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Esta obra es un... ¡escándalo!

A lo largo del tiempo algunas obras de arte han tenido dificultades para ver la luz del público, siendo perseguidas o prohibidas por diversas razones. Los primeros casos de censura de obras literarias se remontan a las antiguas Grecia y Roma donde el poder, sobre todo de algunos emperadores, controlaba la difusión de ideas que pudieran oponerse a las dominantes. Más adelante se creó el Índice de libros prohibidos, un mecanismo creado por la Inquisición en el que se incluían obras que iban contra la doctrina. A partir de esta situación, se han multiplicado en distintos regímenes y sistemas de gobierno las instituciones que determinaban la censura de libros y otros tipos de obras de arte como películas.
Temas como la ideología, la identidad racial, la religión o la sexualidad han sido los más señalados como censurables en estos distintos gobiernos. 
Pero en otras ocasiones no ha sido solo esta censura, cada vez más extendida en la actualidad en muchos países, la que ha suscitado el rechazo. Leer, ver una película, escuchar una obra musical o apreciar un cuadro o una escultura nos sirven para afirmar nuestros juicios o a confrontar puntos de vista e ideas diferentes a los nuestros que nos ayudan a desarrollar nuestro pensamiento crítico.
De esta forma, hay una serie de obras de arte que causaron grandes escándalos en su momento, no por las razones de censura antedichas, sino porque supusieron la aparición de un pensamiento muy avanzado para su época, por una estructura formal divergente con las predominantes o porque no se amoldaban a las ideas y gustos sociales convencionales en el momento de su aparición.
Muchas de las obras que causaron algún tipo de escándalo en su momento no han pasado el filtro del tiempo y han quedado relegados al olvido, por lo que su fuerza consistió más en el escándalo que provocaron que por su valor intrínseco. 
En esta publicación no voy a tratar de obras que fueron prohibidas por razones de sexualidad, ideología o religión, sino de libros y músicas que en su tiempo causaron escándalos en sus estrenos y actualmente son reconocidas como obras importantes y admitidas en los circulitos literarios y musicales gracias a su valor. Son muchas las obras que cumplen estas condiciones, por lo que en esta publicación me centraré en cuatro de ellas. Quizás en otro momento vengan algunas más.
Te propongo acercarte a libros y obras musicales que en su momento causaron algún tipo de escándalo y hoy tienen una aceptación como obras maestras. Nos acompañan obras de Zweig, Stravinsky, Flaubert, Schönberg, Joyce, Fernando Argenta y Alex Ross. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!  


Antes de comenzar con la primera obra que causó escándalo te invito a fijar la mirada en un tiempo convulso, tanto quizás como el momento en que vivimos, los primeros años del pasado siglo XX. Dos de las obras que causaron escándalo vieron la luz en 1913, mientras que otra lo hizo unos años más tarde y la primera de ellas en el tiempo fue una suerte de precursora de lo que ocurriría con las siguientes años más tardes.
Este ambiente de cambio del tiempo de los grandes imperios europeos con sus colonias que se resistían a desaparecer, iba en paralelo con la cultura. Algunos jóvenes buscaban autores y obras nuevos que mostraran el tiempo del presente y del futuro, alejado de las obras que perpetuaban el mundo que estaba tocando a su fin y que pertenecían a sus antecesores.
En este sentido, uno de los autores más importantes de aquella época -y quizás demasiado olvidado actualmente- nos dejó uno de los más grandes retratos de su tiempo. En Die Welt von Gestern (El mundo de ayer), Stefan Zweig echa su mirada atrás para ofrecernos uno de los más certeros y conmovedores testimonios de ese tiempo.
Desarraigado, exiliado en Petrópolis (Brasil), donde acabaría con su vida en ese mismo 1942, Zweig nos muestra el inmenso caleidoscopio de un imperio y un mundo que estaban llegando, irremisiblemente, a su fin en el que propia vida corre en paralelo con la de ese mundo.

Edificio de la Secesión de Viena en una postal de 1901
El texto que he seleccionado se refiere a esa búsqueda constante que su generación hacía del pensamiento y las obras nuevos que reflejaran un mundo distinto del de sus padres, en el que ellos se sintieran protagonistas. Centra su reflexión en ese olfato y el instinto que les hacían buscar autores que rompían los moldes establecidos con unas obras nuevas y frescas.


El año 1913 está repleto de escándalos musicales y refleja ese tiempo que nos acaba de mostrar Zweig, estando el propio escritor presente como acabas de leer en alguno de ellos como el primero que nos acompaña.
El último día de marzo se celebró en la sala del Musikverein de Viena un concierto que acabó en un escándalo tal que hubo peleas entre el público, no pudo finalizar y algunos de sus protagonistas acabaron en pleitos ante el juez.
En esa velada se interpretaban algunas piezas relacionadas con el incipiente dodecafonismo y atonalismo de Arnold Schönberg y algunos de sus discípulos, combinadas con obras de diversos autores de comienzos del siglo. La mezcla de piezas que se basaba en el estilo que promovía esa escala musical a cargo de Schönberg, Berg o Webern provocó el alboroto entre adeptos y adversarios tan furibundos en ambos bandos.


En su monumental obra El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música, Alex Ross nos recrea cómo se desarrolló aquella sesión que fue conocida como Skandalkonzert (Concierto escándalo) por, entre otros, el diario Die Zelt. ¿Piensas que tiene alguna relación con nuestro tiempo?

Antes de que llegaran los altercados del público con la canción de Alban Berg, se había interpretado la Kammersymphonie (Sinfonía de cámara), nº 1, Op. 9 de Arnold Schönberg, el creador y aglutinador del dodecafonismo. 

Caricatura del Skandalkonzert publicada el 6 de abril de 1913 en el diario Die Zelt
Te acompaña el quinto y último movimiento, Recapitulación y Final en una versión de la Berlin Philharmonic Orchestra dirigida por Giuseppe Sinopoli para un disco de la Deutsche Grammophon GmbH, editado en 1982 en Berlín.


En el fondo, estos movimientos que provocaban escándalos con nuevas obras tanto musicales como literarias o de cualquier otro tipo de artes había tenido su inicio medio siglo antes. 
Entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre de 1856 aparecieron en La Revue de Paris los fascículos de Madame Bovary: Moeurs de province (Costumbres de provincias). Alejada de la capital y sus costumbres cosmopolitas, el desarrollo en una localidad de provincias provocó que en enero el fiscal Ernest Picard citara a su autor para que rebajara el contenido de las escenas sexuales antes de editar el libro, ya que publicar era un ejercicio que debía favorecer los buenos usos y la moral. Gustave Flaubert se negó a que la ley marcara el comportamiento de su personaje y fue llevado a juicio por ofender las costumbres morales y religiosas de la sociedad.


Su abogado, Jules Senard arguyó que la novela no ensalzaba el adulterio, sino que lo ponía en escena para sacar a relucir qué mostraba y qué decía de la sociedad. También planteaba si se puede juzgar al arte y a los personajes de una novela. El fiscal esgrimió la idea del crimen ideológico y del daño que las letras podían hacer a la moral.
Finalmente, los jueces desestimaron el caso y aceptaron la publicación del libro, consideran que, si bien algunas escenas podían provocar escándalos, la novela no era obscena ni corrupta. Algunos estudios apuntan que fueron las presiones de Napoleón III las que inclinaron la balanza a favor de la novela, ya que no quería arriesgar que tuviera problemas en las siguientes elecciones.

Portada de la primera edición de Madame Bovary (1857)
De todas formas, lo que escandalizó al fiscal, una mujer que luchaba por su pasión, sus anhelos y deseos frente a la insatisfacción y la rutina de la vida de provincias, fue lo que ha convertido esta obra en un clásico: Sacar a la luz la realidad en la que vivían las mujeres a las que se les otorgaban menos capacidad a sus deseos, sueños y ambiciones que a los hombres, para lograr que esta obra fuese uno de los primeros pasos para su liberación.


De nuevo te invito a volver a 1913, en esta ocasión dos meses más tarde, el 29 de mayo en el Théatre des Champs - Élysées de París durante el estreno del ballet La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky con coreografía de Nijinsky y los Ballets Rusos de Diaghilev. El escándalo fue aún mayor que el del Musikverein de Viena y ha pasado a formar parte de la historia de la música.
Te sugiero que busques un momento para acercarte a conocer cómo se desarrolló con todo lujo de detalles en la publicación que realicé con motivo del cincuentenario del fallecimiento del compositor en 50 años de la muerte de Stravinsky: La consagración.

Vestuario original de Nicolás Roerich para La consagración de la primavera (1913)
Uno de los divulgadores que nos ayudó a muchos a acercarnos a este fascinante mundo de la música clásica, Fernando Argenta, nos acerca a la figura de Igor Stravinsky y el papel que desarrolló en la música del siglo XX con su libro Pequeña historia de la música.


Para mostrar el escándalo que supuso este ballet sirvan estos dos argumentos: La consagración de la primavera es una obra que ha pasado a formar parte del repertorio habitual en los grandes escenarios sin que suponga ningún tipo de escándalo. Además, se suele interpretar también en versión orquestal, por lo que no se aprecia la fuerza violenta y el primitivismo que el autor mostraba en su obra.

Decorado de Nicolás Roerich para el estreno de La consagración de la primavera 
El vídeo que te acompaña es una recreación del Joffrey Ballet de la coreografía original de Vaslav Nijinsky. Se trata de la última escena, la del sacrificio de la joven, la Danse sacrale, en que la muchacha elegida baila hasta caer muerta. La estructura de la música y los movimientos primitivos, brutales y tan alejados de los ballets de su época nos acercan al tiempo en que se estrenó la obra.  


El último texto que viene en esta publicación sobre obras que causaron escándalos en su estreno corresponde a unos años más tarde. 
En 1920, dos años antes de publicarse como novela, The Little Review, una revista estadounidense publicó algunos pasajes del Ulysses de James Joyce. Algunos lectores se ofendieron por algunos pasajes que consideraban obscenos, por lo que acabaron llevando la obra a un juicio que finalizó con una multa a la editorial, la orden de no publicar el libro en Estados Unidos ni el Reino Unido. La propietaria de Shakespeare and Co. en París, Sylvia Beach se hizo cargo de publicar la novela en 1922, pero ésta no fue distribuida en el país norteamericano hasta 1934, tras un nuevo juicio que anuló la sentencia anterior. Hasta entonces, todas las copias que detectaban entrando en el país era requisadas y quemadas por el Servicio Postal norteamericano.
El Ulysses es un libro complejo, plagado de símbolos en el que Joyce no deja indemne a las instituciones de su país como la Iglesia y el Estado a través de una recomposición y reformulación de la Odisea. El libro relata la vida de Leopold Blomm, su esposa Molly y el joven Stephen Dedalus en Dublín durante un día, el jueves 4 de junio de 1904.


La complejidad de la novela proviene de su extensión, de la enorme cantidad de referencias, símbolos, elementos y recursos literarios que transitan por el libro. El propio autor llegó a escribir a uno de sus amigos: 

«En vista del enorme volumen y de la más que enorme complejidad de mi maldita novela-monstruo es mejor mandar... una especie de resumen-clave-esqueleto-esquema (para uso doméstico solamente)...»

Cada capítulo hace referencia a una hora, un color, personajes de la Odisea, un tipo de técnica de escritura, una ciencia o arte, un sentido, un órgano y un símbolo. Con estos elementos, tanto la complejidad como la belleza e interés del texto están garantizados. Hace muchos años lo leí -con una perspectiva diferente a cómo lo haría ahora- en la versión  traducida y comentada de José María Valverde.
Para finalizar esta publicación sobre obras que causaron escándalo en su estreno o publicación te acerco a algunos extractos del capítulo 7, que transcurre de 12 a 1 del mediodía. Se desarrolla en el edificio del periódico Freeman's Journal and National Press y desarrolla el relato en forma de epígrafes que imitan titulares de prensa, algunos de ellos tomados de números de la época de la citada revista. 


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

¡¡Malditas guerras!!

Durante más de medio siglo hemos vivido un periodo de relativa paz en nuestro planeta. Ha habido conflictos bélicos, muchos, pero lejos de las horrendas confrontaciones que supusieron las dos guerras mundiales que marcaron la primera mitad del siglo XX.
La Segunda Guerra Mundial supuso el comienzo del fin de los imperialismos y colonialismos clásicos tal como se entendían hasta ese momento.
Aquel tiempo mostró a la humanidad como nunca las atrocidades de la guerra, la denigración a la que el ser humano puede llegar a llevar a sus congéneres, las cada vez más terribles armas de destrucción o el terrible hecho de tener que considerar enemigos a destruir a quienes no se ha visto jamás.
A este turbulento y horrendo periodo siguió el de la guerra fría, unas décadas de confrontación latente al que siguió un tiempo de paz entre las grandes potencias, que nos llevaron a pensar que la humanidad había entrado en un nuevo horizonte ausente de conflictos bélicos.
A esta idea contribuyó la creación de instituciones supranacionales que tenían -y tienen- entre sus finalidades luchar por la paz, crear modelos políticos y sociales que ayuden al entendimiento entre naciones o tratar temas importantes y fundamentales mediante el diálogo. Ahí están, con sus más y sus menos, la ONU, la UNESCO o UNICEF entre otros muchos organismos, además de distintos foros y organizaciones que velan por tomar decisiones de carácter universal relativas al medio ambiente, la lucha contra las desigualdades o el desarrollo armamentístico.
En Europa se vio clara la necesidad de cambiar la rivalidad -y guerra- entre las naciones para sustituirla por una estructura supranacional que aprovechara la economía común, una cultura plural que bebía de las mismas raíces y orígenes para crear una unión que se basara en códigos de debate, entendimiento y pautas comunes para seguir avanzando en una dirección inédita en siglos.
Desgraciadamente, estos pasos que comenzaron a desarrollarse hace más de medio siglo y que nos parecían inmutables, innegociables e irreversibles nos están llevando a una situación más que preocupante.
Por una parte, las instituciones supranacionales no avanzan debido a intereses nacionales y derechos de veto de los poderosos. La democracia como la mejor opción de gobierno muestra en determinados países su lado menos virtuoso con gobiernos que pierden credibilidad y partidos populistas que surgen por la falta de respuestas que ven los ciudadanos.
Además, la democracia se ve en determinados lugares equiparada a gobiernos totalitarios que la igualan a ellos mismos. El poder económico de países que no respetan los derechos humanos compite por lograr el predominio sobre otros sistemas políticos y económicos. Por último, los conflictos bélicos se están acercando y enquistando en lugares donde nos parecían impensables o, al menos, controladas las confrontaciones. 
Todo esto nos lleva a pensar que la memoria de todo cuanto ocurrió en el pasado siglo nos está fallando y que nos estamos permitiendo acercarnos peligrosamente, en un tiempo tan convulso, a unas líneas rojas que nos parecían bien marcadas y definidas para no traspasarlas.
Te propongo unas reflexiones sobre la paz frente a la guerra con obras de Gandhi, Zweig, Morley y música de Händel, Bach y Schubert. Si te gusta… ¡Comparte, comenta, sugiere!


Christopher Morley estudió Historia Moderna en Oxford y ejerció como periodista, trabajo que compaginó con su carrera literaria donde publicó diversos ensayos, obras teatrales y algunas novelas, alcanzando el centenar de publicaciones. Ya nos acompañó en El libro como protagonista con su novela La librería ambulante. En esta ocasión nos acercamos a la continuación de esta novela, La librería encantada, una novela corta que tiene a los mismos protagonistas, Roger y Helen Mifflin regentando una librería en el Bronx neoyorkino. 
La obra, ambientada al final de la I Guerra Mundial, se centra en el ambiente de una librería de libros usados en la que concurren, además del matrimonio que la regente, un joven publicista, la hija y heredera de un rico empresario y un farmacéutico. En un tiempo convulso, lleno de nuevos aparatos y referencias a la guerra, la tranquila y monótona vida de ellos se verá agitada por un folletinesco relato que va de un evidente romance al suspense que se genera alrededor de un libro desaparecido que regresa a su estantería inesperadamente.


El texto que nos acompaña reproduce una conversación entre el librero Roger Mifflin y la joven heredera Titania en el que el primero realiza un alegato contra las guerras en general, y la que se estaba desarrollando, en particular. Tras algunos juegos de palabras intraducibles y poco entendibles hoy como «verdá y verdalemán» que se refiere a los distintos puntos de vista que se arguyen, Morley desarrolla algunos argumentos esclarecedores en favor de la paz en la conversación entre estos dos personajes.


Conocida de modo especial por su famoso Hallellujah, una de las piezas icónicas y más conocidas del repertorio barroco, Messiah (El Mesías) es una de las obras corales más escuchadas de Georg Friedrich Händel. Dentro de esta obra que continúa interpretándose cada año en multitud de escenarios nos encontramos con una pieza que nos sirve de reflexión al tema que estamos tratando.
Basado en textos bíblicos recopilados por Charles Jennens, la música que nos acompaña, Why do the nations so furiosuly rage together? (¿Por qué las naciones luchan furiosamente entre sí?) está sacado del Libro de los Salmos 2, 1-2.
Se trata un aria para bajo que mantiene en todo momento el equilibrio entre el texto y la música, que se manifiesta en un tono furioso en el estilo de las arias de bravura.


La interpretación corre a cargo del bajo-barítono Jonathan Woody acompañado por el Spire Chamber Ensemble en una grabación que se realizó en el Helzberg Hall de Kansas City en diciembre de 2016.


La guerra no sólo es un elemento consecuente de una determinada lucha por el poder, sino que tiene un origen intrínseco en la naturaleza humana a través de la violencia. En muchas ocasiones, esta violencia proviene del interior de nosotros por diversos factores que oscilan entre los individuales, los provenientes del entorno familiar, de la comunidad o incluso de la propia sociedad.
En determinados casos, podemos buscar la eliminación de la violencia a través de la búsqueda personal del equilibrio, la no cooperación con actitudes de ese tipo que se producen tanto en nuestro entorno cercano como lejano.
La música de Johann Sebastian Bach posee una elevación en sus temas y letras, un desarrollo formal en sus estructuras y un equilibrio que la hacen ideal para conseguir en los oyentes un estado de calma, paz y sosiego que nos aleja de cualquier acto relacionado con la guerra o la violencia interior.
Nos acompaña el Segundo movimiento, el Aria de la Suite para Orquesta en Re Mayor BWV 1068 de Bach en una interpretación del Ensemble Voices of Music con instrumentos de la época, en lo que se llama una versión historicista en la que se han especializado un considerable número de agrupaciones.
Una música que te propongo escuchar mientras meditas con el grupo de textos que siguen a continuación y con el que forma un todo bien compacto y coherente.


Si pensamos en la superación de los conflictos bélicos y el uso de la no violencia con toda seguridad será Gandhi el personaje que primero se nos vendrá a nuestra mente.
Mohandas Karamchand Gandhi desarrolló el concepto hindú de la Ahimsa (no violencia) hasta su activismo tanto político como moral y espiritual hasta convertirlo en una fuerza de un poder inusitado hasta entonces.
Las reflexiones que desarrolló a través de sus discursos, sus escritos e incluso sus plegarias tienen un poder que bebe de este concepto hindú, así como las influencias de la obra literaria y pacifista de Tolstói y de los principios básicos del cristianismo, hasta conformar una extensa visión transformadora de la realidad tanto individual como social.
Extraídos de Reflexiones sobre la No violencia, y escritas también a comienzos del pasado siglo nos acercan al concepto de la Ahimsa que tanto preconizó y desarrolló Mahatma Gandhi, un conjunto de pensamientos que nos acercan al concepto de no violencia.







Si la música de Bach que nos ha acompañado posee y transmite equilibrio y sosiego, la obra siguiente parte de los mismos presupuestos. 
Se trata del Trío mº 2 para piano, violín y violonchelo, D. 929 que fue publicado a finales de 1828 como su Op. 100 poco antes de su muerte y un año después de haber sido escrito en noviembre de 1827.
Se estrenó en una fiesta privada en enero de 1828 para celebrar el compromiso de uno de sus amigos, Josef von Spaun.
El segundo movimiento, que es el que nos acompaña posee una estructura ternaria que se repite doblemente de forma asimétrica, cuyo tema principal se basa en una canción popular sueca que Schubert había escuchado en casa de unas amigas.
Este tema principal se inicia con un periodo binario de ocho compases (4 + 4)con una cadencia diferente en cada uno de ellos. Todo el movimiento, un Andante con moto está impregnado de una inspiración y un estilo inequívocamente schubertianos.
La interpretación corre a cargo de Julien Hanck al piano, Ambroise Aubrun en el violín y Maelle Vilbert en el cello y fue grabada en la Cathédrale Sainte-Croix des Arméniens de París en diciembre de 2016.
La calma y sosiego con que comienza y finaliza el movimiento se ven alteradas por una parte central más apasionada e intensa, que facilita que pueda servir de compañía al texto con el que finalizamos estas reflexiones.


Uno de los escritores que más han aparecido en este blog y que aún está olvidado después de la influencia que tuvo durante su vida es Stefan Zweig, un escritor al que nunca dejamos de reivindicar tanto por su obra de carácter pedagógico, como por sus novelas y relatos menos extensos y por su destacado perfil europeísta y pacifista.
Se trata de nuevo de una reflexión escrita en la primera parte del siglo XX, concretamente en 1919, justo después de finalizar la Gran Guerra


En El legado de Europa, el editor Richard Friedenthal reunió una serie de ensayos de Zweig en los que el escritor austriaco hace memoria de los artistas que plasmaron lo fundamental de la conciencia y cultura europeas. Una vez fragmentado ese entorno común con la I Guerra Mundial, Zweig colaboró en la reconstrucción de la idea europea con estos artículos sobre pensadores, escritores y amigos, a los que unió otra serie  de reflexiones como la que nos acompaña.
Escrita, pues, en 1919 justo tras la finalización del conflicto bélico, La tragedia de la falta de memoria alude a ese olvido de lo trágico que observaba en el entorno social inmediato meses después de finalizar la guerra y que podemos aplicar en nuestro tiempo. Un peligro que se cierne sobre todo cuanto, al parecer teníamos conseguido, veíamos como irrenunciable y que corremos el peligro de olvidar.




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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Mirando a Europa


Europa, el Viejo Continente, ha pasado a través de los siglos una larga serie de cambios y vicisitudes que han acabado transformándola en lo que es en la actualidad.
Pensar en la historia de Europa supone recordar un continente que fue, casi con toda certeza, habitado por los primeros seres humanos provenientes de otros continentes -África y Asia- conformado por culturas que fueron circulando por el Mediterráneo, hasta conquistarlo junto a las tierras que lo rodean. Que tras una pretendida unidad se fue disgregando en multitud de costumbres, lenguas, etnias y poderes que fueron consolidando y conformando unas culturas que, en determinados momentos desearon imponerse sobre las otras buscando su espacio vital, su crecimiento o, simplemente, su supervivencia.
Europa es un continente que se ha movido durante siglos -milenios incluso- por la lucha entre las diferencias y las similitudes, entre aquello que les es común, incluido el propio espacio, y lo que es particular de cada cultura. Se trata de una riqueza que, como la propia biodiversidad, tiene la obligación de seguir manteniendo mientras los lazos comunes permanecen como nexos de unión.
Toda la historia de Europa fue confluyendo hasta la formación de la Unión Europea que une a la práctica totalidad de los países europeos y que tiene su día de celebración anual. De esta forma, cada 9 de mayo se celebra el Día de Europa, una jornada que recuerda la Declaración Schuman, el discurso con el que el político francés, en aquel momento ministro francés de Asuntos ExterioresRobert Schuman propuso el 9 de mayo de 1950 la creación de una Europa unida que participara en la creación de la paz mundial, así como un espacio único entre sus países.
Este sueño, que comenzó a tomar forma tras la II Guerra Mundial apenas supone hasta nuestros días menos de un siglo de camino, una insignificancia comparada con todo el tiempo del que tenemos conocimiento de la historia del continente.
Te propongo unas miradas sobre Europa, aprovechando que el 9 de mayo se celebra el Día de Europa. Nos acompañan textos mitológicos, literarios y músicas relacionadas con el continente y su nombre. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


La primera mirada nos lleva al propio origen de Europa, a la etimología del corónimo, un origen que procede de la mitología. 
En El mito de Europa en los textos literarios clásicos (The myth of Europe in Greek and Roman classical literature), Alejandro Bancalari Molina, profesor de la Universidad de Concepción en Chile, nos acerca al mitológico origen del nombre del continente.
De las múltiples leyendas que narran la historia de la joven Europa, hija de Argénor rey de Tiro según unos, o de Fénix hijo de éste, según otros, Bancalari se basa en los relatos de Moscos y Ovidio. Con ellas recrea la historia de su rapto por parte del rijoso Zeus trasformado en un cariñoso y dócil toro blanco para seducir primero y raptar después llevándola a través del mar a la joven doncella. Así se construye la historia de esta Europa que, proveniente de las costas del Líbano y, como todos sus habitantes durante milenios, llegaron de oriente a occidente. Todo un símbolo.  


La segunda mirada a Europa la realizamos de la mano de uno de los compositores que más éxito e importancia tuvo en su época y del que apenas queda un recuerdo por su rivalidad con Mozart: Salieri.
Séptimo hijo de un comerciante de Legnano en Vernona (Italia), Antonio Salieri tomó sus primeras lecciones de música de uno de sus hermanos, del violinista Tartini y del organista de su localidad. Al fallecer su padre y, dado el talento mostrado por el joven Antonio, su madre le sufragó el traslado a Venecia donde el noble Giovanni Mocenigo le costeó clases con los prestigiosos Pesceti y Pacini, quien le presentó a Leopold Gassmann que lo llevó con dieciséis años a Viena para continuar su formación. 
Ese mismo año le presentó al emperador José II y al compositor Christoph Willibald Gluck. El monarca le concedería meses más tarde 50 ducados con los que se centraría en preparar su primera obra musical. Con veinte años comenzaría a componer sus primeras operetas y óperas.


Dos años más tarde fue invitado a componer una ópera para la inauguración del que sería y es uno de los más importantes escenarios de ópera tanto del continente como del mundo, lo que nos muestra el alcance que ya tenía su obra.
Para esta ocasión, Salieri compuso L'Europa Riconosciuta, una ópera en tres actos con libreto de Mattia Verazzi al estilo de los Dramma per musica, las óperas serias que tanto éxito tuvieron entre finales del XVII y comienzos del XIX.
Así, basándose en el mito de la princesa de Tiro, el 3 de agosto de 1778 se inauguró el Teatro Alla Scala de Milán con la primera representación de L'Europa riconosciuta de Antonio Salieri. 
Nos acompaña su obertura, una pieza en la que es reconocible el estilo de pleno clasicismo que la impregna.
La Moldavian National Symphony Orchestra dirigida por Silvano Frontalini interpreta la Obertura de Europa Riconosciuta en una grabación para el disco Antonio Salieri Ouvertures para Classic Art de 1997.


La tercera mirada a Europa nos muestra cómo un continente dividido en estados que luchaban entre sí por el dominio sobre sus vecinos a los que consideraban rivales, poco a poco va conformando lo que podríamos denominar una primera globalización de tipo cultural gracias al desarrollo de los transportes y las comunicaciones.
El historiador Orlando Figes (Londres, 1959) se graduó en la Universidad de Cambridge donde impartió más adelante clases de Historia. Especialista en historia de la Unión Soviética y el Este Europeo, Figes imparte clases en el Birkbeck College de la Universidad de Londres, colabora en The New York Review of Books y otras revistas y periódicos como articulista, además de formar parte de la Royal Society of Literature. Desde 2017 posee la nacionalidad alemana.
Su faceta de escritor comenzó con Interpretar la revolución rusa: el lenguaje y los símbolos y La revolución rusa: la tragedia de un pueblo, ambos de 2001, a los que siguieron Los que susurran, El baile de Natacha, Crimea: La primera gran guerra, Una palabra tuya... Amor y muerte en el gulag, Los europeos y la reciente La historia de Rusia de 2022.
En The Europeans (Los Europeos), publicado en 2020 con el subtítulo de Tres vidas y el nacimiento de la cultura cosmopolita, Figes muestra el siglo XIX como un tiempo en que los medios de transporte comenzaron a unir a Europa, centrándose más en las semejanzas que en las diferencias, superando las barreras que imponían las naciones y, sobre todo, creando un canon europeo de obras artísticas que se movían entre las literarias y las musicales, las pictóricas y las arquitectónicas o las de cualesquiera otras disciplinas.


Para este estudio de la primera unión europea por el arte, Figes busca y analiza multitud de cartas y todo tipo de documentos de archivo, además de centrar su interés en un trío de personajes que se desenvolvieron en el mundo artístico de la época: Pauline Viardot, una de las grandes cantantes de su tiempo, además de compositora y profesora de canto, hija del sevillano Manuel García, el primer intérprete de El barbero de Sevilla de Rossini y uno de los cantantes con más personalidad de todos los tiempos. Además de Pauline, Figes se centra en su esposo Louis Viardot, director y gestor de teatro, experto en arte y pionero en la creación de las primeras guías de los grandes museos del mundo. La última pieza de este triángulo es el escritor ruso Iván Turgeniev, el primero de su país que llegó a convertirse en una verdadera celebridad en Europa.
Los tres conocieron y trataron a autores como Liszt, Schumann, Victor Hugo, Flaubert, Dostoyevski, Dickens, Berlioz, Delacroix o Brahms y lograron entre todos que al comenzar el siglo XX, en Europa se representaban las mismas óperas, se leían los mismos libros, se reproducían las mismas obras o se interpretaban las mismas obras musicales tanto en las salas de conciertos como en los grandes salones o los hogares.


El éxito de L'Europa Riconosciuta en la inauguración del Teatro Alla Scala hizo que otras grandes ciudades italianas pidieran obras suyas para inaugurar sus nuevos teatros o presentar en ellos sus óperas. Así, ese mismo año en Venecia inauguró el Teatro San Moisés con La Scuola de gelos que también llevó al Teatro San Carlo de Nápoles, o La Fiera de Venezia que llevó a El Cannobbiana de Milán, entre otros. Por aquel tiempo nació su tercera hija.
Además, Salieri fue tutor y mecenas de los grandes músicos de su época como el propio Mozart, Beethoven, Schubert, Czerny, Liszt o Meyerbeer. Su influencia era cada vez mayor al ejercer el cargo de director de la ópera italiana en la corte de los Habsburgo entre 1774 y 1792, cargo que compaginó con la composición de obras para ciudades como París, Venecia o Roma. También ejerció un cargo más importante aún, el de Maestro de Capilla del Imperio Austríaco desde 1788 a 1824, lo que le ocasionó envidias y rivalidades por parte de algunos autores.
Al regresar de la citada gira por Italia y tras el fallecimiento de la emperatriz María Teresa, le surgió un rival con el que hubo de competir durante unos meses. Mozart se instaló en Viena y fue el único que compitió por estrenar sus óperas con el maestro Salieri, incluso hubo una rivalidad por quedarse con el libretista Lorenzo da Ponte.

Louis y Pauline Viardot con Iván Turgueniev.

El punto álgido por el que conocemos a Salieri única y exclusivamente como rival de Mozart proviene de una carta de Mozart tras el fracaso en Viena de su Don Giovanni en que éste comenta: «Salieri y sus acólitos moverían cielo y tierra con tal de impedir que triunfara». Siguiendo el hilo a la inversa, de esta relación tenemos noticias por la película Amadeus de Milos Forman, que a su vez se basa en la obra teatral homónima de Peter Shaffer. Este, a su vez se había basado en la ópera Motsart i Salyeri de Rimsky-Korsakof que se inspiraba en una de Las pequeñas tragedias de Alexandr Pushkin quien fue el primero en aprovechar la conocida rivalidad entre ambos para tratar el tema de la envidia. De estas obras se trató en este blog en Rivalidades artísticas: Mozart y Salieri.


Continuamos con L'Europa Riconosciuta de Salieri que no sólo sirvió para inaugurar en 1778 el Teatro Alla Scala, sino que también fue la obra que lo reinauguró tras la gran reforma que se realizó en el escenario milanés en 2004. 
Nos acompaña el Aria de bravura de Europa Ah lo sento (¡Ah, lo siento!) precedida del recitativo Numi, respiro! (¡Dioses, respiro!) que la soprano Diana Damrau interpretó bajo las órdenes de Riccardo Muti el 7 de diciembre de 2004 en la reinauguración del teatro milanés.


La última mirada hacia Europa nos acerca al periodo más nefasto de la historia europea. Tras ese periodo de enriquecimiento cultural del que nos hablaba Orlando Figes, dos grandes guerras hicieron descarrilar de forma tremenda lo que las comunicaciones y las artes habían comenzado a crear con todo aquello que enriquecía la vida del continente.
Stefan Zweig, un escritor al que siempre hay que recurrir y recuperar, uno de los grandes autores que creyeron con más fuerza y convicción en la cultura y riqueza del continente se lamenta de forma trágica de cuanto afectó a su persona y a millones de habitantes la sangría de los conflictos que asolaron Europa.
Escritor fundamental en el primer tercio del siglo XX, Zweig tuvo una enorme popularidad tanto como ensayista, como biógrafo y narrador. Su capacidad para la descripción de los sentimientos que se desarrollan en el ser humano le hizo crear algunos de los relatos más conmovedores tanto de personajes femeninos como masculinos. 


Autor de obras como Momentos estelares de la humanidad, El mundo del ayer, Mendel el de los libros, Novela de Ajedrez, Fouqué, Carta de una desconocida o La confusión de los sentimientos, es, sin duda, uno de los autores que merecen un lugar más destacado en nuestras bibliotecas.
En El mundo del ayer, Zweig no sólo reivindica un mundo que había desaparecido, y que quizás estaba destinado a desaparecer, sino que desglosa lo que para él significó en su vida personal, un reflejo de lo que también supuso para quienes vivieron esos trágicos momentos.


Hay movimientos y situaciones que van creciendo cuando surgen de los mejores sentimientos de las personas, acercan a todo aquello que las unen, las enriquecen con la diversidad y la singularidad, con nuevas creaciones que abundan en cuando las hacen crecer. No hay conflicto ni guerra que pueda detenerlos.
El retroceso que supuso para Europa las dos guerras mundiales acabó generando un movimiento no sólo cultural como el que se fue creando desde mediados del XIX, sino que, tras la Declaración Schuman ha ido evolucionando hacia un movimiento político y social que define lo que ahora significa y es Europa y lo que será, y en el que prima más la unión y cohesión, junto con el enriquecimiento que cada una de las regiones proporciona al conjunto.
Lo que Europa sea en el futuro dependerá de los europeos.
  
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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Bancalari Molina, Alejandro. El mito de Europa en los textos literarios clásicos (The myth of Europe in Greek and Roman classical literature). Acta literaria, 2010.
  • Figes, Orlando. Los Europeos, traducción de María Serrrano Giménez, Editorial Taurus, 2020.
  • Zweig, Stepan. El mundo del ayer. Traducción de Eduardo Gil Bera, Alianza Editorial, 2023 
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo