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Cuando tres no son multitud

Hay conceptos, ideas o expresiones que están asociados a números. El bien y el mal, el yin y el yang, el día y la noche los asociamos con la dualidad y el número dos. Expresiones como A vivir que son dos días, Es un arma de dos filos o Decir dos palabras las tenemos asociadas a este número.
En un dos por tres podemos pasar al siguiente número donde podemos encontrarnos con los tres reyes magos (o Las tres reinas magas de Gloria Fuertes), los tres tenores, los tres mosqueteros, los tres cerditos y obras como Tres sombreros de copa de Miguel MihuraTres ratones ciegos de Agatha Christie o los Tres tristes tigres de Cabrera InfanteAsí, el número tres lo asociamos a distintos títulos y expresiones. 
No voy a tratar sobre las tres uvas que el Lazarillo cogía cuando comía con el ciego cuando habían quedado en tomarlas de dos en dos, sino sobre obras en las que aparecen tres personajes como protagonistas o personajes secundarios.
Es habitual que en distintas obras -literarias, musicales o de otro tipo- aparezcan los personajes de dos en dos. Como tradicionalmente ocurre en la sociedad, estos personajes aparecen en libros y óperas como parejas de enamorados: Romeo y Julieta, Julio César y Cleopatra, Dante y Beatriz o Tristán e Isolda. También como cómplices o compañeros: los insurgentes hispanos Indíbil y Mandonio, Quijote y Sancho o Sherlock y Watson. También entra aquí la categoría de protagonistas y antagonistas como Otelo y Yago, el propio Sherlock Holmes y el profesor Moriarty, Harry Potter y Lord Voldemort o Luke Skywalker y Darth VaderHay multitud de obras en las que se desarrollan historias con estos tipos de personajes. 
En esta ocasión nos acercarnos a novelas y músicas en las que aparecen, a veces como protagonistas, otras como secundarios, tres personajes. Son también muchas las obras en las que encontramos estos tríos sentimentales en las que se tratan las relaciones que se establecen entre ellos. Los triángulos amorosos tienen su lugar en la historia de la literatura, el teatro, la ópera y el cine. Este tipo de historias surgen de la condición del ser humano y parten en muchas ocasiones de historias inspiradas en hechos reales. Pero esa es otra historia y tendrá cabida en otro momento.
En esta publicación te propongo acercarnos a grupos de tres personajes que protagonizan historias literarias y musicales. Nos acompañan obras de Rowling, Mozart, Jane Austen, Puccini, Dumas y un trío de grandes cantantes. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Así, prescindiendo de los triángulos amorosos que no tienen lugar en esta publicación, nos encontramos con que esos tríos no siempre lo fueron así. Los tres hermanos Marx eran cinco al principio, pero Zeppo y Gummo dejaron de aparecer para y se consolidaron los geniales Groucho, Harpo y Chico. A la inversa ocurre con los tres mosqueteros que, con el paso del tiempo serían cuatro al incluirse en ellos el protagonista D'Artagnan. En otras ocasiones, el número es invariable y parte del encanto de la obra como ocurre con las teatrales tres hermanas de Chejov o las televisivas Ángeles de Charlie.

El primero de los tríos de personajes nos lleva a una obra entre infantil y juvenil, en ese momento en el que se establecen lazos de amistad que perdurarán toda la vida o desaparecerán con la llegada de las relaciones amorosas. Reflejan los vínculos de amistad que crecen por primera vez fuera de los familiares, surgidos con los compañeros de colegio o del entorno cercano y suelen ser un momento en el que se crean relaciones intensas en las que se van asentando distintos roles según la personalidad de cada uno de los miembros y el desarrollo de la relación.
Uno de los ejemplos más brillantes y conocidos es el de un fenómeno literario y cinematográfico que arrasó desde los últimos años del pasado siglo y que llevó a la lectura a muchos niños, jóvenes e inclusos sus padres gracias a la obra de J. K. Rowling. Se trata de la serie de Harry Potter en el que se encuentra uno de los tríos de personajes más reconocibles, el formado por el protagonista, Ron Weasley y Hermione Ranger.


Con ese aire todavía infantil que tiene el primero de los libros,  Harry Potter y el cáliz de fuego, te invito a leer el primer encuentro entre los tres protagonistas que se produce en el tren que les lleva por primera vez al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Después de haberse encontrado Harry y Ron antes de montar en el tren y sentarse en el mismo compartimento, aparece la tercera protagonista, en una escena en la que no se crea una buena relación entre ellos.


Aunque la relación entre ellos es tolerada por los tres, no es has más adelante, con motivo de la aparición de un troll en los servicios cuando esta relación se muestra sólida e inquebrantable. Hay momentos en los que se sabe con certeza cuando y por qué se consolida una relación.


Estrenada algo más de dos meses antes de su muerte, Die Zauberflöte (La flauta mágica) es una de las óperas más deslumbrantes y enigmáticas del repertorio. La obra de Wolfgang Amadeus Mozart admite muchas lecturas donde se cruzan la lucha ente el bien y el mal, el cuento infantil, el rito masón con el camino hacia la iluminación, la opera bufa, el oratorio y piezas vocales de una brillantez exquisitas. 
Con un libreto de Emanuel Schikaneder, amigo, compañero masón de Mozart, empresario, intérprete de Shakespeare y el primer Papageno, se encuentra entre las óperas más representadas cada año en lo que va de siglo. Además de los protagonistas Tamino y Pamina, Papageno y su anhelada Papagena, cuenta con los antagonistas Sarastro y la malvada Reina de la Noche. Pero lo que la trae a esta publicación es dos tríos de personajes: Las tres mujeres, al servicio de esta última y los tres muchachos.


Se señala que Mozart incluyó en varias ocasiones el número tres en esta obra como parte de la simbología masónica. Además de estos personajes, la obertura se inicia con tres acordes que suponen la llamada de atención para iniciar la ceremonia.
Después de avisar a Tamino y Papageno que serán guiados por tres muchachos sabios, estos aparecen al final del primer acto para pedirles paciencia, silencio y perseverancia. En la siguiente presencia de los tres muchachos en el Acto II descienden de las alturas para interpretar Seid uns zum zweiternmala willkommen (Por segunda vez os damos la bienvenida) preparándolos para la prueba que se les avecina, mientras les devuelven la flauta mágica a Tamino y el carillón a Papageno. Curiosamente, además de su carga simbólica, son tres niños los que aconsejan a los adultos sobre cómo deben actuar y comportarse.


La interpretación corre a cargo de Ludwig M., Philip M. y Matthias H., pequeños grandes cantantes de los que se preserva el apellido con L'Orchestre de l'Opera National de Paris, la presencia silente de Piotr Beczala como Tamino y Detlef Roth como Papageno y la dirección de Ivan Fischer en una representación que se grabó en la Opéra National parisina en 2001. 


Después de personajes amigos y cercanos a la infancia, te presento otro grupo de tres tipos de personajes: los hermanos. Entre ellos se establecen relaciones desde el nacimiento en las que se muestran tanto pautas comunes procedentes de la educación en el entorno familiar como las diferencias en el carácter individual. A esto, se suman los roces y afinidades consecuentes con la convivencia.
Un ejemplo de estas relaciones entre hermanas lo podemos encontrar en una de las obras más conocidas de Jane Austen, Sense & Sensibility (Sentido y sensibilidad). La escritora inglesa dibuja con delicadeza e ironía las rígida sociedad inglesa de su época en las que la elección de marido es prácticamente la única opción para la mujer. La historia nos acerca a una viuda y sus tres hijas, las hermanas Dashwood, Margaret, Elinor y Marianne, centrándose en estas dos últimas, de carácter diferente y antagónico por momentos, que muestran las opciones ante la sociedad y el camino que anhelan tomar: el sentido común y la sensibilidad que suponen las dos formas de afrontar el futuro.
El texto que nos acompaña nos acerca a una de las veladas que se realizaban en la época en la que las Dashwood, madre e hijas, reciben a Edward Ferrars, uno de sus vecinos relacionado con Elinor. En la escena, Jane Austen muestra el carácter de las hermanas, sus relaciones entre ellas y sus diversos puntos de vista.




Además de los dobles tríos de La flauta mágica con las mujeres y los muchachos, hay otro trío aún más particular en la ópera póstuma de Giacomo Puccini, Turandot. Esta obra, que también ha tenido su lugar en varias ocasiones en este blog, es lo que vulgarmente podríamos llamar un cuento chino. Se trata en efecto de una obra en forma de cuento oriental a partir del drama de Carlo Gozzi y la versión que realizó Friedrich von Schiller del que escribieron el libreto Giuseppe Adami y Renato Simoni. 
En la historia de Turandot, la Principesa di gelo y su pretendiente de nombre desconocido aparecen tres ministros, Ping, Pang y Pong. En sus cartas, Puccini los nombraba como maschere (máscaras), como si fueran personajes de la commedia dell'arte. Aunque en los primeros esbozos de la ópera aparecían como los marginados de la leyenda china, acabaron convertidos en chinos sin perder el carácter de la tradición italiana, moviéndose siempre de tres en tres, como payasos o marionetas, interrumpiéndose unos a otros, completando sus pensamientos y frases y apareciendo siempre como un elemento grotesco que hace de contrapunto al drama.
De entre las varias apariciones que tienen a lo largo de la ópera te acompaña parte de la intervención que tienen al comienzo del Acto II. En el trío Ho una casa nell'Honan (Tengo una casa en Honán) los tres ministros añoran cada uno su lugar de origen y muestran su deseo de dejar su cargo y volver allá. Se trata de un terceto con tintes melancólicos en el que se reflejan las características que les acompañan durante la obra. 
La interpretación de este trío de Ping, Pang, Pong está a cargo del barítono Vinicius Atique y los tenores Geilson Santos y Giovanni Tristacci en una representación que se llevó a cabo en octubre de 2018 en el Theatro Municipal de São Paulo. Los subtítulos están en portugués, por lo que puedes seguir el argumento de este trío con facilidad.


Aparte de esas relaciones que se establecen entre niños y jóvenes antes de entrar en otra etapa y las que se producen entre hermanos o hermanas, hay otras que se crean a partir de relaciones en la edad adulta por motivos de trabajo o aficiones comunes. En algunos casos suele ocurrir que tras un tiempo de estrecha amistad, cada uno de los componentes tome un camino diferente en su vida.


Basado en un personaje histórico, Gatien de Courztilz, señor de Sandras, un antiguo mosquetero, publicó Memorias de Monsieru d'Artagnan en 1700. A partir de esta obra, Alexandre Dumas escribió una de esas obras que mezclan personajes históricos con algunos anacronismos y personajes ficticios provistos de un gran carisma  para crear una de las novelas de capa y espada que se ganó a los lectores desde su publicación, que se realizó por entregas en el periódico Le Siècle entre marzo y julio de 1844.
Los tres mosqueteros y sus continuaciones Veinte años después y El vizconde de Bragelonne muestran las aventuras del gastón D'Artagnan y los tres mosqueteros Athos, Porthos y Aramis durante el reinado de Luis XIII con el cardenal Richelieu como primer ministro antagonista y el señor de Tréville como jefe de los mosqueteros.
Estos tres mosqueteros a los que se une el joven D'Artagnan desarrollarán sus aventuras hasta que cada uno tome un camino diferente según sus ideas y aspiraciones.
Tras haber conocido el protagonista a cada uno de sus próximos compañeros y quedar citado para un duelo con cada uno de ellos el mismo día, en el mismo lugar y con una hora de diferencia, llegan a resolver sus diferencias y formar un grupo con uno de los lemas más famosos de la historia.
El texto que te acompaña recoge el momento en el que entregan al casero de D'Artagnan a las autoridades y  el grupo exclama por primera vez este lema.


Si el trío anterior desarrolla su amistad durante sus años de trabajo en el cuerpo armado del señor de Treville antes de encaminarse cada uno de ellos a un destino diferente, el último trío que nos acompaña surgió de forma casi inversa.
Triunfadores profesionales cada uno en su carrera, llenaron los teatros de ópera de todo el mundo antes de unirse para una serie de conciertos que acabaron prolongando debido al éxito que obtuvieron. Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y Josep Carreras se unieron como Los tres tenores cuando eran leyendas de la ópera y no tenían nada que demostrar. Tras varias temporadas llenando auditorios y espacios diferentes a los teatros de ópera habituales, cada uno de ellos siguió su camino.

Grabado de Juan Serra y Pausas para Los tres mosqueteros
Finaliza esta publicación sobre tríos de personajes con la interpretación de una de las canciones más emblemáticas de la música de Nápoles. Se trata de O sole mio, una canción compuesta en 1898 por Eduardo di Capua a partir de un texto de Giovanni Capurro, una canción que se difundió por los emigrantes italianos que llegaron a América y que popularizó Enrico Caruso a comienzos del pasado siglo.
La interpretación de Los tres tenores que te acompaña se grabó en Los Ángeles en 1994 y tiene dos curiosidades: No está recogida en el DVD que se grabó de este concierto y Domingo y Carreras hacen el paripé de que no van a poder llegar a los agudos de Pavarotti en el clímax de la canción.

Y a ti, ¿qué otros tríos te han gustado? ¿Cuáles propondrías?
 
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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Rowling, J. K. Harry Potter y el cáliz de fuego, traducción de Nieves Martín Azofra, Muñoz García, Salamandra Infantil y Juvenil. ISBN: 978849836349.
  • Austen, Jane. Sentido y sensibilidad, traducción de Ana María Rodríguez, Editorial Penguin Clásicos (2015), ISBN: 9788491050001.
  • Dumas, Alexandre. Los tres mosqueteros, traducción de Jofr Homedes Bautnagel, Penguin clásicos (2016). ISBN: 978849105240
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.

Oberturas y Prólogos: El arte de comenzar

Una novela, un ensayo, una ópera o una pieza teatral son obras completas que su autor ha desarrollado a partir de sus ideas. Nos pueden interesar y gustar más o menos, emocionar o hacernos reflexionar, pero el autor la creó como una obra completa en todas sus dimensiones. 
Es cierto que en determinados casos han tenido una continuación porque el autor consideraba que aún tenía algo más que decir, aunque generalmente se ha debido al éxito alcanzado por esa obra. Basta pensar en series de libros o de televisión que acumulan una temporada tras otra, hasta terminar de exprimir el éxito original.
Pero en muchas ocasiones estas obras no sólo se han dado a conocer tal como fueron pensadas, sino que se presentaron con una parte que servía para introducir a los lectores o espectadores en el desarrollo de la obra. Surgieron así los prólogos en algunas obras teatrales que pasaron después a los libros y, con otro origen y sentido, las oberturas de las óperas. 
Personalmente soy un gran adicto a los prólogos, ya que suelo encontrar más argumentos para leer la obra, aunque, como veremos, en ocasiones pueden llegar a ser prescindibles según el tipo al que pertenezcan. 
Te propongo unas reflexiones sobre los prólogos de libros y las oberturas de óperas con algunos ejemplos. Nos acompañan obras de Borges, Monteverdi, Shakespeare, Mozart, Javier Escudero y Wagner. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Aunque en libros es prescindible el hecho de contar con un prólogo, en obras como las óperas es habitual que comiencen con una obertura. Este elemento viene determinado por la relación entre los intérpretes y los espectadores como forma de inicio del espectáculo, una forma de abrir simultáneamente la obra y el telón que separa el espacio de los artistas del de los asistentes. Aunque la función y el estilo de las oberturas, su intención y su forma son muy diferentes a lo largo del tiempo, entre distintos autores y épocas, te propongo acercarte a algunos de los tipos más significativos.
Siguiendo los principios de la Camerata Fiorentina, un grupo reunido alrededor del conde Giovanni de Bardi con compositores como Vincenzo Galilei (padre de Galileo), Jacopo Corsi, Giulio Caccini, Ottavio Rinuccini, Jacopo Peri, Luca Marencio o Battista Strozzi, se estrenaron en la capital toscana varias obras con el nombre de Ópera, como Dafne (1598) y Eurídice (1600), obras de Jacopo Peri y libreto de Rinuccini.
Aunque de estas obras sólo quedan el recuerdo y algunos insignificantes fragmentos, sus principios estéticos y formales sirvieron para el nacimiento de un arte que ha deslumbrado desde entonces.
Vicenzo I de Gonzaga, duque de Mantua había asistido a esas representaciones y anhelaba hacer algo similar en su ciudad. La ocasión se le presentó con la celebración de la boda de su pariente María de Medici, para la que contrató a uno de los mayores compositores del momento, Claudio Monteverdi, a quien le indicó el tema a tratar (de nuevo la historia de Euridice y Orfeo), le pagó para que contratara a los mejores cantantes e intérpretes de forma que la obra deslumbrara a los asistentes. 
Así se fraguó La favola d'Orfeo (La fábula de Orfeo), una favola in musica, como se calificó su publicación años después, que contaba con un libreto de Alessandro Striggio el joven y se estrenó en el teatro de la corte de Mantua el 24 de febrero de 1607. Todos los asistentes a la representación fueron invitados por el duque mecenas, pues no se había pensado en ningún momento en vender entradas a ningún público.


Después de haber construido los días previos un escenario para que los personajes, unos simbólicos como la Música, otros míticos como Orfeo y su amada Euridice, la obra comenzó con una Toccata. ¿Qué función tenía esta pieza?
La tocata inicial de Orfeo es en realidad la Marcha militar de los Gonzaga, una pieza que tenía dos características: por un lado es una pieza de carácter militar propia de la dignidad del mecenas, mientras que por otra parte es una fanfarria, un tipo de composición que muestra la nobleza del anfitrión. Esta característica se muestra en el ritmo de puntillo que aparece en la partitura a imitación del golpe que daba el chambelán con su bastón en el suelo para anunciar los nombres de los invitados que entraban en el salón.
Además, y sobre todo, la tocata servía de obertura con otras dos finalidades: por un lado indicaba a los asistentes que se iniciaba la representación y, fundamentalmente, pedía respeto para los duques y el espectáculo que había organizado, aunque no para la obra en sí.
La obra comienza según las indicaciones siguientes del compositor: «Toccata che si suona avanti il levar da la tela tre volte con tutti li insttrumenti, si fa un Tuono piú alto volendo sonar le trombe con le sordine». Así, la melodía de la fanfarria debía sonar tres veces antes de levantarse el telón, momento en el que el compositor entraba con su indumentaria negra para dirigir a los instrumentistas que entonaban la melodía un tono más alto de lo escrito en Do, es decir en Re.
Nos acompaña una grabación realizada en el Teatro del Liceu de Barcelona en la temporada 2000/2001 con Le Concert des Nations y La Capella Reial dirigidos por Jordi Savall. Podemos observar un homenaje al compositor en la forma en que Savall entra a dirigir con la presencia y atuendo similares a Monteverdi en aquella ocasión y algunos de los músicos repartidos por los palcos


El origen del término prólogo lo podemos encontrar en la palabra del griego clásico πρόλογος (prólogos) formada por πρό (pró, delante) y λογος (lógos, palabra, discurso, texto), ofreciendo el significado de «antes de la palabra o del texto». De allí pasó al latín prologus y de éste a las lenguas romances en las que tiene una forma y pronunciación similar.
El primer significado de prólogo se refiere, pues, a ese texto preliminar de un libro, que puede ser escrito por el propio autor o por otra persona y que sirve de introducción a su lectura.
Todavía recuerdo las novelas que leía de pequeño, libros de tipo popular que no tenían nunca prólogos, hasta que adquirí uno de ellos que tenía no sólo el prólogo, sino también un estudio preliminar sobre la obra en cuestión que disfruté como ninguno antes. Aún tengo por casa ese ejemplar, gastado de tanto leerlo, de Los papeles póstumos del Club Pickwick de Dickens, que complementa el nombre de este blog. 
Dentro de este primer significado para un prólogo podemos encontrarnos una gran variedad de ellos y me gusta tener en cuenta algunos aspectos para disfrutarlos o dejarlos de lado si no tienen mucho interés. Por un lado, debe ser una referencia de la obra a la que precede, pero que no haga alusión continua a lo que ésta muestra, ya que la leeremos después. Tampoco debe ser excesivamente técnico o desvelar la trama o argumentación ulterior y suelen ser de dudosa cordialidad cuando están escritos por algún amigo del autor.
En ocasiones, hay prólogos más que interesantes que están escritos por otra persona mucho después de haberse publicado el libro en atención a los méritos propios del libro o del autor, más que por alguna celebración emotiva o sentimental.


A muchos nos gustan por el interés que nos abren hacia el libro en cuestión, hasta el punto que hay autores, ellos mismos lectores irredentos, que son expertos en prólogos. Jorge Luis Borges es uno de esos autores que tiene en su haber multitud de prólogos de muy diversa índole.
Dos ejemplos nos sirven para comenzar a admirar al escritor argentino como prologuista: La biblioteca de Babel es una colección de textos de diversos autores que surgió como colaboración con el editor Franco María Ricci a partir del relato homónimo borgiano. Prólogos de la Biblioteca de Babel recoge los memorables prólogos que Borges escribió para cada uno de los relatos seleccionados, mostrando en ellos tanto interés y creatividad como en cualquiera de sus relatos propios.
El otro ejemplo muestra aún más la creatividad del escritor argentino. Publicado en 1975, Prólogos, con un prólogo de prólogos es una recopilación de este tipo de introducciones de libros que escribió a lo largo de su vida. Allí encontramos desde los dedicados a Cervantes, Kafka o Lewis Carroll a los de Paul Valèry, Carlyle, Bioy Casares hasta alcanzar la cuarentena de piezas.
Como es lógico por las características del autor y por el título, este libro comienza con un prólogo que antecede a todos los demás y que muestra, una vez más, la capacidad creativa y de razonamiento del escritor argentino. 
Tras  unas reflexiones sobre la idea de una literatura sudamericana y sobre algunos de los autores prologados, el escritor argentino se aventura hacia una inexpresada teoría del prólogo con algunos ejemplos significativos de los mismos. Te dejo con este prólogo de prólogos, una joya borgiana. 


La palabra Obertura procede del francés Ouverture (apertura) y se define como la música instrumental que sirve de introducción a obras dramáticas o a obras cantadas dramatizadas. Como has podido observar en el caso del Orfeo de Monteverdi, al comienzo eran muy breves y se solían denominar Sinfonías
Esta forma de concebir la obertura de las óperas se desarrolló también durante la corte de Luis XIV de Francia en la que muchas obras comenzaban con una marcha de tipo regio en su honor. 
En el siglo XVIII comenzaron a popularizarse en Nápoles y Venecia las oberturas en tres movimientos o partes que solían comenzar con uno en Allegro, otro lento para finalizar de nuevo con una parte alegre, aunque sin relación aparente con la obra.
En las óperas de madurez de Mozart esta obertura se transformó en una introducción relacionada con la partitura con una música que captaba la atmósfera e incluso algunos de los temas que se desarrollarían en la obra. A comienzos del XIX el estilo italiano de Rossini, Bellini o Donizetti siguió en la línea de un tipo de sinfonía como obertura, mientras que otras lo hacían en el sentido de introducción dramática, como en  el caso de Beethoven, que llegó a componer hasta cuatro oberturas distintas para Fidelio.



Un ejemplo significativo es la Obertura de Don Giovanni de Mozart, una pieza que se inicia con un tono oscuro y pausado que anuncia la dramática escena final de la obra, cuando la estatua de El Comendador acude a la invitación a cenar que le hizo Don Giovanni.  
El primer tema lo presentan las cuerdas a las que contestan los vientos que entablan un diálogo que va creciendo y muestra una línea humorística donde intuimos las carcajadas del protagonista, un diálogo entre éste y Leporello, transformándose en un allegro compacto, aunque conservando la expresión dramática que impregna la pieza.
El enlace pertenece a una versión de la Orquesta del Royal Opera House de Londres dirigida por Constantin Trinks que se representó en julio de 2021.


Los prólogos tienen ese carácter de llave que te ayudan a abrir una casa, facilitándote la entrada, pero a la que podrías entrar simplemente abriendo la puerta y prescindiendo de ella. Te facilita el acceso al mundo interior del libro, allanando el camino, especialmente si conoces poco sobre el contexto de la obra o del autor.
También posee la capacidad de sorprender, pues cuando piensas que no tiene nada significativo que contarte, hay ocasiones en que se produce una revelación que engrandece la obra a tus ojos y aumentas la capacidad para disfrutarla. Descubres que has encontrado un lugar desde donde vislumbrar el resto de la obra, donde aprecias la totalidad del libro antes de leerlo.
Otra cualidad del prólogo que lo hace interesante es que, en realidad no pertenece a la obra, aunque depende de ella, ya que no suele existir un prólogo sin su obra. Si en el caso de Borges, sus prólogos de prólogos se referían a libros concretos y reputados, hay algún caso particular como el de Nicolaus Notabene, uno de los seudónimo elegidos por Søren Kierkegaard. Escrito con un buen sentido del humor, Prefacios muestra a un hombre que ha renunciado a su vida como escritor por las responsabilidades que le acarrea su matrimonio, teniendo que conformarse con escribir los prólogos de los libros que hubiera escrito si hubiera tenido la posibilidad de escribirlos. El bromista Notabene propone la idea de que «escribir un prólogo es como tocar el timbre de una casa y echar a correr» para que cuando el lector acuda no haya nadie.


El origen etimológico del término griego clásico πρόλογος nos remite a su significado más antiguo. En el teatro griego y latino era un discurso que precedía al texto dramático y su desarrollo. Era el momento en el que el coro situaba a los espectadores en el tema o el argumento que se iba a desarrollar en la obra.
Este tipo de prólogo no ha dejado de utilizarse cuando los autores lo han considerado necesario como forma de hacer entrar a los espectadores directamente en la obra.
Uno de los ejemplos de este uso lo podemos encontrar en el Romeo y Julieta de Shakespeare. Se trata de un prólogo, no para ser leído por quienes se acerquen a la obra del escritor, sino para ser declamado en el inicio de la obra y situar a los espectadores en la historia de los amantes de Verona.
Comienza, pues, Romeo y Julieta con un coro que entra en escena y recita como prólogo un soneto isabelino.


Las oberturas de la primera mitad del XIX fueron derivando con compositores como Verdi o Wagner. Así, surge el Preludio, una pieza que representa a la vez que simboliza la idea fundamental de toda la ópera y no tiene, como la obertura, un carácter cerrado y conclusivo, ya que no busca el aplauso del público, sino que da pie al inicio de una obra que fluye desde desde la primera nota musical. Muchos críticos consideran que el primer preludio con ese carácter fue compuesto por Wagner para su ópera Lohengrin.
Los preludios e interludios (al comienzo de un acto) de Verdi en La Traviata o de Bizet en Carmen, por ejemplo, pertenecen a este tipo.
Con Wagner adquiere también un nuevo sentido el término prólogo. Según el Diccionario de la R.A.E., se refiere de la «primera parte de una obra en la que se refieren hechos anteriores a los recogidos en ellas o reflexiones relacionadas con su tema central». Wagner lleva al extremo este significado al componer su tetralogía El anillo del Nibelungo en tres jornadas (La Valquiria, Sigfrid y El ocaso de los dioses) precedidas de un prólogo, El oro del Rhin. Aquí el compositor alemán creó un prólogo que servía de introducción a la historia de más de dos horas de duración y que ha servido como fuente de inspiración para la creación de multitud de obras, muchas de ellas películas, en las que se profundizaba en los orígenes de la historia original. Las famosas precuelas.

Wagner compuso Lohengrin en su etapa como segundo Kapellmeister en Dresde mientras trabajaba para el rey de Sajonia. Adjudicó una tonalidad a cada uno de los personajes principales de este relato medieval donde confluyen la caballerosidad frente a la traición, la pureza espiritual y la lucha contra el mal frente a la conspiración. El protagonista, uno de los míticos caballeros aparece en el preludio con una visión del Grial descendiendo a la tierra sonando las cuerdas de modo brillante, estáticas al comienzo que van creciendo hasta alcanzar el clímax orquestal.
Como el compositor hubo de huir de la capital de Sajonia  al haberse puesto de parte de los revolucionarios republicanos en 1848, la obra fue estrenada en Weimar en 1850 por Franz Liszt a quien estaba dedicada.
El preludio de Lohengrin que nos acompaña está interpretado por la hr-Sinfonieorchester de la Frankfurt Radio Symphony dirigida por Andrés Orozco-Estrada que se grabó en el Rheingau Musik Festival de 2017 en Lloster Eberbach.


Además de los prólogos que hemos visto, también están los que realizan un estudio de la obra sobre la que escriben. Son más extensos y rigurosos y tienen la virtud de ahondar más en la obra y el riesgo de ser excesivamente técnicos y llegar a aburrir al lector.
Como norma general, me gustan los prólogos cuando son interesantes y aportan al libro al que acompañan y suele ser un elemento fundamental para elegir la versión del libro que deseo leer.
Los prólogos tienen también una ventaja adicional: Si te cansan o aburren puedes dejar de leerlo inmediatamente, ya que no te afectarán a la lectura del libro que tienes entre las manos.

El último ejemplo de prólogo es el que ha servido de inspiración para esta entrada del blog. 
En Las otras vidas de Don Quijote, Javier Escudero realiza una investigación sobre los personajes que pueblan la novela más famosa de Cervantes y en su prólogo reflexiona, analiza, desvela y nos muestra el camino que recorrió para escribir su libro. Dividido en varios apartados distintos entre sí, Escudero nos invita e incita a leer su trabajo mostrándonos todo lo que podemos encontrar en su interior. Es uno de esos prólogos escritos por el autor que nos abren el camino del libro.




Y tú, ¿hay algún prólogo que te haya margado o llamado la atención? De todas las oberturas de ópera, ¿con cuál te quedas?

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

¡La Música está viva!

Nunca ha sido tan abundante la oferta para acercarnos y seguir las obras de arte que deseamos. Nunca se han publicado y escrito tantos libros, se ha compuesto, interpretado en directo y grabado tanta música. Desde que se iniciaron el cine y la televisión nunca se han filmado más películas, series y programas de televisión que en los últimos años. Nunca se ha viajado tanto como ahora, se ha tenido acceso a tantos museos -presencial o virtualmente-, ni se ha podido conocer tanto a través de la cercanía que nos proporciona Internet. La oferta crece continuamente hasta tal punto que, por ejemplo, el número de los libros publicados en la última década supera a los que lo habían sido a lo largo de toda la historia.
Ante una oferta tan abundante, variada y desproporcionada nos encontramos con la tesitura de no disponer de tiempo material para acercarnos a cuanto deseamos. No sólo es el estrés y la falta de tiempo continua los que nos lo impiden, sino que, aunque dispusiéramos de todo nuestro tiempo, necesitaríamos más de una vida para abarcar cuanto queremos.
Ante esta situación nos vemos en la obligación de seleccionar y adaptar a nuestras circunstancias y gustos personales la decisión de las obras a las que queremos acercarnos, sean libros, música, películas o cualquier manifestación artística. Lo importante es sentirnos receptivos, activos y enriquecernos con nuestro acercamiento a ellas.
Los que soléis leer este blog vais conociendo mis gustos literarios y musicales y sobre estos últimos gira esta publicación.
La -mal- llamada música clásica es actualmente una de las cientos de variedades de las distintas ofertas musicales que podemos tener a nuestro alcance. Muchos le pueden achacar que está anclada al pasado, que han dejado de componerse obras, que acercarnos a ellas está al alcance de unos pocos por tener un acceso caro o que es aburrida. Ninguna de estas razones tiene consistencia, pero están dentro de la argumentación habitual de aquellos a lo que no les llama la atención.
Te propongo unas reflexiones por nuevas formas en que la música se acerca a los oyentes, para mostrar su vitalidad, dar a conocer qué nos cuenta y ofrecer una renovación de las formas clásicas para acercarse a un nuevo público. Nos acompañan Alex Ross, Sheila Blanco, Jaime Altozano, Bach y Mozart. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Nos acompañan dos reflexiones sobre el concepto de música clásica y las nuevas formas de reproducción a cargo del crítico musical de The New Yorker, una adaptación de Bach como forma de difundir su vida, obra y música, un análisis de la última pieza que llegó a escribir Mozart antes de su fallecimiento y una hipnótica y fascinante adaptación de uno de sus conciertos para ballet, una obra que hasta quienes no siguen este tipo de música quedarán seducidos por ella.



El mundo de la música clásica es prácticamente inabarcable. Es tan amplio y variado que mientras más te adentras en él y más conoces, mayor interés tienes por seguir escuchando sus obras.
Pese a todos los clichés que existen alrededor de ella, en muchas ocasiones es su desconocimiento lo que la lleva a esta situación. También pesa en su contra la etiqueta de que asistir en directo a interpretaciones es caro, aunque también lo sean otros conciertos de cualesquiera tipos de música a los que tengamos la oportunidad de asistir. Es cuestión de gustos.
Pero hoy en día tenemos un considerable números de obras al alcance de un solo clic. Plataformas como YouTube o Spotify, por ejemplo, ponen a nuestro alcance un innumerable repertorio que podemos buscar y seguir. Conceptos como las bibliotecas, listas de reproducción, favoritos u otras opciones nos permiten buscar, configurar y guardar las obras que queremos escuchar desde cualquier dispositivo.
También ha existido desde hace tiempo y continúa habiéndolos personas que se dedican a dar a conocer a autores y sus obras con un carácter pedagógico para explicarlos, analizarlos y profundizar en ellos, de forma que nuevos oyentes o los ya consolidados tengan acceso a esa información que les haga disfrutar con mayor capacidad de esas piezas.
Recuerdo con cariño que mi acercamiento a la música clásica vino de la mano de un apasionado comunicador, Fernando Argenta que con sus Clásicos Populares de Radio Nacional y Radio Clásica, y su particular lenguaje asequible y accesible hizo que muchos aprendiéramos a amar este tipo de música. Más adelante dio un paso adelante con los más pequeños en el programa de televisión El Conciertazo, donde su particular forma de presentar la música atrajo a muchos niños a este mundo.


Actualmente hay divulgadores como Ramón Gener que tuvo el programa This is Opera en Radio Televisión Española en el que presentaba y diseccionaba muchas de las piezas más representativas de este repertorio y que aún están disponibles en la plataforma de la televisión pública. Aún tiene algunas colaboraciones en Radio Nacional que se pueden seguir en directo en el programa No es un día cualquiera o a través de los podcasts Operando con Ramon Gener, además de sus conferencias y las conferencias para presentaciones de obras que suele realizar para el Palau de Les Arts de Valencia.
Poco a poco van apareciendo más personas que divulgan figuras como es el caso de Sheila Blanco, que comenzó a sorprendernos a través de las redes sociales con sus pequeñas piezas sobre compositores en las que a algunas músicas muy reconocibles de ellos les incorporaba unas letras que sorprendían por la frescura, agilidad vocal y la forma en que condensaba el valor del autor.
Nos acompañan dos versiones de la misma pieza, Bach es Dios, para que elijas cuál de ellas deseas seguir, aunque pueden ser las dos si dispones de unos minutos más.  
La música está tomada de la Badinerie de la Suite nº 2, BWV 1067 de Johann Sebastian Bach, que apareció recientemente en este blog. La primera versión es la toma casera con la que suele presentar sus obras en las redes sociales dentro del tipo de grabaciones que la dio a conocer.


En la segunda versión de esta pieza está acompañada por la Orquesta de Radio Televisión Española bajo la dirección de Carlos Garcés en una grabación realizada en el Teatro Monumental de Madrid en septiembre de 2021 en el que las mascarillas nos recuerdan el tiempo que estuvimos bajo los efectos de la pandemia. En este concierto mostró su espectáculo Bioclassics, cuyo explícito título lo dice todo.


Afortunadamente cada vez son más frecuentes y abundantes los espacios en los que se pueden seguir diversos programas de audio y vídeo en cualquier momento. La rigidez de las parrillas de programación han pasado a la historia con la incorporación de los contenidos emitidos en antena en los podcasts de audio y los videocasts o videopodcasts. Estos archivos no sólo se almacenan cuando se emiten, sino que, en muchas ocasiones se realizan directamente para guardar sin necesidad de pasar antes por la emisión en antena, lo que facilita la incorporación de nuevos creadores.
De la inabarcable cantidad de este tipo de archivos hay unos cuantos que sigo y suelo escuchar o ver y que tienen relación con la (mal) llamada música clásica:
Dentro de los programas de Radio Clásica de Radio Nacional sigo en plataformas como Ivoox los episodios de algunos programas con regularidad:
-Música y significado, un programa de análisis musical de obras fundamentales presentado por Luis Ángel de Benito, quien aparecerá en el siguiente vídeo.
-Notas a pie de página: Un programa de Martín Llade (a quien pese a su larga trayectoria en la emisora, se le conoce más como presentador del Concierto de Año Nuevo de Viena), y la escritora Espido Freire, que tratan cada semana sobre un escritor o escritora.
-Sinfonía de la mañana, también de Martín Llade, un programa diario (lunes a viernes, de 8 a 9:30)) que comienza con un relato sobre un compositor o autor y enlaza entrevistas, música y literatura. 
-Atriles entre los árboles, un programa de Mercedes Menchero donde una obra literaria de carácter reflexivo, música y naturaleza se unen.
-Gran Repertorio, un programa donde se explican obras fundamentales.

Aparte de esta emisora, de la que sigo algunos podcasts más, también sigo los de una emisora independiente, Clásica FM con distintos episodios sobre música clásica y jazz, con la presencia del pianista Mario Mora entre otros.
También, aunque ya fuera de la esfera de la música clásica sigo a otros compañeros blogueros como Marcos Planet, Historias y relatos, La Trinchera o Los libros de Baker Street.
Seguro que tú escuchas o sigues distintos podcasts, pero con algunos de estos, la comprensión, análisis y disfrute de la música clásica están asegurados


Y citando el término Música Clásica, el texto siguiente ahonda en él. En otras publicaciones ha aparecido en este blog la obra de Alex Ross (no confundir con el ilustrador de comics), crítico musical de The New Yorker y autor de varios libros interesantes sobre música: The rest is noise: Listening to the Twentieth Century (El ruido eterno, escuchar al siglo XX a través de su música) y Listen to This (Escucha esto), libros en los que realiza un recorrido por las músicas del XX en el primero y de todas las épocas en el segundo. En el más reciente Wagnerismo. Arte y política a la sombra de la música, analiza la influencia (para bien o para mal) en la literatura, las artes, el cine y la vida intelectual y la política de la obra del compositor alemán.
Escucha esto es un monumental mosaico en el que Alex Ross une indisolublemente la vida y el arte con la música y la historia para acercarnos desde las figuras más clásicas -Mozart, Bach, Verdi o Beethoven- a los grandes iconos de la cultura pop -Dylan, Radiohead o Björk, para demostrar que «comprender la música es una forma de comprender el mundo».
El texto que nos acompaña trata, como decía, del propio nombre de Música Clásica y su significado, sus implicaciones y el lugar que ocupa y puede ocupar hoy en día. Una reflexión interesante.


Si en el primer vídeo me centraba en la pieza de Sheila Blanco y en los divulgadores que dan a conocer a los autores a un público que no suele tenerlos en cuenta como forma de iniciación, ahora te propongo acercarte a otras formas de difusión en la que se centran más en las obras, dando a conocer las intenciones del autor, analizando sus partes y, en definitiva, profundizando en ellas. Personalmente, cuanto más conozco de una obra más la aprecio y disfruto.
Por un lado hay una enorme variedad dentro del universo de YouTube con divulgadores que trabajan y explican grandes piezas del repertorio entre las que suelo acercarme a:
-Jaime Altozano, uno de los youtubers más seguidos en nuestro país, por lo que seguro que lo conoces. Nos acerca a todo tipo de obras, pero «la música», como diría Alex Ross, ocupa un lugar importante dentro de su producción.
-El pianista James Rhodes es otro divulgador de la música que, entre otras formas, lleva el podcast En clave de Rhodes en la Cadena Ser donde entabla diálogos con diversos protagonistas de nuestra cultura como el violinista Ara Malikian, Blanca Portillo, Rosa Montero o Javier Cámara. Suyas son estas palabras recogidas en una entrevista en La Tercera«¿Cuántos músicos clásicos tienen la oportunidad de que se les entregue un micrófono en una radio para hablarles a millones de personas? Y que taxistas, panaderos, se detengan y escuchen sobre Bach, sobre Glenn Gould o Mozart. Y que disfruten, sin necesidad de "saber"».
-La Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE) dispone de un espacio en su página web, Bienvenida 2.0 creado según su propia presentación como «una apuesta por la divulgación virtual, un canal creado específicamente con contenidos que pongan de manifiesto los diferentes aspectos de las obras programadas en los conciertos OCNE y accesibles para todos los públicos».


También hay diversos canales de YouTube donde se pueden disfrutar de esta música y que puedes seguir, como por ejemplo:
-AVROTROS Klasiek, de los Países Bajos con más de 1200 piezas hasta ahora.
-Concertgebouworkest, página oficial de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, con más de 500 vídeos propios.
-Euro Arts Channel, de Alemania, donde se ofrecen conciertos, actuaciones y documentales desde la música clásica, al ballet, el jazz y la música pop, y que cuenta con cerca de 2500 vídeos.
-La March, el canal de la Fundación Juan March que ofrece sus ciclos de conferencias y conciertos semanales donde profundizan en aspectos fundamentales de nuestra cultura histórica, literaria o musical con transmisiones en directo.
-También están los de la Frankfurt Radio Symphony o la London Symphony Orchestra entre muchas otras agrupaciones.

En cuanto a la ópera, la mayoría de teatros del mundo tienen, además de sus páginas web su canal de YouTube donde comparten algunas de sus producciones en abierto, aunque algunas son para suscriptores. Suelo seguir con frecuencia una página dedicada a este arte como OperaVision, una agrupación de distintos teatros que ofrecen sus producciones en abierto con varias novedades cada mes y que cuenta con algo más de 1500 vídeos. De todas formas, encontrar cualquier ópera completa es fácil y las más habituales del repertorio se pueden encontrar con subtítulos en español y las que no, se pueden cambiar los ajustes para traducirlas simultáneamente.
La lista de páginas de YouTube es inabarcable entre orquestas, teatros de ópera, intérpretes y divulgadores, por lo que no merece la pena alargar el listado

Dentro de la mera labor de difusión y profundización en algunas obras nos acercamos a un vídeo del primero de los comentados. En el enlace siguiente, Jaime Altozano nos acerca a la última de las composiciones que Mozart escribió antes de su fallecimiento, el Lacrimosa de su Réquiem. Se trata de una pieza de la que sólo pudo escribir los ocho primeros compases y su discípulo Sussmayr completó según sus indicaciones. En el vídeo interviene también Luis Ángel de Benito, que también apareció en los podcasts que mencioné. El vídeo finaliza dando publicidad a un curso de iniciación musical que es ajeno al interés por compartirlo.


Interesante, ¿verdad?
Tradicionalmente la música constaba de una serie de partes o movimientos contrastantes con una serie de códigos que se seguían -o se rompía- por parte del compositor. 
Esta forma de seguir la música, incluso para las obras no clásicas como la música pop, el rock, el jazz o la folclórica, se ha alterado en los últimos años con la aparición de los dispositivos electrónicos. 
Los discos, con sus carátulas, índice, indicaciones y, en ocasiones textos proporcionados por el intérprete o la casa discográfica nos ofrecen un universo cerrado, creado para ser oído tal como fue concebido.


Volviendo a Alex Ross y su Escucha esto, el escritor norteamericano nos hace reflexionar sobre esa revolucionaria forma de escuchar la música, en su caso con un IPod adquirido a comienzos de este siglo, pero que podemos generalizar con cualquier aparato o dispositivo y que todos utilizamos en mayor o menor medida. Toda una revolución que vuelve a dar una oportunidad a la música clásica y a todas en general.


La última pieza que te traigo muestra la vitalidad de la música y cómo se puede adaptar a los tiempos y los gustos e incluso atraer a nuevo público. En esta variedad sobre la música consiste en darle una nueva oportunidad fuera del ámbito en el que se creó, sacarla del contexto de una obra con varios movimientos que se interpretan seguidos y mostrarla en otro tipo de actuación o espectáculo.


Creado en 1994 por el coreógrafo francés de origen albanés Angelin Preljocaj, Le Parc ganó el prestigioso premio Benois de la Danse, consolidándose en el repertorio de todo el mundo. Basada en músicas de Mozart, Le Parc nos sitúa en un jardín francés del XVIII para narrar una historia de amor desde su inicio hasta su consumación.
Nos acompaña el final del ballet, el pas de deux donde Preljocaj recicla la música del segundo movimiento, Adagio, del Concierto para piano y orquesta nº 23 de Wolfgang Amadeus Mozart. Se trata de un momento único e inimitable en el que los protagonistas, descalzos y con un camisón se abrazan y terminan en un beso que durante un minuto que tiene trazas de eternidad, mientras bailan y giran sobre sí mismos. Es una escena fascinante e hipnótica que gusta tanto a los aficionados como a los no iniciados en esta música.
Este paso a dos está interpretado por Madison Young y Julian Mackay en la final del Prix de Lausanne de 2024 con la música citada de Mozart adaptada por Goran Vejvoda y la coreografía de Angelin Preljocaj.

Confío en que después de leer esta publicación tengas claro que esta música no está anclada al pasado, que está al alcance de todos los que deseen acercarse o que no es en absoluto aburrida.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Ross, Alex. Escucha esto, traducción de Luis Gago, Editorial Seix Barral, ebook (2021). ISBN: 9788432237379.