Hay obras que son fundamentales por muchas razones. Algunas describen la sociedad y el tiempo en que surgieron, otras rompen con la tradición y abren nuevos caminos. Algunas promueven el sentido crítico o la empatía, mientras que otras crean nuevas estructuras de pensamiento.
Así, podemos pensar en obras de distintas artes y disciplinas que cumplen cualesquiera de estas condiciones y se hacen imprescindibles para conocernos y desarrollarnos mejor y de forma más completa. La literatura, la música, la arquitectura, la filosofía, la pintura, la fotografía o el cine, entre otras muchas, están plagadas de obras de arte que nos ayudan a los seres humanos a avanzar en muchos sentidos.
Se ha hablado y escrito mucho de El Quijote, una obra que cumple muchas de las características anteriores, ya que nos muestra cómo era la sociedad de su tiempo, abrió un camino nuevo en la narrativa y la novela o nos acercó a unos personajes que iban creciendo desde sus primeros esbozos caricaturescos hasta ganarnos con su humanidad.
Una obra con tanto recorrido histórico como El Quijote tiene cada vez más competencia a la hora de acercarnos a ella. La idea preestablecida que tenemos de la novela o la cantidad de formatos de historias que podemos consumir -desde los libros a las películas o las series- más adaptadas a nuestros gustos y tiempos. Pero, quizás, el mayor inconveniente para acercarnos a ella es su extensión en una sociedad en la que no disponemos de tiempo para casi nada y ganan adeptos y usuarios las historias que son breves.
Esta situación nos hace dejar de lado la oportunidad de acercarnos a una obra que tiene muchas lecturas, muchos aspectos en los que fijarnos, que ha sido leída por millones de lectores de distintas culturas y épocas, que ha sido tan influente que se han creado multitud de obras de diversas artes -pintura, música, ópera, ballet...- y personajes basados en sus protagonistas.
En el episodio de APasionarte nos acercamos aEl ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha como el primer reality show, un formato que está de rabiosa actualidad en la televisión y algunas series de diversas plataformas. Hace más de cuatrocientos años, Cervantes creó y mostró a unos personajes que sabían que estaban siendo observados, criticados y comentados por unos lectores que habían conocido sus aventuras a través del libro que las narraba.
Te invito a escuchar el episodio de radio de APasionArte sobre El Quijote de Cervantes como un reality show acompañado con música de Telemann sobre estos personajes. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
A partir de una reflexión del escritor mexicano Carlos Fuentes en el discurso de entrega del Premio Cervantes, nos aventuramos a realizar un episodio de radio, con su correspondientes podcast, donde nos acercamos a esa lectura de la novela donde nos fijamos en cómo Quijote y Sancho reaccionan a las miradas de quienes les rodean después de haber leído sobre ellos.
Como es habitual, puedes escuchar este episodio en directo en Radio Voz del Condado, en el 105.40 de la Frecuencia Modulada o desde la propia página web de la emisora radiovoz.lapalmadelcondado.org en estos horarios: Miércoles a las 14 y 21 horas, jueves a las 20 y sábado a las 16 horas. Al ser un programa quincenal, se emitirá durante dos semanas a partir del día 6 de mayo.
Como siempre, también está subido a la plataforma iVoox donde la emisora cuelga todos sus programas, incluido este. Puedes seguirlo en este enlace o buscándolo como Radio Voz del Condado Apasionarte. Allí, agradezco que te suscribas al programa si lo deseas y recibirás un aviso con cada nuevo episodio. También podrás comentar qué te ha parecido, compartirlo por las redes o entre tus contactos e indicar si te ha gustado.
En este enlace puedes escuchar el episodio y comprobar cómo El Quijote puede considerarse el primer reality show de la historia.
Confío en que lo disfrutes.
Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! Bibliografía y webgrafía consultadas:
No se puede decir que los animales forman parte de nuestro mundo, como alguien podría afirmar. Nosotros formamos parte de un mundo en el que también hay animales. Y plantas. Y otros muchos seres vivos e inertes. Simplemente, somos parte de los habitantes, formamos parte del planeta.
Nuestra relación con los animales ha ido evolucionando desde el origen de nuestra historia: Desde los primeros que sirvieron como alimentos gracias a la caza, hasta los que comenzamos a domesticar como forma de obtener alimentos, vestido y fuerza para realizar trabajos.
Con el transcurso de los siglos es nexo ha ido transformándose hasta llegar a un nuevo vínculo al pasar de animales domésticos a animales de compañía, e incluso, a formar parte de las relaciones familiares.
Este episodio de APasionArte encontraréis textos literarios que van de la prosa poética, al relato, la descripción y la autobiografía animal hasta la poesía. También hallaréis músicas que se mueven entre lo imitativo, la descripción mezclada con emociones y la parodia humorística. Toda una variedad de obras de distintos estilos y formatos.
Te propongo un recorrido por obras de autores de fama universal que nos invitan a reflexionar sobre las relaciones que tenemos con los animales y cómo han ido evolucionando. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Así, en este nuevo programa nos acompañan, no en este orden, animales de distinto pelaje, plumaje y condición gracias a escritores como Juan Ramón Jiménez, Cervantes, Pablo Neruda, Leopoldo Alas, Clarín, E.T.A. Hoffmann y músicas de Rossini (¿o quizás no?), Händel, Saint-Saëns y Gofré.
Este episodio de APasionArte puedes escucharlo en Radio Voz del Condado en el 105.40 do la FM o a través de su página web: radiovoz.lapalmadelcondado.org en el siguiente horario: Miércoles a las 13 y 19 horas, jueves a mediodía, a las 14 horas y en la noche del sábado a las 21 horas.
Como es habitual, este Episodio 4, Animalario también está disponible en IVoox como Radio Voz del Condado Apasionarte. Si te gusta, no dejes de suscribirte, marcar un like en la plataforma, compartirlo o recomendarlo entre quienes creas que le va a gustar.
Dichosa edad, y siglo dichoso aquel donde saldrán a la luz las famosas hazañas mías.
Don Quijote de la Mancha, capítulo II
A veces tenemos un objetivo y pese al esfuerzo, el talento, la dedicación o algunas otras circunstancias hacen que no consigamos alcanzarlos.
Nuestro idioma es abundante en autores que colaboran a engrandecerlo, contribuyendo a que no sólo se desarrollen y enriquezcan el vocabulario, las expresiones o la sintaxis, sino también las ideas, la creatividad y el pensamiento. De todos ellos, quizás no haya un autor más consagrado con el español como Miguel de Cervantes, uno de los muchos autores que han traído nuestro idioma y literatura a la situación en que se encuentra.
Pese a todos los méritos que le atribuimos merecidamente al autor de la Novelas ejemplares, en el fondo, Cervantes era un poeta y un dramaturgo frustrado, que quiso alcanzar la gloria de la que disfrutaban otros autores, especialmente Lope de Vega.
El Quijote, la gran novela de la literatura mundial no sólo rompía los esquemas de las novelas de caballería al parodiarlas, sino que abría el camino a la novela moderna, esa de la que han bebido los grandes escritores de todos los países e idiomas desde entonces.
Desde la publicación de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, la continuación apócrifa publicada por Alonso Fernández de Avellaneda y la respuesta del escritor con su segunda parte, El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, la obra no ha dejado de leerse y expandirse por España, el resto de Europa y el mundo. Aparecieron obras inspiradas en la novela y sus personajes, tanto en literatura como en obras musicales o pictóricas.
Desde el uso del personaje que encuentra Don Quijote en Sierra Nevada, que fue utilizado también por el dramaturgo inglés y que traté en este blog en Cervantes y Shakespeare unidos por Cardenio, el protagonista de la novela se convirtió en un arquetipo del personaje que pierde la cordura por tanto leer, el idealista acérrimo e impenitente que, desde su inocencia, intenta solucionar los problemas del mundo, centrándose en los conflictos que se cruzan en su camino.
Además, Sancho Panza es el personaje que ofrece un contrapunto al caballero andante, un coprotagonista y complemento suyo: es iletrado, sensato y con los pies en la tierra, cuyo único ansia es se gobernador de una ínsula. Juntos forman algo no visto antes: una pareja indisoluble y cómica, aunque rozando lo tragicómico.
Cada uno de nosotros somos una mezcla de Quijote y Sancho. ¿Qué eres más el primero o el segundo?
¿Qué personajes literario, cinematográfico o televisivo asociarías con cada uno de ellos?
¿Cómo sería hoy la vida de estos personajes? ¿Cómo sería en nuestro tiempo su salida buscando aventuras?
Te propongo acercarte a algunos personajes literarios inspirados en Don Quijote. Nos acompañan novelas de Alphonse Daudet, Dickens, Salman Rushdie y música de Debussyy Marcel Poot. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Si buscamos en la literatura mundial con ojos cervantinos podemos encontrar una gran cantidad de personajes que se inspiran en su Quijote, algunos de forma explícita, otros de forma implícita.
A mitad del siglo XVIII, Henry Fielding publicó La historia de las aventuras de Joseph Andrews, en cuyo subtítulo la definía como Escrita al estilo de Cervantes. En ella aparece uno de los amigos del protagonista, Abraham Adams, que lo acompañaba en su viaje por Inglaterra que veía el mundo bajo el prisma de los libros que había leído más que con lo que veían sus propios ojos.
Benito Pérez Galdós crea en Nazarín a un sacerdote que se echa a los caminos para vivir su fe con pobreza de una forma tan idealista que le impide adaptarse a la realidad como al caballero andante.
Incluso un personaje tan particular como Emma Bovary es, según Ortega y Gasset, un «Quijote con faldas» que pierde el sentido de la realidad que se espera de ella con su lectura de novelas románticas.
También El Quijote inicia la relación entre parejas de protagonistas que nos remiten a Sherlock Holmes y Watson, el caballero y su fiel escudero. O a un idealista Tom Sawyer frente a un Huckleberry Finn cargado de sentido común en las novelas de Mark Twain.
Después de iniciarse en la literatura con el poemario Las enamoradas y las deliciosas Cartas desde mi molino, un libro de relatos inspirado en sus vivencias en la Provenza, Alphonse Daudet (1840-1897) se asentó como escritor naturalista con dosis de lirismo y cierto sentido del humor, considerándose junto con Maupasant uno de los grandes del relato corto francés del XIX.
Su personaje más importante y conocido nos remite a la gran novela cervantina. Tartarín de Tarascón (1872) es una sátira de los viajeros de finales del siglo, un personaje que abandona su ciudad natal del que nunca ha salido con la idea de ir a África a cazar un león, lo que será el detonante de una serie de aventuras quijotescas en las que sus propósitos no concordarán con la realidad. El personaje tuvo tanto éxito a esta obra le siguieron Tartarín en los Alpes y Port Tarascón.
Una de las características que Daudet proporciona a su héroe es que es una mezcla entre Quijote y Sancho en la misma persona, un personaje soñador y realista a la vez, cuyas dos naturalezas le otorgan un carácter particularmente atractivo.
Nos acompaña el capítulo 6 en el que el escritor francés nos hace partícipe de esta doble faceta de su personalidad.
Con la misma intención que el Grupo de los Cinco que se formó con Balákirev, Cui, Musorgski, Rimski-Korsakov y Borodin para crear música genuinamente rusa o Les Six (Los Seis) con Darius Milhaud o Francis Poulenc entre otros en Francia con ideas similares en relación con la renovación de la música francesa, en Bélgica surgió un grupo de compositores que alcanzó menos popularidad.
Les Synthétistes (Los Sintesistas) surgió en Bruselas en 1925 con alumnos de Paul Gilson que buscaban salir de la música del romanticismo tardío que se interpretaba en ese tiempo. Para ello buscaban alcanzar una síntesis de los logros de la música contemporánea con las técnicas antiguas.
El mayor problema con el que se enfrentaban era la falta de orquestas sinfónicas en su país, ya que sólo contaba con la orquesta de la ópera, por lo que se asociaron con la Banda Real de los Guías Belgas, una agrupación de viento para la que crearon un repertorio de unas 75 piezas, de las que pocas llegaron a estrenarse.
Uno de sus miembros, Marcel Poot comenzó su carrera musical como pianista y llegó a componer más adelante una treintena de obras para la banda, entre las que destaca sobre todas una suite en cuatro partes: Tartarín de Tarascón, que narra los viajes del personaje hasta Argelia.
Nos acompaña el primer movimiento de esta suite en la interpretación de la Royal Band of the Belgian Air Force dirigida por Matty Cilissen para el disco The Sinthésists Revisited publicado en 2023 por el sello discográfico Naxos.
En muchas circunstancias nuestra primera experiencia se convierte en inolvidable. La primera salida que Don Quijote realiza con su espíritu de caballero andante nos muestra a un personaje dispuesto a hacer historia con sus hazañas, mientras el narrador lo mira con los ojos de la realidad y cierta dosis de condescendencia. Así nos lo cuenta Cervantes:
Si la salida transcurrió de esa manera al inicio del siglo XVII, ¿cómo sería esa salida varios siglos más tarde? ¿Te has parado a imaginarla?
Uno de los grandes escritores que se inspiró en el personaje cervantino fue Charles Dickens. Samuel Pickwick es el protagonista de su primera novela por entregas, una obra que tuvo en 1836 una acogida descomunal: Los papeles póstumos del Club Pickwick, un éxito que puedes apreciar en este blog en la publicación Charles Dickens y la música.
Samuel Pickwick es un personaje tan idealista y fuera del mundo en el que vive como Don Quijote, un alma cándida que observa lo que le rodea con unos ojos inocentes, nobles y bienintencionados. Como un fiel Sancho, Dickens le da la réplica con la compañía de su criado Sam Weller, un personaje que fue un hallazgo y un seguro para su obra, ya que se erige como pareja coprotagonista con una sensatez y lucidez que le hacen tener los pies en la tierra, pero además le aporta un ingenio y un sentido del humor, con unas comparaciones genuinas y originales, que hacen de él un personaje que hizo crecer el número de suscriptores y lectores desde que apareció en el capítulo X.
Pero la originalidad y creatividad de Dickens hace que en los viajes que Samuel Pickwick realiza por toda Inglaterra esté acompañado por un grupo de amigos de su club, cada uno de ellos con una característica particular: Nathaniel Winkle es el experto deportista, pese a no saber montar a caballo ni mostrar capacidad alguna para ningún tipo de deporte; Augustus Snodgrass es el poeta del grupo, pese a que jamás se ha conocido un poema suyo, mientras que Tracy Tupman es el prototipo del amante romántico, aunque nadie le ha conocido una conquista. Este grupo de viajeros no está formado por un Quijote y acompañantes, sino por cuatro auténticos y entrañables quijotes que sólo son capaces de seguir adelante en sus viajes y aventuras gracias a la ayuda de Sam Weller.
Con estos mimbres estamos preparados para asistir a la primera salida de este Quijote inglés, tan memorable como la del caballero manchego. Curiosamente, creo que ni el mismo Dickens lo sabía aún, el cochero es el padre del que será acompañante del grupo.
Aquí no hay pensamientos grandilocuentes del protagonista, sino afán por tomar notas de las costumbres y usos y, sobre todo, prácticamente la misma mirada condescendiente y socarrona del narrador.
Aunque ya haya sonado en este blog, no me resisto a volver a poner una nueva interpretación de una pieza de Debussy. Perteneciente al Segundo libro de Preludios, el nº 9 se titulaHommage à S. Pickwick Esq. P. P. M. C. P (Homenaje al sr. S. Pickwick, Presidente Perpetuo Miembro del Club Pickwick, que es el título que ostenta dentro del club).
Se trata de una pieza para piano compuesta en 1913 que muestra el carácter y la personalidad del protagonista incorporando una mención al himno inglés Good save de King en una tonalidad menor, acompañada por cambios de expresión y tonos entre lo melancólico y sentimental.
Ilustración de Robert Seymour para la publicación original del capítulo 2
BLa interpretación corre a cargo de Thierry Huillet con un piano Steinway D en una grabación que se realizó en mayo de 2021 en el Auditorio Gabriel Fauré del Conservatorio Henry Duparc-Traves en Occitanie. La imagen y toma de sonido corresponden a Jérôme Hallay.
Si conocemos cómo se desarrolla la historia del personaje en el siglo XVII, ¿te has parado a pensar cómo serían sus aventuras en una sociedad como la contemporánea?
En el siglo XX siguieron escribiéndose obras y personajes inspirados en El Quijote. G. K. (Gilbert Keith) Chesterton, el autor de las novelas del Padre Brown, publicó por entregas El regreso de don Quijote (1926) en la que un bibliotecario experto en el imperio hitita, tras interpretar el papel de un rey medieval en una obra de teatro, decide no quitarse el disfraz y preparar un burlesco golpe de estado contra la sociedad y la industria de su tiempo.
Graham Green también se inspiró en el clásico universal en Monseñor Quijote (1982) en el que la pareja protagonista está formada por un sacerdote católico y su chófer comunista.
Pero quizás la última inspiración y homenaje al personaje creado por Cervantes venga de un escritor inesperado.
Salman Rushdie saltó a la fama, no por sus libros, sino por haber sido acusado por algunos musulmanes por blasfemo por su libro Los versos satánicos, llegando a ser atacado en un acto cultural hace unos años. Nacido en Bombay y nacionalizado inglés, Rushdie ha escrito una veintena de libros entre novelas, alguna obra para niños y ensayos.
Publicada en 2019, Quichottees una actualización de la obra a nuestros días. En ella, Sam DuChamp, un escritor de thrillers sin mucho éxito crea el personaje de Quijote, un vendedor cortés, algo pasado de moda que recorre la geografía norteamericana por su profesión y que está obsesionado, no con los litros, sino con los programas de telerrealidad. Se enamora -también platónicamente- de una estrella de la televisión, la hermosa, ingeniosa y adorada por él Salma R. Además, este Quijote, de nombre Ismail Smile (vaya juego de palabras), inventa un hijo imaginario con ella que sólo podía llamarse Sancho, que le acompañará en su recorrido por los Estados Unidos para demostrarse que es merecedor de su doncella, enfrentándose a los peligros de una sociedad que se encuentra al filo del del colapso moral y espiritual.
Imagen a partir de una ilustración de Isamat de 2022
A lo largo de esta novela, las vidas del escritor y del vendedor se van confundiendo en su búsqueda del amor en la que realidad y ficción funden y confunden sus límites
Si en el texto de Daudet nos centrábamos en el capítulo en que se tratan las dos personalidades de Tartarín, en este nos centramos en el comienzo del libro. ¿Qué te parece esta forma de comenzar de Rushdie tan cervantina?
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Daudet, Alphonse. Tartarín de Tarascón, Editorial Verbum, S. L. (2019). ISBN: 9788413370835.
The Sinthétists Revisited. The Sinthésists Revisited, Naxos. Royal Band of the Belgian Air Force, dirigida por Matty Cilissen. ASIN: B0C3FYMVGC.
Dickens, Charles. Los papeles póstumos del Club Pickwick. traducción de José María Valverde Pacheco, Editorial Penguin Clásicos (2016). ISBN: 9788491052012.
Rushdie, Salman. Quichotte, traducción de Javier Calvo Perales, Editorial Austral, colección Contemporánea, serie Narrativa. ISBN: 9788432238789.
No hay duda de que El Quijote es una de las obras maestras de la literatura mundial, una novela que, partiendo de la crítica a las novelas de caballería, crea unas condiciones y unas características que van a servir de base para obras posteriores.
La caracterización y humanización de personajes, el lenguaje directo y rico en vocabulario, la original e innovadora estructura narrativa se muestran a la par que su innegable sentido del humor.
La crítica a los libros de caballería le sirve a Cervantes para enjuiciar a la sociedad de su tiempo y los valores en que se asienta, presentando una visión muy realista y humana de la misma.
El centro del relato nos muestra que la realidad no es objetiva ni fija, ya que depende de las sensaciones, percepciones e interpretaciones que le de cada persona. El hecho de que Don Quijote viva en ese mundo fantasioso creado en su mente por los libros de caballería lo lleva a interpretar la realidad con que se encuentra de una forma que suele rozar el delirio. Mas por otro lado, lo lleva a enfrentarse a ella de una forma más íntegra y valiente que el resto de los personajes que lo acompañan y que gran número de personas al afrontar su vida.
Cuando leemos El Quijote nos acercamos a una obra tan moderna en su concepción que ha influenciado a toda la novela posterior, con unos personajes enormemente vivos y humanos y una sucesión de historias que van cambiando la percepción que los protagonistas tienen de la realidad.
Te propongo acercarte a las poesías que Cervantes publicó al comienzo de El Quijote a modo de prólogo. Nos acompaña música quijotesca de Telemann. Si te gusta… ¡Comenta, comparte, sugiere!
Ilustración de Gustave Doré para El Quijote.
Esta es una de las escasas publicaciones del blog en la que la música no es cantada, aunque con los textos de Cervantes y su Quijote está más que equilibrada.
Cuando leemos El Quijote solemos disfrutar de las aventuras del Caballero de la Triste Figura, del sentido del humor que Cervantes aplica a la historia, un sentido que nos va volviendo más cercano al personaje conforme lo vamos conociendo y tomándole afecto. También vamos conociendo su época, la forma de vida de aquel tiempo, las características de la sociedad, o un vocabulario tan rico como expresivo. Dentro de la novela encontramos algunos versos que llenan de poesía algunas de su páginas, aunque no nos acercamos a ellos en esta publicación.
En ocasiones saltamos o leemos rápidamente las páginas previas antes de comenzar. En Dedicatorias con arte nos acercamos a las primeras hojas de la novela de Cervantes con la publicación de la Tasa y la Fe de erratas, a la que seguía la dedicatoria al Duque de Béjar. Pero antes de comenzar el capítulo inicial aún queda el prólogo en el que el escritor se dirige al «desocupado lector» para acercarlo a la novela, introduciendo en este inicio una serie de poesías que son las que protagonizan esta publicación.
En este prólogo, el ingenioso y prolífico escritor se escuda en una supuesta falta de pericia para mostrar su nula inspiración. Quizás sea más prudente y práctico, acudir directamente al prólogo tal como lo escribió su autor. Otra opción, atento lector, es seguir esta muestra más corta y resumida de sus palabras, aunque menos pertinente.
Desocupado lector: Sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de la naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?
Poco más adelante, nos habla de su relación con su universal personaje, dirigiéndose de nuevo al lector para disculparse nuevamente.
Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres; y ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado, y estás en tu casa, donde eres señor della.
Así que, hablando de su obra, muestra su intención de publicarla tal cual se encuentra, sin el prólogo, los versos u otros escritos iniciales que suelen acompañar este tipo de obras.
Solo quisiera dártela monda y desnuda, sin el ornato de prólogo, ni de la inumerabilidad y catálogo de los acostumbrados sonetos, epigramas y elogios que al principio de los libros suelen ponerse. Porque te sé decir que, aunque me costró algún trabajo componerla, ninguno tuve por mayor que hacer esta prefación que vas leyendo. Muchas veces tomé la pluma para escribille y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría.
Ricardo Balaca. "Quijote y Sancho se dirigen al Toboso"
Poco más adelante, el escritor desvela cómo se decidió a prologar y versificar el comienzo de su inmortal novela, mostrando como otra persona lo que quizás fuera so propio pensamiento que hacía surgir una nueva idea.
Y estando una suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría, entro a deshora un amigo mío, gracioso y bien entendido, el cual, viéndome tan imaginativo, me preguntó la causa; y, no encubriéndosela yo, le dije que pensaba en el prólogo que había de hacer a la historia de don Quijote, y que me tenía de suerte que ni quería hacerle, ni menos sacar a luz las hazañas de tan noble caballero.
Ante este nuevo pensamiento, Cervantes muestra su postura sobre la publicación de los textos antes del inicio de la historia de tan singular personaje.
De todo esto ha de carecer mi libro, porque ni tengo qué acotar en el margen, ni qué anotar en el fin, ni menos sé qué autores sigo en él, para ponerlos al principio, como hacen todos (...) También ha de carecer mi libro de sonetos al principio, a lo menos de sonetos cuyos autores sean duques, marqueses, condes, obispos, damas o poetas celebérrimos; aunque si yo los pidiese a dos o tres oficiales amigos, yo sé que me los darían.
En esta circunstancia el amigo/pensamiento intuye una nueva luz aún tenue y lejana, que puede servir de remedio.
-Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco, en el cual siempre os he tenido por discreto y prudente en todas vuestras aciones. Pero agora veo que estáis tan lejos de serlo como lo está el cielo de la tierra. ¿Cómo que es posible que cosas de tan poco momento y tan fáciles de remediar puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro, y tan hecho a romper y atropellar por otras dificultades mayores.
Intuida la idea, es momento de darle forma, como el propio autor explica:
-Lo primero en que reparáis de los sonetos, epigramas o elogios que os faltan para el principio, y que sean de personajes graves o de título, se puede remediar en que vos mesmo toméis algún trabajo en hacerlos, y después los podéis bautizar y poner el nombre que quisiéredes, ahijándoles al Preste Juan de las Indias o al Emperador de Trapisonda, de quien yo sé que hay noticia que fueron famosos poetas (...)
En lo de citar en las márgenes los libros y autores de donde sacáredes las sentencias y dichos que pusiéredes en vuestra historia, no hay más sino hacer, de manera que venga a pelo, algunas sentencias o latines que vos sepáis de memoria, o, a lo menos, que os cuesten poco trabajo el buscalle. (...)
En lo que toca a poner anotaciones al final del libro, seguramente lo podéis hacer desta manera: si nombráis algún gigante en vuestro libro, hacedle que sea el gigante Golias, y con sólo esto, que os costará casi nada, tenéis una grande anotación, pues podéis poner: El gigante Golias, o Goliat, fue un filiesteo a quien el pastor David mató de una gran pedrada en el valle de Terebinto, según se cuenta en el Libro de los Reyes, en el capítulo que vos halláredes que se escribe.
Con esta idea clara y consolidada, muestra del agudo ingenio de Cervantes finaliza este prólogo con que inicia los versos que anteceden a la más famosa de las novelas y a su principal protagonista.
Con silencio grande estuve escuchando lo que me amigo me decía, y de tal manera se imprimieron en mí sus razones que, sin ponerlas en disputa, las aprobé por buenas y de ellas mismas quise hacer este prólogo; en el cual verás, lector suave, la discreción de mi amigo, la buena ventura mía en hallar en tiempo tan necesitado tal consejero, y el alivio tuyo en hallar tan sincera y tan sin revueltas la historia del famoso Don Quijote de la Mancha
Una vez decidido en el prólogo, el genial Cervantes introduce una serie de poemas de diverso tipo en el que grandes personajes de la literatura escriben a los que protagonizan su novela. Nos acercamos a algunos de ellos.
Nada menos que Amadís de Gaula, uno de los espejos en los que se miraba el caballero manchego, es quien le envía uno de los primeros saludos en forma de soneto a nuestro protagonista.
La Peña Pobre, aquel islote en el que Amadís se retiró a meditar tras ser rechazado por su amada Oriana, será imitado por Don Quijote cuando se retire a Sierra Morena.
El éxito de El Quijote fue rápido, extendiéndose fuera de las fronteras de nuestro país y de nuestro idioma. Quizás la primera obra musical dedicada al personaje y a sus aventuras sea la que escribió el compositor que está considerado más prolífico de la historia.
Con más de 800 obras catalogadas y más de 3000 acreditadas, muchas de ellas desaparecidas, Georg Philipp Telemann (1681-1767) poseía una edición de El Quijote en su biblioteca y llegó a componer dos obras sobre el personaje: Burlesque de Quixotte y Don Quichotte auf der Hochzeit des Camacho (Don Quijote en las bodas de Camacho), compuesta esta última cuando contaba con ochenta años.
Burlesque de Quixote (catalogada como TWV 55 - G 10), es una Suite en sol mayor para cuerdas y bajo continuo compuesta en 1716, casi medio siglo antes de la referida a las bodas de Camacho.
Dividida en siete movimientos de breve duración, su nombre en francés proviene del tipo de pieza con que se inicia la obra. Frente a la Obertura italiana dividida en tres partes contrastantes (rápida, lenta, rápida), la Obertura francesa invierte el orden en lenta, rápida y lenta.
Telemann inicia esta Burlesca del Quijote con la sección lenta a base de unos ritmos punteados que se transforma en una fuga con ritmo de Allegro, para dar paso a la sección lenta más breve que las anteriores.
La interpretación de la obertura, además del resto de las piezas que nos acompañan pertenece a la agrupación Musica Vitae dirigida por Christian Lindberg en una grabación del disco Don Quixotte para European Gramophone de 2020.
Si en el primero de los poemas que preceden la novela es el paladín Amadís de Gaula quien escribe al protagonista de la obra, el que nos acompaña a continuación está escrito por Oriana, hija del rey Lisuarte y princesa de Inglaterra y amada y después esposa de Amadís, quien dirige unos versos a Dulcinea del Toboso. Así, de Cervantes nos lleva de caballero a caballero y de amada a amada, con referencias a ellos y sus lugares de origen, el paradisíaco palacio inglés de Miraflores y el Toboso en el soneto que nos acompañan.
Ilustración de Gustave Doré
Nos acompaña el segundo movimiento del Burlesque titulado por Telemann Le revell de Quixote (El despertar de Don Quijote), un minuetto con una melodía ingenua que evoca el galopar de un caballo, a base de notas largas en las cuerdas y pausas exageradas para describir las impresiones y decisión que toma el hidalgo al despertar.
Siguiendo el paralelismo y la lógica, el siguiente de los sonetos está dirigido de escudero a escudero. Aquí, Gandalín se muestra entre la admiración sincera y la burla hacia el fiel y sensato Sancho, a quien en el último terceto nos lleva a un término prácticamente en desuso: buzcorona, ese término que el diccionario de la R.A.E. recuerda como la «burla que se hacía dando a besar la mano y descargando un golpe sobre la cabeza y carrillo de quien la besaba.»
El tercer movimiento de la Burlesque nos acerca a la que quizás sea la aventura más conocida de nuestro caballero andante. En el Son attaque des moulins a vent (Ataque a los molinos de viento), Telemann plantea una música rápida con notas repetidas que representa las acometidas a los molinos que, en su delirio, Don Quijote cree gigantes.
El próximo poema que nos acompaña tiene dos peculiaridades que lo diferencian de los anteriores.
En primer lugar, no es de un personaje de libro aventuras, sino que viene escrito y dedicado por el Donoso, a quien los estudiosos identifican bien con Castillo Solórzano, que escribía como El Donairoso, o bien de Gabriel Lasso de la Vega, aunque no podría descartarse que fuera el propio Cervantes su autor.
Por otra parte, no se trata de una composición tan clásica como el soneto, sino que está escrito en versos de cabo roto, una composición en la que se suprimen las sílabas que siguen a la última tónica, quedando las últimas palabras de cada agudas, de modo que la rima se centra en esta y no en las que deberían seguirlas. Este tipo de verso se utilizaba en obras de tono y aire burlescos.
Contemporáneo de Bach, Händel o Vivaldi, Telemann viajó y absorbió toda la música que se hacía en su época. Gracias a ello, pudo vivir de la música que componía gracias a sus publicaciones, como Der gefreue Musikmeister, un periódico de tirada quincenal en el que incluía obras propias y de otros autores, lecciones de música y que iba publicando por entregas, en algunas ocasiones para que los melómanos lectores fueran adquiriendo cada entrega.
En los dos siguientes movimientos del Burlesque, Telemann desarrolla uno de los aspectos en los que era un maestro, el uso de la onomatopeya en la música. En el cuarto número, Les soupirs amoureux aprés la Princesse Dulcinee (Suspiros amorosos por la princesa Dulcinea), nuestro personaje imagina que la campesina que ha visto, Aldonza Lorenzo, es la dama que no debe faltarle a un caballero, su princesa amada Dulcinea del Toboso y anhela acercarse a ella para decirle cuánto la ama. La sección de cuerdas retrata los melancólicos suspiros amorosos de Don Quijote.
En la misma tónica que el anterior, es poema que nos acompaña a continuación sigue en el mismo tono burlón y con los versos de cabo roto, en esta ocasión, recitados desde el personaje de Rocinante, en el que enlaza con la familia de Babieca, el caballo de ElCid, mostrando después un tipo de carreras, las parejas a lo flojo, en las que ganaba quien llegaba el último, para acabar con referencias al Lazarillo de Tormes y la argucia con que le bebía vino al ciego con una caña de centeno.
Continúa la Burlesque de Quixotte con Sancho Panza berne (Sancho Panza manteado), un movimiento que muestra de nuevo el tono burlesco al presentar al escudero cuando es empujado, golpeado y manteado por no pagar el alojamiento en una venta como si fuera una elegante y delicada danza cortesana entre los jadeos e hiposos suspiros del sufrido Sancho.
Volviendo al protagonista de la novela, en esta ocasión es otro de los grandes personajes de la literatura caballeresca quien a él se dirige, Orlando.
Ilustración de Gustave Doré.
El Orlando furioso de Ludovico Ariosto, personaje basado en Roland o Rolando, uno de los caballeros de Carlomagno, sufre la misma dolencia que el manchego, el mal de amores. Enamorado de Angélica, hija de Galafrón, este enloqueció por el desinterés de ella, enamorada de Medoro. Así, un noble caballero como el enfurecido Orlando se dirige al nuestro personaje en la más noble de las composiciones, el soneto, para hablarle de tú a tú, equiparando sus pérdidas de seso por los desengaños amorosos.
El penúltimo número del Burlesque de Telemann nos lleva a otros de los personajes de la obra, en este caso a los compañeros de fatiga de caballero y escudero, Rocinante y el asno de Sancho Panza del que nunca se dice el nombre, y al que se refiere su dueño como rucio por el color de su pelo que debía estar ser entre pardo claro, blanquecino o canoso.
Ilustración de Gustave Doré
En Le galop de Rosinante. Célui d'ane de Sanche (El galope de Rocinante. También del burro de Sancho), Telemann muestra su agudo ingenio presentando a los dos animales en un número tripartito. Primero describe a Sancho al galope en un ritmo, no de cuatro, sino de tres tiempos, como cojeando; más adelante recrea el tozudo caminar del asno dando bandazos, con testarudas pausas a base de un ritmo punteado, para volver al galope del flaco jumento al final del jocoso y burlesco episodio musical.
El último de los poemas con el que Cervantes concluye su prólogo es de nuevo un soneto, aunque en esta ocasión con dos características que lo hacen singular. Por un lado está protagonizado por dos animales que el último había reconocido como parientes, Babieca y Rocinante; por otra parte, es un diálogo entre ellos, con la curiosidad de que en los cuartetos alternan los versos, mientras en el primero de los tercetos dialogan a medias cada verso, para concluir el último con la voz de ese rocín flaco, fiel compañero de andanzas quijotescas.
La Burlesque finaliza con Le couche de Don Quixote (El sueño de Don Quijote), en el que Telemann nos muestra al caballero soñando feliz con las conquistas que le esperan. Se trata de un número final más alegre que épico y apropiado para provocar el aplauso del público.
Finaliza aquí este paseo por los versos que anteceden a El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha con la convicción de haber disfrutado de un prólogo original y digno de una obra maestra y con el convencimiento y las ganas de volver a leer de nuevo esta obra.
Ilustración de Gustave Doré.
La suite de Telemann nos ha servido de una interesante compañía de la que se ha buscado una versión dividida en los distintos movimientos que la componen. Seguro que en este tiempo que nos devora no tienes, ocupado lector, un momento más de ocio, por lo que, si lo deseas, puedes volver más adelante a disfrutar de una versión completa de la obra de Telemann que dura poco más de un cuarto de hora.
Se trata de una versión de la Norwegian Chamber Orchestra dirigida por Terje Tennesen grabada en el Sentralen de Oslo.
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Bibliografía y webgrafía consultadas:
Cervantes Saavedra, Miguel. Don Quijote de la Mancha, introducción de Florencio Sevilla Arroyo, Penguin Clásicos, 2015.
Georg Philipp Telemann. Burlesque de QuixoteMusica Vitae, dirección de Christian Lindberg, European Gramophone.