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Las primeras obras de Mozart

Las comparaciones son odiosas. Así que no se trata de comparar, sino de conocer, saber de la persona y del personaje, de su trabajo y de su obra.
Evidentemente, cuando hablamos de niños prodigio, Mozart es uno de los que se nos viene a la mente, aunque hay muchas personas que alcanzan un grado de madurez, dominio de una maestría en un tema y una excelencia que otros no alcanzan o alcanzaremos nunca. 
En diversos lugares de la red podemos encontrar listados como Los más importantes niños prodigio de la historia, en la que aparece el mencionado compositor, junto a niños como Jacob Barnett, Akrit Jaswal, Pablo Picasso, Gregory Smith, Kim Ung-Yong o Shakuntala Devi entre otros por sus extraordinarios e inusuales dominios en diversas materias como la astrofísica, la cirugía, la pintura, las matemáticas o la física.
Te propongo una reflexión sobre las primeras obras compuestas por Mozart acompañados por textos de Peter Gay y Mauricio Wiesenthal. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!







Con toda seguridad conocemos que Wolfgang Amadeus Mozart fue un niño prodigio, una de esas personas que nacieron con el don de la música. Su padre Leopold era violinista en Salzburgo, autor de un conocido método para el aprendizaje del violín que se utilizó durante muchos años en los países de la Europa central. De sus siete hijos, cinco murieron con pocos años, quedando dos, su hermana a quien conocían como Nannerl y el propio Wolfgang. Como músico con ganas de triunfar en la profesión aprovechó que su hija mostraba interesantes cualidades para darle clases de música, sin contar con la presencia del pequeño, cuatro años menor.


"Té a la inglesa en el salón 'Des quatre glaces au Temple' con toda la corte del Príncipe Conti, escuchando al joven Mozart" de Michel-Barthêlémy Ollivier. Palacio de Versalles
Peter Gay, profesor emérito de Historia comparativa e intelectual de Europa en la universidad de Yale y director del Dorothy & Lewis B. Cullman, publicó en 1999 Mozart, una biografía sobre el compositor salzburgués. En ella nos narra cómo fueron sus comienzos musicales a la sombra inicialmente de los progresos de su hermana y bajo la dirección de su asombrado y orgulloso padre.



Esta primera composición, la que se considera la número 1 en su catálogo de Opus, el Kv 1 es el Minueto para clave en sol mayor compuesto en 1761, aunque con alguna modificación posterior. En estas primeras obras siempre se tiene la duda de si Leopold es meramente transcriptor o coautor de la misma. De cualquier manera, es una asombrosa delicia poder escuchar una obra compuesta por un músico de cinco años de edad.


Retrato de la familia Mozart. Leopold, al violín, observa a Nannerl y el pequeño Wolfgang
Paul Barton es el intérprete de esta grabación que viene acompañada de la partitura en la que se puede seguir la elegancia simple con que está compuesta.


En su ameno e interesante Libro de réquiems, Mauricio Wiesenthal nos muestra un recorrido biográfico, cultural y emocional por las vidas y obras de algunos de los autores que han marcado su propia vida, moviéndose entre los escritores, los compositores o los pintores que alumbran su propia existencia. Los grandes autores de los siglos XIX y XX aparecen, se muestran en sus obras y acciones, se cruzan y relacionan entre sí y se acercan al autor y a los lectores dejando su profunda huella en cada uno.



En el capítulo Lacrimosa dies illa, subtitulado Réquiem por Mozart, Wiesenthal recorre la vida del compositor a partir del relato de la composición de su última e inconclusa obra. Como una involuntaria continuación del relato anterior, Wiesenthal esboza una de las constantes de la infancia de los Mozart, los viajes por las ciudades europeas en una constante exhibición virtuosística de Nannerl y Wolfgang como parte de la estrategia de Leopold por acercar los talentos de ambos a la aristocracia y la burguesía del viejo continente.



Entre junio de 1763 y noviembre de 1766 los Mozart realizan una gira por París y Londres. Tras cinco meses en la capital francesa, tienen una estancia de quince meses en la ciudad inglesa para regresar de nuevo a París tres meses más, con alguna parada en otras ciudades. En todos los lugares, la fama de los hermanos les antecede y les ofrecen multitud de oportunidades para mostrar sus encantos y sus habilidades musicales.


Pintura de Mozart encargada por su padres en 1762 con el traje que le dieron en la Corte Imperial de Viena. Atribuido a Pietro Antonio Lorenzoni. Mozarteum de Salzburgo
En Londres, el pequeño Wolfgang compone algunas sonatas para violín, clavicémbalo y otros instrumentos. Pero su primera composición vocal la realiza en la capital inglesa con nueve años, en 1765. Se trata de un aria de concierto para tenor y orquesta llamada Va, dal furor portata con un texto extraído del Ezio de Metastasio.



La interpretación del aria está a cargo del tenor mexicano Rolando Villazón acompañado por la London Symphony Orchestra dirigida por Antonio Pappano. En esta ocasión, el aria no está cantada completa, sino en una versión corta en la que sólo se interpreta la primera estrofa con dos repeticiones del texto.


La narración de Wiesenthal en su Libro de réquiems nos sitúa a los Mozart en el regreso previo a estancia en París y Londres, cuando a comienzos de 1763 vuelven de su primera experiencia por Munich y Viena.


Terminamos este acercamiento a las primeras obras, instrumental y vocal, de Mozart con el aria Va, dal furor portata, también en la interpretación de Rolando Villazón, perteneciente a su disco Mozart: Concert Arias para la Deutsche Grammophon con la London Symphony Orchestra dirigida por Antonio Pappano y del que el enlace anterior era una muestra de la grabación.


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Bibliografía consultada:
  • Gay, Peter. Mozart. Lipper Publications, LLC. Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L. en la traducción de Miguel Martínez-Lage y Ediciones Folio, L'Hospitalet, 2004.
  • Wiesenthal, Mauricio. Libro de Réquiems. EDHASA. Barcelona 2004.

#OperaEnZapatillas: Las bodas de Fígaro

Una ópera es un espectáculo único en el que confluyen distintas disciplinas para crear una obra de arte que, en su esencia, es efímera ya que se desarrolla en un momento concreto, como cualquier espectáculo en el que esté presente la música. Hay un argumento con un libreto, un decorado, un vestuario y unos intérpretes que siguen con fidelidad unas partituras, pero en el momento en que se levanta el telón todo debe comenzar y debe estar minuciosamente preparado para crear en ese preciso instante una obra que emocione a los espectadores.
Las grabaciones ayudan, tienen una importancia capital en cuando que da a conocer la obra, recuerdan interpretaciones históricas y nos hacen revivirlas a quienes disfrutamos de este tipo de obras, pero no tienen la emoción del momento en directo. 
Quizás el acercarse por primera vez a una ópera es complicado por lo que supone: la duración, no conocer el idioma, pensar que no se está preparado para verla o suponer que no tiene nada que decirnos. Personalmente a mí me ocurrió algo parecido y, durante años, estuve resistiéndome a acudir a ninguna... hasta que lo hice por primera vez. Y la emoción de asistir en directo a una obra hace que una vez que comienzas, busques la oportunidad de seguir haciéndolo.
En este blog hemos dedicado varias entradas al hecho concreto de presenciar desde la comodidad del hogar grabaciones de algunas de las óperas más conocidas en una sección que hemos llamado #ÓperaEnZapatillas y en las que, además de verlas, incluimos algunos consejos para poder disfrutarlas al máximo. En estos enlaces puedes recordarlas o verlas: Ópera en zapatillas: La traviata y Ópera en zapatillas: L'opera imaginaire 
A modo de resumen, algunas ideas importantes para tener en cuenta son:
-Busca el momento adecuado. Habitualmente suelen tener una duración de alrededor de dos horas, algo más de una película cinematográfica.
-Elige el dispositivo. Los enlaces están en Youtube, por lo que puedes verlo en el dispositivo que desees, incluso en pantalla grande si dispones de una SmartTV.
-Conoce el argumento. Antes de comenzar es interesante conocer de qué va la historia y siempre que se asiste a una representación en directo se entregan unos folletos con el argumento para que se conozca. En las óperas no existen los spoilers, todos pueden saber cómo se desarrolla y finaliza la historia antes de que comience.
-En cuanto al idioma, no hay de qué preocuparse, ya que en todos los grandes escenarios existen sobretítulos con los textos.
En esta ocasión en #ÓperaEnZapatillas te ofrezco la posibilidad de disfrutar de una de las obras maestras de Mozart: Las bodas de Fígaro. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



La nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro) es una ópera bufa en cuatro actos compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Lorenzo da Ponte y basada en la obra teatral de Pierre Auguste Caron de Beaumarchais y presenta la continuación de El barbero de Sevilla, obra del dramaturgo francés que había sido estrenada como ópera por Giovanni Paisiello en 1782, antes de que Rossini compusiera la versión que todos conocemos.
La obra de Beaumarchais era explosiva, ya que socavaba los cimientos del orden establecido, por las relaciones que se establecen entre aristocracia y sirvientes. José II, el emperador austriaco no autorizaba, en un primer momento, que Mozart y da Ponte, recién nombrado Poeta oficial del Teatro Italiano de Viena, utilizaran tan subversivo texto, pero, quizás buscando el poder absoluto y pensando en tensar las relaciones con la nobleza, accedió a que la llevaran a los escenarios. 
Peter Gay en su libro Mozart, una excelente biografía del compositor, relata el hecho de que este y da Ponte decidieran utilizar el texto de Beaumarchais para su obra. 


Las bodas de Fígaro trata como vemos del amor, del deseo y la frustración que produce. Es una obra llena de simulaciones donde los personajes urden engaños, se presentan como si fueran otros, en un juego de espejos donde hay momentos en que ni ellos mismos saben quién es quién. Al final, los protagonistas llegan a superar los malentendidos y se impone la comprensión de sus errores, pese a que el final de la obra no deja tiempo para conocer si esta es definitiva.
Es una ópera repleta de momentos memorables. En las arias, dúos, tríos o sextetos, Mozart llega de dibujar verdaderos seres humanos cargados de pasiones, llenos de incoherencias y enfrentándose a sí mismos y a sus relaciones sociales.


Imagen sobre un cartel de Le nozze di Figaro en italiano y alemán
Johannes Brahms afirmó en 1881 a un amigo: "Todos los números del Fígaro de Mozart me parecen un milagro; me parece incomprensible que alguien haya creado algo tan perfecto; no ha se vuelto a hacer nada que se le acerque, ni siquiera en todo Beethoven."
El final del primer acto recoge una escena cargada de ironía en la que Fígaro alecciona a Cherubino (un personaje crucial en la obra de Mozart) que ha sido enviado por el conde al ejército con tal de alejarlo de las mujeres a las que tanto admira.



Non piu andrai cierra genialmente este primer acto de la obra. En esta ocasión está interpretada por el barítono Mirco Palazzi como Fígaro y la mezzosoprano Paola Gardina como Cherubino, aunque en este aria no canta.


Una vez convencido el emperador da Ponte y Mozart comenzaron a trabajar en la obra, evitando las alusiones eróticas del texto de Beaumarchais, sugiriendo más que diciendo. El texto es realmente fiel al del autor francés, salvo en el cuarto acto en que suprimen un alegato de Fígaro que, al pensar que Susanna lo traiciona realmente, arremete contra la volubilidad de las mujeres y acusa a su señor de no ser como persona más que él.
Escrita en italiano, como era aún costumbre en Viena, la obra se desarrolla en la mansión del conde de Almaviva en Sevilla.
Sigamos a Peter Gay y su trabajo sobre la composición del Fïgaro de Mozart.


No solo los personajes principales tienen sus momentos en el escenario. Secundarios como Don Bartolo, un médico sevillano, su gobernanta Marcellina o Don Basilio, profesor de música tienen también sus arias o dúos. En el primer acto, Don Bartolo, que era tutor de la actual condesa con la que quiso casarse y fue vencido por Fígaro trama una venganza contra él en el aria La vendetta (La venganza), una pieza en la que recalca su buen nombre como prueba de garantía con la frase Tutta Siviglia conosce Bartolo (Toda Sevilla conoce a Bartolo). En ella Bartolo se recrea en el placer que sentirá al cumplirla.



La interpretación corresponde a uno de los más reconocidos Bartolos de las últimas décadas, el bajo Kurt Moll fallecido en 2017. Se grabó en una representación que tuvo lugar en París en 1980



Algunas comedias de Lubisth o Jardiel Poncela han debido copiar del estilo de la trama, de los enredos y equívocos de La nozze di Figaro y nos hacen recordar sus momentos delirantes y la elegancia del argumento.
El final del segundo acto, del que Mozart se jactaba en la película Amadeus de haber conseguido mantener durante mucho -demasiado- tiempo la acción, se mezclan por un lado,un argumento delirante con la fuga de Cherubino saltando por la ventana al jardín, los personajes protagonistas y la irrupción de Antonio, el jardinero, que atestigua haber visto salir por la ventana a alguien y a quienes tratan de convencer al conde de la poca fiabilidad del jardinero. Por otra parte, la música da pie a toda la trama alcanzando niveles de calidad pocas veces conseguido.


Figurines del conde de Almaviva por Rudolf Heinrich (1967) y Antonio por Heinrich Lefler (1915)
El dibujo que hace Mozart, con la evidente ayuda de da Ponte, para dar vida a sus personajes, se refleja con mayor nitidez en las figuras femeninas de forma general en toda su obra, y de forma particular en esta.
Peter Gay trata también en su interesante biografía mozartiana de estos personajes femeninos.




En el tercer acto hay un delicioso dúo entre la condesa y Susanna en la que ambas, que han ideado una ingeniosa conspiración para dar al conde una lección, adoptan un papel y una actitud igualitarios. Socialmente hay diferencias entre ambas, pero pese a ser condesa y criada, son en cierto modo amigas que se tienen un afecto. Ningún compositor ha escrito un dúo tan dulce y delicado como el que ideó Mozart para el intercambio de confidencias entre ambas mientras escriben la carta que servirá para poner en evidencia al conde.


Boceto escenográfico de Gustav Wunderwald para el Teatro de la Ópera de Alemania en Charlottemburg-Berlín (1912)
Che soave zefiretto (Qué brisa tan suave) está interpretado por Renée Fleming y Cecilia Bartolli en una grabación del Met de Nueva York en 1998 con la dirección de James Levine.


Las bodas de Fígaro se estrenó en el antiguo Burgtheater de Viena en 1786. En su entrañable Libro de Réquiems, Mauricio Wiesenthal recoge las impresiones que escribió el conde Zinzendorf sobre este estreno que, para él, pasó sin pena ni gloria.


En Praga, como hemos conocido, el resultado fue distinto. En diciembre de ese mismo año Mozart visitó la ciudad para asistir a las representaciones de su ópera. A su regreso informó a un amigo de lo agradable que le resultó ver a la gente bailar con la música de la ópera, que habían convertido en contradanzas. "Aquí nadie habla de otra cosa más que de Fígaro; nada se toca con ningún instrumento, nada se canta, si no son trozos de Fígaro; a ninguna ópera acuden, si no es a Fígaro, y a todas horas es Fígaro. Para mí, desde luego, es un gran honor." Como si de uno de los grandes éxitos de taquilla cinematográfica de nuestros días se tratara, la obra de Mozart comenzó su triunfal marcha.
A la controvertida película Amadeus pertenece el siguiente enlace en el que Salieri expresa su opinión sobre la brillantez del último acto de la ópera, además de exponer con un argumento bastante cinematográfico por qué no triunfó la ópera en su estreno en Viena.



Quizás como lector de este blog estés ya cansado o cansada y no sea el momento de abusar de tu paciencia para continuar leyendo y escuchando sobre una obra tan genial como esta. Es posible que desees regresar en otro momento a seguir la obra completa y para ello es conveniente recordar unos consejos:

-Elige el momento en que tengas tiempo suficiente para verla entera o, al menos por actos, aunque se puede hacer en dos momentos, visionando los dos primeros y en otro momentos los últimos.

-Antes de cada acto, lee y conoce su argumento. En el siguiente enlace que pertenece al blog de la soprano argentina Fiorella Spadone puedes seguir el argumento de la obra con las piezas más señaladas de la misma: La nozze di Figaro. Argumento.

-Sigue los subtítulos en nuestro idioma y aíslate del mundo por un rato.

-Si tienes la opción utiliza una pantalla grande. Recuerda que al estar los enlaces en YouTube, puedes verlos tanto en un ordenador como en una SmartTV.

El enlace que te propongo con la ópera completa es una grabación histórica que pertenece a una producción del Festival de Glyndebourne. Personalmente le tengo un aprecio especial, ya que es la primera versión de ópera que compré y pude disfrutar, de forma especial con la presencia de Kiri Te Kanawa y Frederica von Stade que ha marcado tanto el papel de Cherubino que aún me cuesta imaginarlo en otra cantante.
El elenco completo está formado por los siguientes intérpretes: Fígaro es el barítono Knut Skram, Susana la soprano Ileana Cotrubas, el Conde de Almaviva es el tenor Benjamin Luxon, la Condesa de Almaviva es la soprano neozelandesa Kiri Te Kanawa y Cherubino es la mezzosoprano estadounidense Frederica Von Stade. Este quinteto protagonista está acompañado por Marius Rintzler como el Doctor Bartolo, Nucci Condo como Marcellina y John Fryatt como Don Basilio.
El trabajo musical corre a cargo de la London Philharmonic Orchestra dirigida por John Pritchard.


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Bibliografía y webgrafía consultada:
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania).
  • https://www.fiorellaspadone.com.ar/operas/argumentos/las-bodas-de-figaro.html 
  • Gay, Peter. Mozart. Lipper Publications, LLC. Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L. en la traducción de Miguel Martínez-Lage y Ediciones Folio, L'Hospitalet, 2004.
  • Wiesenthal, Mauricio. Libro de Réquiems. EDHASA. Barcelona 2004.

Un Réquiem para Mozart

El 5 de diciembre de 1791 fallecía W. A. Mozart uno de los más prolíficos y brillantes compositores e intérpretes de toda la historia. Su prematura muerte con apenas 35 años y la capacidad para hacer populares sus composiciones han hecho de él uno de los más reconocidos músicos. En esta entrada te propongo un recorrido por su última composición.


La Misa de Réquiem en Re menor es la última obra compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. El misterio que lo ha rodeado desde la muerte de su autor ha recobrado actualidad hace unos años gracias a la obra de teatro, luego convertida en película Amadeushistóricamente incorrecta como nos suele acostumbrar el cine, en cuanto a la relación que existió entre dos músicos como Salieri y Mozart.
De la biografía del músico salzburgués escrita por Peter Gay son estas líneas que tratan sobre el encargo y la composición de su Misa de Réquiem.



El Réquiem fue encargado por el Conde Walsegg-Stuppach, un compositor aficionado que pretendía que se creyera que era él quien lo había escrito en memoria de su esposa. Mozart mantuvo el secreto. Según una confesión de sus últimos días, el compositor creía que estaba componiendo la obra para sí mismo. En cualquier caso, murió antes de poder concluirlo, y su viuda Constanze, por razones económicas, debía entregarlo completo al Conde. De ahí que confiara la obra a un alumno de su esposo, Süssmayr, que posteriormente declaró que era el autor del Sanctus, el Benedictus y el Agnus DeiNadie ha sido capaz de corroborar esta afirmación, pero sí se sabe que Süssmayr se valió de la música de Mozart en Lux Aeterna y Cum sanctis Tuis, y que fue el encargado de orquestar todas las secciones entre el Dies Irae y el Hostias.
El propio Conde dirigió la primera interpretación del Réquiem, que aún intentaba hacer pasar por suyo, en la Iglesia Neukloster el 14 de diciembre de 1793, dos años después de la muerte de Mozart.



La primera pieza que nos acompaña es el Lacrimosa. Una introducción de las cuerdas con el tema del Introito da pie al coro que entona Lacrimosa dies illa. Se trata de una de las piezas más sentidas de Mozart en la que expresa su sentimiento religioso, dando paso a las frases melódicas del texto del Requiem que dan paso al carácter de súplica y resignación que nos llega a conmover. Es la última pieza que comenzó a componer, ya que los últimos compases, según estudios, es obra de Süssmayr. ¿Sabía o presentía que este era su final?



La segunda pieza es el Rex Tremendæ. Un acorde de todas las cuerdas es respondido por los instrumentos de viento y retomado por las primeras en una progresión descendente. El coro, en fortíssimo, exclama “Rex” por tres veces antes de comenzar el desarrollo del texto. El contraste se hace total con el pianissimo con que se canta “salva me”tornándose el ambiente casi sobrenatural mientras un aroma de oración sustituye al violento comienzo. Leonard Bernstein dirige a la orquesta sinfónica de Bayerischen Rundfunks y su coro titular.






El 5 de diciembre de 1991, fecha en que se cumplían los doscientos años del fallecimiento del autor, tuvo lugar una misa de Réquiem por su alma en la Catedral de Viena oficiada por el Arzobispo titular, bajo la dirección musical de Sir Georg Solti y con la participación de la soprano Arleen Augér, la mezzo-soprano Cecilia Bartoli, el tenor Vinson Cole y el bajo René Pape del que existe una emotiva grabación. 


Firma autógrafa del compositor
Desde entonces, todos los años he buscado tiempo cada 5 de diciembre para escucharlo. Sólo una vez falté a la cita. Ese mismo día, y tras varios años de lucha contra sus perdidos recuerdos fallecía mi padre. Mientras persista mi memoria no dudo que acudiré a esta cita anual.
Te dejo con la transcripción de tan excepcional y emotivo momento. Recuerda, 5 de diciembre de 1991, doscientos años después del fallecimiento de Mozart.



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Un Réquiem para Mozart

La Misa de Réquiem en Re menor es la última obra compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. El misterio que lo ha rodeado desde la muerte de su autor ha recobrado actualidad hace unos años gracias a la obra de teatro, luego convertida en película Amadeushistóricamente incorrecta como nos suele acostumbrar el cine, en cuanto a la relación entre Salieri y Mozart.
De la biografía del músico salzburgués escrita por Peter Gay son estas líneas que tratan de su misterioso final.





El Réquiem fue encargado por el Conde Walsegg-Stuppach, un compositor aficionado que pretendía que se creyera que era él quien lo había escrito en memoria de su esposa. Mozart mantuvo el secreto. Según una confesión de sus últimos días, el compositor creía que estaba componiendo la obra para sí mismo. En cualquier caso, murió antes de poder concluirlo, y su viuda Constanze, por razones económicas, debía entregarlo completo al Conde. De ahí que confiara la obra a un alumno de su esposo, Süssmayr, que posteriormente declaró que era el autor del Sanctus, el Benedictus y el Agnus DeiNadie ha sido capaz de corroborar esta afirmación, pero sí se sabe que Süssmayr se valió de la música de Mozart en Lux Aeterna y Cum sanctis Tuis, y que fue el encargado de orquestar todas las secciones entre el Dies Irae y el Hostias.
El propio Conde dirigió la primera interpretación del Réquiem, que aún intentaba hacer pasar por suyo, en la Iglesia Neukloster el 14 de diciembre de 1793, dos años después de la muerte de Mozart.
La primera pieza que nos acompaña es el Rex Tremendæ. Un acorde de todas las cuerdas es respondido por los instrumentos de viento y retomado por las primeras en una progresión descendente. El coro, en fortíssimo, exclama “Rex” por tres veces antes de comenzar el desarrollo del texto. El contraste se hace total con el pianissimo con que se canta “salva me”tornándose el ambiente casi sobrenatural mientras un aroma de oración sustituye al violento comienzo.

El 5 de diciembre de 1991, fecha en que se cumplían los doscientos años del fallecimiento del autor, tuvo lugar una misa de Réquiem por su alma en la Catedral de Viena oficiada por el Arzobispo titular, bajo la dirección musical de Sir Georg Solti y con la participación de la soprano Arleen Augér, la mezzo-soprano Cecilia Bartoli, el tenor Vinson Cole y el bajo René Pape del que existe una emotiva grabación. 
Desde entonces, todos los años he buscado tiempo cada 5 de diciembre para escucharlo. Sólo una vez falté a la cita. Ese mismo día, y tras varios años de lucha contra sus perdidos recuerdos fallecía mi padre. Mientras persista mi memoria no dudo que acudiré a esta cita anual.
Te dejo con la transcripción de tan excepcional y emotivo momento. Recuerda, 5 de diciembre de 1991, doscientos años después del fallecimiento de Mozart.