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Avrom Sutzkever y la poesía del gueto

La vida -nuestra vida- se desenvuelve entre la felicidad y el dolor, entre la ilusión y el desencanto, entre los sueños y los desengaños. Desde que nacemos, transitamos por circunstancias que son diferentes para cada uno de nosotros. Así, pese a la igualdad de derechos que preconizan las instituciones y las legislaciones de la mayoría de países, muchas circunstancias hacen que millones de personas no tengan las posibilidades y oportunidades para desarrollar una existencia digna en las mismas condiciones que nosotros.
En un mismo lugar, con similares condiciones de vida, es habitual encontrar a personas cuyas circunstancias vitales son lastradas por problemas familiares, económicos o sentimentales.
Durante siglos, gran parte de la población ha vivido dominada, agredida, sometida e incluso esclavizada por otra facción que ostentaba el poder. Los grandes imperios de la antigüedad e incluso los reinos del medievo generaron situaciones que, contra toda idea y razón, se continuaron de distinta forma, pero con idénticos resultados, en el siglo XX y en el actual. 
La centuria de 1900 vio nacer y crecer las situaciones globalmente más violentas de la historia. Las dos guerras mundiales, con la enorme cantidad de personas inocentes que murieron en los conflictos, mostraron unas situaciones tan límites que la humanidad llegó a pensar que nunca más se volverían a dar.
La llegada del nazismo al poder generó un conflicto mundial en el que se dieron circunstancias como la creación de los campos de concentración que acabaron con la vida de miles de personas pertenecientes a diversas minorías étnicas, personas de ideología opuesta al régimen y, de modo especial, con el intento de exterminación de miles de judíos.
Las atrocidades cometidas con estos grupos desde su desarraigo de la sociedad en la que vivían, su internamiento en los campos, la deshumanización que sufrieron en ellos hasta acabar en la mayoría de los casos en su exterminio suponen uno de los momentos más atroces y denigrantes de la historia de la humanidad. 
Entre estos millares de personas, algunos pudieron sobrevivir al planificado exterminio, llevando una vida marcada por estos hechos. Avrom Sutzkever fue uno de ellos, un escritor que dejó su huella y su testimonio sobre sus vivencias, su cultura, su idioma y sus pensamientos hasta su fallecimiento en este siglo.
Te propongo un paseo por algunas obras de Avrom Sutzkever el poeta del holocausto, con músicas de Avrom Brudno a partir de uno de sus poemas, de Ligeti y Messiaen. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! 


Estrenado en Estocolmo en marzo de 1965, el Requiem de György Ligeti (1923-2006) muestra el inconformismo que el compositor tuvo toda su vida, dejando patente su curiosidad y esa búsqueda incansable para reinventar.
Ligeti sustituye la melodía por unas texturas sonoras que llegan a hipnotizar al oyente provocando una expansión del tiempo y el espacio a medida que se va desarrollando la música.
Aunque se trate de un formato musical habitualmente estandarizado, su Requiem no recoge los textos completos habituales de estas misas de difuntos, limitándose a algunos de los temas. En el Kyrie que nos acompaña, Ligeti teje con las voces una suerte de micropolifonía que apenas permite distinguirlas, creando una atmósfera que lleva la marca del compositor. Una fuga a cinco voces (soprano, mezzosoprano, contralto, tenor y bajo) crea un conjunto sonoro que parece extenderse como si fuera líquido.


La interpretación corre a cargo del Choeur y Orchestre Philharmonique de Radio France bajo la dirección de Esa-Pekka Salonen en una grabación de 2001.


Avrom (Habraham) Sútzkever nació en 1913 en Smorgón, una pequeña aldea de Lituania cercana a Vilna, aunque sus padres se refugiaron en Omsk, en Siberia, al inicio de la I Guerra Mundial. Tras la muerte de su padre regresaron a Vilna en 1921 donde Avrom recibió clases en los heders locales y en la escuela judía de secundaria Herzliah, para continuar estudiando literatura polaca, época en la que un amigo le inició en la poesía rusa al tiempo que comenzó a escribir sus primeros poemas en Yiddish.
Sus primeras publicaciones aparecieron en la revista judía Bin (La abeja), pasando a formar parte desde 1933 del grupo de escritores Iung-Vilne (Joven Vilna) y trasladándose a vivir a Varsovia. Lider (Poemas, 1937) y Valdiks (Del bosque, 1940) fueros sus primeros poemarios.
Con la ocupación nazi en 1941, el poeta y su esposa fueron enviados al gueto de Vilna

Ilustración de Marc Chagall para Siberia de Sutzkever
Nos acompaña uno de los poemas escritos durante este tiempo y reformado tres décadas después, La primera noche en el gueto, una desoladora reflexión que el escritor nos deja hasta concluir con la llegada de la lluvia y la visión de las estrellas.


Conocido especialmente por su música relacionada con los pájaros y su intensa religiosida, Olivier Messiaen (1908-1992) es quizás el compositor francés más importante de la mitad central del pasado siglo.
En este recorrido con obras del Poeta del holocausto, nos acompaña una de sus obras emblemáticas, su Quartuor pour la fin du temps (Cuarteto para el fin de los tiempos), una pieza compuesta en unas circunstancias muy particulares.
Messiaen fue hecho prisionero en 1940 y enviado al campo de prisioneros de guerra de Görlitz, en Silesia. Allí escribió la obra para los instrumentos con los que contaba: violín, clarinete, violoncello y un piano que tocaría él mismo. Dividido en ocho movimientos, se inspiró en un texto del Apocalipsis, aunque el compositor afirmó que no trataba de la visión bíblica, ni de su situación como prisionero, sino de la idea del fin del tiempo, sin pasado ni futuro, el comienzo de la eternidad. 

Portada de Siberia con ilustraciones de Marck Chagall
Como acompañante del siguiente poema de Sutzkever nos quedamos con el primero de los movimientos, Liturgia de cristal, interpretado por Sarah Johnson al violín, Richard von Foerster en el cello, Brian Ebert en el clarinete y Heidi Leathwood en el piano.


Como muchos otros judíos, Avrom Sutzkever y su esposa Freydke -que se habían casado un día antes del comienzo de la guerra- se quedaron confinados en el gueto de Vilna. Allí les adjudicaron el trabajo de catalogar documentación y obras de arte para enviarlos a un organismo de Frankfurt en el que se pretendían guardar obras del futuro extinto pueblo judío. Arriesgando la vida entre todos, llegaron a esconder diversos documentos como un diario de Theodor Herzl, algunos dibujos de Marc Chagall y Alexander Bogen tras los muros del gueto.
Tras el asesinato de su madre y su hijo pequeño, el 12 de septiembre de 1943 varios de los componentes del grupo huyeron a los bosques más allá del gueto, luchando como partisanos contra el ejército alemán.
Al llegar uno de sus poemas a miembros del Comité Antifacista Judío de Moscú como Boris Pasternak, lograron que desde el Kremlin enviaran un avión a rescatarlos. De esta forma, el matrimonio llegó a Moscú en marzo de 1944 donde nació su hija.


Aunque la obra de Avrom Sutzkever es extensa, hasta el punto de llamársele el Poeta del Holocausto, no hay traducciones de su obra en nuestro idioma, pudiéndose encontrar algunos de sus poemas subidos a Internet por Eliahu Toker.
Nos acompaña otro de los poemas escritos durante su estancia en el gueto de Vilna, Ejecución, un desconsolado texto que parte de nítidas reflexiones sobre experiencias sufridas en esos duros y complejos momentos le ocurrieron a él y a tantos miles de judíos.


Una vez finalizada la contienda mundial, Sutzkever fue llamado para testificar en los juicios de Nuremberg, donde declaró contra Franz Murer, el asesino de su madre y de su hijo.
Después de unos años en Polonia y París, se instaló en 1947 en Tel Aviv, aún perteneciente a Palestina, bajo el mandato británico, puesto que hasta el año siguiente no se fundó el estado de Israel.
Allí comenzó a editar la revista Di Goldene Keit (La cadena dorada), la mayor y prestigiosa publicación literaria en Yiddish.
Entre sus libros de poemas, escritos en ese idioma, se encuentran Di Festiung (La fortaleza), Yidishe Gas (Calle Judía), Siberia, En midber Sinai (En el desierto del Sinaí), Di fidroyz (La rosa del violín), Griner akvaryium (Acuario verde) o Fun alte un yunge ksav-vadn (Risas bajo el bosque. Poemas de manuscritos Viejos y Nuevos), prácticamente ninguno traducido a nuestro idioma.
Todas estas obras contribuyen a formar un impresionante testimonio poético del último siglo de historia de los judíos de Europa e Israel, expresándose con imágenes de una rica belleza.
Avrom Sutzkever falleció, casi centenario, en Tel Aviv en 2010.

Marc Chagall, Promenade (El paseo), Museo Ruso de Málaga
Nos acompaña un último poema suyo, Unter dayne vayse shtern (Bajo la blancura de tus estrellas), un texto en el que vuelve a derramar todo los sentimientos que le provocan la estancia en el gueto de Vilna.


Tocayo de Sutzkever, Avrom Brudno coincidió con él en el gueto de Vilna donde compuso algunas de las canciones que más éxito tuvieron, algunas de las cuales fueron publicadas en una de las revistas musicales del gueto. Su vida se cortó abruptamente, falleciendo en el campo de concentración de Klooga (Estonia).
Es precisamente su versión musical del poema Bajo la blancura de tus estrellas la que nos acompaña para despedirnos de la poesía de Sutzkever.

La interpretación, a cargo de una soprano de la que desconocemos su nombre está subtitulada en alemán, inglés, ruso, yiddish y hebreo y muestra la enorme sensibilidad del poeta y del compositor.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Los enigmáticos lenguajes del Manuscrito Voynich y Ligeti

Nos fascina el misterio. Todo lo que tenga un halo misterioso, un enigma sin descubrir o un elemento desconocido atrae nuestra atención y procuramos conocerlo y desvelarlo.
Por esa razón no gustan los acertijos, los retos y los pasatiempos que provocan que nuestra mente se ponga a trabajar para resolverlos. También los libros de detectives que nos hacen poner en marcha nuestras dotes de deducción para descubrir la trama oculta o a los culpables de los delitos que aparecen en esas historias.
Hay obras de arte repletas de enigmas que han tardado siglos en desvelarse o aún ni siquiera lo han sido. Pensemos en algunos arcanos de las pirámides, tanto del antiguo Egipto como de Centroamérica. O el misterio de la escritura jeroglífica que no se desveló hasta que se encontró la Piedra Rosetta. O en esas obras en lenguaje especular de Leonardo imposibles de leer hasta que no se supo el secreto de su escritura, o libros de la antigüedad clásica desaparecidos hasta que se encontró una copia perdida de alguno de ellos en algún remoto monasterio. 
Son tantos los misterios que han fascinado durante siglos hasta que muchos de ellos se han desvelado y forman parte de nuestros conocimientos y de nuestra cultura.
Pero de todos ellos, sin duda, un libro escrito a mano es el que se lleva la palma de todos los misterios. Aunque periódicamente aparecen noticias en la prensa de que se han desvelados sus misteriosas imágenes y textos, aún no se conocen todos los secretos que guarda.
Como con el tiempo acabará saliendo a la luz, la intención de esta publicación no es tratar sobre lo que nos cuenta ni sobre el significado exacto de cada una de sus imágenes, sino centrarse en su descubrimiento, su estructura y los indicios que ayudaron a comenzar a tratar de desvelarlo. 
Incluido en ese misterio que nos atrae per se, la música que nos acompaña utiliza un lenguaje inarticulado, extraño, una música de vanguardia que nos habla de la incomprensión en nuestro tiempo, de la falta de sentido que tiene nuestro mundo, y que con el extraño códice conforma un todo que nos habla de la incomunicación del lenguaje.
Te propongo adentrarte en el misterio del Manuscrito Voynich, el libro más misterioso, enigmático y desconocido que existe hasta ahora, acompañado de música de Ligeti, fundiendo ambos mundos artísticos distantes en el tiempo y radicalmente diferentes por el nexo de la incomprensión. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


El nombre del Manuscrito Voynich proviene del librero que lo adquirió y dio a conocer. Wilfred Voynich comenzó interesándose poco a poco por los libros antiguos, especializándose en la búsqueda, compra y venta de incunables y libros con pocos ejemplares y difíciles de encontrar. En 1898 editó su primer catálogo de libros raros, llegando tres años después a completar el noveno tomo de los Catálogos Voynich en una incansable tarea de compilación, acompañada de viajes para conseguir ejemplares para su colección y posterior venta a adinerados coleccionistas.

Marcelo dos Santos (Buenos Aires, 1961) estudió medicina, dirección de cine e informática, trabajando como guionista, actor y productor de cine y televisión, además de colaborar en revistas de cine, divulgación científica y literatura. Además del libro que nos acompaña en esta publicación ha publicado Últimas visiones (2002), una antología de cuentos de ciencia ficción y terror, entre otros libros.
En El manuscrito Voynich. El libro más enigmático de todos los tiempos, Marcelo dos Santos describe la historia del descubrimiento de este libro autógrafo desde su compra a comienzos del siglo XX hasta la actualidad, sus características, sus misterios y los principales intentos por descifrarlo.

Nos detenemos en el segundo viaje que Voynich realizó a Italia para buscar este tipo de libros y cómo consiguió el manuscrito que ha pasado a la historia con su nombre.


Si el mensaje, el contenido y lenguaje del Manuscrito Voynich constituyen un misterio que nos invita a indagar y especular, algunas músicas de György Ligeti nos llevan por caminos divergentes. Partiendo de un texto que se reduce a sonidos, sílabas o palabras en el mejor de los casos, para sustituir a los monólogos y diálogos de la ópera tradicionales, Ligeti desarrolla lo que denomina sucesos que se basan en manifestaciones de afectos y emociones, en juegos con un sentido cómico o absurdo que nos hace pensar si son una broma o hay que tomarlo en serio, si manifiestan un humor lúdico o la incomunicación de nuestro tiempo, o si sólo se trata de renovar tanto el continente como el contenido de la música.
Después de la revolución húngara en el otoño de 1956 contra la Unión Soviética, Ligeti huyó de Budapest donde sus escasos trabajos de vanguardia musical no habían sido conocidos en el exterior. Al llegar a la Europa occidental se sintió en el centro de la creación musical con las obras de Stockhaussen, John Cage o Luciano Berio
En 1960 estrenó en Colonia Apparitions en la Fiesta Mundial de la Música de la Sociedad Internacional parla la Nueva Música (IGNM) que supuso su consagración internacional.
Pocos años después, en 1966 Ligeti estrenó en el Teatro Estatal de Württemberg Aventures y Novuelles aventures (Aventuras y Nuevas aventuras), unas obras en las que desarrolla ese lenguaje sin sentido basado en sonidos vocálicos en el que los tres cantantes y los siete instrumentos que los acompañan desarrollan entre ellos una acción incoherente, una suerte de ópera en miniatura -o, simplemente, una anti-ópera- que bebe del teatro del absurdo.
Los sonidos secos, nerviosos, inarticulados, guturales en ocasiones, saltan de un intérprete a otro, formando un mosaico de susurros, gruñidos, chillidos o risas que se funden con nerviosos silencios, asemejándose en ocasiones a los sonidos que salen de los animales de un zoológico, como si hubiéramos de adivinar qué animal lo emite y qué desea transmitirnos.

Nos acompaña un extracto de Novuelles Aventures de Ligeti, obra para tres cantantes y siete instrumentos con la soprano Sarah Sun, la mezzosoprano Truike van der Poel y el barítono Guillermo Anzorena dirigidos por Sir Simon Rattle y on miembros de la Berliner Philharmoniker en una grabación que se realizó en la sede de esta agrupación en diciembre de 2011 y se grabó para The Berliner Philharmoniker's Concert Hall.


Pero, ¿quién era en realidad Voynich? ¿De dónde provenía? ¿Trabajó siempre como librero o accedió a esta profesión tras pasar por otras? 
La historia de su vida es tan sorprendente y fascinante como la del propio y revolucionario siglo XIX en cuya segunda mitad vino al mundo.
Wylfrid Michal Habdank Wojnicz nació en Kaunas (Lituania) el 31 de octubre de 1865, hijo de un suboficial del ejército polaco. Con grandes dotes para el estudio, se graduó en Química en la universidad de Moscú, licenciándose más adelante como farmacéutico.
Con veinte años de edad llegó a Varsovia donde se unió a Proletarjat, una organización revolucionaria, donde le encomendaron la misión de rescatar de la prisión del estado a dos compañeros condenados a muerte. Al ser delatado, ejecutaron a los dos presos y Wojnicz fue condenado al destierro en Siberia. Varios años estuvo en Irkutsk, hasta que le ayudaron a escapar gracias a una familia del lugar que le buscó un contacto en Londres, donde debía dirigirse.
Al llegar a la capital inglesa, sin saber el idioma -aunque hablaba lituano, ruso y polaco a la perfección-, encontró a su contacto y se estableció allí, casándose con la inglesa Lily Boole. Juntos desarrollaron una actividad febril, viajando por varios países europeos, entre acciones revolucionarias y colaboraciones con los conjurados, establecieron una imprenta con la que tradujeron y publicaron diversos textos prohibidos de Engles y Marx e introdujeron material de este tipo en Rusia.


Según recoge en su ensayo Marcelo dos Santos, Voynick junto a su secretaria Anne Nill se habían instalado en América en 1914 continuando su profesión de librero, mientras su esposa Lily vivía en diversos países de Europa con su amante. Una vez fallecido el poseedor del manuscrito, este pasó a manos de su antigua secretaria Nill que, en aquellos años vivía junto a Lily en Nueva York. 
En 1961 la casi centenaria Lily, la única persona viva que conocía de dónde había obtenido su esposo el manuscrito escribió una carta explicando cómo lo consiguió, dando a Nill instrucciones para que la abriera cuando falleciera, lo que ocurrió ese mismo año.
No sólo quedó con la carta y la dio a conocer, sino que fue la nueva propietaria del Manuscrito y de la Carta Marci. Decidió buscar un comprador, siguiendo el testamento de Voynich, según el cual sólo podía ser vendido si lo aprobaba un grupo de cinco personas entre los que se contaban Lily -que acababa de fallecer- y ella misma. Los cuatro aceptaron la propuesta del librero Hans P. Kraus, quien pagó en julio de1961 24.500 dólares, después de asegurarse de que nadie que tuviera copias del manuscrito las utilizara y tener él los derechos de publicación en exclusiva. 
Inmediatamente gestionó su reventa por un precio de 160.000 dólares, aunque dando a entender que entregaría la mayor parte del precio a Nill, quien falleció en 1962. Finalmente no logró venderlo, lo tuvo bien custodiado durante varios años y en 1969 decidió donar el Manuscrito Voynich a la Universidad de Yale, que lo entregó a la Biblioteca Beinecke donde se encuentra a día de hoy.


El texto que nos acompaña se centra en la ficha que el Manuscrito Voynich tiene en esta biblioteca y su descripción física, con detalles de su numeración, el tipo de páginas que posee, las que se creen que faltan y el número que se puede suponer que tendría originalmente.


Casi diez años estuvo Ligeti trabajando en su ópera Le Grand Macabre (El gran Macabro), un encargo de la Ópera Real de Estocolmo que acabó estrenándose en 1978 y que hemos traído al blog en Balada para el Apocalipsis. Se trata de una ópera extraña y compleja que trata sobre la amenaza del fin del mundo, el peligro al que la humanidad se estaba acercando con la guerra fría, los problemas ecológicos y ambientales. Para Ligeti, en El gran Macabro todo es ambiguo, especialmente en su final donde los protagonistas proclaman que ya no tienen miedo a la muerte y sobre la tierra sólo hay motivos de diversión para ellos, aunque según el propio autor, «una vida sin miedo, una vida sólo de placer, es demasiado triste.»
De El gran Macabro Ligeti arregló al comienzo de los 90 un fragmento que tituló Mysteries of the Macabre para ser interpretado en concierto por una soprano y orquesta. Misterios del Macabro ahonda en la misma línea de Aventuras y Nuevas Aventuras, con un lenguaje similar y donde se exige a la solista un registro vocal amplio, con coloraturas imposibles y una interpretación intencionalmente sobreactuada e histriónica que busca enfrentar a los grandes problemas con una actitud de burla irreverente.

Decorado para El gran Macabro. Salzburgo, 1997
La interpretación pertenece a la extraordinaria soprano canadiense Barbara Hannigan que dirige también a la Avanti! Chamber Orchestra en una interpretación para el Festival Presencies 2011.


Tras varios años de lucha de Wojnicz y Lily Boole a favor de las revoluciones, trabajos de traducción y publicación de obras prohibidas hubo un cambio fundamental. Quizás por el fallecimiento accidental de un colaborador, puede que por cierta torpeza en la acción de Wylfrid en la que ponía en peligro a sus compañeros, el caso es que dejaron en 1895 la lucha revolucionaria activa.
Fue entonces cuando Wojnicz modificó su impronunciable nombre para los ingleses y pasó a llamarse Wilfred Michael Voynich, estableciéndose como librero, comenzando a comerciar con los libros que le habían donado sobre los movimientos revolucionarios del XIX, mostrando también un talento para las gestiones administrativas y comerciales. De esta forma, el activista revolucionario se reconvirtió en el librero que acabó dando a conocer el manuscrito que más enigmas y misterios ha generado en la historia.


El siguiente texto hace referencia al tipo de escritura, la caligrafía, las letras y la claridad del texto. También a una firma borrada que aparece en la primera página del manuscrito, a palabras sueltas que aparecen junto a las imágenes y a las que los expertos han llamado etiquetas, o a lo que denominan palabras títulos, además de hacer referencias a distintas secciones en que se divide el manuscrito: farmacopea, astronomía, zodiaco o medicina.


A las Aventuras de György Ligeti (estrenada en 1964) le sigue las Nuevas Aventuras que se estrenaron en 1966, una suerte de secuela que supone un avance del escenario. Si la primera era denominada por el compositor Mimodrama, la continuación evoca referencias irónicas e históricas estilizadas con secciones más definidas como un inquietante fragmento sobre un coral, una gran escena histérica para que la soprano se haga pasar por una heroína loca de la ópera. También incluye un acompañamiento instrumental con muebles, bolsas de papel o periódicos que se revientan o rasgan y platos que se rompen. Así, Ligeti deja que el espectador construya una respuesta que forma parte de la interpretación artística.
Las reacciones afectivas se desarrollan sobre una acción imaginaria que debe inventarse para cada puesta en escena. Así, existen cinco tipos de reacciones a desarrollar: en primer lugar, uno sobre la ironía, la burla y el ridículo. La segunda sobre la nostalgia y la tristeza. La tercera gira alrededor de la broma, la cuarta lo hace sobre el erotismo, mientras el último lo hace sobre el anhelo y la exaltación.
El texto, a base de los citados sonidos, sílabas o palabras es acompañado por fragmentos de composición con pinceladas que evocan las emociones, consiguiendo una solución sobre qué tiene prioridad en la ópera, el texto o la música, al llegar a la conclusión de que ambos son imprescindibles y necesarios, ya que no hay ningún texto con demasiada música y los sonidos humanos son parte integrante de la misma. 

El enlace nos muestra una interpretación de Nouvelles Aventures llevada a cabo para el Festival Ankunft Neue Musik, grabado en la estación central Berliner Hauptbahnhof de la capital alemana en agosto de 2010, producido por Zeitdenössishen Oper Berlin con la soprano Lisa Tjalve, la contralto Annerose Hummel y el bajo Marek Kalus dirigidos todos por Jobst Liebrecht.


No se trata en esta publicación de indagar ni centrarnos en desvelar el misterio del Manuscrito Voynech ni en profundizar en la música de Ligeti, sino observar el lenguaje como forma de comunicación o de incomunicación y adentrarnos en el efecto que tiene sobre nosotros cuanto es misterioso y desconocido.
Sobre el manuscrito, la intención es detenernos en su descubrimiento, características, el personaje que lo sacó a la luz y le dio nombre o el proceso que se ha seguido para desvelar su lenguaje oculto. Periódicamente surgen noticias sobre la comprensión de su texto o el origen del mismo. Son noticias que se repiten de forma idéntica en distintas publicaciones que no aportan nada nuevo y que son replicadas de otras. En algún momento se desvelarán la mayoría de sus incógnitas y, es más que probable que al desvelarlas se pierda para el gran público la parte que más le ha atraído hacia este manuscrito: el misterio de su lenguaje desconocido, de sus ilustraciones inidentificables o el autor y el origen del mismo. Mientras, nos queda su mayor atractivo: lo misterioso y desconocido.


Terminamos este acercamiento a dos lenguajes tan enigmáticos como diferentes con una descripción de la misiva que acompañaba al Manuscrito Voynich cuando el librero de origen lituano lo adquirió. 
La Carta Marci sirvió para comenzar a realizar conjeturas sobre los propietarios del manuscrito y su autoría, dejando alguna afirmación que los estudiosos creen poco verosímiles y que les llevaron a situar el libro en la Praga de Rodolfo II



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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Un punto azul pálido y lejano

Con asombrosa frecuencia mostramos nuestra soberbia como seres humanos, sintiéndonos centro y dueños de todo cuanto existe, capaces de modificar, crear, inventar y construir a partir de nuestros deseos, gustos y necesidades sin tener en cuenta las consecuencias de nuestras acciones. La destrucción de la naturaleza, la pérdida de la biodiversidad, el cambio climático, las fronteras, las desigualdades y el hambre o la desproporcionada cantidad de basura que generamos empañan muchos de los logros que hemos conseguido. 

En nuestro concepto como especie, avanzamos en un progreso científico y tecnológico que hace nuestra vida más cómoda y asequible, aunque sin medir las consecuencias que nuestras acciones suponen para el planeta en el que habitamos; avanzamos en la forma en que nos obligan, nos gobiernan o nos gobernamos, aunque con movimientos que nos impulsan a la mayor participación y compromiso, junto a movimientos de retroceso; se construyen imperios o civilizaciones que nos llevan a un progreso en condiciones de vida, derechos o cultura y que acaban desapareciendo tras un tiempo de progreso y decaimiento; o simplemente, durante siglos, nos acercamos y enriquecemos con quienes son distintos y diferentes a nosotros por razones culturales, ideológicas, religiosas o étnicas, mientras mantenemos enfrentamientos que acaban con guerras, dominios o la más absoluta barbarie.
Nuestra especie es capaz de lo mejor y de lo peor, de lo más sublime y de lo más vil, de buscar el bien común y poner por delante el interés personal.
Así, el divulgador Carl Sagan escribió sobre el proyecto y viaje de la sonda Voyager 1, demostrando ser uno de los más grandes logros científicos de la historia de la humanidad, aunque mostrándonos también qué insignificantes somos como civilización.
Te invito a compartir las reflexiones de Carl Sagan a partir del más lejano de los viajes organizados por el ser humano con la sonda espacial Voyager. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


En 1977 se lanzó desde Cabo Cañaveral, en Florida, la Voyager 1, una sonda espacial robótica diseñada y programada para explorar el sistema solar, con la misión original de visitar Júpiter y Saturno y que aún sigue trabajando, enviando información desde los confines de nuestro sistema planetario, siendo en la actualidad la nave espacial que se encuentra más lejos de nuestro planeta, junto con su hermana Voyager 2 en la zona de espacio interestelar.
El astrofísico, cosmólogo, astrobiólogo y astrónomo Carl Sagan es más conocido entre todos nosotros por su faceta como escritor y divulgador científico gracias a sus publicaciones y programas de televisión englobados en la serie Cosmos: un viaje personal con la que dio a conocer y popularizar en la década de los 80 del siglo pasado la historia de la astronomía y de la ciencia, así como concienciar sobre el lugar que ocupamos como especie en nuestro planeta y en el universo.
Sagan dedicó sus primeros años de vida laboral a la enseñanza universitaria en las universidades de Harvard y Cornell, compaginando más adelante su trabajo con la participación en los proyectos Apolo 11, la misión Mariner 9 a Marte y los proyectos de las sondas espaciales Pioneer y Voyager.


Es esta última colaboración la que lo trae a este blog. En su participación en el proyecto Voyager sugirió que se incluyera un disco con información sobre la vida en La Tierra que incluía fotos, sonidos, música, saludos en distintos idiomas e incluso sondas cerebrales. 
Una vez terminada la misión original sobre Júpiter y Saturno y cuando la sonda había sobrepasado la órbita de Neptuno en dirección a los confines del sistema solar, Sagan propuso que la nave se girara y realizara una fotografía de nuestro planeta, la más lejana conseguida hasta entonces. Se trataba de una instantánea que se realizó el 14 de febrero de 1990 a unos 6.000.000.000 de kilómetros de nuestro planeta y que se conoce como Pale Blue Dot (Un punto azul pálido), a partir de la cual Sagan publicó en 1994 un libro con idéntico título, subtitulado Una visión del futuro humano en el espacio
En la parte inicial del libro, el astrofísico norteamericano narra cómo fueron las circunstancias en que se tomó esta imagen de nuestro planeta junto con la de nuestros vecinos del sistema solar, en un mosaico denominado Retrato de familia, comenta otra imagen icónica, la tomada por el Apolo 17 sobre nuestro planeta y analiza el particular rayo de luz solar en el que, casualmente, se encuentra nuestro planeta en el momento en que se realizó la instantánea.

Blue Marble (la Canica azul), realizada por el Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972

También icónica, la película 2001: A Space Odyssey (2001: Una odisea espacial), la película de Stanley Kubrick de 1968 revolucionó el arte cinematográfico al mostrar una comunicación visual y un lenguaje cinematográfico novedosos, utilizar unos efectos especiales sin precedentes, mostrar un detallado realismo científico a partir del relato de Arthur C. Clarke y utilizar músicas de diversa índole que encajaban a la perfección con la historia, sustituyendo la banda sonora que se encargó a Alex North y que no llegó a utilizarse. Así, Kubrick incluyó obras de Richard Strauss (Así hablaba Zaratustra), Johann Strauss hijo (El Danubio azul), György Ligeti (Lux Aeterna y Atmosphères) o Khachaturian (adagio de la Suite del Ballet Gayane).
Kubrick no solicitó la autorización de la obra de Ligeti, lo que generó algún roce entre los creadores, aunque ambos salieron beneficiados. Lux Aeterna es una pieza coral a capella, atonal y misteriosa que se utiliza en la película cuando los científicos espaciales se encuentran en su transbordador lunar, mientras hablan de su comida envasada para distraerse del terror que los invade ante la situación de enfrentarse a lo desconocido. 


El enlace nos ofrece la versión de Lux Aeterna de György Ligeti interpretada por el Ensemble Aedes bajo la dirección de Mathieu Romano que se grabó en el concierto Rencontres musicales de Vézelay en agosto de 2015 y se incluyó en el disco Ludus Verbalis. Volumen 3 & 4.


En Un punto azul pálido, Sagan nos muestra la revolución que los avances científicos han propiciado en nuestra comprensión como especie humana, quienes somos, dónde nos encontramos y cuál es nuestro lugar en el universo.

Pale Blue Dot, tomada por la sonda Voyager el 14 de febrero de 1990

Foto de familia

Tras la narración de la historia de la fotografía Pale Blut Dot, Sagan reflexiona sobre la pequeñez de nuestro planeta en la inmensidad del espacio, la vanidad que nuestra especia ha mostrado a lo largo de la historia y la humildad con la que debemos afrontar nuestra vida en La Tierra, asumiendo la enorme y simple responsabilidad de tratarnos mejor unos a otros. Un texto para no olvidar y tener siempre en consideración que se inscribe simultáneamente dentro del pensamiento científico y humanista.

La misión original de la sonda Voyager 1 consistía en visitar y enviar información sobre Júpiter y Saturno, aunque también se programó más adelante para acercarse a Neptuno y, en una muestra de la capacidad de aprovechar los proyectos, continuar hacia los confines de nuestro sistema solar.


Nos despedimos con una obra del compositor alemán Michael Orstzyga escrita en 2007 y de la que se ha puesto en otra ocasión una versión distinta en el blog. Se trata de Iuppiter, una obra para coro a capella a ocho voces cuyo texto, más que a nuestro vecino del sistema solar, se muestra como un desafío al incluir un gran número de nombres y adjetivos que describen al dios romano y su poder.
La interpretación corresponde a una grabación del Wettbewerbsrunde  Gemische Chöre celebrado en mayo de 2015 realizada por el Unversity of Oregon Chamber Choir bajo la eficaz dirección de Sharon J. Paul.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Balada para el apocalipsis

Desde hace décadas sabemos que estamos provocando la destrucción de nuestro planeta, el hogar en el que vivimos. Pero aún no somos capaces de tener, como especie humana, una respuesta conjunta, responsable y eficaz. Los problemas los dejamos de lado cuando buscamos nuestro interés particular, en el momento que pensamos que evadirnos ante un mundo tan complicado es una solución momentánea a nuestros problemas personales, o cuando nuestros intereses económicos están afectados.
Así, la desaparición de ecosistemas, la sostenibilidad de nuestro planeta, desde lo más cercano a lo más alejado de nosotros, la pérdida de la biodiversidad con la desaparición de especies tanto animales como vegetales, la deforestación, la pérdida de espacios verdes o la emisión de gases están provocando un verdadero cambio climático que, sabemos que está ocurriendo, pero al que nos es más fácil mirar para otro lado. Vivimos sin memoria.
Los seres humanos somos depredadores por naturaleza y, poco a poco hemos ido creyendo que todos los recursos naturales que existen en el planeta son inacabables y están a nuestra disposición. Cuando vamos comprendiendo que no es así, no somos capaces de reaccionar y tomar decisiones conjuntas que hagan que tras nosotros, el mundo siga, al menos como estaba cuando llegamos a él.
Cuando surgen brotes que nos asustan como la pandemia de Covid-19 vislumbramos un escenario apocalíptico, mas apenas lo vamos quitando de nuestra mente, la reacción es simplemente cambiar el miedo inicial por una diversión sin fin, olvidarnos del desastre final mostrándonos ebrios de emociones, como veremos más adelante.
Los escenarios apocalípticos aparecieron en el arte en obras de pintores como El Bosco o Pieter Brueghel, el viejo, quienes con sus cuadros representaron escenas en las que personajes simbólicos, grotescos en ocasiones, mostraban la cara más macabra, cruel y sarcástica de la sociedad con la presencia de personajes alegóricos y arquetípicos y tonos en los que predominan las sombras sobre las luces.
Te propongo un paseo por unas obras que muestran una balada que nos acercan a un grotesco apocalipsis en que se relacionan la pintura, el teatro y la ópera. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Pieter Brueghel, el viejo. Detalle de El triunfo de la muerte. Museo del Prado.
Durante la primera parte del siglo XX surgieron los movimientos de vanguardia en la mayoría de disciplinas artísticas. En un primer momento su función fue romper con los estilos, esquemas y métodos con que el arte mostraba una realidad social que estaba sufriendo una profunda transformación incompatible con los modos tradicionales.
Así, las vanguardias aportaron una nueva mirada sobre la realidad permitiendo indagar sobre lo absurdo, lo irracional, trayendo unos planteamientos formales y estéticos nuevos y un interés continuo por la experimentación, de forma que apuntaron una interpretación simbólica de la historia y la sociedad. 
Así fueron surgiendo los -ismos, movimientos de vanguardia que se iban sucediendo unos a otros con veloz voracidad: impresionismo, expresionismo, fauvismo, futurismo, dadaísmo, cubismo, surrealismo, estridentismo, cosmopolitismo, serialismo, docecafonismo, neoclacisismo, postromanticismo, neorrealismo, existencialismo, experimentalismo y tantos otros que, de forma sucesiva han influido en ofrecer una visión social para después algunos de ellos caer en un mayor o menor olvido.
Escenografía de Georges Tsypin para El gran Macabro para el reestreno de Salzburgo (1997)
Nacido en 1998 en Ixelles (Bélgica) como Adhémar Adolphe Louis Martens, escribió todas sus obras como Michel de Ghelderode, formando la triada de grandes autores de teatro belgas junto con Maeterlinck y Crommelynck. De rígida formación católica, amó el teatro de marionetas, lo gigantes y los clowns que vio en su infancia y adolescencia, además del expresionismo alemán. Pero quizás su mayor influencia es el conocimiento de la historia medieval y la pintura de autores como El Bosco, Brueghel el viejo e incluso Valdés Leal, Velázquez y Goya que aparecen omnipresentes en su obra.
Sus primeras obras para teatro de marionetas se basaban, según confesaba el propio autor en las obras que veía de pequeño, aunque los estudiosos muestran más un interés por crear una autobiografía interesante en la anodina vida del autor. Así, Ghelderode comenzó su obra con La mort regarde à la fenêtre (La muerte ve en la ventana) en 1918 a la que siguieron Le repas des fauves (Comida de las bestias) o La farse de la Mort qui faillit trépasser (La farsa de la muerte que casi se muere) de 1925.
En La proyección mundial del teatro de Michel de Ghelderode, Roland Bayen nos ofrece unas pinceladas sobre el autor y esta última obra para marionetas. La traducción corresponde a Agustín del Moral Tejeda.




Autor de más de sesenta obras teatrales, más de cien cuentos, algunos artículos sobre arte y folclore, Ghelderode es el creador de un universo inquietante, fantástico en el que se funden lo macabro con lo grotesco y lo cruel. Por sus escenarios deambulan muñecos, diablos, maniquíes, máscaras y esqueletos acompañados por elementos y objetos religiosos y decrépitas ancianas misteriosas. 
Acompañado de estos elementos, las obras de Ghelderode muestran una sensualidad en figuras y personajes poco atractivos, con presencia de la gula y un consumo desmesurado de alcohol, la lujuria representada en personajes femeninos. Los personajes que pueblan sus obras se muestran atormentados y complicados, buscando bien su propia destrucción, bien la destrucción de los demás. Con estos mimbres crea un teatro que pretende reflejar el mundo pictórico de Brueghel y El Bosco con obras que muestran la violencia, la locura y la avaricia, la vejez y la muerte con elementos macabros y grotescos, todo ello en un formato que se alimenta de lo vanguardista y lo experimental.
Años más tarde, Ghelderode se basa en La farsa de la muerte que casi se muere para crear una de sus obras más conocidas: La balade du Grand Macabre (La balada del Gran Macabro), una comedia sobre el fin del mundo que se decanta definitivamente por los personajes y la estética de los cuadros de Pieter Brueghel el viejo hasta el punto de situar la trama en un lugar imaginario: Brueghelland
Imagen de una representación de La ballada de el Gran Macabro de Michel de Ghelderode.
Los personajes aparecen encabezados por Nekrozotar, la muerte como un vampiro que busca la destrucción de la humanidad. Proprenaz, que representa al buen vividor, al hedonista y sibarita que sólo se preocupa por su propio placer. Videbolle, un hombre castigado y golpeado que busca su libertad, junto con su esposa, la furiosa golpeadora que acaba muriendo por los ataques de los macabros. Sire Goulave es el príncipe de Brueghelland, el gobernante narcisista torpe, mal aconsejado por sus dos ministros, pero que, a la vez, es la esperanza y el futuro de su país.
Con este grupo de personajes, La balada del Gran Macabro fue estrenada en 1934 con un éxito que acabó llevando la obra a diversos países europeos y que, aunque no nos encontremos en el periodo de entre guerras en que se creó, nos habla hoy de valores por la tierra donde vivimos, de unidad, ministros corruptos y con la presencia de una muerte que aparece con su guadaña para poner a todos en su sitio y mostrarnos que no sólo Brueghelland, sino todos estamos en peligro de autodesaparición.
Nos acompaña un trailer de La balade du Gran Macabre donde podemos apreciar la presencia de estos personajes y reconocerlos y donde el idioma no es óbice para hacernos una idea de la obra de Ghelderode en una versión que se llevó a los escenarios del Théâtre Royal du Parc de Bruselas en 1992.



Quizás lo primero que nos venga a la mente cuando hablamos de Ligeti sea su música que Kubrick incluyó en 2001, Una odisea del espacio. En esta obra maestra el realizador incluyó sin permiso del compositor partes de su Réquiem, Atmóspheres y Lux Aeterna, quien acabó llevando la producción a juicio.
La peripecia vital de György Ligeti es difícil de creer en nuestros días, aunque se enmarca dentro de los momentos en que se desarrolló en el periodo de entre guerras y la posterior conflagración mundial.
En ese inmenso retablo de la música del siglo XX que es El ruido eterno, Alex Ross va desentrañando, exponiendo, significando y acercando a los lectores los movimientos que se produjeron en la música del siglo, las personalidades que los llevaron a cabo y su importancia e influencia. Sobre Ligeti, Ross comienza a hablar de su figura y su obra sintetizando su inexplicable vida hasta la huida en el exilio hacia Austria.



Cuando la Ópera de Estocolmo encargó a Ligeti una obra, este tardó una década en darle forma y estrenarla. La expectación era tal, que diversos escenarios de ópera europeos se habían asegurado el estreno en alemán, francés e inglés o en sus respectivos países antes de saber si la obra triunfaría o sería un fracaso.
Ligeti escogió para su ópera La balada del Gran Macabro de Ghelderode en un libreto elaborado ente el propio compositor y Michael Meschke. Los personajes alegóricos de la obra teatral fueron transformados en figuras más cercanas al cómic, a los personajes de ferias y cuento y al cine. 
Nekrotzar (una suerte de Drácula, Ubú Rey o incluso un Don Juan) ha salido de su tumba y se dirige a Breughelland para anunciar el Apocalipsis, la extinción de los humanos, a través de un cometa de Dios enviará a la medianoche. Llega a la ciudad que dirige el príncipe Go-Go acompañado por su ayudante Piet vom Fass, un inepto bebedor, donde se relacionará con todos los personajes: El adivino Astradamors y su ninfómana esposa Mescalina, Go-Go y sus ministros Blanco y Negro o el jefe de la policía secreta Gepopo, dos amantes enamorados o la diosa Venus.
Finalmente Nekrotzar acaba emborrachándose en el palacio de Go-Go y la noche finaliza sin mayores contratiempos.
En una entrevista que realizaron a Ligeti en 1984 para la revista Neue Zeitscrift, el compositor afirmó que "la música de Macabre no es atonal, pero tampoco es una vuelta a la tonalidad. Se aproxima al pop-art, es figurativa en cierto modo con líneas y asociaciones melódicas que se manipulan como objetos. La obra está llena de citas a la tradición, también de pseudocitas, sí, a menudo de citas falsas."
Bajo estas premisas, Ligeti otorga a cada uno de los personajes una inconfundible personalidad vocal desde el tenor bufo del ebrio Piet hasta la pareja de sadomasoquistas o los enamorados Spermando y Clitoria. Nekrotzar es un bajo barítono, mientras Go-Go, un contratenor y los ministros Blanco y Negro son personajes hablados. La diosa Venus es una soprano, igual que Gepopo, el jefe de la policía, que luce una coloratura por momentos deslumbrante.  
La orquesta que propone Ligeti suma a la percusión timbres de puerta, sirenas, un despertador, una máquina de viento o un metrónomo, comenzando la obra con un preludio para doce bocinas de coches. Quizás el autor pretendía mostrarnos un mundo decrépito con estos instrumentos no convencionales.
Tras el éxito que siguió al estreno en abril de 1978 en Estocolmo, Ligeti revisó la ópera para una nueva versión que se estrenó en el Grosses Festspielhaus de Salzburgo en 1997.
Años antes, a comienzo de la década de los noventa, Ligeti adaptó la intervención de Gepopo y otros personajes del cuadro 3 en el comienzo del Acto II en una reducción para voz de soprano y orquesta.
El texto, casi a base de palabras sueltas con que Gepopo alerta en la ópera del peligro que se avecina, pasa a tener una importancia muy secundaria. Pero visualmente es un espectáculo poder apreciar la intervención de la orquesta fuera del foso operístico. La manipulación de instrumentos, alejada de la interpretación clásica a la que estamos acostumbrados, el uso de materiales extramusicales como el papel de periódico rasgado, timbres, cláxones e incluso las voces y gritos de los músicos hacen de esta obra a la que Ligeti llamó Mysteries of the Macabre, una pieza de repertorio representativa de la música de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX.
La soprano Barbara Hannigan, junto con la Gothenburg Symphony, protagoniza esta Misterios del Macabro en una grabación realizada en la ciudad sueca en 2013 y filmada por Màs Pär Flogelberg. Hannigan es la auténtica protagonista que canta en una tesitura alta con una coloratura difícil, mientras interpreta, gesticula para la dirección con una orquesta que la acompaña de forma espectacular. 


Si aún tienes tiempo e interés por continuar con El Gran Macabro, o si deseas volver en otro momento, incluyo una representación de la ópera con subtítulos en castellano. La grabación está dividida en dos partes, de las que te ofrezco algunas indicaciones de visualización en caso de no disponer de tiempo.
Pieter Brueghel, el viejo. El triunfo de la muerte. Museo del Prado.
El primer acto está dividido en dos cuadros. Es interesante presenciar los primeros momentos de la representación con el preludio de claxons y cómo el personaje que aparece en pantalla en la escena en primer lugar se convierte en el decorado que va a presidir el escenario a lo largo de toda la obra. 
La producción corresponde a un montaje de La fura dels Baus para El Gran Teatre del Liceu de Barcelona con Chris Merritt como Piet the Pot, Inés Moraleda y Ana Puche como los amantes Spermando y Clitoria (en algunas versiones se llaman Amando y Amanda), Wemer van Mechelen como Nekrotzar (La Muerte, el Gran Macabro), Frode Olsen como Astradamors y Ning Liang como Mescalina. La propia Barbara Hannigan que acabamos de escuchar dobla el papel de la diosa Venus y el jefe de la policía secreta Gepopo. Brian Asawa interpreta al príncipe Go-Go y Francisco Vas y Simon Butteriss son los ministros Blanco y Negro respectivamente. La Orquesta Sinfónica y Coros del Gran Teatre del Liceu están dirigidos por Michael Boder.

  
El segundo acto tiene la particularidad de que en él se encuentra la escena que Ligeti convirtió en El misterio del Macabro. A partir del minuto 15, aparece un personaje escondido en una red de camuflaje. Al descubrirse vemos que es el jefe de la policía Gepopo interpretado, como decimos, por Barbara Hannigan que interpreta, como decíamos, con subtítulos la parte que el compositor adaptó para soprano y orquesta. 
A partir de 1h 02 minutos los personajes se despiden con un passacaglia en la misma línea con que Verdi finaliza su Falstaff, el conocido Tutto nel mondo è burla (Todo en el mundo es burla) que sintetiza la moral de la obra: no hay que temer a la muerte, ya que de todas formas es inevitable. Mientras, lo único soportable es que reine siempre el bueno humor. Ligeti, y también Ghelderode, nos muestra con esta farsa que la humanidad no solo es risible y vana en sus intereses, sino que también es burda y grotesca.


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Bibliografía y webgrafía consultadas: