expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>
Mostrando entradas con la etiqueta julio verne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta julio verne. Mostrar todas las entradas

Cumplieron 150 años.


Hay obras que consolidan una estética o un estilo, que reflejan una época o que suponen un salto en la creación. Son obras que sirven de referencia para conocer más sobre épocas determinadas, entender la sociedad de su tiempo y los cambios que se estaban gestando. También los autores de esas obras -o los intérpretes en el caso de la música- nos sirven de referencia por esas obras y las decisiones de que fueran precisamente esas y de la forma en que fueron creadas.
Son obras que consideramos imprescindibles en algunos casos; en otros, encontramos que tratan de temas atemporales, inherentes a la naturaleza humana y siempre tienen qué comunicarnos en el momento en que nos acercamos a ellas; y otras, en fin, que forman parte o han contribuido a nuestros conocimientos.
Así, se han creado los homenajes, las recopilaciones y antologías y las efemérides en los que se hace memoria de obras, autores, hechos y celebraciones.
En muchas ocasiones nos dejamos guiar por los números redondos, esos dígitos que fijándose en fechas más o menos lejanas -50, 100, 150, 200... años- nos las acercan a nuestros días, como si fueran ellos los protagonistas de la mirada retrospectiva y no las obras o los autores.
En esta publicación te propongo acercarnos a algunas obras, autores o intérpretes que celebraron sus aniversarios musicales o literarios en 2023 cumpliendo los 150 años. Nos acompañan obras de Julio Verne, Rimbaud y música con Lalo Caruso. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


A lo largo de 2023 se han celebrado distintas efemérides relacionadas con la música y la literatura, algunas de las cuales han tenido reflejo en este blog. Son obras y autores de referencia en sus ámbitos y es importante considerar que, se lea cuando se lea esta publicación, la importancia está en ellos, no en la fecha más o menos redonda que se celebra en esta ocasión. Siempre podemos acercarnos a ellas.
En el apartado literario, hemos traído a este blog algunas efemérides celebradas en este tiempo. En La música y la muerte de Molière recordamos el 350 aniversario del fallecimiento del dramaturgo francés, centrándonos en su faceta de creador de las Comédie-ballets.
También nos acercamos a la figura de varios escritores del Siglo de Oro en Quevedo en nuestro tiempo al celebrar en septiembre los aniversarios de su nacimiento y muerte; también nos acercamos a Lope de Vega y el Siglo de Oro con motivo del aniversario de su fallecimiento a finales de octubre. La última de las publicaciones sobre este tipo de homenajes literarios fue 100 años de Ítalo Calvino con motivo del centenario de su nacimiento. 

Grabado de Alphonse de Neuville y Léon Bennet para La vuelta al mundo en 80 días
La primera mirada sobre aniversarios literarios hace referencia a una obra que muchos de nosotros habrá leído en su juventud, o al menos, otras del autor. 
Julio Verne (1828-1905) es el prototipo de escritor de novelas de aventuras, al tiempo que se le considera junto a H. G. Wells -el autor de La máquina del tiempo, El hombre invisible o La guerra de los mundos- uno de los padres de la ciencia ficción.
De esta manera, en algunas de sus obras, Julio Verne se anticipó a la aparición de algunos inventos tecnológicos como la televisión, los helicópteros, los submarinos e incluso las naves espaciales. 
Verne es el segundo autor más traducido de todos los tiempos detrás de Agatha Christie y antes que Shakespeare, según el Index Translationum de la Unesco.
Sus obras, que en las últimas décadas han pasado a quedar encasilladas dentro de  la literatura juvenil, han tenido desde su publicación un gran éxito de publico y de muchas de ellas se han realizado adaptaciones cinematográficas.
Esa fascinación juvenil por la que muchos hemos pasado - no sé cuántas veces habré leído Miguel Strogoff, el primer libro del autor que me regalaron para Reyes- la consolidamos con obras como Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en 80 días, Un capitán de quince años o Los piratas de Halifax, hasta superar la cincuentena de títulos de aventura y ciencia ficción que llegó a publicar en vida. Una lista a la que hay que añadir las obras que dejó escritas y editó su hijo póstumamente, unas publicaciones que mueven a los lectores por todo el planeta y más allá, impensables si tenemos en cuenta que el escritor no salió de viaje en su vida.
De sus obras, en 2023 se cumplen nada menos que 150 años de la publicación de Le Tour du monde en quatre-vingts jours (La vuelta al mundo en 80 días), una de las obras más conocidas del autor.
Por haberla leído o por referencias, todos conocemos la historia del flemático Phileas Fogg que deja su estricta rutina para cumplir una apuesta realizada con sus colegas del Reform Club en compañía de su recién contratado Picaporte (Jean Passepartout en el original).
El texto que nos acompaña recoge la escena en que se produce la apuesta entre el protagonista y sus compañeros del club. A partir de la lectura en la prensa de la noticia de un robo en el Banco de Inglaterra, que tendrá repercusiones argumentales, Phileas Fogg plantea la cuestión de que nuestro planeta ha encogido, no en el sentido literal del término, sino en el avance de los medios de transporte que lo hacen cada vez más cercano, lo que genera, de un modo particular, la conversación en la que se materializa la apuesta.
Siglo y medio después es interesante plantearnos la misma reflexión. En qué sentido se ha hecho la Tierra más pequeña no tiene duda alguna, pero... ciento cincuenta años después, ¿se puede viajar con seguridad  por todo nuestro planeta? ¿Existe un respeto en todos los lugares para poder moverse por ellos?


También pusimos en el blog la mirada en aniversarios relacionados con la música. Así, nos acercamos a La soledad de Dora Pejacevic al cumplirse el siglo del fallecimiento de la compositora croata. 
A finales de octubre nos centramos en La muerte de Tchaikovsky para homenajear a uno de los más grandes compositores rusos de todos los tiempos, para finalizar el año con el homenaje al centenario del nacimiento de la Eterna María Callas

El siglo XIX fue el tiempo de las sopranos, las primas donnas que dominaban los escenarios de ópera y los grandes salones de la sociedad, unas cantantes que eran las divas absolutas, algunas de las cuales llegaron a cosechar grandes fortunas.
Nacido en Nápoles en febrero de 1873, se cumplen también 150 años de su nacimiento, Enrico Caruso fue el primer gran tenor, el Tenor con mayúsculas, que desbancó a las sopranos del lugar que ocupaban. Se convirtió en un fenómeno que se fue gestando muy poco a poco, mientras dudaba entre el registro de barítono y el de tenor hasta que sus maestros lo llevaron por este último. Entonces comenzó a preparar y afianzar su repertorio por modestos teatros de provincias italianos hasta llegar a los sesenta roles.

Caruso en el rol del Duque de Mantua de Rigoletto
Su debut en el Metropolitan Opera House de Nueva York en la temporada 1903/1904 supuso el comienzo de su consagración, un teatro en el que actuó todas las temporadas hasta su fallecimiento. Ningún cantante tuvo tanto éxito ni ganó tanto dinero como él, especialmente por un motivo novedoso para la época: la aparición de la industria discográfica, a la que se sumó como uno de sus grandes estrellas. Se calcula que recaudó alrededor de dos millones de dólares con las ventas de sus discos, al cobrar una cantidad fija y además de un porcentaje sobre las recaudaciones en las cuarenta grabaciones que realizó.
Estos registros que comenzaron en un temprano 1902 le permitieron llegar a hogar de muchas personas que no podían escucharle en una ópera y les permitió apreciar su técnica que mostraba su frescura, naturalidad y expresividad, con la que alcanzaba a emitir unos colores delicados o fuertes, según lo requiriera la obra.
Fumador impenitente, Enrico Caruso murió con sólo 48 años de edad el 2 de agosto de 1921 después de alcanzar la gloria como el gran tenor de su época.

Nos acompaña uno de sus primeros registros del aria de Paggliacci de Leoncavallo, Vesti la giubba grabada en tres momentos diferentes que se han unido en esta grabación: La primera del 30 de noviembre de 1902, una posterior del primero de febrero de 1904 y una última del 17 de marzo de 1907, acompañadas por imágenes del cantante italiano.


En el año que nos ocupa se celebran distintas efemérides. A los ciento cincuenta años de la publicación de la obra de Julio Verne, podemos añadirle una obra de la misma fecha, Una temporada en el infierno de Rimbaud. También se cumple el siglo desde la publicación de dos obras tan distintas como Fervor de Buenos Aires de Borges y Elegías de Duino de Rilke. A estas publicaciones podemos agregar el centenario del nacimiento del citado ítalo Calvino y del fallecimiento de la narradora neozelandesa Katherine Mansfield, o el cincuentenario del fallecimiento de Pablo Neruda y los veinticinco años desde que Octavio Paz dejó este mundo. Todos cifras redondas que dejarán de serlo en poco tiempo pero que seguirán teniendo la misma importancia.

La única fotografía de Paul Verlaine y Arthur Rimbaud juntos, de 1873.
El caso de Arthur Rimbaud es uno de los más atípicos y particulares en la historia de la literatura. Cómo un joven de aspecto angelical llegó a convertirse en una persona depravada sin perder la inocencia, cómo un joven y prodigioso poeta que creó el simbolismo dejó la literatura con diecinueve años es una cuestión que aún intriga a sus estudiosos.
Hijo de un capitán condecorado con la Legión de Honor que conoció a una rica heredera en Charleville, una localidad en Las Ardenas con la que se casó y a la que abandonó tras tener con ella cinco hijos. La madre se convirtió en una figura autoritaria que dominó a cuatro de sus hijos. El joven Arthur se escapó en varias ocasiones, recibiendo las correspondientes reprimendas y palizas a su regreso, hasta que con dieciséis años se fugó a París, antes de que le cambiara la voz, aunque ya componía poemas violentos y obscenos, reflejando una lucha violenta entre su apariencia angelical y el demonio que tenía en su interior.
Tras escribir una carta a Paul Verlaine en la que adjuntó algunos de sus poemas, recibió en la respuesta un billete a París donde ambos se vieron. El encuentro entre ambos fue tremendo: Verlaine abandonó a su esposa y su hijo recién nacido para enredarse en una tempestuosa aventura con el joven de rostro angelical y alma negra, donde viajaron por varios países, viviendo como vagabundos, pelándose en las tabernas, amándose en sucios cuartos y escribiendo poemas visionarios. En una de sus peleas de celos en Bruselas, Verlaine disparó a Rimbaud quien avisó a la policía. Pese a que se trataba de una herida en la muñeca, Verlaine fue condenado a dos años de prisión. A la salida, siguieron juntos hasta que fue el joven quien hirió a su amante con una navaja. En este tiempo escribió Una temporada en el infierno e Iluminaciones, obras que llevaron la poesía a la modernidad. Fueron sus últimas obras.
Después, un Rimbaud de 19 años sentó la cabeza. Se convirtió al catolicismo, dejó la poesía, de la que renegó, tras varias peripecias acabó en Adén (Yemen) como empleado de la Agencia Bardey, donde convivió con varias amantes nativas, se convirtió después en mercader de camellos en Etiopía y, más adelante, en traficante de armas entre los distintos grupos rivales.
Al desarrollar un carcinoma en su pierna derecha regresó a Francia donde se la amputaron, falleciendo unos meses después en Marsella con tan solo treinta y siete años de edad.

Fotografía de Arthur Rimbaud, c. 1873. Autor Etienne Carjat
Publicado en 1873 igual que La vuelta al mundo en ochenta días, Une saison en enfer (Una temporada en el infierno) es una obra que no tiene nada con la de Verne ni con ninguna otra. Pocos autores se atreven a traspasar la frontera entre la cordura y el lado salvaje y oscuro de la creación. En esta obra la imagen del joven poeta se mezcla con el furioso transgresor, una suerte de ángel exterminador. Es una obra de ruptura total del adolescente incomprendido que se mueve entre la conciencia de su educación y su desmedida pasión, convirtiéndose en un marginal, un exiliado que sabe que ha llegado a un punto sin retorno.
Es la única obra que publicó personalmente. Con dinero que había obtenido de su madre mandó imprimir quinientos ejemplares de cincuenta páginas en la imprenta Jacques Poot de Bruselas. Al no tener más dinero sólo pudo retirar varios ejemplares que repartió entre sus conocidos, entre ellos Verlaine, que se fueron pasando de mano en mano hasta ser conocido por algunos lectores que lo difundieron. El resto de libros fueron encontrados apilados en el sótano de la editorial en 1901.
Dividido en ocho partes, Una temporada en el infierno está unido por el Yo poético de Rimbaud, a veces críptico, en otras luminoso que revela sus inquietudes y sus experiencias intelectuales y sensoriales en una posa poética. Nos quedamos con un texto que nos remite a la primera parte de la obra. 


En el apartado musical, además de las efemérides citadas, se celebran los aniversarios de Edouard Lalo, de quien se cumplen dos siglos de su nacimiento, el siglo y medio de Serguéi Rachmaninov o el siglo del nacimiento de György Ligeti. En nuestro país, se cumple el bicentenario del nacimiento del compositor e investigador Asenjo Barbieri, el centenario del fallecimiento de Tomás Bretón y los cien años del nacimiento de dos grandes intérpretes: la pianista Alicia de Larrocha y la soprano Victoria de los Ángeles.


Nacido en la ciudad francesa de Lille en enero de 1823, hace doscientos años, Edouard Lalo procedía de una familia de militares que tenía origen español. Estudió en el conservatorio de su ciudad natal donde obtuvo los premios de solfeo y violín, hasta que recaló en el Conservatorio de París en contra de los deseos familiares.
Dedicado a la composición de música de cámara, frente a la moda del momento, varias obras incumplen este gusto del autor: la ópera Le roi d'Ys (El rey de Ys), a partir de una sugerencia de su esposa, una antigua alumna suya, su Sinfonía en sol menor y, sobre todo, la obra que supuso su consagración, su Sinfonía Española para violín y orquesta, Opus 21, una obra que también fue compuesta en 1873, hace también ciento cincuenta años, y estrenada en febrero de 1875 en los Conciertos Populares de París por su dedicatario, el violinista Pablo Sarasate.
Dividida en cinco movimientos, el tercero de ellos, el Intermezzo, escrito en forma ternaria se inicia con la orquesta en ritmo de bolero, entrando a continuación el violín con una suerte de habanera que pasa a la orquesta. Una variación del violín da paso al tema central, para pasar de nuevo el inicial con distintas variaciones, mientras el violín se eleva a los sonidos agudos antes de finalizar.
La interpretación, impecable, sensible y de una emoción contenida, se debe a una de las jóvenes violinistas de nuestro panorama, la granadina María Dueñas que contaba con tan solo diecisiete años cuando tuvo lugar este concierto con la Estonian National Orchestra y la dirección de Mihhail Gerts en abril de 2020. Una figura emergente a seguir.
Aunque el enlace muestra la obra completa, que apenas dura unos veinte minutos, en el minuto 13'30'' comienza el citado tercer movimiento.

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas:

La verdadera historia de los viajes a la Luna (II): Ahora sí

Hace unas semanas comenzábamos a narrar en este blog la auténtica historia de los viajes a la luna a partir de datos poco habituales que no suelen aparecer en los tratados y noticias científicos. En esta ocasión finalizamos esta singular historia en la que recogemos, siguiendo un camino inusual, desenfadado, divertido y delirante en ocasiones la historiade la llegada del hombre a la luna.
Antes, o si lo prefieres después, puedes acudir a la primera parte clicando en el siguiente enlace: La verdadera historia de los viajes a la Luna: Los precursores.
De la misma forma que en la primera parte de esta historia se narraba de forma cronológica, en esta ocasión se presenta de la misma manera pero utilizando dos listados, uno para el apartado relacionado con la literatura y el cine y otro para el que referido al musical.
Aprovechando que se han cumplido cincuenta años de la primera ocasión en que, de forma oficial, el hombre pisó la Luna, te propongo seguir la verdadera historia de los viajes, no como nos la han contado hasta ahora, sino con datos poco conocidos que muestran que la primera ocasión en que el hombre pisó la Luna no fue en 1969, sino antes. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



19 de abril de ...: Un tal Hans Pfaal pisa a la luna
Edgar Allan Poe intentó crear una historia para hacerla pasar por verdadera sobre un holandés que consiguió llegar a la luna en un globo aerostático lleno de un gas, conseguido a partir de una mezcla secreta, en la que es fundamental el ázoe y que posee una densidad 37'4 veces menor que el hidrógeno. La idea original era publicar el relato en la revista Southern Literary Messenger y añadir posteriormente una serie de publicaciones con las aventuras de Pfaall en la luna. Pero el New York Sun se había adelantado con una broma similar, conocida como de The Great Moon Hoax en que se realizaron varias entregas sobre una supuesta civilización selenita. Así, Poe publicó su historia dejando sin finalizar las peripecias del protagonista en nuestro satélite.
El relato narra la llegada de un globo aerostático a la ciudad de Rotterdam donde su pasajero hace llegar una carta al burgomaestre explicando sus peripecias. En ella está recogido en forma de diario la génesis y el viaje hasta que alunizó. Una vez leída la carta, el burgomaestre y algunos expertos consultado la dan por real.



Para que no haya lugar a la duda y evitando la tentación de continuar la historia, Poe finalizó el relato explicando que la carta fue publicada en la prensa local dándola, como decimos, por verídica, pero la maledicencia popular renegó de su certeza alegando ciertos argumentos:
-Que ciertos bromistas de Rotterdam tenían especial antipatía por los burgomaestres y astrónomos.
-Que un enano de aspecto similar al que pilotaba el globo, malabarista de profesión y al que le habían cortado las orejas por algún delito había desaparecido de su casa en Brujas hacía varios días.
-Que Hans Pfaal había sido visto borracho con tres compañeros pocos días antes en una taberna de los suburbios tras un viaje de ultramar.



1966: Tomás Marco se embarca hacia la Luna.
Nacido en 1942, Tomás Marco se licenció en derecho, trabajó en Radio Nacional de España obteniendo un premio Ondas, fue director gerente de la Orquesta y Coro Nacionales de España y del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea. Lo nombraron Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid, es miembro de la Real Academia de San Fernando y lo galardonaron con el Premio Nacional de Música en dos ocasiones, en 1969 y 2002. 
Fue discípulo de Stockhausen, Pierre Boulez, Ligeti o Theodor W. Adorno y, además de ser un prestigioso ensayista, es fundamentalmente compositor. Es autor de varias óperas, ballets y sinfonías, así como diversas obras de tipo coral y de cámara.
Con poco más de veinte años, en 1966 la Fundación Juan March le concedió una beca para componer una ópera con motivo de la inminente llegada de los seres humanos a nuestro satélite. En 1971 adoptó el título de Luna.

La ópera es una reflexión sobre la luna, un satélite que desde milenios la sentimos inmutable, bella y mágica. Tomás Marco reflexiona desde un punto de vista humanístico sobre una luna que se siente herida por la decisión de los seres humanos de interrumpir su soledad, en unos años en que se disputaban el honor de saber qué país sería el primero en llegar a nuestro satélite. 


6 de diciembre de 186...: El Columbiad entra en la órbita lunar
Nadie que esté leyendo esta verdadera historia de los viajes a la luna habrá dejado de pensar en un nombre: Julio Verne.
El escritor francés es uno de los grandes escritores de novelas a los que hemos leído por sus historias cargadas de visiones científicas o adelantos en materia como la física o la geografía.
De todos es conocido que anticipó cómo dar La vuelta al mundo en 80 días, navegar en un sumergible en 20.000 leguas de viaje submarino o cómo llegar a la luna.
Verne escribió una novela El viaje a la Luna en la que proponía un viaje a nuestro satélite. Ya sus planteamientos son diferentes a los de sus antecesores. No es un viaje fantástico que pretende criticar nuestras costumbres terrícolas, ni ofrecernos imaginativas civilizaciones que nos ayuden a reflexionar sobre nosotros mismos o, simplemente, que nos sirva para entretenernos y divertirnos. 
En El viaje a la Luna, Verne nos plantea la realización del primer viaje en que la física tendría cabida con sus cálculos, los últimos conocimientos científicos o sus conocimientos de la geografía lunar. Todo ello, como siempre suele hacer el escritor francés cargado de un espíritu didáctico y unos personajes que cumplen el papel de explicárnoslos y representar al común de los lectores escuchando y recibiendo la información científica.
El planteamiento inicial de la novela era el lanzamiento de un cohete no tripulado hacia nuestro planeta pero, en un momento determinado aparece un osado francés dispuesto a ir en el aparato, lo que mueve la historia en una nueva dirección. 
Después de unos cálculos muy exactos por parte de Barbican, miembro del Gun Club, se lanza el dispositivo aunque con cierta desviación por unos impensados datos. Tras narrar las peripecia de los tres protagonistas en la nave espacial, Verne decidió concluir la novela y escribir una segunda parte, Alrededor de la Luna, que completaba la anterior.
Es importante conocer el afán de Verne de adelantarse a su época y mostrarnos posibilidades aún sin desarrollar. Casi cien años pasarán hasta que el ser humano pise la luna y hay mucha información en la obra del escritor francés que se aplicará en los lanzamientos espaciales. Como simple curiosidad, el lanzamiento del Columbiad se realizará en Florida y finalizará con un amerizaje.
En esta continuación acompañamos a los pasajeros de la nave en su viaje alrededor de la luna que se llega a completar con la información de la que se disponía en la época, orbitando a su alrededor sin llegar a alunizar. Una vez iniciado el viaje, el bólido entra en la órbita lunar, algo que nos es familiar, pero que en la época hubo de sorprender a más de un lector. En esa órbita admiran la superficie lunar mientras giran alrededor de ella. Una vez que terminan de transitar la cara iluminada de la luna, en el momento que acceden al polo del satélite y pasan a la cara oscura, Verne nos describe el fenómeno, como si de una puesta de sol de nuestro planeta se tratara. Estas últimas podemos observarlas cuando deseemos, pero la ocasión de sentir cómo es la de la luna es única.



14 de junio de 1974: Se estrena Selene de Tomás Marco.
Definitivamente Marco dejó el título de Luna para denominar a su ópera Selene y estrenarse en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con Odón Alonso en la dirección, varios años después del encargo y después de haber llegado los primeros hombres a la luna.
La obra tiene una duración de aproximadamente una hora lo que hizo que en su estreno compartiera cartel con Pagliacci de Leoncavallo, mientras en alguna ocasión ha sido acompañada por obras como La vida breve de Falla.
Selene tiene una estructura musical cerrada con un libreto abierto que se puede adaptar en cada montaje. Dos cantantes femeninas dan voz a los papeles de Tierra y Luna como Gea y Selene, mientras dos voces masculinas representan a los astronautas o a otras ideas o conceptos humanos. 
La particularidad de la obra se basa en cuatro aspectos: Los sintetizadores, que aportan las grabaciones y modificaciones de textos por diversos actores; la percusión que tiene un papel fundamental; la orquesta en la que predominan metales y vientos; y las voces de los cuatro cantantes.
Los textos pueden ser recitados por actores o ir grabados a base de partes inconexas entre sí pero que indican la atracción que el ser humano ha tenido siempre hacia la luna, reflexiones sobre nuestro satélite aportando puntos de vista diversos que van desde el científico al sentimental, desde lo poético a lo histórico, de los descubrimientos a los inventos o desde los mitos a las ilusiones y proyectos. Tomás Marco suple la deliberada falta de estructura dramática por estas reflexiones.
Los cantantes no articulan palabra alguna. Su canto se basa en la emisión de sonidos, fundamentalmente con la vocal "a" y algunos melismas, participando más como instrumentos que como protagonistas de la obra.
Un diálogo entre Gea y Selene donde se interpelan y recriminan con esa mezcla de acritud y dulzura que supone la relación entre miembros de una familia, entre vecinos y conocidos se recoge en la Escena IV de Selene.



1901: Llegan los primeros hombres a la luna en una nave espacial.
Autor de obras fundamentalmente de ciencia ficción, Herbert George Wells es conocido por novelas como La máquina del tiempo, La guerra de los mundos, El hombre invisible o Los primeros hombres en la luna.
The first men in the Moon fue publicada en 1901 y parte del descubrimiento del señor Cavor de la Cavorita, un combustible obtenido a partir de la mezcla de diversos componentes y que es capaz de proporcionar una fuerza suficiente para propulsar un cohete hacia la luna y poder regresar.
Escrita varias décadas después de la obra de Verne, el interés de H. G. Wells se centra por igual tanto en los avances científicos como en la recreación de una civilización en el universo de la ciencia ficción, tan propio de su estilo. Así, una vez que Cavor y sus acompañantes llegan a la luna podemos ver la descripción que realiza de la civilización selenita tanto como una utopía como una distopía, siempre bajo el punto de vista de la época.
Según H. G. Wellsla luna tiene una tenue atmósfera proporcional a su tamaño respecto a la Tierra, lo que la hace relativamente respirable. De las dos partes de la novela nos centramos en el momento en que los protagonistas alunizan y, tras unas comprobaciones sobre la capacidad de la atmósfera para respirar, emprenden el descenso tras abrir la escotilla de la nave. ¿Nos recuerda la llegada de Armstrong y Collins a la luna?  



1902: George Méliès nos lleva en el cine a la luna
Un año después de la publicación de Los primeros hombres en la luna y basándose en esta novela además de El viaje a la luna y la continuación de Verne, Georges Méliès realiza una película titulada Le voyage dans la Lune (El viaje a la Luna) en la que sorprende a todos los espectadores que se acercan a ver su obra. Su desmesurada inventiva, la utilización de trucos cinematográficos inéditos hasta entonces hacen que esta obra de cine mudo en blanco y negro sea de las primeras obras maestras del séptimo arte.
Desgraciadamente el mensaje que traslada la obra era el del momento socio político, donde la luna se veía como un territorio propio de potencias que iban a colonizarla como ocurría con tantos países en África, Asia e incluso América y Europa. Quizás ese hecho ha provocado que la obra no se haya considerado una obra de arte sino desde el punto de vista cinematográfico y no socio cultural.
En el enlace podemos apreciar unos momentos de la cinta para poder disfrutar la desbordante inventiva de Méliès.


Si deseas ver la película completa puedes hacerlo desde el siguiente enlace: Le voyage dans la Lune

1996: Reposición de Selene.
En el mismo Teatro de la Zarzuela se volvió a reponer esta ópera con la dirección musical de Cristóbal Haffter y escénica de José Carlos Plaza
Al carecer de un libreto en el sentido habitual del término, Tomás Marco ofrece una partitura para un posible libreto en el que, en cada producción se puede complementar con otro diferente según el montaje. Al presentar textos grabados o recitados por actores puede ser traducido al idioma que se desee, siendo éste el concepto de lo aleatorio, tan frecuente en la música actual, pero llevado al apartado dramático.
Los cantantes aportan el carácter indicado a cada una de sus intervenciones: lírico, dulce, enfadado, agitado, nostálgico. De la misma manera, el coro interviene, aunque puede ser sustituido por los sintetizadores.
La Escena V es sintomática del valor que ofrece Selene, la carga humanista que nos aporta, la reflexión sobre nosotros, nuestra forma de ser y estar en nuestra civilización. Paralelamente a los años en que se preparó la llegada del hombre a la luna, fundamentalmente la década de los años sesenta y setenta del siglo pasado, se confrontaron voces a favor del esfuerzo científico para lograrlo, junto con otras más críticas que señalaban que había problemas más importantes que resolver en nuestro planeta antes de acercarse al satélite. Tomás Marco no es ajeno a este dilema confronta ambas ideas sin posicionarse a favor de una u otra.



30 de marzo de 1950: Tintín inicia su viaje a la luna.
Anticipándose casi dos décadas a la NASA, Hergé publicó la llegada de Tintín a la luna por entregas entre marzo de 1950 y diciembre de 1953. El intrépido periodista viajó en el inconfundible cohete rojo y blanco X-FLR6. Como en toda su obra, Hergé buscó ser realista y convincente, buscando fuentes solventes, documentándose sobre experimentos científicos. 



Conoció que durante la Segunda Guerra Mundial los nazis lanzaron los cohetes V2 y en 1949 se había lanzado un cohete desde Estados Unidos. Trabó amistad con ingenieros que le dieron información a medio camino entre la ciencia y la utopía y se documentó sobre aspectos técnicos relacionados con las energía nuclear y las máquinas. Así Hergé evitó que en su historia aparecieran selenitas, civilizaciones ocultas o algunos de los elementos que estaban de moda en esos años en las historias de ciencia ficción.
En el enlace puedes ver, si te apetece el capítulo completo.



12 de marzo de 2016: Representación en versión concierto y posterior grabación de Selene.
La orquesta Musikene Sinfonietta de San Sebastián con la dirección de José Luis Temes presentó la obra en concierto público y fue grabada posteriormente incluyendo las obras Selene y Pulsar. Todos los enlaces pertenecen a esta grabación. En ella la soprano Ana Otxoa y la mezzo Lucía Gómez interpretan los papeles protagonistas de Selene y Gea respectivamente, acompañados por el tenor Íñigo Vilas y el barítono Jagoba Fadrique como los astronautas o esos conceptos que se presentan. El coro ha sido sustituido por dos sintetizadores, uno para las voces femeninas y otro para las masculinas, algo impensable en el momento en que comenzó a gestarse esta ópera.



Las últimas décadas de siglo XX vieron el surgimiento de distintas obras que hoy llamamos "música experimental", y que quedaron en el camino para estudiosos y expertos. El carácter de Selene la desmarca de este concepto para acercarla a las obras que nos ofrecen un lirismo y un humanismo, una visión de la luna bajo la óptica de la ciencia y la humanidad que dejará, sin duda, huella en la música.


20 de julio de 1969. El Apolo XI llega a la luna siendo Armstrong y Collins los primeros seres humanos en pisarla. Pero eso ya lo sabemos.
Aunque, ¿podemos estar seguros que fueron ellos los primeros después de haber leído estos textos?

Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Bibliografía y webgrafía consultadas: