expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>
Mostrando entradas con la etiqueta Szymborska. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Szymborska. Mostrar todas las entradas

Pasión por la música

Pocas manifestaciones culturales tienen tanta presencia, importancia e influencia en nosotros como la música. 
Íntimamente unida a nuestras emociones, la música nos ayuda a equilibrar y mejorar nuestros estados de ánimo generando relajación y felicidad en nuestra vida y mejorando la confianza y autoestima en nosotros. Nos sirve tanto para mejorar nuestra actividad física con ritmos fuertes y marcados a través del baile o cuando nos acompaña al realizar ejercicio, como para reducir nuestro estrés al escuchar una música relajante cuando surge entre el silencio y la intimidad.
No hay ninguna manifestación artística que nos permita evocar con tanta profundidad y nitidez nuestros recuerdos, emociones y sentimientos como la música y nos permita meditar y acercarnos más a nosotros mismos. 
También nos ayuda a relacionarnos con otras personas en cuanto que nos convoca para oírla y participar de ella de forma apasionada. 
Cada uno de nosotros busca el tipo de música que le aporte estas características según sus gustos y aficiones. Afortunadamente hay música de todos los estilos y condiciones para que nos acerquemos a ella y nos sirva y acompañe en nuestra vida diaria.
Te propongo reflexionar sobre la música que nos gusta, las condiciones y convenciones que solemos llevar a cabo para escucharla y nuestra actitud ante las mismas. Nos acompañan textos de Ramón Gómez de la Serna, Wislawa Szymborska y músicas de Bach, Victor Borge y Smetana. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


La música es un lenguaje universal y cuando llega a entrar en nosotros tiene la facultad de despertar sensaciones, emociones y recuerdos con mayor fuerza que cualquier otro arte.
Este lenguaje universal está repleto de códigos y características que los oyentes comparten y respetan.
En mi caso, los que soléis leer este blog conocéis cuáles son mis gustos musicales que se mueven de manera única y exclusiva entre la música que (mal) llamamos clásica y la ópera. Nunca un nombre estuvo tan mal puesto para referirse a un entorno musical, aunque hay otros nombres que le encajan peor.
En esta publicación te invito a acercarte a dos miradas divergentes sobre esta música, con la idea de que puedas convertirlas y trasladarlas al tipo de música que más te gusta y que sueles escuchar.


El primer texto proviene de uno de los escritores más originales -y poco leídos aún- de comienzos del pasado siglo. 
Ramón Gómez de la Serna es inclasificable, una genial mezcla de novelista, ensayista, poeta, conocedor de todos los -ismos que circularon por los primeros años del siglo XX e incansable buscador de nuevas formas de expresión, hasta el punto de titular un libro y describir su propia obra como Ramonismo. Es el infatigable buscador que rehúye las normas y cánones para entrar en un género literario y salir de él en dirección a otro diametralmente opuesto en una suerte de juego que abraza, abarca y deshace todos los estilos. Ramón es el escritor por excelencia, el tipo de persona que encuentra su función en la vida única y exclusivamente en la escritura.
Aún así, su creación que ha llegado más lejos es la greguería, la captura de lo instantáneo, la captación de lo pasajero, la concisión en la definición de lo que no es y puede ser.
Entre sus muchos libros nos acercamos a Gollerías, una obra que como Variaciones, Virguerías, Disparates, Ramonismo o Trampantojos, es un conjunto de textos variados y surtidos en la que encontramos un poco de todo cuando abarca su mirada y pensamiento, especialmente imágenes que, según sus propias palabras «cada cosa recogida tuvo suficiente propensión a ser dicha y manifestó sed de perpetuidad o viabilidad». 
Gollerías apareció en la Colección Los Guasones de la Editorial Sempere de Valencia en 1926 con 230 textos, de los que solo la décima parte pasarán a la edición de la Biblioteca Contemporánea de la Editorial Losada de Buenos Aires en 1946, a la que el escritor añadió textos de Ramonismo y Variaciones, por lo que el propio autor confesaba al publicarlo que tres libros caducaron al nacer esta edición. 


La afición a la música tiene unas ceremonias, rituales y normas que la costumbre y el hábito ha ido dando forma en cualquiera de esos estilos. En el texto que nos acompaña, Posturas musicales, Ramón hace gala de su mirada crítica para acercarse a esas normas que se utilizan en la música de las salas de concierto en las que el silencio más absoluto permite seguir la música con mayor deleite para los asistentes. Quienes no están acostumbrados a ellos los verán más desde el punto de vista del escritor; los habituales, ni los observamos, pendientes de la música. El ojo del escritor se fija en esas posturas con su agudo sentido del humor. 


Más acerada que esta mirada es la que nos propone otro artista dotado de una magnética personalidad. Nacido como Borge Rosenbaum (Copenhague, 1909- Greenwich, Connecticut, 2000), hijo de un violinista de la Orquesta Real Danesa y de madre pianista, demostró desde los dos años que era un niño prodigio del piano, dando su primer recital público a los 8 años, siendo becado para seguir sus estudios. Tras unos años como concertista clásico comenzó a realizar giras humorístico-pianísticas por Europa hasta que con la guerra emigró a Estados Unidos. Ya con el nombre artístico de Victor Borge y conocido también como El Gran Danés, comenzó a trabajar en shows de radio y más adelante con Bing Crosby, protagonizando desde 1946 su propio programa en la NBC, El Show de Victor Borge, alternándolo con giras por todo el planeta, llegando a realizar nonagenario un promedio de sesenta actuaciones anuales.

Ilustración de Ramón Gómez de la Serna
En el enlace que te acompaña, Victor Borge va más allá de Ramón, rompiendo, casi destrozando todas las convenciones que un concierto lleva consigo. 
Perteneciente a su espectáculo Then and Now III Special (1966), Borge incumple todos los rituales y protocolos para interpretar la Danza de los Comediantes de la ópera La Novia Vendida de Smetana: La forma de subir al podio, el descalabro de las partituras, la forma de jugar con la atención de los músicos, incluso la expulsión de uno de ellos, son un despropósito que finaliza con la pérdida de la partitura del final de la obra. 
Debido a lo antiguo de la grabación te recomiendo utilizar unos auriculares para poder disfrutar mejor de este desatino.


Después de tomar los dos ejemplos anteriores con el debido sentido del humor y de aplicar y trasladar a los rituales que sigue la música que te gusta, te propongo un giro en la reflexión.
Como la música puede llegar a formar una parte tan íntima de nosotros tenemos tendencia a dejar que forme parte de nuestra vida. Esa actitud, asociada a los recuerdos y sentimientos, a nuevos conocimientos y experiencias, nos lleva a desear que esté presente en nosotros. Hasta hace unos años se traducía en adquirir los discos de nuestros intérpretes y autores favoritos, álbumes acompañados de textos, libros de o sobre ellos, vídeos con actuaciones e interpretaciones. El giro de los últimos años nos acerca más hacia la suscripción a distintas plataformas de audio y vídeo para disfrutarlas. Esta situación nos lleva a la siguiente reflexión: ¿Qué será de esas músicas cuando hayamos muerto? ¿Qué será de aquello que hemos ido guardando porque nos apasionaba? Seguro que no habrá quien lo quiera como nosotros.

Ilustraciones de Ramón Gómez de la Serna
Wislawa Szymborska es una de las grandes poetas polacas por la que tengo un gran interés y que ha aparecido con cierta frecuencia en este blog. Superviviente de la catástrofe de la II Guerra Mundial y de la dictadura estalinista en su país no se quedó, junto con sus compañeros de profesión, en la simplificación de esos hechos, sino que reconoció que ese bárbaro genocidio se estaba fraguando desde hacía siglos en lo más profundo de la cultura del continente.
Quizás por estas razones su poesía está cargada de filosofía o, quizás podría afirmar que es una filósofa que escribe poesía. En un tiempo en que predomina el culto a la ciencia, volver la vista hacia el pensamiento y el humanismo es un acto de fe que Szymborska desarrolla desde su obra crítica, paseando su inquieta mirada por todo lo que le ocupa y le preocupa.


Recogido en Acaso (1972) y recopilado, junto con otros poemarios en Paisaje con grano de arena, El clásico es un poema que va mucho más allá de la reflexión anterior. En su calculada ambigüedad nos puede llevar desde la figura de Johann Sebastian Bach hasta la de cualquier compositor o a cada uno de nosotros con nuestros gustos. Es el mérito que se arrogan los grandes autores.


La enorme variedad y cantidad de música que podemos escuchar es fascinante. Nunca antes en toda la historia había habido tal cantidad de obras, versiones e intérpretes para escuchar, ni el acceso a la música había sido tan fácil y asequible. 
Es cierto que no tiene nada que ver escuchar una grabación con asistir en directo a una interpretación. Al basarse en el sonido, la música es efímera, se desarrolla en un tiempo y en un espacio determinados y ese sonido físico se llena de emociones cuando parte de los intérpretes y llega a los oyentes. Ese sentido efímero se pierde con las grabaciones en las que nos debemos conformar con sentir ese momento en el que interpretó y acudir a nuestras emociones, buscando la ocasión en que podamos volver a sentirlas en directo.


Hace poco tiempo vi unas camisetas que definían la música que suelo escuchar, y que tienen un texto I listen to dead people que va acompañado por las imágenes de algunos de los muchos compositores que suelo escuchar: Beethoven, Bach, Mozart, Liszt, Wagner o Chopin, aunque suelen variar según el modelo y el diseño. Surgida posiblemente como parodia de los amantes de esta música, ese Escucho a los muertos nos identifica a muchos oyentes apasionados. 
De toda la inmensa variedad de música que se interpreta y se publica, muchos escuchamos obras de compositores que vivieron hace muchos años, pero cuyas obras han pasado el filtro del tiempo y tienen su espacio en la actualidad. No está mal compaginarlos con quienes crean música en la actualidad, pues siempre tienen algo nuevo que ofrecernos. Además, la variedad de obras es tan enorme que siempre se descubren autores y obras nuevos que acaban incorporándose a las que conocemos.


Un ejemplo de estos autores y obras es una pieza que seguro que has escuchado en alguna ocasión, quizás sin saber su nombre.
Johann Sebastian Bach compuso cuatro piezas a las que denominó Ouvertures en Leipzig entre 1725 y 1739 que se catalogaron dentro de su obra como BWV 1066 a 1069. Actualmente las conocemos como Suites para orquesta y de ellas nos acercamos a la nº 2 en sí menor, BWV 1067.
La obra, de la que se conserva una parte autógrafa del compositor, está compuesta para flauta solista, violines I y II, viola y bajo continuo y se divide en siete movimientos del que te invito a escuchar el último de ellos.
La Badinerie que denomina este movimiento toma su nombre de una danza breve, alegre y muy viva, llamada también Badinage que a su vez toma su nombre del francés badiner (bromear) y se ha hecho popular gracias a esta obra.
Este tipo de obras suele tener una estructura con dos secciones que se repiten en forma A-A-B-B.
Esta Badinerie se ha independizado de su obra original, convertida en una de esas piezas para solistas de flauta debido a su dificultad y espectacularidad.
La interpretación corre a cargo de Mimi Stilliman con la flauta y Dolce Suono Ensemble durante el concierto Bach's birthday celebrado en marzo de 2017.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

CONTENIDO EXTRA:
Si lo deseas, comparto el enlace a la Suite Orquestal en si menor, BWV 1067 formada por los siguientes movimientos:
I- Overture
II- Rondeau
III- Sarabande
IV- Bourrée I y II
V- Polonaise (lentement) - Double
VI- Minuet
VII- Badinerie

La interpretación corre a cargo de The Netherlands Bach Society dentro del proyecto All of Bach grabado el 30 de noviembre de 2014 en el Tivoli Viedenburg de Utrecht con Shunske Sato al violín y la dirección y Marten Root con la flauta travesera.


Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Gómez de la Serna, Ramón. Gollerías. Ilustraciones del autor. Editorial Losada, Buenos Aires, 1946. mkt0005351739.
  • Szymborska, Wislawa. Paisaje con grano de arena. Traducción de Ana María Moix. Editorial Lumen. ISBN: 9788426428953.

El agua y el mar

Todo el mar quiere salvarse en el tabón que flota.
Ramón Gómez de la Serna

El agua es un elemento fundamental en la vida de nuestro planeta. Indispensable para el desarrollo de cualquier tipo de seres vivos, hay científicos que cuestionan por qué motivo nuestro planeta no se llama Agua en lugar de Tierra al ocupar las dos terceras partes de su superficie.
Desde la antigüedad griega se considera uno de los elementos fundamentales enunciados por Empédocles, Aristóteles, Platón o Anaxágoras que veían que todo tipo de materia es una combinación de agua, tierra, aire y fuego, asociados a las propiedades de frío y caliente, húmedo y seco. 
Pese a que la proporción de este elemento en nuestro planeta no ha variado, sí que son constantes las fluctuaciones de las proporciones entre agua salada y dulce o entre la sólida y la líquida, provocados en las últimas décadas por el cambio climático que estamos provocando por los distintos factores que vamos conociendo. 
Estos porcentajes son fundamentales para la vida en las zonas de tierra, puesto que solo el agua dulce garantiza la continuidad de cultivos y vida, la mayor cantidad de hielo en los casquetes polares el nivel del agua de los océanos y mares y el nivel de nieve en glaciares y montañas garantiza la continuidad de arroyos y ríos.
Dentro de nuestra mentalidad se afianzan ideas y convicciones sobre la necesidad de conservar el agua que necesitamos para nuestra subsistencia y de cuanto nos rodea en momentos en que nos encontramos en una situación crucial para frenar el avance del cambio climático o afrontar las sequías que, cada vez con mayor frecuencia, nos sitúa en el umbral de la desesperanza. 
Pero en ocasiones, esta preocupación se diluye cuando nos ponemos en modo descanso, estemos o no de vacaciones, vayamos o no a descansar a la playa u otro lugar.
Al comienzo del periodo de verano te propongo unas reflexiones sobre el agua, su escasez y utilización, así como el disfrute en el aspecto recreativo que le damos. Nos acompañan obras de Cortázar, Szymborska, Rosalía de Castro, Wagner, Purcell y Debussy. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Joaquín Sorolla, Estudio de mar (1904). Museo Sorolla
Una gota de agua aislada no tiene futuro. Cuando cientos, miles, millones de ellas se unen forman las corrientes que nos acompañan, benefician y dan vida. Permitir que puedan juntarse, regar las tierras, formar arroyos y ríos, correr buscando lugares más bajos hasta llegar al mar forma parte de la vida que nos rodea. Cada gota cuenta.

Nos acompaña una música que surge de la profundidad del lecho de un río, como símbolo de todas y cada una de las corrientes que dan vida a nuestro planeta. Hay ríos míticos y llenos de historias que han sido llevados de una u otra forma al arte. El Nilo, el Ganges, el Támesis, el Sena, el Rhin, el Guadalquivir o el Danubio forman parte de la cultura colectiva de la humanidad.
Formando parte de la historia de Europa, símbolo de un poder económico por donde transita, lazo de unión de pueblos y culturas, el Rhin ha pasado a la historia de la música por algunas composiciones musicales, especialmente por obra de Richard Wagner y su tetralogía El anillo de los Nibelungos
Formada por La Walkyria, Sigfrid y El ocaso de los dioses, Wagner las fue concibiendo, que no componiendo, en orden inverso a su desarrollo argumental, comenzando por la muerte del héroe Sigfrid, para narrar después su juventud y más adelante, la historia de su nacimiento. De esta forma, la última de las partes pensadas fue Das Rheingold, el gran preludio que iniciaba la tetralogía.
La ópera fue terminada de componer en 1853 y por deseo del compositor no fue llevada al escenario hasta la finalización del ciclo completo. Su estreno se produjo en el Hoftheater de Múnich en septiembre de 1869, dieciséis años después de ser compuesta. En su estreno en Bayreuth, veintitrés años después de la composición, aún se consideraba una música visionaria del futuro de la música.
La obertura de El anillo del Rhin, comienza con un acorde profundo en mi bemol mayor. Ocho contrabajos con un fagot y, después las trompas comienzan con el primer leitmotiv de la tetralogía, el llamado Motivo del Génesis que asciende desde las profundidades del río mostrando el mundo en su estado primitivo, la creación desde la nada.
La música que nos acompaña utiliza imágenes del curso medio del Rhin en una reportaje fotográfico titulado Viaje por el Rhin con tiempo salvaje, de Rüdesheim a St. Goar de 2011 y pertenece al álbum 1888 de Alpharudel Records.


El agua se mueve y transforma constante y continuamente. Hay moléculas -gotas, vapor o sólidas- que cambian con frecuenta de estado, lugar y condición, mientras otras quedan estancadas en otros lugares durante años. En nosotros está que en nuestro entorno su estado sea lo más sano y cuidado posible.

 
Frente a la música de Wagner, quién mejor que Julio Cortázar para jugar con el agua, en un recuerdo del ciclo de este elemento con que los alumnos de primaria estudian su eterno cambiar de estado, temperatura y propiedades.
Papeles inesperados es una amplia y variopinta colección formada por algunos textos publicados en diversos periódicos o revistas y, sobre todo, por multitud de escritos inéditos publicados un cuarto de siglo después del fallecimiento del escritor.
Encontrados la mayoría de ellos desordenados en una antigua cómoda, están formado por cuentos desconocidos, relatos publicados en versiones diferentes, crónicas de viaje, historias inéditas de sus Cronopios y Famas, artículos sobre literatura y arte o poemas entre otros escritos, algunos de ellos tan incalificables como algunas de sus obras. 
Publicado en la revista mexicana Unomásuno el 11 de abril de 1981, Peripecias del agua es uno de esos textos que muestran el lado más original e imaginativo del escritor, en el que juega con los cambios de estado del agua, recreando la forma que adoptaría el agua en alguna de sus formas.


Al llegar el estío nos solemos acercar al mar buscando temperaturas más suaves, cambiar nuestras rutinas de todo el año y refrescarnos en el agua. Este aspecto lúdico del agua no lleva apenas un siglo y medio, puesto que antes no era visitado por turistas y su relación se limitaba  navegantes y marineros. Con ellos, el respeto y el cuidado mantenía las aguas, sus puertos y sus orilla en un estado limpio y sostenible. La llegada de residentes o visitantes ocasionales ha derivado en una sobrepoblación estacional que, en muchas ocasiones, genera problemas medioambientales. Tomar conciencia de este deterioro nos ayuda a conservar mejor los entornos litorales.


Nos quedamos con una obra centrada en la más rotunda antigüedad clásica, el mito de Eneas en su huida de Troya hasta su llegada a Roma, pasando por Cartago y su historia de amor con Dido.
Basado en el Libro IV de la Eneida de Virgilio y con libreto de Nahum Tate, Henry Purcell estrenó su ópera Dido y Eneas en 1689 en el internado para señoritas Josias Priest en Chelsea, siendo su estreno en un teatro comercial de Londres a comienzos de 1700.
Dividida en tres actos, narra la historia de amor entre el príncipe troyano y la reina de Cartago y la desesperación de ésta cuando se siente abandonada.
Obviando el famoso Lamento de Dido nos vamos al inicio tercer acto, en la orilla del Mediterráneo donde las naves están preparadas para zarpar con destino a la península italiana donde Eneas acabará teniendo relación con la fundación de Roma
El acto comienza con un breve preludio al que sigue el canto de un marinero Come away, fellow sailors (Vayámonos, compañeros) que es repetido por el coro y al que sigue una danza de los marineros, todo en un tipo de música que se inscribe plenamente dentro del estilo del barroco.


El enlace que nos acompaña nos ofrece una interpretación en versión concierto con estas tres partes enlazadas sin indicación de intérpretes, aunque recogido en una producción de Arte TV.
 

El agua que nos moja, aquella que utilizamos para nuestro aseo, para beber o para regar, la que nos acompaña en ríos, mares y lluvias es, acaso, más viajera y cosmopolita que nosotros. ¿De dónde procede el agua que pasa por los ríos que pasan cerca de nuestro territorio vital? ¿Dónde acaban una vez que llegan a la orilla del mar? ¿Cómo llego a ese río? ¿Fue la lluvia o la nieve? ¿En qué parte del mar o del océano se evaporó para formar las nubes que regaron los campos y acabaron en arroyos y ríos? ¿Dónde estuvo hace unos años el agua que sale hoy de nuestro grifo? ¿Y la que está estancada desde hace meses en aquella acequia hedionda? ¿Qué proporción de agua de los lagos se renueva cada año y acaba en otros lugares?

Este aspecto cosmopolita del agua lo reflejó en uno de sus poemas una de las poetas más recurridas en este blog, la Premio Nobel polaca Wislawa Szymborska, una escritora poseedora de una de las miradas más inquietas, filosóficas y agudas del panorama literario del siglo XX y comienzos del que vivimos.
Su libro Paisaje con grano de arena es una recopilación de un centenar de poemas publicados entre 1957 y 1993 procedentes de distintos poemarios y que responden a uno de los planteamientos de la escritora polaca«Sólo las preguntas un poco ingenuas son verdaderamente profundas». Así, los poemas de Szymborska se muestran como una mezcla de pensamiento filosófico, emoción, cotidianidad e ironía, mostrando una visión amplia y universal.
El poema que nos acompaña, El agua, recogido en esta recopilación y perteneciente a su libro Sal publicado en 1962 y nos muestra esa mirada compleja y completa en que el agua aparece en todo su espectro cosmopolita y universal, alejada de límites y fronteras.


Al comienzo de la temporada estival, no debemos alejar la mirada de los problemas del agua como son la contaminación, sequía, mala distribución o inundaciones. Cuando nos acerquemos a ella, al mar, a la playa, sintamos su fuerza, sus beneficios, las sensaciones que nos deja y los sentimientos que nos provoca para respetarla y cuidarla con mayor interés.


Con frecuencia, la música relacionada con el agua y el mar nos lo presenta de varias formas. En muchas obras el mar aparece como decorado o como protagonista. En otras obras aparecen sus manifestaciones, las tormentas y tempestades, a veces como reflejo de la fuerza de la naturaleza, otrora como una forma de luchar contra los elementos. En ocasiones refleja las peripecias de sus navegantes y exploradores, en otras, se tejen historias con quienes viven de ella, marineros o piratas; en determinadas obras aparecen seres fantásticos surgidos de la imaginación y las leyendas de las distintas culturas. En otras, por fin, nos muestran el agua y el mar en su vertiente más lúdica y recreativa.
En este último caso nos encontramos con una de las obras más populares de comienzos del siglo XX, La mer (El mar) de Claude Bebussy, una obra en la que el compositor francés juega con las sensaciones que la luz del sol, los movimientos de las olas y el agua provocan en el autor.
En una ocasión escribió a su amigo Jacques Durant

   Debussy junto al mar, 1910
Denominada La mer, trois esquisses symphoniques por orchestre (El mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta), catalogado como CD 111), tiene forma de sinfonía, pese a que el compositor evitó este nombre y fue estrenado en 1905. 
Nos acompaña el segundo movimiento Jeux de vagues (El juego de las olas) donde Debussy crea una fantasía diáfana, casi evanescente. Un mismo acorde mantenido durante el movimiento crea la sonoridad del fondo, mientras la orquestación a base de efectos tímbricos sutiles, arpegios de arpa y carillón y patrones de quintas ascendentes y descendentes recrean la superficie del mar siempre dinámica y variada, mostrándonos un mar que cambia continuamente pero es siempre el mismo. Debussy no utiliza motivos como Wagner, sino que se basa de pequeña partículas melódicas para ir dividiendo el tiempo en pequeñas moléculas que recrean ese juego que las olas crean sobre la superficie del mar.
De nuevo escribió a su amigo Durant unas palabras que cada vez tiene mayor vigencia: «Aquí estoy de nuevo con mi viejo amigo, el mar, siempre está bello. Es realmente el elemento de la naturaleza que me hace estar mejor que en el lugar de uno. Sin embargo, la gente no lo respeta suficientemente». 
La interpretación de este segundo movimiento de El mar de Debussy corresponde al añorado Claudio Abbado al frente del Ensemble Lucerna Festival Orchestra en una grabación que se realizó durante el Festival de Verano de la ciudad suiza en 2003.


Cuando nos acerquemos al mar -quien lo haga-, no dejemos de pensar en los problemas que estamos padeciendo en las últimas décadas con el agua y disfrutemos de su presencia con la delicadeza, el cuidado y el respeto que se merece una de las grandes fuentes de vida, el mar, del que procede todo el agua del que disponemos en la Tierra.

Joaquín Sorolla, Niñas en el mar (1909). Museo Sorolla
Finalizamos este paseo entre el agua y el mar con una obra que nos acerca, tranquilos, cautos y sensibles a su orilla.
En las orillas del Sar es el último libro de poesías de Rosalía de Castro, quizás el más incomprendido de la escritora gallega por romper con las formas métricas tradicionales y mostrar sus emociones de forma pesimista. Publicado en 1884, un año antes de su fallecimiento, se caracterizan por su sencillez y un dramatismo cargado de una musicalidad amarga en un estilo que se mueve entre el Romanticismo y el Modernismo.
Terminamos este acercamiento al agua y al mar con una invitación a acercarte a la orilla y dejarte acariciar por las olas que comienzan a cubrir los pies, sintiendo y percibiendo las mismas emociones que Rosalía de Castro aunque, si te parece bien, cambiando los dos últimos versos, como si fuera un estrambote, por la imagen, el sentimiento o la emoción que desees.

Feliz compañía con el agua.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Bibliografía y webgrafía consultadas:

Sobre la biodiversidad

La diversidad supone enriquecimiento, variedad y pluralidad. Biológicamente supone abarcar un mayor número de especies, familias o variedades que poseen unas características comunes y otras propias. Socialmente supone disponer de una pluralidad de puntos de vista que aportan mayor enriquecimiento en el conocimiento de la realidad, sus problemas o la toma de decisiones. Farmacológicamente sirve para investigar y disponer de distintos y mayores recursos para la elaboración de medicamentos.
En un mundo cada vez más condicionado por nuestras actuaciones y decisiones nos encontramos con diversos problemas que afectan a la diversidad de la vida en nuestro planeta. La irrecuperable desaparición de distintas especies tanto animales como vegetales, el estado en peligro de extinción en que otras muchas se encuentran, el desarrollo de variedades vegetales o animales más productivos para la industria a costa de otras variedades endémicas que lo son menos, la globalización que lleva, en ocasiones de forma inconsciente, a especies exóticas invasoras que acaban con las nativas de un lugar son algunos de los problemas que van minando la diversidad de nuestro planeta.
A estos problemas podemos añadir los ocasionados por el cambio climático que provoca la desaparición de algunos ecosistemas, especialmente los humedales y los espacios naturales, en general.
Así, desde el año 2002 la Organización de las Naciones Unidas decidió celebrar cada 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica con la idea de crear conciencia de la importancia de la biodiversidad para los seres humanos y la necesidad de cuidarla y preservarla para las futuras generaciones. 
En esta publicación te invito a reflexionar sobre la biodiversidad y celebrar cada día el #DiadelaBiodiversidad con algunos textos y músicas. Nos acompañan obras de Homero, Wislawa Szymborska, Benedetti, Serrat, Mónica Fernández-Aceytuno y música de animales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
 

El término biodiversidad fue acuñado hace relativamente poco tiempo gracias a un entusiasta científico apasionado por el estudio de las hormigas. El entomólogo Edward O. Wilson se refirió en 1980 a la biodiversidad como «»l conjunto de organismos que pueblan una zona y las relaciones que se establecen entre ellos y el medio que les rodea». Tras la declaración de las Naciones Unidas al comienzo del presente siglo, el año 2010 fue declarado Año Internacional de la Diversidad Biológica con el fin de fijar la atención sobre la pérdida continua de biodiversidad en todo el planeta.


Si pensamos en la biodiversidad no podemos dejar de lado la primera obra que nos acompaña. La unión entre poesía y música, entre dos creadores con una personalidad tan arrolladora como Mario Benedetti y Joan Manuel Serrat cristalizó en 1985 con el álbum El sur también existe. Entre los poemas a los que puso música el cantante catalán nos quedamos con De árbol a árbol, unos versos que nos llevan a reflexionar sobre la enorme diversidad de árboles, su arraigo en distintas culturas y la pregunta que los asocia con nosotros: ¿Los árboles serán acaso solidarios?


La interpretación, como no podía ser de otra manera pertenece al propio Joan Manuel Serrat.


Pese a que el concepto de diversidad biológica es reciente, los griegos de la antigüedad clásica se plantearon dos cuestiones que afectan profundamente a esta idea: en qué momento y de qué forma surgieron los seres vivos, sus variedades y cómo se relacionan entre ellos. Sin el método científico que utilizamos desde hace siglos, sin aparatos ni laboratorios, llegaron a crear una idea sobre la naturaleza gracias a su capacidad de observación, con la creación de fábulas mitológicas que se acercan más a nuestras ideas actuales que las teorías escolásticas que se prodigaron siglos después y las relegaron. La idea del continuo renovar de la naturaleza en un proceso de crecimiento constante y dinámico se alejan de esas teorías del medievo que consideran a la naturaleza como algo cerrado y estático.

Ricciardo Meacci, El jardín de las Hespérides
Siguiendo con la diversidad biológica vegetal nos remontamos a uno de los primeros textos que nos hablan de ella. Aparte del relato bíblico de la creación en la que nos podemos imaginar con todo detalle el inmenso vergel del Edén, uno de los textos más antiguo de nuestra civilización procede de los poemas épicos griegos. En La Odisea, Homero nos hace partícipes del viaje de Ulises hacia su Ítaca natal.
En el viaje de regreso tras la toma de la casi inexpugnable Troya Ulises, con la compañía y protección de Atenea recala en la isla de los feacios donde es recibido en la casa de Alcinoo, descendiente del propio Poseidón, un rey amable y hospitalario con extranjeros y náufragos. 
Allí Homero nos hace participar del asombro de Ulises por la belleza y generosidad de sus plantas y frutos, regalo de una naturaleza que comienza a ser dominada y utilizada por el hombre. 


Después de la creación del concepto de biodiversidad, se ha adecuado y afinado más en la definición del término. Así, para Gaston«biodiversidad es la variedad de todos los tipos y formas de vida, desde los genes a las especies a través de una amplia escala de ecosistemas». Esta definición supone la variedad de todos los organismos vivos en cualquier ecosistema, sea acuático o terrestre, además de incluir a toda la diversidad dentro de cada especie, entre las propias especies y las variedades que existen dentro de ellas.


Durante mucho tiempo en la historia de la música los compositores han utilizado en sus obras los sonidos de la naturaleza. Los sonidos del aire, el agua o las tormentas han servido como fuente de inspiración a estos autores, aunque con más frecuencia se ha recurrido al canto de las aves y los pájaros en particular, como en algunas publicaciones de este blog como Pájaros barrocos.
Cansados de que el arte imite a la naturaleza y con un innegable sentido de la creatividad y del humor, ShakeUn Music ha logrado que sea la naturaleza la que imite al arte, en esta ocasión a un genio como Wolfgang Amadeus Mozart y el dúo Pa-pa-pa-pa-Papagena de La flauta mágica. Pleno de sonidos de pájaros que nos muestran su biodiversidad y dado que estos animales no tienen estudios musicales, el autor ha debido realizar algunos cambios en las escalas musicales para adaptarse a los distintos tonos que con que estos pájaros interpretan la obra mozartiana en un vídeo titulado Bird Song Opera
Ya podemos decir que la naturaleza imita a Mozart.


La globalización no sólo hace referencias al mundo de la economía y del mercado, o al intercambio, trasvase e influencia que las diversas corrientes artísticas que conforman la cultura. La globalización determina, también, los grados de la biodiversidad con especies invasoras que llegan, con la colaboración intencionada o ignorante de los seres humanos, de un lugar a otro, desplazando a las especies endémicas hasta hacer desaparecer variedades y perder la riqueza que nos ofrece la biodiversidad.
Las especies invasoras poseen la capacidad de llegar a ser dominantes puesto que se dispersan desde el lugar en que se han introducido llegando a dominar a las especies y poblaciones autóctonas de forma que afectan negativamente tanto a los procesos que se producen en los ecosistemas como a los intereses económicos e incluso a la salud pública. Estas situaciones provocan por un lado el peligro de que se produzca una homogeneización ecológica en nuestro planeta, por otra parte, la habilidad que tienen las especies invasoras para causar extinciones y reducir la biodiversidad allá donde actúan.


Así, esta biodiversidad no entiende de fronteras, si acaso de ecosistemas. Los límites que los seres humanos ponemos a nuestras naciones o regiones no tienen sentido ante la vida que se desarrolla en ellos.
La polaca Wislawa Szymborska nos lo muestra en uno de su poemas. La Premio Nobel de Literatura de 1997 se planteó durante su viida una poesía que se acercara más a la realidad que a la lírica pura, creando unos poemas que son una suerte de reflexiones que se asemejan a tratados filosóficos, considerando que no hay más universo que el que podemos contemplar desde nuestra experiencia diaria, desde los acontecimientos más corrientes de nuestra vida. Ella misma llegó a afirmar que «no hay preguntas más apremiantes que las preguntas ingenuas».
Perteneciente a su poemario El gran número de 1976 y recogido en su obra Paisaje con grano de arena, Salmo nos muestra la diversidad y universalidad de la vida frente a la irracional división de las fronteras. Un pájaro que está entre uno y otro lado del límite, ¿a qué país pertenece? O a un virus que invade el planeta, ¿le podemos poner fronteras?


Con la celebración del Día de la Biodiversidad, la Organización de las Naciones Unidas pretende concienciar a personas, instituciones y estados para que la humanidad sea capaz de vivir en un mundo más sostenible, con un mayor grado de equidad y justicia y en el que la distribución de los recursos naturales pueda alcanzar al mayor número de personas posibles.
Supone aplicar de forma urgente medidas drásticas que contribuyan a proteger y conservar todos los ecosistemas además de la diversidad biológica que los conforman.


Después de comprobar que los pájaros pueden cantar la música de Mozart continuamos con una nueva demostración de que la naturaleza imita al arte. En esta ocasión se trata de danza con otro montaje de ShakeUp Music a partir del vals más famoso de todos los tiempos El bello Danubio azul estrenado por Johann Strauss II en 1866.
Algunos de los movimientos de los intérpretes, los gestos de los propios bailarines, ciertas vueltas acompasadas nos llevan al mundo del ballet con esta obra interpretada por aves. Para terminar, no podían faltar el saludo al público y el elenco de todos los intérpretes.
Lo dicho, la naturaleza imita al arte.


Desde que existe vida en la tierra, la extinción de especies y la pérdida de la diversidad biológica son un hecho natural y rutinario dentro de la escala de tiempo geológica. 
Sabemos que la mayoría de especies que han existido se han extinguido y que la duración media de una especie oscila entre los 2 y 10 millones de años, lo que nos indica que la biodiversidad nunca ha sido la misma. Así, desde que se formó la Tierra los seres vivos se han diversificado y adaptado a prácticamente todos los hábitats de nuestro planeta con periodos que han producido tanto proliferación de especies como de grandes crisis y extinciones. 
Aunque estas extinciones no son por sí mismas ni buenas ni malas, sí son un hecho natural. No obstante, la acción de los seres humanos ha producido una alteración significativa en estos procesos, fundamentalmente por dos razones primordiales: En primer lugar por la destrucción de hábitats y ecosistemas, en segundo lugar, por el aumento de la contaminación y la producción de deshechos contaminantes que acaban en la atmósfera, ríos y ecosistemas en general. 

Pájaro moscón y su nido
En una sociedad en la que nos encontramos tan alejados de lo natural frente a lo artificial e incluso lo virtual, nos resulta complejo acercarnos a la naturaleza y posicionarnos a favor de la biodiversidad.
Nuestro tiempo, además, circula a una velocidad que nos impide la observación pausada o la reflexión detenida. Zarandeado como vamos entre horarios diarios y semanales, responsabilidades y tareas cotidianas y una carga de estrés que nos sobrepasa con frecuencia hemos perdido el interés necesidad de la observación.
La bióloga Mónica Fernández-Aceytuno es una de las grandes divulgadoras de la naturaleza en nuestro país. Premio Nacional de Medio Ambiente en 2003, es columnista habitual en ABC y republica.com. Apasionada de la naturaleza y su conservación ha publicado libros como El viento en las hamacas (2004) o El país de los pájaros que duermen en el aire (2018).
En este último libro, Fernández-Aceytuno nos acerca a un recorrido por la geografía de nuestro país mostrándonos la enorme variedad y diversidad de la flora y la fauna que vive en él, dividiendo el libro en los diversos meses del año. El texto con el que nos despedimos, correspondiente al mes de marzo, es una invitación a desplegar la mirada atenta, la observación detenida, el cambio de ritmo al que estamos sometidos, para fijarnos en la flora y fauna que nos rodea.


Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Bibliografía y webgrafía consultadas: