expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>
Mostrando entradas con la etiqueta zarzuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta zarzuela. Mostrar todas las entradas

La fiesta en la calle

El verano nos invita a salir a la calle, festejar, encontrarnos con los vecinos, amigos y quienes se fueron y regresan por unos días.
En la mayoría de pueblos y ciudades se celebran fiestas populares, de patronos y patronas, fiestas de barrios, verbenas o ferias en las que salir a la calle, aprovechar las horas nocturnas, conversar, pasear y oír música se convierten en algo cada vez más inusualmente habitual.
Aunque las fiestas continúen y el motivo sea el mismo que tenían originalmente, el paso del tiempo ha ido cambiando la celebración de las misma. Independientemente de que haya agrupaciones y asociaciones que velen por salvaguardar las tradiciones, la estructura de la sociedad, las relaciones entre unos y otros miembros de las mismas, el rol cambiante que todos desempeñamos o las costumbres más recientes que nos acercan más a la vida más individualizada, hacen que las formas de estas fiestas sean diferentes a cómo lo eran hace unas décadas, especialmente los más jóvenes, a quienes se dirige la mirada en esta ocasión.
En esta entrada dedicada a las fiestas populares y cómo han cambiado con el paso del tiempo te traigo una poesía con un aire desenfadado y popular de Luis de Góngora y uno de los coros de zarzuela más conocidos del repertorio, la Ronda de enamorados de La del Soto del Parral, enfocados ambos a los más jóvenes, los mozos y mozas.


Luis de Góngora y Argote nació en Córdoba a mitad del siglo XVI, el mayor de cuatro hermanos, hijos de Francisco de Argote y Leonor de Góngora. Su padre, un ávido lector, quedó relegado en la herencia por ser hijo de un segundo matrimonio, mientras su madre pertenecía a una próspera familia vinculada a un secretario de Felipe II, por lo que optaron por el apellido materno en primer lugar, algo no infrecuente en la época y de vigente actualidad.
Coetáneo de autores como Lope de Vega, Quevedo o Cervantes, es acaso el más grande poeta de nuestro Siglo de Oro con una poesía culta, concentrada, muy meditada. Las rivalidades entre ellos quedaron recogidas en los escritos, rimas y poemas satíricos que componían denigrando a sus rivales.
Un tío suyo, racionero de la catedral de Córdoba le cedió unos beneficios eclesiásticos que le hicieron tomar las órdenes menores, pudo estudiar en Salamanca y viajar por distintas ciudades de nuestra geografía. 
Aficionado a la poesía, las cartas y los toros, el obispo de Córdoba le censuró "su escasa asistencia al coro, su presencia en las corridas de toros, la participación en corrillos donde se trata de vidas ajenas, el trato con actores y la escritura de coplas profanas", a lo que el poeta respondió: "Ni mi vida es tan escandalosa, ni yo tan viejo que se me pueda acusar de vivir como mozo". Pasó etapas de gran pobreza debido a que tenía algunas costumbres caras y nunca dudó en ayudar a los familiares más necesitados. En sus últimos años se ordenó sacerdote y fue nombrado Capellán honorario de Felipe III.



En Soledades, una de sus obras más personales, realiza una fusión de los temas cortesanos con otros opuestos como el retiro, la soledad, la pesca o la caza y la vida del campo. 
Aficionado a los temas heroicos y complejos, los mezcla con los aires burlescos y populares. En una de sus obras más queridas, La Fábula de Príamo y Tisbe alumbra un nuevo estilo mezcla de lo sobrio, lo formal y lo humorístico, surgiendo lo jocoserio.
Quizás su obra más conocida sea La Fábula de Polifemo y Galatea, el poema mitológico más conocido y estudiado de nuestro idioma y que apareció en este blog en Memorias de un cíclope. Una poesía llena de los claroscuros que dominaban la pintura de la época, la belleza de la ninfa con la fiereza del gigante, el amor del cíclope con el desprecio de Galatea que prefiere al joven Acis.
Pero es el lado más popular, fresco y pegadizo de Góngora el que traigo a esta entrada. En ¡Que se nos va la Pascua, mozas! ¡Que se nos va la Pascua! el poeta cordobés trata dos temas que, aunque son propios de su época, son permanentes a casi cualquier época y siguen de vigente actualidad: el del paso del tiempo y el de vivir el momento, el tempus fugit y el carpe diem






De la misma forma que la ópera en italiano, tanto la seria como la cómica o buffa, derivan en Francia hacia la Opéra-comique y en Alemania y Austria hacia el Singspiel, en España surge la Zarzuela. Estas composiciones son el resultado de adaptar el idioma predominante de la ópera al autóctono de cada país, sus lenguajes a los gustos del público, las alusiones, las costumbres, los giros y dobles sentidos a la sensibilidad de los espectadores. En cada uno de estos países siguieron unas sendas diferentes que ahondaron en la idiosincrasia de quienes asistían a los espectáculos.
En nuestro país fue Calderón de la Barca quien primero utilizó el nombre de Zarzuela para su obra de 1657 El golfo de las sirenas. Casi treinta años antes, Lope de Vega publicó La selva sin amor, comedia con orquesta. En el prólogo de la edición escribió: "Los instrumentos ocupaban la primera parte del teatro, sin ser vistos, a cuya armonía cantaban las figuras los versos en aquella frondosa selva artificial, haciendo de la misma composición de la música las admiraciones, quejas, iras y demás afectos".
La época de esplendor de la zarzuela vendría en el siglo XIX, a partir de 1839, con una serie de libretistas y compositores que hicieron que algunos temas de las obras se hicieran populares, el público aprendía y daba a conocer. El esquema se basaba en números cantados, hablados -que sustituían a los recitativos operísticos- coros y dúos o piezas para solistas. El contenido se comenzó a basar cada vez más en el género costumbrista y regionalista o local, con lenguaje popular y castizo. Este aspecto, que fue el que le dio su grandeza y reconocimiento, es ahora el que hace que estas obras hayan quedado más desfasadas, aparte del valor musical que tienen.
Una confusión viene de su clasificación. Ya en el siglo XIX, la zarzuela se dividió en género chico para las obras de un sólo acto y género grande para aquellas de dos o más actos.
Autores como Francisco Asenjo Barbieri, Emilio Arrieta, Federico Chueca, Fernández Caballero, Tomás Bretón, Ruperto Chapí o  Moreno Torroba engrandecieron la zarzuela con sus aportaciones hasta mediado el siglo XX.
Hubo grupos de libretistas y compositores que colaboraron de forma sistemática en la composición de diversas obras. De muchas de estas composiciones nos ha quedado algunos números musicales con el suficiente valor como para aparecer en diversas antologías, además de algunas obras que, puntualmente, son llevadas a escena en diversos escenarios de nuestra geografía.



La del Soto del Parral es una zarzuela en dos actos y tres cuadros -por lo tanto, del género grande- con libreto de Anselmo Carreño y Luís Fernández de Sevilla y música de Reveriano Soutullo y Juan Vert que se estrenó en el teatro La Latina de Madrid en 1927. Uno de sus momentos más conocidos es La ronda de enamorados ¿Dónde estarán nuestros mozos? perteneciente al primer acto. El paso del tiempo es aquí evidente, ya que los hábitos y usos actuales no hacen ni imaginarnos este tipo de escenas que reflejan un cuadro de lo más típico y costumbrista, más en consonancia con el texto de Góngora que con nosotros, aunque la distancia en tiempo es varios siglos menor. 
La grabación tiene algo especial, ya que en ella aparezco cantando junto con los componentes de la Coral Polifónica Municipal de La Palma del Condado y está extraída del concierto que se celebró el 2 de marzo de 2012 en el Teatro España de La Palma del Condado con la citada Coral, junto con la de La Merced de Huelva y la Orquesta de la Universidad de Huelva, todos bajo la dirección de Fran Escobar


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

El olor de las olas del mar

Asociamos el verano con el concepto de vacaciones y el de playa, independientemente de que las tengamos o no en esta época y de que éstas se desarrollen junto a la playa.
En una cultura donde las temperaturas marcan una pausa en el periodo estival, que dividen el calendario entre el final de una temporada o curso y el inicio del siguiente, siendo más significativa esta pausa con reinicio que el mismo comienzo de año que celebramos en enero, incluso quienes no disfrutan en esta época de vacaciones, por la razón que sea, tienen marcada esta época en su calendario.
Y como símbolo de ellas el mar, por un lado como lugar de destino, un destino mayoritario en nuestro país que, además es receptor de viajeros de todo el mundo. También tenemos el mar como símbolo de los viajes a lo desconocido, lo exótico, ese horizonte que nos esconde lo que existe al otro lado y que en estos tiempos, aunque sepamos qué hay más allá, siempre se nos presenta como algo distinto a nuestra vida, un reto, una aventura por descubrir. Ese mismo mar que llevó a tantos, fueran navegantes o no, a descubrir nuevos lugares, buscar un lugar donde encontrar una oportunidad de iniciar una nueva vida o encontrar un clima más saludable.
En esta entrada dedicada al mar y las sensaciones que nos evoca como símbolo de las vacaciones y el verano, te propongo un texto de Robert L. Stevenson y una de las músicas que más identificamos con el mar, una habanera que nos cuenta sobre el placer de navegar.



Robert Louis Stevenson es un autor que nos evoca muchos recuerdos, tanto si se han leído sus obras como si no, ya que algunas de sus historias forman parte de nuestra cultura literaria o cinematográfica. Escocés, vivió algo más de cuatro décadas entre 1850 y 1894 en las que estudió ingeniería, como su padre, además de derecho, antes de dedicar su vida a la literatura.
Enfermo de tuberculosis, buscó incansablemente un clima adecuado para su salud, llegando a la isla de Samoa donde pasó sus últimos años. Allí lo conocieron como Tusitala, El que cuenta historias.
Admirador en su juventud de la obra de Walter Scott nos ha legado novelas que han sido llevadas al cine como La isla del Tesoro, en la que el joven Jim Hawkins descubre por sí mismo las caras del bien y del mal en sus amigos y piratas como Long John Silver. El tema del bien y el mal lo vuelve a tratar en su novela El doctor Jeckill y Mr. Hyde, en este caso ambos extremos se unen en el médico Jeckill que descubre una sustancia que lo hace transformarse, primero a voluntad y más adelante de forma incontrolada, en el monstruoso Hyde.





Escritor polifacético, escribió ensayos como Estudios familiares de hombres y libros Memorias y retratos; libros de poemas como Jardín de versos para niños o De vuelta al mar; relatos breves como Narraciones maravillosas, El diablo de la botella y otros cuentos. Pero lo que nos trae a Stevenson en esta publicación son sus libros de viajes, en alguno de los cuales se encuentra una gran veta autobiográfica, como La casa solitaria, A través de las llanuras, Islas del Sur o Cuentos completos, en el que se recoge el texto que no acompaña.
En él describe las sensaciones con que la playa de Falesá recibe a quien va a establecerse allí. ¿Podemos recordar y evocar con nuestros sentidos y emociones los lugares que han sido significativos en nuestros viajes?


Basada en la novela de aventuras Los hijos del capitán Grant de Julio Verne, Manuel Fernández Caballero puso música a un libreto de Miguel Ramos Carrión para componer la zarzuela Los sobrinos del capitán Grant, catalogada por sus autores como novela cómico-lírico-dramática.
Obra de mucho éxito, estuvo varios años en cartel destacando la variedad de ambientes que toca: desde las castizas corralas, las aventuras por todo el planeta, con escenas que se desarrollan por Sudamérica, Australia u Oceanía, con coros chilenos o maoríes, buscando el tesoro que el capitán Grant promete compartir con quien acuda a socorrerlo.



Para completar esta entrada te propongo una pieza de esta zarzuela con una doble relación con la evocación al mar. Se trata de la habanera Así escuchando de la mar con que los tripulantes del navío Escocia ensayan para cantar en mejor ocasión, una pieza que los acerca a las agradables sensaciones que el mar, la navegación y los paisajes marinos les traen. Las habaneras son composiciones de ritmo pausado y originarias de Cuba desde donde han llegado a nuestro país para ser unas de las piezas más interpretadas por agrupaciones corales, especialmente las de localidades próximas al mar. El ritmo cadencioso en compás binario imita el suave balanceo de las olas del mar.


La interpretación, totalmente amateur, pertenece a la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo bajo la dirección de Miguel Ángel Campos y fue grabada en noviembre de 2012.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Humor e inteligencia con Groucho Marx y Les Luthiers

Si Groucho Marx no sabía qué es el humor, qué vamos a poder decir los demás. Lo cierto es que el humor, el buen humor, es consustancial a los seres humanos y es una parte fundamental de nuestra existencia. Nos aporta unos momentos que ayudan a sobrellevar las cargas y tensiones de nuestra vida. Utilizar el sentido del humor, reír, es beneficioso para nuestro organismo e incluso nuestra salud mental.
En esta entrada te propongo un acercamiento al sentido del humor desde los libros y la música, a la capacidad de generar una sonrisa con inteligencia, desde la crítica, el sarcasmo, el doble sentido o el juego de palabras, con un texto de uno de los grandes especialistas, Groucho Marx y una delirante Zarzuela náutica del inimitable grupo argentino Les Luthiers.


A Julius Henry Marx todos lo conocemos como Groucho Marx (de grounch, gruñón) desde que comenzó a actuar con sus hermanos Chico, Harpo y, ocasionalmente, Zeppo y Gummo, aunque nunca actuaron los cinco juntos. Mientras Chico se especializó en papeles de italiano, Julius lo hizo de alemán, hasta que la situación política le hizo evitar esa nacionalidad y crear a Groucho, un personaje que representaba a la alta burguesía de Nueva York con sus inconfundibles puro, cejas gruesas, gafas, smoking y un bigote que terminó siendo pintado para ahorrarse el esfuerzo de ponérselo y quitárselo continuamente. 
De todos los hermanos, Groucho destacó por su capacidad de crear unos monólogos enrevesados, con una ironía, una desfachatez, una impertinencia, una mordacidad y un sarcasmo que se centraban en la política, el dinero, la crítica a los pilares establecidos en la sociedad y el amor, que ayudaron a que, una vez disuelto el grupo con sus hermanos, siguiera una carrera en la radio y televisión americanas, así como creador de frases mundialmente conocidas y utilizadas en distintos contextos desde los más conservadores a los más revolucionarios.
Escritor de libros como Groucho y yo, Memorias de un amante sarnoso, Las cartas de Groucho o Camas, en los que predomina el tema de las memorias, llegó a decir el editor de uno de sus libros en una de esas frases tan típicas de él: "Escribir una autobiografía de Groucho Marx -nos dice Groucho Marx sobre el autor de su autobiografía- sería tan criminal como leer una autobiografía de Groucho Marx".



Si lo deseas, puedes seguir este enlace con información más que interesante sobre Groucho con algún vídeo histórico de algunas de sus apariciones en televisión: 15 cosas que (probablemente) no sabías de Groucho Marx.
En unión con sus hermanos, revolucionó el cine sonoro con un humor ácido, corrosivo, con tintes surrealistas, herederos del vodevil desde el que crecieron, haciendo cumplir otra de sus celebradas frases: "Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria". Películas como Sopa de gansos, Una noche en la ópera, El hotel de los líos o Una noche en Casablanca han pasado a la historia del cine. 
Para darle el aire náutico con que va a finalizar este post, enlazo con una escena clásica entre las clásicas, que ha llegado a generar una expresión coloquial, referida a un lío, una aglomeración, una situación que se complica a cada momento: El camarote de los hermanos Marx.



A su libro Memorias de un amante sarnoso pertenece el texto que nos acompaña, unas líneas en que nos ofrece una reflexión muy en su estilo, pero que podría aplicarse a diversos aspectos de la situación política y social que nos rodea por aquí y por allá. 





Mezclando el amor a la música y el sentido del humor con unos diálogos plagados de ironía, dobles sentidos, juegos de palabras y una elegancia exquisita, Les Luthiers han llevado por todo el mundo hispanohablante su trabajo a lo largo de las últimas décadas. 
El grupo argentino se inició mediada la década de los '60 rompiendo esquemas en certámenes de coros universitarios de su país, siendo Cantata Laxatón una de sus primeras obras. Con ella pusieron música al prospecto de un conocido medicamento, el laxante Modatón, al que cambiaron el nombre para la ocasión. 
Con ese estilo junto con el uso de instrumentos informales inventados por ellos (de ahí el nombre de luthiers, con el que se designa a los constructores de instrumentos, especialmente los de cuerda) como el Latín o violín de lata, la Lira de asiento o Lirodoro, la Violata o viola de lata, el Alambique encantador, la Manguelódica pneumática, el Dactilófono o máquina de tocar o la Exorcítara han inundado de juegos de palabras, ironía, dobles sentidos y, sobre todo, grandes dosis de humor los escenarios de Latinoamérica y España.


Hace poco sufrieron (y sufrimos) el fallecimiento de uno de sus componentes, Daniel Rabinovich, una pérdida para todos los amantes no sólo del grupo, sino del humor y la inteligencia.
Este año tenemos la suerte de poder verlos de nuevo por nuestro país en un gira que realizarán por diversas ciudades. Ya tenemos en casa las entradas para verlos en Sevilla.
La forma de trabajar de Les Luthiers a base de ektchs es simple y efectista: una presentación seria y bien argumentada da paso a una erudita y sofisticada actuación que siempre termina provocando la complicidad e hilaridad del público.
En esta entrada nos presentan una de sus creaciones, la Zarzuela náutica Las majas del bergantín con la que demuestran su fino sentido del humor, su creatividad y una bis cómica a prueba de piratas o lo que haga falta.


Si te gusta... ¡Comparte, sugiere, comenta!

Música directa para todos

Vivimos en una sociedad globalizada donde todo está, o puede estar, a nuestro alcance. Gracias a las tecnologías se han reducido las distancias y cualquier acontecimiento del tipo que sea, político, social, económico o cultural, puede estar tan próximo a nosotros como lo que acontece en nuestra vida cotidiana.
Dentro de estos acontecimientos la reflexión que traigo en esta entrada tiene, como es habitual, una connotación cultural.
Con esta entrada, descansamos por unas semanas en el blog con la intención de volver tras el verano.

En la sección literaria te traigo un texto de Thomas Hardy que nos invita a sentir en algunas de las noches veraniegas. 


 
La música está al alcance de todos nosotros, a través de la televisión, la radio y ahora de forma especial a través de Internet, ya sea en ordenadores o últimamente en los móviles. Esta misma oportunidad de tenerla a nuestra disposición en cualquier momento presenta otra faceta, a la que nos hemos acostumbrado, como es la pérdida del directo. Oímos siempre los mismos temas en las mismas versiones que, aunque estén muy logradas técnicamente, han perdido la comunicación en directo entre quienes la interpretan y quienes la oyen.
A nivel de la música de orquesta o vocal, con las dificultades que conlleva acercarla a todos los lugares, se ha producido una reducción de interpretaciones, acompañada de una dificultad económica para llevarla a cabo.
Conocemos y disfrutamos de la música de los mejores intérpretes a nivel nacional o incluso internacional. Hay una serie de escenarios de un primer o segundo nivel a nivel mundial. En nuestro país tenemos el Liceu de Barcelona y el Teatro Real de Madrid. Ciudades con escenarios interesantes como Bilbao, Valencia o Sevilla con su Teatro Maestranza. En distintas capitales de provincia se va ampliando la oferta de este tipo de espectáculos.
Pero hay otro nivel más que en los últimos años no ha tenido repercusión como lugar de encuentro de la música en directo. Se trata de los escenarios de ciudades de tamaño medio, que pueden atraer al público local o incluso de las localidades cercanas.
Una de las personas que más está haciendo por acercar a este público casi olvidado la emoción de la música en directo, especialmente en la provincia de Huelva, es Jesús Becerra. Preparar agrupaciones de aficionados con la inclusión de algunos profesionales, prácticamente todos de la misma provincia, con una calidad muy digna y acercar a ese público casi olvidado a los teatros y escenarios es un reto que se ha tomado como algo personal.
En la última semana de junio de 2015 ha llevado al Teatro España de La Palma del Condado el concierto ¡Viva la Zarzuela!, una recopilación de piezas instrumentales, coros y números para cantantes solistas seleccionados de distintas obras de este repertorio.
Ha contado con la participación de la Orquesta Joven Onubense, la Coral Municipal de La Palma del Condado, la Asociación Coral Villa de Paterna del Campo y la Asociación Coral de Sevilla. Todas las agrupaciones están dirigidas y coordinadas por él.

¡Viva la zarzuela!

Referencias a ¡Viva la zarzuela! en Condavisión y La Palma tv.
Dado el éxito obtenido, se está estudiando la posibilidad de volver a repetir el concierto en la temporada de otoño y llevarlo a otros escenarios. Por fin, este nivel local y comarcal está comenzando a tener vida.
Desde este blog invitamos a todos a vivir los espectáculos en directo.

Como despedida veraniega enlazamos con la Ensañada madrileña de Don Manolito, una de las piezas de zarzuela en que se intercalan motivos populares.




Si te gusta...¡Comparte!

¡Viva la Zarzuela!

¿Por qué tenemos dos finales de año? 
Entre las paradojas con las que nos hemos acostumbrado a vivir figura la de cerrar dos veces el año. Por un lado tenemos el habitual del calendario que finaliza en diciembre. El otro es el final de los ciclos laborales, marcado por la parada que la llegada del verano y su consiguiente aumento de temperaturas marca en nuestra actividad. Se acaban los cursos escolares, las actividades culturales y ligas deportivas, las judiciales... Todo para tener un nuevo comienzo en septiembre, tres meses antes del fin de año.
El final de esta temporada tiene en La Palma del Condado una cita con la música con el concierto ¡Viva la zarzuela! con un más que interesante repertorio y la presencia de músicos y cantantes onubenses como se refleja en el cartel, dirigidos todos por Jesús Becerra.



Para el texto literario de esta semana, traigo a la memoria este poema oído hace ya bastante tiempo en algún programa de televisión, del que no recordaba más que algún verso. Tras un tiempo de búsqueda por distintos medios fue en la red donde lo encontré.
Se trata de El borracho y el eco, una pieza del escritor Francisco Añón. La primera idea que tengo de esta obra me hacía pensar que se trataba de un poema de nuestro Siglo de Oro pero, aunque su tema y su forma me lo parecieron no es así, su autor publicó la mayoría de su obra en la mitad del siglo XIX.

  

Volvemos al tema de las zarzuelas tras las entradas que les dedicamos en semanas anteriores: 
De las campanas a la verbena
De la J a la Z de zarzuela y
De Calderón a Chueca.

El gusto por lo popular en la zarzuela se deja notar en La tempranica, una obra de Gerónimo Giménez que se estrenó a finales del mismo siglo XIX. En su argumento se mezclan los personajes como la protagonista, María una gitana conocida como La Tempranica, su hermano Gabrié, Don Luis y un inglés, James, que pone la nota simpática en la mezcla que hace de su idioma con el español, amante de oír canciones típicas.
Hoy te propongo oír dos piezas. La primera es la conocida La tarántula é un bicho mu malo, interpretada por Gabrié. La versión añeja pero interesante, con una de las grandes cantantes de la lírica española, Teresa Berganza y la Orchestra Chamber de Laussane con el acompañamiento de Lucero Tena con sus habituales castañuelas, dirigidos todos por Lorenzo Ramos.


La segunda versión presenta sólo el audio del coro de gitanos A trabajar con faitigas con el coro de la Comunidad de Madrid, dirigido por Víctor Pablo Pérez. Comienza con una introducción de tipo sinfónico, la entrada del coro e intervenciones de algunos de los personajes citados. Algunas de cuyas melodías podemos reconocerlas por haberlas oído antes, aunque no sepamos que pertenecen a esta obra.



Si te gusta... ¡Comparte!

De Calderón a Chueca

Claudio Monteverdi iniciaba el camino de la ópera con La Favola d’Orfeo en 1607 (puedes recordarlo en este enlace) y lo consolidaba décadas más tarde con Il ritorno d'Ulise in patria y L’incoronazione di Poppea al inicio de la década de 1640
Mientras, en España comienza a haber un seguimiento de la escena musical y Pedro Calderón de la Barca aporta al género lírico obras como El Jardín de Falerina (1648), El golfo de las sirenas (1657), El Laurel de Apolo (1658) o La púrpura de la rosa (1660), consideradas como la primera producciones de tipo zarzuelístico, todas de temas legendarios y mitológicos.
Paulatinamente éstos se dejan de lado y el tono se vuelve popular, se abandonan los modos italianos y se incorporan estilos del folklore español, como las seguidillas. 
Ambos géneros, ópera y zarzuela, utilizan en sus primeras producciones las tramoyas complicadas y las escenografías artificiosas, además de nacer en ambientes aristocráticos y palaciegos.
Mediada la primavera de 1681, el día 25 de mayo fallecía Pedro Calderón de la Barca, de quien tomamos el texto literario de esta semana. Se trata de parte del famoso monólogo de Segismundo de La vida es sueño. ¡Qué lejos su retórica argumentación de los modos, la concisión y economía de argumentos con que nos expresamos hoy! Evidentemente, se trata del Siglo de Oro de las letras, hoy la comunicación es de otra índole muy diferente, más compleja y eficaz.

Federico Chueca, uno de los autores fundamentales en la zarzuela, tuvo una vida casi de novela: Hijo de un conserje se crió en un torre en el centro de Madrid, obligado por su familia a estudiar medicina y sin ninguna formación teórica musical, fue detenido en 1865 durante una protesta estudiantil. En la cárcel escribió unos valses que fueron orquestados y estrenados por Francisco Asenjo Barbieri, quien lo apadrinó. La canción de la Lola fue censurada por las autoridades madrileñas ya que era tan popular que amenazaba con subvertir el orden de los barrios bajos.
Chueca poseía un talento innato y una gracia con la melodía y el ritmo que le llevaron a componer extraordinarias piezas musicales como El año pasado por aguaAgua azucarillos y aguardienteEl bateo, La alegría de la huertaLa Gran Vía.


La música que hemos seleccionado nos muestra este ambiente popular alejado del legendario de los comienzos del género. Se trata del conocido Coro de niñeras de Agua, azucarillos y aguardiente.




Una anécdota muestra la gracia intuitiva de Chueca para unir texto y música de modo que no dejemos de recordarlos. En un ensayo previo al estreno de La verbena de la Paloma, cuando Tomás Bretón dirigía las seguidillas Por ser la Virgen de la Paloma, le sugirió que a esa melodía de "alma seria" le venía bien la repetición de las sílabas y frases con que concluye la estrofa (un mantón de la China-na, China-na, China-na) como medio de realzar la melodía. La graciosa melodía de Bretón se transformó con ese carácter barriobajero y un curioso sentido cómico que una vez que se escucha no se puede olvidar.

Puedes recordar esta pieza en la entrada De las campanas a la Verbena.

Si te gusta... ¡Comparte!

De la Jota a la Z de Zarzuela

La gran aportación de la música española a la evolución nacional de la ópera en el siglo XIX es la zarzuela. En Francia la ópera italiana evolucionó hacia la Opéra-Comique, entre las que podemos destacar Los cuentos de Hoffmann, de Offenbach y la conocidísima Carmen de Bizet. En Alemania derivó en el Singspiel, con la carismática La Flauta Mágica de Mozart. Son géneros que alternan música con partes habladas o declamadas, además de prescindir del italiano y estar escritas en el idioma de estos respectivos países.
Se suele definir la zarzuela como "una forma de música teatral o género musical escénico surgido en España que se distingue por contener partes instrumentales, partes vocales (solos, dúos, coros...) y partes habladas, aunque existen excepciones en las que éstas últimas están ausentes".
Su nombre procede del Palacio del mismo nombre junto al que se hallaba el teatro en el que se llevaron a cabo las primeras representaciones del género. Según investigaciones fue Calderón de la Barca el primer dramaturgo que adopta este término para una obra suya, El golfo de las sirenas, que se estrenó en 1657 y que presentaba la vida de un joven aventurero que emprendía un largo viaje lleno de misterios y peligros.

El texto que hemos seleccionado para esta entrada pertenece al incomparable grupo argentino Les Luthiers, que nos acompañó en este blog y que puedes rememorar en el enlace Instantes de felicidad y confusión. En esta ocasión se trata de la hilarante presentación que antecede a su ficticia zarzuela Las majas del Bergantín.


Comenzamos una serie de audiciones dedicadas a la Zarzuela con una pieza apoteósica perteneciente a La Dolores, una ópera más que zarzuela en tres actos, con música de Tomás Bretón y un libreto original de José Feliú y Codina que se estrenó en marzo de 1895 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Se cuenta que el letrista se inspiró en una copla de ciego que escuchó acerca de una Dolores que existió en la realidad, casada con un militar y que llevó una vida licenciosa.
La parte más conocida es su Jota, la famosa  Aragón la más famosa, del que ofrecemos una versión de la Antología de la Zarzuela, grabada en la Plaza Monumental de las Ventas de Madrid. Dividida en tres partes, las dos primeras están interpretadas por cantantes solistas, mientras que en la última interviene el coro.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!