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Esta obra es un... ¡escándalo!

A lo largo del tiempo algunas obras de arte han tenido dificultades para ver la luz del público, siendo perseguidas o prohibidas por diversas razones. Los primeros casos de censura de obras literarias se remontan a las antiguas Grecia y Roma donde el poder, sobre todo de algunos emperadores, controlaba la difusión de ideas que pudieran oponerse a las dominantes. Más adelante se creó el Índice de libros prohibidos, un mecanismo creado por la Inquisición en el que se incluían obras que iban contra la doctrina. A partir de esta situación, se han multiplicado en distintos regímenes y sistemas de gobierno las instituciones que determinaban la censura de libros y otros tipos de obras de arte como películas.
Temas como la ideología, la identidad racial, la religión o la sexualidad han sido los más señalados como censurables en estos distintos gobiernos. 
Pero en otras ocasiones no ha sido solo esta censura, cada vez más extendida en la actualidad en muchos países, la que ha suscitado el rechazo. Leer, ver una película, escuchar una obra musical o apreciar un cuadro o una escultura nos sirven para afirmar nuestros juicios o a confrontar puntos de vista e ideas diferentes a los nuestros que nos ayudan a desarrollar nuestro pensamiento crítico.
De esta forma, hay una serie de obras de arte que causaron grandes escándalos en su momento, no por las razones de censura antedichas, sino porque supusieron la aparición de un pensamiento muy avanzado para su época, por una estructura formal divergente con las predominantes o porque no se amoldaban a las ideas y gustos sociales convencionales en el momento de su aparición.
Muchas de las obras que causaron algún tipo de escándalo en su momento no han pasado el filtro del tiempo y han quedado relegados al olvido, por lo que su fuerza consistió más en el escándalo que provocaron que por su valor intrínseco. 
En esta publicación no voy a tratar de obras que fueron prohibidas por razones de sexualidad, ideología o religión, sino de libros y músicas que en su tiempo causaron escándalos en sus estrenos y actualmente son reconocidas como obras importantes y admitidas en los circulitos literarios y musicales gracias a su valor. Son muchas las obras que cumplen estas condiciones, por lo que en esta publicación me centraré en cuatro de ellas. Quizás en otro momento vengan algunas más.
Te propongo acercarte a libros y obras musicales que en su momento causaron algún tipo de escándalo y hoy tienen una aceptación como obras maestras. Nos acompañan obras de Zweig, Stravinsky, Flaubert, Schönberg, Joyce, Fernando Argenta y Alex Ross. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!  


Antes de comenzar con la primera obra que causó escándalo te invito a fijar la mirada en un tiempo convulso, tanto quizás como el momento en que vivimos, los primeros años del pasado siglo XX. Dos de las obras que causaron escándalo vieron la luz en 1913, mientras que otra lo hizo unos años más tarde y la primera de ellas en el tiempo fue una suerte de precursora de lo que ocurriría con las siguientes años más tardes.
Este ambiente de cambio del tiempo de los grandes imperios europeos con sus colonias que se resistían a desaparecer, iba en paralelo con la cultura. Algunos jóvenes buscaban autores y obras nuevos que mostraran el tiempo del presente y del futuro, alejado de las obras que perpetuaban el mundo que estaba tocando a su fin y que pertenecían a sus antecesores.
En este sentido, uno de los autores más importantes de aquella época -y quizás demasiado olvidado actualmente- nos dejó uno de los más grandes retratos de su tiempo. En Die Welt von Gestern (El mundo de ayer), Stefan Zweig echa su mirada atrás para ofrecernos uno de los más certeros y conmovedores testimonios de ese tiempo.
Desarraigado, exiliado en Petrópolis (Brasil), donde acabaría con su vida en ese mismo 1942, Zweig nos muestra el inmenso caleidoscopio de un imperio y un mundo que estaban llegando, irremisiblemente, a su fin en el que propia vida corre en paralelo con la de ese mundo.

Edificio de la Secesión de Viena en una postal de 1901
El texto que he seleccionado se refiere a esa búsqueda constante que su generación hacía del pensamiento y las obras nuevos que reflejaran un mundo distinto del de sus padres, en el que ellos se sintieran protagonistas. Centra su reflexión en ese olfato y el instinto que les hacían buscar autores que rompían los moldes establecidos con unas obras nuevas y frescas.


El año 1913 está repleto de escándalos musicales y refleja ese tiempo que nos acaba de mostrar Zweig, estando el propio escritor presente como acabas de leer en alguno de ellos como el primero que nos acompaña.
El último día de marzo se celebró en la sala del Musikverein de Viena un concierto que acabó en un escándalo tal que hubo peleas entre el público, no pudo finalizar y algunos de sus protagonistas acabaron en pleitos ante el juez.
En esa velada se interpretaban algunas piezas relacionadas con el incipiente dodecafonismo y atonalismo de Arnold Schönberg y algunos de sus discípulos, combinadas con obras de diversos autores de comienzos del siglo. La mezcla de piezas que se basaba en el estilo que promovía esa escala musical a cargo de Schönberg, Berg o Webern provocó el alboroto entre adeptos y adversarios tan furibundos en ambos bandos.


En su monumental obra El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música, Alex Ross nos recrea cómo se desarrolló aquella sesión que fue conocida como Skandalkonzert (Concierto escándalo) por, entre otros, el diario Die Zelt. ¿Piensas que tiene alguna relación con nuestro tiempo?

Antes de que llegaran los altercados del público con la canción de Alban Berg, se había interpretado la Kammersymphonie (Sinfonía de cámara), nº 1, Op. 9 de Arnold Schönberg, el creador y aglutinador del dodecafonismo. 

Caricatura del Skandalkonzert publicada el 6 de abril de 1913 en el diario Die Zelt
Te acompaña el quinto y último movimiento, Recapitulación y Final en una versión de la Berlin Philharmonic Orchestra dirigida por Giuseppe Sinopoli para un disco de la Deutsche Grammophon GmbH, editado en 1982 en Berlín.


En el fondo, estos movimientos que provocaban escándalos con nuevas obras tanto musicales como literarias o de cualquier otro tipo de artes había tenido su inicio medio siglo antes. 
Entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre de 1856 aparecieron en La Revue de Paris los fascículos de Madame Bovary: Moeurs de province (Costumbres de provincias). Alejada de la capital y sus costumbres cosmopolitas, el desarrollo en una localidad de provincias provocó que en enero el fiscal Ernest Picard citara a su autor para que rebajara el contenido de las escenas sexuales antes de editar el libro, ya que publicar era un ejercicio que debía favorecer los buenos usos y la moral. Gustave Flaubert se negó a que la ley marcara el comportamiento de su personaje y fue llevado a juicio por ofender las costumbres morales y religiosas de la sociedad.


Su abogado, Jules Senard arguyó que la novela no ensalzaba el adulterio, sino que lo ponía en escena para sacar a relucir qué mostraba y qué decía de la sociedad. También planteaba si se puede juzgar al arte y a los personajes de una novela. El fiscal esgrimió la idea del crimen ideológico y del daño que las letras podían hacer a la moral.
Finalmente, los jueces desestimaron el caso y aceptaron la publicación del libro, consideran que, si bien algunas escenas podían provocar escándalos, la novela no era obscena ni corrupta. Algunos estudios apuntan que fueron las presiones de Napoleón III las que inclinaron la balanza a favor de la novela, ya que no quería arriesgar que tuviera problemas en las siguientes elecciones.

Portada de la primera edición de Madame Bovary (1857)
De todas formas, lo que escandalizó al fiscal, una mujer que luchaba por su pasión, sus anhelos y deseos frente a la insatisfacción y la rutina de la vida de provincias, fue lo que ha convertido esta obra en un clásico: Sacar a la luz la realidad en la que vivían las mujeres a las que se les otorgaban menos capacidad a sus deseos, sueños y ambiciones que a los hombres, para lograr que esta obra fuese uno de los primeros pasos para su liberación.


De nuevo te invito a volver a 1913, en esta ocasión dos meses más tarde, el 29 de mayo en el Théatre des Champs - Élysées de París durante el estreno del ballet La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky con coreografía de Nijinsky y los Ballets Rusos de Diaghilev. El escándalo fue aún mayor que el del Musikverein de Viena y ha pasado a formar parte de la historia de la música.
Te sugiero que busques un momento para acercarte a conocer cómo se desarrolló con todo lujo de detalles en la publicación que realicé con motivo del cincuentenario del fallecimiento del compositor en 50 años de la muerte de Stravinsky: La consagración.

Vestuario original de Nicolás Roerich para La consagración de la primavera (1913)
Uno de los divulgadores que nos ayudó a muchos a acercarnos a este fascinante mundo de la música clásica, Fernando Argenta, nos acerca a la figura de Igor Stravinsky y el papel que desarrolló en la música del siglo XX con su libro Pequeña historia de la música.


Para mostrar el escándalo que supuso este ballet sirvan estos dos argumentos: La consagración de la primavera es una obra que ha pasado a formar parte del repertorio habitual en los grandes escenarios sin que suponga ningún tipo de escándalo. Además, se suele interpretar también en versión orquestal, por lo que no se aprecia la fuerza violenta y el primitivismo que el autor mostraba en su obra.

Decorado de Nicolás Roerich para el estreno de La consagración de la primavera 
El vídeo que te acompaña es una recreación del Joffrey Ballet de la coreografía original de Vaslav Nijinsky. Se trata de la última escena, la del sacrificio de la joven, la Danse sacrale, en que la muchacha elegida baila hasta caer muerta. La estructura de la música y los movimientos primitivos, brutales y tan alejados de los ballets de su época nos acercan al tiempo en que se estrenó la obra.  


El último texto que viene en esta publicación sobre obras que causaron escándalos en su estreno corresponde a unos años más tarde. 
En 1920, dos años antes de publicarse como novela, The Little Review, una revista estadounidense publicó algunos pasajes del Ulysses de James Joyce. Algunos lectores se ofendieron por algunos pasajes que consideraban obscenos, por lo que acabaron llevando la obra a un juicio que finalizó con una multa a la editorial, la orden de no publicar el libro en Estados Unidos ni el Reino Unido. La propietaria de Shakespeare and Co. en París, Sylvia Beach se hizo cargo de publicar la novela en 1922, pero ésta no fue distribuida en el país norteamericano hasta 1934, tras un nuevo juicio que anuló la sentencia anterior. Hasta entonces, todas las copias que detectaban entrando en el país era requisadas y quemadas por el Servicio Postal norteamericano.
El Ulysses es un libro complejo, plagado de símbolos en el que Joyce no deja indemne a las instituciones de su país como la Iglesia y el Estado a través de una recomposición y reformulación de la Odisea. El libro relata la vida de Leopold Blomm, su esposa Molly y el joven Stephen Dedalus en Dublín durante un día, el jueves 4 de junio de 1904.


La complejidad de la novela proviene de su extensión, de la enorme cantidad de referencias, símbolos, elementos y recursos literarios que transitan por el libro. El propio autor llegó a escribir a uno de sus amigos: 

«En vista del enorme volumen y de la más que enorme complejidad de mi maldita novela-monstruo es mejor mandar... una especie de resumen-clave-esqueleto-esquema (para uso doméstico solamente)...»

Cada capítulo hace referencia a una hora, un color, personajes de la Odisea, un tipo de técnica de escritura, una ciencia o arte, un sentido, un órgano y un símbolo. Con estos elementos, tanto la complejidad como la belleza e interés del texto están garantizados. Hace muchos años lo leí -con una perspectiva diferente a cómo lo haría ahora- en la versión  traducida y comentada de José María Valverde.
Para finalizar esta publicación sobre obras que causaron escándalo en su estreno o publicación te acerco a algunos extractos del capítulo 7, que transcurre de 12 a 1 del mediodía. Se desarrolla en el edificio del periódico Freeman's Journal and National Press y desarrolla el relato en forma de epígrafes que imitan titulares de prensa, algunos de ellos tomados de números de la época de la citada revista. 


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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Todo comenzó con un sueño

La inspiración y la creatividad no tienen límites. Muchas obras de arte de todo tipo han surgido inspiradas por multitud de motivos: Un suceso o un acontecimiento histórico, un viaje, la naturaleza, experiencias propias o ajenas e incluso la contemplación de una obra de arte, pueden servir como fuentes de inspiración para la creación de nuevas obras.
A esta inspiración le suele seguir un trabajo arduo y duro que desarrolla esa idea inicial, basado en el conocimiento de técnicas o métodos relacionados con la disciplina artística de la que se trate. Sin ese trabajo y ese conocimiento del oficio es difícil desarrollar las obras o, al menos, realizarlas siguiendo unas pautas para su desarrollo. Otro tema es romper esas guías establecidas para abrir nuevos caminos a la creación.
Quizás los sueños sean una de las más antiguas manifestaciones relacionadas con la literatura. La realidad nos ofrece diversos puntos de vista, pero los sueños nos acercan de una forma más visceral y enigmática, asociada a nuestro subconsciente, a nuestros sentimientos, miedos y deseos.
En su prólogo a Libro de sueños, Jorge Luis Borges asocia y relaciona los sueños con la noche y, en cierto modo, la creación con el día. De la penumbra de la oscuridad asciende la obra a la luz del día. «El arte de la noche ha ido penetrando en el arte del día».
Podemos afirmar que son cientos las obras que han sido inspiradas por un sueño a lo largo del tiempo. Bien porque quien las creó simplemente las soñó; bien porque su subconsciente las fue madurando hasta hacerlas aflorar, o bien porque un trauma, una emergencia o una necesidad creativa las hizo salir a la luz a través de un sueño.
En esta publicación nos centraremos en algunas obras que surgieron gracias a un sueño que tuvieron sus autores. No nos centraremos en las obras en sí mismas, sino en cómo los propios autores o quienes los conocieron hablaron de las manera en las que surgieron en un sueño que les sirvió de inspiración.
Te propongo acercarte a algunas de las muchas obras que surgieron gracias a un sueño. Nos acompañan obras de Robert L. Stevenson, Coleridge, Mary Shelley, Stravinsky y Héctor Berlioz. Si te gusta...¡Comparte comenta, sugiere!


«La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando» es una frase que se atribuye a Picasso. Todo ese trabajo posterior al momento en que se tiene una idea es fundamental, pero en esta publicación nos centraremos en ese momento en que se produce la inspiración dictada por un sueño.
Publicada en 1886, The strange case of Dr. Jekyll and Mr, Hyde (El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde) fue el libro de Robert Louis Stevenson con el que consiguió alcanzar el éxito entre el público general, tras sus primeros triunfos obtenidos entre el público más joven varios años antes con La isla del tesoro.
Durante gran parte de su vida Stevenson estuvo interesado en temas relacionados con el subconsciente y con la dualidad o la existencia de dos caracteres diferentes dentro de una misma personalidad. Según su esposa, fue un artículo que leyó en una revista francesa lo que le había impresionado por aquella fecha y sirvió de motivación para buscar el tema para su novela. El sueño sirvió como desencadenante.




En El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con traducción y prólogo de Juan Antonio Molina Foix, éste dedica parte del mismo a relatar cómo fue el sueño y el trabajo posterior a partir de palabras del propio escritor, su esposa Fanny y algunos allegados.
La pesadilla de la que lo despertó ésta, el escrito que realizó de forma inmediata, su destrucción, así como la nueva redacción que realizó más adelante son narrados en el prólogo de esta edición.


La obra que sirvió para consagrar la figura de Igor Stravinsky como uno de los grandes transgresores y genios musicales del siglo XX fue La sacré du printemps (La consagración de la primavera), una obra que supuso uno de los grandes escándalos de la música de comienzos del pasado siglo en su estreno en París el 29 de mayo de 1913.
Cuando se estrenó La Consagración Stravinsky ya había triunfado en el mundo occidental gracias a los Ballets Rusos de Serguéi Diágilev con obras como El pájaro de fuego o Petrushka.
Este ballet surgió también de un sueño al que el compositor ruso supo darle la entidad a partir de sus ideas y la utilización totalmente transgresora de aspectos como el ritmo, la melodía y su superposición en armonías que se apartan de las tonalidades clásicas utilizadas hasta entonces y una orquestación totalmente inusual. 
En el artículo Stravinsky y Carpentier: «La consagración de la primavera», Paco Tovar analiza las obras homónimas de ambos autores, centrándonos en el extracto que nos acompaña en el sueño que originó la obra musical durante la estancia de Stravinsky en San Petersburgo, la búsqueda de la complicidad del polifacético pintor Nikolái Roerich -quien sería el autor de los decorados para el estreno del ballet-, además de centrarnos en el sacrificio de la segunda parte de la obra que comienza con el baile de las muchachas con las indicaciones de tempo que se incluyen en la partitura.


La consagración de la primavera se divide en dos partes: En la primera, titulada Adoración de la tierra, Stravinsky presenta tras la introducción con el fagot en falsete y las melodías que se entretejen a modo de vegetación en una disonancia cada vez más acentuada, la danza de las adolescentes (Augurios primaverales) a la que siguen el juego del rapto, las rondas primaverales, el juego entre las tribus rivales y el cortejo del sabio, para finalizar con la adoración y la danza de la tierra.


Es en la segunda parte, El sacrificio, donde tuvo el sueño Stravinsky. Tras una introducción se suceden diversas secciones: los círculos misteriosos de las adolescentes, la glorificación de la elegida, una evocación a los antepasados, para llegar al clímax con la acción ritual de los antepasados y la danza sagrada que baila la elegida hasta la extenuación en un rito tan ancestral como salvaje.
El enlace nos muestra una recreación de la coreografía original de Nijinsky que se estrenó en mayo de 1913 en el Théâtre des Champs Elysées realizada por el Joffrey Ballet.


Muchas son las obras que han sido inspiradas por un sueño como Los mitos de Cthulhu de H. P. Lovecraft, el cuento Ragnarök de Borges que incluye en su recopilación de relatos Libro de sueños, Casa tomada de Cortázar o algunas obras de Edgar Allan Poe como Un sueño dentro de un sueño o El país de los sueños.
Mucho menos conocido que Stevenson, una de las obras de Samuel Taylor Coleridge también participa de su nacimiento dentro de un sueño.
Coleridge (1772-1834), uno de las voces más intensas y breves del primer romanticismo inglés, muestra en su obra las tensiones éticas y filosóficas del finales del XVIII.


Autor de poemas cargados de una musicalidad particular, entre sus obras destaca Lyrical Balads (Baladas líricas) entre las que se encuentra su poema más representativo, Balada del viejo marinero.
Kubla Khan es un poema inconcluso comenzado en 1798 a raíz de un sueño y que se ambienta en un oriente lejano cargado de ritos mágicos y el palacio de Xanadu del emperador de China.
El propio Coleridge lo narra, con un lenguaje enrevesado que no muestra en ocasiones si habla de sí mismo o de una tercera persona lo vívido e intenso que fue el sueño y las consecuencias que le produjeron al despertarse y ponerse a trabajar.


Hay un momento en el sueño, especialmente cuando este es intenso y vívido en que se diluye la sensación de si se está ante un sueño o la realidad. 
Estos términos los reflejó con una imagen casi filosófica y muy especial el filósofo taoísta Chuang Tzu en el siglo V antes de nuestra era.


Esos sueños o ensoñaciones vienen también reflejados en obras musicales como la Sinfonía fantástica de Héctor Berlioz.
Subtitulada Episodio de la vida de un artista (Op.14), la Sinfonía fantástica está considerada la primera obra de música programática cuyos cinco movimientos -algo inusual en la época, ya que solían tener cuatro- tienen títulos explícitamente descriptivos: Sueños y pasiones, Un baile, Escena en el campo, Marcha al suplicio y Sueño de una noche de aquelarre.
La sinfonía se estrenó en el Conservatorio de París en diciembre de 1830 con una orquesta contratada por el propio autor. Para su composición se basó en las obras literarias de Chateaubriand, especialmente en René, una obra autobiográfica que describe a un artista enamorado como el propio Berlioz. También se basó en su historia personal con la actriz inglesa Harriet Smithson de quien se había enamorado de forma compulsiva en un amor no correspondido.


Aunque no se trata estrictamente de una obra basada en un sueño, el juego en el que el protagonista sueña con su enamorada y cómo este amor se va transformando con el paso del tiempo hasta concluir en un aquelarre en la noche de San Juan participa de esta mirada a los sueños como fuentes de inspiración que nos acompañan en esta publicación.
El texto que viene a continuación está extraído de la página web de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil) y recoge, en un primer momento, las palabras con que el propio compositor se refiere al propósito de su obra y, en un segundo momento describe el momento en que el protagonista sueña en el último movimiento (Sueño de una noche o sábado de aquelarre con brujas) en cómo su apasionado y romántico amor se ha ido transformando hasta encontrarse en la situación en que se haya.
 

La interpretación de este quinto y último movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz es una versión que podemos considerar histórica con un ya maduro pero siempre eficaz Leonard Bernstein dirigiendo a la Orchestre National de France en una grabación en directo que se realizó en París en 1976.


El último de los sueños inspiradores que nos acompaña es quizás el más famoso y conocido de todos.
Frankenstein o el moderno Prometeo marcó un hito y un nuevo rumbo dentro del relato de terror y la ciencia ficción, además de crear un personaje y un mito reconocible en la cultura occidental. Escrita como un reto entre un grupo de amigos en la casa Villa Diodati en Suiza de la que tratamos en 1816, el año sin verano. Allí, con la compañía de su pareja Percy Shelley, con quien se había fugado, Lord Byron y el médico de este, Polidori, Mary Shelley contribuyó más que nadie a su parte del reto, con tan solo 18 años la que sería su obra más conocida.
En este caso es la propia autora la que escribió en el prólogo de la edición de 1831 la génesis de su aterrador relato.



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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Cómic y Ópera: El libertino de Stravinsky

Se considera que el cómic surgió como tal en los inicios del siglo XIX, aunque podemos encontrar antecedentes con algunas de sus características a lo largo de toda la historia de la humanidad.
¿Qué son si no las pinturas rupestres, los jeroglíficos egipcios, las vasijas de la antigua Grecia, los frescos y teselas romanos o las miniaturas de los libros medievales sino pequeñas historietas dibujadas en que aparecían sátiras a las costumbres y convenciones sociales?
El cómic forma parte de nuestra cultura y está tan extendido que muchos de ellos han pasado a formar parte de diversos artes, especialmente el cine de animación en un primer momento y, en las últimas décadas, el cine convencional.
Sin embargo, hay una relación entre el cómic y la ópera en la que uno y otra se nutren y retroalimentan del otro arte.
Te propongo un paseo que oscila ente el cómic y la ópera en el que ambas disciplinas artísticas beben uno de la otra. Nos acompañan una obra de Stravinsky, además de un personaje de Tintín y su relación con Gounod. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

La Castafiore, el Dr. Syntax y el grabado segundo de Hogarth
Aunque más adelante veremos un antecedente, se considera a Thomas Rowlandson el creador o iniciador del cómic, quien en 1809 comenzó a publicar una serie de tiras ilustradas humorísticas titulada Dr Sytanx sobre un quijotesco maestro de escuela con texto en verso de William Combe. La historia tuvo tal éxito que ilustrador y escritor realizaron más series sobre el personaje.
Desde entonces comenzaron a incluirse tiras cómicas, más o menos satíricas en los diarios, hasta que comenzaron a editarse en publicaciones independientes 

Si nos ponemos a pensar en esa relación entre ópera y cómic, quizás una de las primeras ideas que se nos vengan a la mente provenga de los cómics de Tintín. En los álbumes del inolvidable reportero creado por Hergé participan una serie de personajes entre los que nos encontramos con La Castafiore. No suele salir bien parado el personaje de esta diva de la ópera, Bianca Castafiore, el Ruiseñor de Milán, que aparece cantando siempre la misma pieza, la llamada Aria de las joyas del Fausto de Gounod, acompañada de su pianista con el nombre tan musicalmente evocador de Igor Wagner. En otro Igor centraremos esta publicación.
El siguiente montaje nos mezcla imágenes de los cómics y películas con La Castafiore y la interpretación de la gran Montserrat Caballé de este aria Ah! Je ris de me voir si belle en ce miroir (¡Ah! Me río de verme tan bella en el espejo) en una grabación de 1977 con la Orquesta Filarmónica de Estrasburgo con la dirección de Alan Lombard


Pese a que lo más habitual y frecuente es que sea el cómic el que tome préstamos y evocaciones de la ópera, hay algunos casos en que ocurre lo contrario: la ópera toma como fuente de inspiración al cómic o, al menos, algo similar.
Para sus tiras, Rowlandson se inspiró en la obra de William Hogarth (1697-1764), un pintor, grabador y escritor inglés al que se considera en cierto modo el creador de las historietas. Mientras realizaba retratos de personajes o cuadros de tipo realista, convertía algunas de sus obras en grabados de los que imprimía y vendía cientos de ejemplares. Sus obras más conocidas entran dentro de lo que él denominaba «costumbres morales modernas» a las que imprimía una crítica ácida de las costumbres, la política y la sociedad inglesa. 
En 1732 comenzó una serie de cuadros titulada The Rakes's progress (conocida como El progreso de un libertino) que finalizó dos años más tarde y convirtió más adelante en grabados que le dieron una gran popularidad y beneficios. 
Esos ocho cuadros y sus correspondientes grabados, precursores del cómic, siguen la ingenua moral de que quien lleva una vida dedicada al vicio acaba pagando sus culpas. Así, muestra y describe el destino de un libertino, su decadencia y desgracia. 

Willam Hogarth, cuadros con las escenas 1 a 4
Tom Rakewell, un joven apuesto recibe a la muerte de su padre una sustanciosa herencia. Se compromete con su novia Sarah Young para casarse con ella al poco tiempo (cuadro o escena 1). Convertido en un hombre rico comienza a gastar y despilfarrar su dinero (2), continuando su vida entre burdeles y orgías hasta que pierde todos sus bienes (3). Lleno de deudas, se dedica a robar, pero es detenido y llevado a prisión, pagando Sarah la fianza (4). Para recuperar su vida de lujo y comodidades, Tom se casa con una mujer mayor nada agraciadas, pero inmensamente tica, mientras Sarah intenta infructuosamente evitar la boda (5). Pero Tom no deja de dilapidar y se acaba jugando toda su fortuna (6). En clara decadencia, acaba volviendo a la cárcel donde se siente acabado, es regañado por su esposa, mientras Sarah no puede soportar el dolor por verlo en esa situación (7). Tras una vida llena de excesos, Tom acaba internado en un manicomio, encadenado para evitar que se autolesione (8).
Estos cuadros sirvieron de fuente de inspiración a Igor Stravisnsky para su ópera homónima The Rake's Progress (La carrera del libertino). En la enciclopedia Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes de András Batta y con redacción de Sigrid Neef se realiza un recorrido por la génesis de esta obra en las figuras del compositor ruso y su libretista, del que extraemos unas líneas.


El diseño en ocho escenas de los cuadros y grabados de Hogarth quedó modificado por compositor y libretistas en ocho escenas o cuadros -nunca mejor denominados- y un epílogo. Los tres actos están divididos a su vez en tres cuadros cada uno, concluyendo el último con un epílogo en que en el proscenio, los personajes principales explicaban la moraleja de la historia.
Además de algunos de los cambios reseñados, su prometida pasa a llamarse Anne Truelove (Amor verdadero), tomando protagonismo su padre, así como otros como la dueña del burdel, Madre Goose, Baba, la mujer barbuda con la que se casa o el subastador.
Muchos teatros se ofrecieron para el estreno de la ópera, como el Met de Nueva York, el Covent Garden londinense o el Teatro Alla Scala de Milán, pero Stravinsky decidió que se realizara en el teatro La Fenice de Venecia.
El 11 de septiembre de 1951 la recargada sala barroca veneciana se convirtió en el centro del mundo musical, un acontecimiento social que reunió a los personajes más importantes y elegantes del momento. Stravinsky quiso que una ópera de cámara, con una orquesta poco numerosa, compuesta en un estilo neoclásico tardío volviera a congregar a las multitudes como ocurriera en la época dorada de la ópera en un escenario pequeño, pero suntuoso.
Willam Hogarth, cuadros con las escenas 5 a 8
El primer enlace nos acerca al segundo cuadro del Acto I con el aria de Tom Love, too frequently betraved (¡Oh, amor, demasiadas veces traicionado) seguido de la réplica de las prostitutas How sad a song! (Qué canción más triste) en presencia del ama del lugar, Mother Goose (Mamá Oca).


El tenor Topi Lehtipuu interpreta el papel de Tom Rakewell y Susan Gorton el de Mother Goose, mientras The Glyndeburne Chorus les acompaña bajo la dirección de Vladimir Jurowski en una grabación para el Glyndebourne Opera House Festival de 2010.


Un compositor al que identificamos con la ruptura de la tradición musical a través de algunas de sus obras más conocidas como La consagración de la primavera, Petrushka o El pájaro de fuego y que transitó por caminos tan radicalmente opuestos como el Primitivismo o el Serialismo, concluye otro periodo al que se adscribió, el Neoclasicismo con La carrera del libertino. En esta ópera el compositor y director de orquesta ruso se acerca a óperas y autores consagrados a los que homenajea, parafrasea e imita en tanto en la estructura formal de su ópera como en la forma de utilizar las tonalidades en el más estricto estilo clásico. 

Willam Hogarth, The Rake's Progress, grabado de la escena 1.
Los sonidos que extrae de la orquesta son singulares, desde el sonido del clavecín barroco que se repite insistentemente en los recitativos, hasta las cuerdas que suenen de forma trágica, como aletargados e inusualmente desconocidos, o las trompetas en la escena de la subasta.
De nuevo en la enciclopedia Ópera. Compositores. Obras. Intérpretes de András Batta y redacción de Sigrid Neef continuamos el recorrido por las características de esta obra, centrándonos en las fuentes de las que se nutre Stravinsky para la creación de su primera ópera en inglés, ya que anteriormente las había compuesto en ruso, francés y latín.


En la ópera de Stravinsky toman relevancia algunos de los personajes que hemos citado con anterioridad. Por una parte, la herencia la recibe Tom, no de su padre, sino de un lejano y misterioso pariente. Interesante es la figura de Nick Shadow, un personaje diabólico al estilo de los que el compositor crea como el mago de Petrushka o el propio diablo de La historia del soldado, además de hacerlo presente también en su obra para televisión The flood (El diluvio). Shadow (Sombra) posee esa cualidad oscura y sombría que en el epílogo advierte al público que el diablo nunca descansa.

The Rake's Progress de Stravinsky. Imagen de la producción del Glyndebourne Festival, 2010.
También introduce Stravinsky el personaje de Baba, la mujer barbuda conocida como Türkenbab la sensación circense londinense, con la que se casa de modo inexplicable y gratuito, sin amarla ni desearla, como única prueba ante Anne y la sociedad de que es libre para hacer cuanto desee.
Nos acompaña la escena a dúo entre Baba y Tom que comienza con el aria As I was saying, both brothers wore moustaches (Como te iba diciendo, ambos hermanos llevaban bigote) y continúa con Scorned! Abused! Neglected! Baited! (¡Ofendida! ¡Maltratada! ¡Olvidada! ¡Acusada!), interpretadas ambas por el personaje de Baba el Turco.


Finalizamos este recorrido por La carrera del libertino de Stravinsky, en su relación con el antecedente del cómic en los cuadros de Hogarth con una interpretación a cargo de Raehann Bryce-Davis como Baba en una producción del Metropolitan Opera House neoyorkino dirigida por Susanna Mälkki en la temporada 2021-2022.

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Contenido extra
Enlace con la ópera completa en una producción de Aix-en-Provence de 1992 con Jerry Hadley como Tom Rakewell, Dawn Unshaw en el rol de Anne, Samuel Ramey como Nick Shadow, Victoria Vergara como Baba, John Macurdy como Trulove y Johan Khara como Mother Goos y la dirección musical de Kent Nagano.


Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo