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Novelas epistolares

Vivimos en la era de la comunicación. Nunca a lo largo de toda la historia hemos estado mejor y más rápidamente comunicados que en la actualidad.
Cualquier hecho que acontezca en no importa qué rincón de nuestro planeta llega a nosotros en un tiempo récord, en ocasiones en el mismo instante en que sucede. Los medios de comunicación han ido mejorando su presencia, su eficacia y rapidez sustituyendo a lo que venían utilizándose desde siglos o años antes. Así, la prensa escrita ha ido cediendo su presencia predominante y fundamental frente a la radio, la televisión y, en los últimos años, internet, debiendo reinventarse en su labor tanto informativa como de creación de opinión. Pero no es este el tema de esta publicación.
De la misma forma que han cambiado los medios de comunicación masivos, sus formas y medios, también ha cambiado sustancialmente la forma de comunicación entre personas de forma individual. En un tiempo en que las distancias tardaban más en cubrirse, la comunicación personal no se podía realizar de forma directa y presencial en determinados momentos, una situación que comenzó a solventarse con la escritura de notas y cartas. Las primeras consistían en mensajes breves, en ocasiones para citarse de forma presencial en momentos determinados o en indicaciones, comentarios o avisos, mientras que las segundas intentaban solventar la distancia física que separaba a los interlocutores con una comunicación más personal y profunda.
En El arte de escribir cartas tratamos este tema con unas reflexiones en las que se nos acercábamos a libros que consistían en la publicación de intercambios epistolares entre grandes escritores y algunas de sus amistades. Así, nos acompañaron cartas de Cortázar, Rilke o Kafka, junto a escenas de óperas en las que las cartas entre los personajes tenían protagonismo.
En esta ocasión nos acercamos a libros y novelas epistolares, aquellos en los que la presencia de las cartas tiene un protagonismo fundamental en el desarrollo de la trama, algunos de ellos simplemente están escritos a base de cartas que desvelan los pensamientos y los acontecimientos por los que atraviesan los protagonistas, mientras en otras ocasiones, el narrador convencional ha sido sustituido por el autor por distintos recursos y elementos: diarios, cartas, noticias o anuncios de periódicos.
Te propongo un paseo por algunas novelas en las que la acción dramática está narrada a base de cartas que los protagonistas se envían y reciben, acompañados con algunas reflexiones sobre la escritura de cartas y música en la que estas forman parte esencial de la acción. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


La comunicación interpersonal mediante carta, posiblemente el tipo de comunicación más intensa durante mucho tiempo, se ha visto mejorada por la tecnología en distintos ámbitos. Por una parte, los medios de transporte han acercado las distancias mejorando los encuentros personales. Por otra parte, los avances en la comunicación que comenzaron con la generalización del uso del teléfono fijo en un primer momento, pasando a los móviles en las últimas décadas hasta llegar a las videollamadas actuales, han ido mejorando la facilidad en la comunicación y el acercamiento en las relaciones personales. También algunas aplicaciones de las que utilizamos de forma generalizada han contribuido a la cercanía en las relaciones con el uso de mensajes de texto o de voz.
De esta forma, nos encontramos en un tiempo en el que escribir cartas es una actividad que ha perdido su vigencia, una situación en la que podemos afirmar que tenemos las herramientas y la posibilidad de entablar unas comunicaciones más fluidas e intensas. Pero no siempre es así.
El hecho de escribir cartas, especialmente esas cartas personales que se escriben a mano, tiene una serie de características y ventajas. Por una parte, muestra la importancia que esa persona tiene para nosotros al dedicarle nuestro tiempo, interés y esfuerzo. También nos sirve para desarrollar nuestra motricidad fina y el área visual de nuestro cerebro. Además, nos ayuda en nuestra concentración y memoria al estar un tiempo concreto con el pensamiento en las ideas que queremos transmitir, nos ayuda a estructurar nuestras ideas y a gestionar nuestras emociones. En un tiempo en el que no disponemos, precisamente, de tiempo, el hecho de escribir cartas nos aporta una serie de ventajas. 


Considerado un autor tan escandaloso como el Marqués de Sade durante mucho tiempo, Pierre Ambroise Choderlos de Laclos (1741-1803) fue un militar francés y escritor aficionado cuya idea consistía en escribir una obra fuera de lo normal, que hiciera mucho ruido y que siguiera haciéndolo una vez que él hubiera muerto. Es lo que ocurrió con su obra más conocidas que podríamos catalogar dentro de la llamada Literatura galante del XVIII, Les liasons dangereuses (Las relaciones peligrosas o, como es más conocidas, Las amistades peligrosas), una obra publicada en 1782, pocos años antes de la Revolución Francesa y la caída del Antiguo Régimen, y de la que posiblemente recordemos la versión cinematográfica que dirigiera en 1988 Stephen Frears con Glenn Close, John Malkovick, Michelle Pfeiffer, Keanu Reeves y Uma Thurman en sus papeles principales.
Escrita estrictamente en modo epistolar, esta novela reúne el afán por las relaciones carnales y una meticulosa, perversa, libertina y refinada crueldad entre dos antiguos amantes, el Vizconde de Valmont y la Marquesa de Merteuil, que se muestran como amigos, aliados o rivales según las circunstancias. 
Estos depravados personajes entablan una relación epistolar a modo de partida de ajedrez en la que aprovechan todas las ventajas que pueden de la sociedad en la que viven. Pese a su estrecha relación, no se hallan en igualdad, puesto que Valmont, en su condición de hombre puede alardear de su libertinaje para acrecentar su reputación, mientras que la Marquesa de Merteuil ha de ocultar sus relaciones en su triple condición de marquesa, viuda y mujer, lo que la obliga a actuar de un modo más discreto y maquiavélico.
Escrita a través de ciento setenta y cinco cartas, el propio Choderlos de Laclos justifica la inclusión de estas misivas como una selección de las cartas entre estos dos y otros personajes con estas palabras escritas en la introducción:

Esta colección que el público hallará quizás aún demasiado voluminosa, no contiene, sin embarco, sino el más pequeño número de las cartas que componían la totalidad de la correspondencia de que está sacada. Encargado de ponerla en orden por las personas que la habían adquirido, y que sabía yo tenían intención de publicarla, no he pedido por recompensa de mi trabajo sino permiso de separar lo que me pareciese inútil, y he cuidado conservar efectivamente solo aquellas que he considerado necesario para mostrar los caracteres y hacer más comprensibles los sucesos.

Nos quedamos con las primeras cartas que conforman Las amistades peligrosas, la primera de ellas de Cecila Volanges a Sofía Garnay, la segunda de la Marquesa de Merteuil al Vizconde de Valmont y la tercera, como respuesta a la primera. 




De todos los tipos de correspondencia, sin duda las cartas de amor son las más conocidas y deseadas. Ya sean de amor intenso, apasionado y correspondido, ya sean de amor contrariado y no correspondido, este tipo de cartas tienen un poder y una fascinación que, en muchos casos van más allá de los remitentes y destinatarios, para formar parte de obras literarias y musicales.  
En la ópera Eugene Onegin Piotr Ilich Tchaikovsky nos cuenta la historia de este personaje y su relación con la soñadora Tatjiana. Esta última, distinta de su alegre y exultante hermana Olga reciben la visita en su finca de su vecino Lensk, un poeta que ama apasionadamente a esta última y que viene acompañado de Onegin, un aristócrata racionalista. Tras salir a pasear juntos Tatjana y Onegin, ella se siente extrañamente atraída por su frío y distante acompañante.
Al no poder conciliar el sueño se da cuenta de que se ha enamorado de Onegin, se sienta en su escritorio y le escribe una apasionada carta de amor que le hace enviar esa misma noche.
Esta escena de la carta supone uno de los grandes monólogos de la ópera en la que Tatjana atraviesa por una serie de emociones, desde la euforia a la desesperación, en una escena que podría dividirse en cuatro apartados, y que comienza con un trémolo vibrante en las cuerdas que muestran la inquietud y encuentro de emociones que siente la joven protagonista.
Al avanzar la ópera comprobaremos que la carta no tendrá efecto y Onegin le agradecerá la misiva, pero la rechazará, pues en lugar del esperado amor, sólo le podrá ofrecer su amistad.

La soprano Anna Netrebko se introduce en el rol de Tatjana para interpretar el aria-monólogo Puskai pogibnu ya, no preezhde (Que perezca, pero antes, con ciega esperanza) acompañada por The Metropolitan Opera Orchestra dirigida por Valery Gergiev en una producción del teatro neoyorkino de 2013 en la que el texto aparece con subtítulos en español.


Pese a la cada vez más escasa costumbre de escribir cartas, su consideración como una actividad útil y necesaria en las relaciones ha hecho que cada día 7 de febrero se celebre el Día de mandar una carta a un amigo
Así, se lleva a cabo una efeméride que nos ayuda a revisar y reconocer el valor de entablar un diálogo asincrónico con otra persona que contribuye a afianzar, mantener y consolidad la relación que tenemos con ella desde la distancia, ya se trate de recordar algún acontecimiento o experiencia juntos, contar una (buena) noticia o expresar sentimientos profundos, entre otras muchas posibilidades.


Otra de las novelas en las que el autor prescinde del omnipresente narrador para dar agilidad, verosimilitud y ofrecer diversos puntos de vista es la obra más conocida de Bram Stoker, Drácula. Bebiendo en las fuentes de las leyendas centroeuropeas, Stoker crea uno de esos personajes que han pasado a formar parte del imaginario popular con variantes, adaptaciones y secuelas que se basan tanto en el personaje como en el mito del vampiro que éste representa.
Aquí Stoker confiere ese grado de nerviosismo, miedo o inquietud al lector con la utilización de diarios, cartas, recortes, anuncios y noticias de periódicos, diarios de navegación o telegramas que ofrecen distintos puntos de vista para crear una novela original con un personaje del que se ha adueñado la gran pantalla en sus mil variantes, eclipsando la calidad y originalidad de novela de Bram Stoker.
El propio autor justifica también la forma de narrar la historia.

El modo en que estos papeles han sido ordenados en secuencia se pondrá de manifiesto durante su lectura. Se han eliminado todos los elementos superfluos de manera que una historia prácticamente en desacuerdo con todas las creencias recientes pueda sostenerse por sí misa como un hecho factual. No hay en ella referencias al pasado en los que la memoria pudiera equivocarse, ya que todos los documentos seleccionados son estrictamente contemporáneos, y reflejan el punto de vista y el grado de conocimiento de aquellos que los redactaron.

El viaje que Jonathan Harker realiza a Transilvania para cerrar la compra de unas posesiones en Londres del misterioso conde Drácula y que conocemos a partir de su diario, crea uno de los más inquietantes inicios de novela.
Buscando la correspondencia, obviamos los cuatro primeros capítulos para acercarnos a las primeras cartas que aparecen en la novela, la que Mina Murray, novia de Jonathan Harker escribe a su íntima amiga Lucy y la respuesta de esta. En ambas cartas se dejan ver algunos de los detalles que servirán para dar entidad a la novela: el deseo de iniciar un diario, los estudios de mecanografía y taquigrafía/estenografía, el conocimiento del director de un manicomio o la insistencia en mirarse al espejo, algo que no pueden realizar los vampiros.



En ocasiones las cartas de amor suponen una ruptura, no por falta de amor, cansancio o aburrimiento vital, sino por simples razones de supervivencia.
Basada en un personaje real, Micaela Villegas, conocida como La Perricholi, una actriz que fue amante de Manuel de Amat y Juniet, virrey de Perú entre 1761 y 1776, Jacques Offenbach estrenó su opereta Le Périchole en 1868 con gran éxito.
La acción se inicia en un cabaret de Lima el día del cumpleaños del virrey don Andrés de Ribiera, que suele salir ese día a la calle disfrazado para conocer qué piensa el pueblo de su gobierno. Allí descubre a dos pobres artistas ambulantes, La Périchole y Piquillo que interpretan una canción a la que el público apenas presta atención, salvo el virrey que se enamora de la cantante. Tras desvelar su deseo de que se convierta en su amante, La Périchole escribe una carta a su amante Piquillo, Ô mon cher amant (Oh, amado mío) en que desvela su renuncia a él por motivos de supervivencia.

Oh, amado mío, te lo juro,
te amo con todo mi corazón,
pero la miseria es ciertamente demasiado dura...

Nos quedamos con este Aria de la Carta de la opereta La Périchole de Offenbach con la interpretación de la soprano Maria Ewing en una producción del Gran Teatro de Ginebra de un ya lejano 1982.


Escribir una carta nos aporta unos beneficios puesto que nos ayuda a estructurar nuestras ideas, dándoles forma, organizándolas y exponiéndolas mucho más allá de lo que supone un simple intercambio de frases e ideas como los que se producen en los cotidianos mensajes de texto. Esta profundización de nuestro pensamiento conlleva un reconocimiento y gestión de nuestras emociones que tiene una doble vertiente, hacia el destinatario, que percibirá de forma clara y nítida nuestros sentimientos, y hacia nosotros mismos, aportando un rol terapéutico, puesto que nos ayudará a reconocer y liberar unas emociones que pueden encontrarse latentes o reprimidas y nos ayudará a liberar y aliviar las posibles tensiones que nos acompañan.


A caballo entre el siglo XVIII y XIX, Jane Austen es una de las grandes escritoras inglesas que retrató como nadie el ambiente social de la burguesía acomodada de la época georgiana, a la que describe con ironía y cierta dosis de comicidad, mostrando los distintos matices psicológicos de sus personajes a la par que una crítica de sus hábitos.
Novelas como Orgullo y Prejucicio, Sentido y Sensibilidad, Mansfield Park, Emma o Persuasión han traspasado la barrera del tiempo para formar parte de las lecturas actuales, además de servir para distintas adaptaciones cinematográficas.
La obra que nos acompaña es otra novela exclusivamente epistolar que no fue publicada en vida de la autora.
Escrita posiblemente entre 1793 y 1794, Lady Susan pertenece a sus obras de juventud y se publicó póstumamente en 1871, décadas después del fallecimiento de su autora.
Conformada por algo más de una cuarentena de cartas escritas o dirigidas a los protagonistas, narra los planes de la protagonista, Lady Susan Vernon, una reciente viuda en busca de marido que pretende casar también a su hija. Aquí la protagonista, una anti-heroína egoísta que mantiene relaciones con un hombre casado mientras busca esposo, hace que Austen revierta las claves de la novela romántica con este personaje joven, de apenas treinta años, inteligente e ingeniosa cuyos pretendientes son siempre más jóvenes que ella, cuya historia concluye con un final indulgente por parte de la autora.
Nos acompaña una sucesión de cartas en la parte cumbre de la novela en la que Reginal de Courcy escribe a la viuda para romper las relaciones que habían comenzado, las misivas que se intercambian sobre este tema y que concluye con la que la señora Johnson escribe para intentar aclarar qué intervención tiene su esposo en todo el asunto.




Tras el entuerto que los personajes de Lady Susan intentan solventar en sus cartas, nos despedimos de esta publicación sobre las novelas epistolares con un nuevo equívoco, en este caso extraído de la última ópera de Giuseppe Verdi.
Con Falstaff Verdi decide volver a la ópera con ochenta años para estrenar en 1893 en el Teatro Alla Scala de Milán la que sería su segunda comedia y su última obra, a partir del personaje creado por Shakespeare en Las Alegres comadres de Windsor y algunas escenas de Enrique IV.
En esta obra, el personaje de Falstaff escribe cartas de amor idénticas a Meg y Alice quienes descubren lo ocurrido y se burlan del anciano proponiéndose gastarle una broma. Así, Verdi crea el Cuarteto de las cartas, en el que en los jardines de los Ford, Meg, Alice, su hija Nannetta y Mrs. Quickly descubren y comentan la situación y deciden que esta última irá a la taberna para fijar una cita de Alice con el anciano pretendiente. El compositor italiano utiliza unos pasajes orquestales y vocales muy ágiles y vivos que concluyen con un cuarteto de voces femeninas. A este, le sigue otro de los hombres que aparecen por el jardín, entre ellos el esposo de Alice y el Dr. Cajus, quienes avisados por los criados de las intenciones de Falstaff, preparan otro plan para evitarlo, que incluye una broma que desconocen las mujeres.
La interpretación corresponde a la grabación de una producción desde el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria con Cristina del Barrio Isabel Rey, Ana Ibarra y Sofía Esparza con la dirección musical de Roberto Gianola.

No dejemos de escribir cartas.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Shakespeare, Verdi y Falstaff: Todo en el mundo es burla

"¿Hablas en serio cuando me dices que mi conciencia me obliga a componer? Siempre he cumplido con escrúpulo los compromisos contraídos y el público ha aceptado mis obras de la misma forma, con sonoros aplausos o pitidos. La deuda está saldada." Así se expresaba, después de cumplir los sesenta años, Giuseppe Verdi, dando por finalizada su carrera tras componer su última obra, el Requiem, en 1874.



Pero Verdi aún guardaba la que pensaba que sería su última obra inspirada en su admirado ShakespeareOtello. Pocos autores han disfrutado tanto de la obra del dramaturgo inglés como el compositor italiano, para quien era un constante lectura desde su juventud y una fuente de inspiración inagotable para llevar a la escena. Con el Otello, que durante varios meses valoró llamar Iago por el protagonismo que el personaje estaba adquiriendo y por diferenciarlo de la obra homónima de RossiniVerdi dio por finalizada en 1887 una carrera que ya había considerado terminada. 


Sin embargo, esta no sería la última obra de Verdi. Aún sorprendería al mundo con una nueva ópera. Arrigo Boito, que había sido el libretista del Otello le sugirió la idea de trabajar sobre un personaje, otra vez de ShakespeareSir John Falstaff, una suerte de Sancho Panza barrigón y borracho, ladrón y sin escrúpulos, pero con una simpatía a prueba de bombas. 
Falstaff aparece en las dos partes de Enrique IV en el papel cómico del amante burlado. En 1599 el dramaturgo inglés volvió a situar al personaje en Las alegres comadres de Windsor, según parece por deseo de la reina Isabel I con ideas cómicas del gusto de la monarca y que no está a la altura de otras obras del autor.
La propuesta de Boito se basó en los tres textos, especialmente en el último, realizando un guión que envió al maestro. La respuesta planteaba las dudas que tenía y cuya transcripción sería la siguiente: 



En pocos días Verdi se decidió a componer imponiendo a Boito guardar el secreto más profundo sobre el proyecto que estaban llevando a cabo.
Años antes, el gran Rossini había publicado en La Gazetta Musicale"Verdi es un compositor de carácter, serio y melancólico. Sus tonos son triste y oscuros. Este espíritu emana de su forma de ser espontáneamente y por esa razón es valioso en extremo. Siento el máximo respeto por Verdi, pero está fuera de dudas que jamás podrá escribir una obra semiseria de la categoría de Linda de Chamonix y menos aún una ópera bufa como El elixir de amor".
Verdi escribió al editor: "Durante veinte años he buscado un libreto para una ópera bufa y ahora que lo he encontrado provocáis con este artículo que el público sienta ganas de abuchear mi obra entes de haber sido compuesta."
Que Verdi trabajara con más de setenta años en una obra cómica, mientras algunos colaboradores y amigos morían y él quedaba enormemente afectado, hizo que la composición se demorara durante meses. En algunos momentos llegó a reconocer que mientras ponía música se había hecho reír a sí mismo. A Boito llegó a escribir: "Il Panzone (el Panzudo) va camino de la locura. Algunos días no se mueve, duerme, está de mal humor. Otros grita, corre y lo rompe todo."
Una de las más divertidas secuencias es esta en la que Falstaff cae en el juego de engaños y cree seducir a Alice y entona Quand'ero paggio del Duca di Norfolk (Cuando era paje del Duque de Norfolk), una melodía que describe al personaje.



El bajo Renato Bruson explica e interpreta Quand'ero paggio... en un ensayo de Falstaff en el Teatro Murricino di Chieti grabado en abril de 2007. El cantante indica que para el personaje es un gran momento de romanticismo con el que cree que Alice caerá rendida a su desbordada pasión.


Lo que más sorprende de Falstaff es que Verdi no siguiera el camino de la ópera bufa, entre otras razones porque ya estaba en su ocaso, sino que estaba componiendo una obra de teatro con música, revolucionaria en cuanto que era totalmente distinta a todo lo que había compuesto hasta entonces, y con la que estaba dispuesto a sacarse la espina del fracaso que supuso su otra obra de este estilo, Un giorno di regno (Un día de reinado).
El guión de Boito se basaba principalmente en Las alegres comadres de Windsor, aunque seleccionando personajes, evitando las repeticiones innecesarias que quitan comicidad, modificando algunos de ellos para consolidar más la obra, centrando la acción en un único nudo y dividiéndola en seis cuadros de unos veinte minutos repartiéndolas de dos en dos en tres actos.
Quienes buscan en una ópera arias brillantes, dúos o tríos espectaculares o coros emocionantes ven en Falstaff una obra distinta de las de Verdi, no convencional y puede llevarles a una cierta decepción. Pero el compositor italiano logra una auténtica obra en la que la relación entre lo que se dice y la música logran una perfecta conjunción. En Falstaff no hay números cerrados que terminan y se aplauden; tampoco hay, como en las óperas anteriores a Verdi, esas arias espectaculares con que los grandes tenores, sopranos o barítonos paraban la acción para sorprender al público con sus exhibiciones canoras que no tenían nada que ver con el argumento. 



Falstaff es la culminación del saber de Verdi, la cumbre de su técnica compositiva que aparece por toda la obra con un alarde de riqueza y complejidad musical. Las arias son sustituidas por pequeñas piezas encadenadas; salvo el protagonista, no hay papeles grandiosos sino grandes secundarios con un perfil muy marcado.
El protagonista está dibujado hasta hacerse una figura agradable y con encanto, no sólo un payaso burlado, sino alguien que se convierte en un símbolo, un personaje de estos que están por encima de la obra a la que pertenecen. Sus monólogos pertenecen a fragmentos de Enrique IV como el conocido "monólogo del honor" que interpreta en el acto I.
Otro apasionado de la obra de ShakespeareOrson Welles, dirigió y filmó en España en 1965 su película Campanadas a medianoche en la que se centraba en la figura de Falstaff a partir de las citadas dos partes de Enrique IV. El "monólogo del honor" que el mismo Welles interpreta en la piel del protagonista mezcla las resonancias épicas con la excesiva prudencia.


En la obra de Verdi, el primer cuadro presenta a Falstaff en el modesto hostal La Jarretera donde reside carente de recursos. En su imaginación piensa que puede enamorar a Alice Ford y Meg Page, ambas casadas y adineradas, para mejorar su economía. Ni se molesta en escribir cartas distintas a cada una, sino la misma con encabezamiento diferente. Sus criados lo acompañan cuando el tabernero reclama el pago de la deuda. Entra un leguleyo que le reclama por unos abusos cometidos en su casa por el protagonista y sus criados. Falstaff lo echa sin miramientos mientras comenta con sus criados que hay que robar con gracia y oportunidad. Envía a los criados a llevar las cartas, pero éstos se niegan porque su honor se lo impide. En estas circunstancias, tan diferentes de las reseñadas por Orson Welles, se desarrolla este monólogo del honor.




Uno de los grandes de mediados del siglo XX, Tito Gobbi interpreta este monólogo L'onore en una producción fílmica con la Philarmonia Orchestra.


Una de las aportaciones de Boito y Verdi es la forma de representar el amor entre Nannetta Fenton que presentan. Les dan un tono poético aunque sin despreciar el tono cómico de la obra. Este juego amoroso se va desarrollando a través de toda la obra de forma fugaz. En sus apariciones se hacen mimos por los rincones ocultos a la vista de forma ingeniosa, con frases chistosas, pícaras y rápidas, mientras desarrollan miniaturas de dúos de amor que Boito quiso cerrar con una cita del Decamerón de Bocaccio"Bocca baciata non perde ventrua. Anzi rinnova come fa la luna" (Una boca que ha sido besada no pierde felicidad. Ésta vuelve como lo hace la luna). 

En el acto segundo, Alice Meg junto con Quickly Nanetta esperan la llegada de Il Panzone (como lo llamaba Verdi) para burlarse de él. Cuando llega, las tres últimas se esconden mientras la primera lo recibe tocando el laúd. La escena incluye la melodía anterior de Quand'ero paggio del Duca di Norfolk.




La escena entre Falstaff Alice está interpretada por el barítono Sergio Vitali y la soprano Rosa Feola en 2013 el Teatro della Fortuna di Fano.


El cuadro segundo del tercer acto presenta una atmósfera de fantasía y magia inédita en la obra de Verdi. Humor y ensueño se complementan, los elementos satíricos, juguetones e irónicos muestran parodias de sus propias obras, lo majestuoso se expresa en un contexto humorístico. Mientras se canta una letanía burlona para con Falstaff, suenan melodías del Requiem o salmos sacerdotales de Aida.


¿Qué tiene la música de Verdi?


Cuando para preparar la burla definitiva a Falstaff Alice reparte los papeles que han de representar, un efecto sonoro refleja de forma sutil el ambiente, como una sonoridad transparente. "Aquí es necesaria una melodía que se torne cada vez más tenue y que se pierda en un pianissimo, a ser posible interpretado por un único violín" escribió Verdi mientras componía el acto.
Este inaudito acto y la ópera finalizan con una fuga final que pone fin a la carrera de uno de los más grandes compositores de ópera de la historia. Fue lo primero que Verdi compuso de esta obra en unos momentos en que estaba realizando estudios de contrapunto (¡con más de setenta años!). En septiembre de 1889 escribió a Boito"Si, signore: una fuga... y precisamente una fuga divertida... ¡acorde al espíritu de Falstaff! ¿Y por qué divertida? ¿Me preguntáis el por qué? Bueno, desconozco la razón, ¡pero es una fuga cómica!".




El texto de Tutto nel mondo é burla es simple y efectivo como despedida de la ópera y de la obra de un genio como Verdi.




El coro final, esta fuga definitiva de Verdi, pertenece a una interpretación realizada en el Teatro alla Scala de Milán en 2001 bajo la dirección de Riccardo Muti en la que intervienen Ambrogio Maestri como Falstaff acompañado por Roberto Frontali, Juan Diego Flórez, Bárbara Frittoli y Ernesto Gavazzi con el Coro y la Orquesta titulares del citado teatro.


El enlace último presenta la ópera completa con subtítulos en castellano en una representación histórica que se llevó a cabo en 1982 bajo la dirección de Carlo Maria Giulini en el Royal Opera House Covent Garden londinense con el papel principal a cargo de Renato Bruson y la interpretación de Leo Nucci, Katia Ricciarelli, Barbara Hendricks y Lucia Valentini-Terrani entre otros protagonistas.



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Bibliografía utilizada: -Alier, Roger: Guía universal de la ópera. Ediciones Robinbook, S.L. 2007
-Caso, Ángeles: Giuseppe Verdi. La intensa vida de un genio. Círculo de Lectores, S.A. cortesía de Temas de Hoy, S.A., 2001
-Falcón, Laia: La ópera. Voz, emoción y personaje. Alianza Editorial, S.A. 2014.
-Batta, András: Ópera. Compositores. Obras. Intérepretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbH, 1999.
Web consultadas:
http://www.kareol.com
http://www.vozpopuli.com/marabilias/cultura/Cultura-Bicentenario-Giusseppe_Verdi-Biografias-Literatura-Musica-Opera_0_633536641.html
https://elpais.com/cultura/2011/03/18/actualidad/1300402806_850215.html 

La herencia de Shakespeare

¿Qué herencia deja Shakespeare? ¿Qué tiene que decirnos hoy?

Finaliza el mes de abril al que hemos dedicado las Letras Prestadas de este blog alrededor de la celebración del Día Internacional del libro, el pasado día 23. Han sido varias entradas dedicadas a las bibliotecas, los libros y la figura de Cervantes, encarnada sobre todo en su universal Don Quijote.




Dos grandes autores, el citado español y William Shakespeare tienen marcado en el calendario la coincidencia en su fallecimiento, como si el destino hubiera querido juntar a tan grandes figuras en el momento que pasaron de la vida a la eternidad de las letras. Lo cierto es que de ninguno hay constancia de que su óbito fuera en la citada fecha. De Cervantes se conoce la fecha de su enterramiento por la que se deduce su fallecimiento. Del escritor inglés, la confusión proviene del uso del calendario gregoriano que no se adoptó en Inglaterra hasta mediados del siglo XVIII.




El crítico Harold Bloom, autor del controvertido El canon occidental sitúa a Shakespeare y Dante como los máximos genios en "precisión cognitiva, energía lingüística y poder de invención". El dramaturgo inglés posee, además la capacidad de crear verdaderos personajes, de hacer que éstos trasciendan del escenario como personas que se escuchan a sí mismos o entre ellos y que pasen a formar parte del imaginario colectivo de la sociedad occidental.

¿Quién no ha oído y no tiene una idea de quienes son Hamlet, Macbeth, Otelo o el Mercader de Venecia? ¿Quién no reconoce a Romeo y Julieta, Julio César o Antonio y Cleopatra? ¿Quién no sabe de Las alegres comadres de Windsor, El Sueño de una noche de verano, Falstaff o El Rey Lear?
En esta entrada, lejos de las grandiosas frases a las que estamos habituados, reproducimos una escena de Hamlet que aún en nuestros días, más de cuatro siglos después de ser escrita, puede servirnos en la actualidad.



Innumerables son las adaptaciones que la obra del escritor inglés ha tenido en lugares distintos a los escenarios teatrales para los que fueron compuestas. Desde las versiones cinematográficas inglesas y de Hollywood (entre las más recientes, Mucho ruído y pocas nueces o Shakespeare in Love) hasta versiones musicales como El sueño de una noche de verano, que un joven Mendelshonn comenzó a componer cuando contaba con diecisiete años y un número considerable de óperas basadas en textos suyos.

De toda la producción operística, posiblemente la más significativa pertenece a Giuseppe Verdi. El compositor italiano era un ferviente lector de Shakespeare del que llegó a estrenar versiones de tres obras, Macbeth, Otello y Falstaff. Años después del estreno de la primera llegó a escribir. "Quizá no hay captado toda la dimensión de Macbeth, pero que no lo conozca, que no lo comprenda, que no sienta a Shakespeare, ¡no, por Dios, no! Es uno de mis poetas preferidos; descubrí sus obras cuando era muy joven y no he dejado desde entonces de leerlas y releerlas".
The Globe Theater - Londres
Con setenta y seis años de edad, ya retirado de su labor compositora se embarcaba en su última obra, Falstaff
En colaboración con Arrigo Boito se fijó en este personaje, una especie de Sancho Panza inglés, un borracho barrigón (Panzone lo llamaba Verdi cariñosamente), ladrón sin escrúpulos y de una simpatía contagiosa. Sir John Falstaff aparece en tres obras del dramaturgo inglés, las dos partes de Enrique IV y Las alegres comadres de Windsor.
En febrero de 1893 se estrenó en el teatro Alla Scala de Milán con tan enorme éxito que las ovaciones finales duraron media hora. 
De esta ópera cómica de un Verdi septuagenario, enlazamos su último número, escrito en forma de una fuga que va pasando por todos los personajes de la obra en un monumental y teatral final que puede servir para recordar, como un pequeño homenaje, a los protagonistas de esta serie de entradas dedicadas a Shakespeare, Cervantes, el mundo de los libros y el teatro.



La versión pertenece a una producción del Teatro Verdi de Busseto, la ciudad natal del compositor, de 2001 dirigida por Ricardo Muti con la orquesta y el coro del teatro Alla Scala. Podemos distinguir a Ambrogio Maestri, Roberto Frontali, Juan Diego Flórez, Barbara Frittoli e Inva Mula entre otros. 


Que caiga el telón.

Si quieres seguir las entradas anteriores, puedes hacerlo a través de los enlaces: 
¿Se anticipó Cervantes a los Reality Shows?
Cómo sentir la emoción de comenzar un libro 
Tres miradas a una biblioteca y una doble canción, 
Cómo sentirte el héroe (o heroina) de tu vida con #400Cervantes.

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