No se puede decir que los animales forman parte de nuestro mundo, como alguien podría afirmar. Nosotros formamos parte de un mundo en el que también hay animales. Y plantas. Y otros muchos seres vivos e inertes. Simplemente, somos parte de los habitantes, formamos parte del planeta.
Nuestra relación con los animales ha ido evolucionando desde el origen de nuestra historia: Desde los primeros que sirvieron como alimentos gracias a la caza, hasta los que comenzamos a domesticar como forma de obtener alimentos, vestido y fuerza para realizar trabajos.
Con el transcurso de los siglos es nexo ha ido transformándose hasta llegar a un nuevo vínculo al pasar de animales domésticos a animales de compañía, e incluso, a formar parte de las relaciones familiares.
Este episodio de APasionArte encontraréis textos literarios que van de la prosa poética, al relato, la descripción y la autobiografía animal hasta la poesía. También hallaréis músicas que se mueven entre lo imitativo, la descripción mezclada con emociones y la parodia humorística. Toda una variedad de obras de distintos estilos y formatos.
Te propongo un recorrido por obras de autores de fama universal que nos invitan a reflexionar sobre las relaciones que tenemos con los animales y cómo han ido evolucionando. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Así, en este nuevo programa nos acompañan, no en este orden, animales de distinto pelaje, plumaje y condición gracias a escritores como Juan Ramón Jiménez, Cervantes, Pablo Neruda, Leopoldo Alas, Clarín, E.T.A. Hoffmann y músicas de Rossini (¿o quizás no?), Händel, Saint-Saëns y Gofré.
Este episodio de APasionArte puedes escucharlo en Radio Voz del Condado en el 105.40 do la FM o a través de su página web: radiovoz.lapalmadelcondado.org en el siguiente horario: Miércoles a las 13 y 19 horas, jueves a mediodía, a las 14 horas y en la noche del sábado a las 21 horas.
Como es habitual, este Episodio 4, Animalario también está disponible en IVoox como Radio Voz del Condado Apasionarte. Si te gusta, no dejes de suscribirte, marcar un like en la plataforma, compartirlo o recomendarlo entre quienes creas que le va a gustar.
Nuestro idioma es rico en elementos, vocabulario y expresiones que nos ayudan y facilitan nuestra comunicación y poder compartir ideas, imágenes mentales y sentimientos.
Esa riqueza que nos facilita la expresión y comunicación se muestra en grupos de palabras como aforismos, frases hechas o refranes, en el que se comunica mucho más que el significado meramente literal.
Así, nos encontramos con una expresión procedente del lenguaje literario, más concretamente del poético, que va más allá del significado original.
El término verso blanco es una composición poética que posee una métrica regular, pero carece de rima. Hay referencias en una traducción al inglés de La Eneida de Virgilio de Henry Howard alrededor de 1554, siendo utilizado más adelante por Milton en su poema El Paraíso perdido. También fue utilizado por Lope de Vega en el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo utilizando endecasílabos sin rima.
Más frecuente era utilizar el verso libre o verso suelto como forma de sorprender en el poema, preparando al oyente o lector para el verso siguiente que solía ser rotundo y tajante.
En el diccionario de la Real Academia de la Lengua se define este verso libre o blanco como
1. m. Métr. Verso suelto.
2. m. Métr. Verso que no está sujeto a rima ni a metro fijo y determinado.
Y yendo al verso suelto nos encontramos con:
1. m. Métr. Verso que no forma con otro rima perfecta ni imperfecta.
Este uso de verso suelto se ha incorporado al lenguaje habitual como metáfora para referirse a una persona que actúa de forma solitaria dentro de una comunidad o equipo.
En esta publicación no nos acercamos a esta última acepción, ni a la original del verso sin rima dentro del poema. Simplemente traemos una serie de poemas diversos, sin ninguna relación entre ellos que nos muestran distintos pensamientos e imágenes, nos acercan a diversos temas y muestran estilos totalmente heterogéneos. Cada uno tiene algo que decirnos. ¿Cuál te llegará más hondo? ¿Con cuál te quedarías? ¿Cuál habrías incluido entre estos versos sueltos?
Te propongo acercarte a diversos versos, unos recogidos en poemas y otros con música que nos muestran diversos temas, estilos y mensajes. Nos acompañan obras de Nicolás Guillén, Julio Cortázar y Mario Benedetti y arias de ópera de Glück y Händel. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Conocemos a Nicolás Guillén fundamentalmente por su obra poética, aunque desarrolló su vida también entre el periodismo y la política. Nacido en la cubana Camagüeyen 1902 en el seno de una familia de origen mulato de la clase media creció con un buen nivel cultural.
Su padre dirigía un periódico y pertenecía al Partido Nacional Liberal siendo senador y alzándose contra el gobierno de García Menocal en 1917, acabando asesinado tras la insurrección, lo que llevó a la familia a la ruina económica.
Tras terminar el bachillerato comenzó a publicar sus primeros versos, inmerso en el estilo renovador del postmodernismo, aportando motivos, expresiones y sentimientos de la cultura afrocubana procedente de los esclavos y sus descendientes, que agregó a la tradición poética del castellano, que le dan a su obra una visión crítica y novedosa.
Guillén trabajó como periodista participando de forma activa en la vida cultural de La Habana. Con Motivos de son (1930), renovó la literatura al inundar la poesía del ritmo, el color y la explotada vida del negro cubano.
Poco después ingresó en el Partido Comunista, viajó por España e Hispanoamérica y hubo de exiliarse hasta el derrocamiento de Batista en 1958. A su regreso ocupó diversos cargos, entre ellos el de presidente de la Unión de Escritores de su país.
Entre sus obras podemos encontrar Cantos para soldados y sones para turistas (1937), El son entero (1947), Poemas de amor (1964) y diversas antologías de sus obras. Entre sus poemas más conocidos se hallan la musicalizada La muralla o Sensemayá, canto para matar una culebra.
Nicolás Guillén falleció en 1989, después de haber sido nombrado Poeta Nacional de Cuba.
Nos acompaña su poema ¿Puedes? perteneciente a su libro de 1967 El gran zoo, un texto en el que, a través de diversas hipérboles sobre el aire, cielo, agua y tierra reflexiona sobre aquello que no podemos poseer y que tampoco puede tener dueño. Su sentido poético y sus imágenes se encuentran cargadas de emoción.
No hay dudas sobre la relación entre la ópera y la poesía. Un arte tan como la ópera contiene multitud de elementos que la hacen tan compleja y completa. Una acción teatral con un libreto escrito por poetas especializados, los decorados, el vestuario que sitúa a los personajes frente al espectador para ayudar a recrear la historia, los intérpretes, que deben ser también actores, y la música, la parte más importante, puesto que sin su calidad, la obra no tendría recorrido configuran una obra de arte única y compartida por la participación de multitud de profesionales. A estos elementos debemos añadir los miembros de la orquesta, el director musical, el director de escena, el escenógrafo y otros profesionales para entender la magnitud de cada obra que se lleva al escenario.
Desde las primeras obras los protagonistas eran dioses y héroes clásicos, incorporándose más adelante personajes de la antigüedad como reyes y héroes que fascinaban al público con sus historias.
Aunque hay alguna ópera más antigua, la primera que ha pasado a la historia por conservarse casi entera es La favola d’Orfeo de Claudio Monteverdi, en la que el protagonista no podía ser otro que el mítico cantor que acudió al averno a rescatar de la muerte a su amada Eurídice.
Este personaje y su historia ha sido llevado a los escenarios en distintas obras. En este caso, nos quedamos con la ópera de Christoph Willibald Gluck Orfeo y Eurídice, obra en tres actos con libreto de Raniero de Calzabigi que se estrenó en el Teatro de la Corte de Viena en octubre de 1762, una obra con tres personajes, ballet y coro en la que el compositor austriaco comenzó su reforma operística.
Nos acompaña el aria Che pur ciel en la versión original que luego sería reformada por el propio compositor en italiano y más tarde en una versión francesa. El enlace que nos acompaña comienza con el final de la conocida Danza de las ánimas benditas sobre un fondo de mar en calma al que sigue el aria.
La interpretación corre a cargo de la mezzosoprano Cecilia Molinari en el papel de Orfeo y la Orchestra del Teatro La Fenice dirigidos por Ottavio Dantone en una producción del citado teatro veneciano en una representación de finales de mayo de 2023.
Aunque conocemos más a Julio Cortázar por su obra inscrita dentro de las vanguardias literarias como autor de relatos y una de las novelas fundamentales del siglo XX, también se adentró en el mundo de la poesía.
Desde su primer relato, Casa tomada (1944) bajo el patrocinio de Borges, obras como Bestiario, Historias de cronopios y famas, La vuelta al día en ochenta mundos o Los autonautas de la cosmopista, hasta la celebérrima Rayuela, la novela con la que marcó un hito en el panorama literario del siglo. Algunas de sus obras nos han acompañado en diversas publicaciones de este blog.
Salvo el crepúsculo es el último libro que publicó en vida, un compendio de reflexiones, comentarios, opiniones y, sobre todo, poesías que se publicó en 1984 sin que llegara a corregir las pruebas de imprenta.
Cortázar no podía presentar unos versos convencionales, sino que muestra un abanico, una suerte de collage en el que rinde homenaje a la poesía y a los poetas, a las músicas que adoraba del tango y del jazz, a París y Buenos Aires, a la pintura, la melancolía o al amor.
En estos últimos ámbitos se inscribe el poema que nos acompaña, El futuro, en el que la ausencia llena no solo el futuro, sino también el presente.
En ocasiones las óperas no utilizan su carga poética para todo el texto del libreto, sirviéndose libretista y compositor textos más pequeños para alguna de sus piezas.
La primera ópera que Georg Friedrich Händel compuso para estrenar en Gran Bretaña fue Rinaldo, con un libreto en italiano de Giacomo Rossi, que se presentó por primera vez en el Teatro de la Reina de Haymarket en Londres, en febrero de 1711.
Nos acompaña un aria da capo, ese tipo de composiciones para una voz escrita en forma tripartita, en la que la primera parte se repite al final como su nombre indica.
Se trata del aria Cara sposa que utiliza un texto de cinco versos que el compositor desarrolla para escribir un aria de una belleza muy del estilo del barroco.
François Boucher, Rinaldo y Armida (1734), Museo del Louvre
La primera parte, lenta, doliente y melancólica desarrolla musicalmente los primeros versos que podemos traducir con las siguientes palabras:
¿Querida esposa, amante querida,
dónde estás?
¡Ah! ¡Retorna mi ira!
A esta primera sigue una segunda parte, más breve donde se cantan con rabia furiosa los siguientes versos:
En el altar de vuestro oscuro Erebo,
con la fuerza de mi indignación,
¡yo os desafío, oh espíritus indignos!
La tercera parte es la repetición de la primera, su vuelva al da capo, al comienzo.
La interpretación corresponde al contratenor francés Philippe Jaroussky acompañado en versión de concierto por el Ensemble Matheus y dirigidos por Jean-Crhistophe Spinosi. Puedes activar los subtítulos en nuestro idioma.
Otro de los grandes nombres de las letras iberoamericana, unido también al boom de la literatura hispanoamericana, Mario Benedetti forma junto con Juan Carlos Onetti y Eduardo Galeano el trío de grandes escritores uruguayos, siendo posiblemente su figura más destacada.
Benedetti cultivó gran variedad de géneros desde la poesía a la novela, la dramaturgia, el cuento o la crítica literaria, alcanzando gran popularidad y renombre primero entre los lectores, más adelante con adaptaciones para la gran pantalla de obras como La tregua (1960) o Gracias por el fuego (1965) y con la musicalización de algunos de sus poemas como El sur también existe de Joan Manuel Serrat.
Tras comenzar su obra con una literatura realista basada fundamentalmente en la burocracia y el espíritu de la pequeña burguesía, su obra fue derivando hacia el retraso social y la crítica ética hacia la sociedad uruguaya que surgen con las novelas mencionadas anteriormente.
Más adelante, su obra se hace eco de la angustia social y la esperanza de encontrar salida a los regímenes militares que imperaban en el cono sur, como se refleja en El cumpleaños de Juan Ángel (1975), novela en verso, cuentos fantásticos como La muerte y otras sorpresas (1968) o el tema del exilio en Primavera con una esquina rota (1982).
Su poesía también reflejó estas vivencia políticas y sociales, su exilio y regreso con obras como La casa y el ladrillo (1977), Vientos de exilio (1982) o Geografías (1984).
En Poemas de otros nos acercamos a uno de sus poemas, una corta y contundente reflexión sobre el ritmo que llevamos en nuestras vidas que nos impide ver en ocasiones por donde transitamos.
Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! Bibliografía y webgrafía consultadas:
Guillén, Nicolás. El gran zoo, Libros del Zorro Rojo, ilustraciones de Arnal Ballester, 2009.
Nuestra vida está marcada por el estrés que nos produce nuestro trabajo, un calendario y un horario asfixiantes que no nos dejan tiempo más que para tener prisas y remordimientos o las presiones sociales que aceptamos -o no- y nos imponemos. A este cúmulo de situaciones podemos añadirles una situación a nivel mundial cambiante e inestable, una crisis de valores profunda y, en los últimos años, una regresión en conceptos que nos parecían tan arraigados como el valor del diálogo, la paz o el respeto por los derechos humanos.
Un paralelismo nos puede acercar a la situación que se daba hace dos mil años en el Imperio Romano, en que sus habitantes, ya fueran patricios, gentiles o esclavos, estaban sometidos a este tipo de situaciones e incertitudes. Nos podemos plantear que este paralelismo acaba de diluirse pronto y que apenas se da en la actualidad, pero podemos considerarlo en lo accesorio y accidental y que en lo fundamental encontramos más similitudes que diferencias.
En aquellos momentos se buscaban las respuestas en materias como la filosofía, mientras en nuestro tiempo lo hacemos de diversas maneras. Mientras unos buscan la afirmación en la negación de ideas diferentes a las suyas -véanse la proliferación de haters en las redes sociales-, otros lo hacen en la afirmación por los iguales -desde la búsqueda de noticias y pensamientos similares a los suyos-, mientras que otros se acercan a libros de autoayuda para acercarse al auto conocimiento y otros, por fin, luchan por gestionar su propio crecimiento personal.
Hace dos mil años, Epicteto, un liberto y filósofo del imperio romano, reflexionó con sus discípulos sobre la relación entre el bien y el mal y nuestro libre albedrío y su dependencia de las cosas externas, unas ideas que se han ido repitiendo hasta nuestros días y que tienen vigencia entre nosotros. Son unas reflexiones que se repiten en multitud de libros de autoayuda y que lo han convertido en un clásico en nuestros días, puesto que sus palabras siguen estando vigentes y siguen hablándonos en nuestros días.
Te propongo acercarte a algunas reflexiones que Epicteto expresó hace dos mil años y que nos sirven hoy en día para nuestro propio conocimiento. Nos acompaña música de Beethoven, Händel y Vaughan Williams. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Aunque no conocemos su verdadero nombre de nacimiento, Epicteto proviene del término griego epiktetos que significa «adquirido» o «comprado». Nacido alrededor del año 55 d. C. en Hierápolis, en la Frigia, actual Turquía, siendo niño llegó a la península Itálica como esclavo donde sirvió a Epafrodito, secretario de Nerón, un personaje con quien no tuvo buena relación, según algunas referencias que dejó en sus discursos recogidos en la obra Diatribas. Epicteto era rengo, cojeaba de una pierna y, aunque no se sabe con certeza si era un defecto de nacimiento, hay indicios de que pudo haber sido ocasionada por las continuas amenazas y el maltrato de su amo.
Aún con su condición de esclavo, fue discípulo del filósofo estoico Musonio Rufo, con quien entró en contacto con la filosofía de los estoicos.
En aquel tiempo, la filosofía no era una disciplina, ni una estructura de saberes agrupados en torno a una profesión o a una actividad literaria, sino una forma de entender la vida, en esencia, un arte de vivir. Así, el fin de la filosofía no era alcanzar unos estudios, un título u obtener unos ingresos al enseñarla, sino que era una forma de conseguir un enriquecimiento personal, una forma de ser más razonable, más justo, más honesto y más libre.
El estoicismo fue fundado por Zenón de Citio a partir de la filosofía de los cínicos. En ambas escuelas se reflexionaba sobre la separación del bien y el mal, el desapego de temas como la riqueza o el éxito social y la ataraxia, la serenidad de espíritu. Estas escuelas fueron las que dominaron el pensamiento en la Roma del primer siglo de nuestra era, aunque eran consideradas un peligro para el pensamiento, hasta el punto que algunos filósofos fueron desterrados por Nerón, mientras, más adelante, Vespasiano y Domiciano expulsaron a todos los filósofos al considerar que sus enseñanzas atentaban contra los principios del imperio.
Nos acompaña el Enquiridión o Manual de vida de Epicteto, una obra que hay que situar en esta reflexión ética del pensamiento, una obra que recoge parte del pensamiento de Epicteto.
Conocer lo que podemos o no podemos controlar, buscar una vida plena o definir la persona que queremos ser desde la reflexión y la contemplación, entra dentro de estas reflexiones, de las que nos acercamos a la primera de ellas. En estos pensamientos, Epicteto extrae sus ejemplos de la vida cotidiana de su tiempo, pero que podemos trasladar sin esfuerzos a nuestras vivencias.
Insertado en este pensamiento filosófico, hay obras musicales que nos acercan a sus planteamientos y que nos ayudan a reflexionar mientras las oímos o vamos leyendo.
La primera pieza musical que nos acompaña pertenece a un conjunto de piezas de escritas como música incidental para acompañar una representación teatral.
Beethoven compuso la música para una representación de la tragedia Egmont de Goethe formada por una obertura y nueve piezas más para voces de soprano, narrador y orquesta sinfónica. De ellas es la obertura el número más interpretado, formando parte del repertorio habitual de muchas orquestas.
Compuesta entre 1809 y 1810, este Op. 84 se estrenó en Viena en junio de este año con éxito de público y crítica, narrando la historia del Conde de Egmont, héroe nacional de los Países Bajos y su lucha contra los españoles que finaliza con su encarcelamiento y muerte.
El estilo grandilocuente de Beethoven, la elevación de pensamiento que muestra la orquesta frente a las frases que enuncian los vientos individualmente, nos muestra una música enérgica, oscura para la tiranía con sonidos heroicos de la revolución que finalizarán con los acordes de la victoria moral.
La interpretación corre a cargo de la Radio Filharmonisch Orkest del Concertgebouw de Amsterdam dirigida por Karina Cnellakis en una grabación que se realizó el primero de marzo de 2020.
Igual que su admirado Sócrates, Epicteto no dejó nada escrito, sino que sus enseñanzas han llegado hasta nosotros gracias a sus discípulos, sobre todo gracias a Lucio Flavio Arriano, un joven de familia adinerada que sobre el año 108 viajó desde su Nicomedia natal en Asia Menor hasta la escuela de Epicteto para recibir sus enseñanzas de retórica y filosofía. Arriano de Nicomedia, que llegaría a ser un político influyente y uno de los escritores más brillantes de su época recopiló y publicó obras sobre las enseñanzas del filósofo estoico.
Apenas quedan muestras de estas enseñanzas como son las siguientes:
-Los cuatro libros de Diatribas, un conjunto de discursos del pensador recogidos de viva voz por Arriano durante los mismos, aunque no parece que estén completos, puesto que en el Manual hay textos que no aparecen aquí.
-El Enquiridion o Manual, que presenta un extracto de las ideas recogidas en las Diatribas.
-Veintinueve fragmentos más sobre el pensamiento de Epicteto, recogidos por diversos autores: Stobeo (23 de ellos), Aulo Gelio (2), Arnobio (1) y el emperador Marco Aurelio (3).
Las copias sueltas de Arriano fueron circulando entre amigos y conocidos, por lo que él mismo decidió unirlos en una publicación que él denominó Disertaciones de Epicteto que tuvieron tanto alcance que volvió a reelaborarlas en forma de razonamientos y sentencias más o menos breves, dando forma definitiva a este Enquiridión o Manual de vida.
De esta forma, la naturaleza de este escrito no es un tratado rigurosamente reglado, sino un conjunto de notas que Arriano fue tomando cuando escuchaba a Epicteto: «De cualquier cosa que decía, yo tomaba nota de su pensamiento y de la sinceridad de su discurso, palabra por palabra y para mi propio uso».
También refleja que el filósofo no era vanidoso, y que, en sus discursos, «no aspiraba a más, sino a mover los ánimos de los oyentes hacia las cosas mejores».
Nos acompaña a continuación una serie de reflexiones más escuetas, algunas casi aforismos, que aparecen numeradas tal como vienen en el manual.
En ocasiones no somos capaces de apreciar lo que vemos y nos rodea. Una mirada simple y sincera, quizás más detenida de lo habitual nos ayuda a centrarnos en nuestro conocimiento y en valorar lo que nos acompaña.
Es lo que nos ocurre con la música que nos acompaña a continuación y en la que podemos detenernos durante unos minutos. En su ópera Jerjes, Georg Friedrick Händel hace que el protagonista se fije en algo de lo más sencillo, un plátano, un árbol bajo cuya sombra se cobija del calor.
La pieza es el primer aria de la ópera, cantada por el propio Jerjes que, en el original, estaba interpretado por una voz de soprano, en aquel tiempo por un castrato.
En esta ocasión, se trata de una grabación en formato de video clip realizado por Olivier Simonnet con la mezzo soprano romana Cecilia Bartoli acompañada por Il giardino armonico dirigido por su alma materGiovanni Antonini y recogida en su álbum Sacrificium: El arte de los castrati.
El trato de Epafrodito no hubo de resultar agradable a Epicteto, pues en ocasiones se refiere a amenazas como «puedo encadenarte» o recuerda los malos tratos que reciben sus esclavos con un «recibirá golpes o no tendrá comida».
Indirectamente, Epicteto nombra en sus discursos la libertad, un estado al que aludió en diversas de ocasiones, incluso hablando de los esclavos fugitivos, al preguntarse: «¿Con qué cuentan al huir de sus dueños? ¿Con campos, servidores o vajillas de plata? Con nada, sino con ellos mismos».
Pese a todo, Epafrodito le permitió asistir a las lecciones de Musonio Rufo, un maestro estoico exigente como aparece en las Disertaciones, al mencionar que decía que los jóvenes filósofos se aferraban a la doctrina estoica cuanto más se les desairaba. Al propio Epicteto lo provocaba diciéndole los castigos que iba a infringirle su amo a lo que éste le respondía de una manera muy estoica:«¡Cosas humanas!»
Más adelante, Epafrodito le concedió la libertad y, aunque no se sabe cuándo, en el año 94 ya era libre. Tras una intervención de Musonio Rufo en la política y por haber participado en la conjura de Pisón, fue expulsado en varias ocasiones, la última de ellas por Domiciano junto con otros filósofos estoicos.
Epicteto. World History Encyclopedia. Retrieved from https://www.worldhistory.org/image/3388/epictetus
Tras su exilio, el liberto Epicteto se estableció en Nicópolis, una ciudad del noroeste griego, donde impartió clases de ética y moral a un grupo de alumnos entre los que se encontraba Arriano. Además de tratar en sus reflexiones sobre lo que está bajo nuestro control o fuera de él, razonó sobre dos conceptos básicos: el de la Prohairesis -que se puede traducir como voluntad o libre albedrío-, que nos distingue de los demás seres vivos, y la Dihairesis, una idea que toma de Sócrates y Platón, que es el método que utiliza nuestro libre albedrío para distinguir lo que está bajo nuestro control de lo que está fuera de él.
En esencia, el pensamiento de Epicteto nos habla de que somos nuestro propio bien y nuestro propio mal, puesto que la facultad de elegir se haya en nuestro propio albedrío. Como consecuencia de su filosofía, no debemos consentir que las cosas externas influyan en nuestras decisiones ni alteren nuestro estado de ánimo, pues al estar fuera de nuestro control, no podemos evitar que ocurran, pero sí podemos permitir o evitar que nos afecten. Si conocemos la naturaleza de las cosas nos encontraremos en condiciones de llevar una vida equilibrada y serena.
El texto que sigue nos habla de las reglas morales que hemos de imponernos a nosotros mismos y la aplicación de los principios morales que deben regir la filosofía.
El último de los pasajes musicales está pleno de equilibrio y serenidad. Se trata de una música que nos puede servir como fondo de meditaciones a estas palabras o como punto de inflexión al que dedicar unos minutos de atención plena.
Se trata de la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis, un desarrollo puro, intenso y emotivo sobre una melodía del compositor inglés del siglos XVI que de Ralph Vaughan Williams compuso a comienzos del pasado siglo.
La interpretación corre a cargo de la Toronto Symphony Orchestra dirigida por Peter Oundjian en una grabación que se realizó en el Koerner Hall de la ciudad canadiense dentro del Toronto Summer Music Festival.
Epicteto vivió solo y pobre mientras impartía sus enseñanzas en Nicópolis, contándose entre sus datos biográficos que, ya anciano, recogió a un niño abandonado a quien le proporcionó una mujer para que lo cuidara. Su escuela fue tan conocida que el emperador Adriano se trasladó hasta ella para visitarlo en los últimos días de su vida.
Su fallecimiento ocurrió hacia el 135 de nuestra era cuando el antiguo esclavo rondaba los ochenta años de edad.
El nombre del libro que nos acompaña, el Manual de vida oEnquiridión, proviene del término griego Enchiridion que aludía a todo objeto que puede agarrarse con una mano, el puño o un mango. Está formado por la preposición «en» y el adjetivo «chiridion» que procede del sustantivo «chir» (mano), un significado que alude a todo lo que se puede coger en o con la mano, de donde pasó a designar objetos como «puñal».
Más adelante toma la acepción del libro que, pudiéndose llevar en la mano o teniéndolo a mano, trata de lo más sustancial de un asunto, es denso en el sentido que contiene mucha doctrina o materia. Este es el sentido de Enquiridión, como Manual, un libro que tener a mano y que recoge los principios del pensamiento filosófico de Epicteto.
Este Manual de vida comenzó a adquirir más popularidad que las Diatribas a partir del siglo IV, como la versión de San Nilo que pasó a servir de modelo para la vida cristiana, o los Comentarios de Simplicio en el siglo VI.
En 1453 fue traducido al latín por Peretti, mientras que a finales de ese siglo una nueva traducción latina de Anelo Poliziano sirve de base para nuevas traducciones y comentarios del Manual. Incluso el propio Francisco de Quevedo llegó a publicar una versión en verso del Inquiridión como Doctrina de Epicteto puesta en español con consonantes. En nuestro tiempo, las enseñanzas de Epicteto se utilizan, deslavazadas y sueltas, en diversos libros de autoayuda.
El último de los textos que nos acompaña de este Manual de vida de Epicteto nos ofrece unos consejos tan válidos en el tiempo en que fueron explicados oralmente como en la actualidad.
Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! Bibliografía y webgrafía consultadas:
Epicteto. Enquiridión, Editorial José J. de Olañeta, 2007.
Durante más de medio siglo hemos vivido un periodo de relativa paz en nuestro planeta. Ha habido conflictos bélicos, muchos, pero lejos de las horrendas confrontaciones que supusieron las dos guerras mundiales que marcaron la primera mitad del siglo XX.
La Segunda Guerra Mundial supuso el comienzo del fin de los imperialismos y colonialismos clásicos tal como se entendían hasta ese momento.
Aquel tiempo mostró a la humanidad como nunca las atrocidades de la guerra, la denigración a la que el ser humano puede llegar a llevar a sus congéneres, las cada vez más terribles armas de destrucción o el terrible hecho de tener que considerar enemigos a destruir a quienes no se ha visto jamás.
A este turbulento y horrendo periodo siguió el de la guerra fría, unas décadas de confrontación latente al que siguió un tiempo de paz entre las grandes potencias, que nos llevaron a pensar que la humanidad había entrado en un nuevo horizonte ausente de conflictos bélicos.
A esta idea contribuyó la creación de instituciones supranacionales que tenían -y tienen- entre sus finalidades luchar por la paz, crear modelos políticos y sociales que ayuden al entendimiento entre naciones o tratar temas importantes y fundamentales mediante el diálogo. Ahí están, con sus más y sus menos, la ONU, la UNESCO o UNICEF entre otros muchos organismos, además de distintos foros y organizaciones que velan por tomar decisiones de carácter universal relativas al medio ambiente, la lucha contra las desigualdades o el desarrollo armamentístico.
En Europa se vio clara la necesidad de cambiar la rivalidad -y guerra- entre las naciones para sustituirla por una estructura supranacional que aprovechara la economía común, una cultura plural que bebía de las mismas raíces y orígenes para crear una unión que se basara en códigos de debate, entendimiento y pautas comunes para seguir avanzando en una dirección inédita en siglos.
Desgraciadamente, estos pasos que comenzaron a desarrollarse hace más de medio siglo y que nos parecían inmutables, innegociables e irreversibles nos están llevando a una situación más que preocupante.
Por una parte, las instituciones supranacionales no avanzan debido a intereses nacionales y derechos de veto de los poderosos. La democracia como la mejor opción de gobierno muestra en determinados países su lado menos virtuoso con gobiernos que pierden credibilidad y partidos populistas que surgen por la falta de respuestas que ven los ciudadanos.
Además, la democracia se ve en determinados lugares equiparada a gobiernos totalitarios que la igualan a ellos mismos. El poder económico de países que no respetan los derechos humanos compite por lograr el predominio sobre otros sistemas políticos y económicos. Por último, los conflictos bélicos se están acercando y enquistando en lugares donde nos parecían impensables o, al menos, controladas las confrontaciones.
Todo esto nos lleva a pensar que la memoria de todo cuanto ocurrió en el pasado siglo nos está fallando y que nos estamos permitiendo acercarnos peligrosamente, en un tiempo tan convulso, a unas líneas rojas que nos parecían bien marcadas y definidas para no traspasarlas.
Te propongo unas reflexiones sobre la paz frente a la guerra con obras de Gandhi, Zweig, Morley y música de Händel, Bach y Schubert. Si te gusta… ¡Comparte, comenta, sugiere!
Christopher Morley estudió Historia Moderna en Oxford y ejerció como periodista, trabajo que compaginó con su carrera literaria donde publicó diversos ensayos, obras teatrales y algunas novelas, alcanzando el centenar de publicaciones. Ya nos acompañó en El libro como protagonista con su novela La librería ambulante. En esta ocasión nos acercamos a la continuación de esta novela, La librería encantada, una novela corta que tiene a los mismos protagonistas, Roger y Helen Mifflin regentando una librería en el Bronx neoyorkino.
La obra, ambientada al final de la I Guerra Mundial, se centra en el ambiente de una librería de libros usados en la que concurren, además del matrimonio que la regente, un joven publicista, la hija y heredera de un rico empresario y un farmacéutico. En un tiempo convulso, lleno de nuevos aparatos y referencias a la guerra, la tranquila y monótona vida de ellos se verá agitada por un folletinesco relato que va de un evidente romance al suspense que se genera alrededor de un libro desaparecido que regresa a su estantería inesperadamente.
El texto que nos acompaña reproduce una conversación entre el librero Roger Mifflin y la joven heredera Titania en el que el primero realiza un alegato contra las guerras en general, y la que se estaba desarrollando, en particular. Tras algunos juegos de palabras intraducibles y poco entendibles hoy como«verdá y verdalemán» que se refiere a los distintos puntos de vista que se arguyen, Morley desarrolla algunos argumentos esclarecedores en favor de la paz en la conversación entre estos dos personajes.
Conocida de modo especial por su famoso Hallellujah, una de las piezas icónicas y más conocidas del repertorio barroco, Messiah (El Mesías) es una de las obras corales más escuchadas de Georg Friedrich Händel. Dentro de esta obra que continúa interpretándose cada año en multitud de escenarios nos encontramos con una pieza que nos sirve de reflexión al tema que estamos tratando.
Basado en textos bíblicos recopilados por Charles Jennens, la música que nos acompaña, Why do the nations so furiosuly rage together? (¿Por qué las naciones luchan furiosamente entre sí?) está sacado del Libro de los Salmos 2, 1-2.
Se trata un aria para bajo que mantiene en todo momento el equilibrio entre el texto y la música, que se manifiesta en un tono furioso en el estilo de las arias de bravura.
La interpretación corre a cargo del bajo-barítono Jonathan Woody acompañado por el Spire Chamber Ensemble en una grabación que se realizó en el Helzberg Hall de Kansas City en diciembre de 2016.
La guerra no sólo es un elemento consecuente de una determinada lucha por el poder, sino que tiene un origen intrínseco en la naturaleza humana a través de la violencia. En muchas ocasiones, esta violencia proviene del interior de nosotros por diversos factores que oscilan entre los individuales, los provenientes del entorno familiar, de la comunidad o incluso de la propia sociedad.
En determinados casos, podemos buscar la eliminación de la violencia a través de la búsqueda personal del equilibrio, la no cooperación con actitudes de ese tipo que se producen tanto en nuestro entorno cercano como lejano.
La música de Johann Sebastian Bach posee una elevación en sus temas y letras, un desarrollo formal en sus estructuras y un equilibrio que la hacen ideal para conseguir en los oyentes un estado de calma, paz y sosiego que nos aleja de cualquier acto relacionado con la guerra o la violencia interior.
Nos acompaña el Segundo movimiento, el Aria de la Suite para Orquesta en Re Mayor BWV 1068 de Bach en una interpretación del Ensemble Voices of Music con instrumentos de la época, en lo que se llama una versión historicista en la que se han especializado un considerable número de agrupaciones.
Una música que te propongo escuchar mientras meditas con el grupo de textos que siguen a continuación y con el que forma un todo bien compacto y coherente.
Si pensamos en la superación de los conflictos bélicos y el uso de la no violencia con toda seguridad será Gandhi el personaje que primero se nos vendrá a nuestra mente.
Mohandas Karamchand Gandhi desarrolló el concepto hindú de la Ahimsa (no violencia) hasta su activismo tanto político como moral y espiritual hasta convertirlo en una fuerza de un poder inusitado hasta entonces.
Las reflexiones que desarrolló a través de sus discursos, sus escritos e incluso sus plegarias tienen un poder que bebe de este concepto hindú, así como las influencias de la obra literaria y pacifista de Tolstói y de los principios básicos del cristianismo, hasta conformar una extensa visión transformadora de la realidad tanto individual como social.
Extraídos de Reflexiones sobre la No violencia, y escritas también a comienzos del pasado siglo nos acercan al concepto de la Ahimsa que tanto preconizó y desarrolló Mahatma Gandhi, un conjunto de pensamientos que nos acercan al concepto de no violencia.
Si la música de Bach que nos ha acompañado posee y transmite equilibrio y sosiego, la obra siguiente parte de los mismos presupuestos.
Se trata del Trío mº 2 para piano, violín y violonchelo, D. 929 que fue publicado a finales de 1828 como su Op. 100 poco antes de su muerte y un año después de haber sido escrito en noviembre de 1827.
Se estrenó en una fiesta privada en enero de 1828 para celebrar el compromiso de uno de sus amigos, Josef von Spaun.
El segundo movimiento, que es el que nos acompaña posee una estructura ternaria que se repite doblemente de forma asimétrica, cuyo tema principal se basa en una canción popular sueca que Schubert había escuchado en casa de unas amigas.
Este tema principal se inicia con un periodo binario de ocho compases (4 + 4)con una cadencia diferente en cada uno de ellos. Todo el movimiento, un Andante con moto está impregnado de una inspiración y un estilo inequívocamente schubertianos.
La interpretación corre a cargo de Julien Hanck al piano, Ambroise Aubrun en el violín y Maelle Vilbert en el cello y fue grabada en la Cathédrale Sainte-Croix des Arméniens de París en diciembre de 2016.
La calma y sosiego con que comienza y finaliza el movimiento se ven alteradas por una parte central más apasionada e intensa, que facilita que pueda servir de compañía al texto con el que finalizamos estas reflexiones.
Uno de los escritores que más han aparecido en este blog y que aún está olvidado después de la influencia que tuvo durante su vida es Stefan Zweig, un escritor al que nunca dejamos de reivindicar tanto por su obra de carácter pedagógico, como por sus novelas y relatos menos extensos y por su destacado perfil europeísta y pacifista.
Se trata de nuevo de una reflexión escrita en la primera parte del siglo XX, concretamente en 1919, justo después de finalizar la Gran Guerra.
En El legado de Europa, el editor Richard Friedenthal reunió una serie de ensayos de Zweig en los que el escritor austriaco hace memoria de los artistas que plasmaron lo fundamental de la conciencia y cultura europeas. Una vez fragmentado ese entorno común con la I Guerra Mundial, Zweig colaboró en la reconstrucción de la idea europea con estos artículos sobre pensadores, escritores y amigos, a los que unió otra serie de reflexiones como la que nos acompaña.
Escrita, pues, en 1919 justo tras la finalización del conflicto bélico, La tragedia de la falta de memoria alude a ese olvido de lo trágico que observaba en el entorno social inmediato meses después de finalizar la guerra y que podemos aplicar en nuestro tiempo. Un peligro que se cierne sobre todo cuanto, al parecer teníamos conseguido, veíamos como irrenunciable y que corremos el peligro de olvidar.
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Bibliografía y webgrafía consultadas:
Morley Christopher. La librería encantada, Editorial Periférica, traducción de Juan Sebastián Cárdenas, 2013.