personajes literarios inspirados en Don Quijote. Nos acompañan novelas de Alphonse Daudet, Dickens, Salman Rushdie y música de Debussy y Marcel Poot. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! 


Si buscamos en la literatura mundial con ojos cervantinos podemos encontrar una gran cantidad de personajes que se inspiran en su Quijote, algunos de forma explícita, otros de forma implícita.
A mitad del siglo XVIII, Henry Fielding publicó La historia de las aventuras de Joseph Andrews, en cuyo subtítulo la definía como Escrita al estilo de Cervantes. En ella aparece uno de los amigos del protagonista, Abraham Adams, que lo acompañaba en su viaje por Inglaterra que veía el mundo bajo el prisma de los libros que había leído más que con lo que veían sus propios ojos.
Benito Pérez Galdós crea en Nazarín a un sacerdote que se echa a los caminos para vivir su fe con pobreza de una forma tan idealista que le impide adaptarse a la realidad como al caballero andante.
Incluso un personaje tan particular como Emma Bovary es, según Ortega y Gasset, un «Quijote con faldas» que pierde el sentido de la realidad que se espera de ella con su lectura de novelas románticas.
También El Quijote inicia la relación entre parejas de protagonistas que nos remiten a Sherlock Holmes y Watson, el caballero y su fiel escudero. O a un idealista Tom Sawyer frente a un Huckleberry Finn cargado de sentido común en las novelas de Mark Twain


Después de iniciarse en la literatura con el poemario Las enamoradas y las deliciosas Cartas desde mi molino, un libro de relatos inspirado en sus vivencias en la Provenza, Alphonse Daudet (1840-1897) se asentó como escritor naturalista con dosis de lirismo y cierto sentido del humor, considerándose junto con Maupasant uno de los grandes del relato corto francés del XIX.
Su personaje más importante y conocido nos remite a la gran novela cervantina. Tartarín de Tarascón (1872) es una sátira de los viajeros de finales del siglo, un personaje que abandona su ciudad natal del que nunca ha salido con la idea de ir a África a cazar un león, lo que será el detonante de una serie de aventuras quijotescas en las que sus propósitos no concordarán con la realidad. El personaje tuvo tanto éxito a esta obra le siguieron Tartarín en los Alpes y Port Tarascón.
Una de las características que Daudet proporciona a su héroe es que es una mezcla entre Quijote y Sancho en la misma persona, un personaje soñador y realista a la vez, cuyas dos naturalezas le otorgan un carácter particularmente atractivo.
Nos acompaña el capítulo 6 en el que el escritor francés nos hace partícipe de esta doble faceta de su personalidad.


Con la misma intención que el Grupo de los Cinco que se formó con Balákirev, Cui, Musorgski, Rimski-Korsakov y Borodin para crear música genuinamente rusa o Les Six (Los Seis) con Darius Milhaud o Francis Poulenc entre otros en Francia con ideas similares en relación con la renovación de la música francesa, en Bélgica surgió un grupo de compositores que alcanzó menos popularidad.
Les Synthétistes (Los Sintesistas) surgió en Bruselas en 1925 con alumnos de Paul Gilson que buscaban salir de la música del romanticismo tardío que se interpretaba en ese tiempo. Para ello buscaban alcanzar una síntesis de los logros de la música contemporánea con las técnicas antiguas. 


El mayor problema con el que se enfrentaban era la falta de orquestas sinfónicas en su país, ya que sólo contaba con la orquesta de la ópera, por lo que se asociaron con la Banda Real de los Guías Belgas, una agrupación de viento para la que crearon un repertorio de unas 75 piezas, de las que pocas llegaron a estrenarse.
Uno de sus miembros, Marcel Poot comenzó su carrera musical como pianista y llegó a componer más adelante una treintena de obras para la banda, entre las que destaca sobre todas una suite en cuatro partes: Tartarín de Tarascón, que narra los viajes del personaje hasta Argelia.
Nos acompaña el primer movimiento de esta suite en la interpretación de la Royal Band of the Belgian Air Force dirigida por Matty Cilissen para el disco The Sinthésists Revisited publicado en 2023 por el sello discográfico Naxos


En muchas circunstancias nuestra primera experiencia se convierte en inolvidable. La primera salida que Don Quijote realiza con su espíritu de caballero andante nos muestra a un personaje dispuesto a hacer historia con sus hazañas, mientras el narrador lo mira con los ojos de la realidad y cierta dosis de condescendencia. Así nos lo cuenta Cervantes:


Si la salida transcurrió de esa manera al inicio del siglo XVII, ¿cómo sería esa salida varios siglos más tarde? ¿Te has parado a imaginarla?

Uno de los grandes escritores que se inspiró en el personaje cervantino fue Charles Dickens. Samuel Pickwick es el protagonista de su primera novela por entregas, una obra que tuvo en 1836 una acogida descomunal: Los papeles póstumos del Club Pickwick, un éxito que puedes apreciar en este blog en la publicación Charles Dickens y la música.
Samuel Pickwick es un personaje tan idealista y fuera del mundo en el que vive como Don Quijote, un alma cándida que observa lo que le rodea con unos ojos inocentes, nobles y bienintencionados. Como un fiel Sancho, Dickens le da la réplica con la compañía de su criado Sam Weller, un personaje que fue un hallazgo y un seguro para su obra, ya que se erige como pareja coprotagonista con una sensatez y lucidez que le hacen tener los pies en la tierra, pero además le aporta un ingenio y un sentido del humor, con unas comparaciones genuinas y originales, que hacen de él un personaje que hizo crecer el número de suscriptores y lectores desde que apareció en el capítulo X. 
Pero la originalidad y creatividad de Dickens hace que en los viajes que Samuel Pickwick realiza por toda Inglaterra esté acompañado por un grupo de amigos de su club, cada uno de ellos con una característica particular: Nathaniel Winkle es el experto deportista, pese a no saber montar a caballo ni mostrar capacidad alguna para ningún tipo de deporte; Augustus Snodgrass es el poeta del grupo, pese a que jamás se ha conocido un poema suyo, mientras que Tracy Tupman es el prototipo del amante romántico, aunque nadie le ha conocido una conquista. Este grupo de viajeros no está formado por un Quijote y acompañantes, sino por cuatro auténticos y entrañables quijotes que sólo son capaces de seguir adelante en sus viajes y aventuras gracias a la ayuda de Sam Weller.


Con estos mimbres estamos preparados para asistir a la primera salida de este Quijote inglés, tan memorable como la del caballero manchego. Curiosamente, creo que ni el mismo Dickens lo sabía aún, el cochero es el padre del que será acompañante del grupo.
Aquí no hay pensamientos grandilocuentes del protagonista, sino afán por tomar notas de las costumbres y usos y, sobre todo, prácticamente la misma mirada condescendiente y socarrona del narrador.


Aunque ya haya sonado en este blog, no me resisto a volver a poner una nueva interpretación de una pieza de Debussy. Perteneciente al Segundo libro de Preludios, el nº 9 se titula Hommage à S. Pickwick Esq. P. P. M. C. P (Homenaje al sr. S. Pickwick, Presidente Perpetuo Miembro del Club Pickwick, que es el título que ostenta dentro del club).
Se trata de una pieza para piano compuesta en 1913 que muestra el carácter y la personalidad del protagonista incorporando una mención al himno inglés Good save de King en una tonalidad menor, acompañada por cambios de expresión y tonos entre lo melancólico y sentimental.

Ilustración de Robert Seymour para la publicación original del capítulo 2
BLa interpretación corre a cargo de Thierry Huillet con un piano Steinway D en una grabación que se realizó en mayo de 2021 en el Auditorio Gabriel Fauré del Conservatorio Henry Duparc-Traves en Occitanie. La imagen y toma de sonido corresponden a Jérôme Hallay.


Si conocemos cómo se desarrolla la historia del personaje en el siglo XVII, ¿te has parado a pensar cómo serían sus aventuras en una sociedad como la contemporánea?
En el siglo XX siguieron escribiéndose obras y personajes inspirados en El Quijote. G. K. (Gilbert KeithChesterton, el autor de las novelas del Padre Brown, publicó por entregas El regreso de don Quijote (1926) en la que un bibliotecario experto en el imperio hitita, tras interpretar el papel de un rey medieval en una obra de teatro, decide no quitarse el disfraz y preparar un burlesco golpe de estado contra la sociedad y la industria de su tiempo.
Graham Green también se inspiró en el clásico universal en Monseñor Quijote (1982) en el que la pareja protagonista está formada por un sacerdote católico y su chófer comunista.


Pero quizás la última inspiración y homenaje al personaje creado por Cervantes venga de un escritor inesperado. 
Salman Rushdie saltó a la fama, no por sus libros, sino por haber sido acusado por algunos musulmanes por blasfemo por su libro Los versos satánicos, llegando a ser atacado en un acto cultural hace unos años. Nacido en Bombay y nacionalizado inglés, Rushdie ha escrito una veintena de libros entre novelas, alguna obra para niños y ensayos. 
Publicada en 2019, Quichotte es una actualización de la obra a nuestros días. En ella, Sam DuChamp, un escritor de thrillers sin mucho éxito crea el personaje de Quijote, un vendedor cortés, algo pasado de moda que recorre la geografía norteamericana por su profesión y que está obsesionado, no con los litros, sino con los programas de telerrealidad. Se enamora -también platónicamente- de una estrella de la televisión, la hermosa, ingeniosa y adorada por él Salma R. Además, este Quijote, de nombre Ismail Smile (vaya juego de palabras), inventa un hijo imaginario con ella que sólo podía llamarse Sancho, que le acompañará en su recorrido por los Estados Unidos para demostrarse que es merecedor de su doncella, enfrentándose a los peligros de una sociedad que se encuentra al filo del del colapso moral y espiritual.

Imagen a partir de una ilustración de Isamat de 2022
A lo largo de esta novela, las vidas del escritor y del vendedor se van confundiendo en su búsqueda del amor en la que realidad y ficción funden y confunden sus límites
Si en el texto de Daudet nos centrábamos en el capítulo en que se tratan las dos personalidades de Tartarín, en este nos centramos en el comienzo del libro. ¿Qué te parece esta forma de comenzar de Rushdie tan cervantina?


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Daudet, Alphonse. Tartarín de Tarascón, Editorial Verbum, S. L. (2019). ISBN: 9788413370835.
  • The Sinthétists Revisited. The Sinthésists Revisited, Naxos. Royal Band of the Belgian Air Force, dirigida por Matty Cilissen. ASIN: B0C3FYMVGC.
  • Dickens, Charles. Los papeles póstumos del Club Pickwick. traducción de José María Valverde Pacheco, Editorial Penguin Clásicos (2016). ISBN: 9788491052012.
  • Rushdie, Salman. Quichotte, traducción de Javier Calvo Perales, Editorial Austral, colección Contemporánea, serie Narrativa. ISBN: 9788432238789.

Dedicatorias con arte

A ti, que lees esta publicación

Cuando disfrutamos una obra de arte nos acercamos a lo que nos dice, a su mensaje, a la forma en que se comunica, en ese estilo que nos atrae y nos llama la atención.
En ocasiones, obras como un poema o una canción han surgido alentadas por una persona amada o un ser admirado. En otras, son las personas cercanas las que colaboran para que el autor exprese en sus obras todo cuanto tiene en su interior, o se inspire en otros autores o en sus obras para nuevas creaciones.
De estas y otras situaciones han surgido, como una muestra de agradecimiento y reconocimiento, las dedicatorias en muchas obras, especialmente en la literatura, el cine o la música. De algunas de ellas trataremos en esta publicación.
Te invito a pasear por algunas dedicatorias que inician algunas obras literarias y musicales. Nos acompañan Cervantes, Beethoven, C. S. Lewis, Shostakóvich y Saint-Exupéry. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


El oficio de escritor participaba en sus inicios de unas connotaciones diferentes a las que ha adquirido en épocas posteriores. En la antigüedad clásica griega y romana, escribir se circunscribía a unos círculos reducidos en los que los autores solían crear obras por encargo de mecenas poderosos en detrimento de aquellas que escribían por iniciativa propia.
Una vez generalizada la edición de libros con la llegada de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, se comenzó a regularizar la publicación de autores con cierta independencia, aunque en muchas ocasiones publicaban bajo el amparo de nobles poderosos que podían facilitar su acceso al reconocimiento del público lector.
Así, muchos libros publicados a partir de los siglos XV o XVI comenzaban con una dedicatoria laudatoria con la idea de que estos personajes protegieran a los autores. Como muestra de este tipo de dedicatorias, nos quedamos con la que Miguel de Cervantes dedica en la novela más universal a don Alonso Diego López de Zúñiga Sotomayor y Guzmán, Duque de Béjar y Marqués de Gibraleón entre otros muchos títulos, un noble que acogió también a autores como Góngora
En el inicio de El Quijote encontramos en primer lugar el texto que indica el pago de la tasa correspondiente para su publicación al que sigue un testimonio que descarta las erratas y que, por mera curiosidad, nos acompaña a continuación.


Tras estos dos pequeños y protocolarios textos aparece otro en el que se autoriza la publicación en nombre del rey Felipe III por un tal Juan de Amézqueta. Una vez finalizados estos escritos encontramos la dedicatoria que es nuestro objetivo y que nos acompaña a continuación.


En el mundo de la música, el inicio a partir de los mismos siglos es similar, con obras que se publican en ediciones para profesionales y aficionados a la música que las adquieren para su utilización. Hasta los tiempos de Beethoven y más adelante, los compositores y músicos en general eran asalariados de los aristócratas que tenían la misma condición que los sirvientes.
Basta recordar que compositores tan fundamentales como los siguientes vivieron durante gran parte de su vida con esta condición. Bach no dejó de ser el cantor de la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig, teniendo entre sus obligaciones la composición, ensayos e interpretación de piezas para el repertorio litúrgico durante todos los cultos de la iglesia, además de dar clases de música a los alumnos del coro. Que Haydn estuvo durante la mayor parte de su vida al servicio de los condes Esterházy, trasladándose donde sus señores se desplazaban, vistiendo la librea de sus criados con los que compartía mesa a diario, además de componer e interpretar las obras que se le pedían con rigurosa regularidad. Mozart estuvo, igual que su padre, al servicio del arzobispo Colloredo de Salzburgo hasta que obtuvo la liberación de su compromiso, con la conocida expulsión que fue precedida de una denigrante patada en el trasero, mientras buscaba la libertad para sus composiciones e interpretaciones. Estos y otros autores de sus épocas dedicaron algunas de sus obras a sus patronos. 
Y llegamos a Beethoven, un compositor que estuvo durante una gran parte de su vida bajo el mecenazgo de diversos aristócratas a los que dedicó algunas de sus obras, además de a diversos amigos y conocidos. Podemos afirmar que Beethoven es uno de los compositores que más obras dedicó, aunque la dedicatoria más conocida está relacionada con su Tercera Sinfonía y Napoleón.


En Beethoven, Maynard Solomon realiza una amplia y detallada biografía del compositor de Bonn, un genio libre que transformó la música del clasicismo, viviendo desde el Antiguo Régimen, pasando por las consecuencias de la Revolución Francesa, el imperio de Napoleón, el Congreso de Viena y todos los movimientos sociales, políticos y culturales de las primeras décadas del siglo XIX.
A partir de la dedicatoria de su Tercera Sinfonía a Bonaparte, Solomon reconstruye a partir de testimonios y otras fuentes esta dedicatoria que finalizó con la denominación de esta obra con el nombre con el que la conocemos ahora: Sinfonía Heroica.


La imagen nos muestra la primera página original de esta Tercera Sinfonía de Beethoven con las inscripciones y correcciones indicadas. Más adelante aparecería con la frase italiana Intitulara Bonaparte (Titulada Bonaparte) y la frase en alemán Geschriben auf Bonaparte (Escrito para Bonaparte), indicando a su editor que se retractaba de haber eliminado la dedicatoria inicial y que el título de la sinfonía es realmente Bonaparte, apareciendo en la edición de 1806 con el título italiano de Sinfonia Eroica, composta per festegiare il sovenire di un grande Uomo (Sinfonía herioca, compuesta para celebrar la memoria de un gran hombre).

 
Nos acompaña el tercer movimiento de esta sinfonía. En lugar del Minuetto habitual, Beethoven lo sustituyó por un Scherzo, Allegro vivace, una broma (que es su significado literal), un movimiento ligero y alegre que desafiaba las convenciones de las sinfonías. 
Tras las cuerdas entran el oboe y las flautas para dar paso a la orquesta que contrasta con la marcha fúnebre del segundo movimiento, y donde se puede apreciar que Beethoven utiliza las sorpresas y los cambios de acento para mantener al oyente en una escucha atenta y desenfadada.
El estonio Paavo Järvi dirigió esta interpretación de la Deutsche Kammerphilharmonie de Bremen en el Beethovenfest de Bonn de 2019, un año antes del doscientos cincuenta aniversario del nacimiento del compositor.


Con el paso del tiempo las dedicatorias de los libros pasaron de estar destinadas a los protectores a ampliar el abanico de destinatarios, en la mayoría de las ocasiones quedando reducidas a una frase de agradecimiento.
De todas formas, se trata de un inicio de libro poco llamativo, puesto que cuando el lector va a adentrarse en la aventura de involucrarse en una creación que desconoce o de la que tiene solo referencias, bien de críticas o comentarios, bien por seguir la obra del autor, esa dedicatoria suele pasar desapercibida.
La mayor parte agradecen a personas cercanas el haber facilitado, de una u otra forma la escritura y publicación del libro. Algunas son ingeniosas y muestran la agudeza del autor, como:

Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera.

Camilo José Cela en la edición de 1973 de La familia de Pascual Duarte.

O bien señalan alguna evocación o recuerdo:

A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del sol, que me mandaba moras y claveles.

Juan Ramón Jiménez en Platero y yo.

De todas estas dedicatorias que deambulan entre lo original, lo anecdótico, lo ingenioso y lo sentimental se pueden encontrar publicaciones en la red que sacien la curiosidad de los lectores.


En un libro tan épico como Moby Dick, en el que no se muestra solo la lucha del hombre contra la naturaleza, sino, sobre todo, las obsesiones y la lucha consigo mismo, su autor, Hermann Melville lo dedicaba de manera anodina. En este caso, lo que lo trae a esta publicación no es la dedicatoria en sí, sino el escrito con que el autor (des)animaba a una de sus conocidas para su lectura.

En este tipo de dedicatorias, algunas muestran más de una mera alusión a alguna persona. Es el caso de C.(Clive) S. (Staapes) Lewis, el autor de Las crónicas de Narnia, quien dedica el primero de los volúmenes, El león, la bruja y el armario a su ahijada en estos términos, más que apropiados para una historia juvenil.


En la música es menos práctico y conocido el tema de las dedicatorias por una razón práctica: los libros de canciones, libretos o partituras en general no son adquiridos por un público mayoritario, sino por profesionales de la música o, en el caso de adaptaciones de obras, por aficionados capaces de interpretarlas.
Así, además de una dedicatoria al comienzo de la obra, se suelen utilizar otros medios para que quienes escuchan las obras reconozcan la admiración que tienen por determinado compositor. El más conocido es utilizar un trozo de una composición de ese autor e insertarlo en la propia obra como forma de homenaje.
En este sentido nos acercamos al libro El ruido eterno, subtitulado Escuchar el siglo XX a través de su música del crítico musical de The New Yorker Alex Ross en el que realiza un recorrido por los estilos, modas, innovaciones y músicas enfrentadas del pasado siglo.


Así, Ross nos muestra cómo Dmitri Shostakóvich dedicó su 14ª Sinfonía a Benjamin Britten, un compositor con el que tenía una relación de amistad. En ella, el compositor ruso estampó el nombre del inglés en la portada de su sinfonía, además de utilizar algunas citas de sus obras y su estilo en la sinfonía.
Alex Ross nos detalla la historia acompañada de una extraña y en un principio inquietante anécdota ocurrida el día del estreno de su decimocuarta sinfonía.


La música que nos acompaña es precisamente el extracto de esa Decimocuarta Sinfonía de Dmitri Shostakóvich en el que se emplean los versos ¡Oh, Delvig, Delvig! a los que hace referencia Alex Ross.
La grabación de este fragmento con el poema de Kochelbecker interpretado por el bajo Félix Flores está dirigida por Migran Agadzhanian.


Pero quizás, de todas las dedicatorias de libros la más conocida, emotiva y en consonancia con el contenido de la obra sea la que Antoine de Saint-Exupéry escribió para agradecer a Leon Werth su amistad incondicional. Escritor de origen judío, pacifista y antimilitarista confeso, Werth era una persona servicial y generosa, que prefirió una vida humilde y digna para no renunciar a sus principios. Como queda de manifiesto en la correspondencia entre ambos, Saint-Exupéry lo consideraba -pese a sus diferencias- no sólo el más querido de sus amigos, sino su conciencia, su «moral».


Con la dedicatoria de Le petit prince (El principito) concluye esta publicación en la que ponemos la mirada en una parte de las obras que pasa desapercibida en muchas ocasiones.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Bibliografía y webgrafía consultadas:

Las cinco estaciones de Cervantes

Nadie ignora que las estaciones astronómicas del año son cuatro y que sus comienzos y finales coinciden con los solsticios de verano e invierno y los equinoccios de primavera y otoño.
Estas estaciones las hemos asociado a algunos acontecimientos anuales que van desde el renacer tras el frío invierno, la floración, el crecimiento y recogida de los frutos o la caída de las hojas hasta concluir con el nuevo letargo invernal. Las sensaciones que nos producen estas estaciones, las fiestas con las que nuestras culturas las celebran o nuestras propias costumbres las asocian a nuestras formas de vida.
Las estaciones del año también han sido utilizadas en múltiples ocasiones por pintores, poetas, músicos o distintos tipos de artistas para reflejar las características, sensaciones o sentimientos que les evocan. También han servido para crear diversos recursos literarios en que se trataban la fugacidad del tiempo, el sentido cíclico que se reitera constantemente o la comparación del ciclo anual con las etapas de nuestra vida.
Desde un punto de vista lingüístico, las estaciones tienen orígenes distintos, unas desde un punto de vista etimológico, mientras el otoño posee una denominación desde el punto de vista descriptivo.
Te invito a un paseo por las cinco estaciones del año según refleja el autor de El Quijote en sus obras. ¿Te animas a conocer cuáles son esas cinco estaciones del año para Cervantes? Nos acompañan interesantes músicas de su época y agrupaciones especializadas en ellas. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Estatua de Miguel de Cervantes en La Palma del Condado (Huelva)
En la publicación de la Universidad Complutense de Madrid titulada Divertimento filológico sobre el otoño, el profesor de la Universidad de Sevilla, crítico y traductor Francisco García Tortosa realiza un estudio en el sentido indicado en el título. García Tortosa analiza los términos astronómicos estacionales, sus formación filológica y su comparación entre diversos idiomas, centrando su mirada en la estación otoñal.
A esta publicación pertenece el primer texto que nos acompaña y que nos sirve como punto de partida para indagar sobre las cinco estaciones a las que se refiere Cervantes, además de diversas consideraciones sobre el origen etimológico de las estaciones y su utilización en el lenguaje tradicional.


Las músicas que nos acompañan en esta publicación pertenecen a la época de Cervantes. Unas fueron compuestas cuando el escritor tenía aún poca edad y de otras no tenemos la certeza de si cuando se compusieron aún estaba vivo o ya había fallecido. Tampoco tenemos la evidencia de que el genial escritor las escuchara o conociera, aunque sí tenemos la convicción de que representan su época y nos parece razón suficiente para que nos acompañen.


Fundado en Pamplona en 2014 el Ensemble Tylman Susato  está compuesto por cuatro o cinco miembros -dependiendo del repertorio- con la intención de interpretar y difundir música antigua, desde el periodo medieval al renacentista y barroco.
Formado por Ana Olaso (canto, percusión, arpa y órgano positivo), Clara Biurrum (canto viola da gamba y órgano positivo), Alfonso Zoco (canto, flautas de pico y corneto) e Iñaki Amézqueta (canto, viola de brazo renacentista, clavecín y órgano positivo), dedican su actividad profesional a la docencia musical que compaginan con la participación en agrupaciones musicales de diversos estilos y la pertenencia a la agrupación citada. 
Toman su nombre como homenaje al compositor y trompetista del siglo XVI, más conocido por fundar en Amberes la primera editorial musical de los Países Bajos. Los miembros del Ensemble Tylman Susato crean programas en los que abordan sus conciertos con la difusión de obras de las épocas señaladas de forma didáctica con pequeñas explicaciones y diálogos con el público sobre las obras que interpretan. Entre sus programas podemos citar. Música para cantar y danzar en la Europa de los siglos XV al XVII o Música europea en la época de Santa Teresa de Jesús (ambos de 2015), La relación de Miguel de Cervantes y William Shakespeare con la música (2016) en la conmemoración del cuarto centenario del fallecimiento de ambos autores, Velázquez y Monteverdi: Cruce de caminos (2018), que recrea un hipotético encuentro multidisciplinar entre ambos artistas y sus obras. En la presente temporada presentan el programa Inferno, Purgatorio, Paradiso, con músicas en torno a la Divina Comedia de Dante. Como podemos observar, despliegan toda una vocación de investigación y de carácter didáctico musical.
Perteneciente a su programa dedicado a la relación de Shakespeare y Cervantes con la música, el Ensemble Tylman Susato interpreta la conocida Un sarao de la chacona de Juan de Arañés, una danza cantada que apareció en su Libro segundo de tonos y villancicos, publicado en Roma en 1624, varios años después del fallecimiento de Cervantes, pero que bien pudo ser interpretada en su presencia y escuchada por el propio Cervantes antes de su publicación.
Se trata de una versión adaptada a la formación del Ensemble y en la que destacan el juego con que se inician y finalizan algunas frases pasando de un instrumento a otro, el canto a solo o en grupo según sea la letra o el estribillo y los juegos de sonidos y ecos. Pensada esencialmente para ser cantada en directo, la grabación sólo nos permite intuir todos los matices que despliegan de la interpretación.
Habituales del área geográfica a la que pertenecen, la grabación fue realizada en su concierto Che gioir, che languir llevado a cabo el 12 de octubre de 2019 en la Iglesia de los Carmelitas de Villafranca (Navarra), dentro de la programación del FestRibAl 2019 (Festival de Música Barroca de la Ribera Alta).


El texto cervantino al que hace referencia García Tortosa pertenece al Capítulo LIII de la Segunda Parte de El Quijote en el que se narra cómo finalizó el gobierno de Sancho Panza.
En él, Cervantes pone en palabras de Cidi Hamete Benengeli, ese historiador arábigo manchego que nos descubre a nuestro personaje más universal en sus papeles Historia de don Quijote de la Mancha el razonamiento sobre las cinco estaciones anuales.
En el Capítulo LIII de la Segunda Parte de Don Quijote de la Mancha, las estaciones suponen un recurso trata de la fugacidad de la vida, del vertiginoso paso del tiempo para introducirnos en la brusca finalización, deshaciéndose como el humo, del gobierno que el escudero realizó en la Ínsula Barataria por la burlesca determinación del Duque y la Duquesa.
Una vez finalizada la alusión a las estaciones no podemos resistirnos a dejar correr unos párrafos la historia para situarnos en la trama que le organizaron al bueno y sensato de Sancho.


Bartomeu Cárceres
fue un compositor valenciano del siglo XVI del que apenas se tienen datos. Relacionado con la corte valenciana de Fernando II de Aragón, duque de Calabria, una carta de pago de 72 ducados en 1546 revela que formaba parte de de la capilla musical del citado duque como 
«pautador de libros» o copista musical.
En el Cancionero de Gandía, que se encuentra en la Biblioteca de Catalunya se encuentran algunas de sus obras, que bien pudieron ser escuchadas por Cervantes. Inscrita dentro de las Ensaladas, esas obras popularizadas por Mateo Flecha el Viejo, La Trulla es una de las obras que se conocen de Cárceres.


Grabada en 2012 en la Lonja de la Seda de Valencia por la Capella de Ministrers con la dirección del chelista Carles Magramer con motivo de la presentación de su libro disco Batailla in Spagnol, el enlace nos muestra la Pavana y Gallarda de la ensalada La Trulla en una cuidada producción en la que la lenta y cortesana Pavana precede a la animada y más improvisable Gallarda con la que suele aparecer en contrastado acompañamiento.


A lo largo de su prolífica obra literaria, Cervantes utiliza las estaciones del año en su sentido astronómico de forma general, aunque en ocasiones decide que estas estaciones figuren como recursos con distintas funciones: En ocasiones se trata, como hemos visto, de la fugacidad y la rapidez con que transcurre la vida; en otras, como elemento descriptivo de la época en que se desarrolla la escena. No faltan los momentos en que una situación se compara y asimila con las características de una estación:

Pasó la furia del invierno helado, 
y, aunque el fuego de amor quedó en su punto,
llegó la deseada primavera. (La Galatea)

Y el regalado y tierno 
mirar de aquello ojos sólo era
porque mi primavera 
se convirtiese en desabrido invierno. (La Galatea)

Para él todos los tiempos del año le eran dulce y templada primavera. (La ilustre fregona)

Crezcan las simples ovejuelas mías
en el cerrado bosque y verde prado,
y el caluroso estío e invierno helado
abunde en yerbas verdes y aguas frías. (La Galatea)

Vamos, y espere mañana
vuestro invierno primavera. (El laberinto de amor)

Triste gemido a mi canto
ha dado tu mano fiera;
invierno a mi primavera
y a mi risa amargo llanto. (La Galatea)


Hay, al menos una referencia más a estas cinco estaciones en la obra cervantina en su última novela, Los trabajos de Persiles y Segismunda, obra publicada póstumamente en 1617, un año después del fallecimiento del escritor, en seis lugares, Madrid, Barcelona, Valencia, Pamplona, Lisboa y París, de forma casi simultánea, lo que indica el interés que despertaban las obras del autor de El Quijote.
Adscrita dentro de las llamadas novelas bizantinas, Los trabajos de Persiles y Segismunda es una obra repleta de aventuras y narra la separación de dos jóvenes enamorados que acaban encontrándose felizmente al final de la obra. Sus protagonistas, los príncipes nórdicos Periandro y Auristela, que cambiarán sus nombres a los que figuran en el título al llegar, tras un largo peregrinaje, a Roma y contraer matrimonio, no sólo son personajes, sino la representación de los ideales amantes cristianos, mientras personajes como Rosamunda o Clodio representan la lascivia o la maledicencia respectivamente. Cervantes consideraba esta obra su mejor novela. 
En el relato que nos ocupa, perteneciente al segundo de los libros de esta novela, la alusión a las cinco estaciones, de las que está ausente el invierno, procede de la exuberante descripción del lugar que realiza el protagonista Periandro, como si de un maravilloso país de Jauja se tratara, y que toma sentido en la confluencia de todas las estaciones citadas con las frutas que observan.


Finalizamos este entretenimiento literario sobre las cinco estaciones cervantinas con una obra anónima del siglo XVI o XVII recogida en el Cancionero de Múnich. Durante su estancia en Madrid en la corte de Felipe IV entre 1624 y 1625, Wolfgang Wilheim, Conde Palatino y Duque de Neuburg encargó a Claudio de la Sablonara que le copiara una serie de canciones de su agrado correspondientes a la música cortesana, por lo que la citada colección responde a los nombres de Cancionero de Sablonara o de Múnich.
En él se recogen 75 tonos o canciones polifónicas a dos, tres o cuatro voces procedentes de la Capilla Real de los compositores más conocidos en su época como Juan Blas de CastroJoan Pau PujolMateo RomeroÁlvaro de los RíosGabriel Díaz BessónMiguel de ArizaJuan PalomaresJan de TorresJuan Bono o Diego Gómez, además de dos obras anónimas. Romances, villancicos -en su acepción original-, endechas, seguidillas o folías son los tipos de composiciones que conforman este Cancionero de Múnich que se encuentra recogido en la Bayerische Staatbibliothek (Biblioteca Estatal de Baviera).

Ilustración de Gustave Doré para El Quijote
La última obra que nos acompaña es una de las dos piezas anónimas, De tu vista zeloso. Compuesta para cuatro voces, estas «Seguidillas en eco» tienen en cada una de sus estrofas un verso que termina con una palabra contenida en la palabra anterior, a modo de eco. La temática abunda en el asunto de los celos y el engaño a los maridos a los que sus mujeres califican como gamos o toros, aludiendo a los engaños que tienen con ellos.
La versión que enlazamos pertenece al disco Música en la obra de Cervantes de PRO MVSICA ANTIQVA DE MADRID dirigido por Miguel Ángel Tallante en el que se desarrollan cuatro de las trece estrofas que tienen estas seguidillas. No te las pierdas.

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas: